AZARES DE ACUERDO CON EL DESTINO
DIÁLOGO CON JABOB KLINTOWITZ
Floriano Martins
Traducción al español por Gladys Mendía
El diálogo con Jacob Klintowitz (Porto Alegre, 1941) es una pieza mágica, telar infinito compartido con este crítico brasilero que posee una obra dotada de increíble singularidad, sea por la extensión como por la luz que incide sobre el objeto de todos sus estudios. A mediados de los años 60 a principios de la década siguiente, Jacob residió en Río de Janeiro, allí mantuvo por siete años, una columna diaria de crítica de arte en la Tribuna da Imprensa. Al cambiarse para San Pablo pasó a escribir para el diario O Estado de S. Paulo y el Jornal da Tarde, habiendo sido redactor y crítico de arte de TV Globo y crítico de arte de la revista Isto É. Actualmente es curador del Espacio Cultural Citi, así como consejero del Instituto Lina Bo y Pietro Maria Bardi y del Museo Judaico de San Pablo. Vicepresidente del Instituto Anima de Sophia, ganó dos veces el premio Gonzaga Duque, de la Asociación Brasilera de Críticos de Arte. Con una bibliografía que llega a 110 títulos publicados, escribió sobre artistas y temas variados además de consistentes de nuestra cultura. En 2010, salió por Ediciones Nephelibata, de Santa Catarina, su primer volumen de cuentos, O portao dourado. La armonía que alcanzamos en el diálogo que sigue es reflejo de la sinceridad entregada o como él mismo llegó a decirme, reflejo de la honradez con que condujimos ese esfuerzo común. Abraxas.
FM| Directo al grano: ¿Qué te habría llevado a la crítica de las artes?
JK| El lugar donde me siento perfectamente en confianza es entre imágenes, textos, palabras, diálogos. Desde siempre fui así. A los 10 años leí e hizo un inmediato análisis de parte de la obra de Fiodor Dostoievski y Honoré de Balzac. Creo que intuí elementos esenciales, inclusive sobre las diferencias entre los dos y su proceso de creación. A los 14 años hice una redacción escolar de tema libre y elegí como tema “el miedo”, en la que amalgamaba todo: la biblia, especialmente el “Eclesiastés”, Omar Khayyam, Freud, Marx, Darwuin. Era una bella ensalada mixta, pero el profesor, Luis Emilio Léo, era un verdadero maestro y me premió con un “10” en todo el año, desde que yo le entregase dos redacciones al mes. Fue mi comienzo y mi primer público, un solo individuo. Y no paré más. Lo curioso es que, tantas veces, en búsqueda de ser mi propio mecenas, me había desviado del camino literario y encaminado en la aridez ejecutiva.
En Porto Alegre, RS, donde nací, aun adolescente y ya amigo de artistas, frecuentemente yo respondía las entrevistas por ellos. Deducía por su obra lo que ellos deberían pensar sobre las cosas del mundo. Yo ni me daba cuenta de que esto ya era crítica de arte. Y comencé a escribir en el mayor diario de la tierra, el Correio do Povo. Naturalmente yo escribí sobre temas que estaban más allá de mi posibilidad, como Franz Kafka, Cervantes y Gil Vicente. Cuando me sentí asfixiado por la vida pequeña de la, en esa época, provincia, y perseguido por el autoritarismo político, me cambié a Río de Janeiro, se repitió el fenómeno. Fui buscado por un artista llamado Aloysio Zaluar. Él y su grupo querían hablar, dar opiniones, pero no sabían cómo hacerlo. Yo escribí las declaraciones en forma de reportaje. Y fui publicado en la página entera del diario Tribuna da Imprensa. Ellos tuvieron la gentileza de colocar también mi nombre como coautor.
El segundo artículo, a falta de máquina de escribir, tuve que hacerlo en la redacción. Un señor elegante y de ojos brillantes llamado Hélio Fernandes, dueño del diario, me preguntó quién era yo, identificó el nombre con el artículo, hablo de mi “talento” y, para acortar la historia, me dio una columna diaria en su periódico a partir de aquel momento. Yo me convertí públicamente en crítico de arte.
Perece azaroso y tal vez lo sea. Pero este azar estaba de acuerdo con mi destino. Y, ahora, volví a los comentarios sobre literatura y estoy publicando mi ficción. Estoy en casa.
FM| ¿Cómo llegan a Brasil los Klintowitz y de qué manera el origen familiar influenciaría tu vida?
JK| La familia de mi madre, Knijnik y Beckerman, rusos, vinieron al interior de Rio Grande do Sul en una oleada llamada pioneros, inmigración promovida por Rotschild que preveía a la segunda guerra mundial, el asesinato de judíos, y trasladaba a los más pobres al cultivo de la tierra en lugares distantes. Mi padre, lituano, estaba amenazado de muerte en su tierra por luchar por el comunismo. Era imberbe, poeta, articulista, político. Joven, sin profesión, en una tierra extraña, en otra lengua, parte de su destino no fue cumplido. Y su familia, madre, hermanos, primos, fue asesinada en un mismo día por los nazis. Tengo la sensación de que nunca salió del estado de shock.
Mi padre me influenció por su amor a la verdad, su fidelidad a los conceptos éticos, su respeto mítico a la cultura y a la producción cultural. Y el Balzac y el Dostoievski que leí a los 10 años fueron regalos de él…
FM| ¿Cuáles artistas fueron aquellos que primero te despiertan la atención para un diálogo más sistemático con la creación?
JK| En el campo de la literatura, no tengo duda de que fue el Eclesiastés, bíblico, atribuido a Salomón; Shakespeare, Franz Kafka, y los poetas y escritores árabes antiguos. En las artes visuales, creo que fui inmediatamente capturado y encantado por Piranesi, Leonardo da Vinci, Paul Klee, Pablo Picasso, Constantin Brancusi.
FM| Mark Rothko, en su última conferencia, observó la imposibilidad de describir lo que él llamó “la noción trágica de la imagen”. La fuerza con que este nuevo componente –la imagen- pasa a definir el arte en el siglo XX, ¿Cómo modificaría la visión de la crítica? ¿Cómo diferenciar las dos estaciones de esa actividad intelectual?
JK| Pienso que el mundo se modificó. La derrota del asunto a favor del tema es parte del rechazo a lo anecdótico a cambio de una visión del mundo y de la intermitencia de la realidad. Lo que cambió fue el concepto de lo real. Se alargó y perdió sus nítidas fronteras. Lo que era considerado real, no lo es más, desde el punto de vista de la vida humana, creció la importancia de la intuición, de la sensibilidad, de la subjetividad. El hombre es mayor, después de Freud. Lo oculto es parte de la totalidad del hombre. El arte busca el arte y no el registro de hechos históricos. Él es la propia historia, es el hecho mismo, no es el reportero del mundo, sino la biografía de sí mismo. Ciertamente la imagen, aun más la de Rothko, tiene el sentido trágico de la biografía profunda (no tópica), de la narración de la vida y, en el caso, de la narración de la propia muerte. ¿Y por qué él conseguiría expresar lo que es esta imagen? Él ya lo había hecho en el lenguaje correcto, el suyo.
No veo dificultad en hablar de la imagen. Yo nunca la describo, yo nunca quiero substituirla. Lo que hago es crear equivalencias poéticas en otro lenguaje, el de la palabra. Pretender substituir un lenguaje por otro es amar el fracaso.
Al respecto de la crítica de arte debo decir que no sabemos bien lo que es, tantos son los críticos, tantas son las maneras de hacer crítica. Está el comunicador, el que escribe en medios masivos. Está el universitario, el que lleva la vida en el campus, es parte de departamentos y participa en asociaciones científicas de crítica. Y los hay como yo, para quien la idea de una crítica de arte científica es una idea de pesadilla, un mal sueño, y que se guían por la sensibilidad, por el amor del lenguaje, por el placer supremo de descubrir en la obra de arte aquello que ellos son, su identidad. su biografía profunda. El arte que me gusta narra mi biografía.
FM| La entrada en la modernidad esencialmente se caracteriza por una visión cosmopolita y el rechazo a toda forma de nacionalismo. Lo que vimos en Brasil, sin embargo, fue justamente una búsqueda o afirmación del carácter nacional. Como recuerda el mexicano Octavio Paz, la idea de los estilos nacionales, típica del siglo XIX, era fruto de países que desconocieron el Renacimiento o el Barroco. ¿Cuál es tu entendimiento a este respecto? ¿Habría ahí una singularidad de nuestra lectura de la modernidad o simplemente lo que llamamos modernismo aun es reflejo de una cultura subdesarrollada?
JK| Nosotros amamos, en Brasil, la hipocresía del nacionalismo. Es él que justifica nuestros atrasos, que nos hace levantar la nariz y decir que somos insensibles, egoístas, destructores, solo que esto es una forma típicamente nuestra. Nuestro nacionalismo estuvo ligado al fascismo, al totalitarismo militar, al atraso. En Brasil, lamentablemente, toda persona terrible y perjudicial levanta la bandera del amor pulcro y separatista de la patria. La patrias solo para ellos. Un horror.
En el caso del modernismo, cuesta creer que sea entendido como un estilo, cuando es una postura científica y filosófica. Venció por muchos siglos, tuvo su gloria profana y superficial, y nos condujo al caos sin ética y a esta casi hecatombe final de la humanidad. Está destinada a encerrarse, derrotada por la ciencia cuántica, por la psicología, por la alta literatura, por el arte más sensible. El mundo se vuelve más completo y complejo.
En Brasil, hubo muchas equivocaciones. Y como es común en nuestro país, las equivocaciones se vuelven dogmas. Se vuelven verdades religiosas. Hay de todo en nuestro modernismo, hasta incluso un poco de modernismo. Y nunca podemos olvidar que los resultados, las obras, son de mediano nivel.
FM| ¿En qué momento nace la crítica de arte en Brasil?
JK| Esta pregunta me confunde. ¿Tú quieres una descripción histórica, tipo Gonzaga Duque, etc. O es ideológico?
FM| Yo me refiero a aquel momento en que se percibe la perspectiva de convivencia enriquecedora entre la creación y su lectura crítica. Un crítico español, crítico de literatura, hoy alejado de la actividad por decepción con el mundo literario –quien agradece que no se haga mención aquí a su nombre – cierta vez me dijo que la función gratificante que la crítica tendría que cumplir sería la de iluminación de ciertos puntos oscuros de la creación. Pero que ese ejercicio de iluminación jamás debería ser entendido como la afirmación de una nueva verdad estética.
JK| Hay muchas manifestaciones críticas, diversos formatos, biografías, entrevistas, comentarios, y la propia actitud de algunos artistas tiene carácter crítico, como el rechazo de la luz artificial del atelier, en una copia del ambiente acogedor, imaginario y nostálgico de París, y la búsqueda de la luz del paisaje brasilero en el propio paisaje brasilero. Es el nacimiento de nuestra pintura del paisaje. Y yo, para responder esta pregunta, debo ser absolutamente restrictivo e injusto, pues deberé elegir un momento, iluminar este momento y oscurecer tiempos pasados y diversas formas de crítica. Mientras tanto, desde el punto de vista del símbolo, es posible hacer esta elección. Yo pienso que el momento clave fue la crítica del escritor Monteiro Lobato en la exposición de Anita Malafatti, el 20 de diciembre de 1917. El título del artículo, publicado en el diario O Estado de S. Paulo, era “¿Paranoia o mistificación? A propósito de la exposición de Malfatti”.
Anita Malfatti hizo una muestra en la ciudad de San Pablo, especie de presentación después de su período de aprendizaje en Estados Unidos. La exposición tenía una atmósfera expresionista, y era delicadamente lírica. Monteiro Lobati, escritor de alta relevancia y, hoy, un mito literario nacional, enviste violentamente contra lo que llama el arte moderno, mezclando impresionismo, futurismo, cubismo y extravagancias a la moda de Picasso & Cía. [sic] En su artículo, Malfatti parece un pretexto. Presenta, como referencia del verdadero arte: Praxiteles, Rafael, Reynols, Rodin. Fue esta crítica que transformó a la pintora en una especie de mártir del modernismo brasilero y que sirvió de blanco, de enemigo ideal, para la Semana de Arte Moderno, en 1922, una tardía manifestación. Debe decirse que la Semana de 1922 solo se volvió posible porque el escultor Victor Brecheret, para entonces casi un desconocido, tenía un conjunto magnífico de esculturas. Anita tuvo un papel más limitado en la Semana.
Esta crítica fue un divisor de aguas y sirvió como paradigma pro y contra las innovaciones artísticas. Fue utilizada políticamente, manipulada, transformada en manifestación emblemática. Y muy poco analizada. A pesar de su contenido conservador, de la tontera y de la incomprensión de lo que sea arte, del distanciamiento del pensamiento expresivo y del nuevo conocimiento científico y cultural, es importante la hipótesis levantada por Monteiro Lobato de las preguntas relativas a la paranoia y a la mistificación. La apariencia libertaria, el foco romántico en el artista y no en la obra, la simplificación de los análisis culturales, la contaminación del arte por la publicidad y por el marketing, actualizan estas preguntas colocadas por Monteiro Lobato.
Monteiro Lobato es un escritor seminal en Brasil. Él no sucumbió en la mediocridad. Lo que él confusamente llamó arte moderno es hoy el único arte que se practica, en sus múltiples e infinitas facetas. Y nuestra época, enferma de narcicismo, corrupta y egocéntrica, una época patológica, hizo aflorar el libertinaje como método. A veces, por guerras en la vida cultural, alguien pierde el sentido de medida, como fue este momento de Lobato, dispara en lo que ve y acierta en otro blanco. Es el caso. De cualquier manera, no conozco nada en Brasil que haya causado tanto impacto. Es una crítica injusta, desproporcional, vasta y excesiva. Y favoreció la causa que condenaba. Y fue el marco inaugural de nuestra crítica de arte.
FM| ¿Sería posible, cronológicamente, saltar de allí a la última crítica, o sea, hay un ejemplo de igual tenor explosivo actualmente que, independiente del sentido de justicia, pueda ser destacado como marco en la crítica de arte que (aun) se hace en Brasil?
JK| No habrá más, imagino yo, este tenor explosivo. Nada más choca en nuestro mundo. La antigua idea, aun hoy adoptada por muchos artistas autodenominados de “vanguardia”, de chocar lo burgués, es un arcaísmo tonto. Las imágenes de la destrucción, de las guerras, de los muertos, o de las víctimas de la negligencia gubernamental, con chabolas destruidas por deslizamientos de los cerros, o víctimas de inundaciones por la destrucción ambiental, tribus aniquiladas por tribus rivales en el poder, las epidemias de nuevas enfermedades como el Sida, conviven con noticias frívolas del ambiente de la moda y del comportamiento. Muerte, destrucción, genocidio, conviven en el mismo espacio, dividen el mismo tiempo, en los noticieros. ¿De qué manera una pintura, o automutilación física o estética, o sacos ensangrentados, o en un espacio artístico saturado de materiales de embalajes, pueden chocar? También un texto crítico no será explosivo. Hoy las nuevas ideas se remiten a la inteligencia y tienen un fatal tiempo de maduración.
En tres ocasiones específicas, yo creo que contribuí al desenvolvimiento de la crítica, o para su profundización, para su diferenciación. Pero quedo constreñido de relatar estos hechos históricos, pues parecería un relato en causa propia o misa de cuerpo presente.
FM| De todas formas tendrás que relatarlos, menos como satisfacción personal y más como ilustración de lo que tales ocasiones representan en el escenario general de nuestras artes.
JK| En la década del 60, en una votación en el Museo de la Imagen y el Sonido, en Río de Janeiro, se discutía un premio destacado, en la época de gran repercusión mediática. Yo voté abiertamente, publiqué mi voto en la Tribuna da Imprensa. Voté por Israel Pedrosa, afirmé saber que él tendría un solo voto. Quedó registrado que la gran conquista de la pintura brasilera, el dominio de la refracción cromática con la que Israel Pedrosa pintaba, era un marco y que había este reconocimiento. Yo estaba desligado de la fiesta de premiaciones. Aquel voto solitario y su registro periodístico quedaron resonando.
