martes, 2 de julio de 2013

JOSÉ DELPINO. Poesía Actual Venezolana



José Delpino (Maracaibo, 1981) vive en Caracas desde 1997 y se dedica a la poesía y al ensayo. Es melómano y entre sus intereses más acendrados están la poesía, el cine, la literatura, y la teoría crítica y cultural. Su primer libro, Fanes(2010), ganó el III Premio Nacional Universitario de Literatura (2009) y fue publicado por la editorial Equinoccio. Sus textos han aparecido en diversas revistas y blogs de Venezuela (Letralia, Las Malas Juntas, El Cautivo, Poesía, Arepa, Afinidades Electivas y El Salmón), España (Quimera y Alhucema). Actualmente es investigador y profesor de literatura en la Universidad Simón Bolívar (Caracas) y trabaja en dos libros de poesía, que se titulan Cercados Rotos y Poemas inducidos. Con cierta frecuencia, publica ensayos, poemas y traducciones en su blog, Autopista Inmóvil.

 de Cercados-Rotos




Guaire



espinazo                      la brisa
la brisa                        cuenta larga
partido impulso engamelote de yesca
cercada continua línea sinuosa
rosario-reseco-de-lengua-vacía
osario-en-pulsantes-cristales-de-aire
espinazo
número
cuenta larga
la vida se borra de mano sin sangre
tacto
número
cuenta larga
paso diluye                  torrentera de esclusa
canaleta dormida
cráneo
sólidohuecodeojoencalladoen corriente de agua
espinazo partido
canaletaH30
H31
canaleta
perpendicular torrentera alargada
aorta de ceniza
H20 impávida
H201
H20-21-04
Cota-de-Agua
π sediento por maqueta extendida
Cota Clavada de Brisa
compás
clavada insistentela huella
H11H305rótulo H101
descenso ramal de la hebra del agua
cuenca que irriga los nervios de tiza
tiza dendrita sinapsis de excreta
HILLS OF CERRO VERDE
HILLS OF HATILLO COUNTRY HOUSE
HILL OF PATRIA
HILLS OF CALVARIO
HILLS OF BOTADERO
//

AL OTRO LADO DEL RÍO
TROPICAL POGROM
TROPICAL GUETTO
5 PM
geometría del charco
poética de la tarde
TorrenteH9
paso                                                    tras-paso
tráfico trancebarca recuerdo
irrigadotorrente
//(“MANO ROTA EN DIBUJO DE ESTÚPIDOS PLANOS”)//
trazada secuencia
canaletasub-i∑
sanguínea-lengua-blanca-vara-de-la-estirpe
río recuerdo
flema de Dios
∑río turbiopor la venas
río de paso
río agria ceniza
pelambre de abuelo
hipóstasis de camilla alargada
turbio-río-blanco por la venas
Mi
M % n-1
agua creadaentanteode muerte
olor de la plata comida
vértebra diente
carnenegra dorada demueble
cielo negro
y nuca insistente de niño
Dodge Dart1975 blanco
tráfico libre
nieve caliente
parabrisas reventando ante del Amparo
mil novecientos ochenta y seis
autopista regionaldel centro
árbol de sombra en camino
capital                                     de paso
aorta cagada
aorta dormida
Oh Roto Yung Wang Río Amarillo Seco Antes del Mar
patrono del saqueo y del agua
Oh Roto Yung Wang Río Amarillo Seco Antes del Mar
todos deben su justa dosis
el trozo
lamoira impávida
el suero
el pulmón artificial
laintravenosa de la estirpe
la píldora atragantada de la poeta fallida y potente
am 14-78-17-06
patrona del virus de las siglas

//

Oh Roto Yung Wang Río Amarillo Seco Antes del Mar
sonda prostática
prótesis embaulada del recuerdo
electrocutadatorrenteraH20

//

Ave
Aveagua de espumas grises
agua de tiza
Ave canaleta
agua de metano
aguadura
agua metal
agua pesada
agua oxigenada
Ave
agua detergente
H21-04
golpe tanta intercambio doloso de números

