miércoles, 9 de junio de 2010

LUIS YUSEFF: POESÍA ACTUAL CUBANA




LUIS YUSEFF (Holguín, Cuba, 1975). Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociación Hermanos Saíz (AHS).Tiene publicados El traidor a las palomas (Eds. Holguín, 2002); Vals de los cuerpos cortados (Eds. Holguín), Yo me llamaba Antonio Boccardo (Eds. Almargen), Esquema de la impura rosa (Eds. Vigía), y Golpear las ventanas (Ed. Letras Cubanas), todos en el 2004; Salón de última espera (Casa Editora Abril, 2007), Los silencios profundos (Eds. Holguín, 2009) y La rosa en su jaula (Ed. Oriente, 2010). Ha recibido varios premios, entre ellos el Premio de la Ciudad de Holguín, Premio Alcorta, Premio Anual de Poesía “América Bobia” y Pinos Nuevos, en el 2003; Premio Calendario (2005), Premio Nacional de Poesía “Adelaida del Mármol” (2008), Premio Oriente de Poesía José Manuel Poveda; José Jacinto Milanés de Poesía y el Premio de Poesía La Gaceta de Cuba, todos en el 2009. Poemas suyos aparecen recogidos en varias antologías, revistas y periódicos de Canadá, Perú, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, España y Nueva Zelandia.

Selección por Gladys Mendía




Efecto café bulevar

Para Ghabriel, una isla propia.

Y todo está dispuesto de este modo,
para que no salgamos del mágico círculo.
OSSIP MANDELSTAM

Entro. Pido el último café. Elena Burke es un recuerdo.
Todo es frío bajo los toldos.
Por momentos la lluvia de tránsito nos obliga a adentrarnos.
Descendemos a otros arcos protectores.
Patio interior de piedra. Asfixiante.
Aquí se vive arduamente. Se hace un espacio
a cada provincia. Y otra se acerca mientras pides un café.
A cambio de una moneda tendrás la joya blanca
entre tus manos. Es amargo el trago para beberlo despacio.
Ha de ser despacio para que el trago baje amargo.
Y comienzas a conversar. Pues aquí se habla vivamente.
Interrumpidos por la mano que pide con hedor e insistencia.
(También mi mano es pobre y la guardo bajo la madera.)

A veces soy interrogado como cualquier ciudadano
que bebe su café. Su trago amargo. Y respondo.
Me identifico con habilidad para no agotar el tiempo.
Bajo la luz todo es minuto tras minuto
un detenimiento innecesario. Una espiral que se verticaliza.
Y asciende. Asciende el humo del café.
Y justificas los desplomes. Demasiado recientes que somos.
De ayer mismo. Amar es una isla.
Y morir es adentrarse a la mar coagulada.
Un aroma de azucenas. Un estarse quieto bajo los toldos.
De transparencia en transparencia obnubilados,
Viejo Eliseo que bebes tu café. Tu trago amargo.
Aquí vienen a morir los poetas.
Y un ángel fatigado vuela bajo otro cielo. Y otro ángel
comienza su discurso en el sopor de las fabulaciones.
Otro revienta su cabeza contra el asfalto.
Llora otro de rodillas. Y el pez angelecido se muere de tristeza.
Alza su vuelo bajo el cielo empedrado
de Madrid. Sin voz. Sin alas. Hasta de espaldas se ve
que está llorando. Pero todavía hay tiempo.
Bebamos el último café mientras María Teresa nos canta.
Qué cante el Benny su página ruinosa.
Qué Bola sea una flor negra sobre el piano.
Qué Celeste rompa el adoquín con su paso.
Que aquí cada poeta tiene su caballo blanco.
Su leopardo. Su canario. Sus dos patrias.
Que el cuerpo de una isla no se sostiene sin un buen verso.
Pues sobrevivir bajo los toldos es una fiesta.
Y cada fragmento de imán transmuta en oro.
La Bella Cubana bebe en su Capilla de Cobre el trago de café.
Su trago amargo. (Transformada la medialuna
bajo sus mínimos pies el aroma de las mariposas
se confunde perversamente con el vuelo del colibrí.)
flota una tabla en la bahía. Es tiempo de pedir
por nuestras vidas. Y pedimos confusamente.
Casi sin darnos cuenta a cada paso.
Flor de isla, tú te ofreces aromática y gentil
Como una taza de café. Tú despides a la mujer coronada
con laureles ⎯ni libre es ni la prisión la encierra⎯.
Sus huesos se pudren donde la tierra es menos blanca.

Porque en verdad nunca fueron tan importantes los poetas
como en este Café bajo los toldos. Decadentes. Y felices.
Pero de improviso algo se transforma tras las rejas.
Y te hace pensar que de nada sirvieron el dolor
de Juan Clemente Zenea. El destierro de Heredia.
La muerte de Plácido. Las cartas de amor de Juana Borrero.
Ni el pulmón asfixiado de Lezama.
De nada sirvió que Julián del Casal se muriera de risa.
De nada ha servido escribir un buen poema
cuando Fina anuncia su dulce nevada. Y la nieve
comienza a caer sobre los toldos.

Este Café no es el sitio de siempre.
El sol sobre el mármol blanco se evapora.
Y quiero marcharme. Escapar del frío. Esta no es mi sangre.
Prometo no regresar. (Vuelve el agua inmarcable
a la arena. El mar entre las tazas conforma
un plano alucinante.) Sobre la mesa roja ya estoy de vuelta.
Ya entro a los círculos de hierro como un animal viciado.
Nuevamente. Y pido el último café. Y otro. Y otro...



Canción napolitana


Yo siempre quise tener un perro de aguas ladrándole a la soledad.
Y me fue dada una calle de mar anchísima
por la que parten cada año los amigos. El gris de su lejanía.
Cuerdas para atarme al pasado.

