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jueves, 8 de febrero de 2024

JOSÉ MANUEL LÓPEZ D´JESÚS: Poesía Actual de Venezuela

 



José Manuel López D’ Jesús (Mérida, 1990) Doctor en Filosofía, escritor, músico y profesor de la Universidad de Los Andes. Ha ganado el premio de Poesía Gelindo Casasola, concedido en las Jornadas de Creación Literaria ULA-2010, y obtuvo en el 2014 mención honorífica en el Concurso de Creación Literaria de la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes (DAES) por su libro La liturgia. Ganador del Concurso Ecos de la Luz (2019) Ha publicado las plaquettes Sinestesia disonante (2012), Réquiem (2013) y el libro Relicario (2020), los tres por la editorial chilena Los Poetas del 5. Además publicó el poemario El jardín de los desventurados (Fundación La Poeteca, 2018) y Vestigios (Editorial Palindromus, 2021). Forma parte de Amanecimos sobre la palabra: antología de poesía joven y reciente venezolana (Team Poetero, 2016), Me gobierno (LP5, 2020) y de la antología Especial de poesía venezolana (Fundación Pablo Neruda, 2021). Ha publicado los libros de ensayo: La Filosofía de la Música en Schopenhauer, (Editorial Académica Española, 2017) y Visionarios del Ruido (UARTES, Ecuador, 2022). Ha participado como conferencista en la Universidad de Loja, la Universidad del Atlántico y la Universidad de Pamplona con temas enfocados en la Filosofía, la Cultura y la Música. Es autor de varios artículos relacionados con temas de Filosofía y Música. Correo: jomanuellop@gmail.com .


Selección de Diario de una Huella (El Taller Blanco, 2023)




Las paredes aúllan

cuando los zócalos arden

el frío las ensordece

como el arco de un cello

a punto de quebrar.

Oscuridad y soplo

el rostro inflamado

detrás de la confesión

arde la herida.


La ceguera sabe que el dolor

punza el miedo

al abrir los ojos

la agonía inventa

otro color

pueril

liviano.

Si construyo las rejas de mi cuerpo

Olas iracundas asaltan

mi tronco hasta sepultarlo

junto al aire que vomita

mi huella.




Hay días en los que las luces del pesebre

se queman

el agua por los grifos rebosa

fría, muy fría

los pájaros aún no son el atisbo.




La herida por donde entra la luz

se abre con la profundidad de una daga .

Cuando sujeto el papel se dilata el nervio

navego en la cicatriz

memoria desdibujada.

punto ciego:

el vacío primordial

junto a la huella




Miércoles de Cenizas

El agua conserva

brillante pozo

ancla

sobre la historia

al descoser el cuerpo

rebosa el cráneo de sangre

con la ceniza.

Punzar la seña, maniobra cobarde

revienta el diluvio

a pulso de huella,

silencio.

Estalla el aguacero

algo perece,

se extravía,

llega a su fin

El tamiz que enluta el amanecer

es un acorde febril en el agua

inicia un temblor distinto




Semana Santa

Lunes

Suele andar la cucaracha por un terreno grumoso

esquiva las alcantarillas


pero una terrible ráfaga

hipnotiza su vuelo.


Martes

Quieta es la tempestad de los huérfanos

sobre el casco de magnolias

la mudez se erige.


Miércoles

El aullido del piano

es un sacrificio antes del borboteo:

Pulgar

índice

meñique

tocan una escala repleta de sostenidos

detrás del trigo se encriptan.


Jueves

Así se laven nuestros pies

el perdón no comulgará en nuestros labios

toda la quebrada ensucia:

alarido que no sale.


Viernes

Hace falta

dos cruces

por no confesar:

la hecatombe

rompe las manos en el mismo vórtice


los dedos

acarician el tumor

color de la muerte

Hace falta dos cruces

como estampa del arcoíris

que se engendra en el ensueño

círculo azulado

en plena extinción


Sábado

¿Y si nuestros gritos nunca son escuchados?


