viernes, 13 de junio de 2025
Jesús Gomes: Narrativa Actual Venezolana
NUNO GONÇALVES: Poesía Chilena Actual
lunes, 9 de junio de 2025
YO VIVÍA EN UN PAÍS INTRANSITABLE: A PROPÓSITO DE LA RIQUEZA COMO CASTIGO EN RAMOS SUCRE.
YO VIVÍA EN UN PAÍS INTRANSITABLE: A PROPÓSITO DE LA RIQUEZA COMO CASTIGO EN RAMOS SUCRE.
"En honor a sus 135 años"
Tal vez sea José Antonio Ramos Sucre (1890-1930) el poeta venezolano de más difícil acceso. Extensamente investigado, ha sido definido como hermético, oscuro, desarraigado, maldito, incomprensible, alucinado, evasivo, fabulador, extraviado, decadente, entre otros epítetos. A este “doliente poeta del esmalte”, como lo llamara Ida Gramcko, han tratado de ubicarlo en la corriente modernista por su afición a los mundos irreales, a la antigüedad y a la mitología; por su utilización reiterada del símbolo para intentar descifrar el misterio del mundo, se lo ha definido como heredero de simbolistas y parnasianos; se lo ha pensado como un extraño y anacrónico romántico, pero también se ha visto en él a un vanguardista, el poeta que introduce a Venezuela en la modernidad, que libera a la poesía de la rima y la catapulta a la prosa, sin embargo, a la vez es un latinista, un preciosista de la lengua, un políglota de vasta cultura, un nostálgico, un profeta o un alquimista, un Prometeo encadenado o un héroe disimulado que se inmola. En suma es un poeta único e inclasificable.
Pese a ser estudiado y admirado, sobre todo a partir de los jóvenes poetas de la generación del 58, no obstante, su obra es profundamente incomprendida y su figura se erige dentro de nuestras letras como un caso único, sin seguidores y sin claros ni precisos antecedentes, cuando a la vez, parece tener tantos y tan variados.
Al acercarnos a su poesía, tan íntimamente conectada con su vida, hallamos que abundan los críticos de su obra que insisten en ver a Ramos Sucre (RS) como un personaje aislado de su época, que guardó silencio ante las circunstancias atroces en las cuales vivía la Venezuela de su tiempo, y que huyó hacia los países brumosos, hacia otros tiempos, y otros personajes , del pasado o de su imaginación, para no encarar ni tomar partido por sus contemporáneos que sufrían el yugo del dictador; esta opinión la tienen importantes autores como Paz Castillo o Juan Liscano. Sin embargo, otros consideran que la aparente indiferencia de RS hacia su entorno social y político es sólo aparente, por ejemplo, Ángel Rama nos habla más bien de otra forma de simbolizar y ver el hecho histórico y Guillermo Sucre manifiesta, por su parte, que las metáforas de RS no son evasiones de la realidad sino instrumentos para alcanzar otra forma de saber; y es con estas visiones que quiero exponer esta breve reseña de tres textos de RS, que a mi modo de ver dan cuenta de esta singular manera de adentrarse en la historia, y además, dada nuestra circunstancia actual , me hace pensar que una veta profética lo hizo entrever no sólo la Venezuela de su época, sino el porvenir que nos esperaba dada nuestras contradicciones nacionales.
En RS existe un trasfondo filosófico que transpira más allá de su poderosa pulsión poética, pero que sin embargo, puede ser visto claramente si leemos a cabalidad al poeta. Sus textos nos aportan sugestivas consideraciones sobre el fenómeno del mal, el castigo de la divinidad y la expiación y el sacrificio como forma de purificar la cruda existencia de aquél. En estos tres textos (El Disidente, La Venganza del Dios y El Tesoro de la Fuente Cegada) la presencia metafísica del mal, el castigo de dios y la expiación de las culpas, son referidos a situaciones que pueden ser perfectamente traducidas dentro del contexto social del país que le tocó vivir y que por magnífica ironía (parafraseando a Borges) nos toca de vuelta. Y conste que tomo tres textos, sin embargo, los mencionados temas aparecen con frecuencia en la obra completa del autor.
En La Venganza del Dios (del libro La Torre de Timón) RS, comienza diciendo:“El desafuero de los habitantes afeaba la fama de aquella tierra amena (…) El Dios velaba el crimen de los hombres en el inmerecido país, y quiso el nacimiento de un mensajero de salud y concordia. (…)” Ese mensajero es asesinado por los perversos habitantes y “El Dios los castiga engrandeciendo la riqueza de la tierra que mancillan. La nutre de tesoros fatales que son desvelo de la codicia, que dividen al pueblo en airados bandos de ricos y pobres. Los nuevos dones infestan de odios vengativos y pueblan con huesos expiatorios.”