Los ojos verdes de Tania se parecen a Madrid.
Ajena y entrañable. En La Gran Vía. O en el Canal de Panamá, sacando su voz del pecho. Reconociendo la libertad nuevecita. El grito contra el enemigo común, por vez primera, sin altavoces. Sin ser convocada por los oficios del deber obligatorio. En nombre de/ por/ para/ con/ sin. Sólo una emoción real cuando me escribía “Mercedes cantó Dale alegría a mi corazón... Le saqué una foto que conservo aún dentro de mi cámara, pensando en ustedes y en los deseos de que estuvieran allí”.

Isell, en Viena, continúa enojada conmigo. Y la comprendo.
Como fe de vida me dejó un fragmento transcrito de “Primavera con una esquina rota”. Y una última visita el día antes de marcharse a Austria.
A hacer muelles. Los resortes –dice– de su felicidad.

Lourdes dibuja sobre el papel de rosas en Isla Negra. Imita soledades con las fibras alcalinas.
Junto a mis afectos ha dejado un piano de barro. Una caricatura atroz. Y el hueco en la altanoche por donde se escapaba tomada de la mano por la tristeza de turno.

Mis amigos ya no se parecen a mis amigos. Han aprendido otras lenguas y beben agua embotellada. Tanto cambiamos de un lado y otro.
A veces deseo que nunca más regresen.
Creo que no me reconocerían.
También yo me he transformado.
Mi cuerpo se ha vuelto de agua. A diario me surca la estela.
Levanto señales de humo. Hago ondear el pañuelo en el aire como en una canción napolitana...


Flores de hierro en el pecho de un hombre




Esta noche ha entrado un murciélago a la casa.
Su vuelo es leve, pero torpe.
Advierto: puede ser una maniobra espía.
Pero no oculto entre mis cosas nada que atente contra la seguridad de un pueblo.
Sólo trato de escribir unas pocas líneas.
Dos o tres palabras. Versos para hacer música a los oídos de las personas que se invitan a la casa.
Palabras que si algún poder tienen no será el de libertarme.

Poder de libertad.

Así surgen de las sombras estos ojos como la evocación de un fantasma. Nombres que olvidaré.
Aunque me niegue. Pronto comenzarán a borrarse de mi memoria con el vino ácido de los días. Con urgencia.
Al frotar fuerte la cabeza contra las paredes.
Al escribir versos a las cambiantes estaciones.
Lejos del trópico. Cosas que han contado los amigos para quedar fuera. Detrás del enrejado de las almas donde crecen rosas de papel.

Flores de hierro en el pecho de un hombre.

Detrás del enrejado. Trato de iniciar “una vuelta a mi cárcel”.
Casa donde los murciélagos se posan y liban sangre en las flores de hierro.
Una vuelta a su cárcel. Los deseos prohibidos de Margarita. El hijo hermoso reventando con su vigor penas sobre la almohada.
Juegos de muerte. Niños como animales disputándose el fruto de la soledad.
Afuera, lejos de los ojos de Ranel, bajo el peso de plomo de sus lunas vencidas, doran los Trípticos en alguna capilla de este mundo donde Dios no se acuerda de él. Ni de Juan, que ha querido ser en los amantes que se alejan. Detenido en los óleos. Con la muerte azul. Compartida. Escribiendo para escapar del cuerpo.
Armandito, levantándose de hielo en un país de sol. Aquí no se llora.
Se es de terracota a los rezos de la madre espartana.
Por sus venas se vuelve a la isla. Aquí se ama. Y se espera:
Aquí crecen las flores de hierro: resonantes como el pecho de un hombre.




martes, 8 de junio de 2010

Sobre Orange Ode, de Raúl Heraud. Por Gladys Mendía


Reseña de Libro

Sobre Orange Ode de Raúl Heraud
Por Gladys Mendía

Estoy en el Teatro “Lázaro Peña” de La Habana, Cuba, en un concierto homenaje al Bicentenario de los pueblos de Nuestramérica en el marco del XV Festival Internacional de Poesía; todo ha quedado a oscuras, de repente el lado derecho del escenario se ilumina y aparece una figura de blanco, comienza a recitar unos versos que nunca habré de olvidar y que dos días después, leyendo del libro que su mismo autor me obsequia, he reconocido: “Good Bye Blue Sky”. Estoy hablando del escritor y editor peruano Raúl Heraud (Lima, 1970) y su más reciente creación Orange Ode (Editora Mesa Redonda, Lima, Perú 2009).

Este libro es breve, apenas 19 textos, pero de una contundencia y densidad tremenda. Cada poema en prosa es un golpe seco: me interno en la locura, la muerte, la desolación, la contínua pregunta sobre Dios, la pérdida de la esperanza; me hace recordar las películas de Ingmar Bergman, mi cineasta favorito. Leo y releo ansiosa estos monólogos del mundo íntimo, monólogos psicológicos inteligentes y sublimados al lenguaje poético. Poesía desde el nivel mental, pero no por ello fría y calculadora, para nada, todo lo contrario, transmite un efecto cálido, de sentirse identificado como un personaje más en el teatro de la barbarie humana y sistémica:

cientos de personajes deshumanizados
interpretan hasta el hartazgo
la crueldad de sus historias
el telón se levanta
mientras dañas tu otro yo
a mansalva
cadáveres sin alma
hechos a la medida de sus muertes
ríen salvajemente…

El lenguaje es íntimo, fragmentario y a la vez total, es como si una voz hablase por todas las voces con la angustia y aceptación de un destino fatídico. Esta voz nos abre su alterado estado de conciencia, nos confiesa sus paranoias, neurosis, depresiones; voz que puede ser la tuya, la mía, la nuestra. Las sombras, el estiércol, las carcajadas agudas, lo efímero y frágil, los sueños obsesivos, las alas rotas, el grito desgarrado; todo forma parte de esta existencia incierta y al borde del abismo, la cuota de tragedia que nos toca en el teatro del dolor que es la vida. Heraud desnuda la condición humana en 5 magistrales versos del poema Sodoma:

