miércoles, 9 de junio de 2010

RICARDO CANIZALES: Poesía Actual de Colombia




RICARDO CANIZALES
 (Guadalajara de Buga, Valle del Cauca, Colombia, 1978). Actualmente vive en Cali. Su experiencia con el arte y la cultura es amplia. Actor y tallerista en el grupo Teatro Sueño Latino. Participante varias veces del Encuentro Nacional e Internacional de Narración Oral de Buga. Fue cantante del grupo de rock alternativo Normopatía y en Jafari Trío (Música colombiana). Ha publicado en Arquitrave, revista de poesía colombiana, edición virtual e impresa en el 2008. En Casa de Asterión, revista peruana de poesía, edición impresa en octubre de 2008, en la sección "El sótano se bifurca” (creación-poesía). Y en la revista literaria azul@arte, edición virtual, entre otras. Hace parte del colectivo artístico EXILIADO INTERNO en el que el trabajo como curador artista lo lleva a ser parte del salón regional de artistas 2009 y del salón nacional de 2010 en Colombia. Desde el 2007 le apuesta a su propia publicación virtual en los blogs literarios http://umbralpoesia.blogspot.com y http://equispersona.blogspot.com Actualmente trabaja como bibliotecario.

Selección por Gladys Mendía



EL VERBO ESTÉRIL

(Secuencia poética)*

*Del libro inédito: POEMAS PARA NADIE

1.

Cómo ha llegado hasta mí
Esta pregunta
Halada desde sí misma
Por grietas ilusiones.
En el último escalón le veo cansarse
Sin saber si desciende o llega arriba
Me aferro a su angustia
Su peso es doble
La respuesta se hunde a nuestro paso.


2.

Déjame estar en ningún lado advertido por el ánimo
Espérame ahí donde no conoces el modo de verme
Haciendo
Quietamente
Vacío de los ojos: epitafio de las ganas.

Han debido sugerirme. Tal vez el sueño
Y la noche de los que no he conocido
O el susurro, más allá de lo que supones
Y tu misma sensatez tantas veces conjugada
O la mía, estática al borde de mí mismo.

Y en esa invocación de certeza y verdades
De nombres y requisiciones
No lo supe
De repente
Más acá de mí mismo:
Súbita inanición de piedra congelada:
Exilio del vilo y la repetición
No ser de la memoria.


3.

Muda
Hasta la premonición
La palabra
No es, el sonido en su abismo
El eco es absurdo en su fábrica de huellas


4.

Es y el es
Estéril
Sin nombre, sólo. Sin nombre.
No allá. No aquí.
Sin nombre y sin nombre
Verbo sin verbo
Vacío.


5.

La idea del lugar y la silueta acosada del hombre
La idea del hombre y el lugar supuesto

Está, algunas veces nuevo o invocado
El hombre en su lugar de asfixias
Pero no está la asfixia



Cómo el hábito
Certero y prudente
Vasto y temporal
Cansado y vivo

Cómo, repetido y sincero
Mudo e interrogante

Cómo, vacío y denso
Caótico y prescrito
Despierto, seco
Inmóvil y vivo



Ansia de la palabra que no existe
Sugerencia de lo definitivo
Grieta que me esconde
Puerta que entre y sale
A la vez
De sí misma.


6.

Si niega se niega
Se paradoja y deshace
No hay escepticismo que redima
Redención es ruido
Ceguera las progresiones.
Un hombre o
Una mujer suspira
Se hace horizonte
Su silueta
Disuelta ahí
En lo que la distancia
Despoja.

Todo se ha parecido
Hasta los días
Nuestros
Necesariamente ajenos
Y aparentes.

Resolvimos el miedo con el nombre
Nombramos la distancia
Nutrimos la nada de voces
Ambiguamente ciertas.

El ser el horizonte
Lejano e inexistente.

Un hombre o
Una mujer
Se agotan en el sueño:
El viaje imposible hasta sí mismos.


7.

En mí
Quieto en él
Lo que de ser, lo que soy
Imposible a mí mismo
Sin presencia y nombre
Sugerencia de un camino
Hacia un camino…
Metamorfosis de lo que es
En lo que es
Sentencia del verbo



–Llámale, pide que salga.
–No está afuera.
–Que entre entonces.
–Salir no es diferente
– ¿Dónde está?
– ¡Ahí!
– ¿Dónde?
– ¡Aquí!
– ¿Entonces para qué una puerta?
–No es una puerta.
– ¿Es verdad?
–Ni siquiera eso.
–Se abre y se cierra.
–Eso es seguro.
– ¿Entonces?
–No sabemos cuándo está abierta.
–Cuando podemos pasar al otro lado.
–Eso quisiera creer.
– ¡Es verdad!
–Ni siquiera eso.



Sensación sin sentidos.
Nada en ella.
Lo humano.



Es por no ser
No por dejar de ser.


8.

Delante de mí
Al lado mío
Soy.
Atrás al otro lado
No es, el movimiento.



Dentro de mí
Afuera.
No es, el espacio



Tan sólo ayer soy futuro



Mí, no soy
Yo, tampoco.




