martes, 1 de octubre de 2024

SANTOS MORALES ARONÍ: Poesía Actual Peruana

 



Santos Morales Aroní. Ayacucho - Perú. Abogado por la U.N San Luis Gonzaga de Ica, con maestría en la U.N. Mayor de San Marcos. Ha publicado Flor de Lluvia (poesía) en 2015, Bajo la Lluvia (cuentos) en 2019 y Urankancha (poesía) en 2022. 

Ha sido ganador del concurso de “Poesía Universitaria Blanca Varela” y X Congreso Nacional Lingüístico Literario CONALL 2013.  

Forma parte de la “Antología Poética Iqueña” 2009, “Esencia de la Palabra” 2010, “Antología de la Nueva Poesía Iqueña ARAWIY” 2011, Antología de la Poesía Iqueña “Poetas en la Arena”, 2017, de la Antología sobre la Narrativa corta de Ayacucho “RIPUNTI PARA” 2021, de la Muestra de Narrativa Iqueña Contemporánea “ARANVILKA, 2023” y la muestra de poesía contemporánea escrita en Ica, “Todos somos el mismo cerro” 2024.  

Ha participado en diversos festivales de poesía. Sus poemas han sido publicados en México. Es miembro del Círculo de Poesía ARAWIY, fundada en el año 2010, y coeditor de la Editorial Ícata.  



Tunankancha

 A mi hermano Miguel


El abuelo ha cosechado las mejores piedras hechas con la saliva del sol y ha musitado; “wasiytaruwasaq”.

En su boca, amalgama de coca y toqra, irriga fortaleza. Se quita el sombrero, hace reverencia al tayta inti y besa la Pachamama, para que la casa perdure. 

Al atardecer, la casa está lista a la orilla del arroyo. 

El abuelo ha edificado el nido matriz en honor al sol. La lluvia le habla desde el techo con su gorjeo matutino. 

La abuela, por su parte, domestica al pukupuku para tener certeza de la hora. La abuela ha domesticado el tiempo.

Ambos se asoman al río y miran sus reflejos. 

Han decidido multiplicarse. Veo a mi padre ligero como chubasco, gatear y zambullirse en el pecho de la abuela buscando la vía láctea.

El abuelo ha sembrado ayrampu a un lado de la puerta. Será su cancerbero. 

El pájaro árbol ha crecido, sus pequeñas hojas se alimentan de destellos. A echado como fruto granos púrpuras; papá los derrite en su boca como pequeños soles sangrantes.

Tunankancha solariega, sudor casa, sangre casa, árbol casa, wasihause.

En tu puerta, los abuelos Santos y Virginia como dos Monarcas Inkas, esperan a sus wawas mientras en tu techo fulgura la garra solitaria del relámpago. 



Urankancha

A mi abuelo Santos Morales in memorian.

*

Hervían ccocha yuyus en tus ríos y a las piedras de tus arroyos le crecieron alas.


El ayrampu orillaba tus párpados y los venados dormitaban en el bramido del wayra.  


El rojo polvo de tu cuerpo fue sacudido por nómadas, cuyos pies gregarios arribaron a tus caderas, en busca de puka kachi.


El color ocre de tus mejillas, sedimentaron sus miradas. Los wamanchas y lagartijas lo nombraron “tribu de los pukas”.


Las primeras mujeres se alimentaron del lácteo de las estrellas. Podaron el relámpago y lo plantaron, regaban con leche de sus senos, hasta que brotaron hojas, le crecieron ramas y echaron flores y frutos. He ahí el germen de la agricultura. 


El clan de los pukas recolectores de granos de garúa y cazadores de destellos fueron colonizadas por los bravos Chankas. 


Los mozalbetes aprendieron afilar sus salivas y fueron reclutados al ejército. Las niñas se alimentaban del polen de las lluvias y capullos de sol, para cuando grandes engendraran guerreros capaces de tumbar al propio rayo. 


La etnia bravía cierto día después del arco iris, fue deslumbrada por el propio Pachacutec; las orlas doradas de su manto acariciaron el color bermejo de sus entrañas.


El Inka con su lengua de emperador, oteando la bella planicie la nombró; Urankancha y las brevas de su corazón fueron cosechadas por el jerarca.  



Monoral del Camino 

 A Vladimir Vila Vargas 

Cuando faltan piedras a las palabras, rayo a tu aliento; tu orfandad se desgrana en migajas y pones tus pies en mi pecho de reptil.

Vivo centurias por esta parte del orbe. Hechura de tus ancestros; forjaron mi cuerpo empedrado y polvoriento como a un garabato hecho por un niño zurdo.

He acariciado los pies de tus tatarabuelos y ellos han besado el polvo de mi cuerpo. Se sentaban en mis orillas a saciar sueños apetecibles o a merendar fiambres de tunas escarlatas. 

Los cascos de sus mulas retumbaban en mis costillas. Te he visto aún pequeño, con pantalón remendado y zapatos de jebe, limpiándote los mocos como quien quita un lunar que lo afea.

