viernes, 7 de octubre de 2016

MARÍA ANTONIETA FLORES: Poesía Actual Venezolana



MARÍA ANTONIETA FLORES (Caracas, Venezuela 1960). Escritora. Magister en Literatura Latinoamericana. Ha publicado los poemarios: El señor de la muralla (1991), Canto de Cacería (1995. Premio de Poesía de la I Bienal de Literatura Municipal “Augusto Padrón” 1994), Presente que no en ausencias (1995), Agar (1996), criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998. Mención Premio Municipal de Literatura en 1999), índigo (2001. Premio Único del Primer Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana), limaduras (2005), la voz de mis hermanas (2005), regresaba a las injurias (2009), madera de orilla (2013), temples (2014), deletérea (2015). En ensayo, obtuvo el Premio Municipal de Literatura “Rafael Angel Insausti” mención Ensayo 1996 (Barinas) con Sophia y Mythos de la pasión amorosa editado en 1997 y ganó el Premio de la Mención Ensayo Literario de la IV Bienal de Literatura Mariano Picón Salas 1997 con Espiral sonora. Lectura de Ida Gramcko. Recibió el Honor prizes (for complete work) Naji Naaman’s Literary Prizes 2016, otorgado por la Naji Naaman’s Foundation for Gratis Culture, de Líbano, por su trayectoria completa. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano, alemán, francés, brasileño, rumano. Ha sido, también, incluida en más de veinte antologías nacionales e internacionales. Ha participado como poeta invitada en distintos festivales y encuentros internacionales en Colombia, Brasil, Argentina, México, Romania, Austria, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Perú.
Selección por Gladys Mendía.
J) De cómo una dama consciente
entrega sus riquezas y joyas a quien
recorre los campos de guerra
empuñando la aniquilación.
Señor de la Muralla
portadora
alta sobre toda cabeza
imploro un poco de tu fértil riego
Mira este rostro de ágata
promesa de sabias noches
la tolerancia de mis suaves pies
Recíbeme
dame la fuerza
la metamorfosis y la destrucción
Alójame
Hazme engendro de toda noche
Cuervo o ciervo de laderas
Soy cántico de antepasados
un nuevo hechizo
fragmento del cuarzo de los relojes
la de los signos y vientos favorables
el astrolabio
Fela fela
es tu orden
simple promesa del tiempo
de El señor de la muralla
el esqueleto de las hojas
sólo sabe de un viento indetenible
que las habita y las quiebra
el golpe de sus cuerpos cuando caen es silencioso
apenas crujen entre ellas
apenas dan cuenta del tiempo
y en las noches forman piras
Aquí también las hojas enrojecen
de Presente que no en ausencias
**
una luna azul
último trago
una botella de vino
blanco
cruzando el recuerdo
como si sus labios jamás dejaran de besarme
como si su cuerpo no fuera más que un largo abrazo
hoy
una luna azul en esta ciudad
casi plena
la música es tan lenta
la alegría que me sumerge
crazy and frágil
di los pasos que no regresarían
urdiéndome
en un intento de no ser recuerdo
de ser la larga mirada de un despertar
nubes azules, azul petróleo o añil
breve cubo que las manos desmoronan
una paciencia que espera
la tintura se disuelve
un cuerpo que se sumerge
plenty
hoy hay una luna azul que vibra sobre la piel
las pituitarias dilatadas
en el deseo, las membranas
teñiré mis palmas con el añil de la tristeza preñada
tatuada con cortes y arena
de índigo
viento contrario
le imploras a los árboles
que reciban los males que sobre ti han caído
las hojas lentas
apenas el tributo de la lluvia
tu respiración sibilante desencadena
la historia que asesina tus días
el vacío que encierran tus vísceras
entre el follaje
el vuelo de los pájaros
urgida por la serenidad
te detienes a escribir este poema
cautiva tú
en los tendones desgarrados
de la voz de mis hermanas
las grandes aflicciones
las palmeras
cuanto más peso llevan
más alto ascienden
tú del orden de los tréboles
te extiendes sobre una tierra roja
al borde del camino
seco y flaco el rastro de un arbusto
la higuera
tu mano extendida bajo su sombra
en la otra tierra
los eucaliptos se mecen bajo el viento rojo
hoy te despiertas con certezas
la luz del amanecer te contradice
diez lirios abrirán hoy
regresas de días de lluvia
las palmas se han secado en tus jardines
ellos te expulsaron
un niño canta
el zumo dulce de la naranja se seca en tus labios
y apenas comienza el día
de la voz de mis hermanas
las piedras cautivas
apareo piedras
lejos del sol y la lluvia
para recordar que el alma
es lo más firme del cuerpo
a ellas le ofrezco este silencio
la luz que por mi ventana adentra
de temples
de un lado a otro bajo sombras extranjeras
son las mantas las que yacen
sólo pido la resaca del regreso
allá donde los ríos confluyen
este paso majestuoso siente el lento contraerse
el espasmo que se detiene en tu boca
la bóveda mía de mi paladar temblando
allá con lo lejos del roce
se dibuja la mía maldad
violenta e irascible sobre los tejidos
ellos tan bien cerrados
ceden a los vapores húmedos
y no hay clemencia
de deletérea
en oliendo en deseándote toda mía se me iba ya sin mí me presagiaba
arduo tajo y mucha sangre por la ausencia el silencio haciendo
estragos toda negra en las cenizas aún ardía me gemía
en los velos
el aposento estos labios tanto ya dolidos de juntarse llanto no
entendían de palabras ya sabían de humedades sudores temblados
eran
tu nombre tuyas manos tuyas que me hacían más rajada más
hendida
y vino en detenerse este viento fugitivo
yo tenía entre los dientes los aromos de las rosas
de deletérea




