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domingo, 10 de agosto de 2014

Yuri Zambrano: El oficio del activismo poético


El oficio del activismo poético
Por Yuri Zambrano

Toda poesía, todo poema: es activista por naturaleza.

El activismo poético es beligerante, como el amor, como el atrevimiento de la belleza, como la osadía de sentirnos armónicos con el universo; así es la poesía.  Tan encantadora e inalcanzablemente sublime, que a veces queremos mantenerla lejos de todo lo que vemos, para que no se empañe, para que no opaque su hermosura.  Porque finalmente la protegemos, porque finalmente la queremos.

La belleza de la poesía es tan grande, que a veces nos duele comprometerla.

Sentir al mundo palpitar en nuestros corazones, es enardecer ante la menor provocación por las injusticias sociales.  Cualquiera de ellas que se aparezca ante nuestras sensibilidades,  es tarea de aquel corazón combatiente, que infiera que el respirar, lleva también consigo el compromiso innato, la consigna perenne, inmanente  de usar el poder de la palabra hecho poesía, para contrarrestar aquellas infamias que nos ponen a meditar, pero también a actuar.

Así pues, el oficio del activismo poético es por mucho,  más demandante. NO es cosa de quedarse quietos, de decir que sentimos simple solidaridad y ya. ¡No!. El activismo, es aquel fantasma que usa la diana de alerta ante las vicisitudes de pueblos, de razas, de la tierra, de todo ser vivo, de –en ocasiones- los muertos que nos persiguen, los que nos duelen, los muertos que siempre pone el pueblo por culpa de esta condición humana que tanto nos hace daño.

El activismo poético es por consecuencia, más dinámico y comprometido. Es ese monstruo interno e insurgente que todos llevamos dentro, que nos lleva a escribir sobre cosas que nos duelen allá en lo profundo, a involucrarnos sin frenos, sin ataduras… a ciegas como el amor, a sentirnos cada vez más encadenados con la búsqueda constante de soluciones que en ocasiones no vemos llegar, que rayan el desespero, el desasosiego, el desvelo, la impotencia…

Pronunciarse enérgicamente contra toda actividad que genere síntomas de inequidad social, violencia doméstica, tráfico humano, discriminación étnico-ideológica y de otras calidades que atenten contra la vida, la integridad y la salud de nuestros pueblos, es una tarea tan difícil, que cada vez que la enfrentamos: todos, pero todos, absolutamente todos los que sabemos que a veces el dolor también se filtra - queramos o no queramos en nuestros versos-; tenemos que lidiar con esa desazón, aquella incertidumbre que sobreviene a las decisiones de apoyar una causa que creemos, sea justa.

Comprometernos o no comprometernos, esa es la cuestión.

Y es que darnos cuenta que toda poesía es activista por naturaleza a veces nos duele, más que nuestros propios quebrantos.

La acción poética constante no evitará conflagraciones naturales, catástrofes eco-ambientales, no acabará con la caza indiscriminada de animales en extinción, ni con la extinción inequívoca de  nosotros mismos, cataclismos humanos con esperanza innata. Pero eso sí, sembrará la semilla que queremos.  Porque eso es activismo, sembrar con nuestro verso, la esperanza de que podemos hacerlo. Para que luego otros siembren y otros siembren y otros… siembren esos sueños, que sólo son sueños, cuando dejamos de soñar.  Sembrar la utopía a ultranza mediante el verso, ¡ eso es activismo poético ¡  Creer que lo hacemos y lograrlo: ¡Eso es poesía ¡

Preguntarnos en cada verso, en cada figura literaria, en cada concepción de la belleza poética, por qué duelen las cosas, es tarea de todos…  No dejemos que se desperdicie ese don.  Aprovechemos que lo tenemos, que nos nace, que brota entre nosotros, ¡Vaya! Que grita en el fondo de todos nosotros. Hagamos conciencia que es un fruto con una luz inagotable, un sol inextinguible de energía que tenemos para trascender en el corazón de los demás. Transformemos cada verso en esa necesidad incendiaria que nos carcome, dejemos abiertas nuestra venas al tropo, al símil metafórico que nos alimenta y renazcamos sembrando esperanza. PERO TAMBIEN ACTUEMOS.  Que no nos apaguemos ante el clamor ajeno, que al contrario, todo lo que veamos, sea una luz para encendernos por dentro, y no apagarnos nunca.

Vamos tras esa búsqueda constante de la acción poética inextinguible, usemos nuestra fuerza poética que tenemos para taladrar esas conciencias dormidas, recordemos que cada poeta, es un festival interno de utopías y sueños por realizarse. El manojo de estrellas del universo está en nuestras manos y la palabra es nuestra mejor arma.  Despertemos a la acción, llamemos a la unidad a esa realidad tan terrible que es pensar que todos somos uno mismo. La realidad, fraternos poetas, está en frente de nuestros ojos y no debemos soslayarla. En el trabajo constante, en el oficio para descubrir el poema enardecido, incendiario, coherente con nuestra humanidad, con nuestra conciencia operativa.  Atravesemos el corazón gélido de nuestras desidias más internas y trabajemos, trabajemos, trabajemos, actuemos siempre pensando que tenemos la fuerza de la palabra, para derretir témpanos de hielo, para convertir ese amor a la poesía, en lo más preciado que tenemos, el poder de transformar nuestros sueños en realidades, con la fuerza de la palabra, con el oficio de escribir y actuar  ¡En Defensa de la humanidad !


Publicado en julio 16 de 2014.



domingo, 13 de mayo de 2012


Plebella, revista de poesía actual, edita en 2012 su número 25 y festeja sus ocho años con una muestra gráfica retrospectiva de todas sus tapas, sus ilustraciones más vivaces y eventos especiales.

Del jueves 14 de junio al viernes 13 de julio se realizará la muestra gráfica Plebella 25 en la que se exhibirán todas las tapas de la revista, más algunas ilustraciones especiales y originales, del trabajo sostenido y coleccionable que realizó el artista plástico Eduardo Zabala, ilustrador de Plebella. A su vez, tanto para la apertura como para el cierre de la muestra Plebella invita a celebrar con charlas, poemas, videos y canciones de sus colaboradores.
Programación:
Jueves 14 de junio  19 hs  Apertura de la muestra 
Presentación de Plebella 25
Palabras de Ana Claudia Díaz, Mariano Massone y Natalia Romero
Presentación de videos plebellos creados por Alejandra Correa
Lee poemas y canta: Susy Shock

Tres de los colaboradores más jóvenes de la revista (Díaz, Massone y Romero) son convocados como nueva generación de plebellos para comentar Plebella 25. Se presentan los videos creados por Alejandra Correa para Plebella 25. Lee y canta Susy Shock, (Actriz, escritora cantante y docente. Trans sudaca) que responde en la sección Artes Poéticas /Aires Contemporáneos de Plebella 25.

Viernes 13 de julio 19 hs  Cierre de la muestra
Living de Plebellos
Leen: Carlos Battilana, Alejandra Correa, Ná Khar Elliff-ce, Anahí Mallol, Patricia Jawerbaum, Juana Roggero, Germán Weissi
Poetas amigos y colaboradores de todas las generaciones y etapas de la revista son invitados a leer sus poemas en un Living de la Poesía especial.
Muestra Gráfica: del 14 de junio al 13 de julio en Casa de la Lectura (DGLyPL) – Lavalleja 924 – Villa Crespo – CABA . Visitas de Lunes a Domingo de 10 a 20 hs.