Domingo

Hay una resurrección en el músculo

allí, la cólera no penetra

como si el arco estrangulara la humedad

en el cofre de las gotas acortadas sobre la

grieta




viernes, 8 de julio de 2022

ANA MARÍA HURTADO: Poesía Actual de Venezuela

 


Ana María Hurtado (Caracas, Venezuela). Poeta, escritora, ensayista, médico psiquiatra. Ha colaborado en diversas páginas, blogs y revistas literarias, de arte y de psicoanálisis, nacionales e internacionales, donde han sido publicado sus textos y poemas. Docente universitaria y conferencista. Premio de narrativa Julio Garmendia (Universidad Central de Venezuela. Dirección de cultura, 1984). Algunos de sus poemas han sido publicados en diversas antologías. Autora de varios poemarios, entre ellos: La fiesta de los náufragos (Editorial Diosa Blanca, 2015); El beso del arcángel, en coautoría con el poeta colombiano Leonardo Torres (Oscar Todtmann Editores, 2018); El árbol que en ella muere y La única inocencia (en proceso de publicación en la Editorial Diosa Blanca)

Selección de Gladys Mendía del libro La fiesta de los náufragos 

Orillas
(fragmentos)

acaricié la luz
vestida de criaturas viscosas y ciegas

llegué a la orilla
escupiendo peces de las profundidades
mi saliva tenía escamas
ojos abultados
mi lengua era lecho de anémonas

mis pulmones
pesados
desconocen la levedad del aire


*
los mares me traen en pedazos a la orilla

algún miembro huérfano
antiguos rostros en sepia

valijas deshabitadas
duendes taciturnos

amores intentando brazadas
palabras entre dientes

una lengua de espuma

el sol de las primeras horas
un leño entre dos aguas

*
¿hallaré alguna vez mi cuerpo lacerado?

¿lo encontraré en alguna playa devastada?
arropado de caracolas
con algas ceñidas a las rodillas
saturados los ojos de espuma

callado cuerpo
con el silencio de los gatos



Náufragos
(fragmentos)

los náufragos hacen la noche alegre
la tornan caja de sorpresas
llenan su cielo de fuegos de artificio
gritan y bailan creyéndose inmortales

adormilados se pasean por las avenidas de la playa
olvidaron sus países
sus nombres

son felices

*
¿a dónde irán los náufragos
que en la noche esperan
ateridos ?

las algas cuelgan de sus ojos

los náufragos caminan asustados
como astros perdidos
ante el universo en expansión
ante la oscura matriz que atraviesa las playas
y las hace lejanas
y las vuelca en ciudades extinguidas
sin murallas

pobres náufragos ateridos
ensartados en algas quejumbrosas



Blanqueo
(fragmentos)

el mar llegó a invitarme
el sol blanqueaba las olas con sus primeros rayos

vierto mi agonía en la leche gozosa del océano
intento recuperar alguna hondura
algún juguete atravesado de peces lastimosos
algún minúsculo niño de ojos ciegos

el sol también blanqueaba los abismos
extravié todas las huellas de mi rostro
llegué a sentirme ligera
nada me ataba a las ciudades bordadas en los acantilados

olvido
la fiesta de los náufragos
sus pasos malheridos
las botellas al mar
los grandes ojos de los faros que tiemblan
las muchedumbres cretáceas

sentada en la quietud de un puerto abandonado








lunes, 11 de octubre de 2021

CECILIA ORTIZ: Poesía Actual de Venezuela

 




Cecilia Ortiz (San Casimiro, Venezuela, 1951). Licenciada en Letras (UCV). Ha publicado los poemarios: Trébol de la memoria (1978); La pasión errante (1986); Autorretrato (1993); Naturaleza inventada (2000); Entremarino (2006); Daños espirituales (2007); Trébol. Antología Poética (2008); La espera imposible (2016); La edad de la templanza (2018).

