viernes, 25 de noviembre de 2011
GERARDO CÁRDENAS: Poesía Actual de México
Soy Gerardo Cárdenas Robles, radico en Chihuahua, México, nacido en Cuauhtémoc, con una veintena de años. Actualmente estudio Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua y asisto al taller de creación literaria “Scripta manent”.
Hasta el día de hoy cuento, en cuanto a trabajos personales, con los poemarios, El silencio de las cosas, por Tintanueva Ediciones, y Mediaciones, por Latin Heritage Foundation, así como la participación en las revistas RAWR, Contra Magazine, Clarimonda, Metamorfosis, Areté, y próximamente en un libro colectivo por la revista Infraarte.
He impartido talleres de poesía a nivel universitario por cuestión de los programas culturales del estado, y he participado con trabajos propios en mesas de lectura, encuentros y congresos organizados por la Uach y por el programa de difusión cultural Salas de lectura, de Gobierno del Estado.
Selección por Gladys Mendía
Primera parte: Las canciones de Ícaro
I
Espero que las palabras se reconcilien.
Ayer las escuché pelear.
Yo estaba...
Había algo que...
Las palabras peleaban. No quise intervenir.
No me veían. Sentado mordía la ventana.
Tal vez alguien me tapaba la boca.
Los ojos.
No sé quién movía la cortina.
Ojalá se vuelvan a ver.
Ojalá dejen de hablar y se busquen.
II
Nuestro corazón tiene delirios.
Sueña que lo dibujan con ingenuidad.
Sueña que se lo comen.
Despierta a veces por la noche
y se quiere palpar los costados.
Se inventa que le falta una costilla
quizás un par
y se entera de la existencia que
hay en todas las calles y las manos.
Esperando allá
en algún sitio
otro corazón también delira
y tiembla bajo los cristales.
Nuestro corazón es un perro
y es una piedra.
No es que lo dejemos andar solo
pero casi siempre está perdido.
III
Mi cuarto parece un congelador.
Odio que no me salga barba.
Odio rasurarme.
Hay días en que me levanto.
Obviamente hay días en que me levanto,
y traigo playera blanca interior, y siento
que de nuevo tengo ocho años.
Hoy no pienso ir a la escuela porque toca el uniforme de gala.
No me gusta ése, porque me da frío y siento que me veo raro
caminando, y no me gusta que la gente me vea caminar.
La pantalonera es más amplia y más cómoda, y nadie ve cómo
muevo los pies cuando camino.
Fingiré que estoy enfermo. Mi madre me dejará fingir.
Y tomaré jugo y comeré cosas que no le harían bien a un
niño enfermo.
Pero el cuarto parece un congelador
y me tiemblan los dientes debajo de
la cerradura.
IV
Huella de la serpiente que sigues hacia el agua
José Joaquín Cosío
Aún no entiendo cómo, pero los días son larvas y son flores,
y a cualquier hora el calor se pinta de noche entre el alumbrado.
De noche azul, como si realmente las cosas pasaran
arrastrando la tierra, y arrastrándonos con todo;
yéndonos así por los conductos que nos permite el momento...
este día de este mes de este único giro que ya no se moja
luego con las mismas plantas.
Se nota que no somos de aquí.
Yo pienso que alguna vez lo fuimos.
No somos de aquí, no caminamos,
no estamos acompañados del ruido y de las huellas.
Nuestro signo es volar, y lo que vuela
no quiere quemarse de concreto y
cansancio.
Tú y yo no somos de aquí.
Y es que mi mano es la de un pequeño, y mis ojos son los de un pequeño
y se amedrentan, y mi sonido se come tu sombra sólo para
llevarnos las primeras nubes que se estancan bajo los libros.
Tu mano se envuelve de mis huesos y me escudriña
los sueños desde la nuca.
Me dejas al extremo del mundo en una lata de refresco
con vainilla y cerezas.
Y no sé de mí otra cosa que no seas tú.
Me pierdo fácil si me lo dices, y si me encuentras,
y claro que mi boca y mis pasos te van siguiendo por las escalinatas
de un carrusel al que nos subimos sin saberlo.
Dejamos a un lado todo y ni siquiera elegimos el caballo
más brilloso y grande, porque tenemos certezas y una constante salida al mar.
Aún no entiendo cómo, pero los días son larvas y son flores.
Y luego lo entiendo.
V
No le digas a nadie que estoy escondido aquí.
Hoy volvieron los nervios, y otra vez tuve que escaparme, y otra vez
terminé a un lado de los ladrillos junto al salón de los de sexto.
Venir para acá es peligroso. Dicen que fuman y no les gusta que ronden
los más chavitos. Dicen que te va mal. Dicen que uno nunca volvió,
que está entre los ladrillos, porque siempre han estado.
Ahí siempre hay aire, y nadie sabe quién lo trae.
Pero hoy la cosa no es fácil. Cuando uno debe entrar al infierno,
el camino más corto ha de ser siempre el mejor.
Por la puerta grande, dijo el maestro.
Creo que a mí me duele algo entre la espalda y la barriga, porque
a veces no se me ocurre algo bonito que pueda decirle.
Y la saliva se me vuelve una masa dura y fría,
y se me va todo, y me veo correr lejos de mi cuerpo,
muy lejos, y no puedo detenerme. Sólo ella, si un día me animo.
Tal vez hoy debí regalarle una paleta y no decir nada.
Y sonreír juntos.
Eso habría estado bien.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Sobre Dioses de Bolsillo, de Edilberto González. Por Gorka Lasa
Los Códigos del Silencio
(Aludiendo al poema de González Trejos)
Por Gorka Lasa
Ensayo a manera de presentación del poemario Dioses de Bolsillo, del poeta panameño Edilberto González Trejos. Panamá 2011.
“Dioses de Bolsillo” es un libro muy particular, gestado dentro un flujo fáctico, que incluye en su praxis, un discurso sobrio y una clara dialéctica, canalizada dentro de un sendero de reflexiones, analogías ontológicas, luchas y aciertos, elementos constituyentes que se combinan con maestría y precisión en elaborados mosaicos de poética belleza.
Su profundidad resalta lo humano he invita a una reflexión intima sobre el dilema vital, ya que el autor, manteniendo una intencional tención semántica, no le permite al lector aletargarse en ambigüedades y llanuras, al contrario, el poeta se sumerge en lo profundo de la razón esencial, con coraje y sabiduría, y arrastra con él al lector que se atreva a otear estas profundidades.