//

agua salmo inmundo
agua color de diente
agua piraña
agua en charco
agua de liriopreñado
agua de pez cuchillo
TORRENTERA A TRAVÉS EN EL CALCO DE LA TINTA BLANCA

//

MANO ROTAEN DIBUJO DE ESTÚPIDOS PLANOS
agua delishopo caído
Laudo de Nada
Justode Viento
YO
general en jefe que miraeste títulocomo la esposa mira las galas y las joyas que se pone
ASÍ
el día de su matrimonio,
y ocupadaen negocios de mayor importancia,
POR Y PARA
apenas se da cuentade ellaspara complacer á su marido,
EL PUEBLO
asíyoapenas me acuerdodel grado de generalpara complacer a la-Patria-mi-marido
POR Y PARA ASÍ
con Mis galas Interminables de Esposa-general-en-jefe,
HOY
yo general-de-jefesfrente al espejo de mi título
digo mi nombre
y lo repito
lo repito
 lo repito,
 lo repito,
en gran interminable hermético conmigo mismo almuerzo
mi estómago de plástico y mis libros
mi intestino de repuesto
HOY

//

MANO ROTAEN DIBUJO DE ESTÚPIDOS PLANOS
Cetro de Patria
HOY
Partido Intestino Torrentera
ataúd de caudillomaniroto
Lento Langostino
Cirio Encendido
Ave—Rosario—de—Lengua—Vacía
nombre escupitajo
calmante píldora
PeVUZ-ZUZ
pez piraña
Pueblo del Montede Agua que Preside
sobre el Hundido Valle
estoen tránsito de kilómetros cuadrados
(venas blancas
República acostada porsu lecho)
esto sin límite
sin paradero
sin hogar señalable
por dentro
vertedero
río torrente intratable de pielblanca

espinazo                                                                                la brisa
la brisa                        cuenta larga
quijada intestina
aorta
sinpiedras
ceniza
vertida
lisaerguida hilera de tallo
alumbrede boc
a
cota
de AguaCota
clavada de brisa
Insistente-Lengua-De-Huella
insitenteolvido
diente partido
y memoria
metálicaentraña
corona
y
cicatriz
haciendo aguas



y partiendo el valle

lunes, 24 de junio de 2013

MARCELA PARRA. Poesía Actual de Chile




Marcela Parra (Temuco, Chile 1981) Es poeta y compositora e intérprete musical. Como poeta, ha editado en Chile el libro Silabario, Mancha (2008, con re–edición española en 2012) y Ambulancia (2010, con re–edición argentina en 2011). Ha recibido el premio de poesía Enrique Lihn en el Concurso Nacional de Arte y Poesía Joven de la Universidad de Valparaíso/Chile, la Beca de Creación Literaria de la Fundación Pablo Neruda/Chile y del Consejo Nacional del Libro y la Lectura del Gobierno de Chile. Su obra ha sido antologada en diversos medios en Chile, Argentina, Perú, México, España y Reino Unido. Sus composiciones presentan un cruce entre el folklore latinoamericano y europeo, diferentes corrientes del rock, música contemporánea del mundo y música objetual. Participa además como vocalista y bajista en el proyecto Tábano: garage–fusión chileno. Ha editado como solista el E.P Astronautas en la playa en 2008, y junto a Licántropa, el disco Agüitaperra. Como solista, ha realizado presentaciones en Chile, Portugal, España y China. En 2010 recibe el tercer lugar en el concurso internacional de cantautores Abril para Vivir, en la ciudad de Granada.

Selección del libro Ambulancia, por Gladys Mendía.


Villanas

Pude ser la chica de los calendarios de Capel
que mi tío regalaba a mi papá en los ochenta.
La misma del taller de bicicleta del abuelo
la novia imaginaria de mi hermano
esa que mi prima dibujaba.
El vecino de la casa #640 me lo dijo
él me vio crecer desde la edad
que tienen sus dos hijas ahora
(de vez en cuando juego con ellas).
En la villa nos encuentran ricas a todas.
¿Será por el uso de material ligero
formando pliegues en casas y faldas?
¿Será que su metáfora no es el caviar
sino la Fanta con tacos de mortadela?
Qué calendario ni qué vecino.
Con mis hermanas a esas desnutridas
les declaramos lenta guerra.
Borrando sus dientes con lápiz pasta
poniendo bigotes y juntando cejas
porque mi madre rellenita cocinaba frente a ese muro.
A fines de diciembre el calendario daba risa y pena.
Sin embargo cada enero, con enemigo renovado
cargaríamos nuestros lápices para la próxima contienda.