RAÚL CAMPOY: Poesía Actual de España




RAÚL CAMPOY 
(Madrid, España 1978). Licenciado en fisioterapia y diplomado en osteopatía. Ha publicado: Los dientes del reloj, Ed. Atlantis (2008) y Donde casi amanece, Ed. CELYA (2010). Algunos de sus poemas se reflejan en revistas literarias como Mester de Vandalía , El cuervo, Ves Arte, The Children´s Book of American Birds... en el cuaderno Vitola de Anaïs y en la antología Nueva poesía y narrativa hispanoamericana, Lord Byron Ediciones (2009).

Selección por Gladys Mendía


Tornillo


Voy dibujando la rosca de un tornillo con cada gesto y el tornillo gira, y yo vivo en su hipnótico metal y como una tuerca me paseo por la rosca y el tornillo gira, y perdido en su cilindro a veces hay holguras de pared por donde visito lo que amo y el tornillo gira, y vuelvo enroscado, punzante en este sonido inacabado y el tornillo gira, y giro forzado entre paredes y giro loco y el tornillo gira, y me oprimo entre hélices con ojos nauseabundos y el tornillo gira y el tornillo avanza, y todo me sabe a caracoles, a ovillos enloquecidos como un Michael Jackson intratable y el tornillo gira, y entre esta revolución de alcoholes sin remedio, entre este apretarme y soltarme sin remedio, mientras el tornillo gira, me asusto de mi mismo: de ser yo mismo el destornillador.


No es fácil


De alguna manera
quiero andar como escarabajo por tus senos,
vaciarte de latidos,
inflar tus pulmones de mi aliento,
pues sucede que hoy mis pupilas
se dilatan de buscarte
y busco una hamaca en el arco iris
para compensar la falta
de los volantazos de tu cuerpo.



Veladuras


Era de noche.
Ese pintor oculto lo tenía fácil.
Le di un pincel empañado de nostalgias.
Le di los silbidos quebradizos
que tiritan en mi trazo.
Yo competía con todos los colores:
mi cuerpo era triste
como todas las hojas del otoño;
apagué todos los ponientes
en esta copa,
en esta silla,
en esta mesa
que sirve de almohada
para mi pensamiento;
me sumergí
en las cortinas del murmullo,
en la protección de las palabras
borrosas.
Yo era la soledad
pero necesitaba estar más solo.
Yo quería encajar
dentro del mutismo de un marco.
Por eso llamé a ese pintor oculto.
A esa dulzura de paleta infantil.
A esos ojos que te miran
desde la lluvia.
A esa protección de lienzo.

(Pero me vi solo
en un bar
enfrente de un espejo.)

He dicho que era de noche?
Era de día.
Mi cuerpo de noche,
disfrazado en la luna:
siempre hay que aparentar ser,
ser pintura.

SEBASTIÁN ARCE HEREDIA: Poesía Actual de Costa Rica




SEBASTIÁN ARCE HEREDIA (Costa Rica, 1986). Estudia Filología Española en la Universidad de Costa Rica. Perteneció durante varios años al Taller Literario Netzahualcóyotl, de Heredia. Colabora además en la organización del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Sus textos se hallan inéditos.

Selección por Gladys Mendía




¿Soñaba cielos distantes?


I

Empiezo
a recordar…
por algo
escribe
quien teme
o se aferra
a las cosas
hasta
sangrar
a través de ellas.


II

Los pájaros
pueden morir
sin haber viajado,
y nadie pone
por tal causa
un listón
negro
en el cielo.


III

Me hablaron
de la nostalgia
y la nostalgia
no existe.
La inventamos,
como oír cantar
un pájaro
donde
solo hay
una jaula vacía.

A un suicida que no conocí




Ruta visceral

En una misma línea:
la bruma
los faros eléctricos
el auto
se guía por el instinto del retorno
lanza dos ojos a través
de puentes de luz en la carretera

no hay más horizonte
que esa textura de agua

las casas instalan su frialdad
a orillas del movimiento
se deshacen los parques
en lentas secreciones

No existe otra alternativa:
los autos
siguen las señales
hasta desvanecerse
mi mente
es un débil
bosquejo sobre el asfalto




Juegos panteístas

De niños
desconocíamos esa palabra
pero vaya que la entendíamos

Estar en cualquier escondite
-riendo a medias-
mientras con lágrimas
alguna sombra nuestra
más sincera consigo misma
rasguña paredones
y se aterroriza al ser aquella lata
que en despoblado
utilizan para afinar
la puntería



Bitácora del perseguido


He cambiado tanto de máscaras:
abordé una góndola,
participé en un viaje parisino,
compré tus ojos en un mercado de Katmandú,
llegué tarde a la mezquita.

Nada me sirvió,
una pisada anticipa mi futuro,
ahora, frente al mar que me verá morir,
la huella de unos pies en la arena
¿es que también ya has pasado por esta playa?





LUIS YUSEFF: POESÍA ACTUAL CUBANA




LUIS YUSEFF (Holguín, Cuba, 1975). Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS).Tiene publicados El traidor a las palomas (Eds. Holguín, 2002); Vals de los cuerpos cortados (Eds. Holguín), Yo me llamaba Antonio Boccardo (Eds. Almargen), Esquema de la impura rosa (Eds. Vigía), y Golpear las ventanas (Ed. Letras Cubanas), todos en el 2004; Salón de última espera (Casa Editora Abril, 2007), Los silencios profundos (Eds. Holguín, 2009) y La rosa en su jaula (Ed. Oriente, 2010). Ha recibido varios premios, entre ellos el Premio de la Ciudad de Holguín, Premio Alcorta, Premio Anual de Poesía “América Bobia” y Pinos Nuevos, en el 2003; Premio Calendario (2005), Premio Nacional de Poesía “Adelaida del Mármol” (2008), Premio Oriente de Poesía José Manuel Poveda; José Jacinto Milanés de Poesía y el Premio de Poesía La Gaceta de Cuba, todos en el 2009. Poemas suyos aparecen recogidos en varias antologías, revistas y periódicos de Canadá, Perú, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, España y Nueva Zelandia.