En las décadas de los 70 y 80 yo sistemáticamente desmitifiqué las falsas teorías de la muerte del arte, analicé exposiciones que se pretendían hegemónicas, defendí artistas relegados a la oscuridad por no estar de moda y, finalmente, esta serie culminó con un análisis fonético de la exposición de un artista, Antonio Dias, cuyo mérito principal, en esta muestra, sería su soporte, un papel artesanal hecho en el Tíbet. Mi análisis tenía un carácter irónico y jugaba fonéticamente con los sonidos de las palabras. Hoy ciertamente yo no utilizaría la ironía, porque nada tengo contra el maravilloso Jonathan Swift…Simplemente cambié y utilizo la forma poética para defender mis ideas y ya no más la ironía. Hoy se multiplican libros sobre la autodenominada vanguardia y sobre ciertas teorías oportunistas sobre la comunicación y el arte. Curiosamente no citan mi trabajo que duró cerca de 20 años.
El tercer momento fue un libro y una exposición con el título “La re sacralización del arte”, inaugurada, en el SESC Pompéia, en el bellísimo edificio reconstruido por Lina Bo Bardi, el 10 de marzo de 1999. La gestión iluminada de la Federación de Comercio, donde el SESC está incluido, era de Abram Szajman. Este libro y esta exposición inauguran, tal vez en nivel mundial, una nueva era de arte, demostrando su aspecto espiritual, su porción divina, su capacidad de percibir el universo, su apertura para reconocer el rayo de luz, para tener en las manos y presentarnos lo maravilloso. La idea de la desacralización del arte, repetida hasta el agotamiento, no es sino una pálida repetición del modernismo a partir del Renacimiento. ¿Cuál es el sentido de continuar con este concepto, como si aun tuviésemos que combatir la iglesia católica? ¿Y cómo ignorar el carácter espiritual que la ciencia contemporánea nos dio? ¿Y qué el arte produce, hay más de un siglo, y que nadie quiere ver y solo desea repetir un slogan anti católico y alabar un paradigma científico newtoniano?
Estos tres momentos, seleccionados con la visión de hoy, de este momento actual, presentan un nuevo recorrido de la crítica de arte en Brasil.
FM| Volvamos al punto del modernismo. El nivel mediano que defines como siendo característico de las obras de nuestro modernismo –aspecto este que está lejos de restringirse solo a esta referida etapa – ¿Acaso tendría algo que ver con la ausencia de diálogo del artista brasilero con las demás tradiciones extranjeras? Históricamente creamos aquí una especie de isla de presunción que nos aliena al resto del mundo. ¿Cuál es la extensión de ese prejuicio y hasta donde crees que el mismo pueda algún día ser remediado?
JK| Yo hablaba del nivel mediano en condiciones específicas de los actos políticos generadores de la bandera del modernismo. En regla, las manifestaciones culturales son mediocres, en la aceptación del término, o sea, medianas. La humanidad parece tener un porcentual para producir genios. En Brasil, territorio continental y población cercana a 200 millones, no se produce más genios de lo que se produjo en la pequeña Florencia renacentista. Nosotros tenemos, a pesar de todo, grandes artistas y obras significativas. Candido Portinari, Maria Martins, Vicente do Rego Monteiro, Alberto da Veiga, Victor Brecheter, Ismael Nery, Lasar Segall, Antonio Bandeira, Israel Pedrosa, Mario Cravo Jr., Macello Grassmann, Aldemir Martins, Norberto Nicola, Ibere Camargo, Fayga Ostrower, Maria Bonomi, Yukio Susuki, Roberto Magalhaes, Henrique Leo Fuhro, Megumi Yuasa, Antonio Hélio Cabral, Liana Timm, Shoko Susuki, Sérgio de Camargo, Manabu Mabe. Y uma lista de varias generaciones e injusta, pues hecha improvisadamente, y sé que me dolerá observar más tarde nombres que olvidé en el momento.
Nuestros artistas están muy a la par de lo que se hace en el mundo. A veces, este saber del mundo es hasta excesivo, pues se transforma en sumisión. Los autistas son los sucesivos gobiernos brasileros, como se puede observar en la miseria inamovible de nuestra población, sin acceso real a la salud, vivienda y educación. Y el discurso demagógico y salvador que, tristemente, encuentra eco en la población sin educación. Esa la pesadilla viva de América Latina. Nuestro arte está a la par, y, en algunos casos, sabe crear sus caminos o estar en terreno nunca antes pisado por pies humanos. Estoy pensando en gente como Israel Pedrosa, Guignard y Volpi.
FM| El gran enriquecimiento de la crítica, no solamente la crítica del arte, sino de la creación artística de una manera general, se dio justamente con la búsqueda de un carácter literario para la misma, sin restringirse al lenguaje científico. Escritores como Octavio Paz y Milan Kundera, por ejemplo – pensando aquí en las dos áreas, de la poesía y de la narrativa -, dieron un nuevo brillo a la crítica literaria. ¿Cómo observas el tema? ¿Cuáles otros nombres en la crítica de arte en Brasil situarías a tu lado?
JK| Existe en Brasil, una tentativa de restringir a la crítica de arte a un instrumento técnico o científico. Es el mecanismo, aliado al oportunismo burocrático que se instaló en nuestras universidades. Nada puede ser más contrario a mi ser que esto. Acepto que existan muchos tipos de crítica, por supuesto. Pero mi espíritu pertenece a la aventura del descubrimiento sensible e intuitivo. Yo nunca abandoné la idea de que la crítica de arte es un aspecto de la literatura. En defensa de mi punto de vista, recogí en el mundo más de 50 escritores que hicieron crítica de arte. Algunos de manera constante, otros más eventuales. Pero no es la persistencia o el número que caracteriza el crítico de arte… Yo considero a Honoré de Balzac, con su cuento “La obra prima desconocida”, un crítico de arte fundamental. ¿Quién puede determinar que la crítica deba ser escrita de manera cartesiana? Tú me preguntas sobre Brasil, pero cito autores no brasileros…Me gusta la calidad literaria de algunos críticos que tuvimos y, en algunos casos, tal vez la crítica no haya sido su actividad literaria principal, pero esto no importa: Walmir Ayala, Geraldo Ferraz, Haroldo de Campos, Clarival do Prado Valladares, Antonio Callado, Jayme Mauricio, Antonio Bento, José Geraldo Vieira, Mario Garcia-Guillén, Léila Coelho Frota.
FM| Cuando me referí a otros no lo hice en relación a Paz y a Kundera y sí en relación a tu presencia, que es bien destacada, sin embargo fragmentada por cuenta de la propia condición de textos esparcidos situados como estudios introductorios de un número sorprendente de libros (no me refiero a tu lista de críticos, pues la considero demasiado irregular). Tal vez fuese el caso de hoy si recogieras en algunos volúmenes tus textos críticos. ¿Ya pensaste en esto?
JK| He pensado en eso, pero todavía no pude concentrarme lo suficiente. Es importante como registro histórico del país. Es importante, para mí, como registro histórico propio. Pienso en hacer esto en tres o cuatro volúmenes. Pensé en los últimos años, y en cosas antiguas. Creí que un buen título sería “Ensayos mínimos”. Otro volumen solo de ensayos largos. Pienso en esto, pero acabo siempre envuelto en proyectos actuales. Tengo que considerar que este trabajo de crear antologías de mí mismo puede ser una cosa actual…
FM| ¿Cómo observas la relación entre dos mundos originalmente incomunicables como los son el ambiente de las galerías y el arte de calle? Pienso aquí, ilustrativamente, en una conexión curiosa entre Bansky, Mr. Brainwash (Thierry Guetta) y Vik Muniz, en el sentido de un arte espontáneo que nace en las calles y, en el caso del inglés Bansky, se caracteriza como interferencia de contenido y no solamente de método o manipulación de conceptos sociales. Paralelamente el francés naturalizado estadounidense promueve una especie de dilución elevada a la enésima potencia, que acaba por inspirar al brasilero. John Cage, aun en los años 60 del siglo pasado, hablaba del fin de arte de contenido, pero me parece que hoy exageramos en la dosis, ¿no?
JK| Yo escribí un artículo cierta vez, reproducido para mi gloria en un libro de Samir Curi Mezerani, sobre la calle. El arte de la calle para mí es la propia calle.
No soy un fetichista que idolatra el soporte. Tela, papel, azulejo, cemento, muro viejo, pared ciega, computador, video, cine, acero, mármol, no es tan significativo para mí. Creo que este movimiento a favor de lo que llaman arte de la calle es puramente mercadológico. En este caso, nada más cercano de las galerías de arte que los grafitis. Basta ver donde este grupo está exponiendo y vendiendo. Es solamente una contradicción verbal, discurso para mitificar. Nada en contra de cualquier manera, pues el mercado no me dice nada al respecto. Existen, naturalmente, buenos artistas diseñando en galerías públicas, muros, túneles. Y pésimos artistas. En la tela también encontramos buenos y malos. Pero, convengamos, es muy difícil un gran artista obstinado en diseñar en una pared vieja que será demolida…
También no creo en el artista ingenuo, en el sentido filosófico. Existen artistas ignorantes de su oficio. Existen artistas ignorantes en relación a los conocimientos actualizados de ciencia, arte y cultura. Pero todos tienen una formación social y son habitantes del lenguaje. ¿Qué Cage quiso decir con esta frase que tú citas? Fuera de contexto no sé qué responder. Aparentemente él piensa que un arte formal no tiene contenido. ¿Será esto? ¿Él estará disociando forma y contenido? Lo que hubo fue el dislocamiento del asunto hacia otros géneros de expresión, y el arte quedó con el tema. Si se trata de esto, aun que mal formulado, está claro en principio, aunque no me gusten los dogmas en el arte. En cada artista que nace, existe la posibilidad de reformulación. Y esto vale para la técnica, para el soporte, para el propio concepto de arte. El arte se escribe en cada nuevo artista.
FM| Como sabes la obra de Cage está basada en la fragmentación (él mismo la consideraba resultado de su “compromiso con el azar y la indeterminación”), habiendo cierta dificultad en contextualizar sus afirmaciones o mosaico de ideas. Intuyo que a la altura de la cita, en 1966, época en que consideraba la belleza como un principio a ser evitado y el jazz como la utilización de la música como discurso, se entiende que el arte estaba siendo deshecho por la separación entre forma y contenido. Es evidente que en la plástica la forma puede ser el contenido. Sin embargo su expresión será siempre más rica siempre y cuando, digamos, el todo exija la presencia de cada una de las partes.
JK| El arte puede nacer en cada nuevo artista. Mira qué acto fallido, el mío. En vez de “…puede nacer en cada nuevo artista” yo coloqué “el arte Poe nacer en cada…”. Y el ejemplo vivo de lo que digo: Edgard Allan Poe inventó la literatura policial, la literatura de horror. Y, si vamos más a fondo, en Poe hay tantos indicios de lo nuevo, cosas que vemos en otros artistas actuales y que estaban indicadas en sus textos. Yo, a veces, me cando de tantas reglas. Además, no se cumplen. Las técnicas resurgen, los valores se modifican. ¿Y si yo digo, y demuestro, que lo principal en la obra de Jackson Pollock es su lado mágico? ¿No está fuera de los dictámenes? Y cuando lo presentan como un expresionista es eludir lo principal. De repente, estamos demasiado teóricos. Yo, al menos, estoy en el límite con tantas teorías…Tal vez tú estés más preparado de lo que yo en este tema…Como crítico, primero observo las obras, después hago la teoría…Y mi género de crítico.
FM| ¿Cómo entiendes el papel que pueda representar el diseño en una era digital como la que vivimos? Acaso sería nostálgica la idea de que es perjudicial para el arte, en especial, para el hombre, el ostracismo que es dado, bajo cierto aspecto, al llamado mundo manual?
JK| El diseño es lo que designa, lo que establece el contorno, el que habla de los límites, es lo que discrimina. Sin diseño no hay vida inteligente en el arte. Yo no lo considero manual, sino completamente mental. Rima, pero son cosas diferentes. También en la utilización de nuevas técnicas el artista tendrá que establecer una especie de diseño. En la percepción del artista el diseño ya está prefigurado. Creo el diseño fundamental. Él es tan arcaico como el hombre. Y no consigo imaginar un mundo artístico sin diseño.
FM| ¿Cuánto puede cambiar el arte la vida de una persona o del mundo?
JK| El arte cambia el mundo. Yo creo en la fuerza de lo espiritual. Aunque tome el tiempo que fuere. La medida de la vida humana es corta. Para mí, el arte es el espejo que mostró y demostró mi identidad. Yo poco sería sin él. Es lo que me alimenta. Una época tuve una enfermedad que parecía grave y que no era diagnosticada correctamente por el médico (mala elección). Insomne y con dolores terribles, yo leía Borges y todo entraba en armonía: el mundo parecía tener sentido.
FM| Recuerdo entonces una observación sagaz de Borges de que “la imprecisión es tolerable o verosímil en la literatura porque siempre tendemos a ella en la realidad”. ¿Cómo lidiar con esa porción valiosa de imprecisión al leer críticamente una obra de arte?
JK| En la obra de Jorge Luis Borges queda clara su concepción del infinito y de nuestra incapacidad de no solamente abarcar el infinito, sino hasta de imaginarlo. Somos todos técnicamente ignorantes por nada más que percibir una parte del todo. Las concepciones religiosas más profundas insisten en el hecho de que nuestro mundo es una forma de ilusión. La ciencia, en cierta medida, también nos indica que lo que vemos no es la realidad, sino una visión subjetiva y utilitaria. Yo acepto la imprecisión, no solo del arte, sino de todo en lo que estamos y somos. También lo que escribimos sobre lo que percibimos está envuelto en las brumas, en las sombras, y, tantas veces, a la sombra nos asombra. Lo que existe es infinito y nuestra percepción es finita. Lo que sabemos es parte, no todo. Ni siquiera sabemos todo de nosotros. El mundo es una ilusión, según algunos iniciados, y nosotros trabajamos sobre estas ilusiones y, en mi caso, comento organizaciones de lenguaje sobre el mundo. Pretender un exceso de originalidad es tonto. No manifestarse, no contar nuestra intuición es más tonto aun. También lo que hago es impreciso. Sombra de sombras. Es el mundo de los hombres. Yo no escondo esta área de sombra y de imprecisión, antes hasta, yo lo apunto, yo indico y dejo claro, para el lector, y para mí mismo, que estoy tratando de contar mi percepción. Por azar, o no tanto, lo que escribo encuentra muchos lectores. Partimos de las mismas dudas, comulgamos en el mismo deseo de saber lo que somos. El arte es naturalmente impreciso, de límites no claros y definidos, no me gustaría trabajar con un modelo, un patrón, científico a la manera de Newton. Yo prefiero este reino del claro-oscuro de la sensibilidad.
FM| ¿Olvidamos algo?
JK| Olvidamos de reafirmar que el principio que rige al arte, en cualquier género, es el del placer. No solo en la concepción, sino como entendimiento del mundo. Yo estoy en este universo de las imágenes y de las palabras porque siento placer. La alegría del descubrimiento, de la identificación con determinadas formas. Este universo del arte –en el circuito del arte –es de encantamiento.
