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martes, 26 de mayo de 2026

MARÍA JOSÉ CÁCERES RAMÍREZ: Poesía Actual Hondureña

 


María José Cáceres Ramírez (Honduras, 2003). Profesora de Ciencias Sociales, escritora y promotora cultural hondureña. Originaria de Lepaterique, Francisco Morazán. Fue galardonada con el primer lugar en el Certamen Nacional de Poesía de los XXXIV Juegos Florales de San Marcos, Ocotepeque, y en el Certamen Literario de Cuento Corto «Honduras Diversa». Asimismo, obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Ensayo «Voces Educativas» y una mención de honor en la categoría de cuento infantil del XV Premio Nacional de Narrativa Infantil y Juvenil. Parte de su producción poética ha sido publicada por la Revista Literaria Cardenal (México), la Revista y Editorial Liberoamérica (Paraguay), la Central American Literary Review / Revista Literaria Centroamericana (Nicaragua), la Revista Montaje (Chile), la Revista Kametsa (Perú), el Fanzine Cámara Rota (México), la Revista Mal de Ojo (Chile) y la Revista Sabatina Día 7 del diario La Tribuna (Honduras), además de contar con espacios de difusión en el Minuto Cultural Sabatino de Radio América.


La piel del aire



Nada soy yo,

cuerpo que flota, luz, oleaje;

todo es del viento

y el viento es aire siempre de viaje.

-Octavio Paz.



El viento está aquí, no lleva nada consigo. 

Solo es un movimiento vasto.

Es impersonal. No te ve. 

Se desliza, se mueve. 

No toma nada en sus manos invisibles.

Es la fuerza pura, sin intenciones. 

La única presencia que no busca ser notada. 

No arrastra la hoja, sino el hueco que la hoja dejó.


Y yo estoy aquí.


La corriente existe. 

El aire fluye. 

Y en esa respiración continua del mundo, 

lo que soy empieza a soltarse.

No es una ruptura violenta, 

sino una disolución gradual.

El viento pasa. Yo me abro. 

Mis ideas se vuelven 

menos sólidas, se ablandan.

Dejo de ser algo aparte 

para ser parte del paso. 


Una gota de agua dulce.




Hazme bosque, hazme lluvia


Yo no soy un jardín de flores forzadas,

nunca quise serlo. Mi esencia es de árbol, 

de hojas que caen cuando deben caer.


No me nutrieron con agua de manantial, 

sino con las sinceras lágrimas 

de niñas que perdieron la inocencia.


No me pidas ser flor, pídeme ser un refugio. 

No busques en mí la belleza, 

sino la dulzura que reside en la corteza.


Y entonces, acompáñame con tu silencio 

y hazme bosque, un lugar salvaje.


No me pidas ser un lago en calma, pídeme ser un río. 

No me pidas que contenga el agua, 

hazme lluvia y déjame fluir.


Quita mis orillas 

para que pueda darte una caricia suave 

mientras humedezco la tierra.




La fiebre lírica 


El viento no soplaba, lloraba en mi oído. 

Era un murmullo denso. No era el sonido del aire; 

su voz era el testimonio del roce constante 

que deshace la forma.


Me senté en silencio frente a la condición 

de la violencia lírica que termina en hastío, 

y le dije: "Muéstrame lo que necesito ver."


Y entonces, me dejó sin el refugio 

del mañana prometido. 

Fui despojada del nombre y el sentido.


"Sé mi tormenta", le dije.


No acepto la pasividad ni el gesto neutral. 

Sé la fuerza que me quiebra y me deshace. 

Sé el caos que me consume.


Y si no, ruge, 

hasta que se anule el existir.




La poeta que falta


Lo que tengo, o tendré,

pertenece a la certeza del olvido,

o a ti, desconocida, incansable poesía.

-Rigoberto Paredes.


La hoja en blanco es un precipicio 

y yo me encuentro parada en el borde.


Nunca seré poeta; el título me es ajeno, 

es una vestidura que no logro llevar.

Lo sé: al mirar el abismo 

soy la espectadora de mi propio lirismo.


A veces me pregunto si el pulso es verdadero, 

o si la sílaba es solo una piedra angular forzada. 


Me duele el gesto de buscar belleza, 

donde solo encuentro enojo y decepción. 

La palabra que busco tiene otra frecuencia; 

me falta el peso exacto de la presencia.


Soy la que no está al nivel, 

la que se queda en las orillas sino se asfixia. 


Me duele la distancia entre la intención y el roce, 

entre la idea que arde y el verso que muere frío.


Soy la que excava el silencio, 

la que solo sabe la verdad de su vacío.




Reconozco mi nada


No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

-Fernando Pessoa.



Reconozco mi nada. 


No como un logro, sino como una fatalidad tranquila. 

Es el remanente inerte después de que todo deseo se ha retirado. 


Esta nada es la suma total de mis intentos.


Cada acción, cada búsqueda ruidosa de la afirmación, 

cada estructura que intenté levantar con prisa y esperanza, 

se articula ahora como un inventario de la ausencia.


He explorado la nada desde todos los ángulos 

y siempre he regresado al mismo centro desnudo.


Mis intentos solo sirvieron para delinear el contorno 

de lo que no es. Yo soy ese contorno ahora. 

La constancia tranquila de la pérdida.


IVAN POZZONI: Poesía Italiana Actual


Ivan Pozzoni nació en Monza en 1976. Introdujo el Derecho y la Literatura en Italia. Ha publicado ensayos sobre filósofos italianos y sobre la ética y la teoría jurídica del mundo antiguo, y ha colaborado en varias revistas italianas e internacionales. Entre 2007 y 2018 se publicaron varias colecciones de sus versos: Underground y Riserva Indiana, con A&B Editrice, Versi Introversi, Mostri, Galata morente, Carmina non dant damen, Scarti di magazzino, Qui gli Austriaci sono più severi dei Borboni, Cherchez la troïka y La malattia invettiva con Limina Mentis, Lame da rasoi, con Joker, Il Guastatore, con Cleup, Patroclo non deve morire, con deComporre Edizioni, y e Kolektivne NSEAE e Lo Stato Pontificio con Divinafollia. Fundó una quincena de editoriales socialistas autogestionadas. Ha escrito/editado 152 volúmenes, redactado 1.000 ensayos, fundado un movimiento de vanguardia (NeoN-avant-gardismo, aprobado por Zygmunt Bauman), con un millar de movimientistas, y redactado un Antimanifiesto NeoN-avant-gardista. Sus versos han sido traducidos a 30 idiomas. En 2024, tras seis años de retirada total de los estudios académicos, regresó al mundo artístico italiano y fundó la Kolektivne NSEAE (Nuova antropología socio/etno/estética) [https://kolektivnenseae.wordpress.com/], el brazo armado del modernismo literario tardío.



FUERA DE LOS ISCHEMI


Intenta, al menos una vez en la vida dejar de vivir fuera de ogn’ischema 

sin interrupciones constantes de tinta en la vena del fonema 

de manera que la crisis occidental se traduzca en una crisis occipital

el ahorro de las hormigas aumenta el consumo de las cigarras.


