martes, 12 de octubre de 2021

ANTONIO DI BIANCO: Poesía Actual de Italia

 


Antonio Di Bianco (Polistena, Italia 1993) Licenciado en psicología clínica, por la universidad “N.Cusano” de Roma. Habla cuatro idiomas y escribe desde los 16 años. Autor de poemas, artículos periodísticos, letras de canciones y ocasionalmente cuentos. Ha sido publicado en Venezuela, Italia, Colombia, México, Argentina, Brasil, República de San Marino y España.

IG: https://www.instagram.com/anthonyd.whites/

FB: https://www.facebook.com/antonello.dibianco.7/



Seré libre

Libre,
libre.
Mientras me marcho de puntillas,        
de la caótica desolación de mi ciudad.
De estas calles resbaladizas llenas de lágrimas.
De los barrios,
que hablan de una vida,           
que habría querido coserme de otra manera.
Déjame libre,
Libre para ir.    
Más fuerte que el viento contra la copa de los árboles.
Incluso en la magia de la noche llena de pensamientos.
Sube hasta el cielo.
Entre la tenue luz de las farolas.           
Déjame ir suavemente
mientras todo lo que tengo dentro,     
emerge de los abismos.           
Como el vuelo de una mariposa hacia el oxígeno.         
Estoy cansado de vivir como a los demás les gustaría.   
Que me juzguen también         
porque            
quiero ser libre, libre para amar.          
No tengo más tiempo  
Porque tengo prisa por ser quien soy.  
Y no sufriré más.          
Caminaré entre la gente,          
sosteniendo tu mano con fuerza.         
Orgulloso de lo que he hecho.  
De todos los billetes de avión y los caminos emprendidos.       
Para correr hacia ti      
más rápido que la luz.  
Y encontrarme a mí mismo en cada rincón del mundo.
Demostrándome que a pesar de todo  
puedo ser feliz
Quiero bailar aunque falle todos los pasos       
no importa si alboroto mi alma.           
Quiero ser libre,          
libre para salir del letargo,       
del miedo a no poder decir
que las cosas del amor
son simples.
Quiero ser libre,
de no ser amigo del espejo.      
Libre, libre
como el cielo infinito.  
Perdido en el azul de mil alas más brillantes que el sol.

Seré libre, libre para respirar    
lejos de mi pequeña habitación,
y mentes aplastadas.
De las voces que corren           
y que no hacen más daño.       
Estaré listo,     
llenaré las mismas fuerzas
con las que he nacido
encontraré mis propias bellezas del corazón.   
Sin caer jamás.
seré libre, libre
de sentirme bien.

Te he buscado

Te he buscado, cuánto te he buscado,
en las noches vivas de Sevilla, 
en la magia de San Francisco,
en los colores de Ámsterdam,
en las calles de Londres.
Te he buscado volviendo a casa,
y te he buscado yéndome. 
He cambiado de forma y de idioma,
para encontrarte donde no creía que estuvieses.
He rezado por encontrarte,
me he perdido por las cosas del mundo,
para que te pudieses cruzar conmigo.
Pero tú no estabas. 
Estaba agradecido por tu ausencia y me marché.
Cada día,
cada noche,
cada amanecer,
cada pensamiento es para ti,
estoy listo,
para amarte.
Corres

Tristeza

Las palabras están cansadas

la sonrisa está apagada,

los ojos se llenan de lluvia,

apatía,

inútil,

muerta.

El viento ya no traerá felicidad a las tierras de mi destino;

el pasado romperá contra la barrera del tiempo,

Me desvanezco.

Me disolveré de un mundo que no me pertenece,

eso no cambiará.

Errores inútiles que ocultan la verdad al corazón,

que agotado ha dejado de latir,

los labios no emiten gemidos,

 ríos transparentes fluyen de los ojos,

 el alma llora en silencio resignándose a lo que no volverá.

 Los ángeles intentan quitar la melancolía

que ha invadido cada rincón de la mente,

oscureciendo toda la racionalidad.

El remordimiento es fuerte,

El dolor insoportable.

Ira,

miedo,

disgusto.

La mente deambula en busca de un objetivo que pueda tranquilizarla.

Pero él se resigna a lo que no volverá.

Los labios no emiten gemidos.

La tristeza transpira de todas partes.

Los ojos están llenos de lluvia,

debido a un mundo que hace enloquecer a la felicidad.