miércoles, 14 de septiembre de 2016

Sobre La luna no es pan de horno, de Laura Antillano. Por Gladys Mendía


SOBRE EL CUENTO LA LUNA NO ES PAN DE HORNO
por Gladys Mendía

LAURA MERCEDES ANTILLANO ARMAS (Caracas1950) Escritora venezolana. Ha incursionado en los géneros del ensayo, poesía, el cuento, la novela y la crítica literaria. También ha trabajado como titiritera, guionista de radio y televisión y promotora cultural. Desde su niñez ha estado vinculada a la ciudad de Maracaibo. Licenciada en Letras mención Letras Hispánicas por la Universidad del Zulia (LUZ). Profesora jubilada de la Universidad de Carabobo. Actualmente preside la Fundación La Letra Voladora y es productora del programa radial La Palmera Luminosa

Sobre el cuento La luna no es pan de horno, la escritora comenta:
“Con esa obra gané el concurso anual del diario El Nacional en agosto de 1977, ¡cuando era otro diario! Fui la primera mujer que lo obtuvo. Es el único texto que escribí, de la primera hasta la última línea, las 12 cuartillas, de una vez, en una noche. En abril de ese año había muerto mi madre. «¡Tú sigues creyendo que la luna es de pan-de-horno!», me decía ella. Y era verdad: a cierta edad uno vive ilusionada, todo le parece maravilloso, y no lleva gravitando sobre su cabeza la «otra parte», la zona de lo oscuro, de lo que para mal le puede ocurrir. Al presente ya no creo que las cosas sean así, pero afirmo que debemos seguir tratando de construir esa luna de pan-de-horno…El cuento fue traducido a varias lenguas y otras personas, nacionales y extranjeras, me expresaron sentimientos afines o me comunicaron que profundizaron en él como parte de tal y tal estudio. Conocí y siempre recuerdo a una profesora de Nueva York que me contaba sus vivencias, lloraba y me decía: «¡Esa no es su madre, es la mía!» Ese es el momento en el que se produce la verdadera comunicación, cuando el lector se apropia del texto y lo hace suyo... En el instante en que un libro se publica, ya es del lector”


El cuento es narrado en primera persona y dirigido a una segunda: su madre muerta, a quien la mayor parte del cuento le habla de Usted y le dice Señora, creo que para poder tomar distancia y enunciar su monólogo sin quebrarse emocionalmente. La primera imagen es la madre en el ataúd y a partir de allí, todo lo que ha quedado, luego un par de anécdotas: una en la peluquería, otra en un consultorio médico; para luego confesarle que su recuerdo permanece en cada situación que va viviendo en su cotidianidad con su padre, sus hijas, la universidad, los quehaceres del hogar, hasta el punto que la reconoce en ella misma.