Curiosa manera de castigo la que imagina RS brotando de la mente divina: la pródiga donación de riquezas se constituye en la peor de las condenas… imposible no pensar en nuestro atribulado y rico país: Venezuela, esta tierra amena, plena de riquezas, y en consecuencia plena de divisiones y odios que se convierten en expiación ante la culpa antigua y quizás inconsciente de haber fraguado un crimen colectivo. ¿Es nuestra riqueza petrolera ese castigo –venganza del dios, que ya intuye Ramos Sucre desde su “Torre de Timón”? “Yo vivía en un país intransitable, desolado por la venganza divina” exclama el poeta cumanés en el “Tesoro de la Fuente Cegada” (también del libro La Torre de Timón). “Nación desalmada y cruda”, y de este país “maléfico” logra escapar esperando, no obstante, el despertamiento luego del ciclo expiatorio.
En el poema El Disidente, (del libro Cielo de Esmalte) la propuesta es aún más interesante y profunda y expresa de manera inequívoca, a pesar de recurrir a símbolos y referencias bíblicas, su “disidencia” de los métodos represivos del gomecismo. “No me avine jamás con el arte lúgubre de aquellos hechizados y pude esperar a mansalva el fin de las hogueras de la represión (…)”. A propósito de relatar las persecuciones medievales contra posesos, el poeta introduce tácitamente el paralelismo entre aquellas persecuciones y las actuales. Continúa: “En medio de la amenaza constante quise expiar mis culpas ignoradas y despistar los satélites de un poder asombradizo. Recordé la ceremonia de los israelitas con el cabrío emisario y la usé con un ave nocturna.” De nuevo asoma aquí el tema de las culpas y la expiación, y con una acertada utilización del idioma, no por azar acude al vocablo satélite, derivado del latín satelles, que tiene entre otras acepciones la de “guardián de un príncipe”, y cuyo análogo francés, satellite, que significa “Todo hombre armado que está al servicio y a las órdenes de alguien, para ejecutar sus actos de violencia.” Tampoco por azar habla de cabrío emisario, como tan acuciosamente lo estudia Víctor Azuaje en su texto: “Bajo la sombra de Azazel: Sacrificio, alegoría y conflicto social en Ramos Sucre”, introduciéndose de lleno en el simbolismo del chivo expiatorio, quien carga con todos los pecados y es expulsado de la comunidad para así sostener la violencia grupal y salvaguardar la dinámica del poder. Despliega a través de la referencia medieval y bíblica las connotaciones rituales y sacrificiales de la persecución, la tortura, el encierro y el exilio, como arquetípicos mecanismos de preservar el poder omnímodo, lidiar contra las diferencias y controlar la violencia, en suma, el carácter ritual y expiatorio de la persecución, lo que María Zambrano denomina “la estructura sacrificial de la historia humana” (citada por V. Azuaje) Incluso, puede hallarse en RS toda una metafísica del mal y la violencia. Como señala Eugenio Montejo, nada es azar en RS, todo está cuidadosamente cincelado, desde la íntima intención hasta la escogencia del vocablo.
Conjuntamente con esta propuesta leída desde la perspectiva del conflicto social, podríamos leerla también desde la perspectiva individual. ¿No es acaso el mismo RS una víctima propiciatoria? ¿No se consideraría a sí mismo como un ser abundantemente dotado de riquezas intelectuales, de sensibilidad y cultura y sin embargo, internamente dividido, dolorosamente asediado de luchas internas y lleno de “culpas ignoradas”? Imbuido de esa especie de dolorosa lucidez que apuntaba Ludovico Silva, y que yo agregaría es la misma que lo hace sufrir de persistente insomnio, pues no puede permitirse el abandono de la lucidez propiciada por el dormir y el sueño. Ramos Sucre se toma demasiado en serio la frase de Paul Valéry: “Quien quiera escribir su sueño ha de estar completamente despierto.”¿Es entonces Ramos Sucre un poeta aislado del acontecer social?, “sin compromiso con Dios, con su tiempo ni con su prójimo”, como afirmara Juan Liscano, o tal como consideraba Fernando Paz Castillo, alguien para quien el mundo externo no existía, o puede hacerse de su poesía otra lectura, hurgando en sus callejones simbólicos, en sus extravagantes personajes, en sus oscuras fábulas hasta lograr vislumbrar otra forma de aproximarse a la historia, utilizando el mito y las ficciones para proporcionar una interpretación original del acontecimiento social y, todavía más, proyectar su visión del país que llegando hasta nosotros, dándole consistente vigencia al otorgarle un nuevo sentido a la realidad, profundizando poéticamente en los fuegos de la historia que hoy escribimos. Podríamos decir con propiedad que actualmente nuestra “aldea es el campamento de una banda feroz” y que todavía “la yerba crece en el campo de batalla, alimentada con la sangre de los héroes”.
