viernes, 13 de junio de 2025

Jesús Gomes: Narrativa Actual Venezolana


Jesús Gomes (Caracas, 1999). Es licenciado en Letras Cum Laude por la Universidad Católica Andrés Bello. En 2022 recibió la Mención Publicación por su tésis de grado "La reiteración numérico-simbólica y sus vínculos con la noción de moira en la Ilíada". Ha publicado ensayos y artículos académicos en las revistas Bacyllelmo, Ímpetu, Nova Telvs, Pasillo Gen20 y Cultugrafía. Algunos de sus cuentos y poemas han sido traducido al italiano. En el año 2024 gana el I Premio de Ensayo sobre la obra de Ida Gramcko, con su ensayo titulado "El niño que no le temía a los vegetales".



Te amo, Leopoldo

(Cuento inédito)

Dicen las malas lenguas, no sé si amarillas, azules o rojas, que una de las más grandes y efectivas operaciones militares orquestadas en los últimos tiempos tuvo como germen un motivo distinto del que se dio a conocer.
Niveocán se levantó de la cama sin hacer ruido, se acomodó la chaqueta recién puesta y mientras anudaba su corbata, dijo —eres el presidente, y hoy recuperas a la primera dama.
Salió de la habitación mientras tecleaba un mensaje a su asistente, que hizo acto de presencia a los pocos minutos. 
—Niveocán, ¿qué paso?, son las tres de la mañana —preguntó, en alerta somnolienta. 
—Reúne al gabinete, nos encontramos en el centro de operaciones B lo antes posible.
—¿El B…? ¿Irá? —dijo, viendo hacia el cuarto.
—No te preocupes por eso Celestina, reúnelos, yo me encargo de informarle cuando sea necesario. Ahora tengo que irme a revisarlo todo. Hazlos llegar cuanto antes. ¿El conductor está listo? 
Celestina asintió. Niveocán estaba impávido, pero un brillo tímido en sus ojos delataba parte del secreto. Fue llevado hacía el complejo B con precisión y velocidad. A su llegada, el reloj marcaba las 3:25 AM. Aprovechando la soledad momentánea, entró en su despacho estratégico y sacó un retrato del gabinete oculto en la mesa de trabajo; acarició el vidrio protector con suavidad:
—Hoy es el día, por fin volverás conmigo, y ya nadie dudará de que seguimos el camino propicio. Te amo. 
De súbito se abrió la puerta. Niveocán dio un pequeño saltó y guardó rápidamente la fotografía.
 —Ya están todos presentes, señor —dijo la asistente, solícita e intrigada.
 —Muy bien —respondió, arreglándose el peinado con la palma, —enciende la luz y hazlos pasar. 
Eran cuatro individuos masculinos, cuyos nombres no conocen las malas lenguas, y que llamaremos vaqueros sifri debido a sus atuendos. Estos eran idénticos, a pesar de que el gabinete no exigía uniforme. Lentes de pasta sin prescripción, pelo engomado que se abultaba hacia el lado derecho, barba y bigote afeitados al ras, saco negro, camisa de vestir azul celeste y corbata azul marino, blue jean claro y zapatos de punta con motivos geométricos rupestres en el puente. Se paraban derechos, en actitud altiva e informada, a pesar de haber sido sacados de sus camas hace apenas unos minutos.
Niveocán los invito a sentarse, incluso pidió que la asistente se quedara. 
—Caballeros, entiendo la situación, y pido disculpas por la premura, pero en los libros de historia no se documentarán unas pocas horas de sueño perdidas. No, se recordará el ingenio y la vivacidad de los hombres, que, junto a su líder, fueron capaces de dar el golpe certero, que concretaron los cimientos del buen camino para todos. Caballeros, los convoco en este momento de necesidad, el objetivo ya lo conocemos, solo estábamos esperando, y el momento propicio llegó.
—Señor ¿quiere decir qué…? —dijo sifri número uno.
—Habrá que preparar un comunicado en Twitter, convocar a la gente —dijo sifri número dos.
—Y hablar personalmente con nuestros aliados estratégicos, déjemelo a mí —soltó casi suplicante, sifri número tres.
—Es un genio jefe, ¡ahora es cuándo menos se lo esperan! —añadió el cuarto.
Niveocán miró a su comitiva, arañó la mesa con las uñas y expuso:
 —De momento no comunicaremos nada. La operación es. El lastre de promesas llegó a su fin, haremos que la situación cambie definitivamente. Iremos rápido, fuerte y preciso. Antes de que el gallo cante, la liberación habrá sido conseguida. Ya teniéndola en nuestras manos, lo comunicaremos a los ciudadanos y nuestros aliados estratégicos, ellos nos ayudarán a mantenerla. Necesito que se encarguen de reunir a la fuerza militar, y confirmen el número de efectivos leales a nuestra causa. Pasaré el plan de acción al gestor operacional en unos minutos.
 Dijo, señalando al segundo sifri, que, a pesar de sus esfuerzos, no pudo acallar el chillido instintivo de alegría. 
Niveocán continuó —necesitamos que esto salga bien, por eso encargaré la llegada y salida, es decir, lo tocante a la movilización vehicular, a un gestor individual. Por último, necesitaremos un nuevo centro operacional, uno que no esté en los registros de nuestros contrincantes, en caso de que piensen apresarnos o hacer retaliación inmediata. Espero estar listo para iniciar las operaciones en media hora. Trabajen en la sala común, hay café para todos.
Los cuatro vaqueros salieron de la sala. La asistente preguntó tímidamente —Señor, ¿qué es lo que haremos?
—Lo saben muy bien, liberaremos. Liberaremos aquello que deseamos sea liberado. Todos estamos de la misma forma si lo piensas. Encerrados, presos en nuestra propia casa. Dime ¿cómo es eso posible? No es más que inaceptable, ¡libertad!, con libertad y el camino correcto, así todo irá como corresponde.
El discurso de Niveocán no admitía dudas. Sifri-tres quedó encargado de la preparación de vehículos, trazado rutas de inserción y escape. Sifri-cuatro fue delegado a la búsqueda del escondite operacional. Sifri-uno, por su parte, estuvo pegado a un teléfono imposible de rastrear, con el que llamó, confirmó los nombres y regimientos de los soldados dispuestos a participar en la operación. Los acicalados vaqueros hablaron entre sí, y estuvieron listos para dar reporte al jefe.
Niveocán entró a la sala. Le mostraron seis rutas, tres de llegada y tres de escape. Eran directas, medias y periféricas. Recorrerlas tomaría respectivamente de 5 a 10 minutos, 10 a 20 y 20 a 45. La rapidez implicaba visibilidad, pero, a fin de cuentas, tenían el factor sorpresa.
—Si no hay imprevistos usaremos las directas —dijo con seguridad el jefe. 
—¿Por la autopista? —, susurró preocupada la asistente.
Sifri-cuatro informó que aseguró una casona de tamaño decente, cercana a una embajada amiga. Pertenecía a una mujer que apenas y frecuentaba, a la que las lenguas dicen que refirió como “su futura ex novia”.
Finalmente, llegó el turno de Sifri-uno, que, dudando de su altivez, tuvo que decir —señor… contamos con cuarenta efectivos y 32 fusiles.
 —Cuarenta regimientos y 32 cajas, es un buen contingente.
 —No, quise decir, cuarenta individuos, 32 de ellos con fusiles en su haber.
Niveocán soltó una manotada al aire. Meditando con la cabeza baja y la mano en la barbilla, sopesó. —Bueno, cuarenta, cuarenta… cuarenta tendrán que bastar ¿ya vienen en camino? El primer Sifri asintió.
—Entendido. Gestor, venga acá. Tiene cuarenta funcionarios a su disposición para tomar la casa y sacar del encierro al protector de nuestra libertad. Ya lo saben, estas son las últimas horas que vivirá Butters apresado, no permitiremos que se sigan riendo de nosotros.
—¿Liberaremos a Butters con tan pocos hombres, señor?, ¿en este momento? — preguntó, mientras se atoraban sus palabras.
—No le quepa la menor duda. Es el líder del partido, mi mentor, un hombre correcto e inocente. Ya luego continuaremos, tantearemos los planes de desarrollo secundario según vayan ocurriendo las cosas. Este es el inicio de la operación.
En ese momento, interrumpió la asistente. —Jefe, su mujer despertó, pregunta dónde está.
—Dile que surgieron un conjunto de circunstancias benévolas y era necesario realizar una reunión de emergencia para evaluarlas.
—Entendido. Señor, ¿realmente cree que sea prudente llevar a cabo tal maniobra con solo cuarenta efectivos?, ¿por qué le parece hoy, precisamente, el día propicio?  Esto podría salir mal, ¿si lo capturan? Ni siquiera hay suficientes armas.
—¿Cómo dudas de mi juicio? Parece que apenas estuvieras incorporándote a la causa. Todos aquí sabemos que la libertad es un proceso largo y teníamos que esperar, no apresurarnos. Todo está calculado, medido y pautado. Un grupo reducido nos ayudará a movernos más fácilmente, en caso de que la situación escale, con los medios y el testimonio de nuestras decenas de sublevados lograremos que cientos de soldados cambien de parecer y se nos unan. En caso de que me capturen, entrarían los aliados estratégicos. Es muy obvio —dijo, perdiendo levemente la calma.
—¿Escale?, ¿escale a qué señor? —inquirió Celestina.
—A la liberación, a libertad general. Así funcionan la operación y el proceso. Tenemos un objetivo primario, dentro de este hay un abanico de posibilidades secundarias a concretar según se muestren el devenir de los acontecimientos. Nuevamente, todo está en los planes de desarrollo secundario.
—Niveocán, jamás había escuchado de esos planes— dijo Sifri-dos.
—Tú…nunca…los planes. ¡Carajo! Después el pueblo se pregunta por qué nos toma tanto tiempo conseguir avances. ¡Basuras! ¡Montón de incompetentes! —espetó al encerrarse en el despacho.
Ellos no lo entienden —musitó, mientras volvía a acariciar el marco—, ya hace más de cuatro años que te fuiste. Apenas y te han visto. Necesitan un líder, no lo saben, creen que la pura vista basta. No, todo forma parte de una maratón muy larga, y es hora de realizar este paso. Haces mucha falta, tú guiarás.
La comitiva tocó la puerta. Eran las 4:00 AM, soldados y transporte habían llegado. El complejo B se preparaba para el olvido, todo era hecho tiras, mezclado e incinerado en distintas bolsas. Un resabio de expectación y certeza de fracaso, que no querían creer, se paladeaba en el humo de los Belmont.
—¿Todo en orden? —preguntó Niveocán.
 —Sí, listos.
 —Gracias, Celestina— dijo, antes de dirigirse a uno de los vehículos. 
—¿Es qué irá?
 —Por supuesto, ¿qué esperaban? 
—Que se presentara luego de confirmar el éxito de la operación.
No respondió.  Mientras se acercaban al escenario culmen, Niveocán no conseguía serenarse. Las cinco camionetas rompían el aire en fila. Vio desde la ventana el sitio prometido y apretó la mano de Celestina.
Según cuentan las malas lenguas, muy poco conocen de las peripecias con las que fue liberado Butters. Con certeza pueden decirnos que no se escucharon disparos, y que los tres o cuatro guardias que protegían el recinto tampoco ofrecieron demasiada resistencia.
Sin embargo, no perdieron detalle de lo ocurrido en los momentos posteriores a la liberación y escape. 
En la casa convivían Butters, su mujer e hijos. Envueltos por el ambiente enrarecido de una precoz clandestinidad transcurrieron sus minutos finales como familia reintegrada. Los niños, colgados de los brazos de su padre, le preguntaban qué era lo que pasaba. Él, igual de confundido, miraba la figura sonriente y enérgica de Niveocán, que, conteniendo su emoción, logró llevarlo hacia el patio trasero para hablar.
—¿Cómo te encuentras?, tenemos que irnos pronto. Me parece prudente que te despidas, tal vez por un buen tiempo.
—¿De qué coño estás hablando?, ¿qué pasa?, ¿hay amenazas contra mi integridad?, ¿cómo lo conseguiste? —preguntó.
—¿No estás feliz? Hice un gran sacrificio. Mucho riesgo para todos, para que tú y la patria puedan ser libres.
—No puedo alegrarme antes de entender la profundidad de las consecuencias para los míos.
—Estarán bien, saldrán del país por un tiempo, mientras conseguimos estabilizar. Hay que irnos.
