Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Haitiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía Haitiana. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2018

Poesía Actual de Haití





JEAN-BAPTISTE MARCKENSON  (Haití, 1985) Escritor e ingeniero industrial. Nació en un pueblo de Haití fronterizo con República Dominicana, en el que no había biblioteca. Sin embargo, desarrolló un talento en la escritura reflejado en varios premios literarios. Publicó Sobresaturado en República Dominicana en el año 2011. Actualmente vive en Chile, donde cursa una maestría en estudios internacionales. Marckenson es uno de los 23 autores de toda América Latina y el Caribe que participan del Proyecto Arraigo/Desarraigo, una red digital de escritores latinoamericanos. 


Selección por Gladys Mendía del libro Sobresaturado







Madiba, el dios de la libertad


En Homenaje a Nelson Mandela (MADIBA) 2010

Ante el fuego somos negros todos
APATHEID recocía nuestro cuerpo
quemaba nuestra casa
nuestra cultura
para blanquearnos.
El humo le olía mal a Madiba
La sangre negra derramaba
sobre la superficie de los océanos
de los siglos blancos
por la preciosa libertad
De Pollsmoor a Víctor Verster
escondía la libertad musculosa
y madura durante 27 años
Paloma pacífica de mi pluma
encerrada en la jaula de los predadores
pero su carne no es comestible
El tiempo olvidaba sus alas
el tiempo olvidaba su hambre
el tiempo olvidaba su pareja
el tiempo se desplumaba
re-plumaba...
el tiempo siempre estaba pensando en libertad
Color impermeable de mi pluma
prohíbe a toda espada y cañón
conocer el de tu sangre.
Cuando salía la semilla de su fruta
se dio cuenta que tu sangre era agua:
«detesto el racismo,
porque lo veo como algo barbárico
ya que venga de un hombre negro o un hombre blanco».
Conciencia de agua límpida
llena de arenas de justicia
de paz
de integridad
Ataúd siempre te rechaza
no tiene la potencia
para soportar tu inmensa masa
¡Increíble!
Si la muerte cuando tiene sed o no
toma en cualquier pozo
Mil luchas y ninguna corona
para que tengas hombre como nombre.
Vives demasiado y no morirás
para que te llamen mártir
27 años en el Tártaro es más horrible
que 3 días de crucifixión
Madiba, tú eres un dios,
el dios de la libertad y de la penitencia.
Si encuentra a Madiba en África
dígale que hay un negro en esta isla
que tiene sed de conciencia, el tártaro



Sobresaturado


A David Alexander Sena

Capturado en mi campo de caña
esclavo de mi botella de miel
buscando el sabor amargo de tus labios, 

de tu pecho, de tu piel...
Como mi única camisa blanca
que me pongo al revés
para limpiar la suciedad
así te coloco
para esconder tu dulzura
¡Fracaso de mayor grado!
En tu sangre, 

en tus huesos y en tu médula...
¡Me he vuelto loco!
Tienen hambre de ti
Hormigas celosas me caminan,
pero no tienen alas
esperan tu caída imposible
para endulzar la tierra insípida
Vivimos sobre una rama del cielo.
¡Qué me importa tu adiós!
¡Estoy ya sobresaturado
caminando borracho
sobre las nubes del amor!



Malditas lágrimas del cielo


Malditas lágrimas del cielo
que odia la sed de mi suelo deshidratado
donde las semillas al fondo
mueren en silencio
en las tripas de las hormigas
Una verdad roja que brilla a mi espada
Malditas lágrimas del cielo
que siguen fluyendo sobre la cara del río
que nunca está triste: siempre está llorando.
No llores por las casas sin techos.
No llores por mis hermanos
que duermen con los ojos abiertos
sobre el lecho de la leche en polvo
Después de ordeñarla
durante más de dos siglos
-imposible de huir la leche-
la vaca no tiene más leche
Que lloren las semillas
que darán frutos y flores
para una quisqueyana nueva.



Me voy


A Sor Marie Eugéne Pierre
(Haití 1950-República Dominicana 2012)

Quiero rehacerme
con las mismas piezas con que Dios hizo el mundo.
El viento abre y cierra la puerta
como la muerte idiota que entra y sale sin tocar.
Que me corte la cabeza
sin anestesia
y ponga volante;
que me rompa miembros,
y pegue ruedas;
que me talle corazón,
e instale motor,
que me brote sangre,
e inyecte gas.
¡Pase la llave!
Ya me voy
¡Oye, ven acá!
Tú olvidas ponerme freno.