Sobre Plebella 25
Plebella 25 marca el final de una etapa para la revista argentina de poesía. Con muchos proyectos para el futuro, la revista de poesía actual plebella, produce en su número 25 un número autorreferencial en el que muchos de sus colaboradores analizan y  comentan las acciones de la revista en sus ocho años de trabajo. El número incluye además una entrevista a Romina Freschi, directora, y a Eduardo Zabala, ilustrador, realizada por Guadalupe Maradei. La única sección periódica de la revista que se mantiene en este número especial es la sección Artes Poéticas /Aires Contemporáneos, encuesta dirigida a poetas en torno a los temas Poética /Contexto social /Influencias del campo intelectual. Responde en el número 25 Susy Shock.
Poemas de Susy Shock y de todos los participantes de AP/AC pueden leerse en el blog www.plebellacontemporanea.blogspot.com 
Escriben en Plebella 25
Walter Alvarez- Ignacio Antonio –Marimé Arancet Ruda – Carlos Battilana – Marcos Bauzá – Roberto Cignoni- Alejandra Correa- Cuqui- Ana Claudia Díaz- Roberto Echavarren- Na-kar Elliff-ce- Eduardo Espina- Nancy Fernández- Irina Garbatzky- Nurit Kaztelán- Alejandro Kentros- Blanca Lema – Anahí Mallol – Valeria Melchiorre- Guadalupe Maradei- Mariano Massone- Gladys Mendía- Juan Lázaro Rearte- María Laura Romano- Natalia Romero-Mónica Rosenblum- Roger Santiváñez- Enrique Solinas - Susy Shock- Emma Villazón Richter




martes, 5 de enero de 2010

Revista Literaria Contrafuerte. Chile


REVISTA LITERARIA CONTRAFUERTE Número 3
Santiago de Chile

La Revista Contrafuerte está dedicada a la divulgación cultural y literaria, poniendo especial énfasis en esta última. Ha sido financiada por el Fondo del Libro 2008 en sus dos primeros números y ahora por el Fondo del Libro 2009 en sus número 3 y 4. Es una revista que privilegia la crítica como una vitrina para diversos autores, es decir, para generar conversaciones, diálogos, discusiones, acerca de lo que se publica y lo que se escribe actualmente; qué tiene que ver eso con el estado de las cosas en general. Además, se propone como un espacio para mostrar creaciones (fragmentos y adelantos de novelas, cuentos, poemas) de autores ya editados.

Los miembros de la revista (Simón Villalobos (29) director, los editores Juan Manuel Silva (26), Maura Salvo (24), Emilio Gordillo (25) y Diego Zúñiga (22), junto a Daniel Hidalgo, encargado del sitio web) emprendieron este proyecto con la idea de llenar un espacio donde se difundiera el quehacer literario, espacio que no ha sido abarcado por el periodismo cultural ni la crítica académica, ya sea por superficializar los análisis e interpretaciones o por caer en una jerga que aleja al común de los mortales de lo que intenta decirse. A partir de esto, Contrafuerte busca crear textos que estén escritos de forma comprensible, pero sin abandonar la profundidad en el trato de las ideas, para así generar un lugar donde se pueda difundir y discutir la literatura nacional.

En los dos primeros números ha habido adelantos de novelas de Jorge Baradit, Nona Fernández, Claudia Apablaza, Carlos Labbé y Mauricio Electorat, además de críticas y reseñas a libros de Héctor Hernández, Antonio Silva, Winnét de Rokha, José Ángel Cuevas, Damaris Calderón, entre otros poetas jóvenes.

Para el número 3, se vienen los adelantos de los nuevos libros de Matías Celedón, Germán Carrasco y fragmentos de la última novela de Patricio Jara. Además, entrevista a Álvaro Bisama y críticas a Maori Pérez, Andrés Anwandter, Pablo Torche, Marcelo Mellado y un panorama de la nueva poesía mexicana, entre otros textos.

La revista es distribuida en quioscos de cuatro ciudades de Chile (Santiago-Viña del Mar-Valparaíso-Concepción), con un tiraje de 1500 ejemplares por número.

La revista saldrá en quioscos durante la próxima semana y tiene un valor de 1000 pesos.
El lanzamiento se realizará este jueves 7 de enero en el Bar El Pacto, ubicado en Manuel Montt 284, Providencia.

martes, 17 de noviembre de 2009

Sobre Roque Dalton, la palabra al viento. Por Daniela Saidman

Roque Dalton, la palabra al viento



Daniela Saidman

Lo cierto es que lo asesinaron, pero siguió diciendo. Lo cierto es que cayó por las balas, pero siguió escribiendo. Lo cierto que es lo mataron, pero se empeñó en seguir viviendo. Ese es Roque Dalton, el de la muerte compañera y traicionada, poeta de ese El Salvador de contradicciones y de luchas, de palabras, de sones, de vidas, de lluvias.


La Taberna y Otros lugares, libro de poemas con el que Dalton ganó en 1969 el Premio Casas de las Américas, es un irreverente viaje a la memoria de las luchas de esta América mayúscula. Roque Dalton (San Salvador, 14 de mayo de 1935 - 10 de mayo de 1975) late en los sueños y vibra en las palabras con que narró el mundo, el suyo, el nuestro… Este poeta fue más que un poeta, fue un combatiente, un fiel amante de las libertades, las individuales y las colectivas, por eso su nombre es un puente y una bandera, una invitación sin despedidas.


“Carlos Marx / maravillado ante una mariposa. / ¿Es que eso / tiene algo de confesión? / El Secretario General del Comité Central / se mete el dedo gordo en la nariz. / Por el contrario / eso, / ¿bulle de humana hermosura? / El bello niño / (recién expulsado de nuestras filas, pero aún bello) / recibe un tiro en el ojo / y todos los buitres del mundo / piden permiso para entrar en la ciudad. / Oh mariposas para enmudecer! / AH oficinas de la Revolución! / Lo que soy yo me compro una pistola”.

(Por las dudas)


También el amor se enciende en sus versos, el cuerpo infinito del deseo, la caricia sin dobleces, el amasijo de sudores y humedades, las manos, la duda, los ojos… lo humano sin sombras, la pregunta que de tanto silenciarse se vuelve eco de otras voces.


“Cuando anochece y tibia / una forma de paz se me acerca, / es tu recuerdo pan de siembra, hilo místico, / con que mis manos quietas / son previsoras para mi corazón. / Diríase: para el ciego lejano / ¿qué más dará la espuma, el polvo? / Pero es tu soledad la que puebla mis noches, / quien no me deja solo, a punto de morir. / Somos de tal manera multitud silenciosa…”

(Tu compañía)


Estos poemas nacieron al calor de susurros y conversaciones que el poeta escuchó de otros revolucionarios y obreros en una taberna de Europa del Este, son la suma de muchas noches y otras tantas reflexiones que dan cuenta del pensamiento y la utopía de una época, de un tiempo que no termina, porque cabalga a pelo sobre la historia. Son sus palabras voz profunda que se levanta contra las injusticias, porque Dalton fue de esos poetas comprometidos con las gentes y sus heridas, de allí que su palabra siga viva, cálida en las lecturas de nuestros roces y éstos, sus mismos sueños.


“Encallecido privilegio este orgulloso sufrir, / no se rían. / Yo, que he amado hasta tener sed de agua, luz sucia; / yo que olvidé los nombres y no las humedades, / ahora moriría fieramente por la palabrita de consuelo de un ángel, / por los dones cantables de un murciélago triste, / por el pan de la magia que me arrojara un brujo / disfrazado de reo borracho en la celda de al lado…”

(Algunas nostalgias)


No hay ni habrá nunca un sepulcro que aprese las incendiarias palabras de este hombre, poeta y revolucionario. No habrá porque no se pueden cortar las alas de los pájaros en vuelo, y la muerte no es más que un intento de acallar lo que gritó en todas las esquinas y en todas las hojas que sus manos cubrieron de tinta. Los buenos poetas, los rebeldes con causa, los quijotes del tiempo, los labriegos, los obreros, los militantes de la esperanza no mueren, sino que viven para siempre en la memoria.