Luego de despedirse de su familia, Butters se puso una chaqueta y partió junto a Niveocán. Veía la ciudad como hombre libre, aunque algunos lo llamaban prófugo. 
—Entonces ¿qué pasa con los militares? Imagino que separaste un grupo minúsculo en caso de qué fallaran ¿cuál es el siguiente paso? —, preguntó.
—No lo sé, tú eres el líder, ¿qué hacemos?
—¿Cómo es que no nos informaste qué harías esto? Eres un loco.
—Por eso soy tu favorito.
Ambos rieron. Butters le dio un golpecito en el hombro. Niveocán sintió por primera vez que la lucha valía la pena. 
No conseguían tomar una decisión. Celestina, que era la tercera rueda dentro de la camioneta, propuso:
 —Ya conseguimos el objetivo, hay que explotar la vaina, usar el boca a boca que insinuó para conseguir liberarnos. ¿No era esa su intención después de todo?, ¿activar los planes de desarrollo secundarios? Aprovechemos el efecto, enardezcamos al mundo. 
Concordaron, luego de debatir, prepararon un corto comunicado; se detuvieron en medio de la autopista para grabar.
—Todavía no sé si sea prudente, Niveocán. En medio de la calle, estamos muy expuestos.
—Tenemos que demostrar superioridad moral, el que no la debe no la teme, además, ayudará a desviar la atención hacia el problema general. Siempre es un plus que te vean. ¡Y es que coño, pareces un superhéroe! —dijo, mordiéndose el labio inferior.
La noticia se extendió rápidamente, y las lenguas, que tal vez sean las mismas que hoy recuerdan, empezaron a construir una gran bola, en la que, al poco tiempo, el primer grano de tierra se hizo imposible de rastrear.
Era importante realizar una toma, daba legitimidad a la operación. El llamado fue retador, buscaba dar un vuelco total al panorama, y convertir los cuarenta individuos en cuarenta regimientos. Cuando el gallo cantó, ya Butters se encontraba seguro, y la operación parecía manejarse por osmosis.
Juan José se levantó temprano, a pesar de que estaba de vacaciones, el rumor de trompetas y pirotecnia no quiso dejarle recuperar las horas de sueño desfalcadas a lo largo del semestre.
—Sacaron a Butters —le dijo su madre.
—¿A Butters? ¿Qué? ¿Ahora? ¿Cómo coño?  ¿Qué sentido tiene una maroma así?
—Prende la televisión.
Luego de buscar en varios canales vio que era en serio, que lo habían liberado. Se lavó la cara y, mientras se bebía un vaso de agua, revisó la cronología pública.
—Bueno, parece que esta vez sí se prendió, muchos tiros; y sacarlo es un movimiento agresivo, debe haber algo detrás. Después de todo, desde afuera puede ser interpretado como un intento de golpe, se exponen por nosotros—. Pensó.
 Así que se vistió, agarró unas galletas, agua, un suéter y se fue a la calle.
Las horas pasaron sin demasiadas novedades. Los aliados estratégicos fueron informados y ratificaron su apoyo desde el extranjero. Esto ilusionó a los vaqueros sifri, que ya se imaginaban en tranquilas y apropiadas labores diplomáticas. Sin embargo, el acceso al escondite se complicó. La “futura ex novia” de Sifri-cuatro quiso acceder al título con efecto inmediato. Vivía con su abuela, y no estuvo dispuesta a arriesgar una visita del escuadrón Tún Tún. A pesar de las lisonjas, las promesas y la siempre efectiva demagogia, no abrió la puerta. Pero Sifri-cuatro fue resiliente. No vivía demasiado lejos, así que mientras Sifri-uno contactaba con los aliados estratégicos, a ver si con suerte eran acogidos en la embajada cercana, los llevó hasta su estudio.
Niveocán estaba incómodo por el hacinamiento, se frotaba las manos frenéticamente; mantenía la mirada fija en Butters.
 —Señor, deberíamos continuar con la operación, presionar, aprovechar lo mejor posible la ventana que vio abrirse. Hay que sacar otra declaración al público, pero en vivo, estar en la calle, con la calle. Aún mejor si Butters está presente —insistió Celestina.
—Ya convocamos a la toma, civiles y militares acudirán. Falta mesura y saber preservar lo ganado. Nunca se vio que Napoleón se pusiera frente a los dragones. Anuncia que en breve publicaremos un itinerario de movilizaciones y pasos a seguir, encárguense..
 Celestina dio un suspiro corto. Al poco tiempo, Sifri-uno obtuvo el visto bueno de la embajada, así que se pusieron en marcha. Al ver que los demás salían, Niveocán retuvo a Butters en el departamento. 
—¿Cómo te sientes? —dijo, tomándolo por el mentón.
—No entiendo. ¿A qué jugamos?
 —Cuando estés instalado lo sabrás. Se han conseguido los objetivos, todo bien. Si obtenemos la liberación total, pues fantástico. Pero no es eso lo que buscamos, no hoy, todavía falta tiempo, pasos; pasito a pasito, es como una escalera. Ahora, si tu liberación nos hace saltarnos unos escalones, nadie se queja.
El recibimiento en la embajada fue casi heroico, y los vaqueros no perdieron la oportunidad de hacer contactos de primer nivel. 
Niveocán tomó de la muñeca a Celestina y le dijo al oído —necesito que consigas una habitación amplia y privada, está muy cansado. Sé que todo parece caótico, pero créeme que fue muy bien pensado. Tenemos incluso un plan F, piensa en la línea de sucesión ¿Quién tiene más papeletas? Es cuestión de ver la perspectiva completa. Consígueme esa habitación, ¿si podrías querida?
Lo acomodaron en un cuarto de amplios ventanales que daban hacia el patio alambrado. Había una gran cama con mosquitero y sabanas de seda. Allí estuvieron solos por primera vez. 
—Necesito que me expliques qué factores están de nuestro lado ¿quién que no conozca nos apoyó para que sacarme fuera viable?, ¿forma parte del otro bando? ¿pasaré a cumplir un rol itinerante desde ahora? ¿qué es lo que se viene?
 —Descansar, ya después nos preocuparemos de informarte; enviaré a alguien, dudo que podamos frecuentarnos. No pongas esa cara. Bueno, esto hay que alargarlo, extenderlo, no podrán soportar, se quedan secos. Para alargar el mejor camino es la diplomacia, si ellos velan por sus intereses, y nosotros por los nuestros, siempre será necesaria una nueva sesión, una nueva ronda, un nuevo país anfitrión.
—Es pegarse contra una pared. Lo entiendo, no podemos legitimarnos como lo hicieron ellos, pero no todo el mundo puede esperar. Al menos será diplomacia más activa, ¿cierto? Conseguirán realizar acuerdos paliativos. Imagino que me involucrarás en algo, así sea desde la clandestinidad.
—Por ahora no, solo podemos mantenerte a salvo aquí. La prioridad inmediata es sacar a tu familia… ¿Tienes calor?, deberías quitarte esa chaqueta, y la camisa también, quédate en franela. Abriré la ventana —dijo, poniéndole la mano en la rodilla
Butters suspiró entre sonrisas. Mientras negaba con la cabeza, dijo —no, solo un poco de hambre.
Niveocán llamó a Celestina, abriendo apenas la puerta, pidió. Le trajeron una bandeja. La introdujo en la habitación, se sentó y la colocó sobre sus piernas. Butters se acomodó y quiso tomarla. Niveocán lo golpeó en la muñeca con un ademán rápido y dijo —déjame, tienes que descansar. 
Lo alimentaba, sonreían y compartían. Los ojos de Niveocán brillaban a plenitud. Mientras le daba un bocado de arroz y plátano, tocaron la puerta. Butters masticó, a la vez que su compañero volteaba los ojos. Se levantó y abrió. 
—Lo llaman desde la casa de gobierno— dijo Celestina.
—¿Mi mujer?
—No, la otra casa.
—Ya vuelvo. No se te ocurra tocar nada—. Advirtió a Butters.
—No hablaré con él, seguramente quiere insultarnos, llamarnos hipócritas, malos golpistas y otras estupideces. Lo conocemos ya, ¿no es así?
—No de momento, solo desean hablar con usted.
—Entonces comunícales que no lo haré.
Celestina lo hizo; asintió mientras le respondían.
—Muy bien. Dijo que debería ser más hombre y afrontar las consecuencias de sus actos, que actúa tal como sus antecesores; que si por pagar guardias para hacer el trabajo sucio fuera, usted ya estaría muerto, pero su bando va “de frente”; que ya conocen nuestra ubicación, pero que no se preocupe, ya rendirá cuentas frente a los tribunales. Y algunas otras cosas, que no quisiera decirle.
—¡Será hipócrita!
—Señor, cambiando de tema, hace poco fueron transmitidas imágenes de vehículos de contención embistiendo a manifestantes, deberíamos hacer algo más, en el peor de los casos detener las demostraciones.
—¡Desgraciados! Creen que es una corrida de toros. ¿Ya está listo el itinerario que encargué? Si está listo, publícalo, y condena los actos en un tweet enfático— aseveró, mientras volvía a la habitación.
—Señor, las cifras de apresados y heridos que manejamos son alarmantes.
—Sí, lo sé. ¡Y dice que yo tengo que rendir cuentas!, cuando él no se preocupa por la integridad de los ciudadanos. Los embiste como animal. Mientras tanto, seguiremos, resilientes. No olvides condenarlo, usa el hashtag —repitió, antes de cerrar la puerta.
—¿Qué pasó? —preguntó Butters.
Nada, haciéndome perder el tiempo. ¡Qué debería parar!, si paramos perdemos.
—¿Qué has perdido tú?
—Lo sabes muy bien —dijo, haciendo pasos con los dedos sobre el brazo de su mentor.
—¿Es esa la razón por la que me sacaste?
—Hoy se cumple otro año de habernos conocido, ¿lo recuerdas? No estabas así de papeado y tenías la barba más limpia.
—Tú estabas igual de esgonzado, ¡pensar en lo derechito que te pones frente a las cámaras!
—Solo porque tú no estabas para hacerlo.
—Eras el único que se quedaba hasta tarde en esas primeras reuniones.
—Quería aprender todo lo que pudiera.
—¿Dónde está tu mujer? — dijo rascándose la cabeza y haciendo la mirada a un lado.
—En casa, cuidando a la niña ¿y la tuya?
—Rumbo al exilio, probablemente.
—Dime que no estabas cansado de eso, todo fofo, con esas trenzas amarillas, novia de pueblo… además, allá abajo—, rio tímidamente, tapándose con la mano —¿does the carpet match the drapes?
—Qué pedante con el bilingüismo.
—¿No te gusta porque te recuerda tu juventud desatada en la East Coast?
—¿Seguro que no es la tuya?
—A mí me desató mi jefe, en las reuniones privadas del partido.
Butters lo tomó por la cintura y lo tiró sobre sí —¿cómo puedes ser tan zorro? —gruñó sonriente. Se miraban a los ojos. Niveocán sintió el agarre seguro y pudo brillar a plenitud. 
—Por eso me gustaste —siguió Butters, antes de besarlo. Continuaron, hasta que Niveocán rompió su camisa. Sorprendidos los dos, rieron. 
—¿Cómo resumirías esta operación si pudieras ser honesto con el público?
—Jornada histórica, éxito rotundo. Se lograron los objetivos #OperaciónLibertinaje.
En el salón contiguo, acomodado en soledad, estaba el gabinete. Allí podían oír los quejidos y gritos gimoteantes bastante agudos. Los cuatro vaqueros sifri se miraban asustados, pensaban en silencio: 
—No puede ser, un equipo de paramilitar superó la seguridad y forzaron la entrada a la habitación por una ventana; ahora los torturan. Si abro la puerta me torturarán, o incluso peor, esta embajada tiene seguridad, ellos deberían actuar. Además, si algo sucede, está la línea de sucesión; capaz y llega hasta mí. Imagínate, yo, un tipo guapo, capacitado y con estudios, no me dejaré decir tonterías por nadie. Niveocán es el hombre, pero yo también puedo serlo. 
Celestina estuvo mirando las noticias, eso hasta que la señal fue interrumpida, y pudo notar el rumor. Extrañada, escribió un texto:
Jefe, ¿todo bien?
Mientras caía la tarde, Niveocán se ensalzaba, enrollado en un lecho de sábanas blancas, entre los rumores dulces de la camaradería; esa fraternidad a la que las malas lenguas refieren con nombres disonantes. Al mismo tiempo, Juan José se ahogaba en las calles con los rumores cáusticos de la irritación ocular, igual que tantos otros.
Todo perfecto, Celestina. Gracias por ayudarme en este primer paso. Hoy hicimos una liberación personal, ya llegará la colectiva ¡fuerza y fe en el proceso, que los objetivos son claros!