La luna de Barranquilla


Una noche iré a buscarte
porque ya no serás tú.
Me verás venir desde lejos
lo suficientemente rápido como para mezclarme con la luna.
Una noche dejarás de soñar conmigo,
porque estaré justo ahí, frente a ti,
y entonces tomarás mi mano
porque ya no serás tú.
Tal vez pensarás que es un sueño,
pero será solo la luna.
Esta luna de Barranquilla
que me ha acunado tanto,
porque es mi misma luna.
Llena de secretos,
revelará la verdad de mi amor
y tú entonces las creerás.
Porque ya no serás tú.
Y yo que te he amado tanto,
con ese amor tan fuerte,
típico de películas.
Y yo que vengo de la nada,
como un volcán,
te he dado todo mi corazón,
todo mi amor,
toda mi alma,
todo de todo de mí.
Me quedaré ahí contigo, bajo la luna.
Como un guerrero que lanza el hacha,  
seguir siendo lo que es.
Me quedaré bajo la luna contigo,
todas las veces,
que la vida te traerá de nuevo a mí.
O todo el tiempo
que llenaré el espacio dentro de tu corazón.
Y sucederá, porque te conozco.        
Tu solo buscas esa luna
y estaré contigo
con todo mi amor.     
Siempre tuyo.
Busca siempre,          
esa misma luna de Barranquilla.



lunes, 11 de octubre de 2021

CECILIA ORTIZ: Poesía Actual de Venezuela

 




Cecilia Ortiz (San Casimiro, Venezuela, 1951). Licenciada en Letras (UCV). Ha publicado los poemarios: Trébol de la memoria (1978); La pasión errante (1986); Autorretrato (1993); Naturaleza inventada (2000); Entremarino (2006); Daños espirituales (2007); Trébol. Antología Poética (2008); La espera imposible (2016); La edad de la templanza (2018).

Selección por Gladys Mendía


De La espera imposible (2016)


Conozco el mecanismo
de la poesía
las líneas
vienen al paso
se fracturan
la metáfora
da el esplendor
la página en blanco
es apenas un punto
incandescente
el milagro




Mi puño de metal
sobre la página en blanco
El deseo de alcanzar la escritura
Para ser vencida por su voz
Deleitarme
con las metáforas
Embriagar ese cuerpo vacío
que ya se nutre
con lo que quiero decir
Sale airoso
Demencial violento tierno




Mañana
armaré una alharaca
porque escribí
Mañana
aturdiré a todos
con mi aire especial
Después quedaré muda
llena de miedos
Atrapada en la cotidianidad




Vivir en el latido de un poema
albergar su sombra delirante
que aguarda y protege los sentidos
Vivir en su agua seca cristalina
Si no hay manera de decir adiós
el poema lo dice
Es la única forma de proteger al poeta
que vive en su ensueño delirante
Y sólo acusa presencia bien activa
con sus palabras bellas y sentidas



Rituales

Esconder el lápiz
Ver las manos sacando
hilo del aire para la costura
Fumar desesperadamente
Apresurarse antes
de terminar la fiesta
Guardar el cuaderno
y todo rastro
Despejarse y olvidar



Cautiverio

No puedo salir más de la casa
respeto la sombra
sólo hay tiempo para la poesía
riega la abundancia interior
florezco
y el perfume queda para después





De La edad de la templanza (2018)


El silencio de los paraguas
Paseo por el bosque
de un poema
Con el perfil solitario
de los transeúntes
La ciudad me mira
con recelo
Busco pasos andados
y celebro lo que tengo
Avizoro regalos en las certezas
Me pregunto
Cuándo saldré del embeleso
La fortuna de quedarme
en un solo tiempo




El carrusel
Un juego radiante
encarna el carrusel
de los encuentros
El mismo centro
donde la felicidad
comienza
La fuerza de los espejismos
Y en el aire siempre
los delirios




Pronto llegará la hora del descanso
y el ensueño
me liberaré el cuerpo
descansaré en ese bullicio
de ratones ensalmados
que saldrán a buscarme
para la fiesta del dormir




Si no se da una cosa
por venir
se da otra cosa
por placer
Se vuelve a la guerra
para quedar en paz





jueves, 7 de octubre de 2021

KIRA KARIAKIN: Poesía Actual de Venezuela

 