Cómo dejaste de leer al menos deja de escribir

«un público» que no existe y nos obliga a vender libros como aspiradoras

puerta a puerta, donde Novi Aldi van en Vespas y regresa en Bompiani 

tras haber abandonado la nave de Teseo en el aroma de los huracanes.


Este es el siglo, o el milenio, del artista de oficios 

sin saber hacer nada te conformas con ser un extra 

entre los diversos actores y actrices astutos del mercado editorial 

dispuestos a entregar a sus hijos a un gitano a cambio de un centímetro de espacio 

en la estantería de la prestigiosísima librería Feltrinelli de tu ciudad

no quieres admitir que vives fuera de los esquemas, ¿c'aggia fa?



ME DA IGUAL


Desde hace unos veinte años ha vuelto a ponerse de moda el lema «Me da igual» 

grupos de descerebrados y estreñidos, todos, en busca del rehabilitierung del ego 

ladrillo a ladrillo con la camisa negra de la ignorancia organizando redadas c

on el resultado de acabar tieso a solo una picadura de mosquito del diván de Freud.


La nueva masa, sin ninguna fuerza esperando una aceleración 

puesta bajo escrutinio toma sus modelos de las revistas de televisión 

impulsada por una autoestima desproporcionada a la entidad neuronal real 

ite, missa est, administradle la extremaunción siendo una masa tumoral.


Hablar con el italiano medio es como hablar con Luis XVI

un paciente con anencefalia que sueña con residir en la corte de los Médici, 

vivir Masters of Florence la telenovela renacentista

te obliga a rendirte a Magone como Lucio Cincio Alimento.


Con las nuevas generaciones del "Me da igual" deberíamos construir la democracia 

basta con exterminar al Homo sapiens sapiens con un ataque de epizootia

contaremos con un detalladísimo referéndum de protesta deliberativo 

que obligue a nuestros conciudadanos a usar la cabeza.



ASALTO A LOS HORNOS


Panem et circensens se le pide al artista contemporáneo

hacerse el payaso en las readings otorga 15 minutos de éxito repentino 

leen kilómetros de versos escritos en media hora, con una actitud astuta 

también recitarían versos en árabe si Isis estableciera un Califato en Palermo.


Leen, leen, leen, toda la harina de su saco infinito 

y nosotros, con la mordaza, a sufrir descuidos para acabar en jaque 

la reina aburrida, indecisa entre acostarse con el rey o con un caballo 

y el contemporáneo lee, lee lee, sin conceder un respiro 

sin darse un respiro a sí mismo, entre una mierda y otra, sin estar nunca satisfecho 

tiene que llevarse a casa la michetta, ay, como un artista que presume de ser sobrepagado.



EL BÁRBARO Y LA PRINCESA


A ti, que observas con tus ojos de bistró mi mal humor 

me calmas con una sonrisa me neutralizas con un amor 

duradero como una Compact Fluorescent Lamp 

volviéndote gaseoso, neón argón, criptón 

quizás sea el criptón el que desactiva mis ansias de Superman 

y trepas por mi columna con garras de gato

disuadiéndome de engullir, de beber de pelear, de dejar de escribir.


Princeza romana, soy tu bárbaro. 

sigo vistiendo camisetas blancas de tirantes en ropa interior negra 

no lavo los platos, golpeo las teclas, 

mejor que lavar las teclas y golpear los platos,

te secuestré en una incursión en las costas de Gaeta,

me dejé hechizar por ti, Circe tardía 

capaz de transformar cerdos en hombres 

el corazón de un cerdo es igual al corazón humano 

sólo tú lo has entendido,en veinte años, con tu despreocupación insulínica 

con tus inseguridades, con tus crisis premenstruales, con tu rostro inquisitivo 

siempre capaz de desconcertarme, un mimo cuadrado destinado a ir a la plaza 

sin reemplazarme.


Princeza romana soy tu bárbaro 

sin poder sin embargo, dedicarte Oda bárbara

no estoy capacitado para odiar a nadie ni para mezclar métricas

-¿qué hacemos medio metro?- es mejor mi aptitud para el duelo 

para la osadía, mitad Cyrano de Bergerac y mitad Sócrates 

estoy convencido de que me prefieres entero y duradero 

sin la ambición de la mujer moderna 

de convertir a su hombre en un idiota.



EN LA TABERNA DEL AMOR SÓLIDO


Mi pequeño amor, sólido, tú, hoy, caíste

 y yo no estaba allí para apoyarte con mis agresivos bíceps 

de bárbaro de los bosques del Norte con la cara pintada de azul

acostado en la espasmódica ritual berserksgangr de beber de los cráneos de los vencidos 

todo comienza con un temblor un castañeteo de dientes y una sensación de frío 

Una rabia inmensa y el deseo de atacar al enemigo.


Mi pequeño amor, frágil, tú, hoy caíste

y hay una taberna detrás de nuestra casa, toda brianzola, tu nuevo mundo 

hay una taberna que sirve cien y cien tipos de risotto 

para untar en tus heridas y en tus rodillas raspadas 

donde yo, un hombre perentorio aún puedo interpretar cada oscuridad ambarina

en tus sabios ojos de niño para manipular el caleidoscopio de tus iris 

exponiendo, voluntariamente, el flanco a la daga de tu lucidez ártica.


Si no es una taberna, nuestro amor, se asemeja a nosotros: comemos y vivimos 

recompensándonos mutuamente victorias y derrotas hôtellerie, vamos y comemos

hasta que Godan, dios de los «poetas» testarudos, golpeando una jarra de hidromiel sobre la mesa 

nos invita a bailar en el Valhalla, Mocambo a contrario, a bailar lejos en el fin de los mundos volverás a la simple frescura de tu mar vacilante Sirena Caetana de arena 

y no pesará sobre mi zinc la húmeda tierra de niebla del valle sin subidas ni bajadas.


En las antiguas tabernas del amor sólido siguen mezclando niebla y agua-de-mar 

afuera truena y relampaguea, todo se derrite 

y comemos y vivimos vamos y comemos, resguardados en nuestra reserva de felicidad 

conscientes de que suspendidos en el aire, a la larga 

los brumosos cristales de hielo fluirán hacia el mar.


jueves, 12 de febrero de 2026

NUNO GONÇALVES: Poesía Chilena Actual




Nacido en Santiago de Chile, 1980, Nuno Gonçalves es un poeta, traductor y maestro residente de la comunidad budista Bodhi Samāsana. En sus ya más de veinte años de escritura, ha presentado sus poemas en diversas actividades literarias de España, Estados Unidos y Chile. Ha publicado también algunos de sus poemas en Revista Lafarium (Argentina), Lion’s Roar (EE.UU.) y en el blog de LP5 EDITORA. Asimismo, en Lion’s Roar, ha publicado hasta la fecha tres artículos sobre pensamiento y práctica budista. En 2023 ganó el primer lugar en la categoría Menos Condor más Huemul del concurso literario Lucila Godoy Alcayaga: Campesina Nuestra, organizado por la Casa de las Artes Rural de la Cantera, Coquimbo, con su poema Confluencia. En junio de 2024, con Taller Editorial Me pego un tiro, publica su poemario titulado “Peregrinaje”.


