domingo, 7 de abril de 2013

CAROLINA LOZADA. Narrativa venezolana actual



CAROLINA LOZADA (Valera, Venezuela 1974). Licenciada en letras mención lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad de Los Andes, ULA, Mérida). Es investigadora de la Cinemateca Nacional. Ganadora del I Certamen Internacional de Relato Breve “El País Literario” con el cuento “Viejo bar. Viejo tango” (Madrid, 2005); del Premio Municipal de Narrativa Oswaldo Trejo por el libro de relatos Memorias de azotea (Mérida, 2006) y del Premio Nacional de Narrativa Solar por su libro Adictos y transeúntes (Mérida, 2007). Además, su libro Historias de mujeres y ciudades obtuvo mención publicación en el I Certamen de Narrativa Salvador Garmendia (Caracas, 2006) y mención de honor en el II Concurso de Narrativa Antonio Márquez Salas de la Asociación de Escritores de Mérida (Mérida, 2005), y Los cuentos de Natalia obtuvo mención publicación en el II Certamen de Narrativa Salvador Garmendia (Caracas, 2007).


Selección por Gladys Mendía del libro Los cuentos de Natalia


La bruja


Cierra las cortinas para comenzar el conjuro. Lo acuesta en la cama, le abre la camisa, le ausculta el corazón, aun está vivo. Le pide que cierre los ojos y que no los abra hasta que ella se lo ordene. Se aproxima a su bolsa y entre pequeñas botellas de distintos colores saca una de aspecto alquimista y azul como fluidos eléctricos. Pasa frente al espejo y este le devuelve, apenas, un reflejo de sus movimientos. Se acerca al hombre, él abre la boca y ella entra en forma de fluido. Hombre moribundo por dentro, espacio rojo y nocturno, reducto de la acumulación del tiempo. Hombre ajeno a cualquier pertenencia, simiente de manifestaciones telúricas. La bruja se detiene a explorar cada molécula incrustada en el cuerpo sobre la cama. Huele, toca, escucha. Sobre el techo se acomoda la noche, se oyen pasos con música. Ella murmura encantamientos, palabras que el viento disuelve con la boca. Él se mueve, ahora es el hombre que está dentro de ella. Dos manos que explorar dos pechos menudos, una mano que se coloca en el centro y lo cuida celosamente. Un espasmo químico que intenta abrir los ojos del hombre, pero que ella cierra con sus labios. Desde adentro se ven subterráneos de luces y firmamentos con lunas llenas y cuartos menguantes. La palabra sale ahogada de la boca en una lengua que no existe. Amor. Dios. Sí. Mátame. Ella le pide que abra los ojos. El hombre va abriendo su mirada y una sonrisa le devuelve su vitalidad. Él puede entrever en medio de las persianas de sus párpados cómo ella, con su mano, le clava el corazón. Pronto la bruja se disuelve en el espejo, la habitación queda a oscuras con el sonido de un corazón agonizante.



del libro Historias de mujeres y ciudades


RELACIONES EN TIEMPOS VERBALES 


Él espera la vida sentado en la parada del colectivo. Ella sube a la micro vestida de colores. Ambos ocupan asientos diagonales, cada cual asomado a la ventana que le correspondió. Los rostros, letreros y paradas se reproducen afuera, mientras ellos van pensando en sus tiempos verbales. Él, en su pretérito imperfecto, cuando se enamoraba, cuando amaba, cuando se casaba, cuando su mujer se iba y lo abandonaba. Ella, mientras, piensa en su futuro imperfecto, cuando la vida le sonría, cuando se vaya de la ciudad, cuando deje de llover sobre sus párpados mojados. Entretanto el presente va haciendo su parada, pero ninguno de los dos se percata de ello. El chofer mira por el espejo y observa ambos rostros opuestos entre sí entregar sus miradas al afuera que no los involucra. Pronto el autobús hará su última parada, siguiendo las señales en la vía, ambos bajarán y una vez fuera cruzarán una instantánea mirada y luego cada cual seguirá su propia dirección, él hacia su pretérito imperfecto, ella hacia su futuro imperfecto.






sábado, 30 de marzo de 2013

BENITO MIESES. Poesía Actual de Venezuela


BENITO MIESES nace en 1958. Pintor, poeta, diseñador gráfico. Ha publicado el poemario Trece (Ediciones Leña, 1982), Nuevas voces (CELARG, 1992), Nombrarse con las cosas (Ediciones Mucuglifo, 1995) y Alfredo, las noches y las calles (Taller Editorial Círculo Rojo, 2001). Obtuvo premio en el XI Salón Caribe. Museo Arte de Coro, MACSI. 1997, I Salón “Luisa M de Schirripa”, Coro.1998.

