domingo, 13 de mayo de 2012


Plebella, revista de poesía actual, edita en 2012 su número 25 y festeja sus ocho años con una muestra gráfica retrospectiva de todas sus tapas, sus ilustraciones más vivaces y eventos especiales.

Del jueves 14 de junio al viernes 13 de julio se realizará la muestra gráfica Plebella 25 en la que se exhibirán todas las tapas de la revista, más algunas ilustraciones especiales y originales, del trabajo sostenido y coleccionable que realizó el artista plástico Eduardo Zabala, ilustrador de Plebella. A su vez, tanto para la apertura como para el cierre de la muestra Plebella invita a celebrar con charlas, poemas, videos y canciones de sus colaboradores.
Programación:
Jueves 14 de junio  19 hs  Apertura de la muestra 
Presentación de Plebella 25
Palabras de Ana Claudia Díaz, Mariano Massone y Natalia Romero
Presentación de videos plebellos creados por Alejandra Correa
Lee poemas y canta: Susy Shock

Tres de los colaboradores más jóvenes de la revista (Díaz, Massone y Romero) son convocados como nueva generación de plebellos para comentar Plebella 25. Se presentan los videos creados por Alejandra Correa para Plebella 25. Lee y canta Susy Shock, (Actriz, escritora cantante y docente. Trans sudaca) que responde en la sección Artes Poéticas /Aires Contemporáneos de Plebella 25.

Viernes 13 de julio 19 hs  Cierre de la muestra
Living de Plebellos
Leen: Carlos Battilana, Alejandra Correa, Ná Khar Elliff-ce, Anahí Mallol, Patricia Jawerbaum, Juana Roggero, Germán Weissi
Poetas amigos y colaboradores de todas las generaciones y etapas de la revista son invitados a leer sus poemas en un Living de la Poesía especial.
Muestra Gráfica: del 14 de junio al 13 de julio en Casa de la Lectura (DGLyPL) – Lavalleja 924 – Villa Crespo – CABA . Visitas de Lunes a Domingo de 10 a 20 hs.

Sobre Plebella 25
Plebella 25 marca el final de una etapa para la revista argentina de poesía. Con muchos proyectos para el futuro, la revista de poesía actual plebella, produce en su número 25 un número autorreferencial en el que muchos de sus colaboradores analizan y  comentan las acciones de la revista en sus ocho años de trabajo. El número incluye además una entrevista a Romina Freschi, directora, y a Eduardo Zabala, ilustrador, realizada por Guadalupe Maradei. La única sección periódica de la revista que se mantiene en este número especial es la sección Artes Poéticas /Aires Contemporáneos, encuesta dirigida a poetas en torno a los temas Poética /Contexto social /Influencias del campo intelectual. Responde en el número 25 Susy Shock.
Poemas de Susy Shock y de todos los participantes de AP/AC pueden leerse en el blog www.plebellacontemporanea.blogspot.com 
Escriben en Plebella 25
Walter Alvarez- Ignacio Antonio –Marimé Arancet Ruda – Carlos Battilana – Marcos Bauzá – Roberto Cignoni- Alejandra Correa- Cuqui- Ana Claudia Díaz- Roberto Echavarren- Na-kar Elliff-ce- Eduardo Espina- Nancy Fernández- Irina Garbatzky- Nurit Kaztelán- Alejandro Kentros- Blanca Lema – Anahí Mallol – Valeria Melchiorre- Guadalupe Maradei- Mariano Massone- Gladys Mendía- Juan Lázaro Rearte- María Laura Romano- Natalia Romero-Mónica Rosenblum- Roger Santiváñez- Enrique Solinas - Susy Shock- Emma Villazón Richter




martes, 1 de mayo de 2012

Sobre Las ruinas de la casa. Por Oscar Rodríguez



En Las ruinas de la casa de Isaías Cañizález Ángel: las ausencias son banderas de la memoria

Por Oscar Rodríguez Pérez.
Venezuela.

Solemos pensar la casa como un espacio glorificado y tal vez una visión dominante hegemónica influya en esta recurrente perspectiva. Freud y los freudianos se deleitarían con significados salidos de nuestros sueños con casas; el más tímido tendría a la casa como un mausoleo, un santuario o un museo y las interpretaciones se perderían de vista en la maravilla. Las imágenes con casas suelen ser de protección, de cobijo, de seguridad, pero en otras se vislumbran desasosiegos, desesperos, angustias. Ya J. L. Borges nos deleitaba con su célebre cuento Ruinas Circulares y el también argentino Julio Cortázar en el cuento Casa Tomada, se atreve a recrear un sueño suyo, donde una pareja de hermanos son expulsados de su casa por unos extraños que van ocupando las estancias. La literatura puede ser ese espacio donde se permite problematizar la casa para mirarla de formas menos sublimes, menos ensoñadoras, más próximas a realidades no tan tiernas pero igual de elevadas; a esto se atreve Isaías Cañizález Ángel en su poemario Las ruinas de la casa: premio de poesía Fernando Paz Castillo 2010.



Chile casa

De seguro, la casa más bella soñada jamás para erigir al socialismo como posibilidad para los pueblos del mundo se visualizó en Chile. Convergieron allí multiplicidad de esperanzas colectivas que desplegaron a todo lo largo del siglo XX, luchas estupendas (a pesar de lo trágicas) aderezadas con la indoblegable y siempre maravillosa terquedad de los pueblos. La casa chilena que se materializa con la victoria de la Unidad Popular en el año 70, por breves instantes, se nos erigió como un inmenso sueño adonde los pueblos del mundo irían a tejer sus más bellas victorias: eso no sucedió así. La ira terrible de una fuerza devastadora y criminal se encargó de arrasar con las bellezas de esa casa para dejarla en ruinas. Esas ruinas están detrás del decorado neoliberal que aún embadurna a Chile y el cual se impuso a con fuego de metralla y muerte. Esas ruinas están allí detrás y no son fáciles de ver, pues para hacerlo se debe tener una significativa y relevante carga de poesía en el ojo del alma:

«Ayer, estas calles estaban pobladas de ilusiones, de alegría, de lucha, de voluntad, del sudor de los obreros. Hoy, la muerte se ríe de estas enumeraciones. Sus arrebatos, su venganza se pasea por las calles y va helando los pies, las manos. Lo que no sirve, lo elimina. ¡Y nosotros somos lo que no sirve!» (“XVIII ¿Por qué fuimos tan ingenuos?”p. 49)

Atreverse a ver esa casa arrasada de lo que fue Chile hasta 1973, por sobre las bambalinas del criminal desarrollismo escondido en los colmillos de la economía de mercado, es el amargo premio al que tenemos el doloroso derecho de asistir de la mano de Isaías quien, consciente de nuestra ceguera, es capaz de recordarnos los verdaderos nombres de aquellas estancias hoy ocultas y llenas de dolor amordazado, como si fuera aquel Melquíades garcíamarquiano que, luego de un largo viaje, regresa para curarnos de la epidemia de olvido. Volver a recrear ese dolor escondido en la memoria, esa impotencia frente a la impunidad del genocidio, esa esperanza truncada por el desprecio de un puñado de patricios ebrios de perversión, supone una de las elevadas hazañas poéticas a la que nos somete, como duro desafío Las ruinas de la casa.