Así es como he perdido los años
dentro de este manicomio sin muros
buscando a Dios en la basura
donde la esperanza enferma
y la vida hiede…

En esta poética todo tiene su justa medida; el silencio y el sonido, las imágenes nítidas y el ritmo pausado, las indagaciones constantes, las rotundas afirmaciones o negaciones. Orange Ode, que convoca a los arquetipos griegos, a los poetas malditos, está estructurado como una obra de teatro o composición musical para la noche más oscura del alma donde los ilusionistas de alas rotas sabemos que:

nada es real
excepto el llanto mudo
en la penúltima butaca









Raúl Heraud (Lima, 1970) Poeta, Licenciado en psicología. Ha publicado los poemarios “Hecho de Barro” 2001 y “Respuesta para tres o cuatro” 2002 bajo el fondo editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, “El Arte de la Destrucción” 2006 (Premio “Hermandad Latinoamericana”, otorgado por la editorial Creadores Argentinos – Buenos Aires Argentina). “Teatro de la Crueldad” 2009 (Afa Editores), presentado durante la FIL de La Habana Cuba. Fue representante internacional de la Casa del Poeta Peruano. Ha sido incluido en antologías sobre Poesía peruana como “El ojo de la aguja” (U.I.G.V. 2003), “Ríos viejos voces nuevas” (Casa del poeta peruano 2004), “Cuentos Reales” (U.I.G.V. 2005), “Manual de Literatura Peruana” (Afa Editores 2008). Técnicas de Restauración Poética (ediciones Altazor 2008), Antología Poetas del mundo– Revista Hispanoamericana de Literatura (Afa Editores 2009 ). Parte de su trabajo poético se encuentran en Diarios y revistas de la capital y de diversos países como Argentina, México, Chile, España, Cuba, Brasil. Poemas suyos fueron traducidos al catalán, italiano y portugués. Ha participado en festivales de poesía tanto en Perú como en España, Argentina y Cuba. Ha sido musicalizado por el canta autor peruano Carlos Alberto Cárdenas. [Biografía y selección de poemas:Gabriela Velit]

Gladys Mendía (Venezuela, 1975) Técnico Superior Universitario en Turismo. Estudios de Licenciatura en Letras. Traductora del portugués al castellano. Sus libros: El tiempo es la herida que gotea, Paracaídas Editores, Lima, Perú, 2009 y El alcohol de los estados intermedios, Editorial El Perro y la Rana a través del Sistema de Imprentas Regionales del Estado Táchira y Nadie Nos Edita Editores, Venezuela, 2009. Es corresponsal del Magazine Páginas de Nuestramérica, el programa cultural Los Impresentables, ambos de Colombia, y de la Revista Internacional de Teatro y Literatura Alhucema, Granada, España. Es editora de la Revista Literaria Latinoamericana Los Poetas del 5, desde el año 2004. www.lospoetasdelcinco.cl
contacto: mendia.gladys@gmail.com

viernes, 7 de mayo de 2010

PEDRO ROCHA: Poesía Actual de Brasil




Pedro Rocha (Brasil) Poemas del libro 11. Río de Janeiro. Azogue Editorial. 2002

Selección y traducción al español por Gladys Mendía




¿qué poema es este que asombra?
¿qué ostra es esta que come costra?
¿qué escafandra es esta que sube profundo?
¿qué nutria es esta que alucina?
¿qué cumbre es esta que me cabe?
¿qué isla es esta que navaja?
¿qué tallo es este que me cosecha?
¿qué hora es esta que lanza agua?
¿qué caza es esta que llega en el canto?
¿qué manto es este que amasa el mal?

Cuando en una noche lluviosa de la calle del Cetete
Un excesivo lagrimear secreto cine contigo
Salve Leon Hirszman!
Saca la centinela de las buenas costumbres
Y abre una gota de ridículo en el acuario de tus ojos
Deja de lado el lado de las cosas y sigue al frente
O cambia el rumbo y anda bien
Abraza la bomba sin miedo
Músculos para quien te quiebra

Un cuerpo de lágrima alarga mi gesto
Un resto de fibra en el rostro rompe
El poema trama en la lengua
Busca una brecha
Pero el cuerpo no se parte
El poema trina
El cuerpo tranca
Masca el poema
Que lucha, quiere ser cuerpo que habita
Incluso este cuerpo pantano
Que teme poema dentro
y los árboles allá afuera, el viento de las hojas?
la bocina, el asalto, las piernas de las putas?
vicio rectificado en cada bodega, en cada esquina?
gentileza humeando, Windows 2007, el banco 24 horas?
vapor de gasolina, greenpeace?
pan de azúcar, dos hermanos, ipanema y copacabana
clamando contra los holofotes?
la noche rosa intentando oscurecer?
mi hijo detenido en la puerta de la vida?
mi padre desaparecido, mi abuelo muerto, el eslabón perdido?
chupa cabra, amigos de circunstancias, trabajo mal hecho?
sol poseído, críticas implacables?
sordera?

Mi agua
la cargo conmigo.
Y la herida del mundo?




una mariposa quiere volver a ser gusano

ella murmulla fingiendo todavía
pero el vuelo no se alza
ella se hiere en el suelo
quiere librarse del brillo
de la punta de la rama
del polen
de la lengua enrollada
librarse de la alborada
del zig
incierto
zag
cualquier
otro

hace fiesta de la nada

esa mariposa que quiere volver a ser gusano
deja el punteado remanso
la foto del fotógrafo
el lienzo, el tono que la tinta imita
y dobla el verde
raspando el suelo
para dejar rastro



Lo mejor del noviazgo es cuando termina
Es poder mirar con buenos ojos
aquella persona que pasaste a odiar tanto.
Lo mejor del nudo es desatarlo.
Lo bueno es entenderse.
No es que yo quiera todo listo
pero el silencio es un alivio.
Y la mejor cosa del mejor día de su vida
es cuando llega la hora de dormir.





que poema é esse que pasma?
que ostra é essa que come crosta?
que escafandro é esse que sobe fundo?
que lontra é essa que alucina?
que cume é esse que me cabe?
que ilha é essa que navalha?
que caule é esse que me colhe?
que hora é essa que jorra água?
que caça é essa que chega no canto?
que manto é esse que amassa o mal?