Jalabas la mula y al burro pardo, esos que tenían unos ojos que relucían en el charco de la madrugada.

Corrías apresurado detrás de tu padre. Hurgué tu miedo, tu agitación de viento; otras veces, te prendías a la falda de tu madre como queriéndote bordar en sus cicatrices.

Y ahora vienes de vez en vez, cuando le faltan granizos al poema.



Aroma solar.

A Alejandro Licas Morales.

Existe en la familia cierto magnetismo; esa gota de sangre que te llama como un aroma solar. 

Mientras endulzamos la garganta, mi primo Alejandro ríe a carcajadas y las hebras de su risa hacen florecer violetas.

Su rostro grafica las bofetadas del tiempo.

Sus barbas castañas me recuerdan al tío Patrocinio, lo veo; aderezando las presas para la Pachamanca y condimentando sus años, aún con hierba buena creciéndole en los falanges y abejas zumbando como sangre en la tibia. Mientras la tía Victoria la mira desde una esquina, con el aliento bramando en el olivar de su caja torácica, recordando el día que zurció su corazón al tallo nacarado; justo a la hora del canto del puku puku, justo a la hora de la miel, en la puerta de Tunankancha, cuando el abuelo aún guardaba rebaños siderales en la saliva.   

El tío Patrocinio se unió a la tierra para abonarla y germinar como habas bermejas, como capulí cuyos frutos rojos estallaran en los labios de su descendencia.

Con el cañazo colonizando la sangre, grita; ¡carajo, te parece al abuelo Santos! Muge, con esa energía de toro que se ha pasado la vida arando barloventos.  

En Alejandro se resumen los hijos de la granizada; árboles creciendo en el iris del sol, cactus irguiéndose en el meandro de las venas.  


 

A -  E l e n a

Antes del nacimiento de Elena, mi madre era un manantial lácteo. 

Cogía sus senos como racimos de uvas. 

Sus pezones, cual dátiles, vertían dulzura hierática. 

Cuando nació Elena me obligaron a convidar. Ella lactaba del lado derecho y yo del lado más pródigo y generoso. Sorbía parsimonioso como relámpago recién nacido.  

Cierto día mamá al ver a Elena esmirriada, resolvió agraviar a su seno izquierdo.

Lo untó con ají. 

Tenía cinco años cuando conocí la tragedia. 



Feliciano. 

huk

A 4500 msnm; los charcos son esquirlas lácteas adheridas a la piel de las punas, sedentarias heridas, palpitación celeste de alguna deidad remota. 

Las nubes escupen granizadas.

La sangre fluye densa y saluda el estallido asmático de una flor. 

La violencia dulce del viento vuelve anidar en los cabellos de la abuela, el aliento aletea lento, lentísimo como chirririnka en su afán de alcanzar altura.  

La abuela Virginia es una lince, pastora de fuego y auquénidos. Tiene quince abriles, sus mejillas escarlatas le dan aire de luna incendiada.

Los bisabuelos Nazario y Josefa se alborozan viéndola desde la rendija del alba, desde el pilar de sus proezas; juntar su vacarumi y nombrarlas; ésta Utarina, aquella Pawsinay, y estos otros sus becerros; Chukchunkino y waylurcha.

La abuela, hace florecer escarchas en las praderas.



Allpachaka

Vértebra de piedra, de siglos, de memorias enraizadas a las masas de la tierra como carne incrustada a los huesos.

Relámpago a dos orillas que claman comunión.

¿Acaso el viento azorado, que recorre las punas como atuq fullero? 

¿O el hombre forastero, apátrida, que recorre los andes como quien camina las líneas de sus manos, te ha edificado?

Mi bisabuelo, cierto día, arreando sus auquénidos, ya no le fue menester bajar a la ribera para vadear el río. 

Estabas ahí, tendido como un mamífero recién nacido, meciéndote con tu esqueleto de piedras y tu cuerpo embadurnado de cal.

Confieso, cuando niño tenía miedo de pisar tu cuerpo de lagarto.

Se dice - el río por debajo de ti albergaba una laguna donde vivía una sirena fosforescente.

En noches de eclipse, salía a peinarse con las espinas de tankar, y ha perfumarse con floripondios y retamas. También vivían las truchas polícromas que daban origen al arco iris.

Cuando se ocultaba el sol, quedaban sus barbas doradas flotando en el agua. La luna era concubina del sol desde hace ya siglos y fruto de ese idilio habían procreado a la sirena y las truchas polícromas.

Pero luego me hice amigo tuyo y ahora me siento a tus orillas a contemplar artrópodos en llamaradas.

Allpachaka, Relámpago amoroso, adherido a dos orillas que claman comunión.



Andina sempiterna

Fulguraban piedras en la saliva del tiempo. Cantaban las hojas del guindal augurando estelas ovíparas. De cuando en cuando el chubasco arreaba piara de nubes.