En cuanto al tiempo, no es lineal, es pendular, se sitúa en un presente cotidiano sin la madre y regresa al pasado cuando la madre aun vivía, contando esos momentos cruciales donde las dos tuvieron enseñanzas de vida surgidas de circunstancias difíciles.

Tiene un estilo confesional, autobiográfico, anecdótico, íntimo. El lenguaje es cercano, me refiero a que tiene que ver con un tono oral, ya que se está dirigiendo a su madre, sin perder la perspectiva de la narración escrita, como una especie de carta, aunque no lo evidencie en el texto.

Las descripciones abarcan muchos aspectos: desde lo físico, a través de los cinco sentidos, pasando por los emocionales y psicológicos, desde la memoria.
Son varios párrafos, unos breves, otros largos. Están escritos de tal modo que la lectura fluye ligera y debido a la temática de la muerte de la madre, conmovedora hasta las lágrimas.

Los espacios en los que se desarrolla la narración son diversos, están los físicos: la casa familiar, la peluquería, las calles, el cementerio, la universidad, una plaza y desde el espacio emocional: la memoria emotiva.

La sensación de vacío, de dolor desgarrador, las preguntas nunca dichas, arrepentimiento, reflexiones de vida, todo eso está de principio a fin.


Considero que este cuento recrea dos grandes y obsesivos temas en occidente: la muerte y la madre, de allí su universalidad.


jueves, 26 de noviembre de 2015

ANA MÓNICA VÍLCHEZ: Poesía Actual Peruana


ANA MÓNICA VÍLCHEZ (Lima, Perú 1980) Es Bachiller en Comunicación Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también curso estudios de Maestría en Estudios Políticos.
discursos interiores. TEORÍAS SOBRE EL ROMANTICISMO (Hanan Harawi Editores, 2015), es su primer poemario.


Selección por Gladys Mendía



CABEZA DE MINOTAURO

En mi libreta verde todo es posible.
Cada semana apunto en ella los libros que debería leer,
películas que debería ver, ciudades a las que debería volver,
los recuerdos aún no vividos y las cuentas mensuales para que
los libros, las películas, la soledad y el Amor
nos reunamos en esta habitación
esperando algún futuro.

Personalmente creo que todo es posible.
He aprendido a creer y crecer a pesar de mí, conmigo, en mi contra.
Probablemente termine en otra libreta verde
señalando los miles de días necesarios para cumplirlo todo.
Probablemente       otra vez
la cabeza de minotauro
                 la cabellera de medusa  
                                                             el corazón de cocodrilo...

Estoy llena de libretas verdes y promesas.
De especulaciones y teorías que jamás comprobaré.
Soy la suma de una desidia innata y las ganas de sentarme
en algún malecón de Lima con una botella de agua y cigarrillos,
esperando el atardecer.
O más bien, esperando nada.

Soy la suma de estrellas pegadas en el techo de mi habitación,
el arrepentimiento diario por las papas fritas y las divagaciones
sobre todo esto y todo lo anterior.

Soy un círculo vicioso.
Un ser eternamente en formación.
Aprendizaje de autoamor mi rompecabezas eterno,
aprendizaje de mirarme en el espejo con paciencia y ternura:
dicen que soy un soñador que sueña.

(Suspiros bajo el farol, cervezas, Δ9-THC,
una agüita salada que no es de la mar y mi libreta verde
entre los Santos Lugares y un pabellón de El Ángel
ebria
de una solitaria y dulcísima presencia).

Escribir y solamente.
Como una bonita cosa tonta para sospechar que aún estoy viva.
Escribir y solamente, sin el dolor de un auditorio vacío
en la primera función.
Escribir solamente sobre las preguntas celestes. Las inmensas.
Sobre la honestidad de los placeres y ciertas preocupaciones.
Escribir y aceptar que estas divagaciones son materia inútil
como otros trillones de poemas muertos en el mundo,
solamente.

Cierto es que en mi libreta verde
no escribo sobre cosas trascendentes.
Soy más que simple:
soy cotidiana.

Más cierto aún
las libretas verdes y la Poesía
dan un sentido a la vida.
Otro lo da el Amor.