Quando numa noite chuvosa da rua do Catete
Um sobrado lacrimejar secreto cinema com você
Salve Leon Hirszman !
Jogue fora a sentinela dos bons costumes
E abra uma gota de ridículo no aquário dos teus olhos
Deixe de lado o lado das coisas e siga em frente
Ou mude o rumo e mande bem
Abrace a bomba sem medo
Músculos pra quem te quebra

Um corpo de lágrima larga meu gesto
Um resto de fibra no rosto rompe
O poema trama na língua
Busca uma brecha
Mas o corpo não se fenda
O poema trina
O corpo tranca
Masca o poema
Que luta, quer ser corpo que habita
Mesmo este corpo charco
Que teme poema dentro

mas e as árvores lá fora, o vento das folhas?
a buzina, o assalto, as pernas das putas?
vício retificado em cada birosca, em cada esquina?
gentileza bufando, o windows 2007, o banco 24 horas?
vapor de gasolina, greenpeace?
pão de açúcar, dois irmãos, ipanema e copacabana
clamando contra os holofotes?
a noite rosa tentando escurecer?
meu filho detido na porta da vida?
meu pai sumido, meu avô morto, o elo perdido?
chupa cabra, amigos de circunstâncias, trabalho mal feito?
sol poluído, críticas implacáveis?
surdez?

A minha água
eu carrego comigo.
mas e a mágoa do mundo?





uma borboleta quer voltar a ser lagarta
ela farfalha fingindo ainda
mas o vôo se desalça
ela se lanha no chão
quer se livrar do brilho
da ponta do galho
do pólen
da língua longa enrolada
se livrar da alvorada
do
zig
incerto
zag
qualquer
outra

tanto faz festa com qualquer coisa

essa borboleta que quer voltar a ser lagarta
deixa o pontilhado pouso
a foto do fotógrafo
a tela, o tom que a tinta imita
e enverga verde
raspando o chão
pra deixar rastro



O melhor do namoro é quando acaba
É poder olhar com bons olhos
aquela pessoa que você passou a odiar tanto.
O melhor do nó é desatar.
Bom é se entender.
Não que eu queira tudo pronto
mas o silêncio é um alívio.
E a melhor coisa do melhor dia da sua vida
é quando chega a hora de dormir.






miércoles, 5 de mayo de 2010

Sobre Balada de la piedra que canta, de Juan Pablo Mejía. Por Gladys Mendía






El canto sangrado de lo estático o Balada de la piedra que canta de Juan Pablo Mejía
Por Gladys Mendía


Pocas veces asistimos a la unión de diversos talentos en una misma persona: es el caso de Juan Pablo Mejía (Lima, 1982), voz de la actualidad poética de Perú, quien al mismo tiempo dirige, tanto la revista de creación El Jinete de la Tortuga, como Paracaídas Editores, dos referentes esenciales y obligados si Ud. quiere conocer la movida literaria de este amado país nuestramericano. Unido a esto se destaca como organizador de diversos concursos, encuentros, y recitales literarios junto al Grupo Cultural “Nudo de Voces”. Su libro Balada de la piedra que canta ha sido publicado en el 2009 por el reconocido Grupo Editorial Dragostea, al cuidado del escritor Jorge Alejandro Vargas Prado y presentado en el ya reconocido Festival Internacional de Poesía Cielo Abierto en su tercer año.

Entro a este poemario con la intuición de sentir la sutil armonía de los sonidos que sugiere el título. No me equivoco, cada poema es un canto de piedra/pájaro a lo femenino, a la noche, al fuego;

Mi canto: el corazón fálico de dios
que cubre el metal de tus manos
con culpa y deseo.

La erótica de las palabras envuelve en arpegios y las imágenes de la naturaleza en su faceta de misterio por develar, se combinan con cabelleras, ojos, voces, corazones, manos.
…el cuerpo de una mujer,
que guarda las ocultas formas de la naturaleza,
posee la voraz geometría de lo bello,
es una realidad inexpugnable.

Siempre he sabido que las piedras son cartas por leer. Al sentir los versos de este libro, he conocido su canto, su melodía de secretos, sabios y antiguos conjuros traídos a la luz por Mejía: identificado con lo estático, con la energía en reposo, sintiéndose piedra, una piedra que nos revela “hermosos crímenes”, una piedra que desde su “corazón musical” nombra la esperanza, una lenta y apacible esperanza a través de el “tiempo que todo lo descifra”.

y del pozo de su voz
brotarán sus últimas palabras
para animarlos
y del cuenco de su voz
una promesa
cantará sus nombres
sólo un nombre
impronunciable bajo la luz de esta piedra que canta.

La realidad creativa se basa en el flujo de los opuestos, las polaridades que intercambian de lugares, el poeta cruza esta línea desde el inconsciente universal hacia el consciente universal y florece esta piedra que canta su sangramiento incendiado, justamente lo que me absorbe con la perplejidad de la fascinación en cada verso.