“País mío vení / papaíto país a solas con tu sol / todo el frío del mundo me ha tocado a mí / y tú sudando amor amor amor”.

(Temores, fragmento)




jueves, 12 de noviembre de 2009

PROYECTO CULTURAL BANDA HISPANICA

PROYECTO CULTURAL BANDA HISPANICA

La Banda Hispânica, creada por Floriano Martins, en enero de 2001, para el Jornal de Poesia, asumirá, a partir de enero de 2010, nueva estructura bajo todos los aspectos, con espacio ampliado en el área de su acervo general y la creación de una colección de libros, espacio destinado a la preparación de dossier y documentales, así como también el nacimiento de una nueva revista de cultura, Agulha Hispânica. Pasando a llamarse Projeto Cultural Banda Hispânica, vea a continuación sus nuevas características, reglas para la participación y contratación, etc. En el equipo permanecen Soares Feitosa como director del Jornal de Poesia y Floriano Martins como coordinador general de todo el proyecto editorial. A ellos se suma la presencia de Gladys Mendía, que pasa a cuidar del área de traducción. Toda la correspondencia debe ser destinada a: bandahispanica@gmail.com.



1. ACERVO GENERAL DE LA BANDA HISPÁNICA



El acervo general de la Banda Hispânica fue creado en enero de 2001 para atender a una necesidad de concentrar en un mismo sitio informaciones acerca de la poesía de lengua española. El acervo contiene ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos en términos de mercado editorial impreso. Aquellos poetas que deseen participar deben remitir a la coordinación general del Projeto Editorial Banda Hispânica sus datos biobibliográficos, selección de 10 poemas y respuesta al cuestionario abajo:

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Todo este material debe ser encaminado en un único archivo en formato word, para el siguiente email: bandahispanica@gmail.com. Agradecemos también el envío de textos críticos y libros de poesía, así como material periodístico sobre el mismo tema. El acervo general de la Banda Hispánica es una fuente de informaciones que refleja, sobre todo, la generosidad amplia de todos aquellos que de ella participan.



2. COLEÇÃO DE AREIA – LIBROS DE LA BANDA HISPÁNICA



La serie Coleção de Areia copia su título de Italo Calvino, cuyo libro Collezione di Sabbia sugiere la perspectiva de viaje por un mundo que, aquí adaptado, abarca toda la cultura hispano-americana, aventura entrecortada de lugares no comunes, elementos distintivos, trazos mestizos, extensiones anímicas, el fundamento de la escritura poética en un continente cuya riqueza se muestra al mismo tiempo transbordante e inexplorada. Coleção de Areia se destina a la publicación virtual de libros de autores que necesitan de una difusión continental de sus escritos, considerando la circulación del Projeto Editorial Banda Hispânica, su articulación junto a los medios editoriales, impresos y virtuales, media electrónica, instituciones culturales, etc., actualmente contando con un registro de 250 mil lectores activos, además de editores asociados en varios países en América y en Europa.

La contratación de libros envuelve dos etapas: la de circulación en lengua española y ampliamente la perspectiva de edición en el mercado editorial de lengua portuguesa. En el primer caso, Coleção de Areia cobra un costo mínimo por la producción (sello, diseño, imágenes de tapa e interiores, circulación y difusión), por el orden de los 300 dólares. Este valor permite la circulación del libro por dos años, posteriormente habiendo una tasa anual de 100 dólares para la manutención de cada título. En el segundo caso, al involucrar traducción, el costo debe ser tratado de acuerdo con los estimados de mercado, debiendo el Autor interesado ajustar detalles directamente con el traductor.

3. AGULHA HISPÂNICA – UNA REVISTA DE CULTURA



El Projeto Editorial Banda Hispânica crea su propia revista para atender la necesidad de circulación periódica de ideas, reflexiones, propuestas, acompañamiento crítico de aspectos relevantes en lo que se refiere al tema de la cultura en América Hispánica. Agulha Hispânica tratará de temas generales ligados al arte y a la cultura, constituyendo un forum amplio de discusión de asuntos diversos, estableciendo puntos de contacto entre los países hispano-americanos que posibiliten una mayor articulación entre sus referentes. Revista de circulación bimestral, invitará en cada edición un artista plástico para ilustrar integralmente sus páginas. Las materias a ser publicadas dependerán con exclusividad de la invitación de la coordinación general.

martes, 20 de octubre de 2009

Sobre José Vicente Abreu, Camarada Paloma. Por Daniela Saidman

José Vicente Abreu, Camarada Paloma
Daniela Saidman


Supo tejer las palabras en medio de la hoguera. Supo ser libre sabiéndose entre rejas. Supo amar lo más alto y lo más hondo de las luchas. Supo crecerse sin permiso. Y así llega a estas Voces del Sur que hoy quieren evocarlo en sus ramas y en sus hojas liberadas de todos los tiempos y todas las ataduras.
Camarada Paloma es un libro que recoge los poemas de José Vicente Abreu, escritos en el Cuartel San Carlos, que fue publicado por la Fundación Editorial El Perro y La Rana, en 2007, en la colección Poesía Venezolana.
José Vicente Abreu (San Juan de Payara, 1927 – Caracas, 1987) es voz de lucha de este pueblo. Narrador, poeta y periodista fue un perseguido político de la dictadura perezjimenista y de los posteriores gobiernos “democráticos” del puntofijismo. Estuvo preso en Guasina y de allí sus novelas testimoniales e históricas Se Llamaba SN, Guasina y Las Cuatro Letras, entre otras obras narrativas.
Sus versos son canción de esperanza, de amor libre para los que deben ser libres, son caricia y son mañana. Poemas nacidos del compromiso y de la resistencia, pero no por eso menos dulces o amorosos, sino que dan muestra de la talla humana de un hombre capaz de amar en medio del desierto.
”Estamos / juntos / tú y los hijos / y esperamos / más / aunque el combate / sea más duro / todavía; / aunque el combate / me lleve / como una llama / de una pared a otra pared, / de un muro a otro / como el viento”. (Estamos juntos)
Los poemas reunidos en Camarada Paloma narran la vida entre las paredes y el encierro, son poemas noticia, son bandera izada en lo alto de la rabia, en la cúspide de la ternura. José Vicente Abreu le canta a su Beatriz, le escribe escribiéndonos, toda su memoria incendiada en el papel y en los ojos.
La realidad y el hambre caben en sus palabras, desnudan el mundo y lo enfrenta, porque para estas palabras no hubo ni habrá nunca prisión posible, sino las alas y las manos de todas y todos los que haremos el futuro imprescindible.
“Si fallo / mi Beatriz amada, / nuestros hijos / no tendrán / ni un minuto / de sosiego / ni un segundo de descanso. / Quiero / que les enseñes / desde ahora mi camino; / quiero que un día / traigan / a nuestra casa, / como homenaje, / la paz que no / te he dado…” (Si fallo mi querida Beatriz)
Vive en su poesía, porque no puede morir quien desentrañó los muros y siguió resistiendo. No puede irse porque está vivo entre nosotros, porque su voz resuena y estalla las sombras y despierta el alba de nuestros días. Muertos están sus verdugos, muertas las cadenas que lo sostuvieron, vivo él en cada palabra y en cada silencio.
José Vicente Abreu es testimonio y memoria viva, grito desgarrado y llama encendida en las naves, viento que mece las palmeras de las costas y se hace espuma en el vaivén infinito del mar.
“Porque nos hemos jurado / los dos, / aún antes de conocernos, / luchar / hasta estamparle el alba / en pleno rostro / a las tinieblas. / Llueve esta noche, / veo brillar el agua sobre el piso / del patio, / pero te pregunto: / ¿Será para todos igual / la misma lluvia?” (Luchar)
Su vida es ejemplo de lucha, de constancia, de palabra capaz de volar y atravesar el tiempo transcurrido. Sus poemas son rendijas abiertas a la impostergable tarea de edificar el futuro que merecen las hijas e hijos que están por venir. Por eso sus versos son voz de este sur de contradicciones y anhelos, de profundos siempre verdes, de desiertos y arenas, de altas cumbres y hondos mares.
“Escribo a la muerte / porque lucho a muerte, / nunca me han dado / ni un segundo / de tregua, / pero sé que se acerca / día a día / la victoria / y el último combate”. (Lucho a muerte)





