miércoles, 25 de julio de 2012

ANDREA ARECO: Poesía Actual de Paraguay


Andrea Areco (Asunción, Paraguay, 1989). Estudiante de periodismo. Participó de un taller literario en el 2009, el cual culminó con la publicación colectiva del poemario “Doce”. En el 2011 publicó algunos poemas en la revista Tren Rojo de Asunción.

Selección por Gladys Mendía


Realidad



Visto despeinada,

De tierra morena y viva

Guapa y  tosca

Desnuda de brillos

Firme                     

Expresiva

Parda de sol.

Pero a veces

Me disfrazo

De lo que crees mujer

Para que no te pierdas

En cuestiones vanas.





A veces.



Me someto

Y el insomnio escribe.

Pasa

En el día

En la tarde

En la cama

En la psicosis

Y muy a veces,

Pero ni tanto,

En la noche.





Aire



El aire es gratis,

El viento

Es privilegio

De aquellos que viven.







Precipitación



Ya no voy a atacar.

Los silencios

Serán revueltas

Y las miradas

Santas guerrillas.







Sin título



En el armazón

Una ranura

Y es inevitable

La luz

O el cálido estruendo

De tu sonrisa

Cincelada.





Sin título

Una ciudad

atardecida

recorre

a los transeúntes.

No escampa la gente.




Playa

Tres días

de sol

Y el cuarto

ya es el vértigo

vértigo

de caer

parida

al océano.

martes, 10 de julio de 2012

ALESSANDRA TENORIO: Poesía Actual de Perú


ALESSANDRA TENORIO CARRANZA (Lima, Perú 1982) Poeta y promotora cultural. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y una Maestría en Escritura Creativa con mención en Poesía en la UNMSM. Ha ejercido el periodismo cultural en diarios y revistas, ha sido docente universitaria y dictado conferencias y talleres.
Textos suyos han aparecido en antologías poéticas y en publicaciones de Perú, México, España, Chile y EE.UU. Dos de sus textos han sido traducidos al catalán para la antología poética Panamericana, y también al inglés. En el 2005, su poemario Porta/Retrato (Campo de gules, 2005) fue elegido revelación del año por el programa de televisión Vano Oficio. Casa de zurdos (Lustra Editores/CCE, 2008) fue considerado uno de los mejores poemarios del año por el Diario El Comercio. Actualmente es la Jefa del Equipo de Promoción Literaria de la Casa de la Literatura Peruana.

Selección por Gladys Mendía





pensar en ti
es recordar el tráfico
el golpe de tu voz como un bocinazo
o
imaginar la vía expresa a las 6 de la tarde
creando un tiempo sordo y estrábico




de porta/retrato (campo de gules, 2005)

martes, 3 de julio de 2012

Sobre Vodka. Por: Miladis Hernández Acosta


VODKA O NECESIDAD DE HACER LA Poesía

en el bar de los solos

las mesas son grandes

y las sillas se multiplican.

FERNANDO FOGLINO

Quizás –ésta-  no sea una poesía  de ideas en un sentido filosófico, si no una poesía de una sobrecargada intensidad emocional, radicalmente bucólica, fruitiva, un tanto hedonista, de muchas fluctuaciones en el ritmo, y sobre todo de una apreciable aptitud  iconoclasta.

A pesar de lo dicho, VODKA de Fernando Foglino, (Montevideo, Uruguay, 1976) trastoca innumerables temas, mostrando una especie de álbum atemporal, de cronograma existencial radicalmente  diferente para yuxtaponer un realismo bien –recrudecido-.

Este autor, aparentemente  nos proyecta una escritura automática, un desasosiego al por mayor,  y una avidez por las cosas tremebundas. Ergo esto no quiere decir que Fernando se desentiende, o que en su búsqueda formal no haya pretensión de acercarse, o de aproximarse a  la base consustancial de la poesía. Todo lo contrario. Fernando desde su esquivez y naufragio existencial se nos acerca con una minuciosidad increíble para relatarnos un sin números de situaciones.

En sus textos encontraremos una intensa propensión por reinterpretar los hechos en su diversas magnitudes, claro está; reinterpreta pero sin jerarquizar situaciones concretas porque su afán, o su proyección  inmediata es revelarnos el aquí, y el ahora, el presente continuo, sin esperanzas, sin esperar nada en el mañana, porque para este autor, el mañana puede ser peor que el ahora.

Fernando se ha desnaturalizado por el dolor que encierra la pérdida del amor, y en última instancia la pérdida de la confianza.

 /un edificio cayó encima de mi cuerpo/más no me mató/camino entre escombros/ cabeza baja/ voy escrutando lo que quedó/ después del derrumbe/

En este poemario se cuenta una historia muy personal y hay un modo escritural que resitúa las cosas en una planicie dialectal. Fernando es un narrador que se empeña en trabar en lo eminentemente circunstancial.

Con un registro coloquial relata varios escenarios focalizados en la memoria. Presencial izado en el Caos  recurrente.  En efecto no exalta algún acontecimiento en específico, más bien relata las cosas sin ningún asombro porque todo le resulta perfectamente conocido, saboreado, paladeado, porque en él gravita una soledad que no hace concesiones.

La existencia por la existencia, al mismo tiempo una renovación en el vivir. El comamos y bebamos que mañana moriremos de San Pablo, aquí se reinterpreta de otro modo.

 en el bar de los solos/ya lo saben/y callan/callan/callan/callan/y de tanto callar/arman una frase que dice/silencio/coma/silencio.

Observo en estos poemas un desasimiento y una acentuada ruptura formal, idoestético, donde  no hay paradigmas ni alegorizaciones o condicionantes severas.

Todo es soliloquio, dejadez, vacuidad, genuflexiones, extraversión. Su autor se asume como antipoeta, y expresa  una realidad frontal. No le interesa asumir un lenguaje elevado para reorganizar los planos. Su intención es replegarse en lo inmanente, en lo elemental.

Se siente a gusto con ese principio suyo de amoldarse a lo circundante. Salirse de los límites, dejar que las cosas ocurran. No busca los efectos, ni siquiera investiga los causales.  Simple y llanamente  se ahoga en un desasimiento sin igual para perseguir las sorpresas.

y las bebidas invaden los manteles/ hacen de platos/ ocupan los sitios que no ocupó el tenedor del otro/el vaso/ el cuchillo/….

Se trata de una expresión muy desprejuiciada. Fernando no es un categórico, es una criatura honesta que muestra sus ideas sin muchos amasijos. Habla de sí, pero sin enaltecer su yo. Hace de sí mismo un retrato sincero, se proyecta como un simple mortal, alguien que trafica –solo- con su pertinente dolor -sin imaginerías posibles-. Alguien que se resiente.  En su escritura hay embates. Rupturas. Soledad, y trasiegos.  Así versa:

  duele el pan/duele la garganta/comer duele/golpea la copa con la mesa/un brindis por la soledad/



Miladis Hernández Acosta.

Princesa de la poesía cubana.

Guantánamo, Cuba.

12 de junio de 2012. Noche de Géminis.