lunes, 19 de septiembre de 2022

VIVIANE DE SANTANA PAULO: Poesía Actual de Brasil



Viviane de Santana Paulo (São Paulo/Berlín), poeta, traductora y ensayista. Estudió filología alemana y románica en Bonn, donde formó parte del equipo de redacción de ila-latina, un suplemento en español y portugués de ILA-Informationlateinamerika. Autora de los libros, Viver em outra língua (novela, tierra sólida, Berlín, 2017), Depois do Canto do Gurinhatã (poesía, Multifoco-Verlag, Río de Janeiro, Brasil, 2011), Estrangeiro de Mim (cuentos, Gardez! Verlag, Remscheid, 2005) y Passeio ao longo do Reno (poemas, Gardez! Verlag, Remscheid, 2002). En colaboración con Floriano Martins, Em silêncio (Poesia – ARC Edições, Fortaleza, Brasil, 2014) y Abismanto (Poesia, Sol Negro Edições, Natal, Brasil, 2012). Participa en las antologías brasileñas Roteiro de Poesia Brasileira – Poetas de la década de 2000 (Global Editora, São Paulo, Brasil, 2009) y Antología de poesía brasileña (Huerga Y Fierro, Madrid, 2007). Ha traducido al portugués varios poetas alemanes, como Jan Wagner, Nora Bossong, Josef Kafka, Sarah Kirch, Gottfried Benn, Paul Celan, Ingeborg Bachmann. Su poesía ha sido publicada en varias revistas y periódicos de América Latina.

à água não importa a sede

à maçã não importa o pecado

à pedra não importa o peso

à flor não importa o amor

ao mar não importa o azul

ao céu não importa as nuvens

à sombra não importa o frio

à chuva não importa a queda

ao muro não importa a fronteira

ao bambú não importa a flauta

e no entanto…

al agua no importa la sed

a la manzana no importa el pecado

a la piedra no importa el peso

a la flor no importa el amor

al mar no importa el azul

al cielo no importa las nubes

a la sombra no importa el frío

a la lluvia no importa la caída

al muro no importa la frontera

al bambú no importa la flauta

y sin embargo…

as armaduras dos corajosos e destemidos

guerreiros chineses eram feitas de papel em branco

papel dobrado e redobrado

sem palavras    papel calado e vazio

porque as palavras escritas pesam

e com o movimento do galope

despregariam-se nas batalhas

e formariam frases que levariam

a diferentes interpretações

a diversas combinações de palavras

convergindo em inúmeras associações

que ao redor voariam

distraindo os guereiros da luta

ou cairiam no chão como ferraduras soltas

e aí permaneceriam durante séculos

transformando-se em fósseis do alfabeto

nas profundezas da terra

para em algum momento voltar a voar

las armaduras de los valientes e intrépidos

guerreros chinos eran hechas de papel en blanco

papel doblado y vuelto a doblar

sin palabras    papel silencioso y vacío

porque las palabras escritas pesan

y con el movimiento del galope

se disolverían en la lucha

y formarían frases que llevarían

a diferentes interpretaciones

a varias combinaciones de palabras

convergiendo en innumerables asociaciones

que volarían alrededor

distrayendo a los guerreros de la lucha

o caerían al suelo como herraduras sueltas

y permaneceríam allí durante siglos

convirtiéndose en fósiles del alfabeto

en las profundidades de la tierra

para en algún momento volver a volar

três árvores tristes

uma árvore era deusa

e crescia na sagrada colina

mas mataram seus fieis

a a desmataram

uma árvores foi esquecida

e crescia na floresta

mas queimaram a mata

e os animais

uma árvore crescia

na margem da calçada

mas alargaram a avenida

e a árvore foi cimentada

tres árboles tristes

un árbol era una diosa

y creció en la colina sagrada

pero mataron a sus fieles

y la desmataran

un árbol fue olvidado

y creció en el bosque

pero quemaron el bosque

y los animales

un árbol creció

en el borde de lo pavimento

pero ampliaron la avenida

y el árbol fue cementado

as ondas vinham e iam

e abandonavam as poças de mar

presas nas saliências da areia endurecida

os esqueletos das ondas

inertes no leito de areia    no crepuscular

brilhavam como o nascer das coisas    

como a beleza do frágil e do sagrado   

e dourados como riquezas

simples e gratuitas

viviam como se fossem eles as próprias ondas

e as ondas     sei lá!

algo como um corpo impalpável e inquieto

pertencente a outro mar

las olas iban y venían

y dejaban los charcos de mar

atascados en los salientes de arena endurecida

los esqueletos de las olas

inertes en el lecho de arena    en el crepúsculo

brillaran como el nacimiento de las cosas    

como la belleza de lo frágil y lo sagrado   

y dorados como las riquezas

sencillas y gratuitas

vivían como si fueran las propias olas

¡y las olas yo    no  lo sé!