Juan Pablo Mejía (Lima, 1982) Comunicador Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Dirige la revista de creación “El Jinete de la Tortuga” y el sello “Paracaídas Editores. Ha organizado concursos, encuentros literarios y recitales poéticos junto al Grupo Cultural “Nudo de Voces”, del cual forma parte. Poemas suyos han aparecido en diversas revistas y blogs de Literatura, así como en las muestras colectivas Nudo (2007), Caja de Typos (2007) y Cuatro (2009). Antologado en Poesía Perú S.XXI: 60 Poetas Peruanos Contemporáneos (2007). Ha publicado su libro Balada de la piedra que canta, Grupo Editorial Dragostea, Arequipa, Perú (2009).



Sobre Collage de Viaje, de John Martínez Gonzáles. Por Gladys Mendía


La erupción del lenguaje del alma o Collage de viaje de John Martínez
por Gladys Mendía


Si hay algo que me agrada de la tradición y actualidad cultural de Perú, es la numerosa cantidad de grupos literarios, cada uno de ellos en constante producción de revistas y fanzines, de recitales y encuentros.

Fue entonces en el marco del Festival Cielo Abierto 2009 (organizado por el poeta John López y el Grupo Literario Anábasis) en la Ciudad Sagrada de Caral donde conocí a John Martínez (Lima, 1981), comunicador social, fundador y editor de la revista Marc el loco y el fanzine Lithopia. Puedo decir que la tierra tembló cuando recitaba sus poemas, aquel sacudón que llegó hasta el alma hizo que me acercara a hacerle algunas preguntas. Y ahí me presentó a Collage de viaje (Ediciones Altazor, Lima, 2009).

Al leerlo, al experimentar toda esta poesía multitemporal/multiespacial, siento que me faltan herramientas para describirla, para acercarme a ella desde la palabra. Por un lado, está la imagen, fuertes proyecciones insospechadas y geniales:

Luz de árboles decapitados

atravesando la penumbra

única representación afásica

de las catástrofes intangibles.

por otro, está la memoria y lo reflexivo del ser humano en la vida urbana/cosmopolita:

Fotografías colgadas en la web

-resurrección de un tiempo que fue mío-

abriendo una marea si me siento frente a la pc

Y tú recuerdo tus ojos color caña dulce

Color de licor rosarino y gotas de té

de ojos q me abren y de senos q se encienden

cuando el amor se hace polvo y cae lento al mundo.

Collage de viaje, me va llevando desde lo lírico hasta lo coloquial y narrativo, con tal delicadeza brutal, con tal potencia sublimada que no se puede más que entregarse a estas visiones del caos; el decir, su carnicería, la sufrimos en cada verso, “el cadáver del lenguaje” se pierde en la desolación y el hastío latente de nuestros días: ”cadáveres de niños / emergen de mis venas / donde barcos de corsarios fantasmas / luchan contra la pérdida de luz “. No hay esperanza en este “destino de caer”, pero hay presencia, hay voces, incendiadas y cercenadas, pero voces al fin y al cabo: “escribir es tomar el océano / con la mano cercenada.”

Es fácil sentirme identificada con este poemario, celebro con escándalo el gusto por lo abismal, por la caída lúcida y la pregunta sin respuesta que siempre acecha en “la fisura del insomnio”…pero a veces, en medio de todo esto, hay unos ojos que aunque lejanos acompañan y logran burlar el dolor:

Aunque la distancia terrestre se aproxime

con su doloroso tatuaje de adiós

nosotros

secretos dueños del mundo (todavía vida)

caminamos separados pero juntos

para cambiar la vida y redimir la muerte.

Je t´aime.




John Martínez Gonzáles. Lima, 1981. Gestor de encuentros multiartísticos en diversas ciudades de Perú. Fundador y editor de la Revista Marc el loco y el Fanzine Lithopia. Se graduó como comunicador social en una universidad con nombre de santo católico. Ha publicado COLLAGE DE VIAJE ( Ediciones Altazor, Lima, 2009).



Sobre Detritos, de Wilver Moreno. Por Gladys Mendía


Sobre Detritos, de Wilver Moreno
por Gladys Mendía


Actualmente el panorama de la poesía en Perú está efervescente de voces jóvenes pero claramente maduras en el oficio literario y al igual que en toda Nuestramérica, la diversidad, las aperturas experimentales sobrepasan todos los límites imaginables. La gran actividad de recitales, presentaciones de libros, revistas, performances, festivales, entre otros, demuestran el gran movimiento creativo y propulsor de las letras peruanas. Justo en esta encrucijada se encuentra Wilver Moreno, (Ayacucho, 1982. Estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y miembro del grupo literario “El Club de la Serpiente”) poeta que ha sido antologado en varios libros. El año 2009 ha publicado el poemario Detritos, por Paracaídas Editores, importante editorial de su país que ya lleva años difundiendo el quehacer literario. Detritos llamó poderosamente mi atención desde el primer momento, abrir un poemario con una cita del Libro de Job, ya anuncia el tono, la atmósfera en la que estaré envuelta:

De piel y de carne me cubriste y de nervios y huesos me tejiste.

Me absorbe el tono de una voz en quiebre, que sabe sus límites, que ha visto los caminos pedregosos y se lanza descalza en la búsqueda sin fin. Un imaginario de manos, bocas, piernas, ojos, lengua, todo cuerpo, palpitar, todo el estado denso y en algunos poemas la musicalidad del soneto:

Boca humana, coronada y abierta,
ennegreces el camino mostrado,
estrechas y abismas al apurado,
que tienta, herido, la pureza cierta.

Verso a verso se demuestra que las extensiones corporales son anchos canales, puentes hacia otros reinos insondables donde el mismo cuerpo obedece otras leyes. Los estados mentales que producen los estímulos externos como la garúa, el frío, la humedad, los aromas, el silencio, son exaltados y producen breves meditaciones, encuentros y desencuentros consigo mismo. El poemario de Wilver Moreno logra una tensión excepcional: por un lado el desagarro del ser enfrentando y aceptando su peso, su carga vital, por otro lado la negación de esto y el reconocimiento de lo incorpóreo:

No soy yo el que cae como animal
nocturno ni mi cuerpo el que se estira como reptil.
Yo no veo. No siento más dolor ni más afecto.