Le Pido a la Palabra


¿De qué se puede escribir

cuando el vértigo se apodera

de la hoja que cae

inadvertida

ignorada

hasta el espejo tembloroso

de un cielo al que nadie

o casi nadie

alza ya la mirada?


Pido pues la palabra

para dar nombre a lo innombrable

para insistir en lo inútil 

en el canto 

que se ahoga en el tumulto


A la palabra le pido

el indicio certero que alumbre la pausa

consciente y clara

entre un pensamiento y otro


Le pido a ella el secreto

germinar de la semilla

que muere en el brote




sábado, 13 de diciembre de 2025

BIPAN MBOUSSO ANTOINE: Poesía Actual de Camerún

 


Soy Bipan Mbousso Antoine, nacido el 25 de enero de 2003 en Mekon III, región de centro Camerún. Soy un apasionado del idioma español y la cultura hispánica por eso mis amigos me llaman Antonio Banderas porque es mi favorito en el mundo del cine. Me gradué del Bachillerato A4 Español en el Liceo de Nkoteng en 2021 y actualmente soy estudiante del nivel 3 en Lenguas, Literaturas y Civilizaciones Ibéricas Iberoamericanas e Italianas en la Universidad de Yaundé 1. Después del bachillerato, he integrado el equipo de la emisora "Hablemos español" , una emisora creada para ayudar a los estudiantes con el español. He participado en diversas actividades y concursos relacionados con el español, concursos organizados por la Embajada de España, donde he obtenido reconocimientos como el primer premio en el concurso "Saber y ganar" y el segundo premio en el concurso de poesía organizado por la Fundación Fernando Rielo en 2024. Además, soy autor del poemario inédito "Jardín de cenizas" y "Sous le ciel de Meta-lem"(obra escrita en francés), demostrando mi compromiso con la literatura universal y particularmente el idioma español.



De Jardín de cenizas 



 Por los besos de ayer que no verán mañana 


No quiero que te cobras la cara de lágrimas

Ni que se  enteran de estas despedidas 

Sólo necesito otro beso o simplemente ,

Volver a ver tu mirada inocente. 


Grito por los besos de ayer que no verán mañana 

Grito por mi alma arrebatada en el silencio de los dioses 

Triste arrepentimientos de anhelos infantiles 

Maldita soledad que a mis ideas abraza.



 El susurro del vacío


Un susurro constante, un eco sin voz,

que rasga mi alma desolada, presa del hastío.

La ciudad, un laberinto de soledad,

donde la inocencia muere ahogada en el silencio.


Rostros anónimos, pasos que se alejan sin fin,

risas huecas que resuenan gélidas y vanas,

un espejismo de sueños, un vacío sin luz,

que me envuelve en su manto de sombras y penas.


Busco un refugio, un lugar donde el alma pueda sanar,

libre de esta crueldad impía y de esta angustia que me consume.

Pero el eco se repite sin cesar en mi calma,

un recordatorio de la desesperanza que me habita.


La esperanza se marchita como una llama que se apaga,

y solo queda el susurro, la amarga verdad

de un alma perdida en la noche de la ciudad,

buscando un rayo de luz en la oscuridad que me rodea.



Fragmentos de un corazón roto


Silencio roto, un susurro apenas,

de un eco lejano que ya no regresa.

La memoria, un rompecabezas disperso,

donde el ayer se funde con la tristeza.


Un mar de lágrimas, salitre y amargura,

inunda el alma, la deja desierta.

Y en la arena, huellas borradas ya,

de un amor perdido, una promesa muerta.


El tiempo, implacable,  un río caudaloso,

arrastra recuerdos, como hojas en otoño.

Y en su corriente, un grito silencioso,

Fragmentos de un corazón roto, un eco profundo.



La herida abierta, supura lentamente,

una cicatriz que nunca se cerrará.

Y en cada latido un eco constante,

de lo que fue,  de lo que nunca será.



La sombra danza, burlona y cruel,

mostrando fantasmas, en la oscuridad.

Y en el vacío, un grito desolado,

que el silencio absorbe sin piedad.


Un corazón partido en mil pedazos,

un rompecabezas imposible de armar.

Y en cada fragmento, un dolor que late,

un eco profundo que jamás callará.



La Caída Silenciosa


El viento susurra un adiós,

a hojas que caen sin parar.

El sol se apaga... ¡Ay mi amor!

 Mi sombra cubre el mar.


Silencio profundo, vacío eterno,

donde la ausencia se siente.

Mi alma llora el abandono celeste 

Y se desvanece en el tiempo.


La tierra se quiebra sin voz,

bajo un peso oscuro y mortal.

Un alma yace  sin dolor,

en un sueño profundo y fatal.


Y solo el tiempo, testigo cruel,

de una caída silenciosa y lenta,

donde la vida se apaga sin luz,

y la muerte se cierne sin piedad.



Sombras en el Pozo


Mi alma se hunde en un mar de dolor,

un abismo sin fondo, sin luz, sin amor.

La oscuridad me envuelve como un manto de plomo,

y el silencio me devora sin dejar un suspiro.


Mi pecho susurra un lamento constante,

que se pierde en el tiempo sin volver un instante.

Mi esperanza se marchita como una flor sin agua,

y el corazón se quiebra sin un grito ni lágrimas


Mi alma destrozada por la vida; y mi destino

se mezcla con el dolor sin consuelo, sin alivio.

Y en el pozo profundo, de mi propia desolación,

el alma se hunde en un sueño de hielo sin redención.


La soledad me consume como un fuego ardiente,

y el olvido me llama con una voz que no se apaga.

Un barco sin timón sin brújula, sin puerto,

naufraga en la tormenta de mi propio desierto.



Hubiera querido decírtelo antes


La tarde agoniza un crisol de añil y plomo,

donde conciencia germina pétalo a pétalo, un abismo.

Y en este ocaso fúnebre  donde la luz se extingue lento,

un eco de palabras muertas, un torrente inconcluso... Siento.


No son las flores marchitas que el viento dispersa al vuelo,

ni el eco de un lamento que perdió su hilo y su consuelo.

Es algo más profundo, un abismo de obsidiana,

donde la verdad yace, muda, en una eterna mañana.


Un enigma de sombras un laberinto sin salida,

donde el tiempo se deshilacha y la razón se queda herida.

Te hubiera querido contar de un sueño hecho ceniza,

de un astro que se apaga sin dejar una sola brisa.


Un rompecabezas de instantes dispersos en el éter,

donde lo real y lo irreal se confunden, se entretejen, se prefieren.

Un código indescifrable cifrado en un beso,

que solo el alma intuye en un instante y un respiro.


Hubiera querido decírtelo antes pero el tiempo cruel tirano,

borró la huella, la esencia, el dicho de mi anhelo vano.