Denunciar desde la poesía

Hubo quienes pretendieron banalizar el acto poético desproveyéndolo de su poder de denuncia. Ya Benedetti lo develaba en su poema Outherness y el padre cantor Alí Primera lo señalaba con claridad en su Canción Panfletaria. ¡Estaba claro para las hegemonías! Conscientes del grave peligro que significa para sus intereses de control cultural e ideológico, las infinitas posibilidades denunciadoras del arte poético, desde los celestiales cenáculos de la poética sagrada y bendecida por esos poderes, se condenaba toda denuncia poética con la acusación de Panfleto. Se premiaba a las ensoñaciones insípidas cargadas de vacíos y ausencias preconceptuadas y se condenaba la metáfora lacerante que rasgaba la tierra y el corazón a fuerza de sencillez. Hoy en Las ruinas de la casa podemos reivindicar y hasta recuperar ese poder denunciador siempre natural de la poesía: ¡En hora buena y de qué manera! Como Ernesto Cardenal lo anunciaba cuando escribió aquel poema poseído del escalofriante verso: «Es Somoza que pasa»; como lo labró León Felipe al describir el acto de sentencias de muerte del criminal Franco; como lo dejó Neruda escrito, casi como epitafio, en su poema Los Sátrapas, así Isaías erige, con el poder de una poesía preñada de anunciaciones, veredictos y sentencias, una poesía que rescata su poder denunciador, la cual tiene la particular genialidad de volverse la voz de los acusados, de los criminales, de los impunes.

“Dicen que de un tajo se puede quitar un seno. Lamento haber fallado. Luego lo recogemos. Espero que entiendas lo complejo que resulta mi trabajo. Así que no cuentes cosas con llanto. Dame algunas direcciones. Después podemos leer la borra del café, descifrar los trazos restantes de tu mano, juntar estrellas y también buscar el pedazo de teta que se te ha caído. ¡Necesito nombres!» (II Gitano, p 16)

Desde la múltiple lógica de la poesía, se nos coloca la espiritualidad en la limitada lógica del homicida, se nos recuerda desde la extrema acción de su perversidad, sin renunciar a la probabilidad poética. He allí la ruina. Lo ruinoso no está en lo que se quiso arruinar: ¡No! Lo ya arruinado (la hegemonía) fue lo que vino a arruinar la casa erigida. La ruina no es la casa ahora arruinada sino lo ruinoso, lo ruin que no puede sobrevivir sin imponer su ruindad. Por esta razón poderosamente sensible, la denuncia habida en Las ruinas de la casa, lacera nuestra memoria porque nos coloca en la dimensión del ruin con todas las posibilidades y con la imposibilidad de transitar los enunciados metafóricos sin comprometernos con la memoria.

«Si tengo la mirada extraviada y las manos ceñidas a los bolsillos, si la boca se me seca y las palabras se vuelven afilados cuchillos, si para nombrar las cosas agacho la cabeza y apenas puedo tropezarlas, si mi respiración es la de un eterno difunto, si al veme parece que un abismo me atraviesa el pecho, si no llevo la gloria de los mártires, si no resucité al tercer día, si no me ufano de mis derrotas, si camino de espaldas al sol, si me hago el sordo en las plazas, si me escondo entre la maleza de los parques, si hablo de gente que nunca existió: ¡soy de los testigos que cedió al ímpetu de las patadas!» (VII Testigo-Testículo p. 22)

Pero hasta la memoria queda develada en sus debilidades tramposas, en las mediatizaciones perversas de la hegemonía, en sus posibles ruindades cuando el poeta nos dice:

«La memoria es la puta salvaje que me insulta/ con su cara de privilegios domesticados» (XIX ¡Volvieron! p. 51)

¿Cómo no detenerse a ver esta casa? ¿Cómo no auscultar la profunda ruindad humana que causó estos dolores? ¿Cómo no devolver con desprecio el atropello, la maldad, la inconsciencia que generó la ruina? ¿Cómo no recordar y recordar y más recordar estas voces degeneradas que se acusan a sí mismas desde la impunidad adonde van a bailar el miserable delirio que los acompañó entre tanto ensañamiento?


Las ausencias son banderas de la memoria

«Yo pisaré las calles nuevamente/ de lo que fue Santiago ensangrentada/ y en una hermosa plaza liberada/ me detendré a llorar por los ausentes.» Pablo Milanés

Quienes causaron tantas ausencias son los denunciados en propia voz desde la poesía. Este omnipotente amedrentamiento, esta violenta podredumbre que se impuso y que ahora genera las mil y una ausencias debe ser señalada desde los cuatro costados del espíritu, desde la infinita habitación de la memoria. Dentro de las ruinas aún existe el desafío de renombrar argumentos enterrados a fuerza del terror, del espanto. Hay ecos emergentes que aguardan su hora y cada tanto escuchan las campanadas de la calle para repetirse entre tanta ausencia de sí misma.

«No pueden, con sus lamentables uniformes, socavar la voluntad de un Pueblo que le dio la concha e’ su madre de ser libre. Su cobardía, sus pisadas, insolentes sobre nuestras cabezas, precisan más que de botas negras. No bastan sus perros escupiendo su aliento sobre nuestra sangre. No olviden que la miseria de sus postradas formas de progreso, se pudren ante la insolencia de nuestra eterna rebeldía. Ustedes matan Ustedes matan sólo saben de la muerte. Nosotros juntamos la arena las piedras las lápidas de un templo profano, donde sus malditos fusiles son nuestros breves epitafios. Ustedes matan: ¡pero para matar a los hombres de la Paz, se necesita más que los caprichos de un infeliz General!» (XIII El clamor de la piel pp 38-39)

En una dialéctica asombrosa, ausencia y presencia se dinamizan entre Las ruinas de la casa. Los ausentes hablan en la voz de los presentes y viceversa. Los muertos hablan entre los miserables estertores de sus asesinos, allí se integran a nuestra vista desde sus cuerpos lastimados, desde sus tumefacciones para adentrarse en nuestro espíritu y revivir. El cineasta argentino Eliseo Subiela en su filme No te mueras sin decirme a dónde vas (1995) crea el fantasma de un joven desaparecido, quien le dice a un amigo el lugar donde se encuentra su cadáver enterrado. Hoy desde la poética, Isaías Cañizález Ángel se atreve a mostrarnos en su elevada visión a los ausentes, cuando denuncian la complejidad oculta en las ruinas donde aún están reinando los ruines.