Selección por Gladys Mendía




Efecto café bulevar

Para Ghabriel, una isla propia.

Y todo está dispuesto de este modo,
para que no salgamos del mágico círculo.
OSSIP MANDELSTAM

Entro. Pido el último café. Elena Burke es un recuerdo.
Todo es frío bajo los toldos.
Por momentos la lluvia de tránsito nos obliga a adentrarnos.
Descendemos a otros arcos protectores.
Patio interior de piedra. Asfixiante.
Aquí se vive arduamente. Se hace un espacio
a cada provincia. Y otra se acerca mientras pides un café.
A cambio de una moneda tendrás la joya blanca
entre tus manos. Es amargo el trago para beberlo despacio.
Ha de ser despacio para que el trago baje amargo.
Y comienzas a conversar. Pues aquí se habla vivamente.
Interrumpidos por la mano que pide con hedor e insistencia.
(También mi mano es pobre y la guardo bajo la madera.)

A veces soy interrogado como cualquier ciudadano
que bebe su café. Su trago amargo. Y respondo.
Me identifico con habilidad para no agotar el tiempo.
Bajo la luz todo es minuto tras minuto
un detenimiento innecesario. Una espiral que se verticaliza.
Y asciende. Asciende el humo del café.
Y justificas los desplomes. Demasiado recientes que somos.
De ayer mismo. Amar es una isla.
Y morir es adentrarse a la mar coagulada.
Un aroma de azucenas. Un estarse quieto bajo los toldos.
De transparencia en transparencia obnubilados,
Viejo Eliseo que bebes tu café. Tu trago amargo.
Aquí vienen a morir los poetas.
Y un ángel fatigado vuela bajo otro cielo. Y otro ángel
comienza su discurso en el sopor de las fabulaciones.
Otro revienta su cabeza contra el asfalto.
Llora otro de rodillas. Y el pez angelecido se muere de tristeza.
Alza su vuelo bajo el cielo empedrado
de Madrid. Sin voz. Sin alas. Hasta de espaldas se ve
que está llorando. Pero todavía hay tiempo.
Bebamos el último café mientras María Teresa nos canta.
Qué cante el Benny su página ruinosa.
Qué Bola sea una flor negra sobre el piano.
Qué Celeste rompa el adoquín con su paso.
Que aquí cada poeta tiene su caballo blanco.
Su leopardo. Su canario. Sus dos patrias.
Que el cuerpo de una isla no se sostiene sin un buen verso.
Pues sobrevivir bajo los toldos es una fiesta.
Y cada fragmento de imán transmuta en oro.
La Bella Cubana bebe en su Capilla de Cobre el trago de café.
Su trago amargo. (Transformada la medialuna
bajo sus mínimos pies el aroma de las mariposas
se confunde perversamente con el vuelo del colibrí.)
flota una tabla en la bahía. Es tiempo de pedir
por nuestras vidas. Y pedimos confusamente.
Casi sin darnos cuenta a cada paso.
Flor de isla, tú te ofreces aromática y gentil
Como una taza de café. Tú despides a la mujer coronada
con laureles ⎯ni libre es ni la prisión la encierra⎯.
Sus huesos se pudren donde la tierra es menos blanca.

Porque en verdad nunca fueron tan importantes los poetas
como en este Café bajo los toldos. Decadentes. Y felices.
Pero de improviso algo se transforma tras las rejas.
Y te hace pensar que de nada sirvieron el dolor
de Juan Clemente Zenea. El destierro de Heredia.
La muerte de Plácido. Las cartas de amor de Juana Borrero.
Ni el pulmón asfixiado de Lezama.
De nada sirvió que Julián del Casal se muriera de risa.
De nada ha servido escribir un buen poema
cuando Fina anuncia su dulce nevada. Y la nieve
comienza a caer sobre los toldos.

Este Café no es el sitio de siempre.
El sol sobre el mármol blanco se evapora.
Y quiero marcharme. Escapar del frío. Esta no es mi sangre.
Prometo no regresar. (Vuelve el agua inmarcable
a la arena. El mar entre las tazas conforma
un plano alucinante.) Sobre la mesa roja ya estoy de vuelta.
Ya entro a los círculos de hierro como un animal viciado.
Nuevamente. Y pido el último café. Y otro. Y otro...



Canción napolitana


Yo siempre quise tener un perro de aguas ladrándole a la soledad.
Y me fue dada una calle de mar anchísima
por la que parten cada año los amigos. El gris de su lejanía.
Cuerdas para atarme al pasado.

Los ojos verdes de Tania se parecen a Madrid.
Ajena y entrañable. En La Gran Vía. O en el Canal de Panamá, sacando su voz del pecho. Reconociendo la libertad nuevecita. El grito contra el enemigo común, por vez primera, sin altavoces. Sin ser convocada por los oficios del deber obligatorio. En nombre de/ por/ para/ con/ sin. Sólo una emoción real cuando me escribía “Mercedes cantó Dale alegría a mi corazón... Le saqué una foto que conservo aún dentro de mi cámara, pensando en ustedes y en los deseos de que estuvieran allí”.