Y ahora solo queda el vacío una herida abierta en el alma,

un dolor invisible y tu silencio que me reclama.




viernes, 27 de junio de 2025

SUSANA THÉNON: Poesía Argentina

Susana Thénon (1935-1991). Nació y murió en Buenos Aires. Fue poeta, fotógrafa y traductora. Estudió Letras clásicas en la Universidad de Buenos Aires. Publicó los poemarios Edad sin tregua (1958), Habitante de la nada (1959), De lugares extraños (1967), distancias (1984) y Ova completa (1987). En el 2007, la editorial argentina Corregidor publicó sus obras completas, que además incluyen fotografías, poemas y ensayos publicados en revistas, bajo el cuidado de María Negroni y Ana María Barrenechea, ambas amigas de la escritora. Thénon fue una poeta atípica. Si bien, al principio de su carrera comenzó a frecuentar la escena intelectual, pronto optó por una marcada lejanía del mundo literario. Además, sus poemas no compartían las inquietudes estéticas de sus contemporáneos, la generación del 60’. Abiertamente lesbiana, dedicó varios años –los que dejó de escribir– para dedicarse a fotografiar a su pareja, la bailarina Iris Scaccheri. Como fotógrafa realizó varias exposiciones, incluso ganó el Primer premio de fotografía humorística en el Concurso Parisiennes en las Artes.



Círculo


Digo que ninguna palabra

detiene los puños del tiempo,

que ninguna canción

ahoga los estampidos de la pena,

que ningún silencio

abarca los gritos que se callan.

Digo que el mundo es un inmenso tembladeral

donde nos sumergimos lentamente,

que no nos conocemos ni nos amamos

como creen los que aún pueden remontar sueños.

Digo que los puentes se rompen

al más leve sonido,

que las puertas se cierran

al murmullo más débil,

que los ojos se apagan

cuando algo gime cerca.

Digo que el círculo se estrecha cada vez más

y todo lo que existe

caerá en un punto.



Fundación


Como quien dice: anhelo,

vivo, amo,

inventemos palabras,

nuevas luces y juegos,

nuevas noches

que se plieguen

a las nuevas palabras.

Hagamos

otros dioses

menos grandes,

menos lejanos,

más breves y primarios.

Otros sexos

hagamos

y otras imperiosas necesidades

nuestras,

otros sueños

sin dolor y sin muerte.

Como quien dice: nazco,

duermo, río,

inventemos la vida

nuevamente



Juego 


Despojémonos de todo aquello

seguro

que se proyecta al exterior

con trazo lentos

y definitivos.

Todos empleados en la tarea

de ser, vivir, sentir

sin otros lazos.

Y quien no atine a sofocar

su amor por lo prohibido,

reclame su derecho al dolor,

su penitencia.

Despojémonos de todo cuanto

nos conformó a imagen y semejanza

nuestra

y gustemos sabiamente para el recuerdo

el minuto absurdo y libre.



vomitar sueños


croar de pena de lejanía

llevar alimento a una torre


abrir dos ojos a la vez

aunque la cuerda salte

y algo llore en la noche del ropero



Aquí


CLÁVATE, deseo,

en mi costado rabioso

y moja tus pupilas

por mi última muerte.

Aquí la sangre,

aquí el beso roto,

aquí la torpe furia de dios

medrando en mis huesos.



25

no se dice          no

se dice          no decir

nada

 

esta noche         (nada)

la gangrena en el patio



SANDRA AGUILAR: Poesía Actual Salvadoreña

Sandra Aguilar. (San Salvador, El Salvador, 1984). Ha publicado Tal vez sólo es tarde (Índole, 2013) y El invierno soy yo (Editorial Ojo de Cuervo, 2022). Incluida en las antologías: 90 años de poesía en El Salvador, Revista Cultura: Nº 94, Memorias de La Casa: 25 poetas, selección de Mario Zetino, (Índole, 2011); Memorias de La Casa: 12 narradores, selección de Salvador Canjura (Índole, 2012); Segundo Índice Antológico de la Poesía Salvadoreña, compilación de Vladimir Amaya (Índole, 2014); Poeta Soy: poesía de mujeres salvadoreñas (Biblioteca Básica Escolar volumen 11, Ministerio de Educación, 2019), Jardín de Sangre, 10 poetas salvadoreñas contemporáneas, selección de Susana Reyes y Stéphane Chaumet (Editorial Escarabajo, 2020).

De El invierno soy yo (2022).


I

Ojalá que las camas vacías no despierten este enero 

Ojalá que después de tanta fiebre queden frases que decir sobre la tumba, 

que la piedra no olvide el golpe desnudo de los pies  que la recorren 

Ojalá que al menos haya brisa que abrazar  

y no desierto.


IV 

Hoy, más que nunca, pesa la rabia en las manos 

la ausencia anticipada, inesperada, injusta 

Hoy, más que nunca, pesa la muerte en las pupilas, 

en la impotencia de este cuerpo entumecido, 

mudo, 

resignado.


Creo que es abril todos los meses 

creo que tus manos estremecen mis rodillas 

mis muslos, 

mis entrañas  

Creo que la lluvia ha dejado caer su frío en nuestra espalda 

Es diciembre en la pared 

pero la luna sigue siendo abril.


VIII

He perdido la cuenta de la luna en la que estamos

de las que fuimos,

de las que huimos,

de las que fueron ayer,

las que se fueron

las que ya no están.

He perdido la cuenta de nosotros.


XVII

Hoy no sé cuál es la voz que salta en mi cabeza

hoy no sé quién hace que caminen mis zapatos

hoy no calzo mis pies

ni mis deseos

Hoy no soy más.


XX

Apenas martes y ya parece invierno

otra vez,

aunque la lluvia aún no nos moje

El rocío imaginario ha humedecido nuestros huesos

y apenas martes,

y apenas julio

y apenas yo.


XXIX

Pienso en el hielo que se forma al pasar de los inviernos

la sal que se desliza a lo ancho de mi espera

No quisiera partir y comenzar de nuevo

no quisiera partir

No

No quisiera pensar de nuevo en el invierno

vestirme de sal a tus espaldas

gemir de vez en cuando para asomarme media vida

No quisiera ser invierno

ni pensar en la lluvia o en la sal o en la espera

No

Pero el invierno se ha posado en mis recuerdos

y se pasea, salado, por la esquina de mi mesa, mi cama,

mis abrazos

El invierno soy yo.


ROSARIO CASTELLANOS: Poesía Mexicana

Rosario Castellanos fue una escritora y diplomática oriunda de México, nacida en la ciudad de México el 25 de mayo del año 1925 y fallecida trágicamente en Israel el 7 de agosto de 1974. Cabe mencionar que hasta su juventud residió principalmente en el estado de Chiapas, lo cual se percibe claramente en sus obras, tanto a nivel estilístico como por el universo en el cual se sitúan. Desde su nacimiento, observó a la sociedad mexicana desde el punto de vista del poder adquisitivo; esto le permitió advertir lo dura que resultaba la vida de los pueblos aborígenes y causó en ella un impacto muy profundo. Con respecto a su formación académica, estudió Filosofía en su país y, más tarde, obtuvo una beca en España. Además de la escritura, Rosario se dedicó a la enseñanza, profesión que la llevó a varias universidades, tanto nacionales como norteamericanas. Es necesario destacar que fue una gran defensora de los derechos de la mujer.