«Somos la sombra que edifica su propia lapida y fermenta el licor profano de su capitulación. Moradores de una cárcel donde la piel se va cayendo a pedazos y el color de la sangre santifica la impúdica levedad de la existencia. Sólo nos quedan estos retazos, estos flácidos cuerpos que son usados como ejemplo para que los eduquen, para arreglar lo que se ha podrido, para borrar tantas utopías juntas y también para que el orden suba por las paredes» (X Por las paredes p 26)

Y en una estupenda dinamización de la memoria que se desacraliza a sí misma, el poeta nos elabora una advertencia que es denuncia y conjuro a la vez; que pudiera tomarse como una travesura propia de las memorias, cuando se ven obligadas a ocultarse para librar batallas en mejores condiciones.

«La memoria viene ahora en forma de propaganda. Escondida en una cajita feliz. La memoria es la que punza mis noches y me dice, nos dice: ¡volvieron!» (XIX Volvieron, p 51)

Las ruinas de la casa es un espacio poético del que no se puede escapar sin antes ceder a la más necia indiferencia, al que no se puede acceder sin comprometerse con la eterna visión de sus imágenes obligadamente espantosas, con la denuncia de ruindades omnipresentes, con el deseo de reivindicar esenciales ausencias. Si alguien quisiera comprender al alma del pueblo chileno desde su terrible tragedia de 1973, bien podría quedarse por algunos momentos entre estas páginas, donde se visionan estas ruinas y las bellezas ausentes que se atrevieron a soñar una casa, donde todavía gritan justicia.


Datos del poeta:

ISAÍAS CAÑIZÁLEZ ÁNGEL (Venezuela 1973) Magíster en Estudios Culturales de la Universidad ARCIS de Santiago de Chile. Egresado de la Academia de Administración de China. Licenciado en Letras, mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana de la Universidad de Los Andes (Cum Laude). Fue Investigador de Casa de Las Américas, La Habana, Cuba. Ex profesor de trayectoria en diversas instituciones nacionales. Es autor de “De los magos” estudio crítico de la narrativa breve cubana de los años sesenta. Ceremonia de lo adverso,  poemario con el que ganó el Premio Municipal de Poesía, (Trujillo-Venezuela-2003). En 2010, publicó Profanaciones y Derrotas; y ese mismo año, obtuvo, en su país,  el Premio Nacional de Poesía Fernando Paz Castillo con Las ruinas de la Casa.  Actualmente es profesor de la Escuela Venezolana de Planificación (EVP) y acaba de culminar Las buenas razones, poemario que pronto será publicado en Caracas .


domingo, 22 de abril de 2012

VALERIA ZURANO: Poesía Actual Argentina




VALERIA ZURANO (Buenos Aires, Argentina 1975). Ha editado los siguientes libros: Barco en Llamas (poesías y cuentos) Escritores Independientes Unidos, Argentina, 2003. Las Damas Juegan Ajedrez (Poesía en prosa) Editorial Alción, Argentina, 2007. El Gran Capitán-Crónica de un viaje al Litoral (Poesía en prosa) editado en Chile por Ediciones Cortina de Humo, 2008. El libro de las hormigas (Poesía) Editorial Cortina de Humo, Chile, 2009. Operación Claridad (Poesía en prosa) Ediciones Ramos Conspira, Buenos Aires, 2009. Conjuro para detener el temblor (Poesía), Ed. Crónica digital, Chile, 2010. Integra numerosas antologías nacionales e internacionales, entre las que se citan: Voces con vida, I Concurso de Cuento Breve, Salón del libro Hispanoamericano Cdad. de México. “Tránsito de fuego”, Jóvenes Poetas Latinoamericanos 1972-1990, por la Casa Nacional de Letras Andrés Bello, Caracas 2009, Venezuela. Su obra ha recibido numerosos premios, siendo el más reciente, el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes, Argentina año 2010, por el libro La belleza del resentimiento, publicado en el 2012 por Ediciones El Mono Armado, Argentina.

Selección por Gladys Mendía del libro Las Damas Juegan Ajedrez



De todos los ojos que adoro. De todas las manos que tengo. Prefiero tus pies en mi camino. De todas las bocas y las palabras prefiero las tuyas para guardarlas por el solo hecho de satisfacer esa manía de atesorar cosas que pertenecen al pasado. De todos los juegos, esos juegos estúpidos y aburridos, prefiero los tuyos que son de vida o muerte y siempre es más muerte que vida y siempre me dejan perdiéndolo todo, apostando por nada.
De todas las espaldas que naufrago tu espalda es la más distante como un gran océano como un mar profundo y oscuro de algas que flotan enredándose en los dedos. Por eso tu espalda es nada más que una espalda sin mis manos. De todas las cosas que digo solamente una es verdad. De todas esas mentiras. De todas esas bocas. De todos esos brazos. De todos los ojos los que más adoro son los míos.



Esta forma de guardarme en los caminos de tu cuello en el silencio de tus ojos en la forma de tu boca cuando ambas caemos en el amor espeso de la noche cuando la noche nos da sus horas para ser la gran tormenta que se anuncia. Esta situación de hacer malabarismo con los días con el injusto dolor que proponen los días con esos tonos grises de la historia mientras se deshace la piel si la brisa de tu aliento se acerca y ya no podemos más que vaciarnos hasta quedarnos dormidas sobre nuestros cuerpos. Esta extraña melodía de escuchar tu voz en el eco de un caracol abandonado y cuidarlo del silencio mientras estoy muda y callada ante la ola que te envuelve. Esta manera de deshacernos de derrumbarnos delicadamente sobre el deseo sobre las telas que nos desvisten sobre el sol que nos despoja sobre la deliciosa idea de sentir que nos vamos perdiendo. Esta endereza para soportar la distancia fina y cruel como una aguja como si tu vida pudiera ser raptada por las aves como si esperar fuera el destino del juego del tiempo como si esa aguja se clavara en la sombra en los espejos en la lluvia en las hojas secas que duermen el sueño de nuestro amor.