Y tú, andina sempiterna, dejabas morir en tu pecho palomar de suspiros; en otras edades donde el atuq; era pequeño insecto herbívoro, el rayo; cordón umbilical que zurcía el cielo con la tierra, los arroyos; niños pequeños que gateaban en busca de su padre río.

Por la mañana, cogías tus rebaños. Salías alegre al pastizal, salpicada de ternura. Llevabas de quqaw; machka, puspo y tu puchka para hilar caminos al regazo de tu madre.

Al medio día te sentabas furtiva a la sombra de algún ichu a merendar. Te quedabas dormida, soñabas con cernícalos iridiscentes aleteando en la hendidura de tu lengua. Despertabas resollosa, brincabas a contar tus rebaños. Por la tarde, retornabas junto con el sol, musitando a la distancia la humareda anunciaba tu llegada. 

Así transcurrían tus días, alegres como vísperas de herranzas.

Cargas en tu lliklla amalgama de garúas, de wayra, wayta.

Ahora te encuentro en el alba, con herbajes liándose a tus huesos, con semillas brotando en el surco solar de tus ojos. 





lunes, 23 de septiembre de 2024

LUIS VARELA: Poesía Actual de Colombia

 


Luis Varela (Cali, Colombia, 1987). Poeta colombiano que vive actualmente en Hamburgo, Alemania. Poemas de su primer libro Tomates (Entreríos, 2022) han sido traducidos al alemán y al portugués como también han sido compilados en la antología Voces periféricas. Antología de poetas latinoamericanos en Alemania (Equidistancias, 2023) por Timo Berger. Ha participado en diferentes lecturas, entre ellas, la Hafen Lesung, un evento de carácter internacional y multilingüe.



Hacia una colina

 

Antes del amanecer

llevan la primera vaca al matadero.


Si estás cerca, allá en Campo Alegre,

escuchas el chorro de agua en la nuca de la vaca,

un chorro fino que tranquiliza los nervios

antes del golpe

                  y el derrumbe.

 

¿Quién no lo reconoce?

                 ¿Quién no lo ha sentido?

 

Las demás vacas que van en fila,

hacia una colina donde todos

tendremos que llegar,

inician un rezo suave,

mientras la neblina las bendice

y les acaricia el lomo.

 

Aquel coro imperceptible, absurdo, aterrador,

                       estrecha la vida en su final

                               y el brote de la primera luz. 

 


Que brillen sus manos

 

Mi madre llamó para contarme

que se había soñado en una fiesta.

Una voz le dijo

que mi abuelo estaba achantado,

pero no supo decirle

dónde estaba.

Este domingo ofrecerán una misa por él.

Mi abuelo nos llevaba los miércoles

a comer pescado

con la mano.

 

Despacio, y en silencio, le quitábamos

las espinas, las juntábamos en un mismo plato

como si estuviéramos acumulando,

con cuidado,

el dolor.

 

Hoy te lo digo, amá,

donde sea que esté mi abuelo

espero que brillen sus manos

como si hubiera comido pescado.

 



Lautaro

 

Aprendimos nuestros cuerpos juntos

descubrí tu espalda y tus brazos,

vos me señalaste un lunar que nunca he visto,

estuvimos entre hombres,

desarmados, en ese mundo tuyo de asma y toldillo,

que nos protegió de todo menos del viento

y de estar vivos, uno al lado del otro,

jugando, queriéndonos

sin un lenguaje establecido, sintiendo

nuestros penes a veces erectos

en los estómagos y en los muslos.

Nos cuidamos, como soldados,

en el barrio. Convivimos con las alarmas

en los oídos. Vimos el primer muerto juntos.

Los otros me los describías o yo te los contaba.

Todos miraban hacia un mismo lugar.

 



Tomates 

 

i

El amanecer te sorprende mirando los tomates

que se dan bien en tu ventana.

 

Un par de veces al día,

los riegas en pequeñas cantidades. 

 

Eliminas las hojas más cercanas al suelo 

porque son propensas a lesiones pardas. 

 

Yo sé por lo que estás pasando.

Lo que habita tu pecho

le da gravedad, equilibrio,

a esta tenue y aún inestable madrugada.

 

No tienes la misma edad 

de tus tristezas.

 

Algunas se hunden y se extravían 

en la oscuridad de la tierra

de tu pequeño cultivo de tomates.   

 

A las demás

les da el sol.

 


ii

Parto el tomate en rodajas,

espero que se disipe la ansiedad

y dejo el cuchillo en la tabla para picar.

 

Has venido hasta acá para hablarme de la luz 

reposada de ese vaso de agua en la sala de espera 

del consultorio psiquiátrico.

 

Te empecinas en que escuche

el hundimiento de la vida

mientras los pacientes ojean 

una revista de variedades 

 

descifra 

qué animal extinto 

recuerda la sed

en sus pechos. 