A pesar que haber perdido la vida siendo aún muy joven, produjo una gran cantidad de libros, entre los que se encuentran la novela "Rito de iniciación", el ensayo "Mujer que sabe latín" y los poemarios "Apuntes para una declaración de fe" y "Poesía no eres tú".


Autorretrato

Yo soy una señora: tratamiento

arduo de conseguir, en mi caso, y más útil

para alternar con los demás que un título

extendido a mi nombre en cualquier academia.


Así, pues, luzco mi trofeo y repito:

yo soy una señora. Gorda o flaca

según las posiciones de los astros,

los ciclos glandulares

y otros fenómenos que no comprendo.


Rubia, si elijo una peluca rubia.

O morena, según la alternativa.

(En realidad, mi pelo encanece, encanece.)


Soy más o menos fea. Eso depende mucho

de la mano que aplica el maquillaje.


Mi apariencia ha cambiado a lo largo del tiempo

-aunque no tanto como dice Weininger

que cambia la apariencia del genio-. Soy mediocre.

Lo cual, por una parte, me exime de enemigos

y, por la otra, me da la devoción

de algún admirador y la amistad

de esos hombres que hablan por teléfono

y envían largas cartas de felicitación.

Que beben lentamente whisky sobre las rocas

y charlan de política y de literatura.


Amigas... hmmm... a veces, raras veces

y en muy pequeñas dosis.

En general, rehuyo los espejos.

Me dirían lo de siempre: que me visto muy mal

y que hago el ridículo

cuando pretendo coquetear con alguien.


Soy madre de Gabriel: ya usted sabe, ese niño

que un día se erigirá en juez inapelable

y que acaso, además, ejerza de verdugo.

Mientras tanto lo amo.


Escribo. Este poema. Y otros. Y otros.

Hablo desde una cátedra.

Colaboro en revistas de mi especialidad

y un día a la semana publico en un periódico.


Vivo enfrente del Bosque. Pero casi

nunca vuelvo los ojos para mirarlo. Y nunca

atravieso la calle que me separa de él

y paseo y respiro y acaricio

la corteza rugosa de los árboles.


Sé que es obligatorio escuchar música

pero la eludo con frecuencia. Sé

que es bueno ver pintura

pero no voy jamás a las exposiciones

ni al estreno teatral ni al cine-club.


Prefiero estar aquí, como ahora, leyendo

y, si apago la luz, pensando un rato

en musarañas y otros menesteres.


Sufro más bien por hábito, por herencia, por no

diferenciarme más de mis congéneres

que por causas concretas.


Sería feliz si yo supiera cómo.

Es decir, si me hubieran enseñado los gestos,

los parlamentos, las decoraciones.


En cambio me enseñaron a llorar. Pero el llanto

es en mí un mecanismo descompuesto

y no lloro en la cámara mortuoria

ni en la ocasión sublime ni frente a la catástrofe.


Lloro cuando se quema el arroz o cuando pierdo

el último recibo del impuesto predial.




SERGIO GARCÍA ZAMORA: Poesía Actual Cubana


SERGIO GARCÍA ZAMORA (Cuba, 1986). Licenciado en Filología Hispánica. Autor de numerosos poemarios, entre los que destacan: Resurrección del cisne (Premio «Rubén Darío», Fondo Editorial del Instituto Nicaragüense de Cultura, 2016); El frío de vivir (Premio «Loewe» a la Creación Joven, Visor Libros, 2017; Premio de la Crítica Literaria en Cuba, 2da edición Editorial Capiro, 2018); Diario del buen recluso (Premio «Gabriel Celaya», Editorial Erein, 2017); La canción del crucificado (Premio «Blas de Otero» de Majadahonda, Sonámbulos Ediciones, 2018); Los uniformes (Premio «Jorge Manrique», Ediciones Cálamo, 2019) y Los conspiradores (Premio «Juan Alcaide», Editorial Verbum, 2020). Fundador del Grupo Literario La estrella en germen.

De su libro Informe del alucinado; ganador del Premio Internacional de Poesía “Nicolás Hierro” (España, 2023).


EL ALUCINADO

Madre, voy a enloquecer, pero regreso. ¿Qué te preocupa más: cuánto demoro en enloquecer o cuánto demoro en regresar de la locura? El viaje es en tren, en avión, en barco; tren y avión y barco dentro de mí, astronave y submarino dentro de mí. El viaje sucede dentro de mí mientras pedaleo mi bicicleta de cartero por el pueblo. Pasaré por las estaciones y los puertos a recoger al muchacho loco de cada pueblo. Sus madres me los encargarán como a niños. Que no les pase nada, me piden, que no vuelvan lúcidos. Y entiendo a las madres como a mi madre, porque de tanto cuidar la locura de sus hijos, no sabrían ya cuidar de la cordura de sus hijos. Los veo subir y sonreírme. Se levantan el sombrero como se levantan la tapa de los sesos. Debajo del sombrero es primavera, algunos lucen un nido con pichones; otros, mariposas y manzanas. Nunca hay dos locos iguales, aunque sean la locura. Suben mis compañeros de viaje con sus maletas. En la maleta llevan dos camisas de fuerza para cambiarse si se manchan con el café envenenado. Jugaremos a la guerra como los soldados juegan a estar locos. Todos los días vencemos en el frente, pero no se anuncia en los periódicos. Todos los días sobrevivimos a nosotros. Madre, voy a enloquecer, pero regreso. No te preocupes, madre mía, que soy el capitán de este regimiento.


EL INQUILINO

Toda la noche un balanceo. Dios en el sillón de las constelaciones, estrellas como avellanas crujen bajo el arco, se hacen polvo, qué almendra la luz de estrellas muertas, qué almendra amarga para la boca dulce de Dios y de la amada.

Toda la noche un balanceo. La Vía Láctea acuna sus planetas, se duerme cargada de hijos, cantan las lunas, oyen los muertos la música de las esferas, se arrullan los cuerpos en sus órbitas, pero el sol no parpadea ni contando planetas.

Toda la noche un balanceo. El tiempo, debe ser el tiempo, su péndulo universal, su rueda de piedra, su rueda de molino que mueve y remueve el mismo, su noria sonora y eterna.

Toda la noche un balanceo. El insomne interroga al vaivén de la memoria como a un bote que golpea ola tras ola el muelle, atado como el caballo a un poste de sombra. Es eso: el balancín de la infancia, caballito de madera, hecho de un bote roto, de un remo quebrado contra la espalda de la muerte.

Toda la noche un balanceo en el piso de arriba. Pero de pronto silencio. Quedó una quebradura en el aire, sin ritmo ni palabra. Un silencio de estrella fija que se devora a sí misma, que se suplanta a sí misma en su fijeza. Un silencio como la extinción del universo, un silencio fuera del tiempo, un silencio hecho hombre, no sobre la faz de las aguas, sino en la orilla. Un silencio que no me deja dormir, dormir, dormir. Ni a los otros los deja despertar.