Selección por Gladys Mendía


De La espera imposible (2016)


Conozco el mecanismo
de la poesía
las líneas
vienen al paso
se fracturan
la metáfora
da el esplendor
la página en blanco
es apenas un punto
incandescente
el milagro




Mi puño de metal
sobre la página en blanco
El deseo de alcanzar la escritura
Para ser vencida por su voz
Deleitarme
con las metáforas
Embriagar ese cuerpo vacío
que ya se nutre
con lo que quiero decir
Sale airoso
Demencial violento tierno




Mañana
armaré una alharaca
porque escribí
Mañana
aturdiré a todos
con mi aire especial
Después quedaré muda
llena de miedos
Atrapada en la cotidianidad




Vivir en el latido de un poema
albergar su sombra delirante
que aguarda y protege los sentidos
Vivir en su agua seca cristalina
Si no hay manera de decir adiós
el poema lo dice
Es la única forma de proteger al poeta
que vive en su ensueño delirante
Y sólo acusa presencia bien activa
con sus palabras bellas y sentidas



Rituales

Esconder el lápiz
Ver las manos sacando
hilo del aire para la costura
Fumar desesperadamente
Apresurarse antes
de terminar la fiesta
Guardar el cuaderno
y todo rastro
Despejarse y olvidar



Cautiverio

No puedo salir más de la casa
respeto la sombra
sólo hay tiempo para la poesía
riega la abundancia interior
florezco
y el perfume queda para después





De La edad de la templanza (2018)


El silencio de los paraguas
Paseo por el bosque
de un poema
Con el perfil solitario
de los transeúntes
La ciudad me mira
con recelo
Busco pasos andados
y celebro lo que tengo
Avizoro regalos en las certezas
Me pregunto
Cuándo saldré del embeleso
La fortuna de quedarme
en un solo tiempo




El carrusel
Un juego radiante
encarna el carrusel
de los encuentros
El mismo centro
donde la felicidad
comienza
La fuerza de los espejismos
Y en el aire siempre
los delirios




Pronto llegará la hora del descanso
y el ensueño
me liberaré el cuerpo
descansaré en ese bullicio
de ratones ensalmados
que saldrán a buscarme
para la fiesta del dormir




Si no se da una cosa
por venir
se da otra cosa
por placer
Se vuelve a la guerra
para quedar en paz





jueves, 7 de octubre de 2021

KIRA KARIAKIN: Poesía Actual de Venezuela

 


Kira Kariakin (Caracas, Venezuela 1966) Es comunicadora social y editora. Es co-fundadora y organizadora del Jamming Poético. Ha publicado los poemarios Nuevos Arbitrios (Taller editorial El pez soluble, 2011), En medio del blanco (OT Editores, 2014), El sol de la ceguera (OT editores 2020). Entre las antologías y compilaciones donde están incluido poemas y relatos se encuentran: Escribir afuera: Cuentos de intemperies y querencias (Kálathos, 2021), Noch bleibt uns das Haus – Aún nos queda la casa (Hochroth Heidelberg, Alemania 2018), Resistir, Antología de poesía latinoamericana (Allpamanda y Écrits de Forges, Francia 2019), Nubes. Poesía hispanoamericana (Pre-textos, España 2019), Dossier Antología de poetas venezolanas (142 Revista Cultural, España 2019), Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal. (Una Sampablera por Caracas, Venezuela 2013), y en las plaquettes Mermelada para llevar 1 y 2 (Jamming poético, Venezuela 2011). Poemas, cuentos y crónicas de su autoría se encuentran en distintas publicaciones digitales. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, ruso, gallego y alemán. Lleva el blog k-minos desde el 2001. Co-editó las antologías: 102 poetas Jamming (OT editores, 2014), Cien mujeres contra la violencia de género (Fundavag, 2015), y El puente es la Palabra – Antología de poetas venezolanos en la diáspora (Cáritas de Venezuela, 2019).

Selección por Gladys Mendía de En medio del blanco (2014)


Nuevos Arbitrios 

Tengo expectativas

soterradas

rostros de gente nueva

se suceden con el pasar de los días 

otras energías

otros nombres

no sé si me acompañan 

o drenan

no sé si me dan

o amarran 

ese no saber me indispone 

tengo la compulsión de la huida 

mis pies se disuelven

la voz intenta un grito 

quiere matar mis ahogos 

me quedo en el punto 

de la imposibilidad

a la espera

de nuevos arbitrios 





Pregunté a los oráculos

y obtuve verdades imposibles 

los horizontes transpuestos 

extinguieron la guía vertical 

todo estuvo sujeto 

a un juego de dados 

su baile 

recorre mi piel 

interminable 




¿How did I get here? 