Selección por Gladys Mendía




Alfredo, las noches y las calles


A Lautremont, el Vampiro



Alfredo, ¿recuerdas las viejas postales, las imágenes fijas de tu cámara, tu foto en Londres junto al viejo Marx? ¿Recuerdas el olor a plomo de las viejas imprentas, tu experiencia como editor en los vericuetos del oficio? Creíste en nuestra palabra, allí en el desalojo de un pasillo.
Alfredo, ¿Cuánto tiempo dura este suicidio cotidiano donde nos embarcamos?



Tenía que pegarle. Lo pedía con angustia, sin disimulo. No fue el gesto de mis nudillos por grabar su piel, ni el instinto guerrero que fluye entre mis venas. Tenía que hacerlo para que su sensibilidad no estallara en desechos, trozos de una historia de calles nunca caminadas.



La noche nos cobija, nos arropa y es solo el tránsito. Una mano rompe el aire, busca estrellarse en una tez que clama. Un instante marca el pacto. Otro día seré yo, estaré allí entre sombras y alguna mano restallará en mi rostro, quizás clamando por ella, anhelándola secretamente.

Solo entre sombras, mi amigo me muestra los hechos.


Somos tan parias, Alfredo, que solo nos pertenece el recuerdo. Los amores, los hijos, los cuerpos: pasaron. Solo tenemos nuestro húmedo traje que vamos diluyendo poco a poco pero con certeza para cantar el tránsito. Heredamos la estirpe de los malditos, bebemos siempre en el tiempo que huye y necesitamos la embriaguez, el vértigo, este territorio de la conciencia que todos miran de soslayo. Somos aristócratas, reyes en exilio, ángeles caídos, por eso la gente se parta al ver nuestros ojos llenos de noche.


Mi situación es insostenible. Vivo lo que me toca, aprendiendo la humildad de los místicos como el más violento de los hombres. Recorro lo bajo y lo alto. Vivo como príncipe y como mendigo. Habito en cuartos que el azar me depara y no me extraña despertar en cualquier parte. Todo lo hago sin falsedad, con resignación y nadie podrá hacerme reo de decir inútilmente. Cuento los días por las hendiduras y el desgaste de mis zapatos, por las cuadras recorridas, por la memoria de la ausencia. Miro con fascinación las cosas que me pasan: atestiguo, aprendo. Los instantes son como gigantes fugaces, las circunstancias me han aligerado el sueño. Escribo estas hojas como testimonio de un terrible milagro. El auxilio le viene al hombre en los amigos, los amores, los compañeros de viaje y en este afán de aferrarse a la libertad como un demente.





sábado, 23 de marzo de 2013

FRANK BÁEZ. Poesía Actual de República Dominicana




FRANK BÁEZ. (Santo Domingo, República Dominicana 1978). Poeta y escritor. Ha publicado los libros Jarrón y Otros Poemas (Editorial Betania, Madrid, 2004), Págales tú a los psicoanalistas (Editorial Ferilibro, Santo Domingo, 2007), con el que obtuvo el Premio Internacional de Cuento Joven de la Feria Internacional del libro; Postales (Editorial Casa de poesía, San José, 2008; Editorial Textos de Cartón, Córdoba, 2009, Editorial Cara de Cuis, Córdoba, 2010, 2011; Editorial Ediciones De a Poco, Santo Domingo, 2011; Ediciones Liliputienses, Madrid, 2012) , que obtuvo el Premio Nacional de poesía de la República Dominicana; y En Rosario no se baila cumbia (Editorial Folía, Buenos Aires, 2011). Sus textos han aparecido en diversas antologías; entre estas se encuentran: Cuerpo Plural. Antología de la poesía hispanoamericana contemporánea (editorial Pre – textos, 2010); y Antología de crónica latinoamericana actual, Darío Jaramillo Agudelo, ed (editorial Alfaguara, 2012) Es coeditor de la revista de poesía Ping Pong: www.revistapingpong.org.  Junto a Homero Pumarol fundó y conforma el colectivo de spoken word El Hombrecito que tiene editado dos discos: “Llegó el hombrecito” y “La última vuelta”.  Lleva un blog: www.franbaez.com