El gran Ramos Sucre, el de la prodigiosa inteligencia y sufriente sensibilidad, ese que duerme para siempre bajo el efecto de una sobredosis de Veronal (cuyo nombre hace referencia a la ciudad de Verona, rica en amores y castigada con la desunión y la muerte) puede hacernos despertar del letargo de la historia vivida como destino e impulsarnos a estar despiertos y lúcidos para poder escribir historias nuevas sin sangre de héroes, ni castigos ni expiaciones eternas.
Anamaría Hurtado
Caracas, Venezuela, 2025.
Apuntes sobre Red de seda, de Johnny Gavlovski. Por Ana María Hurtado
LP5 Editora en la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela
LP5 Editora en la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela
Desde LP5 Editora queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento al público que se acercó con tanto afecto y entusiasmo a nuestro stand durante la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela, celebrada los días 6, 7 y 8 de junio en la sede del Banco del Libro en Caracas.
Gracias infinitas a nuestra queridísima Belén Ojeda, quien atendió el stand con dedicación, ternura y compromiso, representando con generosidad el espíritu que nos anima desde el sur del continente. Su presencia amorosa hizo posible que nuestras publicaciones circularan, dialogaran y encontraran nuevxs lectores.
Celebramos y valoramos profundamente el trabajo de las personas e instituciones que hicieron realidad esta segunda edición de la feria. Gracias a la organización por propiciar este espacio fundamental para el encuentro, la bibliodiversidad y el tejido cultural independiente.
Nos alegra seguir compartiendo con el público venezolano los libros que con tanto esmero editamos: obras poéticas, ensayísticas y traducidas que buscan abrir ventanas hacia otras miradas, otros mundos posibles.
Seguimos… con la palabra encendida.
Gladys Mendía
LP5 Editora
domingo, 4 de mayo de 2025
Isabel Teresa García traduce a Luis García Morales
Luis García Morales (Ciudad Bolívar, 1929 – Caracas, 2015) fue un poeta y promotor cultural venezolano. Perteneció a Sardio (1958 – 1961), un grupo de jóvenes intelectuales venezolanos que redescubrieron y revalorizaron a autores de Venezuela y del mundo. Fundó la revista Zona Franca junto a Juan Liscano y fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura, director artístico de la Radio Nacional de Venezuela, director general de Monte Ávila Editores, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (Conac). También, fue guionista y locutor de programas de radio dedicados a la literatura como La aventura del libro y El Cantar de los Cantares. Escribió tres poemarios: Lo real y la memoria (1962), El río siempre (1983; Premio Conac de Poesía) y De un sol a otro (1997; Premio Municipal de Poesía de Caracas). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al portugués y al italiano.
Cinco poemas de El río siempre (Ediciones Galería Durbán, 1983).