 

  

iii

A un lado de la mesa

cada vez más grande y peligrosa

dices que es tiempo de dar frutos. 

 

Pero las tomateras 

cuando no pueden hacerlo

florecen.

 

Tratan de dispersar 

sus semillas 

y con suerte 

encontrar lugar 

en otra ventana.

 

 

Apartamento persona sola

 

i

Como un paisaje

te mueves en el nuevo apartamento

persona sola.

 

El hijo único regresa

a tu eterna mudanza

para cuidarte.

 

En la ducha, el agua cae en tu nuca 

como la calma en los mataderos. 

La herida no se puede mojar. Por eso 

cubre tu barriga con papel film

y piensa en el útero que te extirparon

como otro hogar irrecuperable. 

 

 

Cada mañana, el ritual de cambiar

el papel film, envolver el estómago 

como una larva y esperar, durante la tarde,

el origen de un nuevo animal, mientras 

en la basura brilla, como una placenta, 

la materia sagrada

de la vida.   



 

ii

Hay algo

sentado en la mesa

junto a ella

— que hace de madre—.

Como los ríos

anuncian las piedras,

parece revelarse

ese algo:

en las flores artificiales

en las frutas de madera

color verde, morado y amarillo

— que hacen de aguacate, uva y banano—

Pero ella sigue

con sus manos en las rodillas

sin probar

ni una sola cuchara






Entrevista con Floriano Martins y Juana M. Ramos. Por Demetrios Galvão

 


DEMETRIOS GALVÃO | Juana M. Ramos, Floriano Martins y los libros imposibles

Para nuestros lectores tenemos un gran regalo, esta conversación con Juana M. Ramos y Floriano Martins, tomando por su tema central la creación de una colección de libre circulación, que estos dos poetas llevan adelante con las gracias de dos importantes revistas culturales que ellos conducen, Juana en los Estados Unidos, Floriano en Brasil. El efecto de esta amistad editorial es digna de las más altas felicitaciones, lo que nos llevó a proponer esta conversación. [DG]

DG | Floriano Martins y Juana M. Ramos, ¿cómo surgió la colaboración entre Ustedes para crear la Colección Libros Imposibles? ¿De quién surgió la idea de este trabajo con ediciones de libros de acceso gratuito en Agulha Revista de Cultura y EntreTmas Revista Digital?

JMR | Gracias Demetrios por el espacio que nos brindas para conversar sobre esta hermosa y necesaria colaboración entre nuestras revistas y, por supuesto, entre mi querido Floriano y yo.
Un día, conversando animadamente, como suele suceder en nuestros intercambios, Floriano me propuso esta idea de crear un repositorio digital para albergar una colección de libros que serían de acceso libre y gratuito. La idea me entusiasmó muchísimo por el alcance que estos textos llegarían (y han llegado) a tener gracias a la tecnología digital. Así, llegamos al acuerdo de crear esta sinergia entre Agulha Revista de Cultura y EntreTmas Revista Digital y de lanzar dicha colección bajo el nombre de “Libros Imposibles”.

FM | Siempre me pregunto sobre estas posibilidades de azar, porque hablo siempre con varias personas en la red, muchas de ellas sin conocernos en persona. Algunos directores de revistas y editoriales que he conocido durante mucho más tiempo que Juana M. Ramos, por lo que no puedo explicar este tarot maravilloso nos ha descubierto como la carta reservada para la creación de una aventura editorial. Fue una improvisación tan afinada que hasta ahora estamos surfeando en las ondas de encantamiento más altas. Siempre decimos: “¡Viva nosotros!, casi como un mantra.

DG | ¿Cómo ha sido el proceso de elección de autores, traducción y montaje de libros para componer el catálogo de la colección?

JMR | El proceso es sencillo y, casi siempre, sin ningún tipo de sobresaltos o complicaciones. Aunque puede llevar tiempo y esfuerzo, la dedicación de Floriano y mía garantiza que cada obra sea cuidadosamente editada. Floriano me envía los libros en formato Word y PDF, los reviso cuidadosamente y se los envío a nuestro amigo y cómplice, el poeta, diseñador y editor costarricense Melvyn Aguilar, quien se encarga del diseño y de la maquetación de los textos. Una vez listos, Melvyn me los envía y los revisamos nuevamente para asegurarnos de que cada libro refleje la calidad editorial y el estilo que buscamos. Debo recalcar que la portada y el ensayo fotográfico son autoría de Floriano. Estos componentes son esenciales, dado que se logra una polifonía discursiva producto del diálogo entre las imágenes y el contenido de los textos. Muchos de estos libros provienen de los archivos de Floriano, y finalmente han encontrado “hogar” en los “Libros Imposibles”. Nuestro trabajo en equipo permite que los lectores disfruten de una experiencia única y enriquecedora en esta colección. Como siempre digo, cada libro lleva “alma, corazón y vida”.