Selección de poemas por Gladys Mendía

Llegó el fin del mundo a mi barrio


Llegó el fin del mundo a mi barrio
sin que a nadie le importara.
Mis padres tenían puesto CNN
esperando el boletín especial.
Los liquor stores y los cyber cafés
siguieron abiertos hasta tarde.
Nadie comprendía las señales.
Hasta la mujer que vio la silueta
de la virgen de la Altagracia
en el cristal delantero de su jeepeta
fue al car wash a lavarla.
Moteles y bingos estaban abarrotados.
Las evangélicas que con sus panfletos
habían anunciado tanto el fin
se fueron a la cama temprano.
No cortaron las líneas de teléfono.
Ni se llevaron el agua y la luz.
Nadie vio las estrellas que caían del cielo.
Para cuando el arcángel Miguel sonó la trompeta
el partido de los Yankees
iba por el octavo inning.


— Autorretrato —


Rodé al año y medio por las escaleras hasta el segundo piso. A los seis casi me ahogo en una piscina.

A los siete me arrastró la corriente de un río. Me golpearon con un palo, con la culata de un fusil,
con una tabla. Me propinaron un codazo en la cara y otro en el estómago, rodillazos, machetazos, foetazos.

El perro del vecino me mordió un brazo.

Me cortaron una oreja haciéndome el cerquillo. Noqueado. Abofeteado. Calumniado. Abucheado. Apedreado.

Perseguido por sargentos en motor. Por dos cobradores.

Por tres mormones en bicicleta.

Por muchachas de Herrera y del Trece.

Me han atracado treinta veces.

En carros públicos. Taxis. Voladoras. A pie.

Alguien me dio una bola y me dijo I am gay. Me robaron un televisor, un colchón,
seis pares de tenis, cuatro carteras,
un reloj, media biblioteca.

Se llevaron varios manuscritos y cometieron plagio.
(Con lo que me han robado pudieran abrir
una compraventa en Los Prados)

Me fracturé el brazo derecho, el anular, la cadera, el fémur y perdí cuatro dientes.

El hermano Abelardo me dio un cocotazo que todavía me duele.

En la fiesta de graduación me cayeron a trompadas y botellazos.

Luego publiqué un libro de poesía y una vecina lo leyó
y escéptica dijo que era capaz de escribir
mejores poemas en media hora, y lo hizo. Accidente con un burro en la carretera.

Intento de suicidio en Cabarete. Taquicardia. Hepatitis. Hígado jodido. Satanizado en Europa del este. Pateado por mexicanos en Chicago.

En Montecristi una mesera me amenazó de muerte
(ahora mismo, clava alfileres en un muñeco idéntico a mí)

Los vecinos sueñan conmigo baleado.

Los poetas con dedicarme elegías.

Otros con rociarme gasolina en la cabeza y arrojar un fósforo y ver mis rizos en llamas. Otras con llevarme a la cama. Y hace semanas un policía me detiene y me pregunta

si yo no era el poeta que había leído poesía aquella noche y le digo que sí y el policía dice que son buenos poemas y hace una reverencia o algo así.



— La pelota que lancé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo —


Siempre quise ser el primer dominicano en la NBA.
Para entonces poner un dominicano en la NBA
era tan difícil como poner un dominicano en la luna.

Practiqué tiros libres, corrí, hice marineros,
sentadillas y lagartijas.
Parodié ganchos, donqueos.
Jugué veinticinco quintetos al día.
Mandé hacer una franela
con el número veintitrés y lloré
cuando Magic Johnson anunció que tenía sida.

Un día toqué la malla de un salto.
Luego toqué el tablero.
Nunca llegué a tocar el aro.

Conseguí esas pesas
que se amarran en los tobillos
y que incrementan el salto.
Pero no funcionaron y me las cambiaron
por unos Converse Magic con aire comprimido
que me robaron mientras jugaba bajo
un transformador en San Carlos.