Gracias a eso escribo. Solo por eso sueño.

sólo el sol
el sol solamente
solo en el cielo
y yo tan solo
a solas con el sol
sonrío simplemente




viernes, 13 de noviembre de 2015

ALBERTO CECEREU: Poesía Actual de Chile


Alberto Cecereu (Valparaíso, Chile. 1986). En 2005 publica el libro de poemas Noticias sobre la Inmanencia (Editorial Altazor). En el 2003 fue becario del Taller de Poesía de la Fundación Pablo Neruda, Valparaíso. En 2006 es reconocido con la Beca a la Creación Literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, mismo año en el cual se le otorga el Premio Enrique Lihn del Concurso Nacional de Arte y Poesía Joven, Chile. Además de ganar una serie de certámenes, su poesía aparece en diversos países: Cuba, El Salvador, Argentina, Francia, España y Suecia. Además en Estados Unidos, donde algunos de sus poemas son traducidos al inglés. Es Licenciado en Historia y Licenciado en Educación.

Del libro inédito Los exaltados


El país limítrofe


En Chile sus habitantes no ahorran porque piensan que el fin del mundo está cerca. Por eso, cuando hay fin de semanas largos, los supermercados se repletan como si la gente buscara el oxígeno, y ves ahí, el desfile hacia el escape.

En este país donde los Santos parecen guardianes de los pecadores y los insensatos, abundan los volcanes que explotan, los extraterrestres que gobiernan, los terremotos siderales, las boletas ideológicamente falsas, los maremotos morados y los psiquiátricos dentro de escuelas y colegios.

Este el país que limita con todo, menos con la cordura, porque adoramos a los opresores y nos quedamos gimiendo en los rincones de las casas pidiendo la salvación de nuestro señor, corriendo la maratón a rodillas a algún templo sagrado de los tantos lugares que han asesinado la imaginación.

Es recurrente imaginar a Chile como el fin del mundo, asunto curioso, porque en verdad en esta tierra se origina todo: el basural más inmenso de ordenadores sobre ordenares con la coronación de los esquizofrénicos gritando encima de ellos, legitimando así, la dictadura de los pabellones de las casas de tortura. El origen es el dolor y el fin es el dolor. No constatas otra cosa que eso. Porque da lo mismo la belleza de los pantanos, la magnanimidad de sus cordilleras, la discreción del desierto, la orgía de las uvas, aunque sea este la copia feliz del Edén.




El fin del Estado

Parajes.
Escenario infinito de edificios sobre edificios que reemplazan las viviendas populares de las clases volátiles. Tan volátiles que terminan en el intento de la revuelta de los indignados.
Así es como nacieron los nuevos esclavos. Los que marcan la existencia todas las mañanas en el preámbulo de empresas e inmensas burocracias, olvidándose del amor de las palomas y los gatos. Solo hay fracaso moral, derrotas de los sueños, excremento de ideales.
Se perpetúan las fiestas narcóticas, esas que las personas se transforman en teledirigidos que bombardean ciudades olvidadas por la religión.
Todos parajes de Gobiernos dirigidos por empleados de las compañías de celulares: la inmensidad de la estupidez.




Estambul

a Ferrán Enrique Alfonso

Te espera Estambul
tus ojos esperan la ciudad de la unión entre el oriente y el occidente
ahí donde muere y renace y nace y remuere el sol
podrás encontrar a tu mujer de ojos de aceituna,
todos los miércoles a las seis de la tarde en el lobby del Hotel Aziyade
te esperará con vestidos verdes o azules escarlatas
y de seguro cuando llegues a tocarle su hombro, te sonreirá
ahí mi hombre, conocerás lo que es el vuelo, sí, el vuelo y volarás,
dejarás Estambul
y seguirás recorriendo el mar de los mares
ocho minutos de meses de semanas, descubriendo tus manos.