ARENGA AL POETA FUTURO

¡Poetas que vendrán!

Walt Whitman

I

Los antologadores sabrán cosecharme. No labraron ni sembraron, pero nadie podrá negarles ese agosto. Cortarán los versos y separarán el trigo de la paja. Harán su pan con mis poemas. Ese alimento estará en boca de otros. De otros muchos o de algunos pocos, ya qué importa. Tú y yo fuimos como el sol y la lluvia: hicimos crecer lo que había en nosotros. Los antologadores buscarán un molde para la masa. Y pondrán sal. Solo pido a esos buenos panaderos que no dejen demasiado tiempo mi alma en el horno.

II

En mí han ocurrido revoluciones que solo yo he presenciado, pero no sabría decir qué ha cambiado. Mi vanidad instaura su dictadura. La revolución que soy se vuelve la represión que no soy. Y comienzo a perseguirme, a encarcelarme, a torturarme, a morir sin delatar a los otros que vendrán. Otros vendrán, estoy seguro. Entonces llegará la senectud del país que soy. Y otra vez seré un niño. Los niños nada saben de política, sino de amor.

III

A ti que sabrás si gané o si he perdido: un hombre hace una pregunta al universo, pero jamás se queda para escuchar la respuesta. A ti, oscuro hermano, yo te encargo la voz de las estrellas. Mi tarea es preocuparme por lo que todavía no existe, pero que resulta más real que mi existencia. Porque respiras sin respirar yo respiro. Y el corazón vuelve al corazón. Todo lo hago pensando en el instante donde nunca estaré, pero con la certeza de que tú no faltarás.


viernes, 13 de junio de 2025

WHIGMAN MONTOYA DELER: Poesía Cubana Actual

 


Whigman Montoya Deler, 1973, Santiago de Cuba, Cuba. Licenciado en Letras por la Universidad de Oriente. Cuba. 2000. Master en Estudios Cubanos y del Caribe. Universidad de Oriente. 2006. Ha sido profesor de español como lengua Extranjera por más de 14 años en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, la Universidad de La Habana y Tianjin Foreign Studies University, Tianjin, China donde además impartió Literatura Española y Latinoamericana. Además, fue profesor de Historia de la Cultura de Iberoamérica y el Caribe en la Facultad de Español como Lengua Extranjera de la Universidad de La Habana. (FENHI). Se dedica a la investigación en la enseñanza del español como Lengua Extranjera y al tema de la mujer en la Cuba Republicana. Ha publicado el libro titulado El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana, 2017 Uno&Otros ediciones y los poemarios El oscuro bosque de mis manos, 2019 Ediciones Laponia y Nudo gordiano 2021 Ediciones Laponia y la segunda edición ampliada del El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana, 2022 Ediciones Laponia. Recientemente acaba de salir su tercer poemario Los cantos de Samael, 2024. Ha publicado sus trabajos en diversas revistas digitales y en la antología poética Impertinencia de las moscas, Miami y la antología para temas LGBTQ Orgullo e identidad, auspiciada por la Revista Cardenal. Es editor y codirector junto a Jorge Venereo Tamayo de Ediciones Laponia LLC Huston, Texas. 


El Toro de Falaris

Debemos ser dos para ser cuerno  
toros o bueyes.
Da lo mismo girar alrededor del molino
andar sobre el barro
llevar la carga
tener “limitaciones” en cuanto a doma:
no aprender a caminar hacia atrás es requisito para la 
/negación.
Hay que estar hasta los huevos, y no tenerlos, para salir al ruedo. 
Hay que tener semen en el frontal para el día del embiste.                                                                           
Allá ellos: los cérvidos y sus cuernas en días de mudanza
                    y los Falaris.


Desollamiento

Lo malo y lo aberrante se desplaza   
la carne desprovista de ropaje             
me dicen que por eso soy salvaje        
yo soy un ser humano, de mi casa.       
No sabe la persona que me abraza     
que quita capa a capa con su mimo       
que soy como una puerta, me reprimo   
y con tiras de pieles me decoro.         
De mí mismo las heces como el oro    
yo cargo en mi indigesta mi racimo.



La pera de la angustia

Si el mundo fuera diferente
si no hubiese esa gran manivela, ese artilugio 
el Behemot devorador de gramíneas  
no habríamos terminado en esta angustia fálica
obligados, a golpes, a desenroscarle los tornillos al silencio
a entregar la tinta nombrada en cada hoja   
luego ver el tormento de sombra perseguir al cuerpo. 
Pero a pesar de todo: 
de la pera, del lenguaje y el fuego en nuestras manos
convivimos con nuestra casa: cuerpo hueco.   
Sobrevivimos sin importar cuan humillante sea la falta
sin ni siquiera pensar llevarnos a la boca ni un pétalo de loto   
o nadie recordará lo que pasamos.



Péndulo

Cómo mírate por encima del hombro si me duele. 
Yo también tuve parto de brazos a mi espalda
y camino izquierdo hacia la muerte.
Cómo encogerme de hombros frente al afecto
sólo lo haría para no dar respuestas
o frente a mi propia y atada indiferencia.
Si todos hubiéramos podido arrimar hombros
el efecto de separar lo unido hubiera sido más llevadero.
Dos minutos y medio cuentan: 
no estamos en París sino en Cayena.
¡Yo que calafateaba barcos, esclavo de tus besos
hacía nudos y llevaba brazaletes empalmados
a la virginidad de las mujeres!
Pero ahora soy como un Flamen Dialis
impronunciable como la palabra cadáver 
o carne cruda.


Cinturón de San Erasmo

Con cada movimiento me lacera 
respiro lo preciso; limitado 
ceñido a mi cintura lo has atado
verdugo, tú el gusano de la Era.
Estoy determinado en una esfera 
ya nadie nos protege, nos desunen
que igual a un Ouroborus nos vacunen
tatuándonos la piel: la culebrilla
el hombro romperá la jeringuilla
los malos se trasmutan, se reúnen.





NUNO GONÇALVES: Poesía Chilena Actual

 


Nacido en Santiago de Chile, 1980, Nuno Gonçalves es un poeta, traductor e instructor de filosofía y meditación budista radicado en Tongoy, región de Coquimbo. En sus ya más de veinte años de escritura, ha presentado sus poemas en diversas actividades literarias de España, Estados Unidos y Chile. Ha publicado también algunos de sus poemas en Revista Lafarium (Argentina) y Lion’s Roar (EE.UU.). Asimismo, en Lion’s Roar, ha publicado hasta la fecha tres artículos sobre pensamiento y práctica budista. En 2023 ganó el primer lugar en la categoría Menos Condor más Huemul del concurso literario Lucila Godoy Alcayaga: Campesina Nuestra, organizado por la Casa de las Artes Rural de la Cantera, Coquimbo, con su poema Confluencia. En junio de 2024, con Taller Editorial Me pego un tiro, publica su poemario titulado “Peregrinaje”.