Estoy aquí, lejos. En la noche. Esperando en las alas abiertas de la noche que esas alas te acerquen. Nuevamente esperando a alguien desconocido. Es extraño cuando estamos tan lejos y sin embargo hay un halo imperceptible que cubre mágicamente la distancia y me dice que te espere.
Es un fantasma el que se acerca en silencio y juega a enredarme el cabello y me besa los ojos y se despide en las líneas fugaces de la nocturnidad.
En ese fantasma reconozco tus manos aunque no sepa cómo son tus manos aunque los sueños tal vez sean los que me hablan y entonces me uno al presagio que te trae.
Esas alas blancas que casi pueden tocarme vienen singlando el recuerdo para nombrarte nostalgia en la noche. En esas noches donde tu existir estaba ajeno y yo estaba desmayada bajo la sombra de una roca.



La suavidad de esas manos que contienen el pan caliente, emerge junto al vapor del agua en siluetas que se escapan; las mismas manos que anuncian el transcurrir de las horas. El complejo silencio de esos pasos que te acercan que te alejan. Así serán las mañanas en los días del amor.
Delicado se inclina tu cuerpo en las orillas de la cama en el centro de mi sueño. Tenues destellos atraviesan las chapas oxidadas de un patio añejo de paredes sombrías de una casa más de la gran capital. Así serán las mañanas del amor que no quisimos.
Tus dedos delgados y tibios esparciendo el dulce sobre el pan sobre mis ojos adormilados que no comprenden sobre imágenes difusas de otras mañanas que se mezclan de sábanas haciendo cosquillas de saborear esa presencia inquietante de presentirte. Así serán las mañanas del amor tejiéndose.
La profundidad de esa voz habitando el silencio, haciendo ecos en tu espalda, invitando a estas manos todavía anquilosadas a dejar caricias en las barcas que van por los extensos mares de la razón por los turbios ríos del deseo por los tranquilos lagos de las distancias, esas barcas con caricias que jamás llegan a puerto. Así serán las mañanas del amor desde ventanas.
Atrapada y detenida la imagen en el espejo, el estupor de verme desnuda, casi despellejada, mientras extendés un mate y pretendés no verme y quisiera cerrarme tan sólo un poco porque el viento me arde tanto como el espejo. Así serán las mañanas, mi amor; inevitables.

jueves, 12 de abril de 2012

Sobre Me Urbe, por Miladis Hernández Acosta




Reseña crítica sobre Me Urbe, Brevísima Antología Arbitraria Chile- Venezuela.Por Miladis Hernández Acosta
Cuba


No hay patria sin rapsoda, como tampoco ninguna ciudad despoblada de sus cantores. La poesía es identidad. Sello. Resonancia del espíritu y de la pasión de un pueblo, de un grupo nacional, y de una nación propiamente dicha. La poesía por ende, está unida al tractus de la civilización humana pero con peculiaridades propias. No podemos negar, desde nuestras perspectivas actuales, que existe una múltiple poesía de lengua española escrita en América, que posee rasgos comunes por encima de las fronteras nacionales. Esta pequeña, pero acertada muestra es, una reunión de voces y sucesos que acontecen en dos ciudades de nuestro conteniente. Es un intento de unificar cantos, tonos hacia lo que siempre nos ha de sobrevivir: La ciudad. Urbe, del latín urbs, urbis, metrópoli. Sitio para existir y comparecer, para vivir o morir. La ciudad también como patria única, o mundo ideal. Microsistema de la gran aldea que es el Universo.

Me Urbe, Brevísima Antología Arbitraria Chile- Venezuela recoge por voluntad de sus participantes a veinticuatro poetas nacidos entre 1969 y 1988. Doce de cada uno de estos países. El doce como número que representa a las antiguas tribus de Israel, número de las alianzas, de las mancomunidades en aras de la protección, y de la entrega; pero en este caso, doce de la tribu del insigne poeta venezolano Andrés Bello, y doce del chileno Pablo Neruda. Hombres que le cantaron, cada uno en su tiempo a América, como patria habitual de todos los latinoamericanos.

Ha de escucharse en esta muestra sin fronteras a un coro consumado, pronunciándose en aras de establecer lazos de vecinos, ardides iguales para ofrendarse como un poema global. Un poema resumante, experimental escrito con una vertiginosa pluralidad. Ejercicio pleno de exhibir variadas estéticas que van desde el verso simple hasta las más enmarañadas combinaciones.

Asistimos con esta propuesta del sello Paracaídas editores y Los Poetas del 5 Editora(2011), a una gala mixta, a una alianza de interconexiones, una suma -simultánea -de descripciones urbanas; otras paisajísticas, otras intimistas que percuten con sobrada armonía desde los prototipos textuales hasta el último de los poemas. Sus respectivos antologadores: Gladys Mendía de nacionalidad venezolana, radicada desde hace varios años en Chile, y Ennio Tucci, nacido en Mérida, han logrado una excelente fusión de categorías simbólicas, una extraordinaria mixtura de imágenes: maniobras que transcurren con unicidad y coherencia en un tempo presente que, condiciona con mucha lucidez un mega –texto- de voces, direcciones, acentos y ubicaciones.

Especie de lid, de cónclave, de reflejos, acciones lúdicras que dan visos de postmodernidad o arquitectura ((poética)) del nuevo milenio.

Plurales sintonías, conectadas o focalizadas en un contexto afín, que no excluye las tipicidades intrínsecas de cada uno de los autores convocados en cuanto al cúmulo de rejuegos ideo estéticos. Formulaciones e interpretaciones desiguales para rebasar los límites y colocarnos en un entorno donde dos ciudades convergen en un ámbito amistoso, donde: la poesía es el árbol que da la sombra, y por gracia suministra el oxigeno.

Entiéndase la poesía como un vehículo esencial para acceder a una cognición antropológica que incide con propiedad en cada uno de los discursos que en Me urbe se gestan. En esta oportunidad se ventilan códigos abiertos, novísimos discursos, signicidad “arbitraria”, poeticidad en las formas, ya sean estructuralistas, ya sean formales, o revelación cuasi marginal.

Riesgos que se alternan o se contagian por los incomparables atrayentes, sin proyectar esas condicionantes –antropológicas-, puesto que no hay una postura chilena, ni mucho menos venezolana, sino un grito unitivo, un cántico Novó. Confluentes de imaginería donde hay una incitación al –desplazamiento- con la finalidad de inaugurar un parque, especie de atrio postmoderno en este nuevo Orbe más allá de la exacta geografía. Con ánimo entremos. Confluyamos como habitantes seguros. La sorpresa está en los convites que, aquí con toda libertad se expresan.