martes, 22 de septiembre de 2009

Sobre Miguel Márquez. Por Daniela Saidman




Miguel Márquez: memorias
Daniela Saidman


“Naufragar / es sólo esto: / callarse”.
Otea la memoria. Sus ojos se pasean por los paisajes recopilados en los dedos. Se interroga. Se mira, mirándonos. Está allí. Él y todas sus voces. Y estas páginas que vienen a pronunciarnos con el sabor del café recién colado y la mañana inaugurada de sombras.

Miguel Márquez (Caracas, 1955) tantea los espacios, viene, va, con la palabra a cuestas, creando el mundo que nace y se rehace en cada imagen que podamos enunciar. Nos lega La memoria y el anzuelo, para asirnos a la realidad y sus aristas, sus miradas múltiples y todos los sueños y todas las ganas que caben en ella. “El alma / está de noche y la luna / redonda está allá arriba / y sola / sin saber / que un cangrejo la mira, / le sigue el paso / durante horas”.

Publicado por la Editorial El Perro y La Rana, en la colección Poesía Venezolana, en 2006, La memoria y el anzuelo es una antología poética que recoge en su seno diferentes etapas y publicaciones del autor, “con la particularidad que no se limitan a un orden cronológico o bibliográfico, sino que están organizados como las piezas de ajedrez de un tablero cuyas variantes se presentan en el tiempo de acuerdo a las decisiones y estrategias que asumimos y trazamos en un momento determinado”, refiere el poeta en la nota introductoria.

Tiempos, imágenes, memoria hecha verso, andante, humana, en su humedad y en sus giros. Movimiento, vida y adiós. El poema es el abismo, la cima, la gracia, la magia, la vida con que el poeta enumera los minutos vividos y por vivir. El poema es la respiración y el último aliento.

“Aquella conversación / que hacía del mundo, hasta de las más modesta / de sus cacerolas, una ocasión / para que espigara el lujo, / echara flores como el viento, / hoy rueda calle abajo / como una hoja de periódico”.

Germina en la página la mirada próxima y ajena. El verso propio, el impropio y del otro. Poema que alza la mirada y la voz, y se encuentra y se pierde en la noche de un mar sin espuma. Miguel Márquez, desnudo de máscaras se sabe aguas y sudores, grano de arena y anzuelo con el que atrapar los días que siempre terminan por huir.

“En la disolución del mundo / que a cada instante agoniza, / estoy solo, nuevamente solo / como tú, como él, como cualquiera”.

Y también lo amado y por amar, o sus contrarios, afloran en La Memoria y el Anzuelo. El poeta, hombre como cualquiera, como todos, seduce y se deja seducir por la caricia y el abandono. El poeta, titiritero de las estrellas y las ganas, traduce en el papel cada humana conmoción, cada lágrima y cada goce, y nos la entrega convertida en canción para el futuro.

“Sé como el sol / que es maniático / y relincha de gusto / al aceitar sus crines / Haz que florezca / el cuerpo, el claro / deseo de vivir; / de amanecer entre algas. Sé un río / de rápidos peces, / la mano / que hace girar / la tierra. / Que tu piel / sea la raíz / de los helechos / Ítaca / la tierra prometida”

Al final el poema define al hombre, a su capacidad infinita de creación, de sentirse vivo en el otro, en la prolongación de la historia y de los sueños. El poema es la palabra que aunque no salve el mundo, lo devela, lo intuye, lo crece, lo abona. El poeta es el asombro de saberse canto y saberse grito, gemido y susurro, pleno y único en cada otro u otra que se asoma a sus rendijas.

“En voz baja, / cuando nadie los piensa, /surgen / (…) / El relámpago del amor los estremece / y brota de la tierra un árbol. / (…) / Surgen los poemas en voz baja, / cuando nadie los piensa / y nadie tampoco los merece”. (En voz baja, fragmento)




martes, 21 de julio de 2009

Sobre Galeano. Por Daniela Saidman

Galeano: úselo y tírelo
Daniela Saidman


Lo que está en juego en el mundo es la vida. El modo de producción de este planeta que tenemos por hogar hace más pobres a los pobres. No sólo están muriendo las aguas y los árboles, sino el ser humano. Parece que nos hemos empeñado en destruirnos, en avanzar indetenibles y raudos hacia la nada. Para salvar y salvarnos no basta con pintar los carros de verde y usar gasolina verde y productos verdes, y hacer caridad, se trata más bien de tener conciencia de que es el modelo que Occidente ha impuesto a sangre y fuego el que nos borrará de la historia humana, porque no habrá historia que contar ni quién la cuente.


Y ese es precisamente el cuento que cuenta Eduardo Galeano en Úselo y tírelo, El mundo visto desde una ecología latinoamericana, publicado en su cuarta edición por Booket, en 2008, un libro que reúne textos desde Las venas abiertas de América Latina hasta Las palabras andantes, sumados a otros que fueron especialmente escritos para esta edición.


Galeano recoge la denuncia, muestra el dolor y llora las tristezas de todos, en estas páginas levanta los estandartes del mundo que necesariamente debe ser, ese que se merecen las hijas y los hijos por venir.


“Llevamos quinientos años aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por nuestra propia perdición, y en eso estamos; pero todavía no hemos podido corregir nuestra porfiada costumbre de abrazos, nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos con todo y cierta tendencia a la resurrección inexplicable”.


Los más que menos tienen viven tratando de sobrevivir y los pocos que mucho ostentan viven para consumir más. Es el mundo patas arriba, absurdo, y cínico, injusto e inhumano, tanto que nos condena a la soledad. Mientras seguimos convencidos de comprar lo que las pantallas venden y el sistema abona, nos volvemos cada vez más indiferentes al dolor del otro, a su hambre y a su miseria de siglos y de penas.


“El precario equilibrio del mundo, que rueda al borde del abismo, depende de la perpetuación de la injusticia. Es necesaria la miseria de muchos para que sea posible el derroche de pocos. Para que pocos sigan consumiendo de más, muchos deben seguir consumiendo de menos. Y para evitar que nadie se pase de la raya, el sistema multiplica las armas de guerra”. (Ser como ellos, fragmento)


Así, Galeano va narrando lo que nos pasa, lo que hemos dejado que nos pase, porque diciendo y reconociendo nuestros miedos damos el primer paso hacia el futuro irrevocable, ese que hay que construir a punta de cantos, de sueños, de manos y de abrazos. Porque para ser tendremos necesariamente que soñar juntos el mismo sueño, esa es la utopía realizable, la que nacerá de los vientres de los pueblos.