[San Pablo, Fortaleza –Febrero de 2011]
ACASOS DE ACORDO COM O DESTINO
DIÁLOGO COM JACOB KLINTOWITZ
Floriano Martins
O diálogo com Jacob Klintowitz (Porto Alegre, 1941) é uma peça mágica, tear infinito compartilhado com este crítico brasileiro que possui obra dotada de espantosa singularidade, seja pela extensão como pela luz que incide sobre o objeto de todos os seus estudos. De meados dos anos 60 a princípios da década seguinte, Jacob residiu no Rio de Janeiro, ali mantendo, por sete anos, uma coluna diária de crítica de arte na Tribuna da Imprensa. Ao transferir-se para São Paulo passou a escrever para o jornal O Estado de S. Paulo e o Jornal da Tarde, tendo sido redator e crítico de arte da TV Globo e crítico de arte da revista Isto É. Atualmente é curador do Espaço Cultural Citi, assim como conselheiro do Instituto Lina Bo e Pietro Maria Bardi e do Museu Judaico de São Paulo. Vice-presidente do Instituto Anima de Sophia, ganhou por duas vezes o prêmio Gonzaga Duque, da Associação Brasileira de Críticos de Arte. Com uma bibliografia que chega a 110 títulos publicados, escreveu sobre artistas e temas os mais variados e consistentes de nossa cultura. Em 2010, saiu pelas Edições Nephelibata, de Santa Catarina, seu primeiro volume de contos, O portão dourado. A harmonia que alcançamos no diálogo a seguir é reflexo da sinceridade desprendida ou, como ele próprio chegou a me dizer, reflexo da honradez com que conduzimos esse esforço comum. Abraxas
FM | Direto ao princípio das coisas: o que o teria levado à crítica das artes?
JK | O lugar onde eu me sinto perfeitamente à vontade é entre imagens, textos, palavras, diálogos. Desde sempre eu fui assim. Aos 10 anos li e fiz uma imediata análise de parte da obra de Fiodor Dostoievski e Honoré de Balzac. Acho que intuí elementos essenciais, inclusive sobre as diferenças entre os dois e seu processo de criação. Aos 14 anos fiz uma redação escolar de assunto livre e escolhi como tema “o medo”, na qual eu amalgamava tudo: a bíblia, especialmente “Eclesiastes”, Omar Khayyam, Freud, Marx, Darwin. Era uma bela salada mista, mas o professor, Luis Emilio Léo, era um verdadeiro mestre e me gratificou com um “10” por todo o ano, desde que eu entregasse duas redações por mês. Foi o meu começo e o meu primeiro público, um só indivíduo. E não parei mais. Curioso é que, por tantas vezes, à procura de ser mecenas comigo mesmo, eu tenha me desviado do caminho literário e enveredado na aridez executiva.
Em Porto Alegre, RS, onde nasci, ainda adolescente e já amigo de artistas, seguidamente eu respondia às entrevistas por eles. Deduzia por sua obra o que eles deveriam pensar sobre as coisas do mundo. Eu nem me dava conta que isto já era crítica de arte. E comecei a escrever no maior jornal da terra, o Correio do Povo. Naturalmente eu escrevi sobre temas que estavam além da minha possibilidade, como Franz Kafka, Cervantes e Gil Vicente. Quando me senti asfixiado pela vida pequena da, na época, província, e perseguido pelo autoritarismo político, mudei para o Rio de Janeiro, repetiu-se o fenômeno. Fui procurado por um artista chamado Aloysio Zaluar. Ele e seu grupo queriam falar, dar opiniões, mas não sabiam como fazer. Eu escrevi os depoimentos em forma de reportagem. E foi publicado em página inteira no jornal A Tribuna da Imprensa. Eles tiveram a gentileza de colocar também o meu nome como co-autor. A segunda matéria, à falta de máquina, fui escrever na redação. Um senhor elegante e de olho brilhante chamado Hélio Fernandes, dono do jornal, perguntou quem eu era, identificou o nome com a matéria, declarou o meu “talento” e, para encurtar, me deu uma coluna diária no seu jornal a partir daquele momento. Eu me tornei publicamente crítico de arte.
Parecem acasos e talvez sejam. Mas este acaso estava de acordo com o meu destino. E, agora, retornei os comentários sobre literatura e estou publicando a minha ficção. Estou em casa.
FM | Como chegam ao Brasil os Klintowitz e de que maneira a origem familiar influenciaria a tua vida?
JK | A família da minha mãe, Knijnik e Beckerman, russos, vieram para o interior do Rio Grande do Sul numa leva chamada de pioneiros, imigração promovida por Rotschild, que previa a segunda guerra mundial, o assassinato de judeus, e deslocava os mais pobres para o cultivo da terra em lugares distantes. O meu pai, lituano, estava ameaçado de morte em sua terra por lutar pelo comunismo. Era imberbe, poeta, articulista, político. Jovem, sem profissão, numa terra estranha, em outra língua, parte de seu destino não foi cumprida. E a sua família, mãe, irmãos, primos, foi assassinada num único dia pelos nazistas. Tenho a sensação de que nunca saiu do estado de choque.
O meu pai me influenciou por seu amor à verdade, a sua fidelidade aos conceitos éticos, o seu respeito mítico à cultura e à produção cultural. E o Balzac e o Dostoievski que li aos 10 anos foram presentes dele…
FM | Quais artistas foram aqueles que primeiro te despertaram a atenção para um diálogo mais sistemático com a criação?
JK | No campo da literatura, não tenho dúvida de que foi o Eclesiastes, bíblico, atribuído a Salomão; Shakespeare, Franz Kafka, e os poetas e escritores árabes antigos. Nas artes visuais, acho que fui imediatamente capturado e encantado por Piranesi, Leonardo da Vinci, Paul Klee, Pablo Picasso, Constantin Brancusi.
FM | Mark Rothko, em sua última conferência, observou a impossibilidade de descrever o que ele então chamou de “a noção trágica da imagem”. A força com que este novo componente – a imagem – passa a definir a arte no século XX, como modificaria a visão da crítica? Como diferenciar as duas estações dessa atividade intelectual?
JK | Penso que o mundo se modificou. A derrota do assunto em favor do tema faz parte da rejeição ao anedótico em troca de uma visão do mundo e da intermitência da realidade. O que mudou foi o conceito do que seja o real. Alargou-se e perdeu as nítidas fronteiras. O que era considerado real, não é mais, do ponto de vista da ciência. Do ponto de vista da vida humana, cresceu a importância da intuição, da sensibilidade, da subjetividade. O homem é maior, depois de Freud. O oculto faz parte da totalidade do homem. A arte busca a arte e não o registro de fatos históricos. Ela é a própria história, é o próprio fato, não é a repórter do mundo, senão a biografia de si mesmo. Certamente a imagem, ainda mais a de Rothko, tem o sentido trágico da biografia profunda (não tópica), da narração da vida e, no caso, da narração da própria morte. E por que ele conseguiria expressar o que é esta imagem? Ele já o havia feito na linguagem certa, a sua.
Não vejo dificuldade em falar da imagem. Eu nunca a descrevo, eu nunca quero substituí-la. O que faço é criar equivalências poéticas em outra linguagem, a da palavra. Pretender substituir uma linguagem por outra é amar o fracasso.
A respeito da crítica de arte devo dizer que não sabemos bem o que seja, tantos são os críticos, tantas são as maneiras de fazer crítica. Há o comunicador, o que escreve em veículos de massa. Há o universitário, o que leva a vida no campus, faz parte de departamentos e participa de associações científicas de crítica. E os há como eu, para quem a idéia de uma crítica de arte científica é uma idéia de pesadelo, um mau sonho, e que se guiam pela sensibilidade, pelo amor da linguagem, pelo prazer supremo de descobrir na obra de arte aquilo que eles são, a sua identidade, a sua biografia profunda. A arte que eu gosto narra a minha biografia.
FM | A entrada na modernidade essencialmente se caracteriza por uma visão cosmopolita e a rejeição a toda forma de nacionalismo. O que vimos no Brasil, no entanto, foi justamente uma busca ou afirmação do caráter nacional. Como recorda o mexicano Octavio Paz, a idéia dos estilos nacionais, típica do século XIX, era fruto de países que desconheceram o Renascimento ou o Barroco. Qual o teu entendimento a este respeito? Haveria aí uma singularidade de nossa leitura da modernidade ou simplesmente o que chamamos de modernismo ainda é reflexo de uma cultura subdesenvolvida?
JK | Nós amamos, no Brasil, a hipocrisia do nacionalismo. É ele que justifica os nossos atrasos, que nos faz levantar o nariz e dizer que somos insensíveis, egoístas, destruidores, mas que isto é um jeito tipicamente nosso. O nosso nacionalismo esteve ligado ao fascismo, ao totalitarismo militar, ao atraso. No Brasil, lamentavelmente, toda pessoa terrível e prejudicial levanta a bandeira do amor acendrado e separatista da pátria. A pátria apenas para eles. Um horror.
No caso do modernismo, custa a crer que seja entendido como um estilo, quando é uma postura científica e filosófica. Vingou por muitos séculos, teve a sua glória profana e superficial, e nos conduziu ao caos sem ética e a esta quase hecatombe final da humanidade. Está prestes a se encerrar, derrotado pela ciência quântica, pela psicologia, pela alta literatura, pela arte mais sensível. O mundo se torna mais completo e complexo.
No Brasil, houve muitos equívocos. E como é comum no nosso país, os equívocos tornam-se dogmas. Tornam-se verdades religiosas. Há de tudo no nosso modernismo, até mesmo um pouco de modernismo. E nunca podemos esquecer que os resultados, as obras, são de nível bem mediano.
FM | Em que momento nasce a crítica de arte no Brasil?
JK | Esta pergunta me confunde. Você quer uma descrição histórica, tipo Gonzaga Duque, etc. Ou é ideológico?
FM | Eu me refiro àquele momento em que se percebe a perspectiva de convívio enriquecedor entre a criação e sua leitura crítica. Um crítico espanhol, crítico de literatura, hoje afastado da atividade por decepção com o mundo literário – em face do que agradece que não se faça aqui menção a seu nome – certa vez me disse que a função gratificante que a crítica teria a cumprir seria a de iluminação de certos pontos obscuros da criação. Mas que esse exercício de iluminação jamais deveria ser entendido como a afirmação de uma nova verdade estética.
JK | Há muitas manifestações críticas, diversos formatos, biografias, entrevistas, comentários, e a própria atitude de alguns artistas tem caráter crítico, como a recusa da luz artificial do ateliê, numa cópia do ambiente aconchegante, imaginário e nostálgico de Paris, e a busca da luz da paisagem brasileira na própria paisagem brasileira. É o nascimento da nossa pintura de paisagem. E eu, para responder a esta pergunta, devo ser absolutamente restritivo e injusto, pois deverei eleger um momento, iluminar este momento e obscurecer tempos anteriores e diversas formas de crítica. Entretanto, do ponto de vista do símbolo, é possível fazer esta eleição. Eu tenho para mim que o momento chave foi a crítica do escritor Monteiro Lobato à exposição de Anita Malfatti, em 20 de dezembro de 1917. O título da matéria, publicada no jornal O Estado de S. Paulo, era “Paranóia ou mistificação? A propósito da exposição Malfatti.”
Anita Malfatti fez uma mostra na cidade de São Paulo, espécie de apresentação após o seu período de aprendizado nos Estados Unidos. A exposição tinha uma atmosfera expressionista, e era delicadamente lírica. Monteiro Lobato, escritor de alta relevância e, hoje, um mito literário nacional, investe violentamente contra o que chama de arte moderna, misturando impressionismo, futurismo e cubismo e extravagâncias à moda de Picasso & Cia. [sic] Na sua matéria, Malfatti parece um pretexto. Apresenta, como referência da verdadeira arte, Praxiteles, Rafael, Reynolds, Rodin. Foi esta crítica que transformou a pintora em uma espécie de mártir do modernismo brasileiro e que serviu de alvo, de inimigo ideal, para a Semana de Arte Moderna, em 1922, uma tardia manifestação. Deve-se notar que a Semana de 1922 só se tornou possível porque o escultor Victor Brecheret, então um quase desconhecido, tinha um conjunto magnífico de esculturas. Anita teve um papel mais limitado na Semana.
Esta crítica foi um divisor de águas e serviu como paradigma pró e contra as inovações artísticas. Foi utilizada politicamente, manipulada, transformada em manifestação emblemática. E muito pouco analisada. Apesar de seu conteúdo conservador, da tolice e da incompreensão do que seja arte, do distanciamento do pensamento expressivo e do novo conhecimento científico e cultural, é importante a hipótese levantada por Monteiro Lobato das questões relativas à paranóia e à mistificação. A aparência libertária, o foco romântico no artista e não na obra, a simplificação das análises culturais, a contaminação da arte pela publicidade e pelo marketing, atualizam estas questões colocadas por Monteiro Lobato.
Monteiro Lobato é um escritor seminal no Brasil. Ele não sucumbiu na mediocridade. O que ele confusamente chamou de arte moderna é hoje a única arte que se pratica, em suas múltiplas e infinitas facetas. E a nossa época, doente de narcisismo, corrupta e egocêntrica, uma época patológica, fez aflorar o deboche como método. Às vezes, por guerras na vida cultural, alguém perde o senso de medida, como foi este momento de Lobato, atira no que vê e acerta em outro alvo. É o caso. De qualquer maneira, não conheço nada no Brasil que tenha causado tanto impacto. É uma crítica injusta, desproporcional, abrangente e excessiva. E facilitou a causa que condenava. E foi o marco inaugural da nossa crítica de arte.
FM | Seria possível, cronologicamente, saltar daí para a última crítica, ou seja, há um exemplo de igual teor explosivo atualmente que, independente do sentido de justiça, possa ser destacado como marco na crítica de arte que (ainda) se faz no Brasil?
JK | Não haverá mais, imagino eu, este teor explosivo. Nada mais choca em nosso mundo. A antiga idéia, ainda hoje adotada por muitos artistas auto-denominados de “vanguarda”, de chocar o burguês, é um arcaísmo tolo. As imagens da destruição, das guerras, dos mortos, ou das vítimas da incúria governamental, com barracos destruídos por deslizamentos dos morros, ou vítimas de enchentes em razão da destruição ambiental, tribos aniquiladas por tribos rivais no poder, as epidemias de novas doenças como a AIDS, convivem com notícias fúteis do ambiente da moda e do comportamento. Morte, destruição, genocídio, convivem no mesmo espaço, dividem o mesmo tempo, nos noticiários. De que maneira uma pintura, ou auto-mutilação física e estética, ou sacos ensangüentados, ou um espaço artístico saturado de materiais de embalagens, podem chocar? Também um texto crítico não será explosivo. Hoje as novas idéias se remetem à inteligência e têm um fatal tempo de amadurecimento.
Em três ocasiões específicas, eu acho que contribuí para o desenvolvimento da crítica, ou para o seu aprofundamento, para a sua diferenciação. Mas fico constrangido de relatar estes fatos históricos, pois pareceria relato em causa própria ou missa de corpo presente.
FM | Mesmo assim terás que relatá-los, menos como satisfação pessoal do que pela ilustração que tais ocasiões representam no cenário geral de nossas artes.
JK | Na década de 60, numa votação no Museu da Imagem e do Som, no Rio de Janeiro, discutia-se um prêmio de destaque, na época de grande repercussão midiática. Eu votei em aberto, publiquei o meu voto na Tribuna da Imprensa. Votei em Israel Pedrosa, afirmei saber que ele teria um só voto. Ficou registrado que a grande conquista da pintura brasileira, o domínio da refração cromática com a qual Israel Pedrosa pintava, era um marco e que havia este reconhecimento. Eu estava desligado da festa das premiações. Aquele voto solitário e o seu registro jornalístico ficaram ressoando.