Compré unos Reebook Pump
y me expulsaron del equipo nacional
de minibasket.
Me faltaba estatura, alegaron.
Ni empinado era lo suficientemente alto.

Dormí trece, catorce, quince horas al día
para acelerar mi crecimiento.
Comencé a comprar jarabes,
vitaminas, minerales, suplementos.
Luego de once meses
creo me estaba encogiendo.

Hice barras.
Ejercicios de estiramiento.
Le pedí a Jesús, a la Virgen
y al hombre elástico
unas míseras pulgadas de más.

Ya tengo treinta años y todavía necesito
dos pulgadas para alcanzar los seis pies.
En vez de llegar a la nba me mudé de barrio
y ahora juego dominó
en donde da lo mismo si eres enano.
También escribo poemas
y se los dedico a quien se me ocurra.

Por ejemplo este, que dedico a los que ya no se quitan
la camiseta al jugar básquetbol
porque les ha crecido pelo en la espalda.

Espero que lo gocen y que aplaudan.



Anoche soñé que era un Dj


Llamo por teléfono a Miguel y le pregunto
si piensa que me iría mejor de DJ o como poeta
y Miguel responde que siga como poeta.
Mi novia también dice que como poeta.
El hermano de mi novia dice que como poeta
y una jevita que hacía una fila en el cine y que recién conocí dice que como DJ.

Las menores me ven más como DJ
y las mujeres que compran en el supermercado
dicen que persista con los poemas.

Mi mamá dice que como poeta.
El plomero dice que poeta.
Los cinco poetas que conozco me dijeron
que me iría mejor como DJ.
Mi hermana se abstuvo de votar.

Fui a ver a DJ Tiesto
y una gringa me tomó de las manos
y me explicó que los DJ son criaturas de Dios.
-Son ángeles- dijo y mientras hablaba
yo imaginaba a los DJ volando
con sus turntables alrededor de Dios
como si fueran mosquitos y Dios los espantara
con la mano.

Pero bueno, la cuestión es si los poetas y los DJ
se pueden conciliar.
Si pueden ser uno,
si es posible escribir con una mano poemas
y con la otra pinchar discos,
si se puede ser mitad poeta y mitad DJ,
si del ombligo para arriba soy poeta
y del ombligo para abajo soy DJ
o al revés
o quizás que un poeta se convierta
en DJ las noches de luna llena
o quizás estoy exagerando
y en el fondo todo DJ quiere ser poeta
y todo poeta quiere ser DJ.

Hay una fábula en donde un DJ y un poeta
caen en un pozo.
Empiezan a vocear y a vocear hasta
que un hombre se asoma y les tira una
cuerda para irlos subiendo poco a poco.
Sube al DJ primero y cuando se la
arrojan al poeta este grita que lo dejen abajo
y el hombre y el DJ así lo hacen, aguardan
en silencio y se marchan al rato.

sábado, 16 de marzo de 2013

LUIS PURIS. Poesía Actual de Perú


LUIS PURIS (Junín, Perú 1987). Ha publicado los poemarios Sociedad NN (2011 Editorial La Guerra Florida); Días de Soberbia (2011 My Lourdes Cartonera) y el fanzine Re-nací-miento (2011 Oxizo Editores).

Selección por Gladys Mendía del libro Born to Pretend (2011 Pasco, Oxizo Editores)


El ruido / ese disparo / multi-direccional / que viene entre vaivenes como el viento de otoño / derrotando cualquier sensación / y cuando llega / ¡Oh! / Cuando llega / un tiritón /  y la bufanda es tan eficaz / ay / Otoño / Invierno / Verano / ay / qué será de ustedes que parecen eternos en esos últimos tiempos cuando todo / todo sea más frío que tú – Invierno / ¡Oh! Día / ¡Oh! Noche / qué será en ese mañana cuando ya no seas sustantivo sino adjetivo / ¡Oh! Oscuridad / ¿Y acaso alguno siquiera susurrará? / Ruido / ruido que finalmente no tendrás nombre / porque no habrá oídos / mente / boca que opine acerca de ti / ruido tú que ahora vienes escalando las montañas como el lamento eterno de coexistir entre vida y muerte / qué será en ese mañana cuando nadie note tu estrépito o tu silencio.