“Los usurpadores se irán a los confines del agua… Ya no habrá devoradores de hombres… Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo”. (Se desatará la cara del mundo, fragmento)


La farsa de este principio de siglo se pinta de verde, pero no aquel “verde que te quiero verde” del poeta español, sino este color que ha engendrado el comercio, el de las plantas de plástico, las aguas estancadas y los billetes del norte. Promueven la ecología quienes cometen los ecocidios y después nos culpan a todos y nos venden desodorantes que no afectan la capa de ozono y transgénicos. Y sí, nos venden productos verdes, especies verdes, pero no firman protocolos ambientales, y prefieren mudar las fábricas donde la mano de obra es más barata y la tierra se muere de sed.


“Este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo. Extirpación del comunismo, implantación del consumismo: la operación ha sido todo un éxito, pero el paciente se está muriendo”. (Cinco frases que hacen crecer la nariz de Pinocho, fragmento)



* Publicado en el Diario de Guayana, domingo 19 de julio de 2009

lunes, 13 de julio de 2009

Sobre Luz Machado: la poesía es un acto de soledad. Por Daniela Saidman

Luz Machado: la poesía es un acto de soledad
Daniela Saidman


Los sentires de una mujer de hondos pasos se asientan en el papel. Con ella y a través de ella es posible saber de las oquedades y las cimas, de la risa y el miedo, del abrazo y la rabia. Poeta de las aguas, del río Padre, del río marrón, Luz Machado (Ciudad Bolívar , 1916 - Caracas, 1999 ) fue una poeta incansable, fecunda, viva, que nos legó el crepitar de las noches que alumbran, y encendiendo nos encienden. Su palabra certera, franca, húmeda supo decir su mundo, el nuestro, por eso tal vez la vigencia de su obra, que está cargada del sentir de una mujer que pronunciando el verdor de una Guayana, mineral y contradictoria, es la Venezuela que habremos de nacer.


En Retratos y Tormentas, publicado en 1973, por Monte Ávila Editores, en la colección Altazor, Luz Machado devela sus soledades, sus ganas, sus ritos, sus dudas... espejo de sus andares, sus cumbres y hondonadas las páginas de este libro dan la dimensión de una de las escritoras venezolanas de más altos vuelos.


“Alguien nos echa de pronto en la desesperación, como a la huesa. Y decimos que son malos porque nos entierran vivos. (...) Pero otro día, alguien nos invita al reinado del amor y la paz. Y sonreímos imaginándonos liberados, rescatados al sol, al viento, a la noche, al tiempo. Y olvidamos. O perdonamos. Sólo por esto”. (fragmento)


Como caleidoscopio de la vida vivida, de la infancia irremediablemente ida, las imágenes y los olores de la niñez habitan las palabras de Luz, quien hace de ellas un papel que sabe contar y cantar los olores, colores y sabores del tiempo que por alguna razón, sigue intacto en estas tierras bañadas de aguas.


“Querría un pañuelo de Madrás, de aquellos que conocí arrollados alrededor de las cabezas de las culisas, cuando fue mi infancia. (...) Lo usaría con mis pulseras de plata guardadas de aquel viaje. Y quizá algún día andaría de vuelta la calle que pasaba por mi casa hacia la Escuela, el Río, la Catedral, la Plaza, hacia los morichales. Y sería como devolverme la vida a través de más de cuarenta ladrones y a través de más de mil y una noches”. (fragmento)


Luz narró haciendo poema la vida y la vida la hizo poema, mientras su palabra sigue diciendo el retazo de aromas que dejó el Orinoco, estos Retratos y Tormentos se leen como si estuvieran recién hechos, tienen aún el olor del pan recién horneado y de la boca del crío recién amamantado, así de tierno y de dulce. Cada gesto se dibuja en las páginas donde la muerte asalta como augurio y amenaza, como chubasco y nubes, tormenta y siembra.


“La muerte es insaciable. / Abre en cualquier momento su almacén de agonías / sin horarios ni precios / pero bien caros muertos”. (Con orla negra)


Y su palabra también se duele en las cotidianidades. Su sangre y la savia vegetal se funden y cantan con el mismo ritmo. Luz de agua y a través de ella. Valiente en las soledades, fue capaz de tomar entre sus brazos la angustia y hacerla canción, para arrullarnos el sueño y dejarnos llevar mecidos por el recuerdo de un paseo por el malecón a orillas del río.


“Pero rompió los muros a raizazos y hube de aceptar su muerte y esta horrible memoria del muñón hirviente de savia, brillando rubio, bajo, el primer sol de la mañana, como un puño enguantado en oro de protesta”.


Y aparece, ella y sus sombras y sus soles, germina del papel y lo desborda, dice presente y sigue viviendo, vive mientras nos deja su ausencia. Vuelve, pero se va, pero se fue. Luz, como el sol alumbra cuando las manos la toman en un libro de años que tienen el recuerdo de otros tactos y otros sueños, que ella seguramente también supo vivir.


“De esta casa no habría querido salir para seguir viviendo en otra casa. Sin embargo, la familia, crecida, abrió sus propias puertas a la vida. Mientras yo voy cerrando y dejando vacías las habitaciones donde me esparzo como una sombra, palpitando”.




* Publicado en el Diario de Guayana, domingo 12 de julio de 2009

martes, 7 de julio de 2009

Sobre Jorge Enrique Adoum. Por Daniela Saidman


Jorge Enrique Adoum: palabra viva
Daniela Saidman


Palpita su voz en el verso. Está aquí, aunque recién se haya ido. Está su pueblo y todos los pueblos en su palabra que canta el hambre y la desnuda, como desvistiendo a un cuerpo amado. Jorge Enrique Adoum (Ambato, Ecuador, 1926 – Quito, Ecuador, 2009) es uno de los tantos poetas y hombres imprescindibles de esta América nuestra, tan poco nuestra.

Él fue capaz de fracturar la belleza para nacerse en el compromiso, hermoso e íntegro, como deben ser los poetas. Humano en cada una de sus páginas nos legó la curiosidad y la valentía, lo cálido y la ira, la tormenta crecida en el dolor y en la injusticia. Está y estará, porque no debemos dejarlo ir, porque su poesía es el poema que sabe resistir y resistirse, amando el vuelo del hombre conmovido por los pies descalzos y sin escuelas, que andan sin más esperanza que la de hambrear los huesos. Porque su verso será siempre una trinchera, la muerte no podrá alcanzarlo.

“a contrapelo a contramano / contra la corriente / a contralluvia / a contracorazón y contraolvido / a contragolpe de lo sido / sobreviviendo a contracónyuge / a contradestino y contra los gobiernos / que son todo lo absurdo del destino” (fragmento de Pasadología)

La patria supo decirse en su voz. Con sus sombras y sus llantos Ecuador le brotó de las manos para anclarse en el papel y le creció en los poros. Apareció como si el llanto hubiera lavado las ganas y le sobraran las angustias, como si lo vivido hubiera sido poco, como si el dolor fuera el paso y el abrazo, el único destino...

“Es un país irreal limitado por sí mismo, / partido por una línea imaginaria / y no obstante cavada en el cemento al pie de la pirámide. / Si no, cómo podría la extranjera retratarse / perniabierta sobre mi patria como sobre un espejo,/ la línea justo bajo el sexo / y al reverso: “Greetings from la mitad del mundo”. / (Niños, grandes ojos rodeados / de esqueleto, y un niño que se llora / montañas de siglos tras un burro.) (Ecuador: la geografía)

Y su palabra fue también denuncia y su voz un rosario de penas. Pero ni toda la rabia ni toda la tragedia, pudieron impedir que la palabra justa, esa que sabe medir la vida, anidara en su obra. El pueblo, cal y canto de la tierra, encontró en sus decires a un hermano poeta, labrador de versos, hombre con la justa dimensión de los impuestos silencios que supo gritar las heridas, y diciéndolas, les puso nombre para saber llamarlas, para saber combatirlas.