Te espera el otoño y su ópera de expectativas
cien mil pájaros y cien mil muertes de pájaros
para que de repente aparezca la estética de la basura
porque así es la basura,
como un torbellino de belleza tirada al olvido
y detendrás en esos detalles, para saber, con rapidez
cómo son los rastros de todos los hombres

Cien dólares te podrán servir para un banquete
o una mujer egipcia
uno o lo otro te dará un espectáculo de los colores
como un arrebol en la pupila de una loba
cuando hablo de loba, hablo de aquellas
que hacen nacer un universo entre sus piernas
acuérdate, que podrás perderte, fundirte en el fornicio como una droga,
como un alfabeto sánscrito que te descifra secretos al oído
 
Te espera el viento de Magallanes
como una gozosa llamarada a la aventura
a descubrir que no te conoces,
que en esa sola tarea está la vuelta al mundo
busca y busca la llave a agartha
ahí estará el templo de los que son más sol que el sol
más luna que la luna iluminados:
astros de los reflejos instantáneos

Busca a Atlas en un café de Estambul
y libérate: grita: crea: manifiéstate y crea al verano





jueves, 24 de septiembre de 2015

LEONARDO GANDOLFI: Poesía Actual Brasileña




LEONARDO GANDOLFI (Rio de Janeiro, Brasil 1981) Profesor de Literatura Portuguesa en la Universidad Federal de São Paulo. Es autor de los libros No entanto d'água (7Letras, 2006), A morte de Tony Bennett (Lumme Editor, 2010) y Kansas (Megamíni, 2015).

Traducción al castellano y selección por Gladys Mendía.




Itinerario

En el avión no quieres que cierre la ventana
pero mira, mis manos están atadas.
Este viento llega especialmente a tu rostro
porque este viento es precisamente la imagen
que elegiste de tu hija muerta
y de la que no sabes aun cómo eliminar.
Mientras tanto sabemos –y con alguna seguridad-
Que la resurrección como queríamos es apenas
una hipnosis distante. De allí que tal vez sea preciso
elegir entre paciencia y prisa. Y por ahora
eres la responsable por diferenciar la una de la otra.
En este instante la aeromoza se asusta con el viento
pero tampoco sabe qué hacer. Mira,
mis manos están atadas, dice ella voy a llamar
al comandante. Y el comandante no viene.
Parece tristeza pero es menos sutil porque no termina
y entonces aquello que reconocemos como felicidad
de alguna forma se muestra atávico y discontinuo.
¿Alguien quiere cambiar de lugar? Tú, parece,
Te distraes con algunos comentarios míos sobre
el libro de Isabel Allende que habla de eso y aquello.
En ese caso las lágrimas son mero detalle.
Las mías representan lo más cerca que ya llegué
a lo que mi padre llama amor desinteresado.
Sus manos son la visión más nítida que ya tuve de aquello
que conocemos por –me perdonas la expresión-
herida abierta. El viento despeina tu largo
cabello. Y tu pensamiento, como el avión en que
estamos, atraviesa un océano de certezas descriptivas.





PLAYTIME


El viaje por ahora termina aquí, diría Montale.
Años y años, durmiendo despertando dejando
de dormir o de despertar. Cansancio espanto
somnolencia, todo encuentra su fin. Inocentes traidores,
ni es preciso pensar dos veces, todo lo que tienes
lo estás usando ahora –lo que trajiste y lo que dejaste.
Se trata de un divisor de aguas no porque estemos
en la hora cierta en el lugar cierto sino porque todas las horas
-hacia atrás y hacia adelante- son a tu manera divisoras
de aguas y si no disponemos de lo que tenemos
y de lo que no tenemos- lo que más o menos siempre
sucede –acabamos por dejarlas pasar como al final
ellas pasan y necesitan pasar, sin alarde y con razón.
Del camino de tierra hecho por la bicicleta
no se ven los surcos a no ser en intervalos
generosos de años. Todo cuenta, los padres
que murieron y también los que van a morir.
Horas cortando las uñas o cepillando los dientes
o esperando los hijos o dejando crecer la barba.
Todo eso para terminar en esta playa, diría
Montale. La festa appena cominciata è già finita.
Que se sumen aciertos y errores y listo
el resultado es estar aquí donde exacta y justamente
estamos. Esa matemática posible, dirías.
Y quien soy yo para discordar, ¿quiénes somos nosotros?
Yo preguntaría, nosotros preguntaríamos. Cinco minutos
después de levantarse un día cualquiera
-por ejemplo en el año 1996- y con seguridad
no estarías aquí. Una película de John Wayne
más, nada hecho. Las cosas en tu vida fueron hechas
para culminar en esta playa que podría muy bien
ser el botón suelto de una camisa, pero no. Es una playa
y es linda. Y toda tu vida viene con ella. Con el viento
y la arena y el gesto feliz de las mujeres bajo la sombrilla.