FM | Operamos como un trío de jazz, aclarando que nuestra sensación de improvisación gira en torno a mucho conocimiento y dedicación. Es una apuesta deliciosa por un tono esencial de sensibilidad. La vida de cada uno de nosotros, Juana, Melvyn, yo, la necesita. Hay muchos libros dignos de publicaciones que por una razón u otra nunca han encontrado su nido editorial. Tenemos originales en nuestro stock, y sugerimos a los autores que preparen nuevos libros y también planificamos volúmenes antológicos.

DG | La Colección Libros Imposibles cuenta actualmente con 15 libros y ya están preparando otros para ponerlos a disposición. Un trabajo largo que ha ido avanzando rápidamente, pero ¿cuál ha sido la publicidad y difusión de este bonito trabajo que están realizando?

JMR | La verdad es que han tenido gran alcance y repercusión, todo gracias a la distribución que hacemos tanto los editores como los autores en las redes sociales (Facebook e Instagram). Nuestra lista de contactos por correo electrónico y WhatsApp también nos han servido de escaparates para mostrar la colección e invitar a los lectores a que hagan click y pasen por nuestras revistas a conocer un poco más sobre ella. Asimismo, los lectores difunden los textos y vamos alcanzando cada vez más espacios. 

FM | Todo obedece el mismo plano mágico, incluso considerando que Internet está lleno de una suciedad deplorable. Desafortunadamente inevitable, ya que refleja la condición humana misma. Quizás es por eso que tenemos una buena recepción, porque en general la gente ya está cansada de los lugares adictos de los puestos y la charla desenfrenada del ego. Pero siempre será bueno no descuidar la difusión, cautivar a los nuevos lectores y contar con su complicidad, no solo en la lectura, sino también en la expansión de esta divulgación.

DG | Dentro de este trabajo con la Colección Libros Imposibles también hay una serie de libros con mujeres poetas de diferentes países de Hispanoamérica. Ya están disponibles en el sitio web los libros que cubren Argentina y Colombia, organizados por Ernestina Elorriaga y Berta Lucía Estrada, respectivamente. Comenten cómo surgió la idea de esta serie con los poetas y cómo se han curado los nombres.

JMR | Como te comenté antes, Floriano, incansable activista cultural, me habló de llevar a cabo una serie de antologías de los diferentes países hispanoamericanos. Tan pronto me lo propuso acepté, pero le pedí que fuesen antologías de mujeres poetas. Al instante dijo que sí, seguramente porque ya Floriano había pensado lo mismo. Una vez de acuerdo, me envió una lista con sus propuestas y yo le di también mis sugerencias y recomendaciones. Luego nos dimos a la tarea de contactar a las poetas y proponerles ser las antologadoras de su respectivo país. La selección de voces y/o temas que conforman las antologías queda a discreción de la curadora. Contamos con un grupo de poetas-curadoras que son mujeres plenamente conscientes del esfuerzo que hay que hacer para visibilizar el trabajo de las mujeres. Ya Bourdieu lo dijo muy bien, para sacar a la luz “la historia de la deshistorización de la historia de la mujer”. Y esto que te digo, las curadoras lo saben muy bien. Es imprescindible arrojar luz sobre ciertos espacios, hurgar en los márgenes (donde la mayoría de las mujeres, entre otras “otredades”, históricamente hemos estado) no por moda ni por quedar bien con nadie, sino plenamente conscientes de las implicaciones de hacerlo. Creo que una de las repercusiones que las antologías podrían tener es la de educar mediante la desmitificación de esa creencia de que las mujeres han sido menos premiadas o menos visibles en la historiografía literaria porque su trabajo no tiene la calidad de sus contrapartes masculinos. Y no se trata de entrar en competencias fútiles ni intrascendentes, sino de visibilizar el extraordinario trabajo literario –poético en este caso– de las mujeres en los países hispanoamericanos. Las antologías de Colombia y Argentina curadas por Berta Lucía Estrada y Ernestina Elorriaga, respectivamente, son una muestra de ello. Ya está “en el horno” la antología peruana, compilada por Gloria Mendoza Borda. Todas ellas poetas y estudiosas con una gran trayectoria y un férreo compromiso.

FM | Una vez que se definen los parámetros de esta serie de antologías, hablamos con las curadoras invitadas, recordándoles, aunque innecesarios, que estábamos interesados en establecer un mapa variado que pudiera dar noticias de varios lugares en cada país. El resultado es valioso, como se puede ver desde las antologías publicadas hasta ahora. Y también tiene una proyección estratégica que nos lleva a confiar en la expansión de la difusión de la colección, ya que todas estas poetas incluidas en cada libro tienen su propia lista de lectores. Todo se ajusta a la perfección. Y estoy orgulloso de que estamos haciendo todo esto sin contar la interferencia financiera en absoluto, es decir, mantenemos nuestro sentimiento de caminar en el sentido contrario al mercado.

DG | Y en cuanto a las poetas, ¿cómo han reaccionado las invitadas ante la idea del proyecto y recibido las invitaciones?