Hijo de los residuos

No tengo madre ni padre
no soy huérfano
No tengo amores
ni amigos
no estoy soltero
Soy el hijo del papel herido
por las puñaladas de los bolígrafos
Soy el amor del papel atropellado
por el teclado de las computadoras
soy el amigo de este mismo destrozado
por los dientes de ratones.




Esquicio de la caída


A José Mármol

Voy a pintar a su caída una manzana
amada por su rama
y la rama que se estira detrás de su manzana
sabiendo que la voy a plasmar
se queda suspendida con su sombra
en el hilo del viento
con pincel a mano
para pintar de negro el deseo de mis dientes.




JOHANNE GUERCIN (Puerto- Príncipe, Haití 1987). Reside en Chile hace cuatro años. Realizó estudios de lingüística en Haití, actualmente está estudiando Técnico de Enfermería Nivel Superior. Empezó a escribir desde muy joven.
Johane en su poesía toca los temas pertinentes a la condición del ser como la migración y los derechos humanos. Versos libres que buscan la sonoridad, la música en la que danzan las palabras en unión al imaginario del Caribe.


Llantos de mi corazón

No eres ni más ni menos
por tu posición te respetan
por los privilegios que tienes te admiran
por tu cargo mienten por ti.

Abusas de tu poder porque sabes que es temporal
pero olvidas que el gran maestro es el universo.

Lo hemos visto y vivido también
Sé que los humanos son más emocionales que razonables.
El individualismo nos matará a todos
la esencia profunda de la vida
no tiene nada que ver con raza, sangre ni esqueleto
ser superior a sí mismo es lo que nos hace mejor.

No eres ni más ni menos
los superhéroes son los que aman
a pesar de tanto odio al rededor
Usa tu posición, tus privilegios, tu cargo
para entender mejor la esencia de la vida

Mis lágrimas salen cuando mi alma se cansa.
Mis lágrimas salen cuando yo no quiero dar un paso más.
Mis lágrimas salen cuando miro alrededor con miedo.
Mis lágrimas son una manera de decir que no me rendiré.
Mis lágrimas son poderosas, son una fuerza.

Los llantos de mi corazón
limpian las cicatrices de todos los días
para enfrentar la vida con dignidad.






MAKANAKY ADN (La Gonave, Haití 1992). Lleva 2 años viviendo en Chile, es un poeta y slamer, miembro de ASPIC (Artistas Solidarios por la Promoción de la Intelectualidad Cultural en Haití) y de la Agrupación Cultural Putaendo Histórico (Valle de Aconcagua, Quinta Región). Autor de Ave Negra Migratoria, un libro de poesía publicado en Chile.


NO SOY EL ÚLTIMO

Imágenes,
un pasado hiriente.
El resto de la sangre fluye en el presente.
Si fuera la última gota,
escribiría el testamento.
Si yo fuera el último vivo,
hijo del continente
que mis ancestros comenzaron,
en lugar de continuar, diría:
el tiempo hará que la historia
esté menos presente en la mente.
Es esperar a que se canse solo,
a que caigan las hojas del mal
que algunos navegantes
y sanguinarios plantaron.
Subtituladas “Futuras Cicatrices”,
dejaría estas escrituras en el cuaderno,
estas figuras a base de expresión
de una cara ennegrecida,
y en el corazón,
la espera de curación,
justo antes de volverme invisible,
justo antes de dejar mi cuerpo
como un punto de melanina.
Pero el último de un linaje,
estoy lejos de serlo.
Luego la sombría historia
de la cuna de la humanidad se repite.

Es tanto que me siento sólo,

es un cansancio en el pellejo de un lobo,
un efecto dice que la luna no es mi sol,

y el regreso a mí sería un descanso.

Porque es el rencor y su miseria,

no es la representación física
lo que me ha cubierto de pecado.
El acercamiento de la libertad
de las ovejas negras,
lo empezaría con el perdón del crimen
si fuera el último.
Crucificado por la oveja blanca,
luego el black-out se repite.
Demasiada mierda de los dictadores
para digerir,
la amargura invade mis sentidos,
escribo,
luego vomito mi hiel.