algo así como un cuerpo impalpable e inquieto

perteneciente a otro mar

as lojas estão cheias

os fregueses compram roupas   

longas as filas nos provadores

longas as filas no caixa

toca em cada loja uma música diferente

diferente do som do marsias* tocando aulós*

muitas mulheres e moças riem

parecem sátiras bípedes com corpo de gente

e carregam diversas sacolas

na ala principal do shopping soa outra música

é um entra e sai constante próximo à porta

há templos para os macacos     para os ratos     para os tigres

neste templo para as compras o deus tem cara de vitrine

e pés de escadas rolantes

las tiendas están llenas

los clientes compran ropas

largas colas en los probadores

largas colas en las cajas

una canción diferente suena en cada tienda

diferente del sonido de las marsias tocando aulos

muchas mujeres y muchachas se ríen

sátiros bípedos con cuerpos de personas

y llevando varias bolsas

en el ala principal del centro comercial suena outra canción

es un constante ir y venir cerca de la puerta

hay templos para monos    ratas y tigres

en este templo de las compras el dios tiene cara de escaparate

y los pies de las escaleras mecánicas

você caminha na jaula da vida

de um lado ao outro    um lado ao outro

como um animal selvagem    sem saber

um felino a rosnar    a circular

a esperar a liberdade    tão dentro de você

tão feita de aprender    de decisões

de posições    de ermos e acertos

e você nas estreitas grades

de um lado ao  outro    um lado ao outro

um lado ao outro

caminas en la jaula de la vida

de un lado a otro    de un lado a otro

como un animal salvaje sin saber

un felino gruñendo en círculos

esperando la libertad tan dentro de ti

tan hecha de aprender    de las decisiones

de las posiciones    de los errores y de los aciertos

y tú en los barrotes estrechos

de un lado a otro    un lado a otro

un lado a otro

carrossel gira cada vez mais veloz

mais do que perceber    nada podemos fazer

não é possível retroceder    arrumar

as coisas de forma que girem menos

mais lento    menos acabar    mais recomeços

não podemos pular fora    alcançar a manivela

resta seguir sendo

e cada vez menos

mas em movimento

el carrusel gira cada vez más rápido

más de lo que percibir    no podemos hacer nada

no es posible ir hacia atrás    arreglar

las cosas para que den menos vueltas

más lento    menos acabado    más recomienzos

no podemos saltar para alcanzar la manivela

sólo podemos seguir siendo

y cada vez menos

pero en movimiento

você

você não será você

você construirei com cada

tijolo da minha fantasia

para uma sólida arquitetura

anti-saudade

tú no serás tú

tú construiré con cada

ladrillo de mi fantasía

para una arquitectura sólida

anti-saudade


viernes, 8 de julio de 2022

ANA MARÍA HURTADO: Poesía Actual de Venezuela

 


Ana María Hurtado (Caracas, Venezuela). Poeta, escritora, ensayista, médico psiquiatra. Ha colaborado en diversas páginas, blogs y revistas literarias, de arte y de psicoanálisis, nacionales e internacionales, donde han sido publicado sus textos y poemas. Docente universitaria y conferencista. Premio de narrativa Julio Garmendia (Universidad Central de Venezuela. Dirección de cultura, 1984). Algunos de sus poemas han sido publicados en diversas antologías. Autora de varios poemarios, entre ellos: La fiesta de los náufragos (Editorial Diosa Blanca, 2015); El beso del arcángel, en coautoría con el poeta colombiano Leonardo Torres (Oscar Todtmann Editores, 2018); El árbol que en ella muere y La única inocencia (en proceso de publicación en la Editorial Diosa Blanca)

Selección de Gladys Mendía del libro La fiesta de los náufragos 

Orillas
(fragmentos)

acaricié la luz
vestida de criaturas viscosas y ciegas

llegué a la orilla
escupiendo peces de las profundidades
mi saliva tenía escamas
ojos abultados
mi lengua era lecho de anémonas

mis pulmones
pesados
desconocen la levedad del aire


*
los mares me traen en pedazos a la orilla

algún miembro huérfano
antiguos rostros en sepia

valijas deshabitadas
duendes taciturnos

amores intentando brazadas
palabras entre dientes

una lengua de espuma

el sol de las primeras horas
un leño entre dos aguas

*
¿hallaré alguna vez mi cuerpo lacerado?

¿lo encontraré en alguna playa devastada?
arropado de caracolas
con algas ceñidas a las rodillas
saturados los ojos de espuma

callado cuerpo
con el silencio de los gatos



Náufragos
(fragmentos)

los náufragos hacen la noche alegre
la tornan caja de sorpresas
llenan su cielo de fuegos de artificio
gritan y bailan creyéndose inmortales

adormilados se pasean por las avenidas de la playa
olvidaron sus países
sus nombres

son felices

*
¿a dónde irán los náufragos
que en la noche esperan
ateridos ?