Kira Kariakin (Caracas, Venezuela 1966) Es comunicadora social y editora. Es co-fundadora y organizadora del Jamming Poético. Ha publicado los poemarios Nuevos Arbitrios (Taller editorial El pez soluble, 2011), En medio del blanco (OT Editores, 2014), El sol de la ceguera (OT editores 2020). Entre las antologías y compilaciones donde están incluido poemas y relatos se encuentran: Escribir afuera: Cuentos de intemperies y querencias (Kálathos, 2021), Noch bleibt uns das Haus – Aún nos queda la casa (Hochroth Heidelberg, Alemania 2018), Resistir, Antología de poesía latinoamericana (Allpamanda y Écrits de Forges, Francia 2019), Nubes. Poesía hispanoamericana (Pre-textos, España 2019), Dossier Antología de poetas venezolanas (142 Revista Cultural, España 2019), Miradas y palabras sobre Caracas, para bien o para mal. (Una Sampablera por Caracas, Venezuela 2013), y en las plaquettes Mermelada para llevar 1 y 2 (Jamming poético, Venezuela 2011). Poemas, cuentos y crónicas de su autoría se encuentran en distintas publicaciones digitales. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, ruso, gallego y alemán. Lleva el blog k-minos desde el 2001. Co-editó las antologías: 102 poetas Jamming (OT editores, 2014), Cien mujeres contra la violencia de género (Fundavag, 2015), y El puente es la Palabra – Antología de poetas venezolanos en la diáspora (Cáritas de Venezuela, 2019).

Selección por Gladys Mendía de En medio del blanco (2014)


Nuevos Arbitrios 

Tengo expectativas

soterradas

rostros de gente nueva

se suceden con el pasar de los días 

otras energías

otros nombres

no sé si me acompañan 

o drenan

no sé si me dan

o amarran 

ese no saber me indispone 

tengo la compulsión de la huida 

mis pies se disuelven

la voz intenta un grito 

quiere matar mis ahogos 

me quedo en el punto 

de la imposibilidad

a la espera

de nuevos arbitrios 





Pregunté a los oráculos

y obtuve verdades imposibles 

los horizontes transpuestos 

extinguieron la guía vertical 

todo estuvo sujeto 

a un juego de dados 

su baile 

recorre mi piel 

interminable 




¿How did I get here? 

          Gerald Stern 


Recuerdo los pasos dados 

asoman visiones sobresaltadas 

emociones restringidas 

hay algo de vida ya 

desecho los escándalos 

en el bote de lo nimio 

lo trascendente es ahora 

una taza de té 

música

un libro 

no necesito más 

para estar en casa 

la errancia me regaló

el aprecio por momentos 

exactos 

me despojó del cilicio 

de las circunstancias 





No sé escribir otros cantos 

no sé irradiar otros versos 

las palabras son libres

de un yugo que no sostengo 

vienen de atrás 

de donde no veo 

vienen del origen 

y de lo oscuro 

donde los deseos 

nacen sin saberse

y llueven erizados 

sobre la piel dormida 





El poema se revela 

para decirme

para saber lo que debo 

pero me traiciona 

cuando tú lo lees 

y te ataja

y te invade 

y entonces     te dice 

y entonces     sabes 

que el poema vive solo 





No sé si renunciar 

si voltear

y sólo ver la crudeza 

de lo cierto 

será que me condeno 

difícil nivelar la realidad 

sin alcanzar lo deseado 

las dudas embaten


las concilio en una sola pregunta 

que me derrota 




miércoles, 6 de octubre de 2021

POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA: Carmen Verde Arocha

 






Carmen Verde Arocha (Caracas, 1967). Poeta, editora, profesora universitaria. Licenciada en Letras (UCAB). Editora-fundadora de la Editorial Eclepsidra desde 1994. Tesista de la Maestría de Historia de Venezuela de la UCAB. Profesora de la Universidad Metropolitana y de la Universidad Católica Andrés Bello.  Ha publicado en poesía: Cuira (1997, 1998). Magdalena en Ginebra (México, 1997), Amentia (Premio Contraloría General de la República, 1999), Mieles (2003). Mieles Poesía reunida (2005), En el jardín de Kori (2015); Canción gótica (2017); en ensayo:  Cómo editar y publicar un libro.  El dilema del autor (2013-2017). El quejido trágico en Herrera Luque (1992). Junto con Rafael Arráiz Lucca hizo la selección y prólogo de las antologías: Juan Liscano. Poesía selecta (1939-2000) (España, 2016), Juan Liscano. Ensayos (1949-1997) (Caracas, 2017). En entrevistas: Rafael Arráiz Lucca: de la vocación al compromiso. Diálogo con Carmen Verde Arocha (2019).  Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, italiano, francés, portugués y se encuentran publicados en antologías de poesía publicadas en Venezuela y en el extranjero. Ha participado en encuentros y festivales nacionales e internacionales de literatura en México, Argentina, Rumania, Colombia, España, Austria, entre otros. 