NUNO GONÇALVES: Poesía Chilena Actual

 


Nacido en Santiago de Chile, 1980, Nuno Gonçalves es un poeta, traductor e instructor de filosofía y meditación budista radicado en Tongoy, región de Coquimbo. En sus ya más de veinte años de escritura, ha presentado sus poemas en diversas actividades literarias de España, Estados Unidos y Chile. Ha publicado también algunos de sus poemas en Revista Lafarium (Argentina) y Lion’s Roar (EE.UU.). Asimismo, en Lion’s Roar, ha publicado hasta la fecha tres artículos sobre pensamiento y práctica budista. En 2023 ganó el primer lugar en la categoría Menos Condor más Huemul del concurso literario Lucila Godoy Alcayaga: Campesina Nuestra, organizado por la Casa de las Artes Rural de la Cantera, Coquimbo, con su poema Confluencia. En junio de 2024, con Taller Editorial Me pego un tiro, publica su poemario titulado “Peregrinaje”.


Oda a la Métrica

Tu paso lento iguala la balanza
que enlaza disciplina y laxitud,
como antigua tonada de laúd
juvenil para siempre en su esperanza.

Oleaje que en el verso rompe y danza
cual trueno que florece en la quietud,
pensar de palpitante exactitud
y del poeta lúcida templanza.

De San Juan de la Cruz con su alta lira
a Violeta y sus décimas vitales,
pasando por Darío prodigioso,

tu fino arte es legado que respira
y semilla que asoma en los frutales
cantares del gentío laborioso.


Lo Canta el Chincol

Ay, se nos perdió un lucero
y triste el chincol lo canta
“¿Dónde está Julia Chuñil?”
cual viento que se levanta.

No está su verde brío
ni rendición.
No está su andar antiguo,
sólo un bastón.

De comer tanto el Águila
no ve ni vuela,
y callando responde 
sobre la abuela.

¿Dónde arde tu candil,
ñaña Chuñil?



Nocturno de Palestina

Duerme ya mi pequeña
de quietud y recuerdos cobijada.
Sin hoguera ni leña,
sin la noche estrellada,
te abrace austera nuestra tierra amada.

Ya no se oyen los gritos
ni el trajín de las gentes por ahí fuera.
No hay inquieto perrito
ni juegos de trinchera,
solo piedra y silencio que libera.

Se termina ya el día,
de negrura y escombros tormentoso.
Duerme ya niña mía,
y en callado reposo
sea tu soñar un baile en cielo airoso.


Padre Sol

De cálida y dorada inmensidad
baña el sol las montañas del asceta;
despierta la virtud en mente quieta
que al alba es indecible claridad.

Abajo en el poblado, la humildad
de la flor que saluda a la carreta
y reluce en los versos del poeta
es el sol que germina con bondad.

De este mundo-arcoíris es autor
el sol de refulgencia diamantina
que de lo oscuro espanta el cruel dolor.