las algas cuelgan de sus ojos

los náufragos caminan asustados
como astros perdidos
ante el universo en expansión
ante la oscura matriz que atraviesa las playas
y las hace lejanas
y las vuelca en ciudades extinguidas
sin murallas

pobres náufragos ateridos
ensartados en algas quejumbrosas



Blanqueo
(fragmentos)

el mar llegó a invitarme
el sol blanqueaba las olas con sus primeros rayos

vierto mi agonía en la leche gozosa del océano
intento recuperar alguna hondura
algún juguete atravesado de peces lastimosos
algún minúsculo niño de ojos ciegos

el sol también blanqueaba los abismos
extravié todas las huellas de mi rostro
llegué a sentirme ligera
nada me ataba a las ciudades bordadas en los acantilados

olvido
la fiesta de los náufragos
sus pasos malheridos
las botellas al mar
los grandes ojos de los faros que tiemblan
las muchedumbres cretáceas

sentada en la quietud de un puerto abandonado








lunes, 27 de diciembre de 2021

ELYS REGINA ZILS: Poesía Actual de Brasil

 


Elys Regina Zils. (1986) Traductora, docente, artista visual. Máster en Estudios de Traducción por PGET / Universidad Federal de Santa Catarina. Licenciada en Lengua y Literatura Española y actualmente estudia Lengua Portuguesa en la Universidad Federal de Santa Catarina / Florianópolis, Brasil. 

Mi poesía soy yo. La savia que recorre los días, las imágenes transparentes de mi interior. Así como el surrealismo es una poética y una modalidad de vivir y ver el mundo, parafraseo a Paul Éluard, y digo que creo que hay otros mundos, en este mundo, pero solo tienen sentido desde la perspectiva de la poesía. Así que explorémoslos.


Selección de Gladys Mendía y traducción de Floriano Martins.


pelas pinturas rupestres na tua pele
encontrar o segredo da melhor caçada
onde os grandes transparentes convergem
e nas constelações dos meus olhos
a saltar o corriqueiro como gafanhotos 
pelas brumas dos meus pensamentos
te vejo
porque me vês


        Fragmentos de silêncio (2021)




por las pinturas rupestres en tu piel
encontrar el secreto de la mejor caza
donde convergen los grandes transparentes
y en las constelaciones de mis ojos
saltando lo común como saltamontes
por las brumas de mis pensamientos
te veo
porque me ves


        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)

 


escrevo palavras não ditas
sobre tua pele distante
poemas decalcados de outra realidade
tingirei minhas papilas de saudade
com as cores do desabrochar do dia

o silêncio é um sonho desvirginado 


        Fragmentos de silêncio (2021)





escribo palabras no dichas
en tu piel lejana
poemas tomados de otra realidad
teñiré mis cogollos anhelantes
con los colores de la flor del día
 
el silencio es un sueño desvirgado



        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)

 



amar o inútil
pelas gretas da rotina
a revolução passou
e nós ficamos
queria ter a fé da árvore no outono

a liberdade é um dia úmido


        Fragmentos de silêncio (2021)





amar al inútil
a través de las grietas de la rutina
la revolución ha pasado
y nos quedamos
ojalá tuviera la fe del árbol en el otoño
 
la libertad es un día húmedo



        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)

 



viajando por entre sonhos
cegos
adormecidos 
somos deuses do nosso mundo
testemunhas de quando o relógio para
restando apenas o movimento dos nossos corpos
paradoxos que se encontram

todo o tempo do mundo entre essas paredes


        Fragmentos de silêncio (2021)




viajando a través de los sueños
ciegos
dormidos
somos dioses de nuestro mundo
testigos cuando el reloj se detiene
dejando solo el movimiento de nuestros cuerpos
paradojas que se encuentran
 
todo el tiempo del mundo entre estas paredes


        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)


 


na fenda da noite
ver com claridade 
o horizonte parece apodrecer lentamente 
diante de nós 
silêncio articular
solidão com cheiro de alecrim 
a vontade é um retângulo mal desenhado
caminhamos lentos pelo teto do cotidiano 
como se nosso caminho fosse levar a outro destino


        Fragmentos de silêncio (2021)




en la hendidura de la noche
ver claramente
el horizonte parece pudrirse lentamente
frente a nosotros
articular silencio
soledad con aroma a romero
el deseo es un rectángulo mal dibujado
caminamos lentamente por el techo de la vida cotidiana
como si nuestro camino nos llevara a otro destino


        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)

 


toda conexão frágil 
toda célula do meu corpo 
faz o universo lentamente implodir 
tudo é tão simples 
aqui dentro 
o silêncio explicará 
o trânsito das borboletas


        Fragmentos de silêncio (2021)





cada frágil conexión
cada célula de mi cuerpo
hace que el universo implosione lentamente
todo es tan simple
aquí adentro
el silencio explicará
el tránsito de las mariposas


        Fragmentos de silêncio (2021, tradução Floriano Martins)


miércoles, 24 de noviembre de 2021

MARIANA LIBERTAD: Poesía Actual Venezolana

 


Mariana Libertad Suárez (Caracas, Venezuela 1974). Poeta, narradora y académica. Autora de diversas publicaciones en torno a la escritura de mujeres latinoamericanas entre las que destacan: Sin cadenas, ni misterios: representaciones y autorrepresentaciones de la intelectual venezolana 1936- 1948 (Premio Internacional de ensayo Mariano Picón Salas, 2008); La loca inconfirmable: apropiaciones feministas de Manuela Sáenz (Premio literario Casa de las Américas- categoría Estudios sobre la mujer, 2014); y Éramos muchas: mujeres que narraron la Revolución mexicana (Mención honrosa en el X Certamen internacional de literatura Sor Juana Inés de la Cruz, 2019). Entre sus publicaciones literarias están los poemarios: Oscura bisagra (2017), El libro de los destinos (2019), La naturaleza química de las emanaciones (2020) y (Ad)herencias: tratado sobre la mujeritud (2020). 