El sueño de los no nacidos

Los obreros llegaron con el olor de la tierra.
Ella logró reunirlos a todos
y les pidió
que la ayudaran levantar el río.

El agua se suspende con hombres.

Ella encuentra unos fragmentos de una carta
de su bisabuelo.
Camina con cuidado, no quiere despertar
a las mujeres embarazadas que sueñan.

Todo es rápido.
El río pasa y comienza a gotearles a los hombres
por los brazos.

Apúrate en cualquier momento el río
se nos va a resbalar de las manos.

Nos apresuramos demasiado.
La música se toca en pares.
Pronto llegaría el autobús que nos llevará a la fiesta.

Ese día fue más largo que otros.
Los obreros sostuvieron al río por unos minutos.
Todas estábamos pendientes
de que no se enamorara de ellos.

Seguíamos con los deseos de adivinar
lo que viento decía.

Hay estrechos corredores, mucho frío,
y las almas de quienes vienen a la tierra.

Las mujeres traen hachas y palas,
tratan de no molestar a los bachacos
ni lastimar a los que comparten la miel.
Ellas quieren conquistar a la primera
que hace miles de años fue escondida bajo la tierra.

Hallar los huesos.

Los muertos se van volviendo más jóvenes,
hasta nacer de nuevo.
Entonces, nos pusimos a pulir las piedras
y las hojas de los árboles con aceite de uvas.



Ese día descubrimos,
debajo del río
que las almas de los aún no nacidos duermen.



Del libro Mieles. Editorial Binev, 2003




Canto para un cocodrilo

[Primera versión]

Por un atajo el deseo se transforma 
Tú vienes hacia mí
como un tren sobre el mar
con un íntimo sagrado anhelo 
   
Me dueles 
Cocodrilo

Los árboles por doquier
nuestras manos recogen 
flores de manzanilla

Nos sentamos juntos a mirar el Bucare

Aprieto los labios
Te escucho muda    

Cocodrilo 
acaricias los rizos de mi cabeza
los disimulo bien al peinarme
Llueve detrás del mar 
La tierra sigue abriendo mi boca   
Por eso llueve


Del libro Canción gótica. Gisela Cappellin ediciones, 2018



miércoles, 27 de enero de 2021

POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA: Clara E. Briceño Zappacosta

 



Clara E. Briceño Zappacosta (Venezuela - 1992). Estudió Artes en la Universidad Central de Venezuela. Vive en París desde el 2016, donde realizó una Maestría de Literatura Comparada y una Maestría de edición literaria y audiovisual en la Universidad Sorbonne. Traduce poesía latinoamericana. Recientemente colaboró en las revistas Chevet Magazine y Fracas. En el 2020 trabajó como correctora en la edición del libro French Unpublished Poems & Facsimile 1958-1960, de Miyó Vestrini, (Trad. Patrick Durguin, Ed. Faride Mereb) publicado por Kenning Editions y Ediciones Letra muerta. Actualmente lleva el proyecto digital poemas sin casa, un refugio de poemas inéditos, sin techo, de escritores latinoamericanos, y trabaja en varios proyectos de poesía. El mar escribe sentencias es su último poemario inédito.  @claraelisabz


De El mar escribe sentencias (inédito)




Hay un fuego que se retiene
entre un idioma y otro
falta de tilde ~
Traicionar a la lengua también es  
quedarse sin techo.





Construyó su propia tumba 
con papel.

Viva y breve 
lanzó los libros al piso.

Las esquinas del ataúd 
estaban hechas de repisas.
      Almohada partitura.

Y  allá camina 
 claros ojos que nunca tuve.

Aire.
Quedaba la ventana de un estante 
para ver tu rostro 
y verla a ella.


Sin su voz lisa
te dije, no lo hagas
y te dije 
vete con ella 
en una lengua ajena

para empezar a llenar la última repisa 
para sellar la última ventana. 

Ahogada
me dio la espalda contigo.
Ahora siempre me conjugan en pasado.

Hice de mi tumba lo que quise 
un cuarto lleno de papel. 

Con mis ojos 
la tierra
y la tumba 
siempre propicias.
 
A lo que se muere por dentro 
no se salva 
se entierra escribiendo.