JMR | Las poetas invitadas han recibido este proyecto con las manos y el corazón abiertos, con gran entusiasmo y disposición. Para nosotros es un honor que hayan aceptado la invitación y que nos permitan contar con su presencia y su palabra. Por otra parte, las antologías publicadas hasta este momento han sido recibidas de manera muy positiva tanto por las poetas invitadas como por los lectores. Muchos han elogiado la diversidad de voces y estilos que se presentan, al igual que el diseño y el cuidado con el que han sido confeccionadas, lo que enriquece la experiencia literaria y ofrece una perspectiva amplia sobre las poéticas que las conforman. En general, han logrado captar la atención y el interés de las personas que tienen conocimiento de este proyecto, y esperamos, sin ningún tipo de pedantería, que se consoliden como una valiosa adición al panorama literario hispanoamericano.

FM | Juana me deja sin nada que agregar (risas). La impresión que nos da es que descubrimos la vena principal, con su cascada ininterrumpida de la mejor sangre del mundo, el vino del corazón.

DG | Los proyectos en los que está involucrado Floriano me parecen increíbles, siempre traen buenas noticias. En cuanto a la serie de antologías con mujeres poetas, ¿hay algún plan para difundir estas obras en otros países de Hispanoamérica? Sepan que Acrobata es un espacio abierto a la promoción y un socio de primer nivel.

JMR | Dado que se trata de un catálogo en línea, el alcance puede ser exponencial. Estamos siempre abiertos y atentos a propuestas de divulgación, distribución y promoción. Gracias a Acrobata por la complicidad y, a su vez, por el enorme trabajo de difusión literaria y cultural que ha llevado a cabo por años, en particular con el Atlas Lírico da América Hispânica, que reúne una importante y esencial muestra de voces poéticas de nuestro continente.

FM | Querido Demetrios, ya somos socios, cómplices cósmicos, con una doble carga de afectividad y efectividad. “Libros Imposibles” es un hermano de armas del “Atlas lírico de Hispanoamérica”. Lo que tenemos adelante será mantener ambas casas con las luces encendidas y cuidar bien la difusión (nuestro jardín de ecos).

DG | Además de los proyectos que actualmente desarrollan con la Colección Libros Imposibles, también tienen un libro en colaboración llamado El corazón incontenible de las noches. Cuéntenos un poco sobre esta publicación que conecta sensibilidades de Brasil y El Salvador.

JMR | Puedo decirte que “la noche” nos convocó a Floriano y a mí para adentrarnos en ella y reflexionar, en un juego de voces y al alimón, sobre la multiplicidad de significados que esta puede tener. En El corazón incontenible de las noches el lector se verá de frente con 24 textos que invitan a sumergirse en la palabra, en una suerte de cosmogonía de la noche, mística y mítica, que da origen a los textos en prosa poética. Fue un deleite escribir este libro junto a Floriano. Nuestro libro dio inicio a la Colección Libros Imposibles. Además de tener su sitio dentro de la colección, también encontró un espacio en el catálogo de El Pez Soluble, editorial salvadoreña dirigida por nuestro querido Melvyn Aguilar. El libro acaba de publicarse en El Salvador en su versión impresa en dicha editorial.

FM | Crear no puede ser un acto solitario. El surrealismo llamó la atención sobre esto, sobre este milagro de la condición humana, que es compartir cada experiencia mínima. Es como el amor, en la demanda natural de descubrir el capital humano de la complicidad del momento. Y cuando entendemos esto, podemos hacer cualquier cosa, el mundo nos da una contraseña de entrada y salida en todas las vidas, acceso a todos los recursos existenciales. La edición impresa es otra hazaña extraordinaria de Melvyn Aguilar, nuestro Merlín, el mago de las configuraciones.

DG | Volviendo al tema de la Colección Libros Imposibles y su formato digital, ¿creen que el trabajo que están realizando es una forma viable de perforar algunas burbujas del mercado y presentar al público lector autores que no circularían por el continente americano si no fuera en este formato?

JMR | Esperamos que así sea, que este proyecto en el que nos decantamos enteros sirva de foro alternativo para subsanar esas “burbujas” a las que haces referencia. Las editoriales alternativas, las cartoneras y la difusión de libros por vía electrónica de acceso libre y gratuito, entre otros foros, son espacios de resistencia desde los que se va creando un nuevo “habitus”, para usar el término de Bourdieu; es decir, para redefinir las normas, los valores y las actitudes por los que se mueve el campo editorial, pero desde una posición que contrarreste los elitismos, que no pretenda desplazar al centro y convertirse en este, sino desde donde se promueva la descentralización del poder (o de los poderes) para la construcción de una cultura editorial cimentada sobre prácticas inclusivas.

FM | Nuestro plan es esperar a que completemos un año de actividad editorial. Actualmente estamos trabajando en la serie de antologías con las mujeres poetas hispanoamericanas y continuamos editando otros libros. Hemos hablado sobre las acciones necesarias tan pronto como la colección se consolida mejor. Y seguramente nuestras revistas desempeñarán un papel decisivo en este desarrollo de acciones.