KILAUEA


Eres escudo blando.

Sin aspaviento expulsas tus ardores,

se elevan y en lo alto

transmutan mis temores

en un río que contiene tus olores. 


Veo fluir el magma

que se convertirá en lago fogoso

lo veo bajar, en calma,  

hirviente y pegajoso

por las sagaces curvas del reposo.  


De pronto, todo cesa,

la colada serena se suspende

me erijo juglaresa

de la erupción reciente

de ese dulce emanar incandescente.




DECLARACIÓN DE FE


Anochecía en un sofá 

del nuevo continente.

Nunca comprendí cómo llegaba tu imagen

ni por qué me dediqué a beber nostalgias, 

de esa suavidad perfecta 

que, desde siempre, 

recubre las durezas de tu alma.


También comenzabas a extrañar.

Inmersa en reverberos, cada palabra 

cruzó mares y ríos y océanos y dunas de arena impúdica, 

como aquellas que acogieron tu tiesura en silencio.


Dunas encenagadas, durezas afectas, palabras punzantes y voces inmateriales

rodaron tanto y tanto que dieron a luz

una multiplicidad de nuevos seres

hora luna, hora roca, hora montículo de grava parda,

testimonio de una inserción distante

encuentro desollado, a la sombra del cimiente

Y sucedió:

conseguimos encender la mañana de un primero de enero.



TRAS LA TORMENTA

Reconozcámonos 

y dispersémonos en las divergencias 

de nuestras convicciones 

en el resultado de los juicios más categóricos 


en nuestra efusión perenne 

y dediquémonos, pues, a defender causas perdidas.




URÓBOROS

El señor de los vientos remonta

y tú regresas


El hijo de Enki, iracundo, contesta

y tú regresas


Ninurta se transforma en el dueño de Asiria

y tú regresas


El polvo y el moho ocultan tu nombre esculpido en las tablillas celestiales.

La nimiedad de un rayo tembloroso asciende amedrentado 

desde una isla sin dueño,


resplandece el abrazo que creíamos secreto

y tú regresas.




DEPORTACIÓN


Mi casa es este cuerpo,

este par de colmillos

buscando a quien cazar.


Me alimento de arañas, caracolas y grillos.


Habito el entramado de tu falda

como una escolopendra, 

sueño con ver llegar lo que ya tuve.


Enroscada,

espero 

que me mires, 

me sonrías,

me acaricies el rostro, 


y, en un gesto piadoso, me aniquiles.




ÉXODO


Estallamos, 

solo quedaron

once mesas 

diez ciudades 

seis países

dieciocho llamadas de año nuevo

(cero abrazos)

una súplica dirigida a Achelois.


Una esperanza remota (pero nuestra) de que Aqueloo se hiciera navegable

veintiocho pupilas dilatadas 

cincuenta y seis suspiros que no oímos, 

seis retazos de sueño/s en los que volvemos a habitar la misma casa. 




COLLATERAL DAMAGE


Vivimos en el río decrecido que expulsó de su cauce aquellas naves,

en la petrificación de la esperanza, 

en la tierra reseca inamovible,

en el estómago del tiempo que, inocente, nos devoró creyéndonos sus hijos.


En el risco arrojado, en la roca expelida.


Somos las amargas secreciones de un Titán. 




EXCORIACIÓN

Con las plantas llagadas, veo cómo el valor se transforma en blasfemia; 

la ternura, en absurdo; 

las lanas imperiales, en jirones sangrantes; 

Aracne, en una bordadora timorata; 

las ramas de cenízaro, en el arma predilecta de los torturadores. 


Con el empeine a punto de llorar, acepto la cándida inocencia de los zarzales y la inevitable letalidad de las astillas que se clavan 

en aquellos que erran con los pies 

en carne viva.




PISIGA 


Al no encontrar ayuda médica, la mujer tomó a la niña y cruzó a pie unos tres kilómetros por la frontera hasta el poblado chileno de Colchane donde médicos atendieron a la menor.

AGENCIA AFP DE NOTICIAS



Paola, 

Oruga peludita,

me arrodillo a tus pies,

casi me arrastro,

y junto a mí, 

está la humanidad que más importa,

temblando de dolor y de vergüenza.


Paola,

Oruga peludita,

el miedo

y ese tránsito en el que,

sin saber, te viste envuelta, 

tenían cien mil cabezas,


Y Iolao,

desguarnecido y débil, 

no pudo contener tanta impiedad.