Nas décadas de 70 e 80 eu sistematicamente desmistifiquei as falsas teorias da morte da arte, analisei exposições que se pretendiam hegemônicas, defendi artistas relegados à obscuridade por não serem moda e, finalmente, esta série culminou com uma análise fonética da exposição de um artista, Antonio Dias, cujo mérito principal, nesta mostra, seria o seu suporte, um papel artesanal feito no Tibet. A minha análise tinha um caráter irônico e brincava foneticamente com os sons das palavras. Hoje certamente eu não utilizaria a ironia, mas nada tenho contra o maravilhoso Jonathan Swift… Simplesmente eu mudei e utilizo a forma poética para defender as minhas idéias e não mais a ironia. Hoje se multiplicam livros sobre a auto-denominada vanguarda e sobre certas teorias oportunistas sobre comunicação e arte. Curiosamente não citam este meu trabalho que durou cerca de 20 anos.
O terceiro momento foi um livro e uma exposição com o título de “A ressacralização da arte”, inaugurada, no SESC Pompéia, no belíssimo prédio reconstruído por Lina Bo Bardi, em 10 de março de 1999. A gestão iluminada da Federação do Comércio, onde o SESC está incluído, era de Abram Szajman. Este livro e esta exposição inauguram, talvez em nível mundial, uma nova era da arte, demonstrando o seu aspecto espiritual, a sua porção de divino, a sua capacidade de perceber o universo, a sua abertura para reconhecer o raio de luz, para ter em mãos e nos apresentar o maravilhoso. A idéia da dessacralização da arte, repetida à exaustão, não é senão uma pálida repetição do modernismo a partir da Renascença. Qual o sentido de continuar com este conceito, como se ainda tivéssemos que combater a igreja católica? E como ignorar o caráter espiritual que a ciência contemporânea nos deu? E que a arte produz, há mais de um século, e que ninguém quer ver e só deseja repetir um slogan anti-católico e louvar um paradigma científico newtoniano?
Estes três momentos, selecionados com a visão de hoje, deste momento atual, apresentam um novo percurso da crítica de arte no Brasil.
FM | Voltemos ao ponto do modernismo. O nível mediano que defines como sendo característico das obras de nosso modernismo – aspecto este que está longe de restringir-se apenas a esta referida etapa – acaso teria algo a ver com a ausência de diálogo do artista brasileiro com as demais tradições estrangeiras? Historicamente criamos aqui uma espécie de ilha de presunção que nos aliena em relação ao resto do mundo. Qual a extensão desse prejuízo e até onde crês que o mesmo possa algum dia ser remediado?
JK | Eu falava do nível mediano em condições específicas dos atos políticos geradores da bandeira do modernismo. Em regra, as manifestações culturais são medíocres, na acepção do termo, ou seja, medianas. A humanidade parece ter um percentual para produzir gênios. No Brasil, território continental e população de cerca de 200 milhões, não se produz mais gênios do que se produziu na pequena Florença renascentista. Nós temos, apesar de tudo, grandes artistas e obras significativas. Cândido Portinari, Maria Martins, Vicente do Rego Monteiro, Alberto da Veiga Guignard, Victor Brecheret, Ismael Nery, Lasar Segall, Antonio Bandeira, Israel Pedrosa, Mario Cravo Jr., Marcello Grassmann, Aldemir Martins, Norberto Nicola, Iberê Camargo, Fayga Ostrower, Maria Bonomi, Yukio Suzuki, Roberto Magalhães, Henrique Leo Fuhro, Megumi Yuasa, Antonio Hélio Cabral, Liana Timm, Shoko Suzuki, Sérgio de Camargo, Manabu Mabe. É uma listagem de várias gerações e injusta, pois feita de improviso, e sei que me magoará observar mais tarde nomes que esqueci no momento.
Os nossos artistas estão muito a par do que se faz no mundo. Às vezes, este saber do mundo é até excessivo, pois se transforma em submissão. Os autistas são os sucessivos governos brasileiros, como se pode observar na miséria inamovível da nossa população, sem acesso real à saúde, habitação e educação. E no discurso demagógico e salvacionista que, tristemente, encontra eco na população despreparada. É o pesadelo vivo da América Latina. A nossa arte está à par, e, em alguns casos, sabe criar as suas trilhas ou estar em terreno nunca antes pisado por pés humanos. Estou pensando em gente como Israel Pedrosa, Guignard e Volpi.
FM | O grande enriquecimento da crítica, não somente a crítica de arte, mas da criação artística de uma maneira geral, se deu justamente com a busca de um caráter literário para a mesma, sem restringir-se à linguagem cientificista. Escritores como Octavio Paz e Milan Kundera, por exemplo – pensando aqui nas duas áreas, da poesia e da narrativa –, deram um novo brilho à crítica literária. Como observas o tema? Quais outros nomes na crítica de arte no Brasil situarias ao teu lado?
JK | Existe no Brasil, uma tentativa de restringir a crítica de arte a um instrumento técnico ou científico. É o mecanicismo, aliado ao oportunismo burocrático que se instalou nas nossas universidades. Nada pode ser mais contrário ao meu ser do que isto. Aceito que existam muitos tipos de crítica, é claro. Mas o meu espírito pertence à aventura da descoberta sensível e intuitiva. Eu nunca abandonei a idéia de que a crítica de arte é um aspecto da literatura. Em defesa do meu ponto de vista, recolhi no mundo mais de 50 escritores que fizeram crítica de arte. Alguns de maneira constante, outros mais eventuais. Mas não é a persistência ou o número que caracteriza o crítico de arte… Eu considero o Honoré de Balzac, com o seu conto “A obra prima desconhecida”, um crítico de arte fundamental. Quem pode determinar que a crítica deva ser escrita de maneira cartesiana? Você me pergunta sobre o Brasil, mas citou autores não brasileiros… Eu gosto da qualidade literária de alguns críticos que tivemos e, em alguns casos, talvez a crítica não tenha sido a sua atividade literária principal, mas isto não importa: Walmir Ayala, Geraldo Ferraz, Haroldo de Campos, Clarival do Prado Valladares Antonio Callado, Jayme Mauricio, Antonio Bento, José Geraldo Vieira, Mario Garcia-Guillén, Lélia Coelho Frota.
FM | Quando me referi a outros não o fiz em relação a Paz e Kundera e sim em relação à tua presença, que é bem destacada, embora fragmentada por conta da própria condição de textos esparsos situados como estudos introdutórios de um número surpreendente de livros (não me refiro à tua lista de críticos, pois a considero demasiado irregular). Talvez fosse o caso de hoje se recolher em alguns volumes os teus textos críticos. Já pensaste nisto?
JK | Tenho pensado nisto, mas ainda não pude me concentrar o suficiente. É importante como registro histórico do país. É importante, para mim, como registro histórico meu. Penso em fazer isto em três ou quatro volumes. Pensei nos últimos anos, e em coisas antigas. Achei que um bom título seria “Ensaios mínimos”. Um outro volume só de ensaios longos. Penso nisto, mas acabo sempre envolvido em projetos atuais. Tenho que considerar que este trabalho de criar antologias de mim mesmo pode ser uma coisa atual…
FM | Como observas a relação entre dois mundos originalmente incomunicáveis como o são o ambiente das galerias e a arte de rua? Penso aqui, ilustrativamente, em uma conexão curiosa entre Bansky, Mr. Brainwash (Thierry Guetta) e Vik Muniz, no sentido de uma arte espontânea que nasce nas ruas e, no caso do inglês Bansky, caracteriza-se como interferência de conteúdo e não apenas de método ou manipulação de conceitos sociais. Paralelamente o francês naturalizado estadunidense promove uma espécie de diluição elevada à enésima potência, que acaba por inspirar o brasileiro. John Cage, ainda nos anos 60 do século passado, falava no fim da arte de conteúdo, mas me parece que hoje exageramos na dose, não?
JK | Eu escrevi um artigo certa vez, reproduzido para a minha glória em um livro de Samir Curi Mezerani, sobre a rua. Arte da rua para mim é a própria rua.
Não sou um fetichista que idolatra o suporte. Tela, papel, azulejo, cimento, muro velho, parede cega, computador, vídeo, cinema, aço, mármore, não é tão significativo para mim. Acho que este movimento a favor do que chamam de arte da rua é puramente mercadológico. Neste caso, nada mais próximo das galerias de arte do que os grafittes. Basta ver onde este pessoal está expondo e vendendo. É apenas uma contradição verbal, discurso para mistificar. Nada contra, de qualquer maneira, pois o mercado não me diz respeito. Existem, naturalmente, bons artistas desenhando em galerias públicas, muros, túneis. E péssimos artistas. Na tela também encontramos bons e maus pintores. Mas, convenhamos, é muito difícil um grande artista obstinado em desenhar numa parede velha que será demolida…
Também não acredito em artista ingênuo, no sentido filosófico. Existem artistas ignorantes de seu ofício. Existem artistas ignorantes em relação aos conhecimentos atualizados de ciência, arte e cultura. Mas todos têm uma formação social e são habitantes da linguagem. O que Cage quis dizer com esta frase que você cita? Fora do contexto não sei o que responder. Aparentemente ele pensa que uma arte formal não tem conteúdo. Será isto? Ele estará dissociando forma e conteúdo? O que houve foi o deslocamento do assunto para outros gêneros de expressão, e a arte ficou com o tema. Se se trata disto, ainda que mal formulado, está certo em princípio, mesmo que eu não goste de dogmas em arte. A cada artista que nasce, existe a possibilidade de reformulação. E isto vale para a técnica, para o suporte, para o próprio conceito de arte. A arte se escreve a cada novo artista.
FM | Como sabes a obra de Cage está baseada na fragmentação (ele próprio a considerava resultado de seu “envolvimento com o acaso e a indeterminação”), havendo certa dificuldade em contextualizar suas assertivas ou mosaico de idéias. Intuo que à altura da citação, em 1966, época em que considerava a beleza como um princípio a ser evitado e o jazz como a utilização da música como discurso, entendesse que a arte estava sendo esfacelada pela separação entre forma e conteúdo. Evidente que na plástica a forma pode ser o conteúdo. Porém a sua expressão será sempre mais rica quando, digamos, o todo exigir a presença de cada uma das partes.
JK | A arte pode nascer a cada novo artista. Veja que ato falho, o meu. No lugar de “…pode nascer a cada novo artista” eu digitei “a arte Poe nascer a cada…”. É o exemplo vivo do que falo: Edgard Allan Poe inventou a literatura policial, a literatura de horror. E, se formos mais a fundo, em Poe há tantos indícios do novo, coisas que vemos em outros artistas atuais e que estavam indicadas nos seus textos. Eu, às vezes, fico cansado de tantas regras. Aliás, não se cumprem. As técnicas ressurgem, os valores se modificam. E se eu disser, e demonstrar, que o principal na obra de Jackson Pollock é o seu lado mágico? Não está fora dos ditames? E quando o apresentam como um expressionista é escamotear o principal. De repente, estamos teóricos demais. Eu, ao menos, estou no limite com tantas teorias... Talvez você esteja mais preparado do que eu para seguir adiante neste terreno… Como crítico, eu primeiro observo as obras, depois faço a teoria… É o meu gênero de crítico.
FM | Como entendes o papel que possa representar o desenho em uma era digital como a que vivemos? Acaso seria saudosista a idéia de que é prejudicial para a arte e, em especial, para o homem, o ostracismo que é dado, sob certo aspecto, ao chamado mundo manual?
JK | O desenho é o que designa, o que estabelece o contorno, o que diz dos limites, é o que discrimina. Sem desenho não há vida inteligente na arte. Eu não o considero manual, mas inteiramente mental. Rima, mas são coisas diferentes. Também na utilização de novas técnicas o artista terá que estabelecer uma espécie de desenho. Na percepção do artista o desenho já está pré-figurado. Acho o desenho fundamental. Ele é tão arcaico quanto o homem. E não consigo imaginar um mundo artístico sem o desenho.
FM | O quanto a arte pode mudar a vida de uma pessoa ou do mundo?
JK | A arte muda o mundo. Eu acredito na força do espiritual. Mas leva o tempo que for. A medida da vida humana é curta. Para mim, a arte é o espelho que mostrou e demonstrou a minha identidade. Eu pouco seria sem ela. É o que me alimenta. Uma época eu tive uma doença que parecia grave e que não era diagnosticada corretamente pelo médico, de resto uma escolha errada minha. Insone e com dores terríveis, eu lia Borges e tudo entrava em harmonia: o mundo parecia ter sentido.
FM | Recordo então uma observação sagaz do Borges de que “a imprecisão é tolerável ou verossímil na literatura porque sempre tendemos a ela na realidade”. Como lidar com essa fatia valiosa da imprecisão ao ler criticamente uma obra de arte?
JK | Na obra de Jorge Luis Borges fica clara a sua concepção do infinito e da nossa incapacidade de não só abarcarmos o infinito, como até mesmo de imaginá-lo. Somos todos tecnicamente ignorantes por só percebermos parte do todo. As concepções religiosas mais profundas insistem no fato de que o nosso mundo é uma forma de ilusão. A ciência, em certa medida, também nos indica que o que vemos não é a realidade, mas uma visão subjetiva e utilitária do mundo. Eu aceito a imprecisão, não só da arte, mas de tudo em que estamos e somos. Também o que escrevemos sobre o que percebemos está envolvido nas brumas, nas sombras, e, tantas vezes, a sombra nos assombra. O que existe é infinito e a nossa percepção é finita. O que sabemos é parte, não o todo. Nem mesmo sabemos tudo de nós. O mundo é uma ilusão, segundo alguns iniciados, e nós trabalhamos sobre estas ilusões e, no meu caso, comento organizações de linguagem sobre o mundo. Pretender um excesso de originalidade é tolo. Não se manifestar, não contar a nossa intuição é mais tolo ainda. Também o que eu faço é impreciso. Sombra de sombras. É o mundo dos homens. Eu não escondo esta área de sombra e de imprecisão, antes até, eu a aponto, eu a indicio e deixo claro, para o leitor, e para mim mesmo, que estou tratando de contar a minha percepção. Por acaso, ou nem tanto é um acaso, o que eu escrevo encontra muitos leitores. Partilhamos das mesmas dúvidas, comungamos no mesmo desejo de sabermos o que somos. A arte é naturalmente imprecisa, de limites não claros e definidos. Ainda bem, eu não gostaria de trabalhar com um modelo, um padrão, científico à maneira de Newton. Eu prefiro este reino de claro-escuro da sensibilidade.
FM | Esquecemos algo?
JK | Esquecemos de reafirmar que o princípio que rege a arte, em qualquer gênero, é o do prazer. Não só na concepção, mas como entendimento do mundo. Eu estou neste universo das imagens e das palavras porque eu sinto prazer. A alegria da descoberta, do encontro, da identificação com determinadas formas. Este universo da arte – não o circuito da arte – é de encantamento.
[São Paulo, Fortaleza – fevereiro de 2011]
martes, 1 de marzo de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
JACK FARFÁN CEDRÓN: Poesía Actual de Perú
JACK FARFÁN CEDRÓN (Perú, 1973) Ha publicado Pasajero irreal y Vironte, en 2005; en 2006, Cartas y la serie de plaquettes Al Castor; en 2007, Ángel, Las ramas de la noche y El leve resquicio del amor; en 2009 Ángeluz, La Hendidura del Vacío y Series absurdas; y en 2010, Gravitación del amor y Aves pestañas vaticinando el horror de las lágrimas. Modera los blogs ‘El Águila de Zaratustra’ & ‘Exquioc’, al tiempo de editar la revista on-line Kcreatinn, en la que prepara un especial a José Saramago. Ha publicado en El Hablador (Perú), Letralia (Venezuela), Azularte (Canadá); La Comuna de los desheredados (España), Revista de Letras (Argentina), Destiempos (México) y Letras hispanas. En 2008 el Indecopi le otorgó “El reconocimiento por su contribución al respeto y promoción de la propiedad intelectual en el Perú”.
Selección por Gladys Mendía
Agonía de los vivos
Podrían dejar una estela de cangrejo,
varada en la playa de las acciones,
tras partir, los vivos,
dejando su memoria de muertos
en la marea sin faros.
Nada dejar. Vivos.
