Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Dominicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Dominicana. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de noviembre de 2024

MATEO MORRISON: Poesía Dominicana Actual

 


Mateo Morrison (Santo Domingo, República Dominicana, 1946), poeta, abogado y ensayista, galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 2010. En 1970 fundó el reconocido Taller Literario César Vallejo. También ha sido director del Departamento de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, viceministro de Cultura del gobierno dominicano y director, durante dos décadas, del suplemento literario “Aquí”




Vivo aquí donde fallece el viento.

Muero para renacer

tal vez

en tu memoria

La daga que construyes para herirme.

El cuchillo imantado que lanzas a mi pecho.

La tea con que incendias mis pisadas.

La herida en mí descuidado rostro.

Las abejas que entrenas para emponzoñar mi espíritu.

Las aguas infectadas del jardín que cultivas para ensañarte

en mi cuerpo derribado.

El pistoletazo que buscaste en el poema de Maiakosky

para penetrar en mi sien.

Los restos de cicuta que indagas en la historia para que su esencia

destruya mis entrañas.

Las investigaciones que avanzas para aprender y aplicarme

las torturas más sublimes de la postmodernidad.

La cámara de gas que fuiste a conocer para estudiar

la posibilidad de mi holocausto particular.

La mirada que exhibes cada mañana forzando

a refugiarme en la quietud.

¿No son suficientes para detener tus asedios a mi sombra?



II


No

Quizás

Tal Vez

Alumbra rápido

La noche

Podría

Estallar

En nuestras manos.



III


Lo armonioso viene de tu piel,

suave y húmeda como ciertas cavernas.

Cruzo por tu desierto de espejos,

que me multiplican los sudores del deseo.

Tu sombra me cubre.

Ya puedo entrar en ti

bañado de gemidos.



IV


He aquí donde están colocadas las criaturas

que van a ser estatuas.

Entes tallados sin sudores

y sin nada que circule por sus venas.

Ya están listas lejos de las ciudades donde deambulan

tantos seres anónimos que nunca serán esfinges.

Trasladen ya a los seleccionados para la gloria

y déjennos con nuestra intrascendencia,

dispuestos a morir como llegamos,

emitiendo un pequeño grito.

Arropándonos con la sábana del olvido.



miércoles, 16 de octubre de 2024

YRENE SANTOS: Poesía Actual de República Dominicana

 


Yrene Santos (Salcedo, Villa Tapia, República Doninicana, 1964).  Al igual que las poetas anteriores, participó del Taller Literario César Vallejo.  Fundadora de la Tertulia de Escrituras Dominicanas de Nueva York.  Estudió actuación en la Escuela Nacional de Bellas Artes.  Ha publicado Desnudez del silencio (1987), Reencuentro (1997) y El incansable juego (2002).  Es profesora del Bread and Roses Integrated Arts High School en la ciudad de Nueva York.   
 
 

CIUDAD MECÁNICA
 
En esta población de sueños
no caven las violetas
no pueden volar las mariposas
sólo el miedo deja su olor
en las esquinas desbordando
las arterias
las factorías se nos atragantan
clausurando voces
las niñas amanecen
con sus ojos cerrados
y bien abierto el sexo
el reloj gira
enloquecido (enloquecido)
las paredes se abalanzan
sobre nuestras neuronas
los peldaños ascienden
descienden
en dirección a la muerte.
 
 
 
 
PERDÍ LAS PALABRAS
 
Hoy siento miedo
la palabra se me ha roto
la exactitud no es tan exacta
a esta hora de la tribulación
un sueño largo largo como la tristeza del tiempo
las palabras
qué son las palabras
He olvidado el tono de mi voz
la hilaridad y la coherencia.
Hoy me perdí en el paso intranscendente
de los pies
qué confusión de rostros
cuántas ideas perdidas en la nada.
 