“Patria, golpeada patria, establecida / desde el océano a las cosas: yo amé / tu forma muerta, la estatua errante / de tu polvareda, el cuenco de tu mano / terriblemente joven que nos toca. Y, de repente,/ el húmedo fondo de donde el campesino / levanta su mercado semanal, yo alzo / para ti la huella descalza de tus hijos, / la sandalia del inca, la pisada / del conquistador sobre el azufre. / Porque como un resucitado, lleno / de vegetales barbas y de tiempo, no soy / sino tu traje de piel y de palabras, sino / la fotografía del que cayó primero, amándote / como pudo, contra el metálico monje de las armaduras” (fragmento de Baraja de la Patria)

Jorge Enrique Adoum nacerá una y otra vez, en las lecturas de sus versos, en la conversa donde su nombre lo recuerde, en los mástiles sin escuelas, en los viejos descalzos, en la siembra y en la cosecha que se queda el usupador de la tierra, en la mujer que se enamora y desviste, y en el hombre que sueña con ella.

“Tal vez eras lo único que mordía / mi corazón, tu boca me recordó a deshora / la flor enterrada tantas veces. Por qué / debías rehacer su pétalo quebrado. / Por qué me diste lo que no podías / y el hueco de tu voz que me persigue / tal vez porque eras lo único que quise, ay / desolada retrasada, ay estrella mal llegada / a condecorar mi obligatoria oscuridad”. (fragmento de Pasillo)
dsaidman@gmail.com; www.dapaulasa.blogspot.com

* Publicado el domingo 05 de julio, en el Diario de Guayana



lunes, 15 de junio de 2009

Sobre CESAR VALLEJOS y los golpes de la vida. Por Daniela Saidman


Vallejo y los golpes de la vida
Daniela Saidman


Legó las palabras con que nombrar el mundo. Vino desde siempre y desde lejos para alertar las iras, para desparramar odios y esperanzas, para salvar y salvarnos. Nos dejó las luchas y se quedó para siempre en ellas.

“desgraciadamente, / el dolor crece en el mundo a cada rato, / crece a treinta minutos por segundo, paso a paso, / y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces / y la condición del martirio, carnívora voraz, / es el dolor dos veces” (fragmento de Los nuevos monstruos)

César Vallejo (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892 - París, 15 de abril de 1938), peruano infinito, trovador de las cotidianidades, nos recuerda hoy los ires y venires del mundo y sus penas. Poeta, narrador y periodista, dice presente en cada una de las inocentes muertes, esas que no mueren, porque agitan sus pasos para continuar diciendo que la vida es una victoria ganada en un campo de batalla.

“Le rodearon millones de individuos, / con un ruego común: «¡Quédate hermano!» / Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. / Entonces, todos los hombres de la tierra / le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; / incorporóse lentamente, / abrazó al primer hombre; echóse a andar…” (fragmento de Maza)

Defensor de las libertades, de la construcción colectiva de un mundo más humano y menos injusto, Vallejo supo decirse en la República Española y en los papeles que su Patria no alcanzó a censurar. Sus textos dicen amores, como quien canta soledades y tiempos que vendrán. Se sabe que su voz sigue recitando, sin claudicar y sin venderse y vencerse. Enarbolada como un himno, como una canción de protesta, sus versos bienvienen los días que habrán de ser.

“Proletario que mueres de universo, ¡en qué frenética armonía / acabará tu grandeza, tu miseria, tu vorágine impelente, / tu violencia metódica, tu caos teórico y práctico, tu gana / dantesca, españolísima, de amar, aunque sea a traición, / a tu enemigo!” (fragmento de Himno a los voluntarios de la República)

Hoy, cuando Perú vuelve a ser cerco y miedo, la voz de Vallejo retorna, poderosa, mágica, amorosa, indígena, pura… vuelve y con ella, el tambor y el grito, la risa y la tierra, la sangre y el vientre, vuelve, volviéndonos con él y con las ganas, con el futuro a cuestas, con el abrazo que cerrará las heridas.

“Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé! / Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, / la resaca de todo lo sufrido / se empozara en el alma… Yo no sé! / (…) / Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como /cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; / vuelve los ojos locos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la mirada. / Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!” (fragmento de Los Heraldos Negros)

La tierra y sus hijos afloran en la poética de Vallejo, nacen una y otra vez en su palabra, son los hijos e hijas del mañana que vendrá, del tiempo bueno, de los días de calma, de la tregua después de las batallas que se siguen librando y liberando la esperanza. Canto a la vida, a la siembra, al brote y a su cosecha, trova errante que narra los duelos del hambre y de la piel.

“¡Cuídate de los nuevos poderosos! / ¡Cuídate del que come tus cadáveres, / del que devora muertos a tus vivos! / ¡Cuídate del leal ciento por ciento! / ¡Cuídate del cielo más acá del aire / y cuídate del aire más allá del cielo! / ¡Cuídate de los que te aman! / ¡Cuídate de tus héroes! / ¡Cuídate de tus muertos! / ¡Cuídate de la República! / ¡Cuídate del futuro!…” (fragmento del poema XIV, de España Aparte de mí este cáliz)
www.dapaulasa.blogspot.com; dsaidman@gmail.com

*Publicado el lunes, 15 de junio, en el Diario de Guayana

lunes, 8 de junio de 2009

Sobre William Ospina. Por Daniela Saidman

El Rómulo Gallegos para William Ospina
Daniela Saidman



** El escritor colombiano William Ospina obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, en su decimosexta edición, con la novela El país de la canela


“La primera ciudad que recuerdo vino a mí por los mares en un barco”. Los conquistadores españoles parten en busca de los bosques de canela que se suponen existen en medio de la selva. Lo que encuentran y dejan de encontrar, lo que aniquilan a su paso, es parte de la desventura americana originada por la conquista española, y se suma a las peripecias y aventuras de los más grandes genocidas del suelo latinoamericano. Esta es la historia que narra el escritor colombiano William Ospina, en El país de la canela, obra que fue galardonada con el Premio Rómulo Gallegos, este jueves 04 de junio.
“Pero el mismo día que supe de la existencia de aquella ciudad, supe de su destrucción”, y es que esta tierra, mezcla de tambores y llantos, de cantos y sueños, es lo que fue y lo que necesariamente habrá de ser. El personaje narrador de la historia, un mestizo, hijo de un español y una indígena, ofrece en el relato la perspectiva de la conquista de América desde la sensibilidad de alguien que pertenece a los dos mundos.
Recuperar la memoria, regarla de esperanzas y reconocerla múltiple, diversa e infinitamente joven y amada, es una forma de nombrarla y nombrarnos, para sembrar los mañanas que legaremos a las hijas e hijos por venir. Literatura y memoria, es un compromiso, anverso y reverso del presente y de la palabra que diciendo nos dice.

VEREDICTO
El jurado de uno de los premios más importantes de la lengua española estuvo integrado por Humberto Mata y Enrique Hernández D' Jesús, de Venezuela; Graciela Maturo, de Argentina; Miguel Barnet, de Cuba, y Elena Poniatowska, ganadora de la XV edición, de México.
“Apreciamos en esta obra valores literarios, históricos y filosóficos. Convenimos en que se trata de una lectura interpretativa de los primeros viajes de los europeos por el Continente, con una fuerte proyección hacia el presente. Su excelencia literaria reside en la sólida estructuración de sus capítulos, su fluido lenguaje, que no hace alarde de erudición epocal, en su vuelo poético y en su ajustada eficacia narrativa y capacidad de atraer al lector. Es una obra inspirada en discursos coloniales, en particular los de Fernando González de Oviedo –admirado maestro del personaje narrador—que no escatima crudezas en los aspectos más criticables y brutales de la gesta hispánica, sin caer en burdas simplificaciones”, dice el veredicto del concurso Rómulo Gallegos 2009, en el que participaron doscientas setenta y cinco obras de diecinueve países de habla castellana.
Asimismo, los miembros del jurado señalan que el mensaje de la novela “supera dicotomías tales como hispanismo e indigenismo, abarca las contradicciones con espíritu humanista y asienta una ética de respeto a la cultura del otro”.