- Paola, oruga peludita,

Inocente y amable,

¿dejas que te cante una canción

de despedida?

¿el arrullo que debiste recibir?

¿escuchas la sonaja?

¿el juguete que no te regalaron?-


No merezco respuesta, bien lo sé


Ya no estás en tu cuerpo,

tu patria ya no existe,

tu entierro fue en el límite de la ignominia,

donde los espejismos nos devoran,

ya no tienes sonrisas ni lágrimas ni sueños,


por eso va mi súplica, 

Oruga peludita,  

déjame que te cante, te acaricie y te cuide,

aunque en la soledad de cada noche, 

sepa que es imposible tu perdón.



EL ARTE DE CAZAR


En las fábulas de Esopo se asume que las hienas un año son hembras y otro son machos, que cada once meses mutan sin remedio. Mito que Esopo aprovecha para enunciar la idea de que, si una hiena macho penetra con violencia y contra su voluntad a una hembra, lo mismo le harán a él convertido en ella el año siguiente.


Alberto Ruy Sánchez




Supe de tu dolor, hiena con faldas, 

pero ellos solo escucharon 

la risa horripilante 

que te hacía mucho más temible de lo que eras. 


El día que te vieron morir,

temblaron 

o rieron con más estridencia que tú, 

pero ninguno consiguió probar tu carne.


No naciste para satisfacer apetitos ajenos 

ni para escuchar cómo otros debatían.

Llegaste al mundo para engendrar creaturas hermosas: 

humanas que gestaron monstruos, 

etéreas que engulleron la injusticia,

grandilocuentes que nos adiestraron 

en el arte de cazar. 


“¡Mamífero feliforme que no sabe procurarse su propio alimento!”, 

“¡cleptoparásita!”,

“integrante de una minúscula familia de carnívoros”. 

“Peluda, manchada, ¿cómo puedes cometer la osadía

de aliarte con otras parecidas a ti 

y salir a cazar?”.


“¿Cómo?, 

¿a quién?,

¿a quién se le puede ocurrir que has aprendido 

a buscar tus presas, 

y a espantar leopardos y leones?”.


“¿Cómo es eso de que sabes abastecerte?, 

¿por qué las mayorías tendrían derecho a gobernarse?, 

¿por qué una cuadrúpeda de pelambre opaco reclama autonomía?”.


Ni riqueza ni belleza, venerada crocuta. 

Querías ser digna, por eso, a dentelladas y machacando huesos, 

con aullidos y ladridos, 

espantaste a los competidores. 



Hoy, las hienas nos seguimos carcajeando 

como nos enseñaste a hacerlo. 

También vestimos faldas, 

botas de tacón alto

y comemos a pedazos

borregos,

lagartos,

ñus,

gamuzas,

antílopes y

serpientes

cada vez que alguien pretende obligarnos 

a volver sobre tus pasos. 



RESIDENTE DE LA VERDAD


That man over there says that women need to be helped into carriages, and lifted over ditches, and to have the best place everywhere. Nobody ever helps me into carriages, or over mud-puddles, or gives me any best place! And ain't I a woman? Look at me! Look at my arm! I have ploughed and planted, and gathered into barns, and no man could head me! And ain't I a woman?


Sojourner Truth

(abolicionista estadounidense)



Sí,

sí eres una mujer,

sí que lo eres.


Te he visto cultivar infinitas hectáreas

de alimentos ajenos y criar animales

para que otros los mastiquen con sus muelas frente a tu cara.

Te he visto parir trece veces.

Veintiséis pies quedos,

veintiséis manos que labrarían reciamente los dominios del patrón.

Doscientos sesenta dedos para dejar sus huellas

en el suelo arenoso de una tierra

que jamás les podrá pertenecer.


Te vi limpiar las heces de los hijos de extraños,

nunca las de los tuyos;

te vi cruzar millares de zanjas sin pedir ayuda

y, al final, usaste las leyes de los blancos en su contra,

aunque pocos pudieran comprenderlo.


Sí,

sí eres una mujer,

sí que lo eres.


Una mujer que supo llegar

a la hierática comarca donde naceríamos

las descendientes de las esclavas

un siglo después de tu muerte.


Te vi avanzar, residente de la verdad, 

te vi callosa, agotada, endurecida. Y nunca dudé,

ni por un breve instante,

de que podías no ser

una mujer.




COMO LOS ANIMALES


Si te sueño a lo lejos así, como los animales 

Con los ojos abiertos y húmedos, como los animales 

Y te araño en mitad de la noche, sin miedo a las marcas, 

Y te lamo, te aspiro y succiono como los animales. 

Y formulo un deseo mugriento que sabe a uvas rancias 

Y te veo y entiendo que sí, que es posible tenerte 

en la alfombra que salva tu paso del andar mundano. 