No hay señas tibias en la lírica de Gonzales Trejos, su conocimiento es breve y preciso, porque su objetivo es claro y definido. Su pausada armonía es el resultado de conocer la técnica a cabalidad y apresar la trama con la propiedad de quién ha leído mucha poesía, y aunque reconoce y respeta la norma, la trasciende; porque el verdadero poeta sabe que su vuelo es más importante que el juicio de los hombres, que el vértigo del abismo es más relevante que las limitadas cárceles de lo retórico o lo académico.
Y así, sin tapujos, nos lo dice en uno de sus versos:
Quien trilla el mundo hoy,
Fue un albañil a veces,
Un Arquitecto, otras.
(…)
Abierto al horizonte
Hombre, y Astro,
Que en la noche trashuman
-todo pasará-
(…)
De mi carne, de mi sangre
Surge la semilla
mundos, universos
eternitud,
-paso adelante-
Edilberto, como buen poeta, sabe perfectamente a dónde va, pero se toma su tiempo, como un maestro Zen, el sabe que la montaña está en su Ser, que esta mora en su alma desde siempre, por lo que no apresura el sendero, no es necesario empujar el rio, su flujo es uno y el poeta es uno con él, solo resta fluir, solo resta estar en lo que se es.
Solo el ciego y el ávido están apresurados por ganar o ser reconocidos, solo el que no ha comprendido la verdad ulterior, es esclavo de su ego, enjuiciando la forma efímera y tiranizando en lo estético. Pero este no es el caso de Edilberto, él reconoce la atemporalidad de lo esencial, él plasma en su poesía el fuego y la filigrana de lo inmanente, y en serena ecuanimidad describe la visión y comparte con nosotros su Luz.
Nos dice el poeta desde su más encumbrado ser:
Soy alma y navegante del viaje y la alegoría.
(Una brújula de arquetipos marca rumbo y devenir.)
Provengo de dioses absolutos,
de la ira y la ortodoxia,
amos de estrechas calzadas,
monopolio de las rutas.
Así se entremezclan camino y contemplación, el fuego arde en la entraña, reclama una sanción lirica, una cura. La espera no es amiga de la paciencia, y el poeta, sin remedio, sale a sentenciar la obra, a declarar su canto al viento de los mundos, a decir que sin él, las esquinas están rotas, los caminos son solo de una vía y, el agua de la lluvia del tiempo, aunque todavía le moja, no es ya aquella que en la infancia purificó las sienes del cazador de luciérnagas, el saltador de hogueras primordiales, el niño que creció en la lúdica alma del bosque, entre la caña y el fogón, la luna y el rio, la mano sabia del abuelo, y la lección severa del padre.
La voz poética de Gonzales Trejos, probó ya el néctar esencial del gozo; ese que el hinduismo brahmánico llama Ananda*. Y es por esto, que como un autentico buscador, el poeta está dispuesto a perder el mundo, abandonar el reflejo ilusorio, aquella realidad que es solo sombra de la realidad eterna que mora en el propio espíritu.
Y es que el poeta, como un ser ungido con la palabra de su agonía atemporal, lo arriesga todo, se juega el mismísimo presente para dar paso al sendero de luz de lo recobrado, ese camino que es simbólicamente la salida del laberinto, el final de la ceguera animal, el ultimo ritual, para dar paso al ser que se desprende de los silencios mundanos, que se desapega de los resultados materiales y decreta su partida hacia el reino del Ser.
Y así nos lo expone en su poema: Ocaso del hombre.
Conozco tanto del mundo
Que quiero perderlo
¿Un poco más?
La túnica rasgada
El cordón de plata
A punto de ceder:
Es hora de partir.
El poeta igualmente, y que de esto no quede duda, es un animal de su tiempo y de su noche, sabe que está en el presente y en el mundo, que su dolor es también el dolor del mundo. Su piel de siglos arde con la injusticia, y su voz es la vos de los sin voz, de los marginados del pan y la palabra.
Gonzales Trejos no rehúye este compromiso con el hombre, al contrario, su zafra de luz poética es también para el logro máximo; aquel sueño de una sociedad justa. su mensaje es denuncia que resuena los oídos del déspota, señalando la prueba y el sendero, la razón y la consecuencia, la liberación o el abismo.
Porque él sabe que la verdadera tarea del hombre es liberarse de las cadenas de su propio egoísmo. Y hoy, esta sentencia es más crucial que nunca, este mensaje nunca fue más necesario, frente el desenfrenado desequilibrio de una civilización en crisis, que se derrumba por la fragilidad de sus debilitadas fundaciones.
Y así nos lo decreta el poeta; en su poema De Vigilia, para mí, uno de los mejores poemas de este libro, una clara advertencia a un mundo que agoniza:
Ahora habitamos la hora confusa,
nos mide una casta de desarraigos.
Pulsan vías ocultas en desmemoria,
abren el pecho dolido a la humanidad.
Ahora surge un sangrado de indecisiones:
anular, o no, los relojes de la fatalidad;
asentarse en la templanza,
o renunciar a la brújula del cielo.
Ahora toca aprender la lectura de las estrellas y los signos,
desmontar el techo, los aparatos de represión.
Ahora toca alcanzar el firmamento,
dentro del pecho o de las nubes.
Así arribamos a la certeza de que la poesía de González Trejos ha cumplido su lumínico cometido. Porque él es el testigo y la evidencia de que en ese momento sagrado en que la autentica búsqueda encuentra su lenguaje y convierte en rituales estéticos la añoranza del Ser; se renueva el Hombre en su canto de vida y torna a la palabra en puente hacia el misterio ulterior, en testamento del alma, mensaje trascendente, epifanía y libertad.
Cuando los dioses antiguos se diluyen en la sabiduría y renace el buscador al recuerdo de su norma; vuela entonces la visión poética decretando en el vacio su descubrimiento, el jubiloso despertar del testigo reencontrado, agua de luna y viento entregados como ofrenda a la zafra de la cotidianidad.
Dioses de bolsillo es un libro único. La palabra cual sahumerio de Luz en tiempos de oscuridad y zozobra, un claro llamado al recogimiento, una meditación pausada sobre la vida y su lección de estaciones y tiempos. Es también un lírico retorno a la casa materna, a la añoranza del campo; que en su sagrada melodía de arcilla y mano sembradora, trae la visión de lo imperecedero, el pan nutricio del arraigo primordial.
A pesar de la brevedad de su propuesta, el poeta panameño Edilberto González Trejos no resta espacios a lo inmanente, no escatima en reveladoras distancias; certezas literarias que aluden con precisión a una trama ética de auténtica espiritualidad. Su lectura augura gratos descubrimientos, su poética es, sin duda, clave de un nuevo amanecer.