 
 
 
MALABARISTA


Empiezo a envejecer
y no me reconozco ante el espejo
soy objeto y sujeto de un pasado que me miente
aguijoneada de amapolas en mi cuello
lloro risas, aspavientos
recuerdo los bambúes que a la una y catorce
despojaban mi otro yo quedándome despierte
una interrogante que se vuelven miles en mi boca
no llego a pronunciar
es la hora a pronunciar
es la hora y la locura que gritan en mis sienes
la mirada a tientas muerte rostros
las pestañas son el muro
                                                 silencios
las audacias de quien no quiere asumirse como
amante
perdón pido a la noche que de cuando en cuando
me trae el retroceso, los temores, el sí, el no
y a Descartes con su duda
la agonía de un beso que se pierde entre lengua y dientes
una nariz congelada por el susto
una boca que no se abre porque ignora su futuro.
Empiezo a envejecer
envuelta entre rubores
malabarista de momentos nunca olvidados
el agua sobre el zinc
mis pies en el lodo
los truenos como muerte vomitando sorpresas
me miré vuelta niña jugando a las escondidas
toqué las acacias, los perejiles, las santomas
olí la yerbabuena, las gardenias, los lirios
Empiezo a envejecer
y veo los niños (ya no tan niños)
repitiendo mis días
empiezo a envejecer
y soy feliz.
 
 
 
 
ESTA CASA PERFECTAMENTE AJENA
 
La casa se rebela
es terrible y absurda
la quiero perfecta
sin paredes vibrantes
que alberguen soledades
y tiemblen en la cama
comiéndose
el manjar de mis tristeza
sin restricciones de techos
ni oído
debo
deshabitar las iris
del reloj
hasta mutilar estas
multiplicaciones del
cemento.
 
 
 
 
DE MAÑANA
 
Los espejos de la sombra
no reflejan aún
esta mirada perdida
mis párpados obviaron la luz
quise levanta la mañana
y descorrer los sueños
pero se me volaron las ganas
espantadas de nostalgias
Ni la caricia del agua
ni el alegre amarillo
de mis zapatos
ni la rebeldía de los montes
que habita mi pelo
pudieron con esta tristeza
no cabe en mi bolso este día
y la calle de epidermis imperfecta
no comprende la agonía de mis pies.


martes, 1 de octubre de 2024

CLARIBEL DÍAZ: Poesía Actual de República Dominicana

 



CLARIBEL DÍAZ (Santo Domingo, 1963).  Poeta, narradora y ensayista.  Ha publicado poesía en revistas y antologías de la República Dominicana y del extranjero.  Participó activamente en el Taller Literario César Vallejo.  Fue fundadora del Colectivo de Escritoras Aída Cartagena Portalatín.  Reside en la ciudad de Nueva York desde 1996.  Ha trabajado intensamente con el movimiento Psiconalista desde 1984, que la llevó a fundar la Escuela Dominicana de Psicoanálisis, la cual dirigió hasta 1996.  Ha publicado ensayos en esa disciplina.  Actualmente coordina el Hispanic Psychoanalytic Study Centre en Nueva York. 

 

 

WASHINGTON HEIGHTS DESDE MI VENTANA

 

Una calle desierta y pudorosa como una mujer dormida

después del amor

entre el sueño y la tibieza

una mano se desliza sobre la calma

ahuyentando la espera

Y un montón de niños que afuera procuran el desvelo

entre la risa y el miedo

en medio del día y de la noche

entre sonrisas fugaces como el olvido

y leves como el temblor y la prisa

se alborotan buscando en sus juegos realidades ocultas

inventan como dioses

como sólo los dioses crean

sin temor

con la presencia imposible de los sabios

se anteponen al tiempo

Y esos árboles escasos

agrietados también

pero redimidos por la niebla

me miran

interrumpen la suavidad de sábanas también dormidas

tras una ventana abierta

una ventana abierta por donde ni el sol ni el viento pasan

sólo la noche la atraviesa con el ruido de seres noctámbulos

una ventana abierta que se ahueca

sin recuerdos ni presencias.