El inicio de una melodía,
que, grávida desliza,
hacia los días del porvenir
deja ardor que luego de años regresa
en el doméstico poeta.
Podría ser que sólo precisen agua,
gargantas resecas,
en sus casas empolvadas de niños de treinta,
esos seres que al parecer han viajado
y envejecen escribiendo
encerrados en sus casas.
¿Alguien puede certificar su presencia de vivos?
Si piensan que al mirarse en el espejo
no urde un leve miedo de no verse
un solo instante, siquiera,
están equivocados,
tanto este empolvado y poeta de casa como ustedes
dejarán la estela cancerada en la playa del olvido.
Podría ser que necesite beber en la insulsa agonía,
desempolvar un poco, empacar unos trapos,
acomodar unos tomos ya primeros,
pero en suma no sé ni quiero creer
que necesito de ánimas que salen y se rozan
con el poderoso y maquinal hollín de las ciudades,
sonido industrial en las aceras, ajustada la corbata,
cosidos los labios a desvariar planillas anegadas
por espejuelos de oficina.
La negra noche ha varado las estelas
en zig
zag.
Selección por Gladys Mendía
Agonía de los vivos
Podrían dejar una estela de cangrejo,
varada en la playa de las acciones,
tras partir, los vivos,
dejando su memoria de muertos
en la marea sin faros.
Nada dejar. Vivos.
El inicio de una melodía,
que, grávida desliza,
hacia los días del porvenir
deja ardor que luego de años regresa
en el doméstico poeta.
Podría ser que sólo precisen agua,
gargantas resecas,
en sus casas empolvadas de niños de treinta,
esos seres que al parecer han viajado
y envejecen escribiendo
encerrados en sus casas.
¿Alguien puede certificar su presencia de vivos?
Si piensan que al mirarse en el espejo
no urde un leve miedo de no verse
un solo instante, siquiera,
están equivocados,
tanto este empolvado y poeta de casa como ustedes
dejarán la estela cancerada en la playa del olvido.
Podría ser que necesite beber en la insulsa agonía,
desempolvar un poco, empacar unos trapos,
acomodar unos tomos ya primeros,
pero en suma no sé ni quiero creer
que necesito de ánimas que salen y se rozan
con el poderoso y maquinal hollín de las ciudades,
sonido industrial en las aceras, ajustada la corbata,
cosidos los labios a desvariar planillas anegadas
por espejuelos de oficina.
La negra noche ha varado las estelas
en zig
zag.
jueves, 10 de febrero de 2011
ANGÉLICA HOYOS GUZMÁN: Poesía Actual Colombiana
ANGÉLICA HOYOS GUZMÁN. Nacida en la costa Caribe colombiana. Lic. en Lenguas Modernas, Msc. Lingüística Española. Docente e investigadora universitaria. Publicaciones diversas en México y Colombia. Entre ellas: “Caída libre” (prosa poética), en Revista digital Ahí va el Agua, México, 2009, en el mismo proyecto ganó en el 2010 el concurso de cuento en homenaje al tercer aniversario de la revista. Entre otras publicaciones se cuentan: Antología de poemas en “Hechiceras de la palabra”, Centro de Estudios Mixtecos-UNAM, Oaxaca, México, 2009. “El Comic Multinacional” (reseña crítica), en periódico literario “Lecturas Críticas” Bogotá, 2009. Poema "Perdone señor no soy desplazado" en la revista literaria mexicana la “Hormiga o-culta"(2010). Colaboración con un poema titulado "Posesiones" en la revista Contestarte No 9, Bogotá (2010) y otras de narrativa, poesía y de carácter científico humanista. En 2010 fue invitada al III encuentro de narradores, académicos y declamadores en Goya Corrientes, Argentina e hizo parte del Taller de Poesía de la Red Nacional de Talleres Literarios del Ministerio de Cultura, en la ciudad de Bogotá, "Los Impresentables".
Selección por Gladys Mendía
HERENCIA
Llevo de un país en el agua
un reino de las nubes,
una nación de los árboles,
una de la mirada,
hasta una patria de nostalgias.
Y este terruño de agua
se parece tanto a los otros
que tiembla cuando le caen las piedras.
Se devuelve a la tierra
donde se llena de raíces de papel
en las manos de la gente
algunos dejan plumas sueltas
en ese pueblo de aire.
COLLAGE DE PRIMAVERA
Hoy no es día para escribir,
el amor perece en los restos
de una necesitada costumbre de buscarnos.
Hoy las letras se fueron de resaca
para fugarse en un delirio,
honda es la lágrima, llena y abierta,
en la ventana.
Sobre las calles de ésta época
flores de colores con su olor amargo a nacimiento
hacen aureolas a los árboles en sus raíces...
esa lluvia,
sin puntos que juegan sobre el renglón,
raya
raya
raya.
SUERTE
Qué suerte ser Angélica: planta medicinal afrodisíaca.
Qué suerte no ser Cortázar: víctima de alguna caja china.
Qué suerte no ser Gates: icono económico de una ventana repetida.
Qué suerte no ser Dalí: en la realidad de los ojos cortados por navajas.
Qué suerte no ser Chomsky: y esa competencia sumergida en el mundo.
Que suerte ser Angélica,
y caminar por mis calles silentes
arrastrando la música de una lata vacía.
Que suerte ser Angélica
y vivir suspendida en el abismo minúsculo de este nombre.
Que suerte sentir los golpes, ver los moretones y la brisa que los toca.
Que suerte morir para renacer en las palabras no dichas.
Que suerte contar soledades en las gotas de la lluvia.
Qué suerte ser otro humano,
con eso es suficiente.
DOS BEBIDAS
Una oleada de hojas meciéndose,
el rio con su voz perseverante,
los grillos enamorando a las grillas,
las grillas acicalan a la lluvia,
tú voz recorre mis paisajes,
mis manos recogen cada pluma de tus raíces,
eso es todo, con eso nos basta.
Que la existencia nos agarre por completo,
hasta el último sorbo.
Selección por Gladys Mendía
HERENCIA
Llevo de un país en el agua
un reino de las nubes,
una nación de los árboles,
una de la mirada,
hasta una patria de nostalgias.
Y este terruño de agua
se parece tanto a los otros
que tiembla cuando le caen las piedras.
Se devuelve a la tierra
donde se llena de raíces de papel
en las manos de la gente
algunos dejan plumas sueltas
en ese pueblo de aire.
COLLAGE DE PRIMAVERA
Hoy no es día para escribir,
el amor perece en los restos
de una necesitada costumbre de buscarnos.
Hoy las letras se fueron de resaca
para fugarse en un delirio,
honda es la lágrima, llena y abierta,
en la ventana.
Sobre las calles de ésta época
flores de colores con su olor amargo a nacimiento
hacen aureolas a los árboles en sus raíces...
esa lluvia,
sin puntos que juegan sobre el renglón,
raya
raya
raya.
SUERTE
Qué suerte ser Angélica: planta medicinal afrodisíaca.
Qué suerte no ser Cortázar: víctima de alguna caja china.
Qué suerte no ser Gates: icono económico de una ventana repetida.
Qué suerte no ser Dalí: en la realidad de los ojos cortados por navajas.
Qué suerte no ser Chomsky: y esa competencia sumergida en el mundo.
Que suerte ser Angélica,
y caminar por mis calles silentes
arrastrando la música de una lata vacía.
Que suerte ser Angélica
y vivir suspendida en el abismo minúsculo de este nombre.
Que suerte sentir los golpes, ver los moretones y la brisa que los toca.
Que suerte morir para renacer en las palabras no dichas.
Que suerte contar soledades en las gotas de la lluvia.
Qué suerte ser otro humano,
con eso es suficiente.
DOS BEBIDAS
Una oleada de hojas meciéndose,
el rio con su voz perseverante,
los grillos enamorando a las grillas,
las grillas acicalan a la lluvia,
tú voz recorre mis paisajes,
mis manos recogen cada pluma de tus raíces,
eso es todo, con eso nos basta.
Que la existencia nos agarre por completo,
hasta el último sorbo.
viernes, 28 de enero de 2011
YESSICA SARRIA: Poesía Actual Venezolana
YESSICA SARRIA (Mérida, Venezuela 1985). Poeta y actriz. Adelanta estudios de Artes Escénicas en la Facultad de Arte de la Universidad de Los Andes. Participó en el Recital Internacional de la IV edición del Festival Mundial de Poesía en Mérida junto al escritor dominicano José Acosta y la poeta cubana Caridad Atencio. Es miembro del grupo de creación literaria «Reflejos» con el cual ha hecho presentaciones en espacios alternos de poesía, danza y música.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?, cuando me miras con esos ojos acuciosos y llenos de incógnita, cada vez que te pierdes en la noche húmeda, de nuestro ser, siendo así los dos más animales y menos llenos de conciencia, qué pasa en esa mente retorcida, cuando no ves mas allá de mis lunares que llevan tú nombre y han sido escritos por la oscura y ferviente pasión que nos cubre cada noche, mis pechos se erizan cada vez que los tocas con tus labios mojados, de ese manantial infinito lleno de vida, que será el que dará vida algún día, ¿cómo es que logras hacerme sentir cada vez mas tuya?, si yo nací para ser de la nada, del aire y de la misma noche, ¿es que acaso no nos cansamos de pertenecernos?, o es que sólo somos almas separadas por la vida y unidas por el destino libidinoso y angustiante, ese que me ayuda cada vez que deseo perderme en tu sudor y estoy sedienta de caricias, y tu sacias todas mis ganas toda mi sed con tu vaivén fulminante y explosivo, y todo eso dentro de mi ser, ¿qué pasa entonces?, si no quiero que llegue el amanecer...
Terminando el día, Culminando la noche
Algo corto para terminar la noche,
Algo sencillo para no hacer un derroche,
De cosas ilógicas y sin tacto,
Sensorial pero escrito,
Orgásmico solo leído
Lleno de incógnitas pero con libido,
Frustrado como un amor prohibido,
Se prohíbe amar pero se vale llegar,
Se siente bien tus caderas sobre mi piel,
Pero luego perturbador llega el amanecer.
No quiero decir cosas que parezcan sucias,
Incluso intentaré limpiar mi piel
Con algo menos acuoso,
A quién engaño, sólo soy un ser humano,
El orgasmo es la forma más cercana a respirar bajo el mar
Es difícil de lograr pero al llegar no quieres parar
Te hundes más y más…
Una perdida entre lo encontrado
Injustamente me perdí
Busqué salidas y en verdad
Ahora siento mi cuerpo preso
Sin ningún tipo de estabilidad.
Esperando no volver a caer me entierro
En nubes de colores y tierra blanca
Donde los sentidos ya no son comunes
Ahogada en sangre y huesos, desterrada
De lugares no comprendo busco las salidas
Que me ayuden a vivir y las soluciones que
No se cansen de huir, necesito que el mundo
Cambie para sentirme otra vez estable
Auxiliando con vinagre, dándome aire que no
Me ayuda al final aliviarme.
Complejo de monitores noctámbulos
Un total complejo me ataca por las noches,
Un complejo lleno de misterio,
Palabras llenas de desespero
Un tono de calidez en sus manos
Desconocidas que me llevan a querer viajar
A través de mi pantalla, hoja, lápiz...
Desquiciado tal vez pero bello con las sílabas,
Demente pero atractivo a simple lectura
Escojo no sentirme así y respondo con un consejo
Un aliento... pero acaso estoy demente
También que me pasa es un niño maravillosamente
Distante y fuera de mi alcance,
Cómo sacarte de ese campo semántico de sensualidad
Desconocida, como ampliar mis horizontes si no hay
Siquiera un chance de verte, cómo es que me imagino
Escuchando tu voz sentada en un balcón,
Si sólo he leído unas cuantas palabras
De amor, que ni siquiera son para mí incluso
Que no sé si sean mías al fin…
Ja!! Eso es lo divertido de ser iluso eso es lo divertido de
No conocerte eso es lo divertido de imaginar tenerte,
Eso es lo aburrido de lo mismo,
Me gustaría tenerte.
Momentos absurdos de lo que no me atrevo a querer
No pasa nada pero todo se mueve, no siento nada porque no terminas de invadirme, inmóvil los segundos se queman, dejan que se los coman las ansias y que se me carcoma el alma de las ganas; los minutos me acompañan...
Conocido, psicópata, loco cero poeta, totalmente humano, lobo hombre, loco desatado mi amante nocturno mi caballero de turno, dime pues, eres o no mi muchachito desesperanzado o sólo mi juguete paradisíaco fastidioso cuando no conoces lo necesario del cuerpo de una mujer, de la vida misma de una vida plena de placer...
Te miro totalmente desconocido, me miraste y tus labios dejaron ver una media sonrisa que ilumino lo necesario para dejarme ver que me gustas tanto, y sólo fue algo vano pasajero y sin conocimiento mínimo de lo que podríamos no hacer si nos conocíamos...
Exactamente cuando el chocolate toca mi lengua
Recordé tu cuerpo tus dedos en mi boca, tus piernas rodeándome, atándome y ese vino interminable como sangre, tinto, infinito, todo lo recordé, lo añore y hasta lo retrate en mi mente, cuando olí mi almohada, cuando estaba en el momento exacto frente al espejo, exactamente cuando el chocolate toco mi lengua, estando sola en mi casa, estando sola en mi cama escuchando un vals de deprimente frustración sexual, escuchando un triste violín y tocando el recuerdo de tus manos sobre mi espalda.
Tú lengua como la mía en el chocolate pero tu absorbías mi agua como si fuera un oasis, que comienza en mi cintura y termina justo un poco más arriba de mis rodillas y lo secabas, lo absorbías, y yo me hundía en las sabanas, manchadas de lujuria y sabor a chocolate este que me estoy comiendo ahora mientras recuerdo el momento exacto ese que fue, exactamente cuando mi pelvis sintió, todo tu.
Aguantar 5min más…
5min., solo tengo 5min. para poder aclarar mi garganta y no dejar que salga un susurro de un te amo, pero adiós, Solo fueron 5min. con los que jugaron mis dedos en tu cabello, Ahora sólo tengo 5min. y toda una vida extrañándote sin conocerte, Cada día que leo lo que me escriben en las paginas del recuerdo espero ver tu nombre en el pie de página, de mi inconciencia, Y entonces son 5min. de suspiros, Cada 5min. respiro tu olor desconocido juego a imaginarme en tu regazo. Después de más de 5min amándonos, estas lejos solo conozco tu nombre, En 5min. leí tu vida o bueno lo poco que escribiste en esta página maravillosa, de poetas que quieren ser leídos y de seres como yo que le temen al olvido, Entonces ahí fue donde me di cuenta de que no necesito más minutos de vida, Si no te tengo y soy tan curiosa como para imaginarme quién eres y qué haces, Si soy una desconocida a la que le has mandado millones de besos y que me emociona, ahora han pasado más de 5min. escribiéndote y pensando que no eres más que un poeta extranjero que paso por mis ojos en palabras deseosas, y que fueron 5min. de mi vida que pensé que no serías más que lo oculto mágico de lágrimas lujuriosas inexistentes e indecorosas, Que fueras más de lo que no eres que existieras 5min. más en mi memoria...Sólo tengo 5min. para decirte adiós, y aunque aun no te he dicho un hola! quiero que sepas que tu vida y lo que escribes me enamora.... Tengo 5min. más para decirte que eres especial, especialmente desconocido para mí y legítimamente conocido para mi mente, mi alma... pero creo que nunca tu cuerpo se conectará con mi vientre…
Mujer de viento
Mujer de viento
Te mueves con la suavidad,
Con el vaivén de tu andar,
Te contoneas al ritmo de las caricias de la noche,
Te escabulles entre lo prohibido,
Te disfrazas de ternura para acariciar lo prohibido,
Te envuelves en lo ajeno,
Te disfrazas de invierno,
Llega la mañana y opacas el sol con una mirada
Vuelas, caminas y nadas,
Como te da la gana,
No hay nada que te detenga
Sólo el amor a lo prohibido,
O es sólo el amante distante
Que te distrae en sentido aparente
Te olvidas de todo,
Te gusta el deseo,
Dejas que te respiren
Pero despierta no posees oxigeno,
Sólo eres el viento perdido
Y posees gases volátiles de hormonas
Fugaces y adictivas,
Mujer de viento, agua y fuego,
Acabo de despertar
Y sólo tengo miedo de soñar,
Una noche más,
Que fui el viento que tú no pudiste dejar de respirar
Hace tanto
Hace tanto que quiero dejar de morir hace tanto que estábamos juntos en sangre vino, unidos en el alcohol del mundo, esos mares que nos embriagaban cada noche que peleábamos con las horas porque volaban ya no quiero escribir más versos, nadie los leerá, los escuchará siquiera, todos creen saber que digo pero ni tú ni yo nos entendemos , ya no quiero escribir más...VETE DE MI MUSA INFAME!!!!!, deja de mover mi lápiz, deja de llenarme de sentimientos, aléjate de mi ve a torturar a otro, deja de transformar mis ilusiones, mis fantasías en un poema, un escrito, en una canción; deja que los momentos sólo pasen y se vayan al recuerdo déjame decirles adiós!!...