Detritos es la gran travesía del cuerpo y sus partes por espacios urbanos internos y externos, sus cruces con el tiempo y el espacio o la alteración de ellos; la voz sigue su canto solitario anunciando la Nocturna muerte del Ser, pero al final del libro hay un encuentro especial, y es la sensualidad plena, entrar en el otro y encontrarse a sí mismo.




Wilver Moreno (Lima, 1982) Estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad Nacional de San Marcos. Integra el grupo literario “El Club de la Serpiente”. Ha participado en el libro grupal Club de la Serpiente: Muestra Poética. (Hipocampo Editores, 2007) y antologado en Poesía Perú. XXI. 60 Poetas Contemporáneos (Escuela de Lima del C.C. Yacana Editores. Lima, 2007). Ha publicado su libro Detritos (Paracaídas Editores, Lima, 2009). Actualmente prepara dos libros de poesía.



Sobre Poemas Cotidianos, de Karina Valcárcel. Por Gladys Mendía


De la ácida ternura o Poemas Cotidianos, de Karina Valcárcel
por Gladys Mendía


Perú tiene una tradición poética notable, notabilísima, sobre todo gusto mucho de los escritores vanguardistas que supieron dar una revuelta grandiosa al lenguaje, movimiento que hasta hoy influye en las voces actuales de todo nuestro continente.
Hoy día siguen apareciendo versos que nos atrapan en su canto; recuerdo muy bien lo que sentí la primera vez que escuché recitar a Karina Valcárcel (Lima, 1985) porque me hizo conmover hasta las lágrimas con su ácida ternura, con sus versos que uno a uno eran disparos a mi alma y que yo no podía dejar de querer sentir. Inmediatamente reconocí la falta de aliento que deja la poesía, la verdadera poesía. Luego, conversamos algo y me regaló su libro, que atesoré y leí. En cada página el brillo, ese destello de la palabra que nos abraza. Poemas Cotidianos (Editorial CasaTomada, Lima, Perú, 2008) hace que las rutinas diarias salgan de su lugar común y sean una vasta maquinaria de hacer milagros, pequeños/grandes exaltos, asombros, tiernos relámpagos fulminantes. La observación de cada detalle, en forma espontánea, sencilla, transparente; la palabra exacta que define pero no limita por las extraordinarias combinaciones de imágenes, hacen penetrar en el sentido multicolor del alma humana en conversación con el alma de las cosas, de la ciudad, de los seres amados/odiados, y toda esta imaginería provoca en el lector una sintonía tal, que invita a ser esa voz que va sintiendo/diciendo. Late fuerte y arde en Poemas Cotidianos lo femenino en toda su diversidad; por un lado está la madre:
“si no puedo enseñarte geografía
te invento un mapa para escapar de las fronteras protocolares”
La amante “Cuéntame, ¿A qué sabe mi piel con escalofríos?” La hija, “Mi mamá nunca me corrigió de chiquita, ahora soy poeta”. Y hay muchas más, son todas las mujeres en todas sus versiones/transgresiones:
“…regresemos a la etapa oral de las cosas y seamos infinitos,
mezquinos
amantes
en sueños
porque al amanecer será lunes nuevamente.”



Karina Valcárcel (Lima, 1985) Realizó estudios de dibujo y pintura en la ENSABAP y en la escuela de arte Corriente Alterna, respectivamente. Estudia Ciencias de la Comunicación, dicta talleres de creación literaria, organiza y promueve diversos eventos de índole cultural. Ha publicado: Poemas Cotidianos (Editorial CasaTomada, Lima, 2008) y Una mancha en el colchón (Lustra Editores, Lima, 2010).



sábado, 27 de marzo de 2010

KARELYN BUENAÑO: Poesía Actual de Venezuela






KARELYN BUENAÑO (Venezuela, 1980) Lic. en Idiomas Modernos mención Investigación Lingüístico-literaria ULA. Mención especial poesía DAES ULA 1999.Premio poesía DAES ULA 2003. Certamen Mayor de las Artes y las Letras 2004. 2da Mención de Honor I Concurso Nacional de Poesía Héctor Roviro Ruiz, 2006. Sus libros: La ciudad nos cantará para abrazarnos (Daes, Mérida, 1999), Complejo de Dido (Daes, Mérida, 2003), Siniestra, (Ediciones Gitánjali, Mérida, 2005), Trópico de Circe, (Editorial El perro y la rana, Caracas, 2006).

Selección por Gladys Mendía


La Loca

Toda buena ama de casa
despeinada
sin ambages
con el vientre lleno de orquídeas y canciones
se hamaquea
en las esquinas del amparo
y a tientas
reconoce
el luto de cualquier sonrisa limpia
de ojos bajos
como cuando reconoce
alguna fruta madura
pequeñita
caída
muy temprano

Toda buena ama de casa
impregna el pan
y la mesa
con el perfume de su alma
Las manos
son las mismas
aunque su mundo de verdad
se murió
con la evolución de los almanaques
y con la mortaja
misma
que las nostalgias mismas se tejieron

Toda buena ama de casa
no envejece
se detiene
y entre sus alegres desmemorias
todavía sabe qué día es domingo
por la plegaria de los árboles
la edad del aire
el color del cielo


Toda ama de casa
toda puta
toda nacida de mujer
sabe en su pecho la mentira universal:
que domingo
no es día de descanso
y cada vez menos el día del señor
más bien
es día perfecto
para agarrar las maletas y largarse
ver películas
en fin
no hacer un coño
Es ese día de decir
no me muero
no amo
no rezo
no me acuesto más con nadie
no paro más
no me quejo
no lloro
ya no me calo este madero
de mierda
no joda
cómanse un cerro
cabrones
coños de madre
porque no quiero
porque no vivo
y porque no me da la perra gana.