Y aunque nublada esté su faz divina
sobre monte y poblado con amor
el mismo sol a todos ilumina.



Resistencia

Es bravo el mar de la vida
y azotan sus olas fieras
de salobres espejismos
el migrar de las galeras.

El marino avezado
sin miedo boga
y de la vela sujeta
la esquiva soga.

Al viento y sus navajas
él les presenta
la guirnalda de joyas
que alegre ostenta.

Su sonrisa es resistencia
que al mar silencia.



lunes, 9 de junio de 2025

YO VIVÍA EN UN PAÍS INTRANSITABLE: A PROPÓSITO DE LA RIQUEZA COMO CASTIGO EN RAMOS SUCRE.

YO VIVÍA EN UN PAÍS INTRANSITABLE: A PROPÓSITO DE LA RIQUEZA COMO CASTIGO EN RAMOS SUCRE.

"En honor a sus 135 años"


Tal vez sea José Antonio Ramos Sucre (1890-1930) el poeta venezolano de más difícil acceso. Extensamente investigado, ha sido definido como hermético, oscuro, desarraigado, maldito, incomprensible, alucinado, evasivo, fabulador, extraviado, decadente, entre otros  epítetos. A este “doliente poeta del esmalte”, como lo llamara Ida Gramcko, han tratado de ubicarlo en la corriente modernista por su afición a los mundos irreales, a la antigüedad  y a la mitología; por su utilización reiterada del símbolo para intentar descifrar el misterio del mundo, se lo ha definido como heredero de simbolistas y parnasianos; se lo ha pensado como un extraño y anacrónico romántico, pero también se ha visto en él a un vanguardista, el poeta que introduce a Venezuela en la modernidad, que libera a la poesía de la rima y la catapulta a la prosa, sin embargo, a la vez es un latinista, un preciosista de la lengua, un políglota de vasta cultura, un nostálgico, un profeta o un alquimista, un Prometeo encadenado  o un héroe disimulado  que se inmola. En suma es un poeta único e inclasificable.

Pese a ser estudiado y admirado, sobre todo a partir de los jóvenes poetas de la generación del  58, no obstante,  su obra es profundamente incomprendida y su figura se erige dentro de nuestras letras como un caso único, sin seguidores y sin claros ni precisos antecedentes, cuando a la vez, parece tener tantos y tan variados. 

Al acercarnos a su poesía, tan íntimamente conectada con su vida, hallamos que abundan los críticos de su obra que insisten en ver  a  Ramos Sucre (RS) como  un personaje aislado de su época, que guardó silencio ante las circunstancias atroces en las cuales vivía la Venezuela de su tiempo, y que huyó hacia los países brumosos, hacia otros tiempos, y otros personajes , del pasado o de su imaginación, para no encarar ni tomar partido por sus contemporáneos que sufrían el yugo del dictador;  esta opinión la tienen importantes autores como Paz Castillo o Juan Liscano. Sin embargo, otros consideran que  la aparente indiferencia de RS hacia su entorno social y político es sólo aparente, por ejemplo, Ángel Rama nos habla más bien de otra forma de simbolizar y ver el hecho histórico y Guillermo Sucre manifiesta, por su parte, que las metáforas de RS no son evasiones de la realidad sino instrumentos para alcanzar otra forma de saber; y es con estas visiones que quiero exponer esta breve reseña de tres textos de RS, que a mi modo de ver dan cuenta de esta singular manera de adentrarse en la historia, y además, dada nuestra circunstancia actual , me hace pensar que una veta profética  lo hizo entrever no sólo la Venezuela de su época, sino el porvenir que nos esperaba dada nuestras contradicciones nacionales. 

En RS existe un trasfondo filosófico que transpira más allá de su poderosa pulsión poética, pero que sin embargo, puede ser visto claramente si leemos a cabalidad al poeta. Sus textos nos aportan sugestivas consideraciones sobre el fenómeno del mal, el castigo de la divinidad y la expiación y el sacrificio como forma de purificar la cruda existencia de aquél. En estos tres textos (El Disidente, La Venganza del Dios y El Tesoro de la Fuente Cegada) la presencia metafísica del mal, el castigo de dios y la expiación de las culpas, son referidos a situaciones que pueden ser perfectamente traducidas dentro del contexto social del país que le tocó vivir y que por magnífica ironía (parafraseando a Borges) nos toca de vuelta. Y conste que tomo tres textos, sin embargo, los mencionados temas aparecen con frecuencia en la obra completa del autor.

En La Venganza del Dios (del libro La Torre de Timón)  RS, comienza diciendo:“El desafuero de los habitantes afeaba la fama de aquella tierra amena  (…) El Dios velaba el crimen de los hombres en el inmerecido país, y quiso el nacimiento de un mensajero de salud y concordia. (…)” Ese mensajero es asesinado por los perversos habitantes y “El Dios los castiga engrandeciendo la riqueza de la tierra que mancillan. La nutre de tesoros fatales que son desvelo de la codicia, que dividen al pueblo en airados bandos de ricos y pobres. Los nuevos dones infestan de odios vengativos y pueblan con huesos expiatorios.”

Curiosa manera de castigo la que imagina RS brotando de la mente divina: la pródiga donación de riquezas se constituye en la peor de las condenas… imposible no pensar en  nuestro atribulado y rico país: Venezuela,  esta tierra amena, plena de riquezas, y en consecuencia plena de divisiones y odios que se convierten en expiación ante la culpa antigua y quizás inconsciente de haber fraguado un crimen colectivo.  ¿Es nuestra riqueza petrolera ese castigo –venganza del dios, que ya intuye  Ramos Sucre desde su “Torre de Timón”? “Yo vivía en un país intransitable, desolado por la venganza divina” exclama el poeta cumanés en el “Tesoro de la Fuente Cegada” (también del libro La Torre de Timón). “Nación desalmada y cruda”, y de este  país “maléfico” logra escapar esperando, no obstante, el despertamiento luego del ciclo expiatorio.

En el poema El Disidente, (del libro Cielo de Esmalte) la propuesta es aún más interesante y profunda y  expresa de manera inequívoca, a pesar de recurrir a símbolos y referencias bíblicas, su “disidencia” de los métodos represivos del gomecismo. “No me avine jamás con el arte lúgubre de aquellos hechizados y pude esperar a mansalva el fin de las hogueras de la represión (…)”.  A propósito de relatar las persecuciones medievales contra posesos, el poeta introduce tácitamente el paralelismo entre aquellas persecuciones  y las actuales. Continúa: “En medio de la amenaza constante quise expiar mis culpas ignoradas y despistar los satélites de un poder asombradizo. Recordé la ceremonia de los israelitas con el cabrío emisario y la usé con un ave nocturna.” De nuevo asoma aquí el tema de las culpas y la expiación, y con una acertada utilización del idioma, no por azar acude al vocablo satélite,  derivado del latín satelles, que tiene entre otras acepciones la de “guardián de un príncipe”, y cuyo análogo francés, satellite, que significa “Todo hombre armado que está al servicio y a las órdenes de alguien, para ejecutar sus actos de violencia.”  Tampoco por azar habla de cabrío emisario, como tan acuciosamente lo estudia Víctor Azuaje en su texto: “Bajo la sombra de Azazel: Sacrificio, alegoría y conflicto social en Ramos Sucre”,  introduciéndose de lleno en el simbolismo del chivo expiatorio, quien carga con todos los pecados y es  expulsado de la comunidad para así sostener la violencia grupal y salvaguardar la dinámica del poder. Despliega a través de la referencia medieval y bíblica las connotaciones rituales y sacrificiales de la persecución, la tortura, el encierro y el exilio, como arquetípicos mecanismos de preservar el poder  omnímodo, lidiar contra las diferencias y controlar la violencia, en suma, el carácter ritual y expiatorio de la persecución, lo que María Zambrano denomina  “la estructura sacrificial de la historia humana” (citada por V. Azuaje) Incluso, puede hallarse en RS toda una metafísica del mal y la violencia. Como señala Eugenio Montejo, nada es azar en RS, todo está cuidadosamente cincelado, desde la íntima intención hasta la escogencia del vocablo.

Conjuntamente con esta propuesta leída desde la perspectiva del conflicto social, podríamos leerla también desde la perspectiva individual. ¿No es acaso el mismo RS una víctima propiciatoria?  ¿No se consideraría  a sí mismo como un ser abundantemente dotado de riquezas intelectuales, de sensibilidad y cultura y sin embargo,  internamente  dividido,  dolorosamente asediado de luchas internas y lleno de “culpas ignoradas”? Imbuido de esa especie de dolorosa lucidez  que apuntaba Ludovico Silva, y que yo agregaría es la misma que lo hace sufrir de persistente insomnio, pues no puede permitirse el abandono de la lucidez propiciada por el dormir y el sueño. Ramos Sucre se  toma demasiado en serio la frase de Paul Valéry: “Quien quiera escribir su sueño ha de estar completamente despierto.”¿Es entonces Ramos Sucre un poeta aislado del acontecer social?, “sin compromiso con Dios, con su tiempo ni con su prójimo”, como afirmara Juan Liscano, o tal como consideraba Fernando Paz Castillo, alguien para quien el mundo externo no existía, o puede hacerse de su poesía otra lectura, hurgando en sus callejones simbólicos, en sus extravagantes personajes, en sus oscuras fábulas hasta lograr vislumbrar otra forma de aproximarse a la historia, utilizando el mito y las ficciones para proporcionar una interpretación original del acontecimiento social y, todavía más, proyectar su visión del país que llegando hasta nosotros, dándole consistente vigencia  al otorgarle un nuevo sentido a la realidad, profundizando poéticamente en los fuegos de la historia que hoy escribimos. Podríamos decir con propiedad que actualmente nuestra “aldea es el campamento de una banda feroz” y que todavía “la yerba crece en el campo de batalla, alimentada con la sangre de los héroes”.