DG | ¿Cuáles son sus alianzas en esta gran constelación de acciones, proyectos y espacios literarios, especialmente cuando pensamos en revistas literarias y portales electrónicos? Imagino que tienen unos contactos preciosos en los diferentes países del continente.

JMR | Así es, Demetrios, tenemos grandes aliados y espacios con los que sabemos que contamos para cualquier proyecto o eventualidad. Quiero destacar editoriales como La Chifurnia, El Pez Soluble, Cuadernos Negros, Formarti, entre otras; junto a revistas electrónicas y poetas y gestores culturales (no voy a nombrarlos porque son muchos) que están trabajando siempre por la cultura y la literatura, y quienes se cuentan entre nuestros cómplices.

FM | De la misma manera que desde Agulha Revista de Cultura hemos integrado alianzas con Sol Negro Edições, MamaQuilla Editora, LP5 Editora (Chile), El Pez Soluble (El Salvador), y todo nuestro catálogo de cómplices que trabajan con nosotros en estos 25 años de existencia, sin olvidar que la idea central es seguir sembrando nuevas complicidades en la realización y difusión de nuestros proyectos.

DG | ¿Hay algo más de lo que les gustarían hablar?

JMR | Solamente me queda invitar a los lectores de Acrobata, y a quienes se acerquen a esta entrevista, a que pasen por nuestro catálogo de “Libros Imposibles”. También quiero agradecerte nuevamente por el espacio y el interés por conocer más sobre nuestra colección y por difundir nuestro trabajo. Vienen más proyectos, de los que hablaremos en su momento. Un abrazo infinito, Demetrios. ¡Seguimos!

FM | Que este proyecto editorial trae una fuerza aún más vibrante dentro de él, nunca me canso de decir, lo cual es la fe en un mundo de acciones compartidas. Hay una profunda riqueza humana en todo lo que hacemos y queremos irradiar esta determinación con todos aquellos que se sienten atraídos por ella.





martes, 13 de agosto de 2024

Sobre La fiesta de los náufragos, de Ana María Hurtado. Por Johnny Gavlovski E.



EL NAUFRAGIO DEL DESEO

Por Johnny Gavlovski E.

Se trata de una operación subversiva, dentro de un discurso límpido en el que se esconde un caballo de Troya, una ficción panóptica que utiliza la claridad para insertar una alteridad en nuestro «episteme»
Michel de Certeau. Heterología

Dijo el Maestro: "La escritura no puede expresar las palabras totalmente. Las palabras no pueden expresar los pensamientos totalmente"
I Ching

I.- DEL CAOS A LA ENCARNACION

En el principio fue la nada. Dicen que luego, la palabra vino a dar el orden, pero precisemos: no se ordena la nada, sino al caos, (Χάος) lo impredecible o como se tradujo posteriormente, el desorden o confusión. Es decir, el logos no puede ordenar lo que no existe, para ello requiere una materia que le permita ir corporeizándolo.

Entonces al principio era la nada. Luego apareció lo que antecede a la palabra, es decir la imagen, fracturada, primigenia, (pero siempre primer intento de representación), y para poder darle una estructura a aquello con que puede ser designada, aparece la palabra. Tomando como ejemplo la Biblia, Dios dijo “hágase la luz” y se hizo la luz, y en la medida que fue nombrando, dio orden y creo.

Llevándolo al proceso creativo, al principio fue la brutal batalla frente a la página/lienzo en blanco. Ante esa nada que todo creador conoce, que arranca en el cuerpo, que empuja a la creación (ex-nihilo), y que la lucha por hacer algo con ella nos lleva a la imagen (pintura/escultura) o a la búsqueda sensorial (cuerpo-psike) que logra expresarse en la imagen poética.

Tenemos entonces una secuencia: nada – caos – imagen/ordenamiento -palabra (1)

Este intervalo entre caos y la formación de la palabra, se va conformando gradualmente. En el caso del artista que cree en la inspiración como experiencia numinosa, se deja llevar para poder hacer con la experiencia de lo irrepresentable. Sin embargo, ésta no se da de inmediato, siempre hay un “hueco, cisma o ruptura problemático en la representación” que W.J.T.Mitchell  designa como «imagen / texto» destacando la barra que los separa.

Que mejor expresado que en la voz del poeta Santos López: La poesía no vive/ cuando manchas el papel con la escritura (2)

Así, la creación se ubica más cerca del caos (sin sentido) o logra encarnarse en la palabra (con todas las vicisitudes que la significación implica), hasta lograr lo que Mitchell señala como “atadura inseparable de lo visual y de lo verbal” a saber la «imagentexto» encarnada.