Yo soñé con la vacuidad / me deslicé mientras mi espíritu sucumbía al placer / yo me despedí de ti Janny / de ti Lina / de ustedes amigos / me escapé en ese espectro / ay Doppler sino no lo hubieras descubierto / qué tan malo hubiera sido no saber los cambios sonoros en la distancia / Jobs que me convenciste de dejar la universidad / ay pero si hubieras sabido que hay hombres que nacemos para fracasar / hubieras logrado que me envíen a algún gulag / igual ya estaba muerto / pero yo tonto /  tonto / súper tonto / que no pudo consigo mismo. / Ay…esta libertad duele / duele y mata más tus páncreas. / Volví / volví / volví / hombres de letras / artistas mediocres como este insignificante viajero / todos aquí sabemos que no debemos hablar / porque podría suceder un genocidio. / Yo que no me siento como ustedes / despedido / alejado / recordando las viejas estrategias / la vieja / la neo / tantas chácharas poéticas / tratando de inventar las nuevas letras / ay Janny / el Albert que está decidido a treparse el árbol más viejo para grabar su nombre en la misma cúspide / todo / ese espacio / esos códigos-neutrinos que llegan a nuestras cabezas y las captamos como androides programados para decodificarlos / ese camino nauseabundo / que ambos bien sabemos nos llevará al fracaso o al antifracaso / pues acaso el olvido y la fama – la pobreza y la riqueza no son anomalías desfasadas del estándar social / cualquier anomalía social como el mismo talento o el genio son patologías. / Yo soñé con la vacuidad / me aterroricé / viéndome en el infinito temblando y riendo descontroladamente / me despedí entonces de todos / de Janny / de Lina / de mis amigos –los pocos que me  quedan- / del Albert mientras entremezclaba sus sueños con la larga –larga- larga felicidad conyugal / yo vacuo / ridículo e insignificante / me entremezclé  con la misma energía oscura.


sábado, 9 de marzo de 2013

KREIT VARGAS. Poesía Actual de Perú


KREIT VARGAS GÓMEZ (Arequipa, Perú 1984). Arquitecto. Formó parte del proyecto Editorial “Bastardía” (2006). Obtiene el 1er lugar en los Juegos Florales de la Universidad Nacional de San Agustín (2007). Forma parte de la exposición “Visual Poetry & Performance Festival” (San Francisco – EEUU, 2008). Obtiene el 1er lugar en el concurso “Plumas de Búho” (2011). Ha publicado en la revista “Pterodactilo” de la Universidad de Austin (Texas – EEUU, 2009) y en la revista LDDS (Santiago de Chile, 2012), traducido al portugués por la revista Zunái (Brasil 2011). Ha publicado el libro objeto Elephant Gun (Editorial Cascahuesos, Arequipa, 2009), el registro poético-sonoro Santería (Editorial Dragostea, Arequipa, 2011), Dislexia.net [La danza de los extraviados] (Astrolabio Ediciones, Cuernavaca, 2012), con el que obtiene el reconocimiento a la mejor edición de libro independiente organizado por Fondo de Cultura Económica en México. Sus textos han sido recogidos por las antologías Plumas de Búho (Perú 2010), Mi país es un Zombie (Ciudad de México, 2011) y 4M3RIC4 2.0 Novísima Poesía Latinoamericana (Ciudad de México, 2012). Ha participado en festivales en México, Perú, Chile y Bolivia.

Selección por Gladys Mendía del libro Santería



/Puente Bolognesi/

Mientras me veo en ellos
Me alejo
Lento y transparente

Con el desastre de mis dientes
Y el apuro de mis piernas por alcanzarte   en los días que dejé pasar

Vistiendo colores irracionales
Marchito mis ojos
Con el amor de quien sueña al pie de un acantilado
La claridad deslumbrante de la caída




Este cielo no contemplaba respiración alguna                            Bajo el páramo de pestañas azucaradas

/Interminables/
Tus piernas multiplicaban en la humedad mariposas

Esta iglesia y sus santos no conciben en sus pechos
El lenguaje frenético de tus tacones golpeando los techos del mundo

Y si algún amor se iniciaba a tus pies

Solo San Juan de Dios iniciado entre adoquines y herrumbre blanca
Hacen material esta santa procesión de carne