El gran Ramos Sucre, el de la prodigiosa inteligencia y sufriente sensibilidad, ese que duerme para siempre bajo el efecto de una sobredosis de Veronal (cuyo nombre hace referencia a la ciudad de Verona, rica en amores y castigada con la desunión y la muerte)  puede hacernos despertar del letargo de la historia vivida como destino e impulsarnos a estar despiertos y lúcidos para poder escribir historias nuevas sin sangre de héroes, ni castigos ni expiaciones eternas.

Anamaría Hurtado
Caracas, Venezuela, 2025.


Apuntes sobre Red de seda, de Johnny Gavlovski. Por Ana María Hurtado

Apuntes sobre Red de seda.

-Wolf spider o cómo soñar con los ojos abiertos-

He visto una señal dentro de todo.
Bob Dylan

Este poemario tiene ciertamente la textura de la seda: es sutil, sin artificios, exhala ingravidez, el lector va resbalando la mirada como quien recorre con los dedos el tejido terso y noble de la seda. 

En mi experiencia lectora sentí desde el lacónico verso que flota en la página inicial, que ingresaba a una habitación en penumbras, donde un soñante - paradójicamente insomne- tejía con palabras una singular red onírica, constituida por poemas casi desnudos, susurrantes, cuya silenciosa respiración se intercala con bocanadas de imágenes que evocan la asfixia, la apnea, y en otros momentos intentan el aullido que irrumpe desde la grieta de las pesadillas.

Entonces, como vemos, todo cobra sentido partiendo del título.

Pero sabemos que el sueño y la poesía beben de la misma fuente, de las profundidades donde anidan nuestros monstruos, los deseos, lo innombrable, junto a esa luz negra, origen de toda luz, parafraseando al poeta Santos López , allí donde pequeños seres generan en la oscuridad la sustancia viscosa que deviene en la  hechura de la seda.  Ya sabemos que las experiencias oníricas tendrían una importante función en la construcción de la realidad, y viceversa, con ese mecanismo está familiarizado nuestro poeta Johnny Gavlovski…ese lenguaje de las profundidades lleno de imágenes junto a una percepción peculiar de tiempo y espacio, constituyen cierta manera de aprehender la realidad. Y a su vez cada experiencia de la vigilia induce la conformación del lenguaje de los sueños… y de la poesía. Tendríamos que  señalar si hablamos de lenguaje onírico y lenguaje poético, es que hay en ambos  un sujeto hablante, un sujeto que genera lenguaje; el acto poético puede nacer en parte  de la transformación de los materiales que aparecen en los sueños y en  otras manifestaciones del inconsciente, de ese Otro que nos habita, el soñador, quien  así como el poeta,  intenta recomponer una narrativa fragmentada, cuyo sentido se ha perdido,  sin embargo en el caso del poeta agrega la perspectiva de una restitución estética, no solo se trata de contar un sueño, que ya de por sí es un rudimentario intento de género literario, parafraseando, esta vez a Borges. De eso tratará el poemario que nos ocupa.

 Johnny Gavlovski, no ajeno ni a los trabajos de Psique ni al quehacer poético, abre (o se abre) el poemario  con esta línea deslumbrante:

Nunca contemples la desnudez de una flor. 

Es una advertencia y una invitación, lleva en sus siete palabras toda la carga de paradojas del alma, esas prohibiciones, que como en el libro del Génesis son sinuosas seducciones, y ante la palabra desnudez vamos inevitablemente a imaginar  que si no contemplamos su desnudez ¿cómo podríamos verla?  ¿Cómo observarla? y a su vez, si recordamos a Rilke decir de la rosa: 

es que en ti misma, por dentro,
pétalo contra pétalo, descansas…

¿Está la flor en esa desnudez? ¿Qué queda luego de retirar los pétalos?
 Y en el epitafio del mismo Rilke, donde expone: Rosa, oh contradicción pura en el deleite de ser de nadie bajo tantos párpados… 

Este primer poema interpela y asombra en sus siete palabras.es el preámbulo al misterio de opuestos que conforma nuestra psique, al lenguaje oblicuo que comparten sueño y poesía.

Entonces, aprecio que la levedad del poemario oculta en su interior el peso demoledor de la desnudez, el peligro, la amenaza de ver la desnudez , la desafiante interdicción en el descenso que el poeta  inicia. 

Prosigue y nos confiesa que un poema( me ) asfixia..  poema que (me) desvela…el titubeo del sujeto que enuncia .. ¿acaso es posible el pronombre cuando se sueña o cuando se escribe un poema?  ….En estos umbrales Gavlovski invita al descenso, envuelto en una red de seda que  cubre o descubresu propia desnudez, a la par que  la desnudez de la palabra, el despojo necesario para adentrarse en el inframundo. los pronombres, los adjetivos ceden “despojarse de sí/ punto de partida”- dice el poeta. Recuerdo a Hanni Ossott cuando afirmaba que el poema es el lugar donde se pierden los pronombres.

El sujeto  va  desapareciendo y resbala hacia otros personajes, vuelve sobre sí , para luego desplegarse en otros

La noche respira/inhalan las paredes/ exhalan las ventanas/ grito silencios

Pero ese primer yo tembloroso  anuncia este derrumbe de convicciones

La poesía y el sueño, tendrían en común esa progresiva disolución del sujeto que enuncia; lo cual es relevante para comprender la teoría simbolista de la invención poética que Mallarmé considera como una desaparición elocutoria del sujeto que cede su lugar a las palabras…la conciencia, la realidad normal serían epifenómenos del sueño.

Me dicen que no lo haga
Que parezco muerto

nadie sabe que sostengo mi corazón, exclama…  ¿Y quién sostiene su corazón, mientras el cuerpo se horizontaliza?, el cuerpo del soñante roza el cuerpo de la muerte. El mismo cuerpo, lugar de acceso directo al acontecimiento poético, también afirmado por Hanni, tiene que hacerse a un lado en tanto cuerpo nombrado desde la consciencia. 

Los poemas se suceden en este poemario a través de un tríptico, o de una obra en tres actos, y lo hacen con un paso delicado que los conduce , luego de la primera sección: “15 razones para un insomnio”, hacia la segunda sección que  bajo el nombre de  El aullido de Wolf Spider,  nos coloca ante una fuerza dramática que devendrá pronto en pesadilla, (Me detengo un instante en Wolf Spider, nombre alterno de la tarántula, para  recordar el famoso libro de Bob Dylan) Wolf spider, retomo,  araña del desvelo habitante perenne del abismo que somos, lugar del mundo interno donde  nos espera esa gran araña que aterroriza pero sostiene, que ofrece muerte pero da vida, que atrapa y libera . De nuevo los opuestos que definen y sostienen el psiquismo. 

EL lenguaje del sueño no está en las palabras, sino bajo ellas, afirmó Walter Benjamín,  afirmación que pudiéramos parafrasear entorno al poema, el lenguaje de la poesía no está solo en las palabras, las atraviesa, las disuelve, les extrae el zumo del sentido, o eso trata, intenta. 

Aguas, desvelos, cañones, pesadillas, van apareciendo en un goteo que se acerca a la fragmentación del sueño, o más precisamente de la memoria que el sueño nos deja 

En la butaca del insomnio
Incapaz de prender una lámpara
Destrozo el escenario
- Ser o no ser-
- Dormir  no más
 
En este poema VII se reúnen Sueño, poesía y teatro. 

Y al decir teatro, entramos en la  faceta de dramaturgo del poeta y psicoanalista  Gavlovski. Sigmund Freud, con quien el poeta tiene estrechos vínculos, ya nos diría  y que en el inconsciente bullen distintos personajes que viven a su vez diversos dramas, a espaldas de nuestro estatus consciente, de nuestra apariencia de unidad, tenemos variados personajes que nos habitan, humanos y no humanos, a expensas  de nuestra represión o de la imposibilidad de las vías de acceso, de poder soportar desde la consciencia aquello que es difícil o imposible de nombrar.El sueño es un gran teatro, quizás del absurdo, montado en nuestra interioridad, por ese otro que es el soñante en su evanescente existencia. Siguiendo esta pauta,  encontramos  en Red de seda poemas con  diversas voces, intercambio o desaparición de pronombres, un yo observdor que muta a un yo que padece y que sucesivamente se transmuta en el yo que enuncia el poema.  a veces habla el yo que observa escenas, a veces ese yo está dormido o insomne o sueña que está insomne, a veces el yo actúa, a veces aparece el pequeño actor de la infancia, 

Tras caer en el precipicio sin nombre de mi mismo, caemos a la Red de seda que sigue, en  textos que han perdido  la verticalidad y la aparente ligereza,  para dar acceso a un sueño en crisis que se desploma como dice el prologuista Néstor Mendoza, acertadamente. Es el desplome de las palabras para dejar ver en su derrumbe el revés de las cosas, del acontecimiento subterráneo de donde emerge el cuerpo como último protagonista, hablante postrero,  sujeto de sí mismo.. , el cuerpo participa en esta vorágine, el cuerpo se metamorfosea en Wolf spider, como dice Bob Dylan en Tarántula: he visto una señal dentro de todo., a través de ocho ojos que miran detrás de nuestra mirada, dice Gavlovski.