          Gerald Stern 


Recuerdo los pasos dados 

asoman visiones sobresaltadas 

emociones restringidas 

hay algo de vida ya 

desecho los escándalos 

en el bote de lo nimio 

lo trascendente es ahora 

una taza de té 

música

un libro 

no necesito más 

para estar en casa 

la errancia me regaló

el aprecio por momentos 

exactos 

me despojó del cilicio 

de las circunstancias 





No sé escribir otros cantos 

no sé irradiar otros versos 

las palabras son libres

de un yugo que no sostengo 

vienen de atrás 

de donde no veo 

vienen del origen 

y de lo oscuro 

donde los deseos 

nacen sin saberse

y llueven erizados 

sobre la piel dormida 





El poema se revela 

para decirme

para saber lo que debo 

pero me traiciona 

cuando tú lo lees 

y te ataja

y te invade 

y entonces     te dice 

y entonces     sabes 

que el poema vive solo 





No sé si renunciar 

si voltear

y sólo ver la crudeza 

de lo cierto 

será que me condeno 

difícil nivelar la realidad 

sin alcanzar lo deseado 

las dudas embaten


las concilio en una sola pregunta 

que me derrota 




miércoles, 6 de octubre de 2021

POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA: Carmen Verde Arocha

 






Carmen Verde Arocha (Caracas, 1967). Poeta, editora, profesora universitaria. Licenciada en Letras (UCAB). Editora-fundadora de la Editorial Eclepsidra desde 1994. Tesista de la Maestría de Historia de Venezuela de la UCAB. Profesora de la Universidad Metropolitana y de la Universidad Católica Andrés Bello.  Ha publicado en poesía: Cuira (1997, 1998). Magdalena en Ginebra (México, 1997), Amentia (Premio Contraloría General de la República, 1999), Mieles (2003). Mieles Poesía reunida (2005), En el jardín de Kori (2015); Canción gótica (2017); en ensayo:  Cómo editar y publicar un libro.  El dilema del autor (2013-2017). El quejido trágico en Herrera Luque (1992). Junto con Rafael Arráiz Lucca hizo la selección y prólogo de las antologías: Juan Liscano. Poesía selecta (1939-2000) (España, 2016), Juan Liscano. Ensayos (1949-1997) (Caracas, 2017). En entrevistas: Rafael Arráiz Lucca: de la vocación al compromiso. Diálogo con Carmen Verde Arocha (2019).  Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, italiano, francés, portugués y se encuentran publicados en antologías de poesía publicadas en Venezuela y en el extranjero. Ha participado en encuentros y festivales nacionales e internacionales de literatura en México, Argentina, Rumania, Colombia, España, Austria, entre otros. 



El sueño de los no nacidos

Los obreros llegaron con el olor de la tierra.
Ella logró reunirlos a todos
y les pidió
que la ayudaran levantar el río.

El agua se suspende con hombres.

Ella encuentra unos fragmentos de una carta
de su bisabuelo.
Camina con cuidado, no quiere despertar
a las mujeres embarazadas que sueñan.

Todo es rápido.
El río pasa y comienza a gotearles a los hombres
por los brazos.

Apúrate en cualquier momento el río
se nos va a resbalar de las manos.

Nos apresuramos demasiado.
La música se toca en pares.
Pronto llegaría el autobús que nos llevará a la fiesta.

Ese día fue más largo que otros.
Los obreros sostuvieron al río por unos minutos.
Todas estábamos pendientes
de que no se enamorara de ellos.

Seguíamos con los deseos de adivinar
lo que viento decía.

Hay estrechos corredores, mucho frío,
y las almas de quienes vienen a la tierra.

Las mujeres traen hachas y palas,
tratan de no molestar a los bachacos
ni lastimar a los que comparten la miel.
Ellas quieren conquistar a la primera
que hace miles de años fue escondida bajo la tierra.

Hallar los huesos.

Los muertos se van volviendo más jóvenes,
hasta nacer de nuevo.
Entonces, nos pusimos a pulir las piedras
y las hojas de los árboles con aceite de uvas.



Ese día descubrimos,
debajo del río
que las almas de los aún no nacidos duermen.