Miladis Hernández Acosta.
Princesa de la poesía cubana.
Guantánamo, Cuba.
17 de Marzo, 2012. Bajo las lluvias de primavera.

jueves, 5 de abril de 2012

FÁTIMA VÉLEZ. Poesía Actual Colombiana


FÁTIMA VÉLEZ (Manizales, Colombia 1985). Realizó estudios de literatura y filosofía en la Universidad de los Andes, Bogotá. Actualmente, se encuentra cursando la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia.

Selección por Gladys Mendía del libro inédito Orillas




Promesa del día muerto


El día congela mis párpados ante la espera
y la mañana no nos besa las manos
ni traza con firmeza sus líneas
y una luz no se instala en nosotros
con voz propia
mostrándonos el camino
y un grito no traspasa el instante del abandono
de todo lo que habita y nació muerto entre nosotros

Pues donde había corazón
sólo hay una piel que se resiste a tomar forma
y la complicidad del silencio que extiende sus dominios con raíces oscuras
y nosotros
contemplando la lluvia
cuando ciegamente creíamos en el cielo azul de esta mañana.



Ceguera del presente


I
Unos ojos cerrados por el dolor
lo han estado mirando
Duerme como no duermen los hombres
en su sueño
la respiración es un río suelto
lejos del cuerpo

en su cuerpo
es la quietud del que ha caído
recuperándose desde la sombra


II
La piel debe callar ahora
como si fuera nunca
la mirada se desliza
agua estancada
interrumpida por el vuelo de un pájaro


III
Mira ahora
hay encuentros indicándonos la fortaleza de lo invisible
de mis ojos que se atascan
de mis ganas de no levantarme
de no sentir el calor
ni el frío ciudad
ni el frío alma



IV
Este aquí
donde se detiene el movimiento de la tierra
antes fue cuerpo de lo que huía hacia nosotros
los de pequeñas manos
los que apenas conteníamos en nuestros labios
las primeras sílabas de la contemplación




jueves, 22 de marzo de 2012

PÁLMENES YARZA: POESÍA DE VENEZUELA




PÁLMENES YARZA. (Nirgua, Venezuela 1916). Premio Municipal de Poesía en 1974 con su poemario Contraseñas del tiempo, ha publicado también, entre otros volúmenes, Elegías del segundo (1961), Borradores al viento (1988), Memoria residual (1996) y Expresiones (2002).

Selección de poemas de Gladys Mendía


de Contraseñas del tiempo



III

Removida la coraza de la noche
endurezco frente a la luz como cualquier otro animal.

Busco el mundo lentamente con pie de caminante.
Huyo de penetrar en vertientes continuas,
de diluirme en las sangres como piedra en las olas.

Fuera mi cuerpo es rada, canal de las palabras.
Vaivén saliente de una rama.
Dentro de mí,
en cada simple corola me sucedo
y devuelvo a los aires toda la fiebre dulce.

Mis nombres olvidados
traspasan la calle, densa de gritos y de párpados.
Yo sigo ciertas alas de errancia y soledad
suspensas en mis labios como palabras de entresueño.

Y recuerdo vilanos blancos, ceibos de infancia,
ubres de los árboles fluyendo en el día.

Ahora el ánima
va cayendo en la tarde, como hoja inmensa.

Voy por las calles de los encuentros. Llueve.
La sed puede arrancarme un grito de metal,
pero he desterrado el vaso en que bebía.
Mi hora viene ahíta de cales.
Un sauce asoma en mis espejos íngrimos.

Creo que el árbol me ve y me inunda de adioses.

Hermano, hermano mío, que miras tus relojes,
del tiempo de tus voces huyo en esta avenida.




de Borradores al viento



5

Vuelvo sobre mis pasos voy buscando
aquel camino sordo y ciego
por donde ir en áspera demencia.
Y llego
a un pueblo de garzas, a un árbol seco,
alto candelabro encendido como ceniza de rescoldo al viento.

Llego a una garza sola, asoleándose en cruz,
madero gris en invierno,
a otra que ansía ser
la rosa de la amanecida
al abrazo del campo en los herbales,
tomo el alma del día
en la epeira que perfila la curva del camino,
en el insecto del barranco
que viene hasta mi pecho en giro imprevisible.
Mi proyección camina sobre un hilo de sombra.
Oigo que llaman desde un hito lejano.
Te oigo, oigo el resquicio de tu nombre
¿desde dónde?, ¿adónde?
Me encuentro con la luz, borrada, ausente,
y una palma va en el cielo
y el ceibo todo blanco se empina hasta la nube
como fábula o leyenda.
A un refugio que parece un ilusorio secreto
me encomiendo en este día de diciembre.

Estoy aquí, en Pálmenes y el silencio
y doy de mi pan a la ardilla o al saucedo.
A través de la rama el sol asoma el cielo.
Tú naces lejos, lejos.
Baja una abeja una hormiga por las sobras de mi mesa.
Vacila en la hoja verde la gota de rocío
y cae y se funde en mi frente.
Lagartos transeúntes en tropilla
atisban a este-oeste en la redonda sombra
que proyecta la nube inmóvil.
Mi mano estrecha una mano que no existe.
En el aire quieto crece el instante
huevo de vida y muerte.

miércoles, 7 de marzo de 2012

MARÍA AUXILIADORA ÁLVAREZ: POESÍA VENEZOLANA




MARÍA AUXILIADORA ÁLVAREZ (Caracas, Venezuela 1956). Estudió Letras Hispánicas en Estados Unidos y Artes Plásticas en Colombia y Venezuela. Ha dado clases en Miami University (Ohio), University of Illinois y UNAM (México). Ha hecho crítica literaria y cultural, y ha expuesto en diferentes ocasiones su trabajo plástico. Es miembro del Consejo de Latin American Studies Association (Sección Venezuela). Ha publicado los siguientes libros de poemas: Cuerpo (1985), Ca(z)a (1990), Inmóvil (1996), Pompeya (2003), El eterno aprendiz y Resplandor (2006). Continúan todavía inéditos: Sentido aroma (1994), Pájaro que vuelves (1994), Páramo solo (1999), Tránsito de ruinas (2005), Un día más de lo invisible (2005) y Paréntesis del estupor (2009).
Entre otros reconocimientos, ha recibido el Premio de Poesía del Consejo Municipal de Cali (Colombia, 1974), el Premio Fundarte de Poesía (Caracas, 1990), y el Internacional Award María Pia Gratton (USA, 1999).