Ahora
solo
solo pared 
solo papel 
solo en-tierra 
esa muerte.





Son las 5 o las 7 
quizá las 8 de la noche. 
No hay libro ni pantalla ni canción ni comida. 
Y las manos se riegan en la cabeza
las uñas se ensucian 
llenándose de vacío.

Hurgas hasta dar con la nube. 

Son las 10 de la noche. 
Algo pasa, la letra ahora está más choreta 
y el gato sigue en la ventana. 

Olvídate de la compañía 
de una montaña, de Venecia o Tel Aviv.
Él, ha sido el único que
a pesar el rasguño 
insiste.






Mi estancia es temporal 
donde sea que esté 
pasajera
tengo horarios para cada sitio 
se repiten mientras duermo 
han estado buscando una salida.

Y ya no quedan adoquines de alabastro 
ni el invento de algún mármol 
solo falsos mausoleos para los días 
solo miedos que revolver con una cuchara vacía
porque hace años que no se le echa azúcar al café.

Huidiza
me escurro 
no porque quiera
se me acaban las horas.

Vuelta tumba
sarcófago para recalcitrar palabras
la casa me hunde.

Y ahí viene
hay que volver a recoger los peroles
pintar las paredes
esconder la tierra debajo de la alfombra.

Y volverá a sonar alguna alarma 
para decir lo suficiente:
tu en cualquier lugar
tu en cualquier estancia 
tu en cualquier cuerpo 
tu en cualquier palabra
tu 
tu
tu
y las sobras.


***

Mi espacio tiene dos superficies, sin intermedios.
Están, la del colchón y la del piso. 
Las dos se extienden entre mis piernas  
me acuesto 
ya no en la cama 
sino en el piso. 
Las cosas se mezclan
y aunque se siga escribiendo por la noche 
en el piso o en la cama
ya las manos no dan para la piel.
 




martes, 12 de enero de 2021

OMAR PIMIENTA: Poesía Mexicana Actual



OMAR PIMIENTA (Tijuana, 1978). Licenciatura en estudios latinoamericanos. Escritor y artista interdisciplinario. Su trabajo aborda cuestionamientos de identidad, transnacionalidad, poéticas de emergencia, espacio y memoria. En 2008 recibió una beca de la University of California Institute for Research in the Arts para la pieza Welcome to Colonia Libertad. Ha ganado el X Premio Internacional de Poesía Emilio Prados, del Centro Cultural Generación del 27 (Málaga, España), por su tercer libro Escribo desde aquí. Su trabajo como artista visual ha sido expuesto en el Museo J. Paul Getty, Los Ángeles; Museo de Arte Contemporáneo de San Diego; Centro Cultural de España en Buenos Aires; Freie Universitat de Berlín; espacio alternativo Taller 7, en Medellín; Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca; y distintos foros de la Ciudad de México, entre otros. Su más reciente libro (cuentos) se titula Té (2019, RIL editores España).

Selección por Gladys Mendía de Escribo desde aquí (2010) X Premio Internacional de Poesía Emilio Prados

Escribo desde aquí:
una casa de madera vieja
un teclado sucio
en La Libertad
con 30 años
Granola mi esposa
Beca mi perra
el futuro

escribo desde allá:
la casa de cemento que construyó Don Marcos
los hermanos
La misma Libertad
algunas fotos
el pasado

escribo desde acullá: (siempre he pensado que no existe esta palabra)
Granola                      su migraña      el frío
el teclado sucio                      inexorable
Tere Carlos y Marcos en sus cuartos
don Marcos y doña Sara en su pueblo lejano
esta ciudad de paso
la casa de madera caliente
Beca lamiendo mi barba
el tiempo de golpe a los ojos
calle 10 calle 7 y el mundo escondido entre números


luz atrapada en las imágenes que dan a luz un hijo muerto
el pasado viendo por la ventana
a otra ventana
escribo.

El único recuerdo que tengo de mi abuela Julia es el de mi madre
los granos de maíz eran los dados de la suerte
pares o nones dependiendo del color del hambre

sé que la abuela Julia caminaba apoyada en una silla
golpiza que le dio el abuelo Benito: poeta del pueblo
su pobreza era grande y no cabía en el mundo: murió la abuela

Sara tenía doce años dos hermanos menores un padre alcohólico
un futuro en el norte la piel en los huesos poemas por escribir

ya en La Libertad ella quitaba los granos de maíz uno a uno
con la paciencia que da el recuerdo
me enseñaba su puño cerrado y preguntaba: ¿pares o nones?
si yo atinaba comía de su mano         si no    comía ella

esto jugaba con tu abuela Julia          mijo
ella hacía trampa para que yo ganara siempre

hoy      desde aquí       recuerdo          el dulce sabor de los granos tiernos
el amargo de los quemados y las manos arrugadas de doña Sara
como ella seguramente recordaba el hambre.