El Carro

Cuando perduras así
de ese modo
cuando el solar de la casa
desaparece
y el tinajero
es nuestro propio corazón sin canas
que espera
una correspondencia en burro
mientras se mece en la silla de la bisabuela
muele café
y mira pasar la procesión de la virgen
llevando las cuentas del rosario
tejiendo el único tapete
de cien años
y en cambio
a mi niño
se le alumbran los ojos
con su monedita de bronce
para jugar por una hora en el simulador
y duerme
sueña volar
no como un ave
como una nave
los power rangers
o pokemón
Entonces
vida
tanto silencio ahora
sabe a cansancio
tus verdes y tus grises ya no llenan
Tanta ausencia de respuestas
es más insoportable que la muerte.





jueves, 18 de marzo de 2010

Sobre KNOCK OUT de Juan Carlos Urtaza. Por Anita Montrosis



























“KNOCK OUT o Cuando se está fuera de Combate” de Juan Carlos Urtaza
Por Anita Montrosis


Cuadrilátero, luces, cuerdas, la lona manchada son parte de una historia en la que cualquier cosa puede suceder. ¡En fracciones de segundos! La obra queda sin palabras, se construye en la acción.

En el ring el luchador está sujeto al tiempo. La disputa en sí es atemporal. En cierto sentido se convierte en todas las luchas del mismo modo que los boxeadores podrían ser todos los hombres. El tiempo, así como la muerte, es el adversario invisible con el cual los seres humanos en general se enfrentan. LA BOXE es una metáfora, es una danza de desafíos que utiliza el boxeo como herramienta básica para narrar el viaje del hombre en su camino de gloria y desilusión, privaciones y alegrías, pérdidas y conquistas.
Cuando una vida está fuera de combate se dice que se está posiblemente en otro plano, en la lona se está “Knock out”, título del primer libro de Juan Carlos Urtaza, en cuya trayectoria poética hay Premio Municipal de Poesía, Beca Fundación Neruda, Premio Roberto Bolaño y Beca de Creación Literaria Fondart.
El poeta parte de su vida se ha dedicado al boxeo, razón de este libro, contienda que deja sin conocimiento o sin posibilidad de continuar peleando al otro, o tal vez la pelea sometida al conteo, al análisis del pasado y a la escritura de las tablas.
El hablante nos narra en diez tiempos como la supervivencia sangra, como los sucesos tintinean /en este largo y angosto país/ no es más que un ancho y hondo cuadrilátero/donde no existen reglas/y se puede golpear por la espalda – en secreta impunidad/.
Lo que no está en secreto, es que la voz en estos versos, desde el primer golpe se cuestiona por aquellas generaciones que si serán capaces de sostener sus rostros, se interroga por la memoria de un hombre y por la mente de un niño. El hablante nos dice /Un hombre que no pestañea-memorízate eso- no puede ganar ni perder/. Sin duda un hombre no puede ganar ni perder, porque es en ese desquicio extremadamente agotador, en esa milésima de segundo, en ese prohibido parpadeo que se queda totalmente a la deriva.
En Knockout la vida se trasforma en un juego de imágenes, todas simultaneas. La vida en un cuadrilátero, es fugaz y como tal lo puedes dejar todo hasta desangrarte o no intentar nada. La esencia misma de la existencia está desplegada en la lona, una lona que te voltea si no eres capaz de levantarte antes que las campanas te declaren muerto.
Entre la tierra y el cielo un cuerpo gira sin saber reír o llorar, pues no hay tiempo y en este estado agónico recurrente es cuando podemos aferrarnos al recuerdo de la muerte de un hermano, y a veces también porque no, al rostro borroso de una madre, porque simplemente la vida se aferra al delirio como las manos a los guantes. /Vi el encuentro con el pasado que quise olvidar/ y tome la mano del que quería ser por última vez / con la cabeza llena de golpes y de sueños.
Me pregunto si hay algún indicio de religiosidad en esta forma de combatir la existencia, si el afán de renacer en la lectura que Urtaza plasma en estas páginas responde a la profundidad de las preguntas y a las respuestas. /¿Existe Dios después del diez?/ Después de DIEZ la lona se une al cielo/ como dos labios sepultándome.
La poesía de Juan Carlos Urtaza nos sacude verso a verso, es una construcción poética reflexiva, limpia, solida. En cada símbolo, el poeta y el boxeador nos somete a un constante ritmo, nos arroja necesariamente dentro y fuera de las cuerdas porque sencillamente no tiene más pretensión que dejarnos Knockout.



miércoles, 3 de marzo de 2010

ROMINA FRESCHI: Poesía Actual Argentina




ROMINA FRESCHI (Buenos Aires, Argentina 1974). Publicó redondel(1998), Estremezcales (2000), Petróleo (2002), El pe Yo (2003)y las plaquetas Villa Ventana (2003) y Solaris (2007)entre otras. Es egresada de la carrera de Letras por la UBA. Dirige la revista de poesía actual Plebella.