Como un aviso de búsqueda,
puedes consultarlo,
todavía como
La Primera República Negra,
una libertad pura,
la echo de menos,
todavía mi lugar de nacimiento,
mi vida,
la echo de menos.
En una frecuencia natural
continúo
imaginándome a mí mismo.
Si fuera el último,
hoy estaría al final
de las cadenas afrocaribeñas,
los medios de transporte de la división.
Mi fuerza,
la echo de menos,
mi Perla de Las Antillas,
la echo de menos,
mi amor perdido
al lado del corazón de los mares,
lo echo de menos.
Me olvidaría de ese sentimiento, pero
no soy el último.






JEAN JACQUES PIERRE PAUL (Haití 1979) Doctor cirujano, residente en Las Cruces. Poeta, ilustrador y traductor. Publica sus textos en el espacio: www.palabraserrantes.cl
Ha publicado Miroir en Pierres Lisibles (Haití, 2007), Islas del futuro (2010), Delirium (2013), Fleurs d´existence (2014), Voces de mi voz (2015), Siete abismos sueltos y un hombre caminando (2017), Te escribo para dejar de morir (2017) y su traducción al creole de Arte de Pájaros, de Pablo Neruda será publicada próximamente.


Mi ingreso al país del otro

Nervioso bajé sin darme cuenta
Los peldaños del avión
Algo en el aire me acariciaba violentamente
Alguien miró hacia el oeste
Y pronunció lentamente la palabra frío
Algunos me miraban detenidamente
No siempre me gusta
Que me miren con tanta curiosidad

Me dirigí hacia la zona de control
Dentro de la maleta pequeña
Habían un par de pantalones nuevos
Y unas cartas de despedidas que me atrevía a leer

Delante de mis piernas
Entre el primer amanecer
Y mis fragmentos más íntimos
Descansaban dos maletas grandes
Llenas de sueños crónicos
He entendido que los libros y los sueños
Son indispensables para un viaje seguro

Una brutal danza de pensamientos renovados
Me Alteró para siempre la capacidad de concentrar
No pude parar de pensar
En los que en algún momento
Han caminado en mis sueños
Los que en algún momento
Han vivido en mi soledad

El funcionario de la PDI
Me preguntó luego de examinar mi pasaporte:
¿Cuál es motivo de su viaje?
Contesté sin vacilar:
Busco un país con tres dimensiones poéticas
Bienvenido, agrega súbitamente el funcionario
Mostrando dos pliegues menos en su frente
No sé si lo que tenemos se llama libertad
O necesidad de asombros
Pero estamos cada día mejor

Se lo puedo asegurar
Todos nuestros caminos llevan al mall
Bailamos una vez al mes
Hay una biblioteca pública en cada población
Y tenemos tres tumbas de poeta para visitar
No sé si la libertad consiste en escribir
largas metáforas sobre muros inocentes
Por lo menos todos tenemos
La libertad de elegir
Entre la izquierda y la derecha
Entre el dolor del olvido
Y la memoria del olvido
Tampoco sé si podremos amarle como usted quisiera
No se preocupe con el tiempo aprenderemos
Amar al extranjero ha sido siempre
Más rentable para el país que odiarlo,
Eso es una opinión personal precisó el oficial

¿A qué se dedica usted?
-Soy poeta y cazador de dictadores
-Hablo de la vida real.
¿Qué hace con su vida cotidiana?
-Lo mismo señor.
– Será difícil encontrar un buen trabajo, lamentó el PDI
-Lo intentaré señor
¿Tiene algún contacto o conocido en el país?
-Si, por supuesto
¿Quién es? Dígame al menos un nombre
-Pablo Neruda
¿Se burla de mí?
-No señor, de ninguna manera.

Junto mi mente y mi fuerza en un mismo impulso
Arrastré lentamente las maletas
Subí al primer taxi que apareció
Sin preguntar ni decir nada al conductor
Me abandoné a mi propio silencio

El taxista intentó en vano
Sacarme de tantos afanes
Me mostró un parque para masturbadores
Otro donde enterraron cinco ratones vivos
Y un monumento en memoria de un político
Que siempre quedaba en blanco
al final de sus discursos

Cada vez que algo altera nuestra realidad
Debemos sentirnos afortunados
Sentí que algo en mí cambiaría para siempre

Me acordaba de todas las veces
Que hice el amor con una isla
Lo que todos llaman sangre
En realidad es el mar que circula en mis sueños
y me compaña en todas partes