 

 


NIEBLA DE LUZ

 

Somos cómplices extraños

de un recuerdo inescrutable

la impaciencia nos encierra

un hálito de espera

¡ay! esta noche de eterna

este pálido rito del miedo

que nos mira

soledad que asedia

“brecha ciega” por donde asoma

el olvido

fósil o cuerpo sin aliento

somos

huellas de una mirada

que se apaga

sueño en vela

domingo a solas

precipicio incólume de tardes

sin venturas

ya no hay fábulas para decir

a los niños

espacio vacío en que me encuentro

eres

lugar de sombras

verso olvidado en la bruma del sueño

nos une

niebla de luz

ser exaltado en el sueño y la pasión

magia vedada y trastocada que no cesa

mi voz se pierde en ese hechizo

inexplicable

para inventarse en otro mundo ajeno

con otra sombra otra imagen y otro acento.

 

 


DESHABITÁNDOME

 

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

                Cesare Pavese

 

Me acecha la muerte en tu mirada

ahora en el instante del absurdo

ahora que mi boca dibuja tu silueta

y te desnuda

es bruma mi ser

trémula en tu vértice hueco

soy imagen despoblada

piel habitada por un cuerpo

que se escurre

verdad que se escinde en la ausencia

y en la levedad de un rostro que tiembla

Vuelo y no alcanzo el espacio de tu risa

ni la plenitud que mi cuerpo atrapa

quédate en lo vivido a explorar mis días

si la suerte olvida nuestro eco

átate a mi espalda

y bordéame despacio

aspírame

como quien absorbe el recuerdo en una huella

Nadie nos aguarda ahí afuera

nadie

ni los sueños

ni el poema

quizá sombras

sólo sombras

y la desvelada prisa de la espera.

 

 


ECOS Y SOMBRAS

 

Murmullos inexplicables que otra vez regresan

como destellos interminablemente

estos ecos nos repiten

De nuevo por esta senda

muchos años después

y aún espero

Una promesa es un montón de cosas que no acaban

que se repiten y se propagan siempre como sueños

una frase abierta

tu cara de frente al mar

mis pasos sin esta pesadumbre

un baile quieto en un atardecer sin sombras

una mirada que musita que regrese

tus manos que a este ritmo entonan sabias melodías

Para escarnios

ya no soy el Cristo

soy una fuga

un chispazo

una mueca que se trastoca

en otro nombre

una piel que poco a poco ya se habita

otro ser

otra risa otra mirada

nómbrame en tu delirio

hasta revivir en el espacio

o en el rincón posible que tras la lluvia

regresa.

 

 

ESPEJISMO DEL DESEO

 

Detrás del nombre hay

Lo que no se nombra

     J. L Borges

 

Tras la esfera de un cristal de polvo

vislumbro tu ser

desde el olvido y la sombra

advierto su clamor de fuego

llamarada de espanto

la palabra insinúa la mirada

del recuerdo

hálito breve que se esfuma en el

ensueño

como la tibieza de unas manos

que tocan sin tocar

como la inalcanzable estatura de tu rostro

eternizado en la sonrisa

sin aliento

vacua y exigua presencia eres

preludio del encuentro

el espejismo

sueño pretérito escandido en mi voz

te nombra

sin decirlo.



viernes, 5 de julio de 2024

JOSÉ MÁRMOL: Poesía Actual de República Dominicana

 


JOSÉ MÁRMOL (República Dominicana, 1960) Poeta y ensayista. Nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1960. Estudió licenciatura en Filosofía (UASD), posgrado en Lingüística Aplicada (INTEC) y Maestría en Filosofía en un Mundo Global (UPV, España). Fundador, en 1985, de la Colección Egro de Literatura Dominicana Contemporánea. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, desde 2007. Profesor Honoris Causa de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 2013, y Person of the Year 2015, por Cannes Lions Dominicana. Ha merecido premio como el Nacional de Poesía en 1987, el Casa de Teatro en 1994 y el Accésit del Premio Internacional Eliseo Diego en 1994, de la revista Plural, entre otros reconocimientos. José Mármol es autor de libros como El ojo del arúspice (1984), La invención del día (1989), Lengua de paraíso (1992), Deus ex machina (1994), Criatura del aire (1999), Torrente sanguíneo (2007), Lenguaje del mar (2012), Yo, la isla dividida (2019 y 2021), entre otros. Sobre su obra se han publicado: José Mármol, antología poética ( Médar Serrata, 2004), Anatomía de un poeta. Aproximaciones críticas a José Mármol (Carlos X. Ardavin, 2005), El búho y la luna. Entrevistas a José Mármol (Basilio Belliard, 2005), y Viaje hacia el arúspice. Relectura de la obra de José Mármol (Mateo Morrison, 2015).