Ramas retorcidas de mentes apasionadas
Ramas retorcidas, melancólicas,
enredaderas asfixiantes,
lluvia en noche de luna,
y un corazón sin amante
Me escabullo entre la selva
sólo consigo luz incandescente
que me obliga a cerrar los ojos
y allí tu corazón yace
No entiendo cuando entre
a esta jungla de placer
pero me llena decir
que alguna vez tuya fui
Me sofocaste entre enredaderas
de amor, trate de huir sin darme cuenta
de que me hundía en tus
abrazos de ramas retorcidas
Puedo pensar que estoy loca
pero es más satisfactorio
decir que estoy entrando en tu jungla
de trastornos sarcásticos y un
poco fatídicos de obituarios
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?, cuando me miras con esos ojos acuciosos y llenos de incógnita, cada vez que te pierdes en la noche húmeda, de nuestro ser, siendo así los dos más animales y menos llenos de conciencia, qué pasa en esa mente retorcida, cuando no ves mas allá de mis lunares que llevan tú nombre y han sido escritos por la oscura y ferviente pasión que nos cubre cada noche, mis pechos se erizan cada vez que los tocas con tus labios mojados, de ese manantial infinito lleno de vida, que será el que dará vida algún día, ¿cómo es que logras hacerme sentir cada vez mas tuya?, si yo nací para ser de la nada, del aire y de la misma noche, ¿es que acaso no nos cansamos de pertenecernos?, o es que sólo somos almas separadas por la vida y unidas por el destino libidinoso y angustiante, ese que me ayuda cada vez que deseo perderme en tu sudor y estoy sedienta de caricias, y tu sacias todas mis ganas toda mi sed con tu vaivén fulminante y explosivo, y todo eso dentro de mi ser, ¿qué pasa entonces?, si no quiero que llegue el amanecer...
Terminando el día, Culminando la noche
Algo corto para terminar la noche,
Algo sencillo para no hacer un derroche,
De cosas ilógicas y sin tacto,
Sensorial pero escrito,
Orgásmico solo leído
Lleno de incógnitas pero con libido,
Frustrado como un amor prohibido,
Se prohíbe amar pero se vale llegar,
Se siente bien tus caderas sobre mi piel,
Pero luego perturbador llega el amanecer.
No quiero decir cosas que parezcan sucias,
Incluso intentaré limpiar mi piel
Con algo menos acuoso,
A quién engaño, sólo soy un ser humano,
El orgasmo es la forma más cercana a respirar bajo el mar
Es difícil de lograr pero al llegar no quieres parar
Te hundes más y más…
Una perdida entre lo encontrado
Injustamente me perdí
Busqué salidas y en verdad
Ahora siento mi cuerpo preso
Sin ningún tipo de estabilidad.
Esperando no volver a caer me entierro
En nubes de colores y tierra blanca
Donde los sentidos ya no son comunes
Ahogada en sangre y huesos, desterrada
De lugares no comprendo busco las salidas
Que me ayuden a vivir y las soluciones que
No se cansen de huir, necesito que el mundo
Cambie para sentirme otra vez estable
Auxiliando con vinagre, dándome aire que no
Me ayuda al final aliviarme.
Complejo de monitores noctámbulos
Un total complejo me ataca por las noches,
Un complejo lleno de misterio,
Palabras llenas de desespero
Un tono de calidez en sus manos
Desconocidas que me llevan a querer viajar
A través de mi pantalla, hoja, lápiz...
Desquiciado tal vez pero bello con las sílabas,
Demente pero atractivo a simple lectura
Escojo no sentirme así y respondo con un consejo
Un aliento... pero acaso estoy demente
También que me pasa es un niño maravillosamente
Distante y fuera de mi alcance,
Cómo sacarte de ese campo semántico de sensualidad
Desconocida, como ampliar mis horizontes si no hay
Siquiera un chance de verte, cómo es que me imagino
Escuchando tu voz sentada en un balcón,
Si sólo he leído unas cuantas palabras
De amor, que ni siquiera son para mí incluso
Que no sé si sean mías al fin…
Ja!! Eso es lo divertido de ser iluso eso es lo divertido de
No conocerte eso es lo divertido de imaginar tenerte,
Eso es lo aburrido de lo mismo,
Me gustaría tenerte.
Momentos absurdos de lo que no me atrevo a querer
No pasa nada pero todo se mueve, no siento nada porque no terminas de invadirme, inmóvil los segundos se queman, dejan que se los coman las ansias y que se me carcoma el alma de las ganas; los minutos me acompañan...
Conocido, psicópata, loco cero poeta, totalmente humano, lobo hombre, loco desatado mi amante nocturno mi caballero de turno, dime pues, eres o no mi muchachito desesperanzado o sólo mi juguete paradisíaco fastidioso cuando no conoces lo necesario del cuerpo de una mujer, de la vida misma de una vida plena de placer...
Te miro totalmente desconocido, me miraste y tus labios dejaron ver una media sonrisa que ilumino lo necesario para dejarme ver que me gustas tanto, y sólo fue algo vano pasajero y sin conocimiento mínimo de lo que podríamos no hacer si nos conocíamos...
Exactamente cuando el chocolate toca mi lengua
Recordé tu cuerpo tus dedos en mi boca, tus piernas rodeándome, atándome y ese vino interminable como sangre, tinto, infinito, todo lo recordé, lo añore y hasta lo retrate en mi mente, cuando olí mi almohada, cuando estaba en el momento exacto frente al espejo, exactamente cuando el chocolate toco mi lengua, estando sola en mi casa, estando sola en mi cama escuchando un vals de deprimente frustración sexual, escuchando un triste violín y tocando el recuerdo de tus manos sobre mi espalda.
Tú lengua como la mía en el chocolate pero tu absorbías mi agua como si fuera un oasis, que comienza en mi cintura y termina justo un poco más arriba de mis rodillas y lo secabas, lo absorbías, y yo me hundía en las sabanas, manchadas de lujuria y sabor a chocolate este que me estoy comiendo ahora mientras recuerdo el momento exacto ese que fue, exactamente cuando mi pelvis sintió, todo tu.
Aguantar 5min más…
5min., solo tengo 5min. para poder aclarar mi garganta y no dejar que salga un susurro de un te amo, pero adiós, Solo fueron 5min. con los que jugaron mis dedos en tu cabello, Ahora sólo tengo 5min. y toda una vida extrañándote sin conocerte, Cada día que leo lo que me escriben en las paginas del recuerdo espero ver tu nombre en el pie de página, de mi inconciencia, Y entonces son 5min. de suspiros, Cada 5min. respiro tu olor desconocido juego a imaginarme en tu regazo. Después de más de 5min amándonos, estas lejos solo conozco tu nombre, En 5min. leí tu vida o bueno lo poco que escribiste en esta página maravillosa, de poetas que quieren ser leídos y de seres como yo que le temen al olvido, Entonces ahí fue donde me di cuenta de que no necesito más minutos de vida, Si no te tengo y soy tan curiosa como para imaginarme quién eres y qué haces, Si soy una desconocida a la que le has mandado millones de besos y que me emociona, ahora han pasado más de 5min. escribiéndote y pensando que no eres más que un poeta extranjero que paso por mis ojos en palabras deseosas, y que fueron 5min. de mi vida que pensé que no serías más que lo oculto mágico de lágrimas lujuriosas inexistentes e indecorosas, Que fueras más de lo que no eres que existieras 5min. más en mi memoria...Sólo tengo 5min. para decirte adiós, y aunque aun no te he dicho un hola! quiero que sepas que tu vida y lo que escribes me enamora.... Tengo 5min. más para decirte que eres especial, especialmente desconocido para mí y legítimamente conocido para mi mente, mi alma... pero creo que nunca tu cuerpo se conectará con mi vientre…
Mujer de viento
Mujer de viento
Te mueves con la suavidad,
Con el vaivén de tu andar,
Te contoneas al ritmo de las caricias de la noche,
Te escabulles entre lo prohibido,
Te disfrazas de ternura para acariciar lo prohibido,
Te envuelves en lo ajeno,
Te disfrazas de invierno,
Llega la mañana y opacas el sol con una mirada
Vuelas, caminas y nadas,
Como te da la gana,
No hay nada que te detenga
Sólo el amor a lo prohibido,
O es sólo el amante distante
Que te distrae en sentido aparente
Te olvidas de todo,
Te gusta el deseo,
Dejas que te respiren
Pero despierta no posees oxigeno,
Sólo eres el viento perdido
Y posees gases volátiles de hormonas
Fugaces y adictivas,
Mujer de viento, agua y fuego,
Acabo de despertar
Y sólo tengo miedo de soñar,
Una noche más,
Que fui el viento que tú no pudiste dejar de respirar
Hace tanto
Hace tanto que quiero dejar de morir hace tanto que estábamos juntos en sangre vino, unidos en el alcohol del mundo, esos mares que nos embriagaban cada noche que peleábamos con las horas porque volaban ya no quiero escribir más versos, nadie los leerá, los escuchará siquiera, todos creen saber que digo pero ni tú ni yo nos entendemos , ya no quiero escribir más...VETE DE MI MUSA INFAME!!!!!, deja de mover mi lápiz, deja de llenarme de sentimientos, aléjate de mi ve a torturar a otro, deja de transformar mis ilusiones, mis fantasías en un poema, un escrito, en una canción; deja que los momentos sólo pasen y se vayan al recuerdo déjame decirles adiós!!...
Ramas retorcidas de mentes apasionadas
Ramas retorcidas, melancólicas,
enredaderas asfixiantes,
lluvia en noche de luna,
y un corazón sin amante
Me escabullo entre la selva
sólo consigo luz incandescente
que me obliga a cerrar los ojos
y allí tu corazón yace
No entiendo cuando entre
a esta jungla de placer
pero me llena decir
que alguna vez tuya fui
Me sofocaste entre enredaderas
de amor, trate de huir sin darme cuenta
de que me hundía en tus
abrazos de ramas retorcidas
Puedo pensar que estoy loca
pero es más satisfactorio
decir que estoy entrando en tu jungla
de trastornos sarcásticos y un
poco fatídicos de obituarios
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Poesía,
Poesía Venezolana,
Poetas Venezolanas: Yessica Sarria
lunes, 10 de enero de 2011
Cuatro reseñas sobre El alcohol de los estados intermedios de Gladys Mendía

El alcohol de los estados intermedios de Gladys Mendía
Por Raúl Heraúd
Perú
“El alcohol de los estados intermedios” (Fundación editorial el perro y la rana) reciente publicación de Gladys Mendía (Venezuela - 1975) nos muestra, desde el interior de su vehículo de carne y hueso, toda la fragilidad humana, la resignación como sinónimo de culpabilidad, el caos en el que se suele subsistir cotidianamente, el límite al que solemos estar expuestos. Nos encontramos ante una voz que incendia la vida, que busca el equilibrio, que lucha contra sus demonios internos, que advierte el existir como una mueca absurda del destino:
solo somos parpadeos con nombres
confinados y finados nombres repitiendo los mismos incendios
caen los pedazos de piel mientras caminamos y
conversamos y comemos y dormimos…
Existe cierto sometimiento a lo largo de este viaje, cierto gusto por el estado angustiante en el que se desenvuelve el yo poético. En medio de la ponzoña, también encontramos vida, calor, fe. Bajo la sombra tóxica del esperpento la felicidad también puede ser posible, menos gris, pero igualmente desesperanzadora. A través del pirómano discurso la poeta va destejiendo la vida como un trapo raído e inservible:
destejer
hay que destejer
acabar con el rito
la voz se construye mientras arde fríamente
el intelecto es caricatura
el viaje se ha iniciado (…)
Dentro de estas páginas la imagen de (la caverna) se constituye en un elemento repulsivo, disociador, es la figura a la que hay que doblegar, incendiar, aun cuando el alma y el cuerpo se tornan el receptáculo de todo el dolor y la angustia, aun cuando el eterno barco a la deriva no haya de triunfar sobre el objeto maligno:
(…) la caverna es el espacio sin forma
sin forma ni claridad no hay reflejo
pero todo arde viéndose
el incendio es el parpadeo que esconde el espejo
¿Qué camino tomar cuando la vida se cierra hasta no dejar ni una puerta de salida? Aquí los poemas actúan como una válvula de escape, son ese otro yo proyectado en el papel, el doble dentro del espejo, un vehículo que la poeta usa como forma de liberación. El siguiente texto encierra toda la fuerza poética de Mendía y creo que traduce muy bien el alma de este libro:
procreo sin semillas
soy tan FERTIL como el aullido del mar
velocidad máx. 90
dicen encienda las luces en el túnel
como si uno ya no estuviera encendido hace siglos
no hay DESVIO
no hay regreso
llamo por el teléfono de emergencia
el túnel mira dentro de su ojo un luminoso cadáver
Los caminos se han transformado en venas abiertas, acido para la carne aún viva. Las imágenes han sido dinamitadas por las palabras que actúan como señales de advertencia, dentro de un trayecto mohíno, vívido, reincidente:
COMIENZO DE CAMINO SINUOSO (…)
DISFRUTE EL PAISAJE (…)
SR CONDUCTOR MANEJE A LA DEFENSIVA (…)
BOSQUE NO PRENDA FUEGO (…)
FIN DE CAMINO SINUOSO (…)
El descenso ha terminado. Gladys Mendía encuentra en los estados intermedios de la palabra un nuevo punto de partida, una tabla donde aferrarse: el fin no es el fin, es la incógnita que deja una vida incendiada por la poesía:
el alfabeto en tránsito es la ruleta rusa
la autopista cuando es río se libera del juego
Raúl Heraud
La Molina, Perú, Junio de 2010
EL INCENDIO DE LAS MIELES O EL ALCOHOL DE LOS ESTADOS INTERMEDIOS
Por Miladis Hernández
Cuba
Si se mira correctamente, toda forma es hermosa
J.W. Goethe.
El Caos como consecuencia inmediata de los excesos se impregna en la memoria como base de sistema, reverso y anverso de imágenes que, bajo una relación de significados se convierte en mosaico para que un poeta pueda formar sus juegos especulativos. El alcohol de los estados intermedios, de la poeta Gladys Mendía, presentado en las extensas jordanas del XV Festival Internacional de Poesía de la Habana (2010), publicado por El Perro y la Rana y Nadie Nos Edita. Venezuela, 2009, precisa Feddy Ñáñez, su prologuista...”No es la metáfora del viaje ontológico sino el refugio de quienes huimos de los excesos del logos”. . La poeta asegura: primeramente su invernadero, el antojo de permanecer en su caverna de plata, arquetipo de la autovigilancia, de la contemplación, y de la corrosiva destrucción.
