viernes, 5 de diciembre de 2008

MARÍA CALCAÑO: POESÍA VENEZOLANA


MARÍA CALCAÑO (Venezuela, 1906-1956). Publicó tres libros, Alas fatales (1935), Canciones que oyeron mis últimas muñecas (1956) y Entre la luna y los hombres (1961), este último póstumo.



Laberinto

En la calle obscura
algún hombre libre
se quedó perdido...
Bajo la ventana
oigo sus pisadas
de muchacho fuerte.
Sólo nos separa
un ancho de acera,
mientras estamos
como a una legua
de la ciudad...
Y estoy levantada
con un gozo nuevo,
con un gozo loco
de oírlo allí afuera...


La suave ternura

Me adorné con un ramo
de rosas los cabellos.
Por qué tendré esta gana
de flores!
Mi voz es de cristal
cuando te llamo
y mis ojos son bellos.
Si te alargo las manos
es que adivino lirios
en tus manos.
Contra los labios
las estrujara
avara.
Mi voz es de cristal
Tal vez te llegue
perdida mi canción...



La Toma

Me trepan las raíces
de tus manos amadas
y arropada en caricias
ya casi no me veo.

Me saltaste tan sólo
la blancura serena;
seguros de la noche
me moldearon tus brazos,
y fue un enredo fácil
la fiesta inagotable.

Hombre partido en cien
que me fuerzas la vida,
en mis pechos desnudos
desata tu rudeza,
para que tengan ellos
ese duro barniz
que les falta de hombre.




Tarde

Te miro.
Te miro de cerca:
te escudriño hosca...

La tarde está linda  afuera en el monte.
La promesa que traigo
de belleza
se me aprieta a la boca.
Y me dueles.
Tus caricias me arden como tus palabras.

Me dueles.
Por eso vengo de tan lejos
a plantarme en tu alfombra
como gajo henchido.
A sentirme los ojos dolorosos
cuando me suba el oleaje
de tus brazos crespos.

El aire se hastía
los deseos me apresan
yo soy la tarde linda...



Grito indomable

Cómo van a verme buena
si me truena
la vida en las venas.
¡Si toda canción
se me enreda como una llamarada!,
y vengo sin Dios
y sin miedo...
¡Si tengo sangre insubordinada!
Y no puedo mostrarme
dócil como una criada,
mientras tenga
un recuerdo de horizonte,
un retazo de cielo
y una cresta de monte!
Ni tú, ni el cielo
ni nada
podrán con mi grito indomable.





martes, 29 de julio de 2008

LP5 en la Subsecretaria de Cultura de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, Argentina


La Sra. Katy, Jefa del Depto. de Espectáculos y Exposiciones, nos recibió en su oficina donde pudimos conversar de la gran cantidad de jóvenes escritores de la Patagonia que desean compartir sus obras, de los espacios que ofrece la Subsecretaría de Cultura para realizar recitales y encuentros y de la Revista LP5 como medio de difusión.
Hicimos una donación de varios ejemplares para la Biblioteca de la Municipalidad como gesto de agradecimiento a este hermoso lugar y a sus gentes siempre dispuestas a abrir el corazón.
Esperamos seguir en contacto y que comiencen a llegar las colaboraciones de los poetas patagónicos!
Muchas gracias a la Sra. Katy por su simpatía y buenas vibras, un abrazo desde Chile!

Visita a la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, Argentina. 18 de Julio 08


El día 18 de julio visitamos la Municipalidad de San Carlos de Bariloche para hacer entrega de unos ejemplares de la revista; la Sra. Estela, encargada de la Sala de Arte, nos recibió muy amablemente y recomendó entrevistarnos con la Sra. Katy, quien es Jefa del Depto. de Espectáculos y Exposiciones de la Subsecretaría de Cultura, para recitales futuros de poetas Latinoamericanos emergentes.

lunes, 7 de julio de 2008

Edicion Especial Impresa en Septiembre 08

Amig@s de la palabra,
en el mes de septiembre, tendremos la versión impresa de las ediciones 14, 15 y 16. Serán tres ediciones en una. El diseño y la diagramación estarán a cargo de nuestro Director de Arte, el poeta Germán Gana, de Chile.

martes, 1 de julio de 2008

Edicion numero 15 y Primera Edicion El Salvador

Amig@s de la palabra, les invitamos a entrar en la edición 15 de la revista LP5 en su portal www.lospoetasdelcinco.cl
Allí encontrarán poesía, cuento, ensayo, reseña de libro, entrevista, teatro, video, Los Impresentables...Y la edición en versión digital de la revista impresa Los Poetas del 5 El Salvador!
Felicidades al consejo editor de ese país y un gran abrazo a Néstor Otero, su director!

