El Rómulo Gallegos para William Ospina
Daniela Saidman
** El escritor colombiano William Ospina obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, en su decimosexta edición, con la novela El país de la canela
“La primera ciudad que recuerdo vino a mí por los mares en un barco”. Los conquistadores españoles parten en busca de los bosques de canela que se suponen existen en medio de la selva. Lo que encuentran y dejan de encontrar, lo que aniquilan a su paso, es parte de la desventura americana originada por la conquista española, y se suma a las peripecias y aventuras de los más grandes genocidas del suelo latinoamericano. Esta es la historia que narra el escritor colombiano William Ospina, en El país de la canela, obra que fue galardonada con el Premio Rómulo Gallegos, este jueves 04 de junio.
“Pero el mismo día que supe de la existencia de aquella ciudad, supe de su destrucción”, y es que esta tierra, mezcla de tambores y llantos, de cantos y sueños, es lo que fue y lo que necesariamente habrá de ser. El personaje narrador de la historia, un mestizo, hijo de un español y una indígena, ofrece en el relato la perspectiva de la conquista de América desde la sensibilidad de alguien que pertenece a los dos mundos.
Recuperar la memoria, regarla de esperanzas y reconocerla múltiple, diversa e infinitamente joven y amada, es una forma de nombrarla y nombrarnos, para sembrar los mañanas que legaremos a las hijas e hijos por venir. Literatura y memoria, es un compromiso, anverso y reverso del presente y de la palabra que diciendo nos dice.
VEREDICTO
El jurado de uno de los premios más importantes de la lengua española estuvo integrado por Humberto Mata y Enrique Hernández D' Jesús, de Venezuela; Graciela Maturo, de Argentina; Miguel Barnet, de Cuba, y Elena Poniatowska, ganadora de la XV edición, de México.
“Apreciamos en esta obra valores literarios, históricos y filosóficos. Convenimos en que se trata de una lectura interpretativa de los primeros viajes de los europeos por el Continente, con una fuerte proyección hacia el presente. Su excelencia literaria reside en la sólida estructuración de sus capítulos, su fluido lenguaje, que no hace alarde de erudición epocal, en su vuelo poético y en su ajustada eficacia narrativa y capacidad de atraer al lector. Es una obra inspirada en discursos coloniales, en particular los de Fernando González de Oviedo –admirado maestro del personaje narrador—que no escatima crudezas en los aspectos más criticables y brutales de la gesta hispánica, sin caer en burdas simplificaciones”, dice el veredicto del concurso Rómulo Gallegos 2009, en el que participaron doscientas setenta y cinco obras de diecinueve países de habla castellana.
Asimismo, los miembros del jurado señalan que el mensaje de la novela “supera dicotomías tales como hispanismo e indigenismo, abarca las contradicciones con espíritu humanista y asienta una ética de respeto a la cultura del otro”.
FINALISTAS
Otras obras que fueron seleccionadas finalistas del concurso son La Ceiba de la memoria, de Roberto Burgos Cantor (Colombia), El profeta imperfecto, de Fernando Butazzoni (Uruguay); Bolívar. Delirio y epopeya, de Víctor Paz Otero (Colombia); Tratado del amor clandestino, de Francisco Proaño (Ecuador); Los ojos del huracán, de Berta Serra Manzanares (España) y La historia que me escribe, de Fernando Trías de Bes (España). Resalta el veredicto que entre los temas abordados en las creaciones literarias que participaron en esta XVI edición, destacan el rescate de la fuente histórica, la novela subjetiva, lo fantástico, lo mitológico, las obras de imaginación poética, las novelas biográficas y las sagas familiares, entre otras.
SOBRE EL ESCRITOR
Poeta, ensayista y traductor colombiano, William Ospina, nació en Padua (Tolima), el 2 de marzo de 1954. Estudió derecho y ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali. Entre 1975 y 1990 trabajó como publicista y periodista. Además ha dictado conferencias y realizado lecturas de su obra en distintas capitales del mundo, y publicado varios libros de ensayo, entre los que destacan Es tarde para el hombre, Un álgebra embrujada, ¿Dónde está la Franja Amarilla?, La decadencia de los dragones, Herida en la piel de la diosa, Nuevos centros de la esfera y América Mestiza.