Para perpetuar su área, Gladys Mendía, (nacida en Venezuela en 1975), se convierte en guardiana de una sustancia genésica, de una fórmula prístina para adentrarse en las canteras infinitas del logos. Propone una reinvención para depurar los alcoholes embrionarios que conforman al Ser. “Una misma sustancia estelar conforma la materia de todo lo existente”, decía Carl Sagan, la poeta signa la totalidad, se enraíza en el eros de los espacios infinitos, y no precisamente a la manera pascalina, si no bajo el ejercicio de transgredir, de sentirse, al unísono transgredido por los desbordantes horizontes, multisígnicos que, trastocaba Rimbaud al medir las dimensiones infinitas, los espacios vencidos. Los Espacios pulverizados por la memoria colectiva.
Este poemario escrito con una admirable economía de recursos estéticos, resulta también una oferta de lucidez. Con un tono equilibrado, exento de preconcebidas metáforas, su autora nos sorprende cuando confiere su utopía lograda bajo un ritmo latente, apoyada en intersticios, en párrafos breves, versos concisos, fragmentados, sentenciosos. Concuerdo otra vez con Ñáñez al afirmar que…” Libre está su voz del hipocondríaco tono del arte contemporáneo y sus inútiles sarcasmos”… Las pretensiones están en la búsqueda, en la comedida fuerza que traza su espíritu, alejado de todos los subterfugios, banalidades, y caotismo que nos ha dejado la postmodernidad con la infecunda asimilación de los estratos culturales.
A la postre hay una estigmatización de los estados humanos. Los estados (no políticos, no sociales, culturales, ni religiosos), sino los estados de la vida normativa, los estados naturales. Se trata de versos que rememoran en los inicios, el viaje interminable que propugnaban los antiguos egipcios, la desintegración y los accidentes de esa aprensión natural que equivale a la muerte. El ir y el venir. El partir y el regresar. La sustancia proteica, la vida, el polvo y el aliento insuflado. La teoría del túnel poseso, devorador de los cadáveres, preceptivo; el sumular, dador de luz germinadora, donde se ofrece una muerte lenta, paladeable, de una muerte sin fin como la vacilaba el místico Gorostiza.
“El túnel mira dentro de su ojo un luminoso cadáver”
Dentro de éste, el alcohol se personaliza, es el hombre destruyendo los estados intermedios, ((todo lo que se centra entre la vida y la muerte)). Bajo estampas minimalistas, sin forzar la expresión, ni utilizar el verso logrero, la autora sabe nombrar los misterios, la química, o la alquimia de los rasguños que nos va haciendo la vida. Hay mangos cayendo como símbolo de la manzana prístina, creadora de todos los males. Derribando, o iniciando la expulsión de las criaturas.
Al mismo tiempo ventilamos una forjadura de desconocidos estados de la vida contemplativa, una especie de transición de esos años sin lenguas, el callado silencio de los pueblos muertos que se levantan dentro de ese túnel que, la autora de este poemario quiere cauterizar. Es la plétora, la copia a Heráclito, su versión para no caer en el mismo pasadizo dos veces. Acepta que sólo se muere una sola vez, y nos enseña a vivir. Señala nuevos rumbos, ajenos estados, da fórmulas para no llegar, o no caer precozmente al atajo devorador.
Mendía, al final propone su condición de criatura filiada a la esperanza. Ensaya un método diferente, donde visualizamos varios carteles, sucedidas consignas para que el hombre, la humanidad toda encuentre ignorados derroteros.
Mantenga la distancia, CONDUZCA CON PRECAUCIÓN; CIRCULE DESPACIO; DISFRUTE EL PAISAJE; PELIGRO ENTRADA Y SALIDA DE VEHÍCULOS; ACAMPE SOLO EN LUGARES AUTORIZADOS; RESPETE LAS SEÑALES EVITE ACCIDENTES; NO ADELANTE ZONAS DE DERRUMBES; CUIDADO HIELO EN LA CALZADA.
Estas recomendaciones nos aproximan a un inédito código del decir, a través de ellas, la autora retorna a su estado thanático, a la gravedad de los cuerpos, a la subversiva oscuridad que transporta al Ser. Proyecta un alfabeto, una lengua desconocida que los sentidos no alcanzan, un Babel con otras resonancias para arrastrarnos al río, a la otra autopista que nos libera del juego: es decir, a las aguas que redimen, nos rescatan, donde al fin, el hombre encuentra futuridad. Se vuelca a las márgenes concluyentes, las orillas donde bebemos el néctar alcalizado, las sales, los ácidos estertando desde un corazón que, quizás trasmuta, pero no abdica en su afán de explorar la Condición Humana, porque su afán es luchar contra todo lo que ha hipotecado al hombre sometido a la noche etílica, perpetrar la conciencia adscrita a la selva plural de esa humanidad que avanza agrietada y triste.
Pero no malinterpretemos la propuesta de Gladys Mendía, no nos ceguemos al compás de los corolarios dionisiacos. Este poemario no raya sobre los efectos etílicos que muchas almas saborean para danzar sobre el desfiladero, sobre el laberinto de cuerpos, de arcilla, de grada. No nos dejemos confundir en ese exabrupto de las bacanales, de los tránsitos desbocados, atemperados del dolor. Este es un poemario que requiere de varias lecturas porque sostiene una superación de los espacios humanos, vencimiento de fenómenos, causas, efectos, orden: mañas para prevalecer en la vida. Es de cierta manera una exploración, un retorno a las formas, a las conquistas, a la expresión de los sonidos, al sosiego, al incendio de las mieles donde la vida que yace en la ruleta, en la autopista, en el río heracliteano renace.
Miladis Hernández Acosta. (Princesa de la poesía cubana)
Guantánamo, Cuba, 17 de Julio de 2010.
Escrito bajo la Luna de Cáncer.
El alcohol de los estados intermedios.
De Gladys Mendía.
Por Marcelo Guajardo
Chile.
Tiene un mérito original la poesía escrita en la tensa calma de la vida cotidiana. Despunta sin ficción, desde el abismo de las domésticas servidumbres y trae a nosotros un fruto rojo y maduro. La poesía puede gestarse sin problemas arrebatada de las horas espléndidas de la mañana, de la modorra acuciante del medio día, el lento reptil de la tarde. A su tiempo y a su modo. La buena poesía se resiste a la inmediatez. Se resiste a ser llevada a la rastra a la plaza pública. La buena poesía sale sola a tomar el aire, cuando ella quiere, sin apresuramientos majaderos, cuando está lista, cuando tiene algo que decir.
La espera no es en vano. Durante este tiempo el lenguaje abandona la simple anécdota y mientras aguarda su momento se llena de sentido. Se escribe a favor del sueño rescatando del pasado aquello que dialoga. Mientras decanta, en la transparencia del agua tranquila, al fondo destella la palabra que ha de recobrar el tiempo perdido.
El Alcohol de los Estados Intermedios de Gladys Mendía corresponde a esta clase de poesía. Albergado entre sueño y la vigilia un sabueso escarba en la ceniza que ha dejado el incendio. Nos alerta de la catástrofe silenciosa de una existencia frágil y en permanente amenaza, cito: “pero arder no es una enfermedad el sueño es la enfermedad el delirio es arder con los ojos cerrados”. Todo aquí se construye en la niebla. El lenguaje balbucea sin pausa, respira la brasa de los acontecimientos, se cuela entre el fenómeno y su reacción, se alambica y se desmadeja mientras la bestia se revuelve debajo como dice Yeats. “destejer hay que destejer acabar con el rito la voz se construye mientras arde fríamente el intelecto es caricatura el viaje se ha iniciado la desarmonía de las partes la llama de las partes la fragilidad de las partes lo tóxico de las partes amamanta la voz” El lenguaje está sometido al horno de una suerte de bovarismo estético y ritual. Su inconformidad dinamita las fisuras de lo cotidiano, instala cuñas en sus trizaduras esperando el derrumbe.
Gladys nos hace testigos de su incendio y nos revela el nuestro. Vemos arder su casa desde afuera, parafraseando el poema “Frente al Fuego” de Rosario Concha de su libro homónimo (Ediciones del Temple. Santiago, 2002) volumen muy emparentado con estos estados intermedios, en tanto ambos, son asedio al cotidiano craquelado.
Su testimonio atraviesa un tamiz estético de gran calidad. Los poemas, sobre todo los de la primera parte, están construidos al amparo de una cadencia armónica y pareja. Con su respiración entrecortada nos posibilita el trance hacia sus territorios donde “la voz es la brasa bajo la ceniza” y “la lengua es dolor cuando la pureza la rodea.”
Entre parpadeos la realidad se aproxima a su condición más amenazante y total. Paradojalmente todo se ve más nítido en el sueño. El diálogo muestra su reverso, el fenómeno se fragmenta ante nuestros ojos. Desde esta hostil intemperie la poesía de Gladys Mendía extrae su sustancia. “Estoy frente al incendio de espaldas a la voz la nieve es el mar es el aullido quién es uno sino un aullido en silencio todo arde calculadamente qué es la voz sino un afecto corrosivo”.
He aquí el doble filo de la poesía, belleza y revelación. Belleza en tanto evidencia de lenguaje y respiración única, revelación en tanto limpieza de los fenómenos para nuestra conmoción y perplejidad.
Marcelo Guajardo Thomas.
Santiago de Chile, septiembre 2009.
UN ENSAYO SOBRE EL MOVIMIENTO
Por Miguel Adolfo Romero Blanco
Venezuela
Yo soy un “fósil intelectual viviente”, que aún cree en la descripción racional del mundo –aunque reconozco los límites de tal empresa- y en la existencia de una verdad absoluta y universal, si bien lo bastante compleja como para impedir integrismos.
Sé que no parece la plataforma ideológica apropiada para leer un poema.
Veamos. El libro consta de un solo poema, en verso libre, así como liberado de las normas del uso de los signos de puntuación. El lenguaje se usa con total libertad, subjetividad, digamos, y sin embargo, a medida que se avanza en la lectura, las ideas, el manejo de las ideas por parte de la autora, se vuelven claros (lo siento, pero mi condición intelectual precámbrica, reivindico la validez de términos como “autora” y “poetisa”, aunque marquen distinciones de género, simplemente porque cuentan con la sanción del tiempo, y rechazo neologismos que pretenden marcar diferencias donde no las había).
Como comprenderán, necesito leer para entender el texto, y verter las impresiones que me parezcan más razonables acerca de qué quiso decir la autora. Pues no puedo desasirme de la noción de que el lenguaje es un sistema abstracto –mayormente abstracto- creado por la humanidad para comunicarse, para compartir ideas, experiencias y sentimientos. Luego, si tengo tiempo, hablaré de los límites de la razón…
La poesía es una forma de arte, y el objeto del arte es transmitir, emocionar (por eso el arte moderno ha fracasado mayoritariamente; casi nadie sabe qué intenta decir. No transmite ni emociona, así que desaparece olvidado para el 99% de la humanidad). ¿Es arte éste poema? Sí.
Transmite. Usa muchas imágenes y las repite, plantea situaciones en que vemos a los elementos involucrados recibiendo, no, demostrando un sentido, o una ausencia de sentido… pero cada cosa dice lo que es ella misma. Y las expresiones tienen pasión.
¿Y qué nos dice el poema? En los términos más generales posibles, podríamos afirmar que habla, por una parte, del fracaso de los intentos humanos de comprensión del mundo y de transmisión de lo que se ha entendido, empezando por el lenguaje mismo. Habla del desgaste, de la destrucción, no violenta, sino paulatina.
También nos habla de los momentos –si es que los estados intermedios son momentos- en que la propia experiencia cotidiana se interrumpe. Casi como si aludiera al Bardo de las creencias tibetanas –imposible asegurar si esa era la intención, pero la lectura general del texto me produjo esa impresión- o quizá a la famosa “experiencia oceánica”, de negación del yo y afirmación de lo absoluto, del todo, y de la paradójica comunión que un no-yo con el resto del Universo (si el yo no existe ¿quién vive esa comunión? Pero no caigamos en la tentación de la digresión). Aunque no se presentan como un remanso en las angustias generalizadas del poema, a cada rato se presentan como interrupciones de la continuidad de la experiencia cotidiana –creo- y de cómo son impulsados por todo aquello que se resiste a ser determinado y esclarecido.
Pero, en ese caso todo sería un estado intermedio. El poema –o la poetisa a su través- no deja títere con cabeza: como ya decíamos antes, se niega la comprensión real del mundo, así como la posibilidad de transmitir lo que se (cree que) ha comprendido. Salvo una cosa; el desgaste.
Las imágenes de túnel, cadáver, etcétera, parecen ser bastante claras, por no mencionar términos como arteriosclerosis. Es el desgaste llevado a su última consecuencia. Y, sin embargo, justo en la pérdida definitiva, se asoma la reconciliación.
No solamente la voz del poema hace las paces con el desgaste. Inclusive, se muestra capaz de enseñarle al elemento fracasado –que nombraré dentro de poco- cómo superar su situación: olvidándose de “ser” y asumiéndose como “devenir”. Éste, y la constante mención del fuego –y la manera como es mencionado- al principio, son dos elementos que parecen traicionar, a nuestro juicio, un subtexto heraclítico. (Debemos admitir que hay otras alusiones al filósofo griego del cambio. Pero esas, por ser las más asimiladas a imágenes, deviene, en el campo de la poesía, que siempre intenta, que siempre busca, el juego difícil de seguir comunicándose a despecho de trastocar el lenguaje, las más ciertas. Insisto, a nuestro juicio).
Falta algo por analizar. O por estudiar. La autopista.
La autopista parece haber sido el hilo conductor de éste poema –y eso no es sólo un juego de palabras- pues, parece aportar la metáfora sobre la vida. Parece mostrar la manera de referirse al final –el túnel, el cual (¿o quién?) parece no saber tampoco qué sucede, pues su ojo resulta un poco impotente- aparte de… los carteles. ¿Qué sería del poema sin los carteles? Desde una óptica muy personal, encontramos el inicio del absurdo de los carteles como un toque de ironía cómica que agradezco. No obstante, la idea no es hacer un chiste. La idea es que la autopista es el mundo. Más aún, nuestra visión del mundo. No; nuestra visión –o la visión de la poetisa- acerca de la visión del mundo: un conjunto, sistematizado y lógico, que parece funcionar, que hasta cuida de nosotros, pero que es incapaz de resolver el más urgente de nuestros problemas: el final.
Para eso, según el poema, según la poetisa, sólo hacer las paces, y asumirse como devenir en vez de cómo ser, pueden ayudarnos. Es entonces cuando la visión del mundo se torna, si no mundo, al menos vida.
Miguel Adolfo Romero Blanco
Caracas, Venezuela, septiembre de 2010.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Ensayo El Caballero Manuel. Por Camilo Morón

Ha muerto físicamente Manuel Caballero. Recibo la noticia en la carretera Morón-Coro, viniendo de Lara, su tierra natal. Contemplo el mar que es imagen de la comunión de todos los hombres en la muerte, la mar que es el morir. El hachazo homicida tronchó de repente a este hombre frondoso. Su caída liberó un eco de pena que desanda la sabana, la montaña, la manigua del alma. Pienso en Pedro Manuel Arcaya, Laureano Vallenilla Lanz, José Gil Fortoul, Mario Briceño-Iragorry, Augusto Mijares, Mariano Picón-Salas, y digo para mis adentros como los antiguos romanos “se fue con la mayoría”.