Hallamos en ese derrumbe versos  que estremecen el tejido de la seda, 

Por el cráter de la pupila, el descenso al abismo de sí” y antes globos acuosos se deslizan en las cuencas óseas  y luego  Desciendo al abismo que voy siendo, en el gerundio continuo que somos

Atrapado, agotado …llega el momento de la entrega al amanecer, al despertar. Todo sueño tiene algo  que no debería haberse visto pero  que trasciende a través  del símbolo  y  reaparece por los vericuetos engañosos de  la memoria, asediándonos al despertar. Las marcas de lo real no están en el despertar sino en lo que provoca el despertar.. uno sueña para no despertar , y tal vez escribe para despertar sin salir del sueño. Al decir de Freud, el poeta es sólo un “soñador diurno”, alguien que no se ha despertado del todo y camina sonámbulo por el mundo, pero un soñante con los ojos abiertos, diría el poeta Reverdy.

Recordemos la flor de Coleridge que queda después del sueño como señal del paraíso soñado. Diríamos  el regalo del sueño, el símbolo. Que nos concede, y asi finalizo retornando al inicio, luego de atrevernos a mirar la desnudez de la flor.

Así pues, Gavlovski, nos ofrece  un trabajo estético, una utilización del símbolo desde distintas capas del significado, hace posible la destilación  de la imagen manteniendo el misterio de su desnudez.. Bachelard decía de sí: soy un soñador de palabras… las palabras toman otros significados, como si tuvieran derecho a ser jóvenes. Esa sería la tarea del poeta sostener la juventud del lenguaje, su permanente nacimiento, hacernos humanos cada mañana, como cuando despertamos, y nos creemos reconocer de nuevo…la palabra siempre nueva del lenguaje poético, que parece siempre olvidar y recordar a la vez.  Al finalizar el poemario estamos listos para reiniciar la lectura y toparnos de nuevo  con la desnudez circular de la flor.

Y finaliza el poeta 

Esperando, al menos, un amanecer que nos rescate


Ana María Hurtado
Abril 9 , 2025.
Excava galerías hasta llegar al centro 


Ana María Hurtado leyendo el texto, a su lado el poeta Johnny Gavlovski



LP5 Editora en la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela

LP5 Editora en la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela

Desde LP5 Editora queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento al público que se acercó con tanto afecto y entusiasmo a nuestro stand durante la II Feria de Editoriales Independientes de Venezuela, celebrada los días 6, 7 y 8 de junio en la sede del Banco del Libro en Caracas.

Gracias infinitas a nuestra queridísima Belén Ojeda, quien atendió el stand con dedicación, ternura y compromiso, representando con generosidad el espíritu que nos anima desde el sur del continente. Su presencia amorosa hizo posible que nuestras publicaciones circularan, dialogaran y encontraran nuevxs lectores.

Celebramos y valoramos profundamente el trabajo de las personas e instituciones que hicieron realidad esta segunda edición de la feria. Gracias a la organización por propiciar este espacio fundamental para el encuentro, la bibliodiversidad y el tejido cultural independiente.

Nos alegra seguir compartiendo con el público venezolano los libros que con tanto esmero editamos: obras poéticas, ensayísticas y traducidas que buscan abrir ventanas hacia otras miradas, otros mundos posibles.

Seguimos… con la palabra encendida.

Gladys Mendía
LP5 Editora


domingo, 4 de mayo de 2025

Isabel Teresa García traduce a Luis García Morales

Fotografía por María Teresa de García (Río Orinoco, 2010)

Luis García Morales (Ciudad Bolívar, 1929 – Caracas, 2015) fue un poeta y promotor cultural venezolano. Perteneció a Sardio (1958 – 1961), un grupo de jóvenes intelectuales venezolanos que redescubrieron y revalorizaron a autores de Venezuela y del mundo. Fundó la revista Zona Franca junto a Juan Liscano y fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura, director artístico de la Radio Nacional de Venezuela, director general de Monte Ávila Editores, y presidente fundador del Consejo Nacional de la Cultura (Conac). También, fue guionista y locutor de programas de radio dedicados a la literatura como La aventura del libro y El Cantar de los Cantares. Escribió tres poemarios: Lo real y la memoria (1962), El río siempre (1983; Premio Conac de Poesía) y De un sol a otro (1997; Premio Municipal de Poesía de Caracas). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés, al portugués y al italiano. 

Cinco poemas de El río siempre  (Ediciones Galería Durbán, 1983).

Traducidos al italiano por Isabel Teresa García


I


Cae gota a gota en lo profundo del bosque como rocío

Y gota a gota desde lo profundo del bosque llega a mí



I


Cade goccia a goccia nel profondo del bosco come rugiada

E goccia a goccia dal profondo del bosco arriva a me

   