Gorka Lasa Tribaldos (Panamá Octubre 2011)
* Ananda (del sánscrito, ānanda, ‘alegría, felicidad suprema’)
(Aludiendo al poema de González Trejos)
Por Gorka Lasa
Ensayo a manera de presentación del poemario Dioses de Bolsillo, del poeta panameño Edilberto González Trejos. Panamá 2011.
“Dioses de Bolsillo” es un libro muy particular, gestado dentro un flujo fáctico, que incluye en su praxis, un discurso sobrio y una clara dialéctica, canalizada dentro de un sendero de reflexiones, analogías ontológicas, luchas y aciertos, elementos constituyentes que se combinan con maestría y precisión en elaborados mosaicos de poética belleza.
Su profundidad resalta lo humano he invita a una reflexión intima sobre el dilema vital, ya que el autor, manteniendo una intencional tención semántica, no le permite al lector aletargarse en ambigüedades y llanuras, al contrario, el poeta se sumerge en lo profundo de la razón esencial, con coraje y sabiduría, y arrastra con él al lector que se atreva a otear estas profundidades.
No hay señas tibias en la lírica de Gonzales Trejos, su conocimiento es breve y preciso, porque su objetivo es claro y definido. Su pausada armonía es el resultado de conocer la técnica a cabalidad y apresar la trama con la propiedad de quién ha leído mucha poesía, y aunque reconoce y respeta la norma, la trasciende; porque el verdadero poeta sabe que su vuelo es más importante que el juicio de los hombres, que el vértigo del abismo es más relevante que las limitadas cárceles de lo retórico o lo académico.
Y así, sin tapujos, nos lo dice en uno de sus versos:
Quien trilla el mundo hoy,
Fue un albañil a veces,
Un Arquitecto, otras.
(…)
Abierto al horizonte
Hombre, y Astro,
Que en la noche trashuman
-todo pasará-
(…)
De mi carne, de mi sangre
Surge la semilla
mundos, universos
eternitud,
-paso adelante-
Edilberto, como buen poeta, sabe perfectamente a dónde va, pero se toma su tiempo, como un maestro Zen, el sabe que la montaña está en su Ser, que esta mora en su alma desde siempre, por lo que no apresura el sendero, no es necesario empujar el rio, su flujo es uno y el poeta es uno con él, solo resta fluir, solo resta estar en lo que se es.
Solo el ciego y el ávido están apresurados por ganar o ser reconocidos, solo el que no ha comprendido la verdad ulterior, es esclavo de su ego, enjuiciando la forma efímera y tiranizando en lo estético. Pero este no es el caso de Edilberto, él reconoce la atemporalidad de lo esencial, él plasma en su poesía el fuego y la filigrana de lo inmanente, y en serena ecuanimidad describe la visión y comparte con nosotros su Luz.
Nos dice el poeta desde su más encumbrado ser:
Soy alma y navegante del viaje y la alegoría.
(Una brújula de arquetipos marca rumbo y devenir.)
Provengo de dioses absolutos,
de la ira y la ortodoxia,
amos de estrechas calzadas,
monopolio de las rutas.
Así se entremezclan camino y contemplación, el fuego arde en la entraña, reclama una sanción lirica, una cura. La espera no es amiga de la paciencia, y el poeta, sin remedio, sale a sentenciar la obra, a declarar su canto al viento de los mundos, a decir que sin él, las esquinas están rotas, los caminos son solo de una vía y, el agua de la lluvia del tiempo, aunque todavía le moja, no es ya aquella que en la infancia purificó las sienes del cazador de luciérnagas, el saltador de hogueras primordiales, el niño que creció en la lúdica alma del bosque, entre la caña y el fogón, la luna y el rio, la mano sabia del abuelo, y la lección severa del padre.
La voz poética de Gonzales Trejos, probó ya el néctar esencial del gozo; ese que el hinduismo brahmánico llama Ananda*. Y es por esto, que como un autentico buscador, el poeta está dispuesto a perder el mundo, abandonar el reflejo ilusorio, aquella realidad que es solo sombra de la realidad eterna que mora en el propio espíritu.
Y es que el poeta, como un ser ungido con la palabra de su agonía atemporal, lo arriesga todo, se juega el mismísimo presente para dar paso al sendero de luz de lo recobrado, ese camino que es simbólicamente la salida del laberinto, el final de la ceguera animal, el ultimo ritual, para dar paso al ser que se desprende de los silencios mundanos, que se desapega de los resultados materiales y decreta su partida hacia el reino del Ser.
Y así nos lo expone en su poema: Ocaso del hombre.
Conozco tanto del mundo
Que quiero perderlo
¿Un poco más?
La túnica rasgada
El cordón de plata
A punto de ceder:
Es hora de partir.
El poeta igualmente, y que de esto no quede duda, es un animal de su tiempo y de su noche, sabe que está en el presente y en el mundo, que su dolor es también el dolor del mundo. Su piel de siglos arde con la injusticia, y su voz es la vos de los sin voz, de los marginados del pan y la palabra.
Gonzales Trejos no rehúye este compromiso con el hombre, al contrario, su zafra de luz poética es también para el logro máximo; aquel sueño de una sociedad justa. su mensaje es denuncia que resuena los oídos del déspota, señalando la prueba y el sendero, la razón y la consecuencia, la liberación o el abismo.
Porque él sabe que la verdadera tarea del hombre es liberarse de las cadenas de su propio egoísmo. Y hoy, esta sentencia es más crucial que nunca, este mensaje nunca fue más necesario, frente el desenfrenado desequilibrio de una civilización en crisis, que se derrumba por la fragilidad de sus debilitadas fundaciones.
Y así nos lo decreta el poeta; en su poema De Vigilia, para mí, uno de los mejores poemas de este libro, una clara advertencia a un mundo que agoniza:
Ahora habitamos la hora confusa,
nos mide una casta de desarraigos.
Pulsan vías ocultas en desmemoria,
abren el pecho dolido a la humanidad.
Ahora surge un sangrado de indecisiones:
anular, o no, los relojes de la fatalidad;
asentarse en la templanza,
o renunciar a la brújula del cielo.
Ahora toca aprender la lectura de las estrellas y los signos,
desmontar el techo, los aparatos de represión.
Ahora toca alcanzar el firmamento,
dentro del pecho o de las nubes.
Así arribamos a la certeza de que la poesía de González Trejos ha cumplido su lumínico cometido. Porque él es el testigo y la evidencia de que en ese momento sagrado en que la autentica búsqueda encuentra su lenguaje y convierte en rituales estéticos la añoranza del Ser; se renueva el Hombre en su canto de vida y torna a la palabra en puente hacia el misterio ulterior, en testamento del alma, mensaje trascendente, epifanía y libertad.