Anotaciones negativas

No se depila, se pinta, no plancha la falda.
Imita a los que fuman, escarba su entrepierna
con un espejo y se lo comenta a sus compañeras.
Tiene dos amigas para comer helados de agua
que se pegan en la lengua. Juntas persiguen
a chicos que no conocen y les ponen nombres
pretendiendo que son sus novios
llegando incluso a la autopolución.
Se vuela con nuez moscada o con cáscaras de plátano,
rebana sus brazos con un tip top
(eso lo hace todo el grupo curso, todas se fabrican tatuajes
como si el colegio fuese la cana).
Orinaron paradas afuera de la disco que se hacía en el gimnasio,
acto en honor al perro gris y polvoriento
que enterraron en nuestro patio,
medio en broma, medio en serio.
Camina hasta su casa porque no encuentra el monedero
ensayando su primer amor en el reverso de la mano
mientras espanta la borrachera con palmetazos de lluvia.
Confunde a la luna con una bola de espejos
Y se adueña de la pista, desafiando bocinas de bicicletas
y de unos cuantos autos viejos, que por más que lo intente
nunca  la  van  a  atropellar.


Vacaciones domésticas

Entre una ruma de muebles y de ropa
(escultura llena de bolsillos y cajones falsos)
chilla la honestidad con que se dobla
el cartón de la caja de tus nuevas zapatillas.
Hemos pasado tantas vacaciones en la casa
como el número de cerrojos sin llaves
que guardamos junto a un puñado de llaves sin cerrojos;
una pareja perfecta
que no funciona.
Simulaciones de oro y piedras preciosas
conforman las joyas de nuestro ascenso
a una mediocridad inofensiva.
Aunque detrás de todo trofeo siempre
habrá otro monumento que se impone:
Un día se asoma el plástico de las perlas, rompemos los bolsillos falsos y les hacemos un fondo cocido a
mano con una tela comprada por peso, suave, tornasol,
inflamable. Y así, seguimos turnando nuestras rondas al
rededor del núcleo de la centrífuga; un punto suspendido
en que nada se mueve y en torno al cual lo que sucede
a diario se apelotona y gira.
En la casa anterior siempre hubo
sacos en lugar de sábanas, sábanas en lugar de cortinas,
cortinas en lugar de manteles, frazadas en lugar de puertas.
Hemos comenzado a ordenar esta otra, como siempre;
sin ganas, y terminando obsesionados
con eliminar minúsculas manchas
y realizar costuras milimétricas.
Se nos pasa el día rebotando entre dos pisos
arrejuntados por una escalera sin barandas,
esparciendo cera por el suelo inclinado de la cocina
con la camiseta de unos ídolos que nadie recuerda.
Limpiamos sin querer, pensando en la nieve y un trineo.
En una navidad blanquecina que heredar,
antípoda de las abejas
de los orejones deshidratándose en el techo,
del espejismo en el manguereo callejero
que derretía en sol y agua el rostro de los niños.
Imaginando una alegría tosca, como un ramillete de malezas
extraídas de aquel patio hoy dudablemente enorme
custodiado por una perra mansa, mestiza
cuyos cachorros alguien hizo desaparecer.