Oda a la Métrica

Tu paso lento iguala la balanza
que enlaza disciplina y laxitud,
como antigua tonada de laúd
juvenil para siempre en su esperanza.

Oleaje que en el verso rompe y danza
cual trueno que florece en la quietud,
pensar de palpitante exactitud
y del poeta lúcida templanza.

De San Juan de la Cruz con su alta lira
a Violeta y sus décimas vitales,
pasando por Darío prodigioso,

tu fino arte es legado que respira
y semilla que asoma en los frutales
cantares del gentío laborioso.


Lo Canta el Chincol

Ay, se nos perdió un lucero
y triste el chincol lo canta
“¿Dónde está Julia Chuñil?”
cual viento que se levanta.

No está su verde brío
ni rendición.
No está su andar antiguo,
sólo un bastón.

De comer tanto el Águila
no ve ni vuela,
y callando responde 
sobre la abuela.

¿Dónde arde tu candil,
ñaña Chuñil?



Nocturno de Palestina

Duerme ya mi pequeña
de quietud y recuerdos cobijada.
Sin hoguera ni leña,
sin la noche estrellada,
te abrace austera nuestra tierra amada.

Ya no se oyen los gritos
ni el trajín de las gentes por ahí fuera.
No hay inquieto perrito
ni juegos de trinchera,
solo piedra y silencio que libera.

Se termina ya el día,
de negrura y escombros tormentoso.
Duerme ya niña mía,
y en callado reposo
sea tu soñar un baile en cielo airoso.


Padre Sol

De cálida y dorada inmensidad
baña el sol las montañas del asceta;
despierta la virtud en mente quieta
que al alba es indecible claridad.

Abajo en el poblado, la humildad
de la flor que saluda a la carreta
y reluce en los versos del poeta
es el sol que germina con bondad.

De este mundo-arcoíris es autor
el sol de refulgencia diamantina
que de lo oscuro espanta el cruel dolor.

Y aunque nublada esté su faz divina
sobre monte y poblado con amor
el mismo sol a todos ilumina.



Resistencia

Es bravo el mar de la vida
y azotan sus olas fieras
de salobres espejismos
el migrar de las galeras.

El marino avezado
sin miedo boga
y de la vela sujeta
la esquiva soga.

Al viento y sus navajas
él les presenta
la guirnalda de joyas
que alegre ostenta.

Su sonrisa es resistencia
que al mar silencia.



domingo, 4 de mayo de 2025

Isabel Teresa García traduce a Luis García Morales

Fotografía por María Teresa de García (Río Orinoco, 2010)

Luis García Morales (Ciudad Bolívar, 1929 – Caracas, 2015) fue un poeta y promotor cultural venezolano. Perteneció a Sardio (1958 – 1961), un grupo de jóvenes intelectuales venezolanos que redescubrieron y revalorizaron a autores de Venezuela y del mundo. Fundó la revista Zona Franca junto a Juan Liscano y fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura, director artístico de la Radio Nacional de Venezuela, director general de Monte Ávila Editores, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (Conac). También, fue guionista y locutor de programas de radio dedicados a la literatura como La aventura del libro y El Cantar de los Cantares. Escribió tres poemarios: Lo real y la memoria (1962), El río siempre (1983; Premio Conac de Poesía) y De un sol a otro (1997; Premio Municipal de Poesía de Caracas). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al portugués y al italiano. 

Cinco poemas de El río siempre  (Ediciones Galería Durbán, 1983).

Traducidos al italiano por Isabel Teresa García


I


Cae gota a gota en lo profundo del bosque como rocío

Y gota a gota desde lo profundo del bosque llega a mí



I


Cade goccia a goccia nel profondo del bosco come rugiada

E goccia a goccia dal profondo del bosco arriva a me

   