Mi santa paloma ha caído dolorosa como un disparo contra la vieja orden arzobispal
Bajo la mirada errática del tumulto suspendida en  un adiós

Ha llegado hecho distancia desde ninguna parte
Con los bolsillos congestionados de ternura





***



La noche                 nacía de la garganta de Amy
De sus pechos colgaba el cielo evangelizado con placeres de algodón manufacturado

Envuelta en un vestido de aire que desbaratan mis manos
Estas que llevan días en agua remojando una caricia blanda




/Puente Fierro/

Ahora
Colocas
Estos
Colores
Subversivos
En
Mis
Ojos

                                    /La calle del puente nunca unió tanto dos abismos/

Me dejaste este rastro de peces muertos
Y un cauce vacío en la forma de un beso

sábado, 2 de marzo de 2013

CÉSAR HIDALGO. Poesía Actual Chilena


CÉSAR HIDALGO VERA (Temuco, Chile 1971). Poeta, Guía de Turismo, Marino Mercante, Cineasta.

“El poeta vive en Valparaíso, viaja por el mundo y dentro de sí mismo, este libro tiene la particularidad de que nos invita a soñar con un mundo que fue y un mundo que viene;Temuco, una navidad en Korea, misteriosos espacios de Singapur, el océano Pacífico y el Atlántico se mueven en distintas direcciones donde la poesía es apenas un ancla, un segundo en el tiempo y hay un  vigía mirando las estrellas que son poemas llenos de agua como un pez volador en Punta Arenas, en Montevideo, o un ocaso donde la marea tiene hambre de muerte y libertad, sinónimos de burbujas como todo poema que se respete”.

Aristóteles España.


Selección por Gladys Mendía del libro Al Este De Todo (Talleres Inubicalistas, Valparaíso, 2012)




Porque el pasado del viajero cambia según el itinerario cumplido.
Ítalo Calvino


ESPALDA DEL MAR

El mar llama, horizonte en las alas de un volantín.
En la orilla deseo el azul imperio entre cerros y pájaros.
Conozco la espalda del océano, su boca que engulle,
marinos y navíos.
Sé también que es cielo y por qué las estrellas se lanzan fugaces en él.


WILHELMSHAVEN
Mar Báltico

Encontré unas rocas para descansar, se convertían en
perro. Durmiendo un sueño fósil.
Aquí rondan las sombras invisibles de piratas conviviendo
con fierros veteranos de guerras perdidas. Soportando la
derrota de su tiempo y del tiempo.


VALPARAÍSO

Tranquilidad de hojas, el parrón, su nervadura. Casi todas
las mañanas, el horizonte me trae vientos de otros mares.
Entonces el mar me habla de países lejanos y me dice que
él contiene el alma de todos los puertos. Mientras los veo,
sueño y viajo. Con solo besarte desde este paraíso puerto.
Habitáculo de pertenencia, mi hogar.


SILENCIO

Quiero oír el silencio, ese que se extingue colmado de orfandad.
Entre el bullicio que apura el tranco.
Con la máxima premura, cambiemos los semáforos por
metáforas. Entonces, crucemos.


HORMIGAS

Y las palabras que ahogo, hormigas en mi garganta.
Los puertos que dejo, pequeños lutos.

lunes, 18 de febrero de 2013

Sobre LLuvia, de Victoria De Stéfano. Por Gladys Mendía


LA ESCRITURA COMO SALVACIÓN EN
LLUVIA
DE VICTORIA DE STÉFANO
Por Gladys Mendía


La escritora Victoria De Stefano nació el 21 de junio de 1940 en Viserba, Italia. Llega a Venezuela en 1946. Es Licenciada en Filosofía y ha publicado: El desolvido (1971), La noche llama a la noche (1985), El lugar del escritor (1992), Cabo de vida (1993), Historias de la marcha a pie (1997), Lluvia (2002), Pedir demasiado (2004). Paleografías (2010).