Traducidos al italiano por Isabel Teresa García
I
Cae gota a gota en lo profundo del bosque como rocío
Y gota a gota desde lo profundo del bosque llega a mí
I
Cade goccia a goccia nel profondo del bosco come rugiada
E goccia a goccia dal profondo del bosco arriva a me
III
A Adriano González León
Estoy solo a orillas del río
Me visita el terror secreto de la soledad
Hay un fantasma fijo que me habita y me habla
Soy cada vez más extraño a la vida
Soy cada vez más piedra de la herencia
La ciudad arde bajo un mereyal sombrío
La ciudad arde en una esmeralda de mi memoria
Entro a su sol y escucho su plegaria de granito
El niño que me acompaña escucha
El gemido nocturno de sus muros
Rociados con sangre de vaca
Estoy solo a orillas del río
Las aves tejen y entretejen el cielo
Las toninas soplan en los flancos de la marea
Y en la vieja luz de mis huesos
Tanta mirada perdida
Tanta música desconsolada
Brotando como flechas de la memoria
Estoy desprovisto de senderos
Llega un caballo conversando de hojas tiernas
Llega un friso troquelado en cuero de tambor
Llega un tigre que canta en lo alto de una mata
Me vuelvo lejos
Como si la historia nos estuviera soñando
Como si el día fuera sin término
Ante mi pasa una bala
Pasa la página de un libro
Pasa un camposanto
Donde van despidiéndose
Del ayer o del mañana
Mis amigos
Pasa una mariposa vestida de mi rostro
Me siento mal frente a este hielo
Que se desdibuja
Frente a este humo
Que se deshace y me transforma
Escribo la estrella y desaparece
Escribo el fantasma y es mi olvido
Escribo mi nombre
Y el agua pasa por encima
Lavando su tiniebla
El río
El río siempre
III
A Adriano González León
Sono solo in riva al fiume
Viene a trovarmi il terrore segreto della solitudine
C’è un fantasma fisso che mi abita e mi parla
Sono sempre più estraneo alla vita
Sono sempre più pietra dell’eredità
La città arde sotto un anacardo ombroso
La città arde in uno smeraldo della mia memoria
Entro nel suo sole e ascolto la sua preghiera di granito
Il bambino che mi accompagna ascolta
Il gemito notturno dei suoi muri
Spruzzati con sangue di mucca
Sono solo in riva al fiume
Gli uccelli tessono e intessono il cielo
I bonti soffiano nei fianchi della marea
E nella vecchia luce delle mie ossa
Tanti sguardi persi
Tanta musica sconsolata
Spuntando come frecce della memoria
Sono privo di sentieri
Arriva un cavallo conversando di foglie tenere
Arriva un fregio fustellato in cuoio di tamburo
Arriva una tigre che canta in alto su un ramo
Mi volto lontano
Come se la storia ci stesse sognando
Come se il giorno fosse senza termine
Davanti a me passa una pallottola
Passa la pagina di un libro
Passa un camposanto
Dove stanno dicendo addio
Al passato o al futuro
I miei amici
Passa una farfalla vestita dal mio volto
Mi sento male davanti a questo ghiaccio
Che svanisce
Davanti a questo fumo
Che si dissolve e mi trasforma
Scrivo la stella e scompare
Scrivo il fantasma ed è il mio oblio
Scrivo il mio nome
E l’acqua ci passa sopra
Lavando la sua tenebra
Il fiume
Il fiume sempre
XXVII
La
simple
cascada
indómita
del
tiempo
baja sube
corre
da vueltas
regresa
pasa por mis ojos y
mis manos
Se deshace
como yo
como yo
canta
bajo el laurel
como el laurel
ilumina
solo un instante
y
se
evapora
XXVII
La
semplice
cascata
indomita
del
tempo
scende sale
corre
gira
ritorna
passa davanti ai miei occhi e
alle mie mani
Si dissolve
come me
come me
canta
sotto l’alloro
come l’alloro
illumina
solo un istante
ed
evapora
XXXVIII
Entre el origen y el estuario
La velocidad se sumerge en la quietud
La quietud parpadea hacia el movimiento
El movimiento brilla en el soplo del rocío
El rocío se deshace en su propia luz
La luz reaparece en la sombra que la devora
Y la sombra es mi cuerpo
Mi cuerpo claro transparente
Que se diluye
Entre el rocío del origen
Y las puertas vulnerables del mar
XXXVIII
Tra l’origine e l’estuario
La velocità si immerge nella quiete
La quiete lampeggia verso il movimento
Il movimento brilla nel soffio della rugiada
La rugiada si dissolve nella sua luce
La luce riappare nell’ombra che la divora
E l’ombra è il mio corpo
Il mio corpo chiaro trasparente
Che si diluisce
Tra la rugiada dell’origine
E le porte vulnerabili del mare
EL RÍO
Llega como una gota
como un hilo
como una serpiente
como una turbulencia
Llega como remanso como transparencia como torbellino
Llega como playa como sardina como gamelote
Llega como lino como seda como lienzo
Llega como hormiga como topo como tortuga como conejo
Llega como caballo como toro como onza
Llega como sueño como despertar como pesadumbre
Llega como amor como tristeza como sufrimiento
Llega como penumbra como sombra como noche
Llega como barco como marino como náufrago
Llega como nadador como luz como velocidad