Poemas seleccionados por Gladys Mendía


Poema Cuerpo (11)


11
conozco
el tiempo de cocción de las legumbres
las verrugas de las ratas
la importancia de ser la hembra
lo tácito de la procreación
me detengo
en el genital y el alimento
cada día
y recibo de ellos una vida
y una muerte
renovables
y voy desarrollando
un acercamiento
de maxilar de culebra
y voy desarrollando
un sabor sicópata
en la lengua
mientras juego con la basura
y los excrementos
de mi hija
a ella le enseño
la propiedad afectiva
de los dementes
y los mamíferos diarios
muertos en la cocina



Poema Cuerpo (5)

5
sala de parto
MOSAICOS RESES CUCHILLOS
cocina que desuella sin anestesia porque su dueño se lava con
ella el órgano tibio por si acaso cauteriza su conducto lácteo se
ríe cerebral enjuaga sus nervios sensitivos duerme
lejos
de los colchones plásticos
amnióticos
sangrientos
de la hilera
panza bonete libro cuajar rajar sacar
el relleno
ordenar los mosaicos
cose


Poema Cuerpo (12)


12
ella me abre las piernas
desde el piso
trata de ascender
y no la dejo que ahí no hay nada
se cerró la puerta
se acabó la casa
ella quiere devolverse
por las tardes
se me para entre los pies
calva y caliente y no entiende
que la aparto
que esa puerta se acabó
que no se puede
entrar ya ni salir
ni decidirla
que ya basta de quirófano y cabeza
por las tardes amorosas y sangrientas
y ella tiene miedo
y quiere hundirse
en el útero de nuevo
en la noche y la comida
en su cuarto pegajoso
entre mis piernas
y no la dejo que ahí no hay nada
se cerró la tarde para la cabeza
no hay sangre
ni cuchillo que la conduzca
ni boca de perro que la defienda



martes, 28 de febrero de 2012

LYDDA FRANCO FARÍAS: POESÍA VENEZOLANA




LYDDA FRANCO FARÍAS (Sierra de San Luis, Venezuela 1943-2004). Publicó, entre otros: Poemas circunstanciales (1965), Primer Premio en el Concurso Literario del Ateneo de Coro; Edad de los grandes ataúdes (1977); Summarius, prosa poética (1985); Recordar a los dormidos (1994); Descalabros en obertura mientras ejercito mi coartada (1994), con el cual gana el Premio Regional de Literatura Jesús Enrique Losada, Mención Poesía, otorgado por la Gobernación del estado Zulia; Bolero a media luz (1994); Una (1998); Antología Poética (2002). Falleció en 2004, dejando cinco de sus obras inéditas.

Selección de poemas por Gladys Mendía de Poemas circunstanciales (1965)



No nací para ocupar un espacio y nada más.
Ignoro cuál será mi participación.

Me tocó ser mujer y no me quejo,
me tocó caer en la humedad del tiempo,
en la inhóspita sequedad de los caminos
pero aquí me quedo
entre escombros y desperdicios.
Destruyan mi epidermis resentida,
despedacen mis sueños, mi alegría,
aniquílenme
mas no pretendan sancionarme
porque un día aparecí sobre la tierra
y tuve voz y grité
y tuve fronteras y no quise despertar sin ellas
y tuve armas y allí están
perfiladas, inmóviles, ariscas.




de Las armas blancas (1969)


comienza mi poema para nadie porque nadie es la absolución
todos llevan parches oscuros
aquí las cosas no suceden se dicen con naturalidad
esta gente tiene la piel de las victorias pasadas no asimila
esta gente feliz sueña con héroes de la independencia
en esta ciudad nadie mata
música suave franquea la distancia
salmo profundo flota en lo más alto
es la vigilia del poeta que sueña
gato agazapado en la oscuridad
aspiro a la otra orilla
esta orgía de cuerdas es un cerco continuo
en verdad no me lamento
en alguna parte la vida sale de su retiro
evaporando fantasmas de la víspera
en alguna parte no aquí esta gente es feliz



de Summarius (1985)


DÍA DE SIN



MAÑANA DÍA DE SAN JOSÉ
NADIE TRABAJA
TE QUEDAN TRES DÍAS PARA NO HACER NADA
TRES DÍAS TUYOS
TRES DÍAS PARA LEER UN CAPÍTULO
DE CADA UNO DE LOS LIBROS QUE NUNCA TERMINAS
LAS NOTICIAS ATRASADAS
MAÑANA SERÁ DÍA DE SAN JOSÉ
PARA MÍ HOY ES DÍA DE SIN JOSÉ
Y SIN EMILIO
Y SIN MIRNA
Y SIN MILTON
Y SIN LOS AMIGOS QUE TODAVÍA QUEDAN SI ES QUE QUEDAN
Y SIN DERECHO PARA SENTIRSE ASÍ CON UNAS GANAS DE LLORAR
DÍA DE SIN UNA LÁGRIMA
ES ESTÚPIDO





de Una (1985)



lisa y llanamente abre los ojos
se coloca la máscara del día
las zapatillas de rondar sobre el abismo
las pestañas de ir a los oficios
las alas de volar hasta la fábrica
a marcar la tarjeta que computa
la no vida
he aquí esta mujer lívida como un fantasma
real como una espina o una piedra
que menstrúa
que copula
y se vale de ciertos artificios
como teñirse los cabellos
ponerse sombras en los párpados
sacarle brillo al piso
brillo a la soledad
brillo a la parcela de aliento
que guarda en los cartílagos
en la marejada del corazón
en la penumbra de los sueños
donde a veces relampaguea
la dormida tenaza
guijarro contra espejo
preñez a contracielo