Isell, en Viena, continúa enojada conmigo. Y la comprendo.
Como fe de vida me dejó un fragmento transcrito de “Primavera con una esquina rota”. Y una última visita el día antes de marcharse a Austria.
A hacer muelles. Los resortes –dice– de su felicidad.

Lourdes dibuja sobre el papel de rosas en Isla Negra. Imita soledades con las fibras alcalinas.
Junto a mis afectos ha dejado un piano de barro. Una caricatura atroz. Y el hueco en la altanoche por donde se escapaba tomada de la mano por la tristeza de turno.

Mis amigos ya no se parecen a mis amigos. Han aprendido otras lenguas y beben agua embotellada. Tanto cambiamos de un lado y otro.
A veces deseo que nunca más regresen.
Creo que no me reconocerían.
También yo me he transformado.
Mi cuerpo se ha vuelto de agua. A diario me surca la estela.
Levanto señales de humo. Hago ondear el pañuelo en el aire como en una canción napolitana...


Flores de hierro en el pecho de un hombre




Esta noche ha entrado un murciélago a la casa.
Su vuelo es leve, pero torpe.
Advierto: puede ser una maniobra espía.
Pero no oculto entre mis cosas nada que atente contra la seguridad de un pueblo.
Sólo trato de escribir unas pocas líneas.
Dos o tres palabras. Versos para hacer música a los oídos de las personas que se invitan a la casa.
Palabras que si algún poder tienen no será el de libertarme.

Poder de libertad.

Así surgen de las sombras estos ojos como la evocación de un fantasma. Nombres que olvidaré.
Aunque me niegue. Pronto comenzarán a borrarse de mi memoria con el vino ácido de los días. Con urgencia.
Al frotar fuerte la cabeza contra las paredes.
Al escribir versos a las cambiantes estaciones.
Lejos del trópico. Cosas que han contado los amigos para quedar fuera. Detrás del enrejado de las almas donde crecen rosas de papel.

Flores de hierro en el pecho de un hombre.

Detrás del enrejado. Trato de iniciar “una vuelta a mi cárcel”.
Casa donde los murciélagos se posan y liban sangre en las flores de hierro.
Una vuelta a su cárcel. Los deseos prohibidos de Margarita. El hijo hermoso reventando con su vigor penas sobre la almohada.
Juegos de muerte. Niños como animales disputándose el fruto de la soledad.
Afuera, lejos de los ojos de Ranel, bajo el peso de plomo de sus lunas vencidas, doran los Trípticos en alguna capilla de este mundo donde Dios no se acuerda de él. Ni de Juan, que ha querido ser en los amantes que se alejan. Detenido en los óleos. Con la muerte azul. Compartida. Escribiendo para escapar del cuerpo.
Armandito, levantándose de hielo en un país de sol. Aquí no se llora.
Se es de terracota a los rezos de la madre espartana.
Por sus venas se vuelve a la isla. Aquí se ama. Y se espera:
Aquí crecen las flores de hierro: resonantes como el pecho de un hombre.




martes, 8 de junio de 2010

Sobre Orange Ode, de Raúl Heraud. Por Gladys Mendía


Reseña de Libro

Sobre Orange Ode de Raúl Heraud
Por Gladys Mendía

Estoy en el Teatro “Lázaro Peña” de La Habana, Cuba, en un concierto homenaje al Bicentenario de los pueblos de Nuestramérica en el marco del XV Festival Internacional de Poesía; todo ha quedado a oscuras, de repente el lado derecho del escenario se ilumina y aparece una figura de blanco, comienza a recitar unos versos que nunca habré de olvidar y que dos días después, leyendo del libro que su mismo autor me obsequia, he reconocido: “Good Bye Blue Sky”. Estoy hablando del escritor y editor peruano Raúl Heraud (Lima, 1970) y su más reciente creación Orange Ode (Editora Mesa Redonda, Lima, Perú 2009).

Este libro es breve, apenas 19 textos, pero de una contundencia y densidad tremenda. Cada poema en prosa es un golpe seco: me interno en la locura, la muerte, la desolación, la contínua pregunta sobre Dios, la pérdida de la esperanza; me hace recordar las películas de Ingmar Bergman, mi cineasta favorito. Leo y releo ansiosa estos monólogos del mundo íntimo, monólogos psicológicos inteligentes y sublimados al lenguaje poético. Poesía desde el nivel mental, pero no por ello fría y calculadora, para nada, todo lo contrario, transmite un efecto cálido, de sentirse identificado como un personaje más en el teatro de la barbarie humana y sistémica:

cientos de personajes deshumanizados
interpretan hasta el hartazgo
la crueldad de sus historias
el telón se levanta
mientras dañas tu otro yo
a mansalva
cadáveres sin alma
hechos a la medida de sus muertes
ríen salvajemente…

El lenguaje es íntimo, fragmentario y a la vez total, es como si una voz hablase por todas las voces con la angustia y aceptación de un destino fatídico. Esta voz nos abre su alterado estado de conciencia, nos confiesa sus paranoias, neurosis, depresiones; voz que puede ser la tuya, la mía, la nuestra. Las sombras, el estiércol, las carcajadas agudas, lo efímero y frágil, los sueños obsesivos, las alas rotas, el grito desgarrado; todo forma parte de esta existencia incierta y al borde del abismo, la cuota de tragedia que nos toca en el teatro del dolor que es la vida. Heraud desnuda la condición humana en 5 magistrales versos del poema Sodoma:

Así es como he perdido los años
dentro de este manicomio sin muros
buscando a Dios en la basura
donde la esperanza enferma
y la vida hiede…

En esta poética todo tiene su justa medida; el silencio y el sonido, las imágenes nítidas y el ritmo pausado, las indagaciones constantes, las rotundas afirmaciones o negaciones. Orange Ode, que convoca a los arquetipos griegos, a los poetas malditos, está estructurado como una obra de teatro o composición musical para la noche más oscura del alma donde los ilusionistas de alas rotas sabemos que:

nada es real
excepto el llanto mudo
en la penúltima butaca









Raúl Heraud (Lima, 1970) Poeta, Licenciado en psicología. Ha publicado los poemarios “Hecho de Barro” 2001 y “Respuesta para tres o cuatro” 2002 bajo el fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, “El Arte de la Destrucción” 2006 (Premio “Hermandad Latinoamericana”, otorgado por la editorial Creadores Argentinos – Buenos Aires Argentina). “Teatro de la Crueldad” 2009 (Afa Editores), presentado durante la FIL de La Habana Cuba. Fue representante internacional de la Casa del Poeta Peruano. Ha sido incluido en antologías sobre Poesía peruana como “El ojo de la aguja” (U.I.G.V. 2003), “Ríos viejos voces nuevas” (Casa del poeta peruano 2004), “Cuentos Reales” (U.I.G.V. 2005), “Manual de Literatura Peruana” (Afa Editores 2008). Técnicas de Restauración Poética (ediciones Altazor 2008), Antología Poetas del mundo– Revista Hispanoamericana de Literatura (Afa Editores 2009 ). Parte de su trabajo poético se encuentran en Diarios y revistas de la capital y de diversos países como Argentina, México, Chile, España, Cuba, Brasil. Poemas suyos fueron traducidos al catalán, italiano y portugués. Ha participado en festivales de poesía tanto en Perú como en España, Argentina y Cuba. Ha sido musicalizado por el canta autor peruano Carlos Alberto Cárdenas. [Biografía y selección de poemas:Gabriela Velit]

Gladys Mendía (Venezuela, 1975) Técnico Superior Universitario en Turismo. Estudios de Licenciatura en Letras. Traductora del portugués al castellano. Sus libros: El tiempo es la herida que gotea, Paracaídas Editores, Lima, Perú, 2009 y El alcohol de los estados intermedios, Editorial El Perro y la Rana a través del Sistema de Imprentas Regionales del Estado Táchira y Nadie Nos Edita Editores, Venezuela, 2009. Es corresponsal del Magazine Páginas de Nuestramérica, el programa cultural Los Impresentables, ambos de Colombia, y de la Revista Internacional de Teatro y Literatura Alhucema, Granada, España. Es editora de la Revista Literaria Latinoamericana Los Poetas del 5, desde el año 2004. www.lospoetasdelcinco.cl
contacto: mendia.gladys@gmail.com

viernes, 7 de mayo de 2010

PEDRO ROCHA: Poesía Actual de Brasil




Pedro Rocha (Brasil) Poemas del libro 11. Río de Janeiro. Azogue Editorial. 2002

Selección y traducción al español por Gladys Mendía




¿qué poema es este que asombra?
¿qué ostra es esta que come costra?
¿qué escafandra es esta que sube profundo?
¿qué nutria es esta que alucina?
¿qué cumbre es esta que me cabe?
¿qué isla es esta que navaja?
¿qué tallo es este que me cosecha?
¿qué hora es esta que lanza agua?
¿qué caza es esta que llega en el canto?
¿qué manto es este que amasa el mal?

Cuando en una noche lluviosa de la calle del Cetete
Un excesivo lagrimear secreto cine contigo
Salve Leon Hirszman!
Saca la centinela de las buenas costumbres
Y abre una gota de ridículo en el acuario de tus ojos
Deja de lado el lado de las cosas y sigue al frente
O cambia el rumbo y anda bien
Abraza la bomba sin miedo
Músculos para quien te quiebra

Un cuerpo de lágrima alarga mi gesto
Un resto de fibra en el rostro rompe
El poema trama en la lengua
Busca una brecha
Pero el cuerpo no se parte
El poema trina
El cuerpo tranca
Masca el poema
Que lucha, quiere ser cuerpo que habita
Incluso este cuerpo pantano
Que teme poema dentro
y los árboles allá afuera, el viento de las hojas?
la bocina, el asalto, las piernas de las putas?
vicio rectificado en cada bodega, en cada esquina?
gentileza humeando, Windows 2007, el banco 24 horas?
vapor de gasolina, greenpeace?
pan de azúcar, dos hermanos, ipanema y copacabana
clamando contra los holofotes?
la noche rosa intentando oscurecer?
mi hijo detenido en la puerta de la vida?
mi padre desaparecido, mi abuelo muerto, el eslabón perdido?
chupa cabra, amigos de circunstancias, trabajo mal hecho?
sol poseído, críticas implacables?
sordera?