He aquí que soy poeta y mi oficio es arder
EFRAIN BARTOLOMÉ

Doña Sara fue pobre toda su vida
circunstancialmente pobre en ciertas ocasiones
inhumanamente pobre en otras

nos dejó una foto de estudio a cada uno de sus hijos
bailó sólo dos veces en su vida le encantaban los zapatos

supongo que amó a mi padre sé que amaba su jardín

escribió poemas a su casa      a su familia
a su pueblo     a su calle en la Libertad
a sus plantas   a su muerte
decía que eran simples pensamientos
imagino que creía que la poesía venía de otra parte
se le daba a otra gente brotaba en mejores jardines
como si no fuera el sufrimiento abono suficiente

para hacer crecer      combustible suficiente para incendiar
el árbol que divide el pensamiento del poema

cuando Doña Sara murió tenía la boca reventada en fuegos
la palidez de una hoja en blanco
yo sé que escogió una a una sus últimas palabras
no sé qué tanto dolían
qué tanto el ritmo cardiaco dictó su orden
si tan sólo los poetas la hubieran visto

el cáncer se la comió por dentro
Don Marcos y los cuatro hijos pedimos prestado
un lugar en el panteón y dinero para el entierro.


INDRAN AMIRTHANAYAGAM: Poesía Actual de Sri Lanka




Indran Amirthanayagam (www.indranmx.com) dirige The Beltway Poetry Quarterly (www.beltwaypoetry.com); es anfitrión de Poetry at the Port; es director de DC-ALT, una asociación de traductores literarios; es un curador de www.ablucionistas.com. Es bachiller de Haverford College y maestro de la Universidad de Columbia. Es poeta, músico, ensayista y blogger en inglés, español, francés, portugués y creole haitiano (https://indranamirthanayagam.blogspot.com). Ha publicado 19 poemarios, incluyendo  Sur l’île nostalgique (L’Harmattan, 2020), The Migrant States (Hanging Loose Press, 2020) y Lírica a tiempo (Mesa Redonda, 2020). The Elephants of Reckoning ganó el Premio Paterson 1994 en los Estados Unidos.  En música, ha producido el disco Rankont Dout. Ha publicado en The New York Times, The Hindu, Reforma, El Norte, entre otros.  Es becario de The Foundation for the Contemporary Arts (2020), the New York Foundation for the Arts, the U.S/Mexico Fund for Culture, and the Macdowell Colony. Ganó los Juegos Florales de Guayamas, Sonora en 2006. Dirige The Poetry Channel en Youtube https://youtube.com/user/indranam

De Lírica a tiempo (Mesa Redonda, 2020)


Grito

“No callo, soy grito, y te oigo a lo lejos”–L

No voy a callarme. Tienes razón. Voy a gritar con todo corazón.
Y no voy a preocuparme si la rima cae como la lluvia del monzón
sobre la tierra seca y sedienta. Voy a salir y tomar el agua
directamente del cielo. Voy a escribir poemas, aun si la chamba
me pide otro informe sin razón. Voy a decirte lo que la primavera
quería avisar a todos los cerezos y no voy a sentirme un fraude,
porque cito a Pablo en mi desempeño para convencerte que me tienes
para siempre, aun si a veces me caigo en un pozo sin fondo
y desaparezco, pero te aviso que saltaré de repente y me encontraré
aquí como la rana recién salida del charco y el mundo es verde
como en los tiempos de los dinosaurios y el hombre
no ha aparecido todavía en la tierra y el amor es animal,
sin artimañas ni hesitaciones, de una rana que grita.

Leticia, Estrella

Debo escribirte también en español.
Sol Camuflado no tendrá ni música
ni luz suficiente sino por tu intervención
quirúrgica a tiempo. Tú, amiga, il miglior
fabbro, traductora de las lenguas inglés
y español, cruzan la frontera
por las aguas del Rio Bravo, en los jabalíes
y pumas que atraviesan sin visa,
en las fiestas fronterizas con Octavio Paz
y Pablo Neruda, y otros diplomáticos
de nuestras lenguas americanas, entre ellas,
con su tinte particular, regio, con una voz
de cuerpo hondo, Leticia Damm de Gorostieta,
poeta rumbo ya, más allá del Cerro de la Silla.