III

  A Adriano González León


Estoy solo a orillas del río

Me visita el terror secreto de la soledad

Hay un fantasma fijo que me habita y me habla

Soy cada vez más extraño a la vida

Soy cada vez más piedra de la herencia


La ciudad arde bajo un mereyal sombrío

La ciudad arde en una esmeralda de mi memoria

Entro a su sol y escucho su plegaria de granito

El niño que me acompaña escucha

El gemido nocturno de sus muros

       Rociados con sangre de vaca


Estoy solo a orillas del río

Las aves tejen y entretejen el cielo

Las toninas soplan en los flancos de la marea

Y en la vieja luz de mis huesos

Tanta mirada perdida

Tanta música desconsolada

Brotando como flechas de la memoria

Estoy desprovisto de senderos

Llega un caballo conversando de hojas tiernas

Llega un friso troquelado en cuero de tambor

Llega un tigre que canta en lo alto de una mata

Me vuelvo lejos

Como si la historia nos estuviera soñando

Como si el día fuera sin término


Ante mi pasa una bala

Pasa la página de un libro

Pasa un camposanto


Donde van despidiéndose

     Del ayer o del mañana

Mis amigos


Pasa una mariposa vestida de mi rostro

Me siento mal frente a este hielo

           Que se desdibuja

Frente a este humo

           Que se deshace y me transforma

Escribo la estrella y desaparece

Escribo el fantasma y es mi olvido

Escribo mi nombre

Y el agua pasa por encima

Lavando su tiniebla


           El río

           El río siempre



III


A Adriano González León


Sono solo in riva al fiume

Viene a trovarmi il terrore segreto della solitudine

C’è un fantasma fisso che mi abita e mi parla

Sono sempre più estraneo alla vita

Sono sempre più pietra dell’eredità


La città arde sotto un anacardo ombroso

La città arde in uno smeraldo della mia memoria

Entro nel suo sole e ascolto la sua preghiera di granito

Il bambino che mi accompagna ascolta

      Il gemito notturno dei suoi muri

Spruzzati con sangue di mucca


Sono solo in riva al fiume

Gli uccelli tessono e intessono il cielo

I bonti soffiano nei fianchi della marea

      E nella vecchia luce delle mie ossa

Tanti sguardi persi

Tanta musica sconsolata

      Spuntando come frecce della memoria

Sono privo di sentieri

Arriva un cavallo conversando di foglie tenere

Arriva un fregio fustellato in cuoio di tamburo

Arriva una tigre che canta in alto su un ramo

Mi volto lontano

Come se la storia ci stesse sognando

Come se il giorno fosse senza termine


Davanti a me passa una pallottola

Passa la pagina di un libro

Passa un camposanto


      Dove stanno dicendo addio

Al passato o al futuro

        I miei amici


Passa una farfalla vestita dal mio volto

Mi sento male davanti a questo ghiaccio

        Che svanisce

Davanti a questo fumo

        Che si dissolve e mi trasforma

Scrivo la stella e scompare

Scrivo il fantasma ed è il mio oblio

Scrivo il mio nome

E l’acqua ci passa sopra

Lavando la sua tenebra


        Il fiume

            Il fiume sempre



XXVII


La

     simple

    cascada

     indómita

        del

  tiempo

baja    sube

       corre

       da vueltas

regresa

pasa por mis ojos y

mis manos

      Se deshace

        como yo

como yo

    canta

bajo el laurel

        como el laurel

        ilumina

solo un instante

     y

        se

evapora



XXVII


La

     semplice

        cascata

        indomita

           del

     tempo


scende       sale

corre

gira

ritorna

           passa davanti ai miei occhi e

           alle mie mani

          Si dissolve

             come me

come me

   canta

sotto l’alloro

        come l’alloro

      illumina

solo un istante

    ed

        evapora



XXXVIII


Entre el origen y el estuario

La velocidad se sumerge en la quietud

La quietud parpadea hacia el movimiento

El movimiento brilla en el soplo del rocío

El rocío se deshace en su propia luz

La luz reaparece en la sombra que la devora

       Y la sombra es mi cuerpo

Mi cuerpo claro     transparente

      Que se diluye

Entre el rocío del origen

Y las puertas vulnerables del mar



XXXVIII


Tra l’origine e l’estuario

La velocità si immerge nella quiete

La quiete lampeggia verso il movimento

Il movimento brilla nel soffio della rugiada

La rugiada si dissolve nella sua luce

La luce riappare nell’ombra che la divora

       E l’ombra è il mio corpo

Il mio corpo chiaro trasparente

         Che si diluisce

Tra la rugiada dell’origine

E le porte vulnerabili del mare



EL RÍO


Llega como una gota

          como un hilo

          como una serpiente

          como una turbulencia

Llega como remanso como transparencia como torbellino

Llega como playa como sardina como gamelote

Llega como lino como seda como lienzo

Llega como hormiga como topo como tortuga como conejo

Llega como caballo como toro como onza

Llega como sueño como despertar como pesadumbre

Llega como amor como tristeza como sufrimiento

Llega como penumbra como sombra como noche

Llega como barco como marino como náufrago

Llega como nadador como luz como velocidad

Llega como casa como palacio como cielo como infancia

Llega como tesoro como magia como sortilegio

Llega una vez llega dos llega mil

Llega acostado llega de lado llega vertical

Llega como aguardiente como vino como ginebra

Llega como historia como leyenda como conseja

Llega como yo como virtual como imprevisto como alucinado

Llega como hombre y como mujer

Llega como cuarzo y como diamante

Llega como silencio de pescador como pescado y como atarraya

Llega como rumor como sonido como gran música

          Y nos voltea la memoria

          Y oímos el murmullo de la gota al caer

          Cayendo en lo profundo del bosque

          Como respiración del bosque

          Como aliento

                Como rocío

    Como origen



IL FIUME


Arriva come una goccia

come un filo

come un serpente

come una turbolenza

Arriva come ristagno come trasparenza come vortice

Arriva come spiaggia come sardina come erba

Arriva come lino come seta come tela

Arriva come formica come talpa come tartaruga come coniglio

Arriva come cavallo come toro come giaguaro

Arriva come sogno come risveglio come pesantezza

Arriva come amore come tristezza come sofferenza

Arriva come penombra come ombra come notte

Arriva come barca come marinaio come naufrago

Arriva come nuotatore come luce come velocità

Arriva come casa come palazzo come cielo come infanzia

Arriva come tesoro come magia come sortilegio

Arriva una arriva due arriva mille volte

Arriva disteso arriva di traverso arriva in verticale

Arriva come acquavite come vino come gin

Arriva come storia come leggenda come favola

Arriva come me come virtuale come imprevisto come allucinato

Arriva come uomo e come donna

Arriva come quarzo e come diamante

Arriva come silenzio di pescatore come pesce e come rezzaglio

Arriva come rumore come suono come grande musica

E ribalta la nostra memoria

E sentiamo il sussurro della goccia che cade

Cadendo nel profondo del bosco

Come respiro del bosco

Come fiato

       Come rugiada

       Come origine






Sobre la traductora

Isabel Teresa García (1985) nació en Venezuela y vive en Suiza. Es poeta, traductora literaria y profesora de idiomas. Entre los reconocimientos que ha recibido, destacan el Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones (México, 2024), el Premio Internacional de Traducción de Poesía «M’illumino d’immenso» (México, 2022) y el Premio Bonaventuriano de Poesía (Colombia, 2016). Ha traducido a Saint-Exupéry, a Amalia Guglielminetti, a Carin Caduff, a Saki y a Donata Berra al español. Fue becaria del programa de residencia para traductores literarios latinoamericanos de la Casa de Traductores Looren (Suiza, 2024). Sus textos han sido publicados en importantes revistas literarias de América Latina. Su poemario Exilios fue editado por El Taller Blanco (Colombia) este año. Los poemas que aquí se presentan son parte del trabajo por el que la traductora recibió el Premio de Traducción al italiano «Le mille e una lingua» del Forum per l’Italiano in Svizzera (Suiza, 2025).








sábado, 3 de mayo de 2025

Entrevista a Roger Santiváñez. Por Ernesto González Barnert

 


“La poesía siempre es resistencia, porque es un acto cultural radical”


Entrevista a Roger Santiváñez y su libro Symbol: la poesía como fractura y revelación
Por Ernesto González Barnert*


Roger Santiváñez es una de las voces singulares e inclasificables de la poesía peruana contemporánea. Desde sus primeras incursiones en la escena literaria limeña hasta su actual residencia en Estados Unidos, su obra ha sido un laboratorio de experimentación, donde el coloquialismo, la contracultura, la violencia urbana y la contemplación mística conviven en un equilibrio tan precario como fascinante.

Nacido en Piura en 1956, Santiváñez formó parte de movimientos fundamentales para la poesía peruana como La Sagrada Familia, Hora Zero y, sobre todo, el Movimiento Kloaka, que marcó una ruptura radical con la tradición. Sin embargo, fue con Symbol (1991) que su poética dio un giro definitivo: un libro escrito desde los márgenes del lenguaje, en una suerte de trance alucinado donde el argot callejero, el nonsense, el plurilingüismo y la descomposición de la sintaxis intentan capturar el caos de una época marcada por la violencia política, la droga y la descomposición social.

Originalmente publicado en Princeton, Symbol es el libro más experimental de Santiváñez, una obra en la que el poeta se sumerge en un vértigo verbal para desentrañar los límites de la conciencia y del lenguaje. Hoy, con la reedición de este poemario en 2024 por la Casa Editorial Personaje Secundario, nos adentramos en su universo para comprender sus pulsiones, sus riesgos y su impacto en la poesía latinoamericana, donde funde lo conversacional con lo neobarroco, las tradiciones con la intemperie, la calle y sus códigos.

Con esta entrevista contestada por el poeta a orillas del río Cooper, sur de New Jersey, durante abril del presente año, buscamos explorar los pormenores de Symbol: su gestación, su estética radical, sus referentes literarios y musicales, así como su lugar en la trayectoria de Santiváñez. También nos interesó conocer sus lecturas esenciales, sus obsesiones poéticas y su mirada sobre la poesía actual con esa constancia que el poeta del reconocido poemario El Chico que se declaraba con la mirada o Virgen de Guadalupe, además, prosigue con deseo, la intuición correcta de que todo arte auténtico implica cuestionar el statu quo.


–Symbol es considerado uno de tus libros más experimentales. ¿Cómo surgió la idea de escribirlo?

–La idea de escribir SYMBOL nació a fines de diciembre de 1990, una noche regresando del Nirvana, un club de rock que había en Lima en esa época. Yo tuve la idea de escribir un libro de poemas que fuera una especie de viaje hacia lo más profundo de mí mismo, motivado por el efecto de un psicoactivo llamado pasta básica de cocaína, que fumaba todas las noches en aquellos días terribles.


–Se ha dicho que Symbol es un reflejo de la violencia y la desintegración del tejido social en el Perú de los 90. ¿Cuánto de esa realidad permeó en tu escritura?


–Sin duda intenté un cambio de estilo. Ya estaba cansado del tono conversacional que me vio nacer. Quería encontrar otra cosa. Así fue como, sin darme cuenta, derivé en una especie de lenguaje que se autoiluminaba a sí mismo, aun cuando había empezado usando un modo superconversacional, es decir, el habla de las esquinas de los barrios de Lima, especialmente el Rímac, donde reina el lumpen y sus giros coloquiales. La desarticulación esquizoide vino, supongo, de la droga.


–En términos de estilo, Symbol marca un giro en tu poesía. ¿Qué influencias te llevaron a esa exploración del lenguaje lumpen y la desarticulación esquizoide?

–Bastante, mucho, porque mi vida personal estaba rodeada de tres violencias: la de la guerra civil que vivía el Perú entre Sendero Luminoso y el Ejército; la del mundo de la droga, que es lumpen; y la salvaje relación amorosa que yo atravesaba con una jovencita del Rímac, a quien está dedicado el libro. Todo esto permea los poemas, pero no exactamente como tema, sino que está enhebrado, fusionado al ritmo de su lenguaje.


–¿Cómo ves Symbol hoy, más de 30 años después de su publicación original? ¿Qué ha cambiado en tu percepción del libro?

–La verdad, poco o nada. Veo el libro como un testimonio fuerte de lo que me tocó vivir en esos álgidos años que se padecieron en el Perú.


–¿Qué tan importante es la oralidad y el argot callejero en tu poesía?

–Muy importante, ya que durante un tiempo me interesaba trabajarlo como poesía o incluirlo en el discurso de un poema. Quizá hasta la actualidad pervive en mí esta actitud, aunque de forma más suave, diría.


–Se ha comparado Symbol con ciertos textos de la poesía maldita. ¿Te sientes identificado con esa tradición?

–Estuve muy identificado con esa tradición desde cuando empecé a escribir poesía, a mediados de los 70s, y luego —de hecho— durante la composición de SYMBOL. En realidad, mi incursión en las drogas duras (solo la pasta básica de cocaína) se debió a una ingenua lectura mía de la recomendación de Rimbaud, según la cual, para ser un vidente —es decir, un poeta auténtico— debías someterte a un riguroso, razonado y total desorden de los sentidos. Yo, como el muchacho inexperto que era, seguí esta consigna al pie de la letra. El problema es que terminé siendo un adicto a la droga, terminal, casi muero. Pero vi una luz al fondo del túnel y logré salir. Quedó SYMBOL como testimonio en poesía de aquel maldito proceso.


–¿Cómo fue el proceso de reedición de Symbol en 2024? ¿Hubo cambios o añadidos respecto a ediciones anteriores?

–No, no ha habido cambios. Usualmente, yo, cuando reedito algún libro, no corrijo nada. Lo dejo tal cual lo escribí. Me parece más honesto.