Mi agua
la cargo conmigo.
Y la herida del mundo?




una mariposa quiere volver a ser gusano

ella murmulla fingiendo todavía
pero el vuelo no se alza
ella se hiere en el suelo
quiere librarse del brillo
de la punta de la rama
del polen
de la lengua enrollada
librarse de la alborada
del zig
incierto
zag
cualquier
otro

hace fiesta de la nada

esa mariposa que quiere volver a ser gusano
deja el punteado remanso
la foto del fotógrafo
el lienzo, el tono que la tinta imita
y dobla el verde
raspando el suelo
para dejar rastro



Lo mejor del noviazgo es cuando termina
Es poder mirar con buenos ojos
aquella persona que pasaste a odiar tanto.
Lo mejor del nudo es desatarlo.
Lo bueno es entenderse.
No es que yo quiera todo listo
pero el silencio es un alivio.
Y la mejor cosa del mejor día de su vida
es cuando llega la hora de dormir.





que poema é esse que pasma?
que ostra é essa que come crosta?
que escafandro é esse que sobe fundo?
que lontra é essa que alucina?
que cume é esse que me cabe?
que ilha é essa que navalha?
que caule é esse que me colhe?
que hora é essa que jorra água?
que caça é essa que chega no canto?
que manto é esse que amassa o mal?

Quando numa noite chuvosa da rua do Catete
Um sobrado lacrimejar secreto cinema com você
Salve Leon Hirszman !
Jogue fora a sentinela dos bons costumes
E abra uma gota de ridículo no aquário dos teus olhos
Deixe de lado o lado das coisas e siga em frente
Ou mude o rumo e mande bem
Abrace a bomba sem medo
Músculos pra quem te quebra

Um corpo de lágrima larga meu gesto
Um resto de fibra no rosto rompe
O poema trama na língua
Busca uma brecha
Mas o corpo não se fenda
O poema trina
O corpo tranca
Masca o poema
Que luta, quer ser corpo que habita
Mesmo este corpo charco
Que teme poema dentro

mas e as árvores lá fora, o vento das folhas?
a buzina, o assalto, as pernas das putas?
vício retificado em cada birosca, em cada esquina?
gentileza bufando, o windows 2007, o banco 24 horas?
vapor de gasolina, greenpeace?
pão de açúcar, dois irmãos, ipanema e copacabana
clamando contra os holofotes?
a noite rosa tentando escurecer?
meu filho detido na porta da vida?
meu pai sumido, meu avô morto, o elo perdido?
chupa cabra, amigos de circunstâncias, trabalho mal feito?
sol poluído, críticas implacáveis?
surdez?

A minha água
eu carrego comigo.
mas e a mágoa do mundo?





uma borboleta quer voltar a ser lagarta
ela farfalha fingindo ainda
mas o vôo se desalça
ela se lanha no chão
quer se livrar do brilho
da ponta do galho
do pólen
da língua longa enrolada
se livrar da alvorada
do
zig
incerto
zag
qualquer
outra

tanto faz festa com qualquer coisa

essa borboleta que quer voltar a ser lagarta
deixa o pontilhado pouso
a foto do fotógrafo
a tela, o tom que a tinta imita
e enverga verde
raspando o chão
pra deixar rastro



O melhor do namoro é quando acaba
É poder olhar com bons olhos
aquela pessoa que você passou a odiar tanto.
O melhor do nó é desatar.
Bom é se entender.
Não que eu queira tudo pronto
mas o silêncio é um alívio.
E a melhor coisa do melhor dia da sua vida
é quando chega a hora de dormir.






miércoles, 5 de mayo de 2010

Sobre Balada de la piedra que canta, de Juan Pablo Mejía. Por Gladys Mendía






El canto sangrado de lo estático o Balada de la piedra que canta de Juan Pablo Mejía
Por Gladys Mendía


Pocas veces asistimos a la unión de diversos talentos en una misma persona: es el caso de Juan Pablo Mejía (Lima, 1982), voz de la actualidad poética de Perú, quien al mismo tiempo dirige, tanto la revista de creación El Jinete de la Tortuga, como Paracaídas Editores, dos referentes esenciales y obligados si Ud. quiere conocer la movida literaria de este amado país nuestramericano. Unido a esto se destaca como organizador de diversos concursos, encuentros, y recitales literarios junto al Grupo Cultural “Nudo de Voces”. Su libro Balada de la piedra que canta ha sido publicado en el 2009 por el reconocido Grupo Editorial Dragostea, al cuidado del escritor Jorge Alejandro Vargas Prado y presentado en el ya reconocido Festival Internacional de Poesía Cielo Abierto en su tercer año.

Entro a este poemario con la intuición de sentir la sutil armonía de los sonidos que sugiere el título. No me equivoco, cada poema es un canto de piedra/pájaro a lo femenino, a la noche, al fuego;

Mi canto: el corazón fálico de dios
que cubre el metal de tus manos
con culpa y deseo.

La erótica de las palabras envuelve en arpegios y las imágenes de la naturaleza en su faceta de misterio por develar, se combinan con cabelleras, ojos, voces, corazones, manos.
…el cuerpo de una mujer,
que guarda las ocultas formas de la naturaleza,
posee la voraz geometría de lo bello,
es una realidad inexpugnable.