miércoles, 28 de mayo de 2008

ENRIQUETA ARVELO LARRIVA: POESÍA VENEZOLANA


ENRIQUETA ARVELO LARRIVA (Barinitas, Venezuela 1896-1962). Al parecer, la ver­dadera fecha de su nacimiento es 1896, pero se ha hecho tradición datar su nacimiento a principios de siglo. Como mujer y gente de provincia, particularmente del llano, vivió aisla­da de contactos intelectuales. La circunstancia hace resal­tar el aspecto más conocido de su poesía: el paisaje, no como elemento de descripciones sino como vivencia esen­cial. El azar de sus lecturas y formación determinaron unos primeros poemas de naturaleza romántica que por inteligencia se fueron trasformando en ruptura con for­mas tradicionales y estereotipos modernistas. Por esta ra­zón, y para sorpresa de la autora, se la ubica en la genera­ción del 18. Sin embargo, no publicó sino tardíamente en 1941, cuando tenía 53 años. El cristal nervioso (escrito en­tre el 22 y el 30) pertenece a una etapa de búsqueda que se define mejor en Voz aislada (escrito entre el 30 y el 31 y aparecido en esta fecha), al que sigue Mandato del canto (1944-1946). A finales de esta década tuvo actividad pú­blica, escribió en la prensa y argumentó sobre el arte y la cultura. La lejanía de cenáculos y de la actualidad ha ter­minado por valorizar una expresión auténtica, doméstica y gozosa. El conjunto de su obra ha sido recogido en Poe­mas perseverantes (1963), Antología poética (1976), Poe­sías (1979); sus prosas aparecen en Testimonios (1980).




TODA LA MAÑANA HA HABLADO EL VIENTO


Toda la mañana ha hablado el viento
una lengua extraordinaria.

He ido hoy en el viento.
Estremecí los árboles.


Hice pliegues en el río.
Alboroté la arena.
Entré por las más finas rendijas.
Y soné largamente en los alambres.

Antes —¿recuerdas?—
pasaba pálida por la orilla del viento. Y aplaudías.



INSOMNIO


Cuando toda la casa está dormida,
vienes tú, mi arbusto de entresueño;
mas el hacha
va dejando astillas en la almohada.

Y en el reposo nulo,
salto de flautas y delgadas cuerdas
a salvajes tambores:
de persianas en frescura
me llegan miradas de imposibles espías;
y el aroma más puro me flagela.

La noche, estremecida,
llena de repiques pasados,
de mis guardados duendes
y de lejanas bestias, hermosas, resonantes,
cava en su negra tierra
y crea llamaradas en los hoyos profundos.

Mis ojos, abiertos o cerrados, son ojos incapaces.
Inquiero en los rumores
voces de ángeles o de réprobos.

Lluvia de espinas cae
desde antigua sonrisa.
Los que sufren, tan míos,
se abrasan en mi mente encendida.
Y afanados martillos practican en mis sienes.

La madrugada es lisa, sin vecindad de alba.
Y en su laja se abaten mis caballos.




EL RÍO


El río está tibio
como mi piel
y sabe bañarme el alma.

Juega conmigo a ahogar mi hondura,
nervudo de culebras de sol.

No se parece el río
a aquellos ojos quietos que no quise.




SITUACIONES DE LA ESPIGA

1

Sol de comienzo canta en valle puro,
lucen azuleantes los verdores,


hay rompientes aromas.
El anhelar nace ligero y listo:
ave soltada, con gozosa hambre.

La espiga se destaca, amaneciente.
Asirla es el impulso vigoroso.
Asirla, con la mano latiendo entre las brisas.
Asirla sin recelo.

Está la espiga en valle de rocío.

2

El bosque sumergido en zumosa tiniebla
cuartease de almizcles frenéticos y densos.

La espiga está madura, madura e invisible.
Y la busca la sed de bravo viento,
la sazonada ansia.

La espiga está en el bosque de astros enterrados.
Y el anhelo no acierta entre mazos de sombra.

3

Huir, sobrellevando el desgajado impulso,
huir de lo medroso con el valor intacto,
huir ante los ojos que lloran lo quebrado.

Desde las crines del caballo muerto,
huir hacia las formas aéreas de las aguas
y ser infancia asida a la falda más tierna.

En un bloque de nubes afincase la espiga.
Vibran gajos de ímpetu.




DESTINO


Un oscuro impulso incendió mis bosques
¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.
Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.
El último polvo nubló la frontera.

Inquieta y sumisa, me quedé en mi voz.




TODA LA MAÑANA HA HABLADO EL VIENTO


Toda la mañana ha hablado el viento
una lengua extraordinaria.

He ido hoy en el viento.
Estremecí los árboles,
Hice pliegues en el río.
Alboroté la arena.
Entré por las más finas rendijas.
Y soñé largamente en los alambres.

Antes — ¿recuerdas? —
pasaba pálida por la orilla del viento. Y aplaudías.