Sonambulancia

Algunas noches, estando solos,
Se escuchan pasos que recorren el cuarto. El piso suena
y aparecen siluetas de reojo.
Sentimos su presencia por la espalda,
excusa para tomar un cuchillo inútil
contra aquellos que no tienen carne.
Qué nos enseñaron los siete años de ingeniería
las prácticas de laboratorio y los posgrados en el extranjero.
Tenemos miedo y volvemos a creer en los fantasmas.
No podemos ir al baño
porque al sentarnos en la cama, algo
nos puede tomar los pies y
¡sorpresa!
por eso casi nos hacemos encima.
Al cerrar los ojos, forzando el sueño
se proyectan sobre los párpados
imágenes horribles,
las que quinientas veces
replican hasta el amanecer.
Cuando un rayo de sol nos recuerda
que las tablas viejas crujen
y la llave del lavaplatos
sigue goteando. Que volvimos a rendirnos
ante el asecho de una garra amenazadora
que resultó ser por la mañana
la  tímida  silueta  de  un  arbusto.


Primeros auxilios

¿Te acuerdas cuando estábamos en el jardín infantil y le apretaste el dedo a esa niña con la puerta?
Cómo se llamaba. ¿Débora?
Siempre discutían porque ella decía que era tu
hermana de leche y tú no querías serlo. Débora no tenía
padre ni madre, la tuya en cambio, era directora del jardín
y las había amamantado a las dos. Tú no le hacías daño
a nadie sin que te lo hicieran primero, pero esa vez nos
sorprendimos todos y aún no sabemos si fue sin querer.
Corriste a la cocina mientras ella te seguía y cerraste con
fuerza para que no entrara, pero la puerta rebotó y tú
insistías en cerrarla. Hubo silencio, luego un chillido,
mocos y llanto. Mientras llegaba la ambulancia, tu madre
le hizo curaciones y te obligó a pedirle disculpas. Sus
lágrimas se sumergieron en el escote de la parvularia, y

fue  su  hija,  y  tu  enemiga,  y  sonreía.

lunes, 17 de junio de 2013

WINGSTON GONZÁLEZ. Poesía Actual de Guatemala


Wingston González. Livingston, Guatemala, 1986. Ha publicado los libros de poesía Los Magos del Crepúsculo [y blues otra vez] (Guatemala: Cultura, 2005), Remembranzas del recuerdo (San Marcos, Guatemala: edición de autor, 2008), CafeínaMC, segunda parte, la fiesta y sus habitantes (Guatemala: Catafixia, 2010), CafeínaMC, primera parte, la anunciación de la fiesta (Buenos Aires: Folía, 2011), san juan – la esperanza (México d.f.: Literal, 2013) y Miss Muñecas y Vudu (San José, Costa Rica: Germinal, 2013). También ha escrito el guión para teatro Autopsia del resplandor.



Lo incorpóreo y evidente [del cadáver de un piano], i

Callada mi locura. Nunca fui feliz, nunca zambra
Imantado el infinito me ciega: un ruido desde
el carro detenido en aguas aéreas es mi tumba
Ni vago dios americano, ni color sujeto al polvo
Mala hierba fui, madera fina de nave que náufraga
de báscula con trampa, de lengua extranjera
asombro fértil y el corazón que tuve
capaz de tiempo y paria, capaz de luz y charco
piel de mármol, piel, reversa a las estrellas

Canciones foráneas, estos partos mortíferos
Un verde espíritu, pintalabios, dos tacones altos
alzaban del piso los desperdicios de mi alma;
Blanca nieve, un bikini rayado, lentes de sol
la lengua o la vida entre dos murallas en llamas
Arriaba la incertidumbre sus invisibles banderas

Hacé maletas, andate rápido me dijo el mediodía
Huí de hado y hojarasca; de olvidos e historias
Callado entero mi rostro: la materia, la imagen
marea de cosas que fueron, de formas trabajadas
desde el inmenso sonido y victoria de la muerte

Me veo: un animal chapoteando en las piedras
Viví ríos negros, viví matanza, viví extraviarme
Ser otra ¿qué era?; estar satisfecha ¿qué fue?
Moldea la materia de la alegría y chilla de horror
algún polvo profundo, alguna inmaculada entraña
en el lodo del patio, sobre ornamentos metálicos

Y la noche abierta y el mundo impropio fueron
aquella media luz somnolienta donde tras una
vulnerable cultura del habla, silencio mediante
se reconocieron cara a cara todos mis hombres:
perpetuos, ausentes y fugitivos