Llega como casa como palacio como cielo como infancia
Llega como tesoro como magia como sortilegio
Llega una vez llega dos llega mil
Llega acostado llega de lado llega vertical
Llega como aguardiente como vino como ginebra
Llega como historia como leyenda como conseja
Llega como yo como virtual como imprevisto como alucinado
Llega como hombre y como mujer
Llega como cuarzo y como diamante
Llega como silencio de pescador como pescado y como atarraya
Llega como rumor como sonido como gran música
Y nos voltea la memoria
Y oímos el murmullo de la gota al caer
Cayendo en lo profundo del bosque
Como respiración del bosque
Como aliento
Como rocío
Como origen
IL FIUME
Arriva come una goccia
come un filo
come un serpente
come una turbolenza
Arriva come ristagno come trasparenza come vortice
Arriva come spiaggia come sardina come erba
Arriva come lino come seta come tela
Arriva come formica come talpa come tartaruga come coniglio
Arriva come cavallo come toro come giaguaro
Arriva come sogno come risveglio come pesantezza
Arriva come amore come tristezza come sofferenza
Arriva come penombra come ombra come notte
Arriva come barca come marinaio come naufrago
Arriva come nuotatore come luce come velocità
Arriva come casa come palazzo come cielo come infanzia
Arriva come tesoro come magia come sortilegio
Arriva una arriva due arriva mille volte
Arriva disteso arriva di traverso arriva in verticale
Arriva come acquavite come vino come gin
Arriva come storia come leggenda come favola
Arriva come me come virtuale come imprevisto come allucinato
Arriva come uomo e come donna
Arriva come quarzo e come diamante
Arriva come silenzio di pescatore come pesce e come rezzaglio
Arriva come rumore come suono come grande musica
E ribalta la nostra memoria
E sentiamo il sussurro della goccia che cade
Cadendo nel profondo del bosco
Come respiro del bosco
Come fiato
Come rugiada
Come origine
Sobre la traductora
Isabel Teresa García (1985) nació en Venezuela y vive en Suiza. Es poeta, traductora literaria y profesora de idiomas. Entre los reconocimientos que ha recibido, destacan el Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones (México, 2024), el Premio Internacional de Traducción de Poesía «M’illumino d’immenso» (México, 2022) y el Premio Bonaventuriano de Poesía (Colombia, 2016). Ha traducido a Saint-Exupéry, a Amalia Guglielminetti, a Carin Caduff, a Saki y a Donata Berra al español. Fue becaria del programa de residencia para traductores literarios latinoamericanos de la Casa de Traductores Looren (Suiza, 2024). Sus textos han sido publicados en importantes revistas literarias de América Latina. Su poemario Exilios fue editado por El Taller Blanco (Colombia) este año. Los poemas que aquí se presentan son parte del trabajo por el que la traductora recibió el Premio de Traducción al italiano «Le mille e una lingua» del Forum per l’Italiano in Svizzera (Suiza, 2025).
sábado, 3 de mayo de 2025
Entrevista a Roger Santiváñez. Por Ernesto González Barnert
“La poesía siempre es resistencia, porque es un acto cultural radical”
Entrevista a Roger Santiváñez y su libro Symbol: la poesía como fractura y revelación
Por Ernesto González Barnert*
Roger Santiváñez es una de las voces singulares e inclasificables de la poesía peruana contemporánea. Desde sus primeras incursiones en la escena literaria limeña hasta su actual residencia en Estados Unidos, su obra ha sido un laboratorio de experimentación, donde el coloquialismo, la contracultura, la violencia urbana y la contemplación mística conviven en un equilibrio tan precario como fascinante.
Nacido en Piura en 1956, Santiváñez formó parte de movimientos fundamentales para la poesía peruana como La Sagrada Familia, Hora Zero y, sobre todo, el Movimiento Kloaka, que marcó una ruptura radical con la tradición. Sin embargo, fue con Symbol (1991) que su poética dio un giro definitivo: un libro escrito desde los márgenes del lenguaje, en una suerte de trance alucinado donde el argot callejero, el nonsense, el plurilingüismo y la descomposición de la sintaxis intentan capturar el caos de una época marcada por la violencia política, la droga y la descomposición social.
Originalmente publicado en Princeton, Symbol es el libro más experimental de Santiváñez, una obra en la que el poeta se sumerge en un vértigo verbal para desentrañar los límites de la conciencia y del lenguaje. Hoy, con la reedición de este poemario en 2024 por la Casa Editorial Personaje Secundario, nos adentramos en su universo para comprender sus pulsiones, sus riesgos y su impacto en la poesía latinoamericana, donde funde lo conversacional con lo neobarroco, las tradiciones con la intemperie, la calle y sus códigos.