LENGUAJE DEL MAR


El mismísimo, eso sí, el inmenso irrepetible,

el mar alzado en vuelo, lentitud del lastimado,

alas que no pueden los azules levantar.

Un pájaro, ese,

cautivo, tal vez, me lo pregunto,

en su líquida y revuelta enredadera de sal.

Amarrado, puede ser, a la estela del aire y los pasos de sol,

en la suave traslación reposada del disfrute.

El mismísimo, el adorado en yodo

con la luna colgada en la quilla de tu rostro,

el que riega las arenas para el toque de tus pies.

El mar tuyo, el mar nuestro,

el de los acantilados feroces y las playas de luz,

el de las bolitas de queso crujiente, calamares en su tinta,

vodka tónica con chapas de limón.

El mar, eso sí, el de tu mirada de ámbar en la tarde de ayer,

el de la voz que dijo, mi niña,

no te vayas a mover del horizonte, quieta, ahí no más.



IDIOMA DE LOS DIOSES


De ti, como de un río, adoro cuanto fluye. Volando y danzando como los dioses hablan. Amo tu rápida presencia, la única manera de pasar, transfigurando en vuelo la quietud y la espera. Idioma poderoso del mineral y el árbol. Néctar salobre de las venas abiertas y miembros destajados en torno a la deidad. Palabras innúmeras con las que atemorizo y a la vez encanto las huestes de la noche y escuderos del día. Voces muy alzadas en sus puntas de roble, con las que canta el mago, gobierna el azar y predomina un orden geométrico de hielo. Grande la ocasión en que algo se consume, y con su muerte alumbra y destapa lo esperado. Ahora canto y bailo y salpico de luz las brechas de la sombra entre las llamas. Volando y danzando, como los dioses hablan. Del aire me sostengo, el universo en mí se apoya, gira espeso.  Mi verso ha domado al vellocino de oro y ya diezmó mi brazo a los jinetes bravos, a cuyos restos doy mi canción y mi otra espada. Grande la ocasión en que todos danzamos, como dioses mirando la miseria del reino.  Palabras que brindaron alma y cuerpo a las ciudades.  Soberano idioma, lenguaje de las piedras, del laurel, del río adormecido en sus meandros; alfabeto de grutas intocadas, de lagos suspendidos y pájaros mudos henchidos de placer. De ti, como de un río, adoro cuanto es y ya no es y se transforma y pasa y queda suspendido. Oh idioma venturoso de los labios y las manos, de las praderas altas, los barcos diminutos, la cruz centuplicada en un mismo sendero. Oh danza de las danzas, con que los dioses cantan y bailan y nos llaman.



RETRATO DE MUJER


En tu boca tiembla un pájaro tirado a lo sediento. En tus dedos, templos altos de luz andan despiertos. Habla con tu voz aquel ángel seducido por una magia, un cuerpo, un vocablo insospechado. Nada por tus párpados un pez bello y fugaz y en la negra chorrera de tu cabello tieso, un celaje de carne con alas suena y brilla. No mis ojos te dibujan, no mi trazo maculado. No mi arte la perfila; es el agua desbordante que me asalta con mirarte, untadas por imanes lascivos ambas manos, y no importa que estés muda porque hablas con tocarme. Hay entre tus pechos matices imposibles, bosques y bahías, cañaverales limpios, mojadas poblaciones, algas finas, robles, yerba. Me asomo al intocable destello de tus manos y temo que mirándome se desnude tu voz, y como San Francisco de Asís hable a las aves, y se descalce y pese mucho menos que el aire. Mujer que lleva entera una bestia por ternura. Mujer que me desalmas con tan solo nombrarme; mas no importa si estás muda porque cantas cuando miras. En tu vientre acuna un mar con veleros erguidos, en tu pelo un surtidor de la noche se desgrana, en tu boca de nubes y pájaros me pierdo, y no importa si estás muda porque cantas cuando amas.