Armas de salvación, i

3 de mayo, no salí de Múnich, ni llegué
a Viena a la mañana siguiente con voz entrecortada
ni temprano, ni tarde, ni nunca
ahí donde había flores, aún hay flores, Apolo
maldición, sortilegio, ronda, muerte, espantajo
nadie ataja la ternura del alba a avión al Bucureşti
de las cosas sin guardianes, las cosas sin fuego
de los hilos volantes, del soundtrack infinito
del mundo sin agua, desnudo, infértil

¿qué es del mundo sin agua, desnudo, infértil?

caballos abajo chillantes, trepadores, flexibles
mi imagen sangra, jamás la batalla propia, jamás
el lipstick, la ventanilla, lo desconocido, intermitente
fatalidad que no ovaciona, fatalidad que no comulga
en la figura de las víctimas uno encuentra
huellas fulgurantes, oscuras, espacios ceñidos
puentes espléndidos, brazos despojados, ritmo

Europa mueve el universo interior del yermo y ahí
está mi sangre, ahí flores negras, muertas, ahí
yo
doppelgänger de un mundo radioactivo





Armas de salvación, xxi: muerte en ramadán (el cielo en medio de un cisma de luz)


lo que hay en el espejo eres ,existe el reverso de un árbol y sus raíces ,en ese reverso hay un espejo

igual que ayer cuando dibujaba una sombra, un rito a mi alrededor, un aura, que se aferra a mis genitales echados abajo; protégeme de todo mal, día difuso; protégeme, polvo
 
el día difuso polvo    rín de laceraciones inmensurables, el día difuso

sa raída cobertura de unos pechos delirantes más extraños que un venado derretido en el cielo
 

a diario sueño que hoy es el día en que tú y yo recíprocamente trasformados laceramos el yo anterior del otro
 
hay lenguaje en el      magenta de tu blu







                               
                                 carnal humedad anulada
                                 hay lenguaje en esos tacones tan altos
                                 en la repetición difícil de un show de modas
                                 vasta tristeza
                                 cama el cielo abandonado al sujeto líquido
         del descono     cimiento

                                 arde también la casa de infancia
                                 cual desfile de puntos y sucesiones rítmicas
                                 el día difuso arranca una rumba
                                 te amo nena, pero detrás de ti
                                 espacios de luz violentan el pudor


                                 el placer
                                 oficio de espejos
                                 entonces


en el mes de ramadán estas carnes inquietas deformarán el infinito
en una liturgia profana, nos devoramos enfermos y alegres





Armas de salvación, xxv

retrato con madona, santos y granero encontrás
cámara en mano, abrazás la sal del universo
la reproducís, la reescribís, deconstruís
el sonido del agua cuando un cuerpo desespera

ñandús corren por tundra asombrosa
destrucción de pechos, presencias fijas, preguntas
cosas obvias, lugar exacto, sentido, palabra limpia
en brizna de paja, exaltada, una voz pregunta
porqué un ñandú correría por tundra si apenas
sé qué es tundra, si apenas, he imaginado ñandú, apenas
su imagen incompleta, su rasgo de plaga, ese
retrato que rompe este poema, la pequeña hermenéutica
de la plenitud difícil de los besos, de las fotografías
en la pared de tu cuarto, tus recuerdos
plenos de resonancias muertas, qué
qué significa ser pleno
si hay que romperlo todo, qué significa el verdor
tras puerta y nube de cigarrillos a dos centímetros del techo
dibujando un cuerpo, secando piel que suda
sombra del nosferatu, jóvenes británicos
pub fantasma del Yorkshire, arrabal maldito
posibilidad monstruosa, asomada
en el frontispicio de un cine que abandonamos
a fantasmas que nunca vieron estos pueblos, dentro
del vientre de una batalla contra imagen hundida
en sofás baratos, tv technicolor, de lado a la herencia
la miseria de pariente extranjero cuya calavera asoma
por el cierre de los pantalones mientras el agua golpea
tus recuerdos, dispersos, el tiempo atípico
el leve simulacro de traducción que suena en las palabras
que escribo para ti, animal intraducible
cuando en O brother where art thou brilla arrodillado
ese mismo muchacho, dentro de la canción
de tres sepultureros negros cavando lluvia muy lejos
lejos
del lugar en que le encontrás, redundante, innecesario
bar alegre y oscura piedad, insolación adolescente irritable
le tirás
lazo, llamada telefónica, pantalla plasma
a él que no es valiente, que no es bravo, que jamás
amasa coraje para emborracharse y perder
el control que queda de la vida; maceta al océano
o hipopótamo que habla de amor cara a un ataúd
ya no sé, la vida, ya no sé dónde alzar
el niño mugriento que a las dos de la tarde
despierta un domingo y piensa
en el fondo ofendido de esta ciudad, en esta marcha
que exhibe el espectro imantado
de mi cabello agua, cabello luz, cabello placidez municipal
factura incendiaria que baila como el mar