Del libro Mieles. Editorial Binev, 2003




Canto para un cocodrilo

[Primera versión]

Por un atajo el deseo se transforma 
Tú vienes hacia mí
como un tren sobre el mar
con un íntimo sagrado anhelo 
   
Me dueles 
Cocodrilo

Los árboles por doquier
nuestras manos recogen 
flores de manzanilla

Nos sentamos juntos a mirar el Bucare

Aprieto los labios
Te escucho muda    

Cocodrilo 
acaricias los rizos de mi cabeza
los disimulo bien al peinarme
Llueve detrás del mar 
La tierra sigue abriendo mi boca   
Por eso llueve


Del libro Canción gótica. Gisela Cappellin ediciones, 2018



miércoles, 27 de enero de 2021

POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA: Clara E. Briceño Zappacosta

 



Clara E. Briceño Zappacosta (Venezuela - 1992). Estudió Artes en la Universidad Central de Venezuela. Vive en París desde el 2016, donde realizó una Maestría de Literatura Comparada y una Maestría de edición literaria y audiovisual en la Universidad Sorbonne. Traduce poesía latinoamericana. Recientemente colaboró en las revistas Chevet Magazine y Fracas. En el 2020 trabajó como correctora en la edición del libro French Unpublished Poems & Facsimile 1958-1960, de Miyó Vestrini, (Trad. Patrick Durguin, Ed. Faride Mereb) publicado por Kenning Editions y Ediciones Letra muerta. Actualmente lleva el proyecto digital poemas sin casa, un refugio de poemas inéditos, sin techo, de escritores latinoamericanos, y trabaja en varios proyectos de poesía. El mar escribe sentencias es su último poemario inédito.  @claraelisabz


De El mar escribe sentencias (inédito)




Hay un fuego que se retiene
entre un idioma y otro
falta de tilde ~
Traicionar a la lengua también es  
quedarse sin techo.





Construyó su propia tumba 
con papel.

Viva y breve 
lanzó los libros al piso.

Las esquinas del ataúd 
estaban hechas de repisas.
      Almohada partitura.

Y  allá camina 
 claros ojos que nunca tuve.

Aire.
Quedaba la ventana de un estante 
para ver tu rostro 
y verla a ella.


Sin su voz lisa
te dije, no lo hagas
y te dije 
vete con ella 
en una lengua ajena

para empezar a llenar la última repisa 
para sellar la última ventana. 

Ahogada
me dio la espalda contigo.
Ahora siempre me conjugan en pasado.

Hice de mi tumba lo que quise 
un cuarto lleno de papel. 

Con mis ojos 
la tierra
y la tumba 
siempre propicias.
 
A lo que se muere por dentro 
no se salva 
se entierra escribiendo.

Ahora
solo
solo pared 
solo papel 
solo en-tierra 
esa muerte.





Son las 5 o las 7 
quizá las 8 de la noche. 
No hay libro ni pantalla ni canción ni comida. 
Y las manos se riegan en la cabeza
las uñas se ensucian 
llenándose de vacío.

Hurgas hasta dar con la nube. 

Son las 10 de la noche. 
Algo pasa, la letra ahora está más choreta 
y el gato sigue en la ventana. 

Olvídate de la compañía 
de una montaña, de Venecia o Tel Aviv.
Él, ha sido el único que
a pesar el rasguño 
insiste.






Mi estancia es temporal 
donde sea que esté 
pasajera
tengo horarios para cada sitio 
se repiten mientras duermo 
han estado buscando una salida.

Y ya no quedan adoquines de alabastro 
ni el invento de algún mármol 
solo falsos mausoleos para los días 
solo miedos que revolver con una cuchara vacía
porque hace años que no se le echa azúcar al café.

Huidiza
me escurro 
no porque quiera
se me acaban las horas.

Vuelta tumba
sarcófago para recalcitrar palabras
la casa me hunde.

Y ahí viene
hay que volver a recoger los peroles
pintar las paredes
esconder la tierra debajo de la alfombra.

Y volverá a sonar alguna alarma 
para decir lo suficiente:
tu en cualquier lugar
tu en cualquier estancia 
tu en cualquier cuerpo 
tu en cualquier palabra
tu 
tu
tu
y las sobras.