CANCIÓN DE LARGO A LA TRISTEZA HONDA


el mar es una cosa que nunca tuvo nombre. objeto que yo invento el mar son mis dos ojos el mar es un profundo invento de la nada empozamiento álgido de toda la resaca de los siglos llorados tormento desmedido infinita semilla de mi origen

el mar

el mar es un espacio e ser y de no-ser de brillar y apagarse las cosas al instante

espejo del vacío de la sombra de lo sin rostro

el mar

el mar es aquel hueso que duele a mis ancestros (herida que no cesa el mar no es mi niñez) combada penitencia con tantas vejaciones mi mar mi vacío corazón que me llena la muerte de vivir

sediento




LA BALADA TRISTE DE WYCKOFF


A Gabriel José, in memoriam


La tragedia siempre acecha como un lince lastimado.

Como el mar, la tragedia

no conoce la fatiga, no hay reposo en sus misterios.

Wyckoff, un silencio, nuestra guarida de paz.

En verano, la hermosura de las flores y los prados.

En invierno, calles tristes y nevadas, techos compungidos,

el patio recogido en disipada soledad.

El silbido nocturno del tren era una fiesta

y sin enmbargo ahora es un grito de dolor.

Era noche fría, esperaba la escalera el toque de su arribo.

El mundo para él, tan pequeño, tan extraño,

su amor quiso salvarlo con un gesto de sus labios.

Un libro en torno a Buda en su mesa de noche,

poemas sobre el mar, fotos disgregadas con la tribu de la escuela, 

lo insondable de la vida en un puñado de palabras.

Todo en él serenidad, una flama su semblante.

Su tiempo entre nosotros lo eternizan sus abrazos.

Le fatigaron hondo los tormentos de la vida, 

tan deprisa, tan temprana la derrota de sus días.

Tuvo de los ángeles la indefensión y el sueño.

Que no se canse nunca, pido al cielo, 

la andadura amorosa de sus pies y su mirada.

 



viernes, 10 de abril de 2020

FRANK BÁEZ: Poesía Actual de República Dominicana



FRANK BÁEZ (Santo Domingo, 1978). Poeta y escritor dominicano Ha publicado los libros Jarrón y Otros Poemas (Editorial Betania, Madrid, 2004), Págales tú a los psicoanalistas (Editorial Ferilibro, Santo Domingo, 2007), con el que obtuvo el Premio Internacional de Cuento Joven de la Feria Internacional del libro; Postales (Editorial Casa de poesía, San José, 2008; Editorial Textos de Cartón, Córdoba, 2009, Editorial Cara de Cuis, Córdoba, 2010, 2011; Editorial Ediciones De a Poco, Santo Domingo, 2011; Ediciones Liliputienses, Madrid, 2012) , que obtuvo e Premio Nacional de poesía de la República Dominicana; y En Rosario no se baila cumbia (Editorial Folía, Buenos Aires, 2011). Sus textos han aparecido en diversas antologías; entre estas se encuentran: Cuerpo Plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (editorial Pre – textos, 2010); y Antología de crónica latinoamericana actual, Darío Jaramillo Agudelo, ed (editorial Alfaguara, 2012) Es coeditor de la revista de poesía Ping Pong: www.revistapingpong.org.  Junto a Homero Pumarol fundó y conforma el colectivo de spoken word El Hombrecito que tiene editado dos discos: “Llegó el hombrecito” y “La última vuelta”.  Lleva un blog: www.franbaez.com


Selección de poemas por Gladys Mendía
 Llegó el fin del mundo a mi barrio


Llegó el fin del mundo a mi barrio
sin que a nadie le importara.
Mis padres tenían puesto CNN
esperando el boletín especial.
Los liquor stores y los cyber cafés
siguieron abiertos hasta tarde.
Nadie comprendía las señales.
Hasta la mujer que vio la silueta
de la virgen de la Altagracia
en el cristal delantero de su jeepeta
fue al car wash a lavarla.
Moteles y bingos estaban abarrotados.
Las evangélicas que con sus panfletos
habían anunciado tanto el fin
se fueron a la cama temprano.
No cortaron las líneas de teléfono.
Ni se llevaron el agua y la luz.
Nadie vio las estrellas que caían del cielo.
Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta
el partido de los Yankees
iba por el octavo inning.