Marea de aceite de ballena (inédito)



inicial ix
parece llegar un punto de choque
el hastío de sí del mecanismo adoptado
conseguir una desviación, una leve distracción, del centro de la trama
rápidamente
los desvíos pueden llevar a la muerte, y los choques más
asumir los inicios
poner un timbre
mecanismos para calcular el tiempo
el cuerpo se deposita y en gran parte se aburre
aún la falta de pasado propone un sustituto, ritmo a retomar
intemperie, nostalgia, refugio, gimnasio,
el regalo
la obtención de respuesta, eco, amor
hay que investigarlo
el reconocimiento parece un puro conocimiento
lo real y lo recordado
el regalo
insiste
invita
el cuerpo recuerda sus más tempranas vibraciones
algo, el alma o la mente, rearma las situaciones de acuerdo a patrones reconocibles
el dolor sale como disparado
falta
el cuerpo suele fallar concienzudamente
no es algo dado
ni el climax, ni el dead end, ni la apoteosis,
alguna expulsión quizás, urgente aún
las luces del cielo no vendrán a capricho
haber contemplado solo nos ha servido para conocer irremediablemente el final
implacables necios imprudentes
no solo es el aburrimiento sino cierta faceta de la propia voluntad
la misma naturaleza diaria
cualquier propuesta parece un abismo a los pies
la confirmación de los lugares comunes, atajos
la abstracción carcome las almas y los cuerpos
la distancia con lo amado confunde la voluntad



inicial x
la predicción
haber elegido todos los temas
la música de la radio
el standard
corrompemos las superficies nuevas
con un propio entorno recreado
la maestría, la tecnología, la elección entre el olvido y el recupero
a veces esa operación puede ser un saqueo
sin distinción
y una puesta en funcionamiento de todo lo saqueado
es dificil distinguir
una verdadera situación coercitiva de una que no
la evaluación, la posibilidad de terminar con la vida
tangencialidad, herramienta, mordaza
la constante frente a la cual todo cambia de signo
y la mantención
la provisión
como si todo mantener consistiera
forzar el amanecer
abandonar los conceptos utilizados por toda bibliografía
no especificar su sentido
el forzamiento del error, su formación, la coerción
mantener la posición y dejar morir de frío
no querer admitir jamás la propia crueldad
dejarse morder, defenderse de los animales
ser amenazado por las ventanas.



inicial xi
como un vitraux, un vidrio repartido encapsulado y sin vasos comunicantes
en cada repartición otro universo, otro vitraux. la remordición.
el estampado de las opciones un pizarrón
un papel metalizado, hay algo que encierra.
la felicidad como un surco paralelo a tus ojos, un barandal.
pasión de verlos, vertebrados,
la pasión de la visión, la expiación, la espiación.
soy fanática del grafito, la pulpa, la fruta,
el acto de disimulo, un retorno de nobles,
una alergia
una/cierta/búsqueda
periódica
la mantención en lo lejano fuera de la actualidad, actualiza la frescura
un seguimiento punto por punto podría inhibir la capacidad de reacción
medir los elementos básicos
lo aprendido
recordar ciertas letras y nombres específicos del pasado,
un pasado anterior al pasado
él es fuerzo
aplicar los recursos
descubrir sus límites
extender sus límites
los límites forman panoramas
pinares pinamares
la refracción de los espejos
mantiene seguro la energía hasta el asfixia.
la disolución del límite en virtud de su falta de expansión o movimiento.
todo ocurre en términos relativos al protagonista.
la expansión, al menos por ahora, es un hecho,
la vejez de las cosas se refleja en el rayo fulminante que las parte y las olvida,
la narración filosófica de una oración larga, larga...



inicial cviii
cosas que estarán en la mente para siempre
una historia de amor, trunca pero única
dejar un hijo,
acceder a pensar que esto es así
unos días así al año, perfectos
enseñarle otra vez el goce a alguien,
ver copular a las mariposas, un menage a trois
y la cortadora de pasto, rebenques y aleluyas
cómo responder semejantes expresiones
una historia de amor, ramplona, un jardín
fumar un cigarrillo, un espasmo eléctrico,
hemos conquistado el malhumor, ni una sola línea de profundidad quiebra nuestro pensamiento,
agua de pileta, intención permanente,
como si la novedad fuera de verdad permanente,
ya no es lo mismo
criaderos, cuadros y callejuelas de un lugar extraño y lejano, pero fácil.
el espacio es sin duda alguna foto de los años '70,
las distintas fases de la neblina, sumadas a la particularidad de las construcciones, proporciona ese
/efecto a distintas escalas, una panorámica de los años anteriores, preguntarse por la /popularización de los espacios de elite,
no se llega así a la revolución,
la clase obtura la visión del confort,
ha de abolirse,
técnica y teóricamente,
todo es posible,
rotar en los servicios,
solo puedo darme un chapuzón en una pileta de lona,
solo puedo pagar el placer de los demás,
aquí las montañas son presencias vaporosas,
recuerdo haber hecho muchas cosas por amor,
insólito, entre la niebla y la resolana, tener falta de concentración
a intervalos pequeños la conciencia encuentra un diario punto de avance,
a ser movido por el afán y el tesón,
el punto en el mapa es lo de menos,
hay una caracterización, sutil, una regulación,
constante, intermitente y espasmódica
lo real puede tener lugar así, una fracción de segundo y vemos,
no nos saludamos,
hubieramos querido que salude, pero estaba trabajando,
estábamos trabajando, pero parecía que no,
portarse bien, un alero, una avioneta, una moto con sidecar,
los sonidos de los motores,
lo mecánico es tan natural como lo natural,
tener casas con galerías o aleros y usar túnicas,
romperse un poco la espalda, es siempre una necesidad,
hoy que se nos ofrece, la pertenencia a una clase, hay que pensarlo,
un tipo de pertenencia es la que se nos ofrece,
una confianza, un terreno en común, un no más de algo
una integración de determinados movimientos, actitudes,
nos encantan a encontrar, dejar de perseguir,
como si no fuésemos una fuerza perfecta en nuestro cerebro, incompleta,
determinar los puntos de insistencia, y recorrerlos con intensidad,
hasta el nacimiento de nuevos puntos de intensidad, elucubraciones, postes de teléfono,
una película de niebla y resolana es lo que se encuentra sobre las montañas
como una cortina, y no se puede dejar de pensar,
y nos gustaría asirnos a la independencia, la sangre de pájaro,
no vivir jamás el amor como una cuestión de clase,
bastarnos nosotros mismos, hacernos regalos, estar en un umbral