Siento aún el furor de sus olas contra mis sienes
Mi abuelo decía que cuando un isleño se va
El mar llora durante una eternidad
Somos los únicos guardianes de sus encantos

Entré en un hotel sin estrellas
La triste luz de la urbe me asustó
Y su sombra se escondía detrás de mí

He escuchado decir que es placentero amar
A una ciudad que no me conoce
Yo tenía que intentarlo
Para mí era una cuestión de supervivencia

Me senté en la orilla del destino
Con los ojos empañados
De primaveras invencibles
Decían que yo era el comienzo
De un país imaginario
O la geometría dudosa de todas las caídas

Me acusaron de cobarde traidor o valiente
Pero nunca fui un abusador
De la función dramática de la vida

A partir de ahora sabré venerar
Una patria íntima y conciente
Algún día el tiempo y la vida cantarán el mismo refrán

Mi única vocación es no traicionar la belleza
No quedarme nunca sin primavera
 
Lo primero que aprendí en el país del otro
Es que la nostalgia es un bosque salvaje
Donde todos aprendemos a besar la ausencia
 
Tanto tiempo caminando
Tantos caminos recorridos
Para ser una simple piedra
En los zapatos del destino
 
Una simple piedra
En los zapatos del destino
 
Si yo pudiera volver atrás
Haría de mi viaje, de mi vida entera
Un ensayo sobre las cosas
Que menos me importan






miércoles, 11 de abril de 2018

JEAN JACQUES PIERRE PAUL: Poesía Actual de Haití






JEAN JACQUES PIERRE PAUL (Haití 1979) Doctor cirujano, residente en Las Cruces. Poeta, pintor y traductor. Publica sus textos en el espacio: www.palabraserrantes.cl  “Es casi imposible ser haitiano sin ser poeta, anti imperialista y cazador de dictadores.”
Ha publicado Miroir en Pierres Lisibles (Haití, 2007), Islas del futuro (2010), Delirium (2013), Fleurs d’existence (2014), Voces de mi voz (2015), Siete abismos sueltos y un hombre caminando (2017), Te escribo para dejar de morir (2017) y su traducción al creole de Arte de Pájaros, de Pablo Neruda será publicada próximanente.  
Las ilustraciones que acompañan esta edición son del autor.




Selección por Gladys Mendía




IV


Los maestros de las realidades impronunciables, los que se atreven a escribir y los que no, todos saben que los sueños fracturados del viajero no se deben escribir. Yo soy mi desierto. Tumescencia de la nada. Luz que­brada que brilla contra las fronteras de la rabia.
(Mi ensueño y mi verbo no descifrarán la voz agresiva de las utopías.)
Todo ángulo problemático contiene ríos delirantes con o sin la euforia de los dioses traumatizados. Todos los gestos desnudos, todos los gritos no pronunciados se transforman en voces breves sin preámbulo. Todos so­mos portadores de un desierto donde nos buscamos en vano.
(La ira de mis ojos absorbe la sangre de tus lunas bre­ves)

Mi silencio se llama poesía. Entre el vivir y el morir encuentro el corazón de la vida. Yo me enredo en las finitudes erógenas de un sueño errante. Yo libo el in­ventario de un crepúsculo inventado y me encuentro pintando mis equilibro y desequilibro. Escribirme has­ta dejar de morir. Loco es quien no aprendió a ser loco. Errante es quien no sabe en qué lado de la humanidad se encuentra la humanidad.
Te propongo un viaje absoluto, sin parajes innovado en el murmullo de cada alba. Te regalo las flores sal­vajes del dicho ocular y te diré el canto atormentado de los muros.
Voy por las calles de mis ciudades imaginarias dicien­do las verdades y las mentiras de mi vida. La poesía nunca miente excepto cuando calla.
Volverse sinfonía de desierto
de tanto abrazar los labios del sol
denunciar la exactitud y la humedad
del baile de todas las extremidades
sin preocuparse por el estallido de los contornos
violar los límites del destino
esconder nuestros abismos en un paréntesis
y luego surgir del barro
como los dientes del violonchelo
vivir peligrosamente
vivir poéticamente es la más hermosa de las artes
La voz dilatada del murmullo lluvioso se derrama en mi primer despertar. Se hace tenebrosamente día sobre la tierra de los hombres y un poeta acaba de nacer sobre pedazos de primavera.