Ese grito que aflora de mí toma un nombre propio 

porque hoy yo no quiero placer y olvidarme de todo 

porque hoy solo quiero parir 

como los animales.




jueves, 18 de noviembre de 2021

ELISA DÍAZ CASTELO: Poesía Actual de México

 


Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) Autora de Proyecto Manhattan (Antílope, 2021), ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, del Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia y del Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong. Con el apoyo de las becas Fulbright-COMEXUS y Goldwater, cursó una maestría en Creative Writing (Poetry) en la Universidad de Nueva York (2013-2015). Ganó primer lugar en el premio Poetry International del 2016, el segundo lugar del premio Literal Latté 2015 y quedó entre los semifinalistas del premio Tupelo Quarterly 2016. Poemas suyos aparecen en Letras Libres, Nexos, Hispamérica, La Revista de la Universidad, Tierra Adentro, Este País, y Periódico de Poesía, entre otras, han sido incluidos en la  antología de poetas jóvenes españoles y mexicanos Fuego de dos fraguas, en la antología Voces Nuevas 2017 de la Editorial Torremozas y en la antología Liberoamérica (España). Ha sido becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en los periodos 2015-2016, 2018-2019 y de la Fundación Para las Letras Mexicanas (2016-2017, 2017-2018). En 2018 fue seleccionada como una de las dos poetas jóvenes de América Latina invitadas al Festival Internacional de Poesía que se celebra en Trois Rivières. 




Acta de defunción

Sabemos dónde acaba la vida: arritmia
palidez respiración sin rumbo 
danza de instrumentos últimos auxilios
y el corazón una caja de metal
    que se hunde en el océano. A las 22 horas 
45 minutos exactamente.
Fibrilación paro respiratorio. 
El oleaje de las sábanas       contra el costado
  la colcha continente de escarpadas montañas 
el camisón blanco levantado hasta arriba
    una soga al cuello
     los párpados anudados sobre los ojos. 
Podemos decir Aquí
empezaron los latidos a dialogar con la sombra.
Aquí acabó tu vida. 
Aquí el corazón oscureció
hora y minuto cerrándose por última vez.
Mapeamos tu muerte con nuestra sangre profunda
como una astilla caliente.
Para
detener nuestro asombro  
para recordar respirar. Marcamos 
tu muerte con su momento dado referimos los datos  
de fallecida y fallecimiento                                 hora y minuto
como se escriben las coordenadas 
de una tierra fantástica una isla 
a la deriva  
atamos un hilo al momento de tu muerte 
y fuimos hacia adentro de nuestros días. 
                                Como si se pudiera
regresar.
Adentro de tu cuerpo ya era afuera
 la sangre se te quedaba quieta. 
El corazón había perdido su gravedad. 
Y me prometiste no morir. Vivir 
es prometer no morir amar es. 
Todo el tiempo cumplimos la ruptura de nuestras promesas. 
No dijiste que no morirías   
pero tomaste mi mano y dibujamos juntas 
caminamos en el parque y leímos
los nombres de los árboles. 
En el instante de tu muerte 
cientos de pájaros se estamparon contra el vidrio 
sus cuerpos redundantes de sangre.
En el instante de tu muerte 
se doblaron las cucharas en la cocina 
y se cortó la leche. 
El gato dejó un canario muerto a mis pies. 
Por suerte se encuentran asentados 
los datos de la finada:     lugar
del fallecimiento
destino
del cadáver:
inhumación.  
En el instante de tu muerte 
me miró el Jesús que tenías colgado en la escalera. 
Las conchas que coleccionabas empezaron a sangrar sal. 
Masaje cardiaco paro respiratorio. Midriasis.  
El reloj de la sala se detuvo.
Y sabemos 
exactamente dónde      en cuál sitio del tiempo
       en qué momento del espacio moriste. 
Si despertamos un día con la duda
podemos de esa forma despejarla. 

(De Principia, Tierra Adentro 2018)


Escala de Richter

Si hay que medirlo todo, también esto. La destrucción es menor si se comparte. Ordenar incluso y sobre todo áreas de sombra. Darle forma al desastre, cifras que lo sujeten. Ésta es la magnitud local de mi tragedia.

2.5 Sólo se percibe en pisos altos. Estamos en el penúltimo piso de tu vida mirando para afuera. Los huesos de nuestras caras son ventanas. El pasado es presente que se desdice. Si cierras los ojos y miras hacia el sol, comienza el color rojo. El pasado no tiene nombre, empieza en silencio en algún sitio. El temblor a veces es tan tenue que no lo perciben los humanos. 

3.5 Tiemblan los vidrios, se mecen las lámparas del techo. Los ciegos prenden las luces de sus casas. En las aulas de la universidad entran bocanadas de pájaros grises y cantan el amanecer a media tarde. El pasado sucede en algún sitio. Por eso es mejor cerrar siempre las ventanas. Nos vemos todos los viernes. Amueblo mi cuerpo con tus palabras. Sabemos entonces algunas cosas, pero no las necesarias. Buscamos contoros en las cuarteaduras de los edificios. Caminamos por las calles de Chimalistac. Nuestras sombras se tocan, desfiguradas, en el empedrado. Usaré sílabas para medir la pérdida. 