En el presente ensayo sobre la novela Lluvia, se intentará dar cuenta de la escritura como herramienta de supervivencia; del consuelo que brinda la creación literaria al ser humano de agudeza crítica y de amplias inquietudes existenciales.  Ya en el prólogo del libro, nos dice Ednodio Quintero que Victoria De Stefano reflexiona permanente a lo largo de toda su narrativa sobre vida y escritura como un solo tema, pero es en Lluvia donde encuentran su más esclarecedora y equilibrada consideración. También aconseja leerla en paralelo con El lugar del escritor (1992), pues ambas son unos formidables sistemas de representación.

Lluvia, enmarcada en el estilo autoficcional, usa el metalenguaje como recurso discursivo, abunda en imágenes visuales y olfativas, bajo un lenguaje culto y ampliamente simbólico; inicia la primera parte con la descripción de un cuarto, sus muebles, abundantes libros y luego pasa al clima, al paisaje, todo lo que se puede observar desde la ventana del segundo piso de una casa. El narrador en tercera persona nos sitúa en el espacio físico donde habita una mujer. Las características de esta mujer son interesantes, ella es sumamente observadora y reflexiva, compasiva y empática. Gran lectora y escritora de cuentos. Su nombre es Clarice. Es inevitable asociarla con la escritora de narrativa brasilera Clarice Lispector, ya en la segunda parte de la novela, la misma escritora-narradora, explica que es en honor a Clarice Lispector que nombrará a su personaje así. Todo va normal hasta que ocurre un incidente, una visita inesperada producto de la situación climática. Es José, el jardinero, quien le pide posada a la señora Clarice. En la última página de la primera parte del libro, se informa que Clarice lleva un diario desde hace 4 años. Desde el inicio de la segunda parte, accedemos a la lectura de ese diario que inicia el 29 de mayo y termina el 9 de septiembre. Podemos preguntarnos, por qué el recurso del diario, por qué mostrar ante el lector sus más íntimos pensamientos; es como desnudar el alma en público y además dejar para siempre ese registro impreso. Los que escribimos literatura, sabemos que nuestro oficio es solitario, pero por otro lado, cuando el escritor termina su obra, la comparte socialmente, con su comunidad, ya sea la intelectual o la ciudadana en general y hasta en algunos casos, viaja a otros países donde le entrevistan, agazajan, etc., y todo gira en torno a ese hecho literario, a esa obra que escribió en soledad, enfrentándose a sus más variados estados del ser. El creador literario, se debate entonces entre un estado íntimo y otro público, pero en este caso, la novela permite el acceso directo a esa intimidad. Usar el recurso del diario es una invitación de la escritora a su mundo interno, tal vez, para no sentirse sola, tal vez para que entendamos un poco más el oficio de la filósofa, de la escritora latinoamericana hoy día.

En la segunda parte de la novela, el lenguaje, al mismo tiempo que se vuelve más intelectual, filosófico, más teórico con respecto al ejercicio de la escritura, también lo es en cuanto a su expresión emotiva y confecional. Nos es revelada la técnica: el arte de escribir una novela y todo aquello imprevisible que experimenta la escritora en el proceso.
La narradora nos muestra su búsqueda como ser creador a lo largo del diario. Es abundante en cultura literaria, citas de diarios de escritores, historia universal, reflexiones filosóficas. Además de experiencias muy íntimas y personales: describe su tercer parto. Comenta que su abuela escribía poemas. Habla de su amigo escritor llamado P., su vecina de arriba Wanda, el amigo de su amigo llamado Jacinto, quien era jokey y médium. Ella escribe todo: sus encuentros con la gente, sus observaciones y reflexiones, angustias, sueños y pesadillas, insomnios, paseos por el vecindario, viajes. Todo es materia para la creación y su diario es el receptáculo perfecto al igual que para otros escritores de la literatura universal. Hay reflexiones sobre los conceptos de Belleza, Verdad, Arte, Vida, Poesía, Felicidad, entre otros. Ahora bien, también podemos preguntar, por qué se nos muestras citas de los diarios de otros escritores, tal vez sea para no sentirse sola en este oficio, para encontrar lugares comunes con los demás escritores que ayuden a esclarecer el camino propio. Los diarios de estos grandes escritores como grandes amigos con los que establecer diálogos en el mundo de las ideas.
Si revisamos las características de la novela lírica nombradas en el libro Las voces de la novela, de Oscar Tacca, observamos que muchas de ellas están en Lluvia. Está presente a lo largo de la obra el monólogo interior, la confidencia, el desplazamiento de la acción a la reflexión, la acumulación de experiencias sensoriales, la corriente de la consciencia, la intensidad de la expresión y si nos preguntamos acerca de la fragmentación o la ruptura de la continuidad, podemos afirmar que este aspecto se encuentra plasmado en la estructura de la obra, no en su eje temático.
En la segunda parte, con fecha 4 de julio, la narradora reflexiona en su diario:

Encuentro fascinante la posibilidad de ir creando armazones cada vez más amplios, la posibilidad de sincronizar a través de un hecho único hombres de tradiciones, culturas y geografías diferentes, de urdir historias con las que poder ensartar una mayor porción de hilos a fin de extraerle jugo y sustancia incluso a las vidas más corrientes. Las vidas pueden ser cortas pero en la desenfrenada libertad del género está la posibilidad de estirarlas.

En la narrativa venezolana actual , hemos leído varias novelas que guardan un elemento común o hilo conductor, y es la reflexión sobre la creación literaria, dando cuenta de sus procedimientos. En Historia de una segunda vez, de Federico Vegas, el protagonista se pregunta: ¿Cómo definir la fortaleza de un arte que se ocupa de preservar nuestra fragilidad? Escribir es tomar la decisión de presentarnos sin estar presentes. En Corrector de estilo, de Milton Quero Arévalo, una novela humorística, donde se describen las aventuras del “Círculo de la Testosterona Literaria” y cómo el protagonista asume la corrección y re escritura de un texto ajeno. En La expulsión del paraíso, de Ricardo Azuaje, se muestra la escritura desde la otredad, y en Cadáver exquisito de Norberto José Olivar, se narra la vida de un escritor surrealista venezolano: Hesnor Rivera.

Volviendo a Lluvia, en la construcción de su texto, la protagonista es víctima de la frustración al no conseguir imprimir en sus páginas aquel contrastado equilibrio, aquel estilo traspuesto en consonancia con la libre movilidad de la vida, corrige y corrige, pero no logra alcanzar su meta, en la primera parte se narra este momento:
Algo andaba mal, y ese algo eran ella y sus frágiles descompensadas cuartillas finales, con apenas dos, a lo sumo tres, elocuciones de verdad y eufonía. Siempre estaba cambiando de parecer respecto a lo que escribía.

La escritura como el intento de poner en orden el caos interno, todo lo observado, sentido, leído, analizado, recordado, soñado. Colocar en papel el discurso interior es un acto de orden consolador y salvador. En la segunda parte de la novela, el día 30 de junio, a propósito de la lectura de Fedro de Platón, la escritora reflexiona:

El proceso del lenguaje escrito es más reflexivo y amplio, las palabras hay que rumiarlas, decantarlas, suplantarlas, alisarlas, ubicarlas e intencionarlas adecuadamente en beneficio de la progresión del periodo en el que se gesta el pensamiento. El lenguaje escrito tiene que ver más con las profundas modificaciones que derivan de la necesidad de poner a punto la realización de una meta que de la necesidad de expresarse. Para expresarse basta el grito.

En el diario, de fecha 4 de agosto, luego de leer una carta de Flaubert a Turguéniev, anota: El escritor como el santo aislado y asilado quiere ganar la torre que lo conducirá al cielo antes de que esta se derrumbe bajo una avalancha de mierda.

La escritura como la búsqueda de ascención, de sublimación de todo lo mundano que se gasta, descompone y perece; en cambio, la torre que es el oficio literario, mantiene al escritor vinculado a lo elevado. Es así como la narradora-protagonista hace incapié en esta dualidad platónica de arriba/abajo; el piso de arriba de su casa es el lugar de las ideas y el piso de abajo, es donde ella desarrolla lo necesario para la supervivencia del cuerpo, están la cocina y las áreas comunes con los demás personajes. El piso de arriba como el lugar de la introspección y el silencio necesario para la creación filosófica y narrativa.

Maravilloso e inagotable mundo de la creación artística, la luz que brinda el pensamiento nos muestra el camino en la indagación de lo que somos. Lluvia, extraordinariamente escrita por Victoria De Stéfano, nos devela su oficio literario y filosófico y es un regalo único e inspirador para todos aquellos que vivimos y amamos la literatura.