V


La milagrosa prosa del pájaro enloquecido

No sé que haré cuando no me quede más que amar y escribir la ausencia. Cuando me sea imposible ol­vidar para aprender. Que haré cuando tu mirar se disuelva en mi abismo.
Amada mía, había una vez un poeta que amaba trá­gicamente a todas las mujeres que no existían. El an­daba en las calles antiguas de la desesperanza bus­cando y llorando. Buscaba hasta transformarse en pájaro. No tenía nombre, ni cara ni país. Para aquél los dioses se llamaban diablos y los paraísos, infier­nos. Creía que la vida era un ritmo que sólo enten­dían los que saben resistir, los que cantan sin motivo, los que bailan solo sin miedo a perturbar el silencio de las cosas.
Un día como hoy un beso mató al pájaro. Ya no hay cantos para los amaneceres pluviosos.

no hay cielo ni tierra
no existe sol ni luna
ya murieron las metáforas
que hablaron en nombre de los sueños
tampoco he visto islas errantes
conquistadoras de vientos violentos
flechas sin cabeza
pinturas murales tartamudas
no he visto ángeles caídos en tus ojos
ni galopes de piano donde fracasan los besos
sólo existen una mano que te escribe
y un pájaro que sabe el nombre
de todas las islas errantes

amada mía somos el vidrio
que corta el mundo en dos partes
no iguales para no amarnos uno más que al otro
todas las noches soñamos con delirios y libertinaje

te llaman isla infinita
porque todos te buscan detrás del mediodía
no tienes miedo del reloj
que gira y gira en la memoria del olvido
sin nosotros las primaveras
duran menos que las revoluciones
cuando tus ojos derroten todas las formas de vida
la felicidad será un gesto ilegal
y el amor un río que canta cuando nadie canta

hombres y pájaros de todos los horizontes
tocan los colores del viento
para imitar los pasos ficticios del tiempo
los mismos reflejos del destino
todos los seres interrumpidos de universo
los que viven de peguntas sin respuestas
los que mueren como piedras inexistentes
todas las espinas y toda la belleza de la palabra
/diluvio
todos te regalan estatuas de libertad y sonetos
/encendidos
lágrimas divinas y perfume de volcán
para rivalizar con la soledad después del amor
toma mis manos y mis miedos
toma mis manos y mis latidos mientras
muere la ciudad entre tus dedos
mientras desaparece mi nave en tu sangre
el viaje contigo es imposible
porque nunca se acaba

en tu cuaderno de música
hay dos notas cuyo nombre no sabemos:
el futuro y el amor

cuando abrazo la noche ebria sobre tu ombligo
una flor de horizonte se despierta en mi sed
abro un hueco en tu piel
y dejo una nota imposible de borrar

en los caminos secretos de tu cuerpo
se restaura el ritmo de la vida que nadie ha vivido
y las palabras empiezan a sangrar despiertas

digo flor de libertad
abres tu mundo libre de metáforas
como última prueba de resistencia
hay un bosque inclinado ante la brevedad de la
/muerte
todas las rosas crecen inofensivas entre la paz
/y la guerra
digo caminos secos y curvas marinas
cierras los ojos y abres las piernas asustadas
no sé resistir al vaivén de mis ondas
dejo caer una gota de sudor en tu vino
toma mis manos y mis deseos húmedos
llévame al otro lado de la tierra
allí donde las piedras no mueren
allí donde los sueños no duermen

sabes por qué las islas nacen de noche
hora los que no te aman tienen miedo de nacer
Ahora sólo me queda por entregarte todo el camino
que recogí para llegar
hasta donde fracasó la luz del mundo
amada mía
el amor no es sabiduría ni filosofía
es sólo el recuerdo de una guerra fría
una guerra que todavía no ha empezado
la guerra de nuestros ojos intrépidos
la guerra de nuestras manos estúpidas
que no se cansan de inventar motivos para ser imprevisibles