Carta de un insomne

No me da sueño este intercambio.
Anoche pude dormir bien con la máquina
que va contra la apnea, y tomé justo
lo necesario de la botella de Scotch,
y hasta bailé un poco ante la pantalla.
Así que no te preocupes, estoy listo
para la lectura que podía haber sido
una batalla, hasta una guerra contra
el dominio del sueño, pero no,
la voluntad humana junto con
el apoyo de la tecnología,
me han dado una energía al parecer
inagotable para escribir sin fin
estos versos de un insomne neto.

Musa madura

Has vuelto a ser mi Musa y estoy de fiesta.
No siempre la vida nos da una segunda
o una tercera oportunidad para conectar,
aun en la distancia, y de tirarnos, de repente,
si queremos, el uno al otro, a través de la ventana.
Y uno siente la amistad de este amor tranquilo,
maduro, un intercambio sin los dilemas
y los estreses de la vida cotidiana. Es idea
y experiencia, recuerdo, anécdota.
Es un aprecio profundo de las personalidades
de cada uno. Y no es el poema que vale,
aunque escribe historia, pero el teatro
del momento, espontáneo, donde te llamo
frotando la lámpara, la pluma, o a lo mejor
lo hagas tú, y los dos asomamos por las ventanas.

Después del “Miércoles de Ceniza”


Escribo lírica indocumentada, dice mi amigo y le respondo
que no llegué de mojado al país, y aun si hubiera llegado así
estaría orgulloso de la falta de pasaporte y su estampilla
de autorización; además escribo sobre cosas táctiles,
aurales, vistas, saboreadas, hechas evidentes a mis sentidos,
diría documentados, y no soy fulano cualquiera componiendo
con una sintaxis prestada de algún otro idioma que se habla
en este lado del Rio Grande, que soy grande como la India
y no tengo que defenderme en un proceso donde el juez
se viste de lenguaje neobarroco; que ya he superado
la necesidad de vencer a mi amigo con balas o tinta,
que soy un asceta preparándome para la próxima etapa
de la vida migratoria, allá en Marte, o en algún otro planeta
donde haya vida después de que el crematorio me vuelva polvo.

A las torres universitarias


En las torres de marfil donde los críticos leen
libros pesados y fabrican argumentos nucleares,
en aquel Pyongyang de mis sueños, enviaré
un caballito de Troya, lleno de poetas
que escriben diariamente y leen solo
los diarios, poetas del noticiero, digamos,
reporteros de los hechos cotidianos:
asesinatos, robos, asaltos. Así distraeremos
con asuntos de la vida a aquellos estudiosos
de retórica complicadísima, de bombas barrocas.

El valor de lo dicho


Finalmente es una cuestión de cerrar
la puerta, de decir adiós y buena suerte,
no importa si viene la conversación
mucho después de la fecha idónea.
¿Quién sabe cuándo fue? ¿En 1984
o 1948, en 1999 o el año pasado?
¿Quién sabe a qué edad el lector
tomará estas líneas y qué reflexiones
hará sobre ellas? Cada poema
es único, y su lectura también.

Declaración lírica

No soy una fábrica de bestsellers. Me alegra
que te haya gustado aquel poema que cumplió
con tu estética surreal pinchando una vena.
Pero no me causa gracia ver tu sangre derramándose
y leer tu letanía de correos diciendo que debo
reproducir aquellos versos que brotaron
en un instante casi desapercibido. Basta, amigo,
marcando carriles y puestos de agua. No
me pongo límites en tema o estilo, salvo uno.
Soy yo quien dice el evangelio en esta parroquia.

Jardinero renovado

Cuando anuncié, la otra tarde, en el cóctel después del recital,
que me encuentro en el ocaso de mi carrera, una colega poeta
me agarró el hombro y me dijo: de ninguna manera,
que no estoy por morir, que debo todavía hacer mis mejores esfuerzos
para conquistar algún pedazo de tierra, comprando el terreno y el derecho al subsuelo, y dejar ahí unas semillas, encima de la casa para que puedan ver los vecinos y poner unos paneles solares en el techo y un letrero afuera (aunque se fue Corcuera, no sus ideas) que diga: “Aquí vive un poeta”.