FINALISTAS
Otras obras que fueron seleccionadas finalistas del concurso son La Ceiba de la memoria, de Roberto Burgos Cantor (Colombia), El profeta imperfecto, de Fernando Butazzoni (Uruguay); Bolívar. Delirio y epopeya, de Víctor Paz Otero (Colombia); Tratado del amor clandestino, de Francisco Proaño (Ecuador); Los ojos del huracán, de Berta Serra Manzanares (España) y La historia que me escribe, de Fernando Trías de Bes (España). Resalta el veredicto que entre los temas abordados en las creaciones literarias que participaron en esta XVI edición, destacan el rescate de la fuente histórica, la novela subjetiva, lo fantástico, lo mitológico, las obras de imaginación poética, las novelas biográficas y las sagas familiares, entre otras.

SOBRE EL ESCRITOR
Poeta, ensayista y traductor colombiano, William Ospina, nació en Padua (Tolima), el 2 de marzo de 1954. Estudió derecho y ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali. Entre 1975 y 1990 trabajó como publicista y periodista. Además ha dictado conferencias y realizado lecturas de su obra en distintas capitales del mundo, y publicado varios libros de ensayo, entre los que destacan Es tarde para el hombre, Un álgebra embrujada, ¿Dónde está la Franja Amarilla?, La decadencia de los dragones, Herida en la piel de la diosa, Nuevos centros de la esfera y América Mestiza.
Autor de cinco poemarios publicados, Ospina es socio fundador de la revista Número.
Ursúa, publicada en 2005 por Alfaguara Editores, es la primera novela de una trilogía sobre los viajes al Amazonas en el siglo XVI, y El país de la canela es la segunda, a la que le seguirá La serpiente sin ojos.
El cuarto escritor colombiano que ha sido galardonado con el Rómulo Gallegos admitió, en la Casa América de Cataluña, que los premios “son estimulantes y muestran el buen momento de lo que se está creando, pero estoy lejos de pensar que ganar un premio significa que mi obra es mejor que la de otros candidatos", explicó el escritor.

EL PAÍS DE LA CANELA
El escritor colombiano, defensor de “la franja amarilla”, de los sectores marginados y excluidos de Latinoamérica, es considerado uno de los máximos representantes de la generación posterior al boom latinoamericano.
Días atrás, Ospina describió su novela como un texto en el que se reflejan la codicia y las leyendas fantásticas que guiaron a los españoles en la conquista militar de América, tierra que confundieron con India, una geografía donde abunda la canela, y dónde además pensaban encontrar riquezas y monstruos fabulosos.
El país de la canela, segunda entrega de la trilogía que narra la conquista y colonización americana, se centra en las dos primeras incursiones por el río Amazonas. Se trata de las expediciones que encabezaron Francisco de Orellana, en 1541; y la efectuada por Pedro de Urzua, veinte años después.
Con estas obras Ospina reivindica la voz de los vencidos, sus pequeñas grandes hazañas, y sobre todo el carácter humano, las pasiones y sombras que nos habitan, y que se encontraron y desencontraron en América.
Recientemente, en la Feria del Libro de Madrid, donde presentó la novela ganadora, Ospina subrayó que su obra busca “recuperar la conciencia de los indígenas sobre lo que fue ese choque cultural”. Motivación que ha llevado al novelista y poeta a la creación de estas tres novelas, a las que ha dedicado más de doce años de investigación y recopilación de datos históricos. “Si se toma ese mosaico tan heterogéneo de voces y perspectivas y se sigue el hilo de los acontecimientos se puede reconstruir como fueron esos dos viajes al Amazonas, quiénes fueron sus protagonistas y qué fuerzas humanas se movían en medio de esa lucha con la naturaleza”, indicó Ospina.
Además de un relato sobre la Conquista, El país de la canela es una reflexión sobre las maneras en que europeos e indígenas americanos tienen de mirar a la naturaleza. “Los indígenas tienen una relación mágica y de respeto, mientras que los europeos están desde hace tiempo en condiciones de enfrentar la naturaleza y de intentar dominarla”.
“No podemos ver la Conquista como la labor de los paladines de la civilización contra unos pueblos bárbaros. Menos podemos tratar de invertir el proceso: contar la historia meramente como un genocidio sobre unos pueblos que vivían en una situación idílica. Se trata de ver la complejidad del proceso, y para mí, que ya no trataba de hacer un ensayo sino una novela, era menos importante hacer un discurso sobre lo que pasó que tratar de vivirlo, mostrarlo tal como pasó, por lo menos contarlo por alguien que lo había vivido”, señaló Ospina quien suele ironizar sobre el quehacer de los historiadores diciendo que éstos escriben libros de historia para que los escritores se los cuenten a la gente.
“Trato de hacer el juicio más severo de lo que fueron los excesos de la Conquista –explicó el escritor–. Pero no ignoro que lo escribo en castellano, que es mi lengua y que es nuestra sólo por la Conquista; que pertenecemos irrenunciablemente al mundo europeo, pero también al mundo indígena y americano, y que cualquier pretensión de mirar las cosas sólo desde un ángulo, perspectiva o maniqueísmo, no nos permitirá entender lo que pasó ni verdaderamente habitar el mundo americano de hoy.”
Así, El país de la canela es una invitación a la lectura, a la que nace de los decires y haceres de estas tierras mágicas, contradictorias, donde lo que somos cuenta el silencio y canta los cantos, donde la historia es grito y a la vez esperanza. dsaidman@gmail.com; www.dapaulasa.blogspot.com



El país de la canela
William Ospina
“Añadió que la tierra no sabe demorarse en un solo pensamiento y que detrás de las montañas lo que estaba era el reino de la gran serpiente, pero que ni siquiera los indios conocían su extensión, porque aquel país, más grande que todo lo imaginable, era el bosque final, brotado del árbol del agua.
A mí me afectaba esa manera de hablar. Recordé los relatos de Amaney, contando cómo el mar inmenso está guardado en una caracola, cómo el cielo lleno de ramas es a veces la casa de los animales, y cómo los trazos luminosos en la playa son las huellas que va dejando la noche al caminar”. (Fragmento)


** Publicado el domingo, 07 de junio, en el Diario de Guayana


lunes, 25 de mayo de 2009

Sobre Mario Benedetti. Por Daniela Saidman

Bienvenida a Mario Benedetti

** El pasado domingo 17 de mayo DE 2009, falleció a los ochenta y ocho años de edad, en la ciudad de Montevideo, el escritor uruguayo Mario Benedetti. A su memoria y a su palabra siempre viva dedicamos hoy este espacio




Daniela Saidman

Estaba allí, sentada, con toda la pasión de los amores de juventud, esos que carecen de medias tintas. Por eso su palabra llegó tan hondo, al centro mismo de todas las incertidumbres. Después vino el desgarro, el sentido del exilio, del comprometido paso de los seres humanos por los sueños y las libertades y él estaba en todas esas dudas y en todas las certezas que se fueron tejiendo con el tiempo.


Benedetti (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), fue y seguirá siendo compañero de andares, porque tiene la exacta dimensión del hombre, porque su voz cálida y solidaria se fue anudando en las cotidianidades, en las lecturas y en las ganas de volar las libertades de los pueblos y sus gentes.