***

Mi espacio tiene dos superficies, sin intermedios.
Están, la del colchón y la del piso. 
Las dos se extienden entre mis piernas  
me acuesto 
ya no en la cama 
sino en el piso. 
Las cosas se mezclan
y aunque se siga escribiendo por la noche 
en el piso o en la cama
ya las manos no dan para la piel.
 




martes, 12 de enero de 2021

JUAN LEBRUN: Poesía Actual de Venezuela




Juan Lebrun nació el 21 de marzo de 1997. Realizó el diplomado de Narrativas Contemporáneas a los dieciséis años. Participó en la restauración de la Cromointerferencia del color aditivo, presidido por Francisco Camino, como fotógrafo y restaurador. Resultó en el séptimo puesto en el 1er concurso internacional de sonetos a los pueblos originarios, organizado por el Centro Cultural Kemkem de Catamarca, Argentina. Ganó el slam poético de la Universidad Católica Andrés Bello. Estudió en el Taller de jazz de Caracas hasta que clausuró. Tocó teclados y guitarra durante cuatro años en la banda de blues, Balason&son, con el artista plástico, Sigfredo Chacón. Ha sido publicado por la revista Letralia, Prodavinci, El Diario, Poesía y en la primera publicación de La Bestia Impura de Bolivia. Su traducción de las primeras dos estrofas de La Chanson de Roland y su traducción del poema Noël de Paul Verlain fueron publicadas en Buenos Aires Poetry. Es traductor de Le livre posthume, a salir en agosto, por Buenos Aires Poetry. Actualmente, está trabajando en un libro de conversaciones con Armando Rojas Guardia y estudia Letras en la Universidad Católica Andrés Bello.

IMPROVISACIÓN 8

La exigencia del deseo

A Sofía Mogollón

I

Hay un cantar que me exigen los cuervos.

Y yo cantar al unísono solo puedo.

Y yo cantar al único…

Ese que baja de las colinas.

Ese que en las escamas de un cielo nubloso se penumbra.

Ese

(tú lo conoces           lector).

Ese que entre muebles y paredes y persianas y ventanas…

Ese que en la guitarra se planta como toro derrotado.

Habrá entre las luces (esas            lejanas),

habrá entre risas de seres que no escucho,

habrá una espera que se pierde entre mi decir y mi escribir.

Porque improviso en letras de porvenir

esas que no se saben a sí mismas,           

ese callejón de la escritura.

Riesgo negro,

blanco mármol, negro, negro, solo

de un solo ser no nombrado

que busca nombre

en su bajeza.

Quisiera cantar esta noche sin ayer, sin futuro,

como solo, absorto en la realidad.

Quisiera cantar

los arreboles,

las mecedoras,

los suelos irrisorios del granito                frente a la grama.

No hay mayor respiración que la de un hijo

y no hay mayor castigo que el de un padre,

ese asfixiante,

y esa madre que huelga los caminos.

Canto a las riberas de una playa que una montaña me evita.

Unos cabellos cortos y unas piernas que se alargan.

Una mirada de mi amada que me tapa los ojos.

Unos besos hermosos del universo.

Hay en la pared un nombre que no descifro,

un cuadro que se eleva sobre ese nombre

un cuadro gráfico sobre esa guitarra

y unas voces silentes que imagino.

Hay una mirada directa entre los pelos cortos de mi amada

y unos zarcillos de oro resaltando su reflejo.

Unas letras en su franela,

unas piernas desnudas,

unos brazos acomodando en el teclado

y las patas de un escritorio            vacío.

Sí, vacío (Hace tiempo que no escribo.

Parecen años.

Años de polvo y desorden.

Años de historia.

No hay razón para verme en este canto,

menor de lo que pudiera otro pensarme).

No hay razón para cuanto pasa,

no hay razón para cuanto sucederá.

Solo hay sucedencia

como si entre el tacto y la visión

como si entre el amor y la razón

hubiera un río.

II

Contesto a toda pinza del demás

como cualquier individuo.

Tanto

para referirse a la cosa

y tantas cosas dentro de un libro

que no son él.

Pero uno se despierta con la luz

y ve cómo las cosas              desaprenden sus nombres.

Quiero esa lengua

como los dedos contra unas kongas

o las nubes bajo las suelas.

Esos dedos sobre otros no suenan,

solo se rozan.