Cuando los dioses antiguos se diluyen en la sabiduría y renace el buscador al recuerdo de su norma; vuela entonces la visión poética decretando en el vacio su descubrimiento, el jubiloso despertar del testigo reencontrado, agua de luna y viento entregados como ofrenda a la zafra de la cotidianidad.
Dioses de bolsillo es un libro único. La palabra cual sahumerio de Luz en tiempos de oscuridad y zozobra, un claro llamado al recogimiento, una meditación pausada sobre la vida y su lección de estaciones y tiempos. Es también un lírico retorno a la casa materna, a la añoranza del campo; que en su sagrada melodía de arcilla y mano sembradora, trae la visión de lo imperecedero, el pan nutricio del arraigo primordial.
A pesar de la brevedad de su propuesta, el poeta panameño Edilberto González Trejos no resta espacios a lo inmanente, no escatima en reveladoras distancias; certezas literarias que aluden con precisión a una trama ética de auténtica espiritualidad. Su lectura augura gratos descubrimientos, su poética es, sin duda, clave de un nuevo amanecer.
Gorka Lasa Tribaldos (Panamá Octubre 2011)
* Ananda (del sánscrito, ānanda, ‘alegría, felicidad suprema’)
viernes, 28 de octubre de 2011
JOHN MARTÍNEZ GONZÁLES: Poesía Actual de Perú
JOHN MARTÍNEZ GONZÁLES (Lima, Perú 1981). Comunicador Social. Promotor cultural. Ha publicado el poemario Collage de viaje (Editorial Altazor, 2009). La plaquette Doblando (2010. Edición de autor). El poemario El Elegido (Casa Katatay Editores, 2011).
Es miembro de la Asociación Cultural Casa Katatay. Dirige el ciclo “Viernes de Letras”, en el Bar Zela, en Lima. Poemas suyos han aparecido en revistas impresas y webs del Perú y el extranjero. Ha realizado trabajos de video poesía junto al videasta Jair Uzziel.
Selección por Gladys Mendía del libro El Elegido.
***
El cuerpo es otra cosa,
el Elegido flexibiliza la piel e incendia el arpa y el violín
es un instrumento más
la puerta entre los Apus y nosotros,
lenguaje cifrado de las piedras
latido distinto de la especie
el Elegido
es otro cerro
otra verdad.
***
El ojo de agua es filtro de la devoción
soca puquío dormido
en el sendero del danzante
adentro
el sapo
el amaru
el cóndor
y el jaguar
afuera
el atipanacuy
el espíritu del agua
despertando la obsidiana
el secreto
y el cuerpo
la cuerda vegetal
la mesa preparada
para el polen milenario y cadencioso
lo fértil de la verdad invocada por el baile.
*
Chuspicha* teje una danza
y el sonido dentro del sonido me desconcierta,
lo inédito decora la casa
allí veo
una pata de cóndor petrificada y negra
alrededor
pedazos de metal solos
más allá
registros en claroscuro.
Entonces
los padres retenidos en los ponchos
la genealogía y el poder guiando
la mano de Chuspicha
que junta el metal
y corta el aire.
La danza desborda
hace tintinear la casa
vuelve narcótica la hora
invoca piedras de poder
y caminos milenarios.
Al fondo los andenes
invadidos por árboles migratorios,
el Sol
dora también el viento
mientras la tierra prepara la primera lluvia
y Chuspicha preña la atmósfera de grandes ojos.
Cae la tarde sobre la tierra
será la primera noche de la fiesta del agua.
miércoles, 19 de octubre de 2011
Yenny Bernal y Henry Alexander Gómez. Poesía Actual de Colombia
YENNY BERNAL (Bogotá, Colombia 1987). Estudiante de Licenciatura en Español e Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional. Gestora cultural y co-fundadora del Festival de Narrativa y Poesía Ojo en la Tinta. Actualmente es colaboradora de la revista Contestarte la Universidad Nacional de Colombia. Sus poemas han sido publicados en diferentes revistas nacionales e internacionales. En el 2011 publicó en Raíces del Viento: cinco poetas jóvenes colombianos de la editorial Cuadernos Negros. Miembro del colectivo literario La Raíz Invertida.
TIC TAC
Le pregunto al tiempo
si puede detenerse
mientras finjo que vivo
para que su tic tac
no acelere mi caída.
BREVE 4
Entonces
la puerta se cerró
… al regresar
las guardas
eran otras.
HENRY ALEXANDER GÓMEZ (Bogotá, Colombia 1982). Estudió Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Gestor cultural, es fundador y director del Festival de Narrativa y Poesía “Ojo en la tinta”. Investigador del fenómeno sociocultural del rock, el metal y sus vertientes, ha realizado varios trabajos y conferencias acerca de la relación entre literatura, rock and roll y metal en diferentes universidades.Accésits del Concurso Nacional de Poesía “Si los leones pudieran hablar” (2008), Casa de poesía Silva. Sus poemas aparecen en las muestras de poesía Piedras en el trópico (2011) y Raíces del viento (2011). Actualmente se desempeña como promotor de lectura y escritura en la Red Capital de Bibliotecas Públicas de Bogotá–BibloRed y hace parte del colectivo literario La Raíz Invertida.
Velo de noche
Vivir la lentitud
de la hormiga,
confuso
en una ola de arena.
Entre el amor y mi sangre
hay un silencio de pájaros,
velos
como mareas de hielo
bordados
con filamentos de sal.
Alguien ha escrito mi nombre
en
una
roca
incendiada
con el carbón que tiñe
lentamente
la noche.
La lentitud
En lo profundo
del río
brama
a veces
un árbol
que no para de crecer.
La mosca
siempre teje
el hilo de su araña.
Es el diablo
quien desliza
el cerrojo
tras girar quedó la puerta.
TIC TAC
Le pregunto al tiempo
si puede detenerse
mientras finjo que vivo
para que su tic tac
no acelere mi caída.
BREVE 4
Entonces
la puerta se cerró
… al regresar
las guardas
eran otras.
HENRY ALEXANDER GÓMEZ (Bogotá, Colombia 1982). Estudió Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Gestor cultural, es fundador y director del Festival de Narrativa y Poesía “Ojo en la tinta”. Investigador del fenómeno sociocultural del rock, el metal y sus vertientes, ha realizado varios trabajos y conferencias acerca de la relación entre literatura, rock and roll y metal en diferentes universidades.Accésits del Concurso Nacional de Poesía “Si los leones pudieran hablar” (2008), Casa de poesía Silva. Sus poemas aparecen en las muestras de poesía Piedras en el trópico (2011) y Raíces del viento (2011). Actualmente se desempeña como promotor de lectura y escritura en la Red Capital de Bibliotecas Públicas de Bogotá–BibloRed y hace parte del colectivo literario La Raíz Invertida.