Autor de cinco poemarios publicados, Ospina es socio fundador de la revista Número.
Ursúa, publicada en 2005 por Alfaguara Editores, es la primera novela de una trilogía sobre los viajes al Amazonas en el siglo XVI, y El país de la canela es la segunda, a la que le seguirá La serpiente sin ojos.
El cuarto escritor colombiano que ha sido galardonado con el Rómulo Gallegos admitió, en la Casa América de Cataluña, que los premios “son estimulantes y muestran el buen momento de lo que se está creando, pero estoy lejos de pensar que ganar un premio significa que mi obra es mejor que la de otros candidatos", explicó el escritor.
EL PAÍS DE LA CANELA
El escritor colombiano, defensor de “la franja amarilla”, de los sectores marginados y excluidos de Latinoamérica, es considerado uno de los máximos representantes de la generación posterior al boom latinoamericano.
Días atrás, Ospina describió su novela como un texto en el que se reflejan la codicia y las leyendas fantásticas que guiaron a los españoles en la conquista militar de América, tierra que confundieron con India, una geografía donde abunda la canela, y dónde además pensaban encontrar riquezas y monstruos fabulosos.
El país de la canela, segunda entrega de la trilogía que narra la conquista y colonización americana, se centra en las dos primeras incursiones por el río Amazonas. Se trata de las expediciones que encabezaron Francisco de Orellana, en 1541; y la efectuada por Pedro de Urzua, veinte años después.
Con estas obras Ospina reivindica la voz de los vencidos, sus pequeñas grandes hazañas, y sobre todo el carácter humano, las pasiones y sombras que nos habitan, y que se encontraron y desencontraron en América.
Recientemente, en la Feria del Libro de Madrid, donde presentó la novela ganadora, Ospina subrayó que su obra busca “recuperar la conciencia de los indígenas sobre lo que fue ese choque cultural”. Motivación que ha llevado al novelista y poeta a la creación de estas tres novelas, a las que ha dedicado más de doce años de investigación y recopilación de datos históricos. “Si se toma ese mosaico tan heterogéneo de voces y perspectivas y se sigue el hilo de los acontecimientos se puede reconstruir como fueron esos dos viajes al Amazonas, quiénes fueron sus protagonistas y qué fuerzas humanas se movían en medio de esa lucha con la naturaleza”, indicó Ospina.
Además de un relato sobre la Conquista, El país de la canela es una reflexión sobre las maneras en que europeos e indígenas americanos tienen de mirar a la naturaleza. “Los indígenas tienen una relación mágica y de respeto, mientras que los europeos están desde hace tiempo en condiciones de enfrentar la naturaleza y de intentar dominarla”.
“No podemos ver la Conquista como la labor de los paladines de la civilización contra unos pueblos bárbaros. Menos podemos tratar de invertir el proceso: contar la historia meramente como un genocidio sobre unos pueblos que vivían en una situación idílica. Se trata de ver la complejidad del proceso, y para mí, que ya no trataba de hacer un ensayo sino una novela, era menos importante hacer un discurso sobre lo que pasó que tratar de vivirlo, mostrarlo tal como pasó, por lo menos contarlo por alguien que lo había vivido”, señaló Ospina quien suele ironizar sobre el quehacer de los historiadores diciendo que éstos escriben libros de historia para que los escritores se los cuenten a la gente.
“Trato de hacer el juicio más severo de lo que fueron los excesos de la Conquista –explicó el escritor–. Pero no ignoro que lo escribo en castellano, que es mi lengua y que es nuestra sólo por la Conquista; que pertenecemos irrenunciablemente al mundo europeo, pero también al mundo indígena y americano, y que cualquier pretensión de mirar las cosas sólo desde un ángulo, perspectiva o maniqueísmo, no nos permitirá entender lo que pasó ni verdaderamente habitar el mundo americano de hoy.”