El sonajero de mi tierra (lo juro)

me perdona.

Me revive de la Tierra y de los Aires.

Me canta en su silencio.

Me ríe en su llanto.

Despierto con la luz

y las cosas no son las cosas:

no me recuerdan al hábito ni a la repetición.

No me recuerdan     y yo tampoco a ellas.


lunes, 29 de junio de 2020

VICTORIA BENARROCH: Poesía Actual de Venezuela



Victoria Benarroch. Es educadora con estudios en psicología y psicoanálisis y tiene estudios de fotografía y dibujo a plumilla. Participó en el taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg, 2001-2002) dictado por la poeta María Antonieta Flores. Realizó estudios de especialización de escritura en el Instituto de Escritura Creativa (Icrea) en 2002 y 2003. Ha publicado el poemario Entretejido (Editorial Eclepsidra, 2007). Es miembro de la Asociación de Escritores de Lengua Castellana de Israel (Aielc). Muestras de su obra poética han aparecido en varias revistas venezolanas e internacionales y ha participado en varias lecturas de poesía. En 2015 publicó La memoria de los trenes (Eclepsidra) y la segunda edición de Entretejido (Ediciones Grupo Tei).




*
De la sinagoga
En la baranda donde apoyaba la mirada
en vitrales azules
tiendo el mantel
doy paso al vino
y al vestido de pascua que sujetaba mi cuerpo.
No se logra salir ilesos del cofre olvidado
que guarda la memoria
y espera el retorno que nos salve.


 *
De tolerar la espera
En la raíz de un árbol
ser tierra abonada
absorber su luz
y el resquicio hondo
acariciar con certeza
las riendas que conducen a un río
donde las almas se sumergen.



*
De la fuerza
El roble…..entrega sus raíces
a la montaña más triste
abandona la luz
que abarca la ira
permanece en silencio
mientras sus frutos
se entierran intactos
……para sanar heridas.


*
El mediterráneo es una casa
cada ruina que lo visita
una isla que abandona
su libertad
es dejar nombrar
a la luz de los rieles su memoria.

Del libro  La memoria de los trenes  editorial Eclepsidra 2015.




Las palabras de mi Padre

Nadie escribirá en ellas mis plegarias
lo invisible se comprende con el paso del tiempo
cierro los párpados para la presencia
y los abro al tatuaje de mis ojos
prendo las velas y leo los salmos
abro con la llave el nacimiento de la herida
piso el polvo que un día cercano a tus palabras encontraba
trato de recogerlo      pertenece a la tierra.

Del libro Entretejido Editorial Eclepsidra, 2007.



Poemas inéditos


Yom Kipur ( día del perdón)




Llueve       de vejez llueve

las piedras  atentas a nuestras caídas
custodian nuestras nostalgias
saben del misterio
de la línea exacta que une el bien y el mal

regresan    regresan el día de kipur
hacen fuerte nuestra alma
su equilibrio es noble y perdonan 

Yom kipur es el canto de una puerta
que penetra en la piel del cielo
anuncia con ternura   un nuevo año
y se suspende el tiempo

nadie sabe qué escribe Di_s en el cielo
nuestras voces  trazan 
sobre letras hebreas
los pensamientos de nuestros corazones

las lágrimas caen   caen allí    
con el sonido del shofár
en ese instante    cada una se une
y el mundo
se transforma  en vientre

sigue lloviendo     y cantamos
alabamos a Di_s que hace las montañas
y los niños rezan  en cualquier idioma
sí   rezan
para que no destruyan sus casas
ni los  sueños enterrados
en la única almohada que los resguarda

su madre    no los mira
solo mira la lluvia y recoge
recoge aquello que de salvarse pudiera
cuidar el asombro  de su hijo

el padre se ha ido   
sí   se ha idomucho antes de la tormenta
por eso    no hace falta que llegue a recoger el agua
él está en el río esperando a la mujer de sus sueños      
mientras ella se salva   
y salva a los hijos
de cualquier madreque sigue mirando la lluvia
como si así      
protegiera la ciudad que añora
y su casa    
que se va lentamente  apagando en sus pupilas.





*

Un amor vive
en la transparencia
de mi lágrima
en la herida  del desarraigo