Con esta entrevista contestada por el poeta a orillas del río Cooper, sur de New Jersey, durante abril del presente año, buscamos explorar los pormenores de Symbol: su gestación, su estética radical, sus referentes literarios y musicales, así como su lugar en la trayectoria de Santiváñez. También nos interesó conocer sus lecturas esenciales, sus obsesiones poéticas y su mirada sobre la poesía actual con esa constancia que el poeta del reconocido poemario El Chico que se declaraba con la mirada o Virgen de Guadalupe, además, prosigue con deseo, la intuición correcta de que todo arte auténtico implica cuestionar el statu quo.
–Symbol es considerado uno de tus libros más experimentales. ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?
–La idea de escribir SYMBOL nació a fines de diciembre de 1990, una noche regresando del Nirvana, un club de rock que había en Lima en esa época. Yo tuve la idea de escribir un libro de poemas que fuera una especie de viaje hacia lo más profundo de mí mismo, motivado por el efecto de un psicoactivo llamado pasta básica de cocaína, que fumaba todas las noches en aquellos días terribles.
–Se ha dicho que Symbol es un reflejo de la violencia y la desintegración del tejido social en el Perú de los 90. ¿Cuánto de esa realidad permeó en tu escritura?
–Sin duda intenté un cambio de estilo. Ya estaba cansado del tono conversacional que me vio nacer. Quería encontrar otra cosa. Así fue como, sin darme cuenta, derivé en una especie de lenguaje que se autoiluminaba a sí mismo, aun cuando había empezado usando un modo superconversacional, es decir, el habla de las esquinas de los barrios de Lima, especialmente el Rímac, donde reina el lumpen y sus giros coloquiales. La desarticulación esquizoide vino, supongo, de la droga.
–En términos de estilo, Symbol marca un giro en tu poesía. ¿Qué influencias te llevaron a esa exploración del lenguaje lumpen y la desarticulación esquizoide?
–Bastante, mucho, porque mi vida personal estaba rodeada de tres violencias: la de la guerra civil que vivía el Perú entre Sendero Luminoso y el Ejército; la del mundo de la droga, que es lumpen; y la salvaje relación amorosa que yo atravesaba con una jovencita del Rímac, a quien está dedicado el libro. Todo esto permea los poemas, pero no exactamente como tema, sino que está enhebrado, fusionado al ritmo de su lenguaje.
–¿Cómo ves Symbol hoy, más de 30 años después de su publicación original? ¿Qué ha cambiado en tu percepción del libro?
–La verdad, poco o nada. Veo el libro como un testimonio fuerte de lo que me tocó vivir en esos álgidos años que se padecieron en el Perú.
–¿Qué tan importante es la oralidad y el argot callejero en tu poesía?
–Muy importante, ya que durante un tiempo me interesaba trabajarlo como poesía o incluirlo en el discurso de un poema. Quizá hasta la actualidad pervive en mí esta actitud, aunque de forma más suave, diría.
–Se ha comparado Symbol con ciertos textos de la poesía maldita. ¿Te sientes identificado con esa tradición?
–Estuve muy identificado con esa tradición desde cuando empecé a escribir poesía, a mediados de los 70s, y luego —de hecho— durante la composición de SYMBOL. En realidad, mi incursión en las drogas duras (solo la pasta básica de cocaína) se debió a una ingenua lectura mía de la recomendación de Rimbaud, según la cual, para ser un vidente —es decir, un poeta auténtico— debías someterte a un riguroso, razonado y total desorden de los sentidos. Yo, como el muchacho inexperto que era, seguí esta consigna al pie de la letra. El problema es que terminé siendo un adicto a la droga, terminal, casi muero. Pero vi una luz al fondo del túnel y logré salir. Quedó SYMBOL como testimonio en poesía de aquel maldito proceso.
–¿Cómo fue el proceso de reedición de Symbol en 2024? ¿Hubo cambios o añadidos respecto a ediciones anteriores?
–No, no ha habido cambios. Usualmente, yo, cuando reedito algún libro, no corrijo nada. Lo dejo tal cual lo escribí. Me parece más honesto.
–¿Cuál crees que es el mayor desafío para un lector que se enfrenta a Symbol por primera vez?
–El desafío me parece agarrar su ritmo interno, que no es fácil porque está articulándose y desarticulándose cada instante, pero tengo la esperanza de que el cincel que opera su tratamiento del lenguaje logre conquistar al lector con la dulce violencia de sus asociaciones inesperadas y sus referencias herméticas, pero —ojalá— incitantes.
–¿Cuáles son tus diez libros favoritos de poesía mundial?