–¿Cuál crees que es el mayor desafío para un lector que se enfrenta a Symbol por primera vez?

–El desafío me parece agarrar su ritmo interno, que no es fácil porque está articulándose y desarticulándose cada instante, pero tengo la esperanza de que el cincel que opera su tratamiento del lenguaje logre conquistar al lector con la dulce violencia de sus asociaciones inesperadas y sus referencias herméticas, pero —ojalá— incitantes.


–¿Cuáles son tus diez libros favoritos de poesía mundial?

10 libros serían: 1) The Cantos de Ezra Pound. 2) Las flores del mal de Baudelaire. 3) Poesía completa de Lezama Lima. 4) Altazor de Huidobro. 5) The Waste Land de Eliot. 6) Howl de Ginsberg. 7) Una temporada en el infierno de Rimbaud. 8) Prosas profanas de Rubén Darío. 9) Incurable de David Huerta. 10) Galaxias de Haroldo de Campos.


–¿Cuáles son tus diez libros favoritos de poesía peruana?

–Estos: 1) Trilce de Vallejo. 2) Reinos de Eielson. 3) Abolición de la muerte de Westphalen. 4) Travesía de extramares de Martín Adán. 5) Canto ceremonial contra un oso hormiguero de Antonio Cisneros. 6) Monte de Goce de Enrique Verástegui. 7) Valses & otras falsas confesiones de Blanca Varela. 8) Contra Natura de Rodolfo Hinostroza. 9) Noches de adrenalina de Carmen Ollé. 10) Quasar & otros poemas de Mario Montalbetti.


–¿Hay algún libro que nunca pudiste terminar de leer? ¿Por qué?

–Muchos. Yo empiezo a leer un montón de libros, pero son pocos los que termino de leer hasta el final.


–Tu relación con la música es fundamental en tu vida. ¿Qué discos o canciones han sido esenciales para tu escritura?

–El rock es esencial. Son bastantes, pero escogeré algunos. Por ejemplo, Abbey Road de los Beatles fue fundamental cuando empezaba a escribir. También Pluribus de Grand Funk. Luego, sin duda, la canción Stairway to Heaven de Led Zeppelin. Más adelante: Chuck Berry, Elvis, Lennon, Harrison, CC Revival, Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Doors, los Rolling, The Who. Hace poco: Scorpions. Del Perú: Los Yorks, Los Saicos, The Traffic Sound, The Telegraph Avenue, El Polen, Delpueblo, Narcosis.


–¿Qué relación encuentras entre el rock y la poesía?

–Encuentro una tremenda relación, ya que el aspecto lírico del rock (aunque fuera un rock salvaje y brutal) siempre lo encontraba en mi sensibilidad mientras escuchaba ese ritmo y melodía que elevaban mi corazón y me hacían sentirlo profundamente poético.


–¿Qué músicos o bandas han influido más en tu obra poética?

–Al comienzo influyó mucho Joan Manuel Serrat y sus canciones musicalizando los poemas de Antonio Machado. Luego me influye Paul y su tema Michelle. Bob Dylan, sin duda. Y bandas como Deep Purple, Black Sabbath, The Mamas and the Papas.


–Fuiste parte de movimientos como La Sagrada Familia, Hora Zero y Kloaka. ¿Qué significó para ti cada uno de estos espacios?

–La Sagrada Familia (1977–1979) fue el primer grupo literario que fundé y lo hice con el poeta Edgar O’hara. Fue mi primer grupo de amigos poetas, el colectivo de mi iniciación poética, unidos exclusivamente por un grande amor a la poesía. Es importante también que LSF experimentó una marcada politización de índole marxista, motivada por el ascenso de la lucha de clases en el Perú tras el derrocamiento de la Revolución Peruana del general Velasco Alvarado por el general fascistoide Morales Bermúdez, lo que provocó la contundente respuesta popular del Gran Paro Nacional Unitario del 19 de julio de 1977. Esta situación politizó a buena parte de la poesía peruana de aquella coyuntura.

Hora Zero es un grupo de la generación anterior a la mía. Yo admiraba a HZ desde mi adolescencia en Piura, saliendo apenas de la secundaria. Cuando me fui a estudiar a la Universidad de San Marcos, en Lima, conocí a los poetas de HZ. Así fue como Jorge Pimentel me invita en el verano de 1981 a integrarme a la Segunda Fase del Movimiento que los había reunido en 1977 (la Primera Fase fue de 1970 a 1973). Mi participación en HZ fue fundamental para mí, ya que me sacó de la burbuja pequeñoburguesa en que yo crecí y vivía y me llevó a conocer al pueblo de mi país, a la gente de carne y hueso y, sobre todo, a su lenguaje, a su habla cotidiana, a su jerga, a sus giros coloquiales; lo cual enriqueció tremendamente mi poesía.

Salí de HZ en 1982, cuando empecé a ver y sentir que existía una nueva realidad nacional popular en el Perú, producto del achoramiento andino en las ciudades y el fenómeno cultural denominado chicha. Esto fue determinante para decidirme a fundar el Movimiento Kloaka (1982–1986), tratando de que dicha nueva realidad fuera expresada por la nueva poesía que esgrimía el MK.


–En Cítica Afectiva abordas la poesía peruana y latinoamericana. ¿Qué poetas crees que han sido injustamente olvidados?

–Hay varios. Por ejemplo, Guillermo Chirinos Cúneo en el Perú, autor de un libro genial denominado Idiota del Apocalípsis. O Exit de Gonzalo Muñoz en Chile. En el Perú también hubo un gran poeta metafísico muy poco conocido: Juan Ojeda. Y otra: Enriqueta Beleván. Quizá Francisco Madariaga, en la Argentina, es otro.


–¿Cómo ha cambiado tu escritura desde tus primeros libros hasta hoy?

–Ha ido cambiando —pienso— desde mis días iniciales, en que me gozaba de y con la poesía conversacional, hasta mis días actuales —más o menos neobarrocos—. Se fue transformando mi lenguaje.


–¿Cómo influyó tu experiencia en Princeton y en otras universidades de EE.UU. en tu visión de la poesía?

–Influyó en el sentido de los libros que pude leer en la biblioteca de Princeton (donde está todo), que enriquecieron mi poesía; lo mismo que en algunas otras, pocas, bibliotecas universitarias.


–¿Cómo ha sido la experiencia de escribir como migrante en EE.UU.? ¿Ha cambiado tu relación con el Perú y su poesía?

–Sin duda influye el ser un inmigrante, de todas maneras. Pero no ha cambiado mi relación con el Perú y su poesía.


–En tus memorias hablas de una "generación derrotada". ¿Sientes que la poesía tiene un rol de resistencia ante esa derrota?

–Claro, la poesía siempre es resistencia, porque es un acto cultural radical.


–En tu experiencia, ¿qué diferencia la poesía latinoamericana de la norteamericana o anglosajona en términos de lenguaje y propuesta estética?

–La diferencia básicamente me parece que está en que la poesía norteamericana mantiene vivo su coloquialismo esencial. En cambio, nosotros, los latinoamericanos, avanzamos por aquel registro también, pero igualmente por muchísimos otros más.


–¿Qué opinas de la poesía peruana actual? ¿Ves una continuidad o ruptura con las generaciones anteriores o la tuya?

–Opino muy bien. Teniendo a Vallejo como respaldo histórico se puede comprender la calidad de varios de los nuevos y/o jóvenes poetas peruanos. Ellos saben manejar muy bien sus rupturas y continuidades con la tradición: Adán, X. Abril, Oquendo, Moro, Westphalen, Varela, Eielson, Hinostroza, Verástegui, digamos.


–¿Qué consejo le darías a un poeta joven que intenta abrirse camino en el mundo literario hoy?

–El único consejo que puedo darle es trabajar; es decir, leer mucho y escribir. The rest is dross, como dijo Hinostroza citando a Pound.



–¿Cuál es la pregunta que nunca te han hecho en una entrevista y que te gustaría responder?

Honestamente, no tengo ninguna ahorita.




* Ernesto González Barnert (Temuco, Chile, 1978) es poeta, gestor cultural y cineasta documentalista. Autor de Playlist, Venado tuerto y Trabajos de luz sobre el agua, entre otros libros, su obra ha sido distinguida con el Premio Pablo Neruda (2018), el Premio Nacional a la Mejor Obra Inédita del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile (2014), el Premio Nacional Eduardo Anguita (2009) y el Premio de Honor Pablo Neruda de la Universidad de Valparaíso (2007). Además, ha recibido el Premio de Poesía Infantil de las Bibliotecas de Providencia (2023), la Mención Honorífica en el Concurso Internacional de Poesía Nueva York Poetry Press (2020) y menciones en el Concurso Nacional de Poesía Joven Armando Rubio (2003) y los Juegos Literarios Gabriela Mistral de la Ilustre Municipalidad de Santiago (2005).

Licenciado en Cine Documental por la UAHC y Diplomado en Estética del Cine por la Escuela de Cine de Chile, ha trabajado en la creación y realización ejecutiva de las series de televisión Obturaciones y Letras Migrantes. 

Actualmente se desempeña como productor cultural en la Fundación Pablo Neruda, donde impulsa la difusión de la vida y obra del poeta, así como de la poesía hispanoamericana, mediante entrevistas, talleres, encuentros, presentaciones y edición de libros. Reside en Santiago de Chile.