Así, El país de la canela es una invitación a la lectura, a la que nace de los decires y haceres de estas tierras mágicas, contradictorias, donde lo que somos cuenta el silencio y canta los cantos, donde la historia es grito y a la vez esperanza. dsaidman@gmail.com; www.dapaulasa.blogspot.com
El país de la canela
William Ospina
“Añadió que la tierra no sabe demorarse en un solo pensamiento y que detrás de las montañas lo que estaba era el reino de la gran serpiente, pero que ni siquiera los indios conocían su extensión, porque aquel país, más grande que todo lo imaginable, era el bosque final, brotado del árbol del agua.
A mí me afectaba esa manera de hablar. Recordé los relatos de Amaney, contando cómo el mar inmenso está guardado en una caracola, cómo el cielo lleno de ramas es a veces la casa de los animales, y cómo los trazos luminosos en la playa son las huellas que va dejando la noche al caminar”. (Fragmento)
** Publicado el domingo, 07 de junio, en el Diario de Guayana
lunes, 8 de junio de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Sobre Mario Benedetti. Por Daniela Saidman
Bienvenida a Mario Benedetti
** El pasado domingo 17 de mayo DE 2009, falleció a los ochenta y ocho años de edad, en la ciudad de Montevideo, el escritor uruguayo Mario Benedetti. A su memoria y a su palabra siempre viva dedicamos hoy este espacio
Daniela Saidman
Estaba allí, sentada, con toda la pasión de los amores de juventud, esos que carecen de medias tintas. Por eso su palabra llegó tan hondo, al centro mismo de todas las incertidumbres. Después vino el desgarro, el sentido del exilio, del comprometido paso de los seres humanos por los sueños y las libertades y él estaba en todas esas dudas y en todas las certezas que se fueron tejiendo con el tiempo.
Benedetti (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), fue y seguirá siendo compañero de andares, porque tiene la exacta dimensión del hombre, porque su voz cálida y solidaria se fue anudando en las cotidianidades, en las lecturas y en las ganas de volar las libertades de los pueblos y sus gentes.
A través de él hicimos nuestras las curitas puestas en el alma porque su palabra supo decir sin máscaras y sin poses, porque con él cantamos, contándonos.
“Cantamos porque llueve sobre el surco / y somos militantes de la vida. / Y porque no podemos ni queremos / dejar que la canción se haga ceniza. / Cantamos porque el grito no es bastante. / Y no es bastante el llanto ni la bronca. / Cantamos porque creemos en la gente / y porque venceremos la derrota”. (Por qué cantamos, fragmento).
Es por esto que a Benedetti no es posible decirle adiós, sino darle la bienvenida, saludarlo como quien se toma un café con un entrañable amigo, guiñarle un ojo cuando le damos la vuelta a la esquina, haciéndolo cómplice de lo más y mejor que nos habita.
Su muerte no es su muerte, o no sólo de él, porque con él morimos un poco. Aprenderemos ahora a revivirlo en cada uno de sus versos, en el joven que fue Juan Ángel, en la Tregua que vino después y que sigue desnudándonos, triste clase media. Y también en la voz cascada de llantos de Pedro y el Capitán.
Aprendimos a leerle entre los pliegues de la alegría y la reflexión honda y desgarrada del que está obligado a partir, solo con sus recuerdos, con las nostalgias de los roces, las voces y los rostros. Así, estamos los que nos hemos quedado sin él, pero con él a cuestas, entre los brazos, abrazándolo desde ya, para siempre.
“Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto / en mi ausencia en mis calles en mi mundo / que me pierdo en los nombres y confundo / la lluvia con el llanto / vuelvo / quiero creer que estoy volviendo / con mi peor y mi mejor historia / conozco este camino de memoria / pero igual me sorprendo” (Quiero creer que estoy volviendo, fragmento).
AMIGOS
Miles de personas se han conmovido con su partida, los jóvenes que fuimos y los que son, sus amigos más entrañables y todas y todos los que hemos copiado sus poemas para enamorar a alguien o aprendérselo de memoria por el simple placer de saberle cerca.
Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, consideró que su amigo Mario Benedetti, fallecido el domingo pasado a los 88 años, era "un escritor generoso que celebraba el éxito de los demás". Y subrayó que "creía en otro mundo posible”.
El cantautor uruguayo Daniel Viglietti, amigo de Benedetti, con quien compartió escenarios en distintas geografías, donde a dos voces se unieron la poesía y el canto, dijo que el poeta “fue un creador fértil y generoso, un querido maestro que desbordó géneros". Y agregó que “Mario siempre fue un hombre comprometido, que se jugó por sus ideas, dentro del Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta el último día de su vida".
José Saramago, Premio Nobel de Literatura, señaló que "siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario Benedetti, es muy duro". El escritor portugués comentó que "todos sabíamos que Mario estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros", lamentó.
El español Joan Manuel Serrat quien le dio música a El Sur También Existe lamentó la pérdida del poeta y dijo que “vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar”.
VENEZUELA
La muerte del escritor uruguayo conmovió a Venezuela. Escritores, poetas, gestores culturales y lectores resintieron la pérdida de una de las voces más hondas y honestas de Nuestra América.
“En esta hora de tristeza, queremos expresar nuestra más profunda palabra de solidaridad al hermano Pueblo uruguayo y al mundo, por la sensible partida del escritor y poeta que fuera en vida un hombre comprometido con la causa de la humanidad. Su pluma, sus ideas, su mérito como militante de la palabra quedarán impresos para siempre en la memoria de nuestro Pueblo Suramericano”, señaló el Presidente Hugo Chávez en un comunicado en el que exalta la vida y la obra de este poeta enraizado en el sentir de los pueblos latinoamericanos.
El Premio Nacional de Literatura 2008, el poeta William Osuna, indicó que “además de un gran poeta, cuentista y novelista, -Benedetti- fue un gran polemista, un defensor de estas causas, que en este momento se avizoran con aires de triunfo”.
Por su parte la narradora Laura Antillano, mostró su conmoción al decir que “siento que perdemos una voz con la que nos identificamos los latinoamericanos. Es una voz fundamental en la poesía latinoamericana, su poesía amorosa, su poesía de solidaridad con la realidad de América Latina”.
El ex ministro del Poder Popular para la Cultura, Francisco Sesto, escribió que “falleció un ser humano, de verdad humano. Pensador, creador, trabajador infatigable, revolucionario y, por lo tanto, solidariamente activo con las luchas de los pueblos por la justicia y la dignidad, contra toda forma de opresión”.
LETRAS DE OSADÍA
Sus letras, son las de la rebeldía, las libertarias, las que ondean en los mástiles de las escuelas, las que surcan los mares y otras humedades. Autor de más de ochenta libros, traducidos a alrededor de veinte idiomas, Benedetti fue un hombre comprometido con su tiempo, con los pueblos, con las libertades sin cortapisas.
Gracias por el fuego (1965), Primavera con una esquina rota (1982), Geografías (1984), La borra del café (1992) y Andamios (1996), son algunas de sus novelas, en las que el ser humano, con sus esquinas pobladas de fantasmas y miedos, de alegrías y esperanzas, se asoman a las rendijas y a las cotidianidades. Marcado a cal y canto por el exilio, Benedetti edificó en su obra literaria a las mujeres y hombres que somos, estos que lo leen y lo sienten, sabiéndolo a él hecho de los mismos sueños y ganas.
Los Inventarios recogen casi toda su obra poética, mientras que sus obras de teatro (El reportaje, 1958; Ida y vuelta, 1963; Pedro y el Capitán, 1979 y El viaje de salida, 2008) aunque tal vez sean menos conocidas, le dan la talla de un intelectual en todas las dimensiones posibles, además fue un incansable cuentista y un ensayista profundo, sencillo y liberador.