4.5 Los perros callejeros se lanzan a las avenidas. Empieza el interior en algún sitio. Cerramos firmemente las cortinas. Nos desvestimos lento y sin tocarnos en lados opuestos de la cama. En la madrugada, un loco entra  al motel y golpea durante horas nuestra puerta. Empieza el interior en este sitio. Me olvido de mis manos mientras duermes. Cambia la habitación, la miro atravesar la noche rodeada por la luz de la ciudad. El silencio no existe. Crujen los vidrios como los dientes de un viejo. No hay viento, sólo los perros atropellados que ladran en las coordenadas grises de la ciudad a medias. Alguien dice que todo el dolor es rojo.

5.5 Caen algunos árboles, algunos destrozos. Suenan las alarmas de los automóviles. Se mueren del susto uno o dos ancianos. Los ríos, también los entubados, cambian de dirección. Los gatos blancos desaparecen. El sonido del mundo comienza a dislocarse. Hablamos pero mis palabras no te tocan. Se rompe el concreto de grandes avenidas, los vidrios revientan de un golpe de vista. Salimos a la calle, atravesamos ejes, nos detenemos en puentes peatonales. Tu sombra tiembla en su estanque. A veces tu mano roza la mía. Yo también camino toda la noche. Los minutos se cuartean. Los sitios se desarman, los perros dejan sus cuerpos desmadejados en las calles. Los semáforos se detienen en rojo. Serpentean los cables gruesos de los puentes. Empieza en mi epicentro el fin del mundo. El final es la primera certidumbre. 

6.5 Daños, derrumbamientos. Ya no hay hacia dónde empujar el cuerpo. La destrucción es menos si se dice exactamente cuánta. Hundimiento de postes. Dejo la piel en prenda. Durante horas miro el movimiento del sol en un paso a desnivel. Quiero medir el último día del mundo. El planeta intercambia órbitas con su gemelo negro. 

7.5 Destrucción total de la ciudad. Levantamiento de la corteza terrestre. La piedra desbordada. Ladrillos cansados de sostener su peso tanto tiempo. Se mece la colonia como una embarcación a la deriva. Truenan las tuberías bajo la tierra, se liberan los ríos. Se desarman los edificios. La ciudad cabalga a pelo sobre sus escombros. Es una flota de navíos sobre un mar adusto y escarpado. Cae el cascajo como una parvada muerta en pleno vuelo, un manojo de sombras bien cuajadas. Luego no vuelvo a verte, poco a poco, se me rompe tu nombre de la boca. No es posible decir el momento de la pérdida. Sólo el instante previo, el subsecuente. El epicentro es el lugar donde lo sólido olvida sus cimientos. Se anula la geometría perfecta de los muros. Empieza en el centro de mi cuerpo el derrumbe, soy la ciudad rasgada, que se quiebra. Llegan a mi boca pájaros oscurecidos por su miedo. 

8.5 Los insomnes concilian el sueño, los sonámbulos comen sal a cucharadas. Sus madres matan cachorros con la escopeta negra. Cantan los gallos sin cabeza. Se acaba el pasado en ese sitio. Los sastres vomitan hilos plateados.  


La escala de Richter es abierta. No tiene límite la magnitud.

(De Principia, Tierra Adentro 2018)


Lázaro I

Vine a morir un día de alta mar en Aruba
con las aletas y el esnórquel puestos. 
Supe que me moría. No hay peor dolor 
que el miedo, hay que decirlo. 
Por lo demás, no pude despedirme. Ni siquiera
del cuerpo. De pronto siempre es tarde. 
Quise gritar pero el agua me calló la boca. 
Desde entonces en un oído escucho, 
aunque esté en el desierto, oleaje del Caribe. 
Y hasta mi nombre, Celso, 
se me ha salado un poco.

Quiero decir dos cosas. Primero:
todos los ahogados en el mar mueren de sed. 
Punto y aparte. El tiempo, allá mismo, 
en el anverso, es pura orfebrería. 
Me levanté del cuerpo 
como un niño aletargado de su cama
y me miré desde arriba mecido en el oleaje.
Supe entonces que somos tan ligeros: 
pesamos menos que el agua salada. 

Me distraigo. Eran dos cosas
que quería decirles. Primero:
la muerte es multitud. Desde arriba
pude mirar, extraña aparición, 
a los demás ahogados,
todos ahí, devueltos a su muerte, 
acróbatas del agua y del respiro, 
llevados por la lengua ávida del mar. 
Cada uno una y otra vez, durante siglos, 
atravesado por el acto siempre ajeno de morir,
empedernidos en su muerte o resignados, 
pero todos muriendo, hay que decirlo, 
con la muerte en cuello, 
rebosando su sal en los bolsillos. Entonces
soy uno de ellos, casi,
soy por poco alimento, tibio todavía,
y me pregunto: ¿qué pez se comerá mi corazón?