(la rabia de tener que lavar los mismos platos)
escucha ruidos que le vienen de adentro
fascinada por la comprobación
he aquí que esta mujer despierta
alarga la mirada sobre el mundo
y el mundo se retrae abatido
por un inminente apocalipsis




de Recordar a los dormidos (1994)



rasgo las vestiduras
me desprendo de lo suntuario
esta muerte holgada
y esta vida indecente
y traslúcida




de Bolero a media luz (1994)


si soy el capricornio
algo de cabra he de tener
si vengo de la neblina
de la roca caliza
del haitón donde el eco avaricia
el hilo de voz que no devuelve
si desnuda me bañé en los canjilones
si la montaña sigue allí
algo de sombra me quita
si sigo de pie atolondrada y renuente
si me revuelco en la sed
si tanteo buscando húmedas sílabas
y doy con párpados de invierno
es alucinación de los sentidos
si en cambio
un deseo vehemente me solicita
es que caerá sobre mí
un aguacero imprevisto
que me volví duende
que me fui viniendo por el río que se iba






de Descalabros en obertura mientras ejercito mi coartada (1994)


se desprende
un candor de pulseras
una deforestación
de rubíes
nunca estuvo la sangre
tan tijera
si me llaman
digan que no encuentro los pies
que el reloj se detuvo
que fui tras el rastro
de una quemadura en mi ombligo
que morí de mal parto
que me soñaron
que me seguiré pesadilla
y mala sombra



de Aracné (2000)



tejer en el vacío
es desprenderse de uno mismo
caer en el vacío
es recuperar el revés
lo que encandila

sábado, 18 de febrero de 2012

CHEMANÉ ARIAS RODOLFI: Poesía Actual Venezolana




CHEMANÉ ARIAS RODOLFI (Tucupita, Venezuela 1978). Historiador del Arte. Trabajó durante dos años en Egipto fotografiando los monumentos de El Cairo. Ha dado clases universitarias en Arapuey, Nueva Bolivia, Ejido y Mérida. Autor del libro La Iglesia de San Miguel de Boconó y su retablo mayor. Actualmente forma parte de Encayapa, colectivo dedicado a conocer y aplicar técnicas constructivas de la arquitectura tradicional de Venezuela.

Selección por Gladys Mendía




O-O

Y si yo tuviera los lentes redondos,

¿Mi pecho estaría cruzado por
el emblema de Santiago
como aquesta Mérida?

¿O amarrado por una flor lapizlabial
a la raíz de una bala?

Quizá prepararía té y galletas
para mis amigas
de mínimas tardes.

Habría redactado un tratado a las gracias
y desgracias
del ojo del culo
o una canción
en la que me llamo morsa y hombre-huevo.

Habría dado a luz el mejor soneto de la lengua castellana,
hijo del Amor
que mueve al sol
y las demás estrellas
más allá de la muerte,
o la canción que todo lo imagina:
¨nothing to kill or die for¨
-¿y ese vientre moreno y tenso
como la goma lúbrica de la canela?
-¿y tales ojos como el abismo en la noche?
Claro que luego sería preso
y tengo hijos que alimentar.

¿Sería yo un creador de belleza?
Si, como los demás, apenas puedo amarrarme los zapatos
y usar el celular.

-hay legiones sin celular ni zapatos

Y la belleza que ya está allí, sin que nadie la empuje,
sino que aparece entre las grietas,
en los juguetes de plástico y los motores de los carros:
¨take credit for it¨ le dijo a Gehry su profe de cerámica
y en los créditos no salgo

yo

aspiro y espiro
mi destino línea de fuga
que se escapa triangulado entre el emblema, las galletas y la bala.

(8 de junio de 2010)



Esta ciudad me hace pensar cosas extrañas
y desear imágenes de formas olvidadas,
la lluvia que regresa a nubes apagadas,
el parque silencioso, el hilo de la araña

quema la tarde
las naves del tiempo

sobre el espacio oscuro. La tez de la guadaña
corta la soledad y trazo sin medida.
En el led de tus ojos estallan las vitrinas
y el poliéster se arroja a tu cuerpo en campaña

las abubillas y las calandrias
vuelan
sobre los jardines de Nínive

publicitaria. Quién llora tras la fachada:
las cifras y modelos de nuestra Compañía
estrangulan la luna del Mar de los Sargazos.

célebre por tu cintura
y el arco de tus hombros;
por los remolinos negros
en tu nuca de seda

Los usuarios prefieren la dicha procesada:
tu corazón y el mío extractados en pasos
repetibles. La tele nos hace compañía.

y sobre los ríos de Babilonia
se dibuja la sonrisa
del ángel exterminador.

(Valencia-Mérida, agosto 2010)



Medley / Varia


Final

Nos consume el afán de más y más.
Si consiguiese ver
con ojos de certeza

más allá de mí mismo

y me encuentre fielmente

más allá del revés del espejo

no habrá muerte o temor:
Cuando algo es querido por el Cielo
ya nada se le opone.

I

Dicen que los demonios usan botas;
los ángeles, escarpines;
y las mujeres, alas invisibles
con las que acarician a los niños
y se roban a los enamorados.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,
cada día una obra.
Todo en siete sonidos
cinco sonidos
y otros siete sonidos
silábicos
los ángeles suben y bajan al Sol
por la escala diatónica
de tu terso romavali.
Ocho, nueve, diez, once, doce, trece
nuestras vidas son torrentes y arroyos
que van a dar a la mar
que es el morirse
en la membrana erizada de tus pechos líquidos
sin amarras
felizmente alejados
de soledad y tiempo.

II

Capitán Garcilaso, este es el programa para la Ciudad del Sol:
Night in Managua
Solaris
Ella
Plenilunio
Pico-Pico
My Heart, My Light
Complicated
Blue Tropic / Tristes Trópicos
Maracuyá
Una canción, una tarde
Luego de la muerte
habrá alguien que cante
bajo un árbol de maguey
cual Ella Fitzgerald o Billie Holliday
música nunca antes escuchada
en esta tierra.
Garcilaso,
a imagen y semejanza
de Adán en el Edén
no existimos sin palabras,
nombrando cosas
que son palabras de otra voz.
Garcilaso,
cómo convertir esta habla de mozos de mulas
en vehículo adamantino de gracia y belleza,
hacerla decir lo que dice Dios
en lenguas más antiguas, Fray Luis.
¿Cómo se dice Ridwan en castellano,
cómo se dice Pâramitâs
o cómo se dirá Akuena?

III

Dueñas que habéis intelecto de amor:
a escuadra y plomada
construyo una casa
al ritmo del sol y de la luna.
La cárcel son las palabras
y la liberación.
Bellas como la luz de un campo de maíz,
cuento las cuentas de mi rosario,
tendrá 108, 99 o 54
flores de los capullos del Paraíso
la majestad de vuestras corolas
anuncia la joya que reposa en el loto.
Al final
disipa el afán de más y más.
Si consiguiese ver
con ojos de certeza
más allá del espejo
de mí mismo
y me encuentre
no habrá muerte o temor:
Nada se opone
al mandato del Cielo.