10 libros serían: 1) The Cantos de Ezra Pound. 2) Las flores del mal de Baudelaire. 3) Poesía completa de Lezama Lima. 4) Altazor de Huidobro. 5) The Waste Land de Eliot. 6) Howl de Ginsberg. 7) Una temporada en el infierno de Rimbaud. 8) Prosas profanas de Rubén Darío. 9) Incurable de David Huerta. 10) Galaxias de Haroldo de Campos.
–¿Cuáles son tus diez libros favoritos de poesía peruana?
–Estos: 1) Trilce de Vallejo. 2) Reinos de Eielson. 3) Abolición de la muerte de Westphalen. 4) Travesía de extramares de Martín Adán. 5) Canto ceremonial contra un oso hormiguero de Antonio Cisneros. 6) Monte de Goce de Enrique Verástegui. 7) Valses & otras falsas confesiones de Blanca Varela. 8) Contra Natura de Rodolfo Hinostroza. 9) Noches de adrenalina de Carmen Ollé. 10) Quasar & otros poemas de Mario Montalbetti.
–¿Hay algún libro que nunca pudiste terminar de leer? ¿Por qué?
–Muchos. Yo empiezo a leer un montón de libros, pero son pocos los que termino de leer hasta el final.
–Tu relación con la música es fundamental en tu vida. ¿Qué discos o canciones han sido esenciales para tu escritura?
–El rock es esencial. Son bastantes, pero escogeré algunos. Por ejemplo, Abbey Road de los Beatles fue fundamental cuando empezaba a escribir. También Pluribus de Grand Funk. Luego, sin duda, la canción Stairway to Heaven de Led Zeppelin. Más adelante: Chuck Berry, Elvis, Lennon, Harrison, CC Revival, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Doors, los Rolling, The Who. Hace poco: Scorpions. Del Perú: Los Yorks, Los Saicos, The Traffic Sound, The Telegraph Avenue, El Polen, Delpueblo, Narcosis.
–¿Qué relación encuentras entre el rock y la poesía?
–Encuentro una tremenda relación, ya que el aspecto lírico del rock (aunque fuera un rock salvaje y brutal) siempre lo encontraba en mi sensibilidad mientras escuchaba ese ritmo y melodía que elevaban mi corazón y me hacían sentirlo profundamente poético.
–¿Qué músicos o bandas han influido más en tu obra poética?
–Al comienzo influyó mucho Joan Manuel Serrat y sus canciones musicalizando los poemas de Antonio Machado. Luego me influye Paul y su tema Michelle. Bob Dylan, sin duda. Y bandas como Deep Purple, Black Sabbath, The Mamas and the Papas.
–Fuiste parte de movimientos como La Sagrada Familia, Hora Zero y Kloaka. ¿Qué significó para ti cada uno de estos espacios?
–La Sagrada Familia (1977–1979) fue el primer grupo literario que fundé y lo hice con el poeta Edgar O’hara. Fue mi primer grupo de amigos poetas, el colectivo de mi iniciación poética, unidos exclusivamente por un grande amor a la poesía. Es importante también que LSF experimentó una marcada politización de índole marxista, motivada por el ascenso de la lucha de clases en el Perú tras el derrocamiento de la Revolución Peruana del general Velasco Alvarado por el general fascistoide Morales Bermúdez, lo que provocó la contundente respuesta popular del Gran Paro Nacional Unitario del 19 de julio de 1977. Esta situación politizó a buena parte de la poesía peruana de aquella coyuntura.
Hora Zero es un grupo de la generación anterior a la mía. Yo admiraba a HZ desde mi adolescencia en Piura, saliendo apenas de la secundaria. Cuando me fui a estudiar a la Universidad de San Marcos, en Lima, conocí a los poetas de HZ. Así fue como Jorge Pimentel me invita en el verano de 1981 a integrarme a la Segunda Fase del Movimiento que los había reunido en 1977 (la Primera Fase fue de 1970 a 1973). Mi participación en HZ fue fundamental para mí, ya que me sacó de la burbuja pequeñoburguesa en que yo crecí y vivía y me llevó a conocer al pueblo de mi país, a la gente de carne y hueso y, sobre todo, a su lenguaje, a su habla cotidiana, a su jerga, a sus giros coloquiales; lo cual enriqueció tremendamente mi poesía.