BIENVENIDA
Reconocemos el asombro que no debería asombrar. Y sí, se nos fue Benedetti, sin querer claro, como se va casi siempre la gente más querida. Benedetti no está muerto, simplemente está, está en los ojos de los amantes que se descubren en el roce, en la patria hecha girones de exilios y miedos, en la esperanza, en la magia, en los pasos y en lo más y mejor de los seres humanos. Está y estará siempre, siempre que hayan manos que palpen su papel y sepan desnudar y desnudarse. Está, porque no es posible que no esté. Estará donde están los poetas, esos desterrados de la República que andan cantando y contando sueños y verdades, esos que saben edificar el mundo que necesariamente habrá de ser.
Pertenece ahora al presente irrevocable de los enamorados de la vida, de esas otras y otros que sabrán decirlo y hacerlo suyo, como lo hicimos los jóvenes que fuimos y que aprendimos a saberlo poeta en todas las humanas pasiones.
A Benedetti hay que bienvenirlo en las entrañas, en las manos, en las sábanas, en el sonido del sol naciendo, en la noche con y sin estrellas, en la risa, en el dolor, en lo entero de nuestras humanidades. Hay que aprender a reconocerlo en las rebeldías, porque allí anidará su voz, así como en los amores donde susurrará sus versos. Benedetti poeta amado, incansable, quijote de sueños con todo y sus alforjas llenas de adioses, estará siempre de este lado del mundo, en la orilla de los vencidos que venceremos, donde volveremos a leerlo una y otra vez para confirmar su paso y sus convicciones, las nuestras, donde también sueñan Cortázar, Martí, Nazoa, el Che, Camilo y todas y todos los que supieron hacer de la palabra una trinchera de lucha, un fusil de margaritas.
dsaidman@gmail.com;
www.dapaulasa.blogspot.com
*Publicado en el Diario de Guayana, domingo 24 de mayo de 2009
** El pasado domingo 17 de mayo DE 2009, falleció a los ochenta y ocho años de edad, en la ciudad de Montevideo, el escritor uruguayo Mario Benedetti. A su memoria y a su palabra siempre viva dedicamos hoy este espacio
Daniela Saidman
Estaba allí, sentada, con toda la pasión de los amores de juventud, esos que carecen de medias tintas. Por eso su palabra llegó tan hondo, al centro mismo de todas las incertidumbres. Después vino el desgarro, el sentido del exilio, del comprometido paso de los seres humanos por los sueños y las libertades y él estaba en todas esas dudas y en todas las certezas que se fueron tejiendo con el tiempo.
Benedetti (Paso de los Toros, 14 de septiembre de 1920 - Montevideo, 17 de mayo de 2009), fue y seguirá siendo compañero de andares, porque tiene la exacta dimensión del hombre, porque su voz cálida y solidaria se fue anudando en las cotidianidades, en las lecturas y en las ganas de volar las libertades de los pueblos y sus gentes.
A través de él hicimos nuestras las curitas puestas en el alma porque su palabra supo decir sin máscaras y sin poses, porque con él cantamos, contándonos.
“Cantamos porque llueve sobre el surco / y somos militantes de la vida. / Y porque no podemos ni queremos / dejar que la canción se haga ceniza. / Cantamos porque el grito no es bastante. / Y no es bastante el llanto ni la bronca. / Cantamos porque creemos en la gente / y porque venceremos la derrota”. (Por qué cantamos, fragmento).
Es por esto que a Benedetti no es posible decirle adiós, sino darle la bienvenida, saludarlo como quien se toma un café con un entrañable amigo, guiñarle un ojo cuando le damos la vuelta a la esquina, haciéndolo cómplice de lo más y mejor que nos habita.
Su muerte no es su muerte, o no sólo de él, porque con él morimos un poco. Aprenderemos ahora a revivirlo en cada uno de sus versos, en el joven que fue Juan Ángel, en la Tregua que vino después y que sigue desnudándonos, triste clase media. Y también en la voz cascada de llantos de Pedro y el Capitán.
Aprendimos a leerle entre los pliegues de la alegría y la reflexión honda y desgarrada del que está obligado a partir, solo con sus recuerdos, con las nostalgias de los roces, las voces y los rostros. Así, estamos los que nos hemos quedado sin él, pero con él a cuestas, entre los brazos, abrazándolo desde ya, para siempre.
“Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto / en mi ausencia en mis calles en mi mundo / que me pierdo en los nombres y confundo / la lluvia con el llanto / vuelvo / quiero creer que estoy volviendo / con mi peor y mi mejor historia / conozco este camino de memoria / pero igual me sorprendo” (Quiero creer que estoy volviendo, fragmento).
AMIGOS
Miles de personas se han conmovido con su partida, los jóvenes que fuimos y los que son, sus amigos más entrañables y todas y todos los que hemos copiado sus poemas para enamorar a alguien o aprendérselo de memoria por el simple placer de saberle cerca.
Eduardo Galeano, autor de Las Venas Abiertas de América Latina, consideró que su amigo Mario Benedetti, fallecido el domingo pasado a los 88 años, era "un escritor generoso que celebraba el éxito de los demás". Y subrayó que "creía en otro mundo posible”.
El cantautor uruguayo Daniel Viglietti, amigo de Benedetti, con quien compartió escenarios en distintas geografías, donde a dos voces se unieron la poesía y el canto, dijo que el poeta “fue un creador fértil y generoso, un querido maestro que desbordó géneros". Y agregó que “Mario siempre fue un hombre comprometido, que se jugó por sus ideas, dentro del Uruguay y en el exilio, y defendió los derechos humanos hasta el último día de su vida".
José Saramago, Premio Nobel de Literatura, señaló que "siempre quedaba esa ingenuidad que es pensar que lo inevitable se puede posponer, pero no se puede, y cuando llega, como acaba de llegar para Mario Benedetti, es muy duro". El escritor portugués comentó que "todos sabíamos que Mario estaba mal, que con la enfermedad que tenía en cada minuto estaba en riesgo. La ingenuidad no ha sido posible. No hay milagros", lamentó.
El español Joan Manuel Serrat quien le dio música a El Sur También Existe lamentó la pérdida del poeta y dijo que “vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar”.
VENEZUELA
La muerte del escritor uruguayo conmovió a Venezuela. Escritores, poetas, gestores culturales y lectores resintieron la pérdida de una de las voces más hondas y honestas de Nuestra América.
“En esta hora de tristeza, queremos expresar nuestra más profunda palabra de solidaridad al hermano Pueblo uruguayo y al mundo, por la sensible partida del escritor y poeta que fuera en vida un hombre comprometido con la causa de la humanidad. Su pluma, sus ideas, su mérito como militante de la palabra quedarán impresos para siempre en la memoria de nuestro Pueblo Suramericano”, señaló el Presidente Hugo Chávez en un comunicado en el que exalta la vida y la obra de este poeta enraizado en el sentir de los pueblos latinoamericanos.
El Premio Nacional de Literatura 2008, el poeta William Osuna, indicó que “además de un gran poeta, cuentista y novelista, -Benedetti- fue un gran polemista, un defensor de estas causas, que en este momento se avizoran con aires de triunfo”.
Por su parte la narradora Laura Antillano, mostró su conmoción al decir que “siento que perdemos una voz con la que nos identificamos los latinoamericanos. Es una voz fundamental en la poesía latinoamericana, su poesía amorosa, su poesía de solidaridad con la realidad de América Latina”.
El ex ministro del Poder Popular para la Cultura, Francisco Sesto, escribió que “falleció un ser humano, de verdad humano. Pensador, creador, trabajador infatigable, revolucionario y, por lo tanto, solidariamente activo con las luchas de los pueblos por la justicia y la dignidad, contra toda forma de opresión”.
LETRAS DE OSADÍA
Sus letras, son las de la rebeldía, las libertarias, las que ondean en los mástiles de las escuelas, las que surcan los mares y otras humedades. Autor de más de ochenta libros, traducidos a alrededor de veinte idiomas, Benedetti fue un hombre comprometido con su tiempo, con los pueblos, con las libertades sin cortapisas.