— Autorretrato —


Rodé al año y medio por las escaleras hasta el segundo piso. A los seis casi me ahogo en una piscina.

A los siete me arrastró la corriente de un río. Me golpearon con un palo, con la culata de un fusil,
con una tabla. Me propinaron un codazo en la cara y otro en el estómago, rodillazos, machetazos, foetazos.

El perro del vecino me mordió un brazo.

Me cortaron una oreja haciéndome el cerquillo. Noqueado. Abofeteado. Calumniado. Abucheado. Apedreado.

Perseguido por sargentos en motor. Por dos cobradores.

Por tres mormones en bicicleta.

Por muchachas de Herrera y del Trece.

Me han atracado treinta veces.

En carros públicos. Taxis. Voladoras. A pie.

Alguien me dio una bola y me dijo I am gay. Me robaron un televisor, un colchón,
seis pares de tenis, cuatro carteras,
un reloj, media biblioteca.

Se llevaron varios manuscritos y cometieron plagio.
(Con lo que me han robado pudieran abrir
una compraventa en Los Prados)

Me fracturé el brazo derecho, el anular, la cadera, el fémur y perdí cuatro dientes.

El hermano Abelardo me dio un cocotazo que todavía me duele.

En la fiesta de graduación me cayeron a trompadas y botellazos.

Luego publiqué un libro de poesía y una vecina lo leyó
y escéptica dijo que era capaz de escribir
mejores poemas en media hora, y lo hizo. Accidente con un burro en la carretera.

Intento de suicidio en Cabarete. Taquicardia. Hepatitis. Hígado jodido. Satanizado en Europa del este. Pateado por mexicanos en Chicago.

En Montecristi una mesera me amenazó de muerte
(ahora mismo, clava alfileres en un muñeco idéntico a mí)

Los vecinos sueñan conmigo baleado.

Los poetas con dedicarme elegías.

Otros con rociarme gasolina en la cabeza y arrojar un fósforo y ver mis rizos en llamas. Otras con llevarme a la cama. Y hace semanas un policía me detiene y me pregunta

si yo no era el poeta que había leído poesía aquella noche y le digo que sí y el policía dice que son buenos poemas y hace una reverencia o algo así.



— La pelota que lancé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo —


Siempre quise ser el primer dominicano en la NBA.
Para entonces poner un dominicano en la NBA
era tan difícil como poner un dominicano en la luna.

Practiqué tiros libres, corrí, hice marineros,
sentadillas y lagartijas.
Parodié ganchos, donqueos.
Jugué veinticinco quintetos al día.
Mandé hacer una franela
con el número veintitrés y lloré
cuando Magic Johnson anunció que tenía sida.

Un día toqué la malla de un salto.
Luego toqué el tablero.
Nunca llegué a tocar el aro.

Conseguí esas pesas
que se amarran en los tobillos
y que incrementan el salto.
Pero no funcionaron y me las cambiaron
por unos Converse Magic con aire comprimido
que me robaron mientras jugaba bajo
un transformador en San Carlos.

Compré unos Reebook Pump
y me expulsaron del equipo nacional
de minibasket.
Me faltaba estatura, alegaron.
Ni empinado era lo suficientemente alto.

Dormí trece, catorce, quince horas al día
para acelerar mi crecimiento.
Comencé a comprar jarabes,
vitaminas, minerales, suplementos.
Luego de once meses
creo me estaba encogiendo.

Hice barras.
Ejercicios de estiramiento.
Le pedí a Jesús, a la Virgen
y al hombre elástico
unas míseras pulgadas de más.