(septiembre-octubre 2010)




Stella luci stellarum

Dante, enamorado de las estrellas
Alfonso Reyes


Acercando una linterna encendida
a cualquiera de tus orejas puedes
escuchar las estrellas, cual si fueres
rojo como el amarillo. La vida
en cápsulas de cristal recluida
sabe a feo la paz de las paredes
de la oficina: odios y mercedes
en papeles y desapercibida
se fuga la brisa de tus cabellos
hacia los arrayanes. Los venados
carician las copas de los bucares
y los pomarrosos como si a ellos
llevara la autopista otros lugares
y a los arroyos los días soleados.
Las estrellan también cantan de día.

(6 de noviembre de 2010)




dolce stil novo

Me pegó un tiro un carajito.
No le vi los ojos, llevaba lentes oscuros.
Mejor me hubiera escupido.
La bala ardía como todas las llamas del Infierno,
la bala acariciaba como todas las flores del Paraíso.
Penetró por una cavidad y luego pasó a otra
y luego a otra y a otra,
en zigzag,
como la bala que mató a Kennedy.
Se disolvió en mi sangre,
ahora intoxicada de un alka seltzer milenario.
Me dejó una herida en forma de volcán inverso,
inmensa,
por la que se me salen la vida y la muerte,
la sangre y las palabras.
Me duele como si hubiera arrancado
algo más mío que un pulmón.
La bala tiene un peso metálico
fundido en mis oídos y mis huesos
en mí
la bala florecerá de oro.

(agosto 2011)






viernes, 10 de febrero de 2012

RAMIRO SANCHIZ: Narrativa Actual de Uruguay

El avance

Ramiro Sanchiz

Uruguay

Al despertar me encontré en mi vieja habitación; no había rastro alguno de los otros enfermos. Alguien la había ordenado durante mi ausencia, llevándose la enorme cantidad de papeles, fotografías y libros de los que me había rodeado durante los confusos insomnios que antecedieron a mi entrada al hospital. Fue sorprendente saberme allí, pero esa noche, misterios aparte, logre dormir bien. Al otro día desperté sin dolor. Palpé mi abdomen con cuidado -y miedo-, pero no sentí incomodidad o malestar. Alguien me había dejado una bandeja con comida. Constaté también que la puerta estaba cerrada desde afuera. Desayuné a la espera de que la digestión se me volviera imposible, pero no fue así. Todos los procesos de mi cuerpo parecían haber vuelto a la normalidad, inclusive la defecación, que concreté en un retrete dispuesto en un rincón del cuarto. Después debí quedarme dormido. Hacía años que no dormía en paz. Al despertar descubrí una mancha en la pared, como si alguien la hubiese tocado con un dedo viscoso y dejara un rastro putrefacto, como dicen los poetas. Acerqué mi nariz: no despedía olor alguno. Un almuerzo consistente en carne, papas al horno y ensalada, más una jarra de agua fría, esperaba en el mismo lugar donde había aparecido el desayuno; apenas terminé de comer me venció el sueño. Dormí por lo que debieron ser seis o siete horas, y cuando abrí los ojos, allí estaba mi cena.
Estos curiosos acontecimientos se repitieron una y otra vez. Basándose en la frecuencia de las comidas, es posible calcular que fui rigurosamente alimentado a lo largo de varias semanas. Un día (las fuerzas habían regresado a mis músculos, la carne volvía a ser firme y ya no se me adivinaba la osamenta) abrí la puerta, o me dejaron abrirla. Salí a un amplio pasillo de pisos de tabla y lambriz hasta la mitad de las paredes. Los zócalos eran polvorientos y sentí la presencia de arañas minúsculas. Nadie, por ninguna parte.
Durante todos aquellos días la mancha no hizo más que crecer. Llegó a adquirir volumen y detalles, como si fuera una semilla que daba origen a una extraña forma vegetal. Me sentí arrinconado, invadido: estaba empotrada en la pared, pero sus zarcillos crecían a gran velocidad y pronto llenarían la habitación. No sentí miedo, sin embargo; a cierto nivel inconsciente yo esperaba esa proliferación. La entendía.
Al día siguiente de mi salida al pasillo dejaron de alimentarme. Las comidas ya no aparecieron en la habitación. Recorrí la casa -enorme y abandonada- en busca de una despensa, que encontré con una extraña y reconfortante alegría, alimentada también por la constatación de que había alimentos para varios meses. Entonces di paso a otra rutina. Podía controlar mejor mis ciclos de sueño, así que, si bien dormía en la misma habitación junto a aquella planta monstruosa, dejaba transcurrir las tardes en la biblioteca y las primeras horas de la noche en el observatorio. Al principio miraba las estrellas, pero pronto mi curiosidad se volcó a la ciudad en ruinas dispersa alrededor de la casa. Pasado el primer mes (el retorno de la luna llena fue mi primer indicio de un tiempo firme y real) se volvió imposible regresar a la habitación. La planta ocupaba casi la totalidad del espacio; sus zarcillos se habían cubierto de pelo y surgían como tentáculos de un núcleo central, palpitante y animal. En vano busqué en los manuales de zoología de la biblioteca. La palabra "bezoar", sin embargo, parecía ocultar un significado importante.
Rápidamente la planta –sigo llamándola así porque es lo que más parece aludir a su crecimiento ciego, su manera barroca de invadir todos los espacios de una antigua civilización u orden– cubrió los pisos más bajos. La biblioteca fue asimilada y sólo logré salvar una novela sobre un hombre que tiene un enemigo risible y, hacia el final, está claro que él lo ha imaginado o creado sacando y dejando crecer lo peor de sí, lo que más odia de sí mismo. También me hice con otra novela, titulada La glorieta, y un libro de cuentos en el que encontré la curiosa frase “un hombre que conoció en un golpe de suerte a una Diosa y la perdió jugando una partida de ajedrez”. Me refugié en el observatorio a leer y aguardar los zarcillos-tentáculo, mientras repensaba el plan de escalar la fechada y acceder a la calle. No pasó mucho tiempo antes que tal hazaña se volvió impostergable. Deseé explorar la ciudad, salir en busca del hospital donde había estado internado, encontrar a alguna persona, ángel o demonio, perro, gato, rata o ratón con quien hablar. Mis pies golpearon el jardín el día en que se cumplían nueve meses de mi recuperación. Dediqué semana tras semana a explorar las calles vacías y los edificios derrumbados. Al principio me asustó la posibilidad de no encontrar comida; pronto, sin embargo, dejé de tener hambre. Y no encontré otra cosa que ruinas, caminos y devastación. Ninguna señal de vida en la otrora majestuosa Ventomedio, sólo la planta que emergía de la casa y avanzaba entre los edificios en una lenta metástasis.
La perspectiva de abandonar aquella ciudad me hizo sonreír. Me aferré a los libros y a los años por delante y empecé a caminar.