Siempre he sabido que las piedras son cartas por leer. Al sentir los versos de este libro, he conocido su canto, su melodía de secretos, sabios y antiguos conjuros traídos a la luz por Mejía: identificado con lo estático, con la energía en reposo, sintiéndose piedra, una piedra que nos revela “hermosos crímenes”, una piedra que desde su “corazón musical” nombra la esperanza, una lenta y apacible esperanza a través de el “tiempo que todo lo descifra”.

y del pozo de su voz
brotarán sus últimas palabras
para animarlos
y del cuenco de su voz
una promesa
cantará sus nombres
sólo un nombre
impronunciable bajo la luz de esta piedra que canta.

La realidad creativa se basa en el flujo de los opuestos, las polaridades que intercambian de lugares, el poeta cruza esta línea desde el inconsciente universal hacia el consciente universal y florece esta piedra que canta su sangramiento incendiado, justamente lo que me absorbe con la perplejidad de la fascinación en cada verso.





Juan Pablo Mejía (Lima, 1982) Comunicador Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dirige la revista de creación “El Jinete de la Tortuga” y el sello “Paracaídas Editores. Ha organizado concursos, encuentros literarios y recitales poéticos junto al Grupo Cultural “Nudo de Voces”, del cual forma parte. Poemas suyos han aparecido en diversas revistas y blogs de Literatura, así como en las muestras colectivas Nudo (2007), Caja de Typos (2007) y Cuatro (2009). Antologado en Poesía Perú S.XXI: 60 Poetas Peruanos Contemporáneos (2007). Ha publicado su libro Balada de la piedra que canta, Grupo Editorial Dragostea, Arequipa, Perú (2009).



Sobre Collage de Viaje, de John Martínez Gonzáles. Por Gladys Mendía


La erupción del lenguaje del alma o Collage de viaje de John Martínez
por Gladys Mendía


Si hay algo que me agrada de la tradición y actualidad cultural de Perú, es la numerosa cantidad de grupos literarios, cada uno de ellos en constante producción de revistas y fanzines, de recitales y encuentros.

Fue entonces en el marco del Festival Cielo Abierto 2009 (organizado por el poeta John López y el Grupo Literario Anábasis) en la Ciudad Sagrada de Caral donde conocí a John Martínez (Lima, 1981), comunicador social, fundador y editor de la revista Marc el loco y el fanzine Lithopia. Puedo decir que la tierra tembló cuando recitaba sus poemas, aquel sacudón que llegó hasta el alma hizo que me acercara a hacerle algunas preguntas. Y ahí me presentó a Collage de viaje (Ediciones Altazor, Lima, 2009).

Al leerlo, al experimentar toda esta poesía multitemporal/multiespacial, siento que me faltan herramientas para describirla, para acercarme a ella desde la palabra. Por un lado, está la imagen, fuertes proyecciones insospechadas y geniales:

Luz de árboles decapitados

atravesando la penumbra

única representación afásica

de las catástrofes intangibles.

por otro, está la memoria y lo reflexivo del ser humano en la vida urbana/cosmopolita:

Fotografías colgadas en la web

-resurrección de un tiempo que fue mío-

abriendo una marea si me siento frente a la pc

Y tú recuerdo tus ojos color caña dulce

Color de licor rosarino y gotas de té

de ojos q me abren y de senos q se encienden

cuando el amor se hace polvo y cae lento al mundo.

Collage de viaje, me va llevando desde lo lírico hasta lo coloquial y narrativo, con tal delicadeza brutal, con tal potencia sublimada que no se puede más que entregarse a estas visiones del caos; el decir, su carnicería, la sufrimos en cada verso, “el cadáver del lenguaje” se pierde en la desolación y el hastío latente de nuestros días: ”cadáveres de niños / emergen de mis venas / donde barcos de corsarios fantasmas / luchan contra la pérdida de luz “. No hay esperanza en este “destino de caer”, pero hay presencia, hay voces, incendiadas y cercenadas, pero voces al fin y al cabo: “escribir es tomar el océano / con la mano cercenada.”

Es fácil sentirme identificada con este poemario, celebro con escándalo el gusto por lo abismal, por la caída lúcida y la pregunta sin respuesta que siempre acecha en “la fisura del insomnio”…pero a veces, en medio de todo esto, hay unos ojos que aunque lejanos acompañan y logran burlar el dolor:

Aunque la distancia terrestre se aproxime

con su doloroso tatuaje de adiós

nosotros

secretos dueños del mundo (todavía vida)

caminamos separados pero juntos

para cambiar la vida y redimir la muerte.

Je t´aime.




John Martínez Gonzáles. Lima, 1981. Gestor de encuentros multiartísticos en diversas ciudades de Perú. Fundador y editor de la Revista Marc el loco y el Fanzine Lithopia. Se graduó como comunicador social en una universidad con nombre de santo católico. Ha publicado COLLAGE DE VIAJE ( Ediciones Altazor, Lima, 2009).