A través de él hicimos nuestras las curitas puestas en el alma porque su palabra supo decir sin máscaras y sin poses, porque con él cantamos, contándonos.


“Cantamos porque llueve sobre el surco / y somos militantes de la vida. / Y porque no podemos ni queremos / dejar que la canción se haga ceniza. / Cantamos porque el grito no es bastante. / Y no es bastante el llanto ni la bronca. / Cantamos porque creemos en la gente / y porque venceremos la derrota”. (Por qué cantamos, fragmento).



Es por esto que a Benedetti no es posible decirle adiós, sino darle la bienvenida, saludarlo como quien se toma un café con un entrañable amigo, guiñarle un ojo cuando le damos la vuelta a la esquina, haciéndolo cómplice de lo más y mejor que nos habita.


Su muerte no es su muerte, o no sólo de él, porque con él morimos un poco. Aprenderemos ahora a revivirlo en cada uno de sus versos, en el joven que fue Juan Ángel, en la Tregua que vino después y que sigue desnudándonos, triste clase media. Y también en la voz cascada de llantos de Pedro y el Capitán.


Aprendimos a leerle entre los pliegues de la alegría y la reflexión honda y desgarrada del que está obligado a partir, solo con sus recuerdos, con las nostalgias de los roces, las voces y los rostros. Así, estamos los que nos hemos quedado sin él, pero con él a cuestas, entre los brazos, abrazándolo desde ya, para siempre.





“Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto / en mi ausencia en mis calles en mi mundo / que me pierdo en los nombres y confundo / la lluvia con el llanto / vuelvo / quiero creer que estoy volviendo / con mi peor y mi mejor historia / conozco este camino de memoria / pero igual me sorprendo” (Quiero creer que estoy volviendo, fragmento).






AMIGOS

Miles de personas se han conmovido con su partida, los jóvenes que fuimos y los que son, sus amigos más entrañables y todas y todos los que hemos copiado sus poemas para enamorar a alguien o aprendérselo de memoria por el simple placer de saberle cerca.


Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, consideró que su amigo Mario Benedetti, fallecido el domingo pasado a los 88 años, era "un escritor generoso que celebraba el éxito de los demás". Y subrayó que "creía en otro mundo posible”.


El cantautor uruguayo Daniel Viglietti, amigo de Benedetti, con quien compartió escenarios en distintas geografías, donde a dos voces se unieron la poesía y el canto, dijo que el poeta “fue un creador fértil y generoso, un querido maestro que desbordó géneros". Y agregó que “Mario siempre fue un hombre comprometido, que se jugó por sus ideas, dentro del Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta el último día de su vida".


José Saramago, Premio Nobel de Literatura, señaló que "siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario Benedetti, es muy duro". El escritor portugués comentó que "todos sabíamos que Mario estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros", lamentó.


El español Joan Manuel Serrat quien le dio música a El Sur También Existe lamentó la pérdida del poeta y dijo que “vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar”.


VENEZUELA

La muerte del escritor uruguayo conmovió a Venezuela. Escritores, poetas, gestores culturales y lectores resintieron la pérdida de una de las voces más hondas y honestas de Nuestra América.


“En esta hora de tristeza, queremos expresar nuestra más profunda palabra de solidaridad al hermano Pueblo uruguayo y al mundo, por la sensible partida del escritor y poeta que fuera en vida un hombre comprometido con la causa de la humanidad. Su pluma, sus ideas, su mérito como militante de la palabra quedarán impresos para siempre en la memoria de nuestro Pueblo Suramericano”, señaló el Presidente Hugo Chávez en un comunicado en el que exalta la vida y la obra de este poeta enraizado en el sentir de los pueblos latinoamericanos.


El Premio Nacional de Literatura 2008, el poeta William Osuna, indicó que “además de un gran poeta, cuentista y novelista, -Benedetti- fue un gran polemista, un defensor de estas causas, que en este momento se avizoran con aires de triunfo”.


Por su parte la narradora Laura Antillano, mostró su conmoción al decir que “siento que perdemos una voz con la que nos identificamos los latinoamericanos. Es una voz fundamental en la poesía latinoamericana, su poesía amorosa, su poesía de solidaridad con la realidad de América Latina”.


El ex ministro del Poder Popular para la Cultura, Francisco Sesto, escribió que “falleció un ser humano, de verdad humano. Pensador, creador, trabajador infatigable, revolucionario y, por lo tanto, solidariamente activo con las luchas de los pueblos por la justicia y la dignidad, contra toda forma de opresión”.


LETRAS DE OSADÍA

Sus letras, son las de la rebeldía, las libertarias, las que ondean en los mástiles de las escuelas, las que surcan los mares y otras humedades. Autor de más de ochenta libros, traducidos a alrededor de veinte idiomas, Benedetti fue un hombre comprometido con su tiempo, con los pueblos, con las libertades sin cortapisas.


Gracias por el fuego (1965), Primavera con una esquina rota (1982), Geografías (1984), La borra del café (1992) y Andamios (1996), son algunas de sus novelas, en las que el ser humano, con sus esquinas pobladas de fantasmas y miedos, de alegrías y esperanzas, se asoman a las rendijas y a las cotidianidades. Marcado a cal y canto por el exilio, Benedetti edificó en su obra literaria a las mujeres y hombres que somos, estos que lo leen y lo sienten, sabiéndolo a él hecho de los mismos sueños y ganas.


Los Inventarios recogen casi toda su obra poética, mientras que sus obras de teatro (El reportaje, 1958; Ida y vuelta, 1963; Pedro y el Capitán, 1979 y El viaje de salida, 2008) aunque tal vez sean menos conocidas, le dan la talla de un intelectual en todas las dimensiones posibles, además fue un incansable cuentista y un ensayista profundo, sencillo y liberador.


BIENVENIDA

Reconocemos el asombro que no debería asombrar. Y sí, se nos fue Benedetti, sin querer claro, como se va casi siempre la gente más querida. Benedetti no está muerto, simplemente está, está en los ojos de los amantes que se descubren en el roce, en la patria hecha girones de exilios y miedos, en la esperanza, en la magia, en los pasos y en lo más y mejor de los seres humanos. Está y estará siempre, siempre que hayan manos que palpen su papel y sepan desnudar y desnudarse. Está, porque no es posible que no esté. Estará donde están los poetas, esos desterrados de la República que andan cantando y contando sueños y verdades, esos que saben edificar el mundo que necesariamente habrá de ser.


Pertenece ahora al presente irrevocable de los enamorados de la vida, de esas otras y otros que sabrán decirlo y hacerlo suyo, como lo hicimos los jóvenes que fuimos y que aprendimos a saberlo poeta en todas las humanas pasiones.


A Benedetti hay que bienvenirlo en las entrañas, en las manos, en las sábanas, en el sonido del sol naciendo, en la noche con y sin estrellas, en la risa, en el dolor, en lo entero de nuestras humanidades. Hay que aprender a reconocerlo en las rebeldías, porque allí anidará su voz, así como en los amores donde susurrará sus versos. Benedetti poeta amado, incansable, quijote de sueños con todo y sus alforjas llenas de adioses, estará siempre de este lado del mundo, en la orilla de los vencidos que venceremos, donde volveremos a leerlo una y otra vez para confirmar su paso y sus convicciones, las nuestras, donde también sueñan Cortázar, Martí, Nazoa, el Che, Camilo y todas y todos los que supieron hacer de la palabra una trinchera de lucha, un fusil de margaritas.

dsaidman@gmail.com;

www.dapaulasa.blogspot.com

*Publicado en el Diario de Guayana, domingo 24 de mayo de 2009