Salí de HZ en 1982, cuando empecé a ver y sentir que existía una nueva realidad nacional popular en el Perú, producto del achoramiento andino en las ciudades y el fenómeno cultural denominado chicha. Esto fue determinante para decidirme a fundar el Movimiento Kloaka (1982–1986), tratando de que dicha nueva realidad fuera expresada por la nueva poesía que esgrimía el MK.
–En Cítica Afectiva abordas la poesía peruana y latinoamericana. ¿Qué poetas crees que han sido injustamente olvidados?
–Hay varios. Por ejemplo, Guillermo Chirinos Cúneo en el Perú, autor de un libro genial denominado Idiota del Apocalípsis. O Exit de Gonzalo Muñoz en Chile. En el Perú también hubo un gran poeta metafísico muy poco conocido: Juan Ojeda. Y otra: Enriqueta Beleván. Quizá Francisco Madariaga, en la Argentina, es otro.
–¿Cómo ha cambiado tu escritura desde tus primeros libros hasta hoy?
–Ha ido cambiando —pienso— desde mis días iniciales, en que me gozaba de y con la poesía conversacional, hasta mis días actuales —más o menos neobarrocos—. Se fue transformando mi lenguaje.
–¿Cómo influyó tu experiencia en Princeton y en otras universidades de EE.UU. en tu visión de la poesía?
–Influyó en el sentido de los libros que pude leer en la biblioteca de Princeton (donde está todo), que enriquecieron mi poesía; lo mismo que en algunas otras, pocas, bibliotecas universitarias.
–¿Cómo ha sido la experiencia de escribir como migrante en EE.UU.? ¿Ha cambiado tu relación con el Perú y su poesía?
–Sin duda influye el ser un inmigrante, de todas maneras. Pero no ha cambiado mi relación con el Perú y su poesía.
–En tus memorias hablas de una "generación derrotada". ¿Sientes que la poesía tiene un rol de resistencia ante esa derrota?
–Claro, la poesía siempre es resistencia, porque es un acto cultural radical.
–En tu experiencia, ¿qué diferencia la poesía latinoamericana de la norteamericana o anglosajona en términos de lenguaje y propuesta estética?
–La diferencia básicamente me parece que está en que la poesía norteamericana mantiene vivo su coloquialismo esencial. En cambio, nosotros, los latinoamericanos, avanzamos por aquel registro también, pero igualmente por muchísimos otros más.
–¿Qué opinas de la poesía peruana actual? ¿Ves una continuidad o ruptura con las generaciones anteriores o la tuya?
–Opino muy bien. Teniendo a Vallejo como respaldo histórico se puede comprender la calidad de varios de los nuevos y/o jóvenes poetas peruanos. Ellos saben manejar muy bien sus rupturas y continuidades con la tradición: Adán, X. Abril, Oquendo, Moro, Westphalen, Varela, Eielson, Hinostroza, Verástegui, digamos.
–¿Qué consejo le darías a un poeta joven que intenta abrirse camino en el mundo literario hoy?
–El único consejo que puedo darle es trabajar; es decir, leer mucho y escribir. The rest is dross, como dijo Hinostroza citando a Pound.
–¿Cuál es la pregunta que nunca te han hecho en una entrevista y que te gustaría responder?
Honestamente, no tengo ninguna ahorita.
* Ernesto González Barnert (Temuco, Chile, 1978) es poeta, gestor cultural y cineasta documentalista. Autor de Playlist, Venado tuerto y Trabajos de luz sobre el agua, entre otros libros, su obra ha sido distinguida con el Premio Pablo Neruda (2018), el Premio Nacional a la Mejor Obra Inédita del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile (2014), el Premio Nacional Eduardo Anguita (2009) y el Premio de Honor Pablo Neruda de la Universidad de Valparaíso (2007). Además, ha recibido el Premio de Poesía Infantil de las Bibliotecas de Providencia (2023), la Mención Honorífica en el Concurso Internacional de Poesía Nueva York Poetry Press (2020) y menciones en el Concurso Nacional de Poesía Joven Armando Rubio (2003) y los Juegos Literarios Gabriela Mistral de la Ilustre Municipalidad de Santiago (2005).
Licenciado en Cine Documental por la UAHC y Diplomado en Estética del Cine por la Escuela de Cine de Chile, ha trabajado en la creación y realización ejecutiva de las series de televisión Obturaciones y Letras Migrantes.
Actualmente se desempeña como productor cultural en la Fundación Pablo Neruda, donde impulsa la difusión de la vida y obra del poeta, así como de la poesía hispanoamericana, mediante entrevistas, talleres, encuentros, presentaciones y edición de libros. Reside en Santiago de Chile.