como una tabla de felicidad en un pueblo
            que no habla bien
            de la felicidad



  
Vida de parque

Por qué no dormís, Marcial, hoy que suspendieron
todas las licencias y no brotan pasiones escondidas.
Tras aquellos campos de golf que ves rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.

Despertar y despertar insomne a falta de oficios
tu corazón, a poco aguacero al final de la grama
unge sus piernas en la desnudez salobre de la vida
abecerrada, confuso cubo de basura, sueños coloridos
agencia publicitaria para lagartijas moribundas
entre oscuras fuentes vítreas, desiertos helados
y ropa seca avisando a gritos desde el aeropuerto
que cesó la marea para la gente sola, para la gente
que desde hoy aspira con fuerza a zumbidos de perros
a comedores para momias, funerales y oficinistas
a levantarse con algún pubis exhausto en la cara,
recortes de prensa infantil lanzada del infierno,
telarañas sobre los pechos redondos, los pechos
suaves como serifas, lechosos que muestran impunes
los héroes enfermos en los carros blancos del aire.

Por qué no dormís, Marcial: que tu sueño sea yodo
para la nieve que tiñe una noche de otra noche
más grande aún que el César, la repartición de su
muerte y cielo diurno apagado al calor del laurel
y del rocío hinchado, extenso, como si no acabase
como lengua de caballo roza desprendida del paladar:
Así siempre la vela, parca vela, respetuosa vela.

¿Por qué no te dormís, eh Marcialito? ¿Cuántos
aeroplanos de fuerza necesita la nación romana
para aguantar así tus párpados en la bruma? ¿eh?:
Retírense monstruos, retírense con este año autos
de la Avenida Central; desaparezcan y dejen a solas
el alumbrado público y a los ciudadanos recortados
por leyes agrícolas y piedras más rápidas que la
ansiedad de grabaciones viejas de televisión.
El dominio de la guardia sobre fuegos atónitos
sobre el reflejo propio en el cabello propia, sobre
la heroica distracción de un elefante. Pesan más
que la muerte trágica de adolescentes esos párpados.
Pesan más que la durísima urgencia de prodigios
que la sed eléctrica de la civilización inmóvil
ocupada adentro por desocupados trágicos, por su
hermosa y disolvente vida de parque, frío, mediodía.

Pesan más que las coronas de mujeres valientes que
llorando sobre rocas gritan que harán algo grande
para que la gloria cubra sus cadáveres desvestidos.
Eso es un mártir: Un(a) joven virgen de curiosidad
una ardiente simulación de incertidumbre, una casa
que se derrumba para ser habitada después, Marcial.

¿Ves? tras aquellos campos de golf rechinan los
dientes de la hermosa policía tres veces de noche.
Yo no quiero que retroceda el invierno sobre mí así
y por qué no dormís entonces. Si pronto los cuerpos
arderán por mi causa, se revelará la suerte de los
asteroides que brillarán sobre el ganado, el miedo
el exquisito miedo, la juventud que se desvanece
en la locura completa de la sangre coagulada:
Dejaste caer un dios al jardín vacío para apagar mis
celos lubricados por las llamas de la sumisión.
No soy imbécil, viejo amor mío. No soy imbécil.