Valentín, el día siguiente

De tu amiga que vive en el lado chileno de la cordillera
de los Andes, la que ama realmente el poema mío que pide
tu regreso a Montevideo, solo te puedo decir que te quiere mucho
y ve en mi poema una posible manera de que vuelvas a ella
para llenar su corazón vacío y hambriento, de tanto esperar.



JUAN LEBRUN: Poesía Actual de Venezuela




Juan Lebrun nació el 21 de marzo de 1997. Realizó el diplomado de Narrativas Contemporáneas a los dieciséis años. Participó en la restauración de la Cromointerferencia del color aditivo, presidido por Francisco Camino, como fotógrafo y restaurador. Resultó en el séptimo puesto en el 1er concurso internacional de sonetos a los pueblos originarios, organizado por el Centro Cultural Kemkem de Catamarca, Argentina. Ganó el slam poético de la Universidad Católica Andrés Bello. Estudió en el Taller de jazz de Caracas hasta que clausuró. Tocó teclados y guitarra durante cuatro años en la banda de blues, Balason&son, con el artista plástico, Sigfredo Chacón. Ha sido publicado por la revista Letralia, Prodavinci, El Diario, Poesía y en la primera publicación de La Bestia Impura de Bolivia. Su traducción de las primeras dos estrofas de La Chanson de Roland y su traducción del poema Noël de Paul Verlain fueron publicadas en Buenos Aires Poetry. Es traductor de Le livre posthume, a salir en agosto, por Buenos Aires Poetry. Actualmente, está trabajando en un libro de conversaciones con Armando Rojas Guardia y estudia Letras en la Universidad Católica Andrés Bello.

IMPROVISACIÓN 8

La exigencia del deseo

A Sofía Mogollón

I

Hay un cantar que me exigen los cuervos.

Y yo cantar al unísono solo puedo.

Y yo cantar al único…

Ese que baja de las colinas.

Ese que en las escamas de un cielo nubloso se penumbra.

Ese

(tú lo conoces           lector).

Ese que entre muebles y paredes y persianas y ventanas…

Ese que en la guitarra se planta como toro derrotado.

Habrá entre las luces (esas            lejanas),

habrá entre risas de seres que no escucho,

habrá una espera que se pierde entre mi decir y mi escribir.

Porque improviso en letras de porvenir

esas que no se saben a sí mismas,           

ese callejón de la escritura.

Riesgo negro,

blanco mármol, negro, negro, solo

de un solo ser no nombrado

que busca nombre

en su bajeza.

Quisiera cantar esta noche sin ayer, sin futuro,

como solo, absorto en la realidad.

Quisiera cantar

los arreboles,

las mecedoras,

los suelos irrisorios del granito                frente a la grama.

No hay mayor respiración que la de un hijo

y no hay mayor castigo que el de un padre,

ese asfixiante,

y esa madre que huelga los caminos.

Canto a las riberas de una playa que una montaña me evita.

Unos cabellos cortos y unas piernas que se alargan.

Una mirada de mi amada que me tapa los ojos.

Unos besos hermosos del universo.

Hay en la pared un nombre que no descifro,

un cuadro que se eleva sobre ese nombre

un cuadro gráfico sobre esa guitarra

y unas voces silentes que imagino.

Hay una mirada directa entre los pelos cortos de mi amada

y unos zarcillos de oro resaltando su reflejo.

Unas letras en su franela,

unas piernas desnudas,

unos brazos acomodando en el teclado

y las patas de un escritorio            vacío.

Sí, vacío (Hace tiempo que no escribo.

Parecen años.

Años de polvo y desorden.

Años de historia.

No hay razón para verme en este canto,

menor de lo que pudiera otro pensarme).

No hay razón para cuanto pasa,

no hay razón para cuanto sucederá.

Solo hay sucedencia

como si entre el tacto y la visión

como si entre el amor y la razón

hubiera un río.

II

Contesto a toda pinza del demás

como cualquier individuo.

Tanto

para referirse a la cosa

y tantas cosas dentro de un libro

que no son él.

Pero uno se despierta con la luz

y ve cómo las cosas              desaprenden sus nombres.

Quiero esa lengua

como los dedos contra unas kongas

o las nubes bajo las suelas.

Esos dedos sobre otros no suenan,

solo se rozan.

El sonajero de mi tierra (lo juro)

me perdona.

Me revive de la Tierra y de los Aires.

Me canta en su silencio.

Me ríe en su llanto.

Despierto con la luz

y las cosas no son las cosas:

no me recuerdan al hábito ni a la repetición.

No me recuerdan     y yo tampoco a ellas.