Gracias por el fuego (1965), Primavera con una esquina rota (1982), Geografías (1984), La borra del café (1992) y Andamios (1996), son algunas de sus novelas, en las que el ser humano, con sus esquinas pobladas de fantasmas y miedos, de alegrías y esperanzas, se asoman a las rendijas y a las cotidianidades. Marcado a cal y canto por el exilio, Benedetti edificó en su obra literaria a las mujeres y hombres que somos, estos que lo leen y lo sienten, sabiéndolo a él hecho de los mismos sueños y ganas.
Los Inventarios recogen casi toda su obra poética, mientras que sus obras de teatro (El reportaje, 1958; Ida y vuelta, 1963; Pedro y el Capitán, 1979 y El viaje de salida, 2008) aunque tal vez sean menos conocidas, le dan la talla de un intelectual en todas las dimensiones posibles, además fue un incansable cuentista y un ensayista profundo, sencillo y liberador.
BIENVENIDA
Reconocemos el asombro que no debería asombrar. Y sí, se nos fue Benedetti, sin querer claro, como se va casi siempre la gente más querida. Benedetti no está muerto, simplemente está, está en los ojos de los amantes que se descubren en el roce, en la patria hecha girones de exilios y miedos, en la esperanza, en la magia, en los pasos y en lo más y mejor de los seres humanos. Está y estará siempre, siempre que hayan manos que palpen su papel y sepan desnudar y desnudarse. Está, porque no es posible que no esté. Estará donde están los poetas, esos desterrados de la República que andan cantando y contando sueños y verdades, esos que saben edificar el mundo que necesariamente habrá de ser.
Pertenece ahora al presente irrevocable de los enamorados de la vida, de esas otras y otros que sabrán decirlo y hacerlo suyo, como lo hicimos los jóvenes que fuimos y que aprendimos a saberlo poeta en todas las humanas pasiones.
A Benedetti hay que bienvenirlo en las entrañas, en las manos, en las sábanas, en el sonido del sol naciendo, en la noche con y sin estrellas, en la risa, en el dolor, en lo entero de nuestras humanidades. Hay que aprender a reconocerlo en las rebeldías, porque allí anidará su voz, así como en los amores donde susurrará sus versos. Benedetti poeta amado, incansable, quijote de sueños con todo y sus alforjas llenas de adioses, estará siempre de este lado del mundo, en la orilla de los vencidos que venceremos, donde volveremos a leerlo una y otra vez para confirmar su paso y sus convicciones, las nuestras, donde también sueñan Cortázar, Martí, Nazoa, el Che, Camilo y todas y todos los que supieron hacer de la palabra una trinchera de lucha, un fusil de margaritas.
dsaidman@gmail.com;
www.dapaulasa.blogspot.com
*Publicado en el Diario de Guayana, domingo 24 de mayo de 2009
viernes, 5 de diciembre de 2008
MARÍA CALCAÑO: POESÍA VENEZOLANA
MARÍA CALCAÑO (Venezuela, 1906-1956). Publicó tres libros, Alas fatales (1935), Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956) y Entre la luna y los hombres (1961), este último póstumo.
Laberinto
En la calle obscura
algún hombre libre
se quedó perdido...
Bajo la ventana
oigo sus pisadas
de muchacho fuerte.
Sólo nos separa
un ancho de acera,
mientras estamos
como a una legua
de la ciudad...
Y estoy levantada
con un gozo nuevo,
con un gozo loco
de oírlo allí afuera...
La suave ternura
Me adorné con un ramo
de rosas los cabellos.
Por qué tendré esta gana
de flores!
Mi voz es de cristal
cuando te llamo
y mis ojos son bellos.
Si te alargo las manos
es que adivino lirios
en tus manos.
Contra los labios
las estrujara
avara.
Mi voz es de cristal
Tal vez te llegue
perdida mi canción...
La Toma
Me trepan las raíces
de tus manos amadas
y arropada en caricias
ya casi no me veo.
Me saltaste tan sólo
la blancura serena;
seguros de la noche
me moldearon tus brazos,
y fue un enredo fácil
la fiesta inagotable.