Cuando escribo estas líneas tengo en mi escritorio como faros ardientes de papel: “El Orgullo de Leer” (1988), “El Bien del Intelecto” (1997), “Por qué no soy Bolivariano” (2006), “Rómulo Betancourt” (1977), “La Internacional Comunista y América Latina. La Sección Venezolana” (1978), “Ni Dios ni Federación” (1995) y esa joya del intelecto venezolano que lleva el enigmático y bien puesto título de “Gómez, el Tirano Liberal” (1995). Presento esta relación de títulos al margen del ordenamiento cronológico adrede, porque estas obras están ordenadas desde dentro por una pasión: la pasión de comprender aquello que fue y es Venezuela. Desde la cátedra universitaria, desde las eruditas y sólidamente argumentadas páginas de sus libros, desde la tribuna periodística y desde la arena política, Manuel Caballero explicó que la historia no es cosa del pasado, que lo contemporáneo, lo actual, lo que estamos viviendo puede ser objeto de estudio histórico. Dijo que quien no tiene la capacidad de analizar en su integralidad los hechos de que ha sido testigo e incluso actor, es sencillamente porque no está hecho de la pasta de los hombres capaces de entender ni los más remotos acontecimientos que recoge la memoria humana.
Conocí breve y nítidamente a Manuel Caballero en un pasillo en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Puedo decir que fue nítido nuestro encuentro porque, como tempestuoso estudiante y de paso admirador suyo, le pregunté a quema ropa: “¿Cómo escribe sus libros? ¿Tiene algún plan de trabajo? ¿Un horario?” Capté un brillo malicioso detrás de sus lentes, y me respondió simple y llanamente que no, que no tenía planes, ni horarios, que los libros los escribía al ritmo de la pasión y las ganas. Cuando esta pulsión cardiaca se aúna a la erudición, a la meticulosa y paciente investigación que requiere la investigación histórica, el resultado es una veintena de obras que son una constelación en las que se aúnan las ciencias humanas con la buena escritura.
Manuel Caballero pidió a sus amigos que lo leyeran como si fuesen sus peores enemigos. Los consejos los oyó y desoyó por igual. Pensaba como el historiador inglés A. J. P. Taylor que el error puede ser fecundo, pero que la perfección siempre es estéril. En el Prólogo a “Cesarismo Democrático” (1990), escribió esta advertencia que nos previene de la historia-leyenda, de la historia-mito, la historia-deificada que reconstruye su tela de araña: “Otra vez se vuelven a elevar, inaccesibles, los hombres que derrotaron el Imperio. Que equivale a renunciar otra vez a la responsabilidad, a refugiarse otra vez en el regazo materno. Es renunciar a comprender nuestra historia, y sobre todo que ella la han hecho, y la continúan haciendo, hombres de carne y hueso, no siempre movidos por bellas intenciones o instintos.” Y precisa cortante: “Es renunciar a participar en esa historia conscientemente, pues sin conciencia lo hacemos todos los días.”
En 1633, John Donne amonestó a la Muerte: “Deja el orgullo, Muerte, aunque algunos te llamen terrible y poderosa, que nada de eso eres; porque aquellos a quienes pensaste que derribas no mueren, pobre Muerte, que ni aun puedes matarme.” Porque la muerte es sueño breve que pasa y despertamos eternos, de muerte liberados. En las puertas del siglo XX, Dylan Thomas escribió como una clarinada en el poema “Y la Muerte no Tendrá Poder”: “La fe en sus manos podrá quebrase en dos / Y tal vez como unicornio los atraviese el mal; / Pero igual que los troncos astillados, no se partirán. / Y la muerte no tendrá poder.” Asevera que aunque se vuelvan locos serán cuerdos, aunque se pierdan los amantes el amor perdurará, ellos seguirán martillando a través de las margaritas, florecerán bajo el sol hasta que el sol se pudra. Aunque se hundan en el mar resurgirán una vez más.
Frente a las olas pardas de esta tarde plúmbea en el Caribe, bajo un cielo cruzado de nubes desgarradas, asaeteado de gráciles aves negras, siento más que pienso que la savia vital de Manuel Caballero corre por el tronco, las ramas y los retoños posibles de ese árbol, mutilado y floreciente, que en nuestros desvelos llamamos Venezuela.
Camilo Morón
Manuel Antonio Caballero Agüero (Barquisimeto, 5 de diciembre de 1931 - Caracas, 12 de diciembre de 2010) fue un destacado historiador, periodista, escritor y docente venezolano. Caballero estudió historia en la Universidad Central de Venezuela y obtuvo su PhD en la Universidad de Londres. Con la publicación de su disertación obtuvo el mérito de ser el primer venezolano en ser editado por la Cambridge University Press. En 1989 fue invitado por la Universitá degli Studi di Napoli de Italia. Recibió el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Historia en 1994 y en 2005 fue elegido como miembro de la Academia de Historia de Venezuela.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
LUIS MANUEL PIMENTEL: Poesía Actual Venezolana

LUIS MANUEL PIMENTEL Nace en Barquisimeto, estado Lara [1979]. Tiene diez años de residencia en Mérida, donde inició, quizás ya con conciencia creativa, una labor escritural que lo ha llevado a incursionar, en la poesía [de manera más decidida], así como en la narrativa y el periodismo [empírico] cultural, en forma de artículos y crónicas literarias. Esta labor periodística la lleva a cabo en el Diario Pico Bolívar donde labora y coordina la sección de opinión, en cuyo espacio se aloja su columna de crónicas ficticias «Pasos de fauno», así como también coordina la Página Literaria «Ojos que tocan». Obtuvo en el 2004 la Licenciatura en Letras, mención Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes donde actualmente realiza estudios de Maestría en Literatura Iberoamericana. Se ha desempeñado como profesor de Lenguaje y Comunicación en el Instituto Universitario de la Frontera y en la Facultad de Artes de la ULA. Sus trabajos han sido publicados en diarios y revistas nacionales y extranjeros. Recientemente se publicó su primer libro de poemas titulado —no al azar— Figuras Cromañonas [Ediciones Caminos de Altair].
Selección por Gladys Mendía
La llave vítrea
Abro con esa llave
Que un día pusiste en mis manos
El corazón del bolso
Que todos los días me tercio
Para ir al trabajo.
Darse cuenta de las trampas
Es muy fácil
El río me abre sus brazos y me sumerjo
En el X distante de tu visita.
Amen al entrarse por pasar
Con piedras, palos, un poco de fuego
Y seguir quemando el pasado.
Luciérnaga verde
Que pronto eres estrella;
Rozas con la mirada
El encuentro de mundos indescifrables.
Logras en medio de tempestades marinas
Que el abuelo se asuste
Y crea que el agua se lo llevará.
Palpar con la llave vítrea
Lo que vi en ella detrás de sus senos,
Da como para seguir mirando.
Realismo mágico
a la memoria de Beatriz
Hablan los edificios
y los volantes de los carros
el mouse y no es Micky Mause.
Los libros respiran
y Remedios la Bella me dijo anoche
que el director de la escuela estaba en Macondo
buscando guayabas.
La mesa
se paró
y almorzó.
Anoche era de día.
Sor Juana Inés de la Cruz está viva,
la vi tomarse unas cervezas en el bar de la Viuda con tres enamorados,
toma mucho y no se embriaga,
aguanta la Sor Juana.
Las avenidas son automáticas
como las escaleras eléctricas
no hay carros
solo personas paradas
que ruedan solas.
Resucitó Beatriz
y me dijo que el lado de la muerte no es malo
simplemente es diferente,
huele a patilla.
Los ladrillos ríen
y yo escribo.
Espanto
Un dibujo: la noche.
Algunos pájaros carroñeros que se niegan a dormir
Las paredes amarillas
La ventana semiabierta
Una brisa fría que entra;
Doy cuatro pasos hasta llegar al closet.
Busco la chaqueta beige
Me asomo de nuevo a la ventana,
Comienzan a caer gotas
La grama respira
Los perros se cubren de la intemperie,
Tocan la puerta,
Camino despacio,
hay mucho frío en el Vallecito
Mi mano en la cerradura
Abro
No hay nadie,
Volteo
Se oye de nuevo la puerta.
Miro la despensa
El café.
Sobre la cocina
El agua hierve.
Mi mano en la cerradura
Abro
No hay nadie
Cierro,
Doy cinco pasos
Levanto la tapa de la olla
Agrego el azúcar
Vuelven a tocar
Dejo el recipiente encima de la mesa
Mi mano en la cerradura
Abro
No hay nadie,
Vuelvo a cerrar.
Busco el colador
Vierto el polvo marrón
Dejo que cuele solo,
Espero.
Mi mano en la taza
Los perros mojándose
Son las dos de la mañana.
Saco mi garfio
Mi molotov
El revolver con el que descubrieron la traición de Martina,
Una nueve milímetros
Mientras la putas y los trasvesti a esta hora
Piensan en su familia.
Caminar a lo largo y ancho de la expresión
Como si fuera el cuento de la cenicienta
Para enseñarle a todos los hijos del mundo
Que la moraleja es una quimera.
Duerme creyendo que descansas
Porque en este momento
Los vallenateros en Colombia
Se toman un trago en tu honor y cantan.
Es tratar de tocar el sol
el crimen, la traición, la condolencia y la muerte.
El metafísico
Ninguno podía creer que el metafísico había muerto,
Se fue persiguiendo sus mejores luces,
A encontrar el amor que nunca le paró
Pero que un día tuvo entre sus manos.
Luego de tantas veces
Ir y venir
Y dar vueltas en el mismo eje
Decidió recostarse,
Junto al clavel que tenía en su mano.
Un espejo le cayó encima
Resquebrajando la visión
En miles de partículas su alma,
El metafísico murió
En medio de una larga lluvia de estrellas.
Llegamos a pensar que simplemente dormía
Pero el gato maullando no dejaba de rondarlo,
Atrapados en su silente infinito
Se hizo libre,
De aquella suerte errante
Ahora comulga con los pájaros, los perros, los árboles
Tendido frente a un muro de imágenes revolucionarias.
El metafísico anduvo desgarrando corazones,
El último día
Al verse en el espejo
Era un hombre viejo, desempleado y sin dientes
Todos se los habían entregado al ratón Pérez
Para que le diera alimento,
La realidad no fue así,
Toda palabra creada y rebuscada en la fantasía
De sus sueños familiares,
Con largas barbas
Y sin buen aliento,
Fue dejando en los corazones de todos
una gota de sangre.
Sorbo
El sorbo de un café vespertino
El olor rutinario de la computadora
Mi casa sola
La perra con hambre
El bombillo encendido alumbrando el desorden
La mesa no está servida,
El tiempo pasa como hojillas por la barba.
Sebastián naciendo
A mi sobrino que nació hace ocho horas
Sebastián cuerpo silente
Aparecido por la religión
Tu cuerpo de niño es una pintura
Que ha dibujado la fantasía.
Con una palmada,
Como las de antes,
Te veremos crecer
Como lagartija que suelta
Y distiende.
Vienes como otro ser más de la familia
Protegido y querido
Ante la incertidumbre de la posmodernidad,
Cabizbajo y sin importarte nada.
En nuestro encuentro
Sollozo todas las palabras del vallenato
Infunde mi cercanía
Tocando y festejando
Ahora hombre,
Sutil aliento de los Pimentel Villalobos,
Seres que jamás abandonaremos
El barco que apenas zarpa
Entre el viento Barquisimetano y el olor a los andes.
Como un trasnocho de la tarde
Ha sido tu parto
Bienaventurado en los Salmos y las Elegías
Tu cuerpo vivirá ochenta años
Llevando la historias de tu tíos,
Formadores de realidades sociales.
Tu suspiro hace que sigamos viviendo
En el agolondramiento de almas puras,
Y si lo quieres ver
Observa nuestras conversaciones
Que no tienen límite sino amor.
Tranquilo Sebastián
Que toda palabra vendrá y se devolverá
Como el río que lleva el acantilado de los sueños.
El devenir es pausado y rápido,
Como un pregonero de ansias y sincretismos
Estamos contigo, no te preocupes...
Un silbido tuyo
Rastreará nuestras presencias
Sin llanto,
En el enorme entender
Que ahora
Estás en nuestro lecho.
sábado, 11 de diciembre de 2010
ALFREDO NICOLÁS LORENZO: POESÍA ACTUAL CUBANA
ALFREDO NICOLÁS LORENZO (Camagüey, Cuba 1964). Poeta, narrador, ensayista literario y periodista independiente. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana en 1991. Fue fundador de la revista Proposiciones de la desaparecida Fundación Pablo Milanés. Ha colaborado en las revistas Alforja Poesía y La Voz de Coahuila, México. Es miembro del Taller de la Creación Poética de la Fundación Nicolás Guillén. Su obra poética aparece en Memoria del encuentro de poetas del mundo (Ediciones el Ermitaño, Seminario de Cultura, CONACULTA, 2011). Tiene una licenciatura en Historia del Arte, por la Universidad de La Habana en el 2009, y una Maestría en Etnología de la Fundación Fernando Ortiz. Ha tomado cursos en el Centro de Estudios Orientales sobre los asentamientos de los árabes en Cuba. Ha publicado Palabras mágicas de un poeta (2010), por la Colección Palabras del Oráculo, que dirige el poeta Cesar Toro Montalvo en Lima-Perú.
Selección por Gladys Mendía
I
El número de vasos no puede ser cualquiera, siempre habrá un tendón sonoro que te avise los excesos de velocidad, como el sudor desborda nerviosos reflejos de sal.
Se puede conversar, juntando gotas de pericia sobre la eternidad del mundo aristotélico, bordado de fronteras donde tropiece nuestro tren de cálices; somos eternos cuando ebrio es nuestro presente, pero el vino se agota. La noche, entre risas, pasa, y descubres, al despertar con dientes de cebolla, la eterna esa frontericidad del universo, tú limite rasgado en la conciencia pasajera.
II
Solía acompañarlo hasta la parada, con el gesto de su amarillo lomo saludando a su amo de fluidas barbas. Pero un día el camino hasta la casa se le hizo demasiado largo.
Tan largo que su dueño no supo ya donde buscarlo y se afeito un día, como suele suceder. Desde el paraíso de los perros aúlla la espera de la silueta con barbas. Pero no aparece. Dios debió abolir las cuchillas que ponen lisas las caras de los dueños. O tal vez los caminos de no retornar.
¿Qué hacer con la balanza injusta que te lleva las barbas y tu perro?
III
El niño ofendió al anciano y salto hasta que dar fuera de su alcance. Este lo atrajo con gesto sereno y le propuso dos lecciones de cómo llegar a ser un caballero de ley.
La primera dijo el anciano, es que los criterios de un caballero se exponen de frente a frente. ¿Y la segunda? Ardiendo de curiosidad se le acerco más el muchacho. Que por ellos hay que saber responder dijo el anciano propinándole un bastonazo.
IV
El joven se acerco al auto preguntándole al chofer si este sabia donde se hallaba la biblioteca más cercana, o tal vez un sitio donde satisfacer una necesidad hondamente espiritual, o si conocía a un viejo sabio del cual se comentaba que vivía cerca y tal vez pudiese sacarlo de profundas dudas esenciales en la existencia, motivos suficientes para la preocupación de alguien cuya inquieta mente no le diera reposo ni en los momentos de ocio.
Y el chofer una, otra y otra vez mas negó saber algo que dilucidase las preguntas de su inquisidor. Gracias dijo el joven, aliviado, mientras se abotonaba la portañuela.
V
El hombre que ya nada esperaba de la primavera llego al mes de marzo sin arrancar una sola página de su calendario. En la calle todos se felicitaban previendo el seguro deshielo y los primeros retoños en los árboles del parque.
Pero el hombre que nada esperaba de la primavera sabia que todo era falso. El verde se volvería a cubrir de nieve en pocos mese y el cielo, encapotado, no sonreiría con los mimos engañosos de este marzo. Sentado frente a la ventana suspiraba por un sitio en el mundo donde la primavera fuese definitiva y profunda.
Hasta que decidió marchar y no se le vio durante muchos años. Retorno dicen para arrancar todas las páginas sobrantes de su calendario.
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