Pero no me morí 
lo suficiente: mi nombre, Celso, 
se me volvió a la boca
y el albedrío de mi cuerpo quiso. Dos cosas, 
sólo dos, quiero decirles: cada quien tiene el suyo 
pero mi dios es esa agua tibia iluminada.               

(De El reino de lo no lineal, 2020)
 


Orfelia se pone la piyama 

Olvido para qué me sirve el cuerpo. 
Se ha cerrado sobre sí mismo y hace mucho 
que no soy, casi, nadie. En otras palabras,
duermo hasta volver
a mi virginidad. Duermo tanto. Todas 
mis cicatrices duermen también. 
Dejo entrar todo lo que se aleja y no sé 
mirar hacia adelante. Mírame. Esto 
es lo que el tacto puede hacer. 
Aprendo cosas nuevas: a caminar lento,
a respirar adrede, a masticar veinte veces.
Cubro cada árbol con el recuerdo de las hojas.  
Hago listas de reproducción 
para que los muertos se desvelen con mi sombra. 
Me hago vieja. Lo tengo aquí conmigo. A mi cuerpo. 
Es extraño llevarlo a todas partes: un niño 
pequeño en brazos. Un muerto. Pensar que no 
se quedó contigo esa última noche. 
Levantaste un poco mi blusa y preguntaste:
¿puedo quitarte esto? Como si hubiéramos vuelto
a recién conocernos, desandados nuestros cuerpos 
por la despedida hasta el anonimato. Tal vez 
de tanto y tanto tocarnos nos borramos. Nos borramos.

(De El reino de lo no lineal, 2020)



miércoles, 17 de noviembre de 2021

NAIDA SAAVEDRA: Narrativa Actual de Venezuela




Naida Saavedra (Venezuela, 1979) Es escritora de ficción, crítica literaria y docente. Ha publicado Vos no viste que no lloré por vos (El perro y la rana, 2009), Última inocencia (SEd Ebook, 2013), Hábitat (2013) y Vestier y otras miserias (Verbum, 2015). Su ultimo libro de cuentos, Desordenadas fue publicado por SEd en 2019. La investigación de Saavedra aborda los temas de identidad, migración y redes sociales en la literatura latinx contemporánea. En 2019, junto a Amrita Das, editó Ecos urbanos: Literatura contemporánea en español en Estados Unidos, número 15 de la revista Hostos Review. En su libro, #NewLatinoBoom: cartografía de la narrativa en español de EE UU (El BeiSMan PrESs, 2020) Saavedra estudia el movimiento literario en español del siglo XXI propio de Estados Unidos. Vive en Massachusetts, donde es investigadora y profesora de Worcester State University.




Memoria prestada


El semáforo en rojo.
Un flashback que nunca vivió.
Acero oxidado en las manos mientras se trepa a la Bestia. El pelo enmarañado por los días que lleva sin lavarlo. Las medias tan sucias como los zapatos. La garganta seca.
No llueve; eso es bueno. Todavía tiene la cola para amarrarse el pelo. Eso también es bueno. Aún le queda un pedazo de pan. Eso es más que bueno. Agarra la manito que la acompaña y se sienta en pleno metal con el bolso apretado por los muslos. Hay tesoros allí adentro. El número de teléfono de su tía. La foto de su madre.
Un recuerdo que no le pertenece.
La manito es morena, el brazo está requemado por el sol, la manga de camisa roída es azul. No logra percibir la cabeza ni el cuello que la sostiene y que se conecta al brazo requemado y la manito morena. Hasta allí llega la imagen. 
La luz intermitente; puede seguir adelante.
-Ay, profe, si no le gusta que le cuente estas cosas está bien. Es que a veces no tengo con quién hablar.
El viento la cachetea, el sol la ciega por instantes. Tiene que evadir las ramas de los árboles de ese tramo traicionero. Ahí se cayeron dos. Los oyó golpearse con el metal. Los oyó gritar hasta que no los oyó más. Siente la manito, allí está; no la suelta ni un segundo. La aprieta.
El semáforo en rojo de nuevo.
Una memoria que no es suya.
El rostro de la madre comienza a dibujarse, pero sin contornos. Solo hay una silueta que a los pocos segundos se desparrama sobre el piso de la sala. Caen las balas. La sangre rueda. Las lágrimas también. Siente la brisa que le hace remolinos en el pelo mientras corre a casa de la abuela a buscar pan y fruta. La manito agarrada. El llanto silente. 
-Yo no puedo volver a El Salvador, profe. Allá se murió mi mamá. Si regreso me muero yo también. No me puedo morir, me necesita el chiquito.
El motor se apaga. Las luces también. La llave se acomoda en la mano.
Una remembranza creada por palabras ajenas que le han prestado.
Entra a la casa y abraza a sus hijas. Los ojos llenos de dulzura. Inocencia, alegría, sonrisas. No hay posibilidad de que los flashbacks vengan de su propia historia. Están seguras. Si esa memoria fuera suya, nadie la recordaría porque nadie la habría contado; la manito no tendría piel. No habría durado en la Bestia ni un día, ni con el pan, ni con el acero oxidado.