Velo de noche
Vivir la lentitud
de la hormiga,
confuso
en una ola de arena.
Entre el amor y mi sangre
hay un silencio de pájaros,
velos
como mareas de hielo
bordados
con filamentos de sal.
Alguien ha escrito mi nombre
en
una
roca
incendiada
con el carbón que tiñe
lentamente
la noche.
La lentitud
En lo profundo
del río
brama
a veces
un árbol
que no para de crecer.
La mosca
siempre teje
el hilo de su araña.
Es el diablo
quien desliza
el cerrojo
tras girar quedó la puerta.
viernes, 7 de octubre de 2011
ADRIANA LANZA. Poesía Actual de Bolivia
ADRIANA LANZA (La Paz, Bolivia 1978). Estudió en la Carrera Experimental de Arte Mención Literatura en la Universidad Católica Boliviana. Realizó una Maestría en Literatura Latinoamericana en la Universidad Mayor de San Andrés. Publicó los libros Primer alumbramiento (Ofavim 2005), Libro de armar ( Preview Gráfica 2009) yTiempo de sirenas (Gente Común, 2011).
Selección por Gladys Mendía
Cueros negros
Son patadas al fondo hueco cubierto de cuero
llamando en sostenido bajo
también son sones
ta ta ra ta ta ra ta ta ra tá
ta ta ra ta ta ra ta ta ra tá
pom pom pom pom pom
pom pom pom poro pom
Canta como quieras.
El juego entre ser antigua y actual,
adolecer por estar prendida al mundo.
Cuerpo desnudo amarrado al palo
en el centro de la plaza.
De la seriedad del rito
se descarga una risa
nostálgica, con lágrimas,
kitsch o under,
según la agudeza del grito.
Repítete una y otra vez
desde diferentes perspectivas:
Con lentes retro y cabellos violetas,
cuando te atraparon los canas por desquiciada
y pactaste con los chicos de la pista quemándote las manos.
En el tronco te sentiste finalmente hombre de tan borracha.
La rabia porque los amabas, eran buenos y jugaban contigo.
Trepaban al cerro y te contaban unas historias.
De repente tocaban esos espacios... ya sabes, de carne y hueso.
Los adorabas.
Te prohibieron andar con ellos.
Copiaste poemas en pañuelos desechables
y esperaste en la intemperie
a que alguien los cogiera
hasta las seis de la mañana.
Tus suspiros serían inhalaciones fatales en las noches de fiesta.
Después de estas sustanciales concesiones
sabrás lo insípido del recuerdo.
No es un triunfo recuperar a la actriz nocturna
sino para desentrañar furiosamente
los peldaños a mi puerta.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
JOHN JAIRO RODRÍGUEZ. Poesía Actual de Colombia

JOHN JAIRO RODRÍGUEZ SAAVEDRA, Sandoná Nariño, Colombia, 1974. Zapatos número 39 y ½, y pocas hazañas memorables. Actualmente vive en Bogotá, ciudad rota que ayuda a romper de cuando en vez al sumarse a las odiosas puestas en escena nocturnas capitalinas. Estudiante de Periodismo y jugador frustrado de canicas y de fútbol. Ahora mismo trabaja en un libro de poemas en prosa y en una novela.
BESTIARIOS DE PIEL
[FOTOGRAFÍAS LINGUÍSTICAS SOBRE DESNUDOS DE FABIANA]
1.
Norte a sur, y un poco al occidente, en una vertical hacia la nada, Fabiana se extiende como una rosa muerta apuntando su herida a mi vista que la contempla mundo callándose las lágrimas.
2.
Sobre un rincón de opacos, Fabiana impone su belleza, su delicia. Delicia para los ojos que son bocas vivientes, saboreándola/ mis ojos míos, bucales, tercamente gustativos.
3.
Atada a unos barrotes de cama depresiva, Fabiana riega su armonía dejando que las sábanas impongan un oleaje estruendoso en el diminuto y crudo mar en el que ríe-navega.
4.
Sin más dolor que serse sola, Fabiana se aferra vieja a un niño cigarro apenas suicidado. Nalgas y senos en un solo compás, rítmicos, danzando, traspasan el límite, las puertas, y se acercan a mí, posándoseme briosos y trémulos sobre las escaleras-manos lluviosas.
5.
Con los brazos más alas que nunca, Fabiana resucita, se eleva a fiesta. De pie se queda suspendida en un vacío pleno de música, en un infierno en el que ser ángel sería la negativa.
6.
La mano abierta de Fabiana es un abanico que no produce aire, sino hambres. Mirarla así, con la columna vertebral a punto de volverse puente entre llanto y pesadilla, es atreverse al naufragio y no importarse muerto con los días en contra.
7.
Tres rostros marginales, elegantes, tiene Fabiana, en este rumbo corto que es nombrarla, repetirla en suspiros briosos, dolor musical de vísceras cantando, para no callar y dejar que se esfume y ahonde bella y frágil, con su quietud su movimiento.
8.
Espalda y lunares, avenida limpia y húmeda, la Fabiana de 10:40 p.m. Una comarca en donde suceder es fácil, engullendo momentos, bebiéndoselo todo.
9.
Casta de luna en pleno día, rasgos de paloma violenta volando. Ya no es descriptible tanta belleza contenida, ya no se puede ser ojos solamente. Ahí, quietecita, Fabiana no sabe lo luna que es para este cielo anciano, ni lo hueco grande de su lejos poco.
10.
Fabiana se extiende completa sobre la cama, se crucifica. Pero a mí me gusta también crucificarme viéndola, mirándola hacerse nieve entre el blanco del fondo monográfico, entre lloviznas imaginarias que huelen, en el ser nariz de todo mi cuerpo poco
jueves, 1 de septiembre de 2011
GABRIEL PAZ: Poesía Actual de Ecuador
GABRIEL PAZ (Guayaquil, Ecuador) Poeta y editor. Máster en Educación Superior por la Universidad de Palermo (Argentina). Es autor de los poemarios Kubrick y la máquina del Insomnio (Editorial La Caída, Argentina), Sinergia. Antología de poesía actual (Editorial La One Hit Wonder Cartonera, Ecuador), Revista Los poetas del 5; Palabras Carnívoras. Antología Poética (Editorial Dadaif Cartonera, Ecuador), Pamdemonium. Poesía y Narrativa Experimental (Editorial Camareta Cartonera, Ecuador).