III

  A Adriano González León


Estoy solo a orillas del río

Me visita el terror secreto de la soledad

Hay un fantasma fijo que me habita y me habla

Soy cada vez más extraño a la vida

Soy cada vez más piedra de la herencia


La ciudad arde bajo un mereyal sombrío

La ciudad arde en una esmeralda de mi memoria

Entro a su sol y escucho su plegaria de granito

El niño que me acompaña escucha

El gemido nocturno de sus muros

       Rociados con sangre de vaca


Estoy solo a orillas del río

Las aves tejen y entretejen el cielo

Las toninas soplan en los flancos de la marea

Y en la vieja luz de mis huesos

Tanta mirada perdida

Tanta música desconsolada

Brotando como flechas de la memoria

Estoy desprovisto de senderos

Llega un caballo conversando de hojas tiernas

Llega un friso troquelado en cuero de tambor

Llega un tigre que canta en lo alto de una mata

Me vuelvo lejos

Como si la historia nos estuviera soñando

Como si el día fuera sin término


Ante mi pasa una bala

Pasa la página de un libro

Pasa un camposanto


Donde van despidiéndose

     Del ayer o del mañana

Mis amigos


Pasa una mariposa vestida de mi rostro

Me siento mal frente a este hielo

           Que se desdibuja

Frente a este humo

           Que se deshace y me transforma

Escribo la estrella y desaparece

Escribo el fantasma y es mi olvido

Escribo mi nombre

Y el agua pasa por encima

Lavando su tiniebla


           El río

           El río siempre



III


A Adriano González León


Sono solo in riva al fiume

Viene a trovarmi il terrore segreto della solitudine

C’è un fantasma fisso che mi abita e mi parla

Sono sempre più estraneo alla vita

Sono sempre più pietra dell’eredità


La città arde sotto un anacardo ombroso

La città arde in uno smeraldo della mia memoria

Entro nel suo sole e ascolto la sua preghiera di granito

Il bambino che mi accompagna ascolta

      Il gemito notturno dei suoi muri

Spruzzati con sangue di mucca


Sono solo in riva al fiume

Gli uccelli tessono e intessono il cielo

I bonti soffiano nei fianchi della marea

      E nella vecchia luce delle mie ossa

Tanti sguardi persi

Tanta musica sconsolata

      Spuntando come frecce della memoria

Sono privo di sentieri

Arriva un cavallo conversando di foglie tenere

Arriva un fregio fustellato in cuoio di tamburo

Arriva una tigre che canta in alto su un ramo

Mi volto lontano

Come se la storia ci stesse sognando

Come se il giorno fosse senza termine


Davanti a me passa una pallottola

Passa la pagina di un libro

Passa un camposanto


      Dove stanno dicendo addio

Al passato o al futuro

        I miei amici


Passa una farfalla vestita dal mio volto

Mi sento male davanti a questo ghiaccio

        Che svanisce

Davanti a questo fumo

        Che si dissolve e mi trasforma

Scrivo la stella e scompare

Scrivo il fantasma ed è il mio oblio

Scrivo il mio nome

E l’acqua ci passa sopra

Lavando la sua tenebra


        Il fiume

            Il fiume sempre



XXVII


La

     simple

    cascada

     indómita

        del

  tiempo

baja    sube

       corre

       da vueltas

regresa

pasa por mis ojos y

mis manos

      Se deshace

        como yo

como yo

    canta

bajo el laurel

        como el laurel

        ilumina

solo un instante

     y

        se

evapora



XXVII


La

     semplice

        cascata

        indomita

           del

     tempo


scende       sale

corre

gira

ritorna

           passa davanti ai miei occhi e

           alle mie mani

          Si dissolve

             come me

come me

   canta

sotto l’alloro

        come l’alloro

      illumina

solo un istante

    ed

        evapora



XXXVIII


Entre el origen y el estuario

La velocidad se sumerge en la quietud

La quietud parpadea hacia el movimiento

El movimiento brilla en el soplo del rocío

El rocío se deshace en su propia luz

La luz reaparece en la sombra que la devora

       Y la sombra es mi cuerpo

Mi cuerpo claro     transparente

      Que se diluye

Entre el rocío del origen

Y las puertas vulnerables del mar



XXXVIII


Tra l’origine e l’estuario

La velocità si immerge nella quiete

La quiete lampeggia verso il movimento

Il movimento brilla nel soffio della rugiada

La rugiada si dissolve nella sua luce

La luce riappare nell’ombra che la divora

       E l’ombra è il mio corpo

Il mio corpo chiaro trasparente

         Che si diluisce

Tra la rugiada dell’origine

E le porte vulnerabili del mare



EL RÍO


Llega como una gota

          como un hilo

          como una serpiente

          como una turbulencia

Llega como remanso como transparencia como torbellino

Llega como playa como sardina como gamelote

Llega como lino como seda como lienzo

Llega como hormiga como topo como tortuga como conejo

Llega como caballo como toro como onza

Llega como sueño como despertar como pesadumbre

Llega como amor como tristeza como sufrimiento

Llega como penumbra como sombra como noche

Llega como barco como marino como náufrago

Llega como nadador como luz como velocidad

Llega como casa como palacio como cielo como infancia

Llega como tesoro como magia como sortilegio

Llega una vez llega dos llega mil

Llega acostado llega de lado llega vertical

Llega como aguardiente como vino como ginebra

Llega como historia como leyenda como conseja

Llega como yo como virtual como imprevisto como alucinado

Llega como hombre y como mujer

Llega como cuarzo y como diamante

Llega como silencio de pescador como pescado y como atarraya

Llega como rumor como sonido como gran música

          Y nos voltea la memoria

          Y oímos el murmullo de la gota al caer

          Cayendo en lo profundo del bosque

          Como respiración del bosque

          Como aliento

                Como rocío

    Como origen



IL FIUME


Arriva come una goccia

come un filo

come un serpente

come una turbolenza

Arriva come ristagno come trasparenza come vortice

Arriva come spiaggia come sardina come erba

Arriva come lino come seta come tela

Arriva come formica come talpa come tartaruga come coniglio

Arriva come cavallo come toro come giaguaro

Arriva come sogno come risveglio come pesantezza

Arriva come amore come tristezza come sofferenza

Arriva come penombra come ombra come notte

Arriva come barca come marinaio come naufrago

Arriva come nuotatore come luce come velocità

Arriva come casa come palazzo come cielo come infanzia

Arriva come tesoro come magia come sortilegio

Arriva una arriva due arriva mille volte

Arriva disteso arriva di traverso arriva in verticale

Arriva come acquavite come vino come gin

Arriva come storia come leggenda come favola

Arriva come me come virtuale come imprevisto come allucinato

Arriva come uomo e come donna

Arriva come quarzo e come diamante

Arriva come silenzio di pescatore come pesce e come rezzaglio

Arriva come rumore come suono come grande musica

E ribalta la nostra memoria

E sentiamo il sussurro della goccia che cade

Cadendo nel profondo del bosco

Come respiro del bosco

Come fiato

       Come rugiada

       Come origine






Sobre la traductora

Isabel Teresa García (1985) nació en Venezuela y vive en Suiza. Es poeta, traductora literaria y profesora de idiomas. Entre los reconocimientos que ha recibido, destacan el Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones (México, 2024), el Premio Internacional de Traducción de Poesía «M’illumino d’immenso» (México, 2022) y el Premio Bonaventuriano de Poesía (Colombia, 2016). Ha traducido a Saint-Exupéry, a Amalia Guglielminetti, a Carin Caduff, a Saki y a Donata Berra al español. Fue becaria del programa de residencia para traductores literarios latinoamericanos de la Casa de Traductores Looren (Suiza, 2024). Sus textos han sido publicados en importantes revistas literarias de América Latina. Su poemario Exilios fue editado por El Taller Blanco (Colombia) este año. Los poemas que aquí se presentan son parte del trabajo por el que la traductora recibió el Premio de Traducción al italiano «Le mille e una lingua» del Forum per l’Italiano in Svizzera (Suiza, 2025).








lunes, 7 de abril de 2025

DALIA ESPINO VEGAS: Poesía Actual Peruana

 


Dalia Espino Vegas. Hija de aiapæc dios muchik y limeña. Doctoranda en Literatura y Cultura del programa de posgraduación de la Universidade Federal de Bahía. Tiene una página donde escribe y publica sus fotos sin prisa https://www.instagram.com/aia.paec/


tu k tal?


a veces tengo miedo de ver 

ver ver ver 

filtro ergo sum 

el grano inevitable de la vida 

el error 

en dónde la física cuántica nos arroja 

tu siempre tu nunca 

tus ojos profundamente amarillos 

como las noches en el centro de lima 

como el amor amarillo de cerati 

destellante como un poste iluminando lo lúgubre



foz 


he conocido el infierno en las garras de la selva

en la belleza de las nubes bien formadas

solo para turistas

el aguacero idílico 

que moja mis ropas 

mis cabellos indios

mi casa

mi cuarto de estudiante en la frontera

infinito verde 

cuerpos atrapados en el río

en las cavidades más profundas

donde yace el sudor del escandaloso verano

y que se unen lentamente a los afluentes de la oscuridad

besos trilingües 

que el río deja y ahoga

liqui-dos 

arrebatándose el agua

contracorriente besándo-sed



los retorcidos ojos abrazan un mundo de ausencia


nunca cantina siempre bar 

dices con tu voz de espuma

en la rockola suena cruz marcada de dios chacalon 

arrastrados por las avenidas 

bajo los cerros de los que tanto escribieron los antropólogos 

la garúa se empoza junto con mis lágrimas 

si tengo que hablar de amor pienso en lima 

y en la frontera

en salvador 

en el encuentro 

en sus portales 

en donde el mundo sigue 

el perú sigue 

sigue así como el amor se va 

y así como nada es para siempre

como esta casa 

esta vida que construimos a ciegas 

para vivir separados

piedra sombría si de ti hablará la noche

le pediría que me devuelva mi amor para matarlo, como dice Cavagnaro

la esperanza dejó de habitar las palabras

mi choledad se agrieta en la pierna 

en el dedo gordo 

en donde habita lo que se perdió 

en donde la chica 

del chico que soñaba con otra chica 

traza una línea 

sabiendo que esta es la primera 

y última vez para atravesarla