Sobre Detritos, de Wilver Moreno. Por Gladys Mendía


Sobre Detritos, de Wilver Moreno
por Gladys Mendía


Actualmente el panorama de la poesía en Perú está efervescente de voces jóvenes pero claramente maduras en el oficio literario y al igual que en toda Nuestramérica, la diversidad, las aperturas experimentales sobrepasan todos los límites imaginables. La gran actividad de recitales, presentaciones de libros, revistas, performances, festivales, entre otros, demuestran el gran movimiento creativo y propulsor de las letras peruanas. Justo en esta encrucijada se encuentra Wilver Moreno, (Ayacucho, 1982. Estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y miembro del grupo literario “El Club de la Serpiente”) poeta que ha sido antologado en varios libros. El año 2009 ha publicado el poemario Detritos, por Paracaídas Editores, importante editorial de su país que ya lleva años difundiendo el quehacer literario. Detritos llamó poderosamente mi atención desde el primer momento, abrir un poemario con una cita del Libro de Job, ya anuncia el tono, la atmósfera en la que estaré envuelta:

De piel y de carne me cubriste y de nervios y huesos me tejiste.

Me absorbe el tono de una voz en quiebre, que sabe sus límites, que ha visto los caminos pedregosos y se lanza descalza en la búsqueda sin fin. Un imaginario de manos, bocas, piernas, ojos, lengua, todo cuerpo, palpitar, todo el estado denso y en algunos poemas la musicalidad del soneto:

Boca humana, coronada y abierta,
ennegreces el camino mostrado,
estrechas y abismas al apurado,
que tienta, herido, la pureza cierta.

Verso a verso se demuestra que las extensiones corporales son anchos canales, puentes hacia otros reinos insondables donde el mismo cuerpo obedece otras leyes. Los estados mentales que producen los estímulos externos como la garúa, el frío, la humedad, los aromas, el silencio, son exaltados y producen breves meditaciones, encuentros y desencuentros consigo mismo. El poemario de Wilver Moreno logra una tensión excepcional: por un lado el desagarro del ser enfrentando y aceptando su peso, su carga vital, por otro lado la negación de esto y el reconocimiento de lo incorpóreo:

No soy yo el que cae como animal
nocturno ni mi cuerpo el que se estira como reptil.
Yo no veo. No siento más dolor ni más afecto.

Detritos es la gran travesía del cuerpo y sus partes por espacios urbanos internos y externos, sus cruces con el tiempo y el espacio o la alteración de ellos; la voz sigue su canto solitario anunciando la Nocturna muerte del Ser, pero al final del libro hay un encuentro especial, y es la sensualidad plena, entrar en el otro y encontrarse a sí mismo.




Wilver Moreno (Lima, 1982) Estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Nacional de San Marcos. Integra el grupo literario “El Club de la Serpiente”. Ha participado en el libro grupal Club de la Serpiente: Muestra Poética. (Hipocampo Editores, 2007) y antologado en Poesía Perú. XXI. 60 Poetas Contemporáneos (Escuela de Lima del C.C. Yacana Editores. Lima, 2007). Ha publicado su libro Detritos (Paracaídas Editores, Lima, 2009). Actualmente prepara dos libros de poesía.



Sobre Poemas Cotidianos, de Karina Valcárcel. Por Gladys Mendía


De la ácida ternura o Poemas Cotidianos, de Karina Valcárcel
por Gladys Mendía


Perú tiene una tradición poética notable, notabilísima, sobre todo gusto mucho de los escritores vanguardistas que supieron dar una revuelta grandiosa al lenguaje, movimiento que hasta hoy influye en las voces actuales de todo nuestro continente.
Hoy día siguen apareciendo versos que nos atrapan en su canto; recuerdo muy bien lo que sentí la primera vez que escuché recitar a Karina Valcárcel (Lima, 1985) porque me hizo conmover hasta las lágrimas con su ácida ternura, con sus versos que uno a uno eran disparos a mi alma y que yo no podía dejar de querer sentir. Inmediatamente reconocí la falta de aliento que deja la poesía, la verdadera poesía. Luego, conversamos algo y me regaló su libro, que atesoré y leí. En cada página el brillo, ese destello de la palabra que nos abraza. Poemas Cotidianos (Editorial CasaTomada, Lima, Perú, 2008) hace que las rutinas diarias salgan de su lugar común y sean una vasta maquinaria de hacer milagros, pequeños/grandes exaltos, asombros, tiernos relámpagos fulminantes. La observación de cada detalle, en forma espontánea, sencilla, transparente; la palabra exacta que define pero no limita por las extraordinarias combinaciones de imágenes, hacen penetrar en el sentido multicolor del alma humana en conversación con el alma de las cosas, de la ciudad, de los seres amados/odiados, y toda esta imaginería provoca en el lector una sintonía tal, que invita a ser esa voz que va sintiendo/diciendo. Late fuerte y arde en Poemas Cotidianos lo femenino en toda su diversidad; por un lado está la madre:
“si no puedo enseñarte geografía
te invento un mapa para escapar de las fronteras protocolares”
La amante “Cuéntame, ¿A qué sabe mi piel con escalofríos?” La hija, “Mi mamá nunca me corrigió de chiquita, ahora soy poeta”. Y hay muchas más, son todas las mujeres en todas sus versiones/transgresiones:
“…regresemos a la etapa oral de las cosas y seamos infinitos,
mezquinos
amantes
en sueños
porque al amanecer será lunes nuevamente.”



Karina Valcárcel (Lima, 1985) Realizó estudios de dibujo y pintura en la ENSABAP y en la escuela de arte Corriente Alterna, respectivamente. Estudia Ciencias de la Comunicación, dicta talleres de creación literaria, organiza y promueve diversos eventos de índole cultural. Ha publicado: Poemas Cotidianos (Editorial CasaTomada, Lima, 2008) y Una mancha en el colchón (Lustra Editores, Lima, 2010).