Selección por Gladys Mendía
Camino a Perú (Incompleto)
1
Salvaje, vagaré por la colina, ánima en pos de la fiebre textil me inventaré historias y cantaré bajo la lluvia falsificada botellas de leche que envenenan a los niños
Salvaje, caminaré licuando el vino bajo mis pies, las uvas del hombre....llegaré de todos lados pidiendo albergue en vuestra arca de plástico, mi diluvio de petróleo, frontera a frontera, ahogado de silencio
Por la noche no volverán a verme, me habré vuelto uno con la granja, uno con la poesía, uno con los búhos y sus alas doradas
Salvajes, nada podrá reivindicarnos, ni nuestro conocimiento, ni la lucha divina el desierto el cactus las damajuanas vacías los ancianos en sus uñas verdesla vitalidad espartana del tren todo nos representa
Desde Perú se levanta el polvo de la rebelión: El Cuzco desnuda su maravillosa nave nodriza
Ha llegado desde la primera jornada de estrellas muertas a repartir collares de perlas a las mujeres primitivas
2
Ni los viajes ni la falta de ellos
taparán este hueco:mi gabarra invisible de maderarota en el mueble de la arena pidiendo una bala en su sien detrás de ella, el horizonte que rueda y el horno que despierta suben y bajan en la capsula cerrada en que se ha convertido
Arequipa mil quinientos años después de su último rey
3
No hace falta cerrar los ojos porque lo desconocido conoce nuestra historia
Cerrar los ojos y huirno hace falta Los artesanos esperan cuentan argollas su venganza el silencio su delirio las trenzas
La india más bella con los ojos rojos me miró por última vez le compré una pulsera Cerrar los ojos no hizo falta todos conocían mi historia
la historia de ellos mismos lo desconocido despertándose en la madera del collar
4
Después de un beso tierno en los pies el algarrobo a sus raíces como a sus narices poseso
Después de un coscorrón de fuego diez horas caminando con la cabeza pelada ángel leguminoso tu sombra
Te amamos porque dos veces al añote haces flor
domingo, 21 de agosto de 2011
Selección de Poesía Ecuatoriana Actual II PARTE. Por Augusto Rodríguez
PARTE II
Beatriz Viteri Garcés (Guayaquil, 1974)
CADENAS Y MÁS CADENAS
Quiero que me sostengas con el aire que sale de tu boca, como si fuera un títere de esos que encontré junto a las pipas rotas que desgastamos de tanto fuego y saliva. Quiero la habitación llena de tu vapor bajo la luz de los faros que custodian el asfalto. Quiero sentir un golpe anárquico entre mis pechos hasta socavarme. Quiero tu voz imitando campanadas en el cielo. Cadenas y más cadenas. Cuando por fin lo tenga todo, las arrastraré por siglos.
Alexis Cuzme (Manta, 1980)
MUECA
Puedo volverme mueca
para esta tarde remolino
de pensamientos y visiones
atrapadas.
Atrás, la urbe
es un camposanto
que me niega.
Y sollozas por la estatua
que soy,
por la estatua
que la tarde chupa.
Descuida, flotaré,
cuando las voces digan:
papá
y
amor.
Andrés López (Guayaquil, 1982)
MATRIX
Todos tenemos un artista adentro.
Pero algunos lo matan de a poco
lo engañan lo duermen
lo encierran lo encadenan
lo maltratan lo torturan.
Se avergüenzan de él.
Se meten un cable por el culo
y se conectan a la matriz.
No toman la píldora roja.
Mueren como ovejas crucificadas.
Ana Minga (Loja, 1983)
1
Dentro del cuerpo vive un despojo de la rutina
una infancia que ya no quiere dormir
con el fantasma del miedo.
En esta jaula
los minutos muertos como borrachos caen al suelo.
¿Alguien puede encender la vida?
Dina Bellrham (Milagro, 1984)
A
Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
Gonzalo Rojas
La tumba me zumba desde la epiglotis. Cómo duele lanzar un grito en medio de los árboles. Respirar se me ha vuelto tan desesperante. ¡Ah! disnea, esa capacidad la tuya de dejarme trémula en media vereda, en media cena, en media distancia hacia el apocalíptico murmullo de los bronquios, que gimen su tortura; y pensar que quería usar la bufanda para apresurar el salto de canguro del miocardio. Están de luto las sextas uñas. Vocifero una espuma de hematíes y las palabras me salen cortadas, ahogadas… La tos es la muerte del amor de cantinas. La tos no escatima súplicas a la afonía verde de los insectos. Y pensar que siempre quiero marcharme dejando las maletas debajo del catre, y el abrigo puesto en el cuerpo de otra.
Laura Nieves (Guayaquil, 1984)
EN EL QUIRÓFANO
Déjame quedarme en el quirófano
no digas que todo radica
en la arteria crepuscular
sin anestesia que tu carne salte al abismo
que vacile la tráquea en tu garganta
que cimbre el esternón
así sentirás la demencia
de un hueso que se rompe.
Hurgo en tus vísceras
extraigo un alfiler sexagenario.
Lo guardo en mi bolsillo
ahí meditará la noche entera.
Beberá de mi leche imaginaria
me contará de sus tormentas
se volverá a dormir.
Despertará entre mis piernas.
Cristian López (Quito, 1985)
De Dentadura para asnos
Inédito)
ocho
en el lado oscuro de mi mente una flor cierra su candado sobre la madera que atornilla en el espacio vacío huesos sin harapos.
una mordaza en mi voz se realiza en mi espacio alucinado/una aldaba con clavos cimenta la ira en mi cuello
nos abandonamos en el chubasco
condenado a la luz
reprimimos nuestro espacio en lo
oscuro del pájaro sin alas.
un líquido de cráneos desnudos cae en mi boca
y mi llanto termina abocado en el pubis de la mujer desnuda
que espera la manzana divina
sanee su deseo
Adolfo Santistevan López (Guayaquil, 1986)
CONVERGENCIA DE DOS “Y”
Te equivocas amado mío
Esto no es un pene
Es solo un clítoris que creció de más.
No, querido, no es así
Este no es un pecho varonil
Son un par de senos que no terminaron de crecer.
Ven, te invito a lactar
Bebe de este miembro
De este cuerpo ensangrentado
De mi placer desgarrado por tus dientes de novato
Me has lastimado olvidando el placer materno
Clavando tu afilada inexperiencia
En todos mis rincones
Bebiendo de mi líquido vital.
Yuliana Marcillo (Chone, 1987)
PERDIDOS
Excitada de ti me encuentro con la pena en el pene.
Sin manos, sin hombre, sin nada.