Hombre partido en cien
que me fuerzas la vida,
en mis pechos desnudos
desata tu rudeza,
para que tengan ellos
ese duro barniz
que les falta de hombre.
Tarde
Te miro.
Te miro de cerca:
te escudriño hosca...
La tarde está linda afuera en el monte.
La promesa que traigo
de belleza
se me aprieta a la boca.
Y me dueles.
Tus caricias me arden como tus palabras.
Me dueles.
Por eso vengo de tan lejos
a plantarme en tu alfombra
como gajo henchido.
A sentirme los ojos dolorosos
cuando me suba el oleaje
de tus brazos crespos.
El aire se hastía
los deseos me apresan
yo soy la tarde linda...
Grito indomable
Cómo van a verme buena
si me truena
la vida en las venas.
¡Si toda canción
se me enreda como una llamarada!,
y vengo sin Dios
y sin miedo...
¡Si tengo sangre insubordinada!
Y no puedo mostrarme
dócil como una criada,
mientras tenga
un recuerdo de horizonte,
un retazo de cielo
y una cresta de monte!
Ni tú, ni el cielo
ni nada
podrán con mi grito indomable.
Etiquetas:
Poesía,
Poesía Venezolana,
Poetas Venezolanas: María Calcaño
viernes, 10 de octubre de 2008
martes, 29 de julio de 2008
LP5 en la Subsecretaria de Cultura de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, Argentina
La Sra. Katy, Jefa del Depto. de Espectáculos y Exposiciones, nos recibió en su oficina donde pudimos conversar de la gran cantidad de jóvenes escritores de la Patagonia que desean compartir sus obras, de los espacios que ofrece la Subsecretaría de Cultura para realizar recitales y encuentros y de la Revista LP5 como medio de difusión.
Hicimos una donación de varios ejemplares para la Biblioteca de la Municipalidad como gesto de agradecimiento a este hermoso lugar y a sus gentes siempre dispuestas a abrir el corazón.
Esperamos seguir en contacto y que comiencen a llegar las colaboraciones de los poetas patagónicos!
Muchas gracias a la Sra. Katy por su simpatía y buenas vibras, un abrazo desde Chile!
Visita a la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, Argentina. 18 de Julio 08
El día 18 de julio visitamos la Municipalidad de San Carlos de Bariloche para hacer entrega de unos ejemplares de la revista; la Sra. Estela, encargada de la Sala de Arte, nos recibió muy amablemente y recomendó entrevistarnos con la Sra. Katy, quien es Jefa del Depto. de Espectáculos y Exposiciones de la Subsecretaría de Cultura, para recitales futuros de poetas Latinoamericanos emergentes.
lunes, 7 de julio de 2008
Edicion Especial Impresa en Septiembre 08
Amig@s de la palabra,
en el mes de septiembre, tendremos la versión impresa de las ediciones 14, 15 y 16. Serán tres ediciones en una. El diseño y la diagramación estarán a cargo de nuestro Director de Arte, el poeta Germán Gana, de Chile.
en el mes de septiembre, tendremos la versión impresa de las ediciones 14, 15 y 16. Serán tres ediciones en una. El diseño y la diagramación estarán a cargo de nuestro Director de Arte, el poeta Germán Gana, de Chile.
martes, 1 de julio de 2008
Edicion numero 15 y Primera Edicion El Salvador
Amig@s de la palabra, les invitamos a entrar en la edición 15 de la revista LP5 en su portal www.lospoetasdelcinco.cl
Allí encontrarán poesía, cuento, ensayo, reseña de libro, entrevista, teatro, video, Los Impresentables...Y la edición en versión digital de la revista impresa Los Poetas del 5 El Salvador!
Felicidades al consejo editor de ese país y un gran abrazo a Néstor Otero, su director!
Allí encontrarán poesía, cuento, ensayo, reseña de libro, entrevista, teatro, video, Los Impresentables...Y la edición en versión digital de la revista impresa Los Poetas del 5 El Salvador!
Felicidades al consejo editor de ese país y un gran abrazo a Néstor Otero, su director!
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