te amo porque entre tú y yo sólo hay islas derrotadas






VI

Cosas del futuro

Cosas del futuro/cosas que sólo entienden
los bosques sin albergue
que no se expresan bajo ninguna influencia
te pienso como una ciudad que arde
volveré a buscarte un domingo
porque mi corazón será pronto un techo de catedral
volveré sin debates ni hojas en blanco
pasaré frente a tu casa como una bestia enamorada
a la hora en que el sol busca la luz de tu cara
cuando llegue al cuarto donde duermen tus manos
me convertiré en una discreta hormiga
para encontrar el teclado o el corazón de tus labios
y tocaré la música que dispersa a los curiosos
esperando que el latido profundo de tu sangre
abra la puerta de mi abismo y enturbie el agua
que da vida a la vida
visitaré los océanos en un segundo
todos los colores de mi cielo húmedo
todo el salvajismo del gesto final
se derrumbarán en el triángulo de la vida
suspendido entre tus piernas inclinadas
emitiré el grito que debilita a todos los mortales
justo antes que llueva sobre la tierra
sobre tu tierra



oh isla mía
ícono de todas las resistencias
ven conmigo

el mundo existe
a causa de nuestro amor
mañana escribiré un libro
sólo para ti
sólo con tu nombre







X

El significado de mi nombre

cuando nací el mundo todavía no existía
te voy a contar el significado de mi nombre

cuando tenía diez años
le pregunté a mi madre
qué significaba mi nombre
ella sin mirarme decía siempre que no se acordaba
y que eso no tenía ninguna importancia

cuando mi madre no me quiere mirar
es porque en sus ojos está la verdad que yo busco
pues decidí insistir hasta que me contó lo siguiente:

en la cuidad había un hombre muy conocido
que se llamaba Jean Jacques,
era poeta y vendedor de lluvias en ferias populares
el día que nací, unas horas antes de que yo viera
/la luz
llamó por teléfono una voz desconocida y preguntó:
¿se encuentra Jean-Jacques, el soñador?
y mi madre a pesar del dolor
tomó el aparato y contestó que no lo conocía

siete veces había vuelto a llamar
y mientras que mi madre pujaba
gritando del dolor más intenso y más seductor
/de todos
y mientras que yo salía del único paraíso
que el humano conoce sin necesidad de morir
mientras los perros ladraban al abismo
mientras yo exploraba el nuevo mundo
volvió a preguntar la misma voz más insistente:
aló, disculpe las molestias,
¿está Jean-Jacques, el soñador?
y mi madre le contestó una última vez diciendo:
sí, acabó de nacer.

así fue como me pusieron el nombre
que tengo ahora y para siempre


 




¿Porque nadie es Johane Florvil?


Nadie quiere ser el blanco de su propio destino
Nadie va a querer
Levantarse todos los días
Con las cicatrices del mundo en la frente
Te mataron Joane Florvil
Todos los días
En todas partes
Cuando te mataron en África
Dijeron que era por costumbre
Cuando te mataron en Estados Unidos
Dijeron que era por autodefensa
Cuando te mataron en Chile
Dijeron que era por ser una mala madre

Lo cierto es que todos ganan con tu muerte
Pagan a algunos para acusarte
Pagan a otros para arrestarte
Pagan a otros para dar la noticia en los medios de dominación
Un grupito de indignados intentan
Hacerte entrar en la memoria colectiva
Pero llorar diciendo tu nombre no sirve para nada
Pedirte perdón tampoco
¿Cómo es posible vivir en medio de tanta oscuridad?
¿Cómo es posible vivir en una ciudad sin poesía
Sin espejos, sin abrazos, sin Joane Florvil?

Soy uno de los cobardes
Que no querían entenderte defenderte
Lo único que se me ocurre ahora es llorar
Y escribir este poema para decirte
Que siento mucha vergüenza
De ser parte de la humanidad que te mató
En una ciudad llena de cobardes pretenciosos
Teníamos la oportunidad de amarte
Teníamos la oportunidad de hacer
Con tu mirada un bello nido de pájaros

(Vivir es la belleza de existir)

No alcanzaste a coleccionar suficientes primaveras
A contar todas las piedras que te hemos lanzado
No alcanzaste a entender el sueño chileno
Te matamos todos Joane Florvil
Por el color de tus ojos
Porque tu acento no es inglés, francés ni berlinés
Ahora no sabemos qué decir a tu hija

Te matamos porque es peligroso ser Joane Florvil
En tiempos de elecciones
Pero algo pudiste enseñarnos
Tu corto viaje dejó una lección
Que pronto será olvidada:

Lo único digno de amar en un ser humano
Es lo que le hace diferente de los demás

Vivir no es urgente
Amar sí