Mi tierra se fue junto a la ola de un cálido martes,
Y me quedé en silencio.
Sin techo, sin hambre, sin nada.
Toca mi pecho y siente mis finas venas palpitar.
Me pierdo entre callejones, mi comida es beber y fumar.
Hombre de mil caras de mil manos y sin corazón.
Me tocaste porque tienes dedos
que buscaban pasión,
Y yo que en cada beso volvía a nacer, a llorar como la primera vez.
Me aferré a crecer en ti, hijo de tu madre.
Tu madre es mi tierra.
Toca mis piernas para que sientas la fuerza que llevan,
¡Cómo han andado!
Cómo han aguantado a manos duras que abusaron de ellas.
Mientras mi piel se hundió y el rojo floreció,
tu gustoso acababas en mi corazón.
Lucero Llanos Orellana (Guayaquil, 1990)
TRÍPTICO
I
Las estrellas fugaces
se descuelgan
cada vez que me recorres.
II
Naufrago en tus ojos castaños.
Soy la hojarasca que prueba
la lengua del mar.
III
Tus susurros
se deslizaron por mi cuello
y avanzaron hacia el sur
estremeciéndome.
Beatriz Viteri Garcés (Guayaquil, 1974)
CADENAS Y MÁS CADENAS
Quiero que me sostengas con el aire que sale de tu boca, como si fuera un títere de esos que encontré junto a las pipas rotas que desgastamos de tanto fuego y saliva. Quiero la habitación llena de tu vapor bajo la luz de los faros que custodian el asfalto. Quiero sentir un golpe anárquico entre mis pechos hasta socavarme. Quiero tu voz imitando campanadas en el cielo. Cadenas y más cadenas. Cuando por fin lo tenga todo, las arrastraré por siglos.
Alexis Cuzme (Manta, 1980)
MUECA
Puedo volverme mueca
para esta tarde remolino
de pensamientos y visiones
atrapadas.
Atrás, la urbe
es un camposanto
que me niega.
Y sollozas por la estatua
que soy,
por la estatua
que la tarde chupa.
Descuida, flotaré,
cuando las voces digan:
papá
y
amor.
Andrés López (Guayaquil, 1982)
MATRIX
Todos tenemos un artista adentro.
Pero algunos lo matan de a poco
lo engañan lo duermen
lo encierran lo encadenan
lo maltratan lo torturan.
Se avergüenzan de él.
Se meten un cable por el culo
y se conectan a la matriz.
No toman la píldora roja.
Mueren como ovejas crucificadas.
Ana Minga (Loja, 1983)
1
Dentro del cuerpo vive un despojo de la rutina
una infancia que ya no quiere dormir
con el fantasma del miedo.
En esta jaula
los minutos muertos como borrachos caen al suelo.
¿Alguien puede encender la vida?
Dina Bellrham (Milagro, 1984)
A
Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
Gonzalo Rojas
La tumba me zumba desde la epiglotis. Cómo duele lanzar un grito en medio de los árboles. Respirar se me ha vuelto tan desesperante. ¡Ah! disnea, esa capacidad la tuya de dejarme trémula en media vereda, en media cena, en media distancia hacia el apocalíptico murmullo de los bronquios, que gimen su tortura; y pensar que quería usar la bufanda para apresurar el salto de canguro del miocardio. Están de luto las sextas uñas. Vocifero una espuma de hematíes y las palabras me salen cortadas, ahogadas… La tos es la muerte del amor de cantinas. La tos no escatima súplicas a la afonía verde de los insectos. Y pensar que siempre quiero marcharme dejando las maletas debajo del catre, y el abrigo puesto en el cuerpo de otra.
Laura Nieves (Guayaquil, 1984)
EN EL QUIRÓFANO
Déjame quedarme en el quirófano
no digas que todo radica
en la arteria crepuscular
sin anestesia que tu carne salte al abismo
que vacile la tráquea en tu garganta
que cimbre el esternón
así sentirás la demencia
de un hueso que se rompe.
Hurgo en tus vísceras
extraigo un alfiler sexagenario.
Lo guardo en mi bolsillo
ahí meditará la noche entera.
Beberá de mi leche imaginaria
me contará de sus tormentas
se volverá a dormir.
Despertará entre mis piernas.
Cristian López (Quito, 1985)
De Dentadura para asnos
Inédito)
ocho
en el lado oscuro de mi mente una flor cierra su candado sobre la madera que atornilla en el espacio vacío huesos sin harapos.
una mordaza en mi voz se realiza en mi espacio alucinado/una aldaba con clavos cimenta la ira en mi cuello
nos abandonamos en el chubasco
condenado a la luz
reprimimos nuestro espacio en lo
oscuro del pájaro sin alas.
un líquido de cráneos desnudos cae en mi boca
y mi llanto termina abocado en el pubis de la mujer desnuda
que espera la manzana divina
sanee su deseo
Adolfo Santistevan López (Guayaquil, 1986)
CONVERGENCIA DE DOS “Y”
Te equivocas amado mío
Esto no es un pene
Es solo un clítoris que creció de más.
No, querido, no es así
Este no es un pecho varonil
Son un par de senos que no terminaron de crecer.
Ven, te invito a lactar
Bebe de este miembro
De este cuerpo ensangrentado
De mi placer desgarrado por tus dientes de novato
Me has lastimado olvidando el placer materno
Clavando tu afilada inexperiencia
En todos mis rincones
Bebiendo de mi líquido vital.
Yuliana Marcillo (Chone, 1987)
PERDIDOS
Excitada de ti me encuentro con la pena en el pene.
Sin manos, sin hombre, sin nada.
Mi tierra se fue junto a la ola de un cálido martes,
Y me quedé en silencio.
Sin techo, sin hambre, sin nada.
Toca mi pecho y siente mis finas venas palpitar.
Me pierdo entre callejones, mi comida es beber y fumar.
Hombre de mil caras de mil manos y sin corazón.
Me tocaste porque tienes dedos
que buscaban pasión,
Y yo que en cada beso volvía a nacer, a llorar como la primera vez.
Me aferré a crecer en ti, hijo de tu madre.
Tu madre es mi tierra.
Toca mis piernas para que sientas la fuerza que llevan,
¡Cómo han andado!
Cómo han aguantado a manos duras que abusaron de ellas.
Mientras mi piel se hundió y el rojo floreció,
tu gustoso acababas en mi corazón.
Lucero Llanos Orellana (Guayaquil, 1990)
TRÍPTICO
I
Las estrellas fugaces
se descuelgan
cada vez que me recorres.
II
Naufrago en tus ojos castaños.
Soy la hojarasca que prueba
la lengua del mar.