Ya tengo treinta años y todavía necesito
dos pulgadas para alcanzar los seis pies.
En vez de llegar a la nba me mudé de barrio
y ahora juego dominó
en donde da lo mismo si eres enano.
También escribo poemas
y se los dedico a quien se me ocurra.

Por ejemplo este, que dedico a los que ya no se quitan
la camiseta al jugar básquetbol
porque les ha crecido pelo en la espalda.

Espero que lo gocen y que aplaudan.



Anoche soñé que era un Dj


Llamo por teléfono a Miguel y le pregunto
si piensa que me iría mejor de DJ o como poeta
y Miguel responde que siga como poeta.
Mi novia también dice que como poeta.
El hermano de mi novia dice que como poeta
y una jevita que hacía una fila en el cine y que recién conocí dice que como DJ.

Las menores me ven más como DJ
y las mujeres que compran en el supermercado
dicen que persista con los poemas.

Mi mamá dice que como poeta.
El plomero dice que poeta.
Los cinco poetas que conozco me dijeron
que me iría mejor como DJ.
Mi hermana se abstuvo de votar.

Fui a ver a DJ Tiesto
y una gringa me tomó de las manos
y me explicó que los DJ son criaturas de Dios.
-Son ángeles- dijo y mientras hablaba
yo imaginaba a los DJ volando
con sus turntables alrededor de Dios
como si fueran mosquitos y Dios los espantara
con la mano.

Pero bueno, la cuestión es si los poetas y los DJ
se pueden conciliar.
Si pueden ser uno,
si es posible escribir con una mano poemas
y con la otra pinchar discos,
si se puede ser mitad poeta y mitad DJ,
si del ombligo para arriba soy poeta
y del ombligo para abajo soy DJ
o al revés
o quizás que un poeta se convierta
en DJ las noches de luna llena
o quizás estoy exagerando
y en el fondo todo DJ quiere ser poeta
y todo poeta quiere ser DJ.

Hay una fábula en donde un DJ y un poeta
caen en un pozo.
Empiezan a vocear y a vocear hasta
que un hombre se asoma y les tira una
cuerda para irlos subiendo poco a poco.
Sube al DJ primero y cuando se la
arrojan al poeta este grita que lo dejen abajo
y el hombre y el DJ así lo hacen, aguardan
en silencio y se marchan al rato.





miércoles, 13 de junio de 2018

NERONESSA: Poesía Actual de República Dominicana


-->


NERONESSA (Santo Domingo, República Dominicana, 1988). Estudió Artes Creativas en el Open College of the Arts del Reino Unido y Administración de Empresas en University of the People. A sus 16 años publicó su primer poemario La Estirpe de las Gárgolas (accésit Premio de Poesía Joven Feria del Libro, Santo Domingo 2005) con la Editora Nacional/Ángeles de Fierro. En el 2015 publicó en Madrid, con la editora Amargord su libro El Volcán de la Matriz Electroelastica. Ha participado en numerosas antologías internacionales. Ha sido traducida al inglés, francés y al italiano. Sus textos también han sido publicados en varias revistas digitales. Se dedica también a la fotografía artística, a la promoción de estilos de vida sostenibles y al activismo anti-especista.






-->
CÍCLICO

Por su aroma sujeté a Mercurio al traspasarme la cerviz
Al rodar enamorando los mártires
de la gloria permanente.

Contuve el astro hasta desprenderse
de las lianas del chakra
Cuando dejó pantanos de rebelión en las losetas
Sodoma histérica en mis conversaciones!

Anémicos, gajos de fuego,
Perdigones del aliento de Dios
(Él quiere soldar
un caldo
de carnes)
Que circulan la tráquea de la puntualidad.

Pujo telaraña hacia la boca de la existencia
que aletea entraña en sus labios
como un colibrí,
que se entrecierra como entrecerrar un ojo
para escupir los arcoíris entumecidos.

Ese ojo pestañea sus bostezos de sangre
Un salpicadero de revolución ciclotímica
Se constituye en carabina
de una cripta-dispara-muertos.
Triste la pobre espina entre el pulmón
de los pétalos!
Te juro
que solo vomito milagros
hasta el amanecer.