III
Tus susurros
se deslizaron por mi cuello
y avanzaron hacia el sur
estremeciéndome.
lunes, 15 de agosto de 2011
ERNESTO CENTURIÓN: Poesía Actual de Paraguay
ERNESTO CENTURIÓN (Asunción, Paraguay 1980). Estudió en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Asunción y realizó la Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional de Asunción. Desde muy temprano escribe sus primeros poemas, participó en encuentros de escritores y festivales de poesía. Sus trabajos son inéditos. Actualmente vive en Alemania.
Palabras de guerra y paz
Bombas inteligentes, verdugos del imperio
Asesinos de pueblos, destructores de la vida, la paz, la humanidad
Y si mis ojos se levantan para mirar el rostro del asesino
De aquel militar oligarca, el que hizo desaparecer a personas
Y no pensó jamás que quedaría la mirada del pueblo
Acusándolo,
Y si cerrara los ojos a los hijos de las calles, de las miserias humanas
De la ignorancia y la mentira,
Sería un paria arrastrándome como un insecto inofensivo
Que se alimenta de la podredumbre social
Si abriera los ojos a las guerras de independencia que hace doscientos años
Aceitaron la historia de nuestra América,
Y pusieron los cimientos para la construcción de la patria nueva…
Y forjáramos las sendas de Pancho Villa, Martí, Sandino
Para construir las carreteras iniciadas por los desaparecidos de estas tierras
Por la genocida guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay
Y descubriéramos la cara del imperialismo que destruyó el continente a pedazos
Con sus políticas de dominación…
Y por fin nos reconociéramos a nosotros mismos
Hijos de las selvas, los desiertos, las montañas y los mares
Si llegáramos a despertar como un volcán de riquezas naturales
Y amarráramos bien fuerte nuestras fronteras hasta hacerlas desaparecer
Por fin el sueño no tan lejano será nuestro
Y el futuro sembrado de unión, solidaridad y fraternidad
Romperá las cadenas que nos atan, más aún
Nuestra historia no será solo la nuestra, sino que se propagará
Por el mundo entero
Como un tesoro escondido en estas tierras
Celosamente guardado por los pueblos originarios
Y generosamente esparcido por el mundo
Para no hacer solo una patria grande sino un universo de paz…
Palabras de guerra y paz
Bombas inteligentes, verdugos del imperio
Asesinos de pueblos, destructores de la vida, la paz, la humanidad
Y si mis ojos se levantan para mirar el rostro del asesino
De aquel militar oligarca, el que hizo desaparecer a personas
Y no pensó jamás que quedaría la mirada del pueblo
Acusándolo,
Y si cerrara los ojos a los hijos de las calles, de las miserias humanas
De la ignorancia y la mentira,
Sería un paria arrastrándome como un insecto inofensivo
Que se alimenta de la podredumbre social
Si abriera los ojos a las guerras de independencia que hace doscientos años
Aceitaron la historia de nuestra América,
Y pusieron los cimientos para la construcción de la patria nueva…
Y forjáramos las sendas de Pancho Villa, Martí, Sandino
Para construir las carreteras iniciadas por los desaparecidos de estas tierras
Por la genocida guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay
Y descubriéramos la cara del imperialismo que destruyó el continente a pedazos
Con sus políticas de dominación…
Y por fin nos reconociéramos a nosotros mismos
Hijos de las selvas, los desiertos, las montañas y los mares
Si llegáramos a despertar como un volcán de riquezas naturales
Y amarráramos bien fuerte nuestras fronteras hasta hacerlas desaparecer
Por fin el sueño no tan lejano será nuestro
Y el futuro sembrado de unión, solidaridad y fraternidad
Romperá las cadenas que nos atan, más aún
Nuestra historia no será solo la nuestra, sino que se propagará
Por el mundo entero
Como un tesoro escondido en estas tierras
Celosamente guardado por los pueblos originarios
Y generosamente esparcido por el mundo
Para no hacer solo una patria grande sino un universo de paz…
viernes, 12 de agosto de 2011
Primer Festival Cultural Kutuká, Cañete, Perú.
I FESTIVAL CULTURAL KUTUKÁ PREPARA LA AGRUPACIÓN CULTURAL COLECTIVO SUR-REAL
La Agrupación Cultural Colectivo Sur-real, en su continua labor de abrir más espacios
culturales en la Provincia de Cañete, realizará el I FESTIVAL CULTURAL KUTUKÁ,
evento patrocinado por la Comisión Central Semana de Cañete 2011. El festival se llevará a cabo los días 20 y 21 de Agosto en la Casa de la Cultura de San Vicente de Cañete con motivo de las celebraciones del 455 Aniversario de Fundación Española de la Villa de Santa María de Cañete.
Este evento nos permitirá volver a destacar a Cañete como importante centro de difusión de las manifestaciones de los descendientes africanos en el Perú. La realización de este evento servirá para sentar las bases de una nueva visión de la cultura mencionada.
Asimismo, la intención es crear una identidad a partir del I Festival Cultural KUTUKÀ.
Por estos motivos, se mostrará en dos días festivos a nivel nacional, la importancia de la comunidad de descendientes africanos en Cañete y en el Perú a través de conferencias, exposiciones pictóricas, fotográficas, video - documentales, y escenificaciones.
Se contará con las presencias del destacado percusionista, danzante y coreógrafo, Lalo Izquierdo; la musicóloga, compositora, cantante y Premio Casa de las Américas 1979, Chalena Vásquez; el Vicerrector de Investigación de la Universidad Nacional de
Educación Enrique Guzmán y Valle - La Cantuta, José "Cheche" Campos; la Magíster
en Literatura Peruana y Latinoamericana, Milagros Carazas Salcedo; el reconocido
decimista y músico, Antonio Silva García; la fotógrafa, Galia Gálvez; María Gallardo;
Giancarlo Gutiérrez; Jaime Rojas; el fundador y ex - director de la agrupación Cañete
Negro, Román Fernández; además de la presencia de la Red Nacional de Mujeres
Afroartesanas, el Centro de Música y Danza de la Pontificia Universidad Católica del Perú(CEMDUC), Comité de Damas de San Luis de Cañete y la Organización Afroperuana para el Desarrollo Étnico de Cañete ÑA CATITA.
Además se proyectará el video documental “Música Afroperuana tras la larga noche” de
Patricia Ferreira (Televisión Española - TVE).
Se invita al público en general a participar de esta fiesta del Arte y la Cultura en Cañete.
El ingreso es libre.
MUY AGRADECIDOS POR SU FINA ATENCIÓN
San Vicente de Cañete, 09 de Agosto de 2011
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