Si bien Mitchell aplica estos conceptos a las artes plásticas, y concretamente el último a la fotografía, consideramos válidos aplicarlo a la poesía en cuanto evoca imágenes poéticas, a saber, una Gestalt neuro-psicológica que implica tanto nuestros sentidos como nuestras impresiones psíquicas más profundas en una configuración que pretende regirse por la ley de la pregnancia, (principio por el cual el cerebro percibe y organiza formas a partir de imágenes incompletas o no evidentes)

Lo vemos claramente si leemos a un poeta como Andrés Eloy Blanco:

Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

La organización está dada como un todo armónico. Imagen fundida con palabra. Sentido servido, transmisible a partir de lo sublime del texto y perfectamente transmisible.

Muy diferente cuando leemos:

o son los mares barcazas turbulentas
que esconden su naufragio
que danzan sobre mí

Me ciñen

Tercer poema contenido en el poemario “La fiesta de los náufragos” (3)  de Ana María Hurtado. Obviemos por un momento la formación psiquiátrica y los estudios psicodinámicos de la autora. La fusión de los mares con las barcazas ya es conflictiva, no cierra; de hecho, conmueve de inmediato la proporción arriba/abajo dejando algo fuera de la comprensión con toda la incomodidad que ello implica. 

Aun cuando el lector pueda tener el recurso de las primeras representaciones de la tierra y la historia de los antípodas, no es facil conciliar lo expresado con una imagen como ésta, y más aún cuando el verbo naufragio se vincula con la expresión “danzan sobre mí”.

Nos queda preguntarnos en este caos significante, ¿dónde está ubicada la persona que narra? No hay posibilidad de respuesta lógica. No hay más Gestalt que el ordenamiento tipográfico en la hoja de papel. Aquí es donde se da la «imagen / texto» de Mitchell, más cercano al caos que a la representación organizada.

Pero ¿caos en cuanto a qué?, si la belleza del texto está perfectamente expresa, incluso más que cualquier intento de poema surrealista. La respuesta está en la constitución misma del poema que expresa ese espacio subjetivo en el borde entre la vida y la muerte.

Así Hurtado, en los dos primeros cantos del referido poemario, sacude los cimientos del ordenamiento significante; y con ello, convoca la angustia, es decir, lo que toca el cuerpo y que no siempre se puede nombrar. Sin embargo, se sirve de la utilización del símbolo y sus transformaciones, como vehículo de creación. Toda una escritora del siglo XXI cuyo uso del símbolo como recurso poetico la acerca sorpresivamente a los movimientos romántico/simbolista del siglo XIX  (4)

Inclusive, los elementos de la teoría del “efecto” de Edgar Allan Poe, precursor de la poesía simbolista están harto presentes: brevedad, sugestión, vaguedad, indefinición como vías para suscitar la evocación, y generar el efecto de emoción y belleza con el objetivo de elevar el alma. En el caso de Hurtado, más que elevar, la estremece.

Todo ello ocurre en los dos primeros cantos del poemario. Si bien hasta el final sostendrá esta estructura, será a partir del canto III, cuando algo cambia drásticamente: la poeta logra exhalar “la bocanada del misterio/naciendo pura” (4ofr); y ahí es cuando se da el gran viraje: ella se nombra, se dice “naufraga”. Será así, en ese preciso instante, cuando se ordena, y puede contar su historia desde otra perspectiva completamente diferente: “ofrendé el cuerpo al mundo submarino” (II ofr), de la mano del pudor “disimulo mi cuerpo con lienzos del ocaso” (2 ofr). A partir de allí, la palabra se encarna con la imagen logrando una tesitura en el poema distinta a las de los dos cantos iniciales.


II.- EL FESTIN PROFANO

“Vengas tu del infierno o del cielo, ¿qué importa,
¡Belleza!, monstruo enorme e ingenuo, más temido,
si tus ojos, tu risa, tu pie, me abren la puerta
de un infinito que amo y que nunca he conocido?”
Charles Baudelaire

Ya el título del poemario puede plantear una primera interrogante. ¿Qué puede festejar un náufrago? Haber sobrevivido, haber surgido del caos donde aquello en que se sostenía se hundió en las profundidades, para quizás, luego resurgir.

Encuentro con la muerte, son los previos del motivo de festejo; polaridades que deben llamar la atención si deseamos conocer la dinámica de opuestos que mueve la tesis poética de Hurtado.

De esta manera, si el verbo ‘festejar’’ del título es lo que determina la acción del sujeto ‘naufrago’, debemos entonces buscar en la lucha de opuestos que el verbo mismo contiene: “La palabra fiesta viene del latin festa y esta de festus (festivo)” Así mismo, “la palabra festus viene del indoeuropeo, "dhes-. La raiz "dhes-también corresponde al latín fanum (templo) que encontramos en fanático, profano, y otras”(5) Es decir, en el núcleo mismo de la palabra ‘fiesta’, se encuentra ‘el templo’ (lo sagrado) y en el opuesto, lo ‘profano’.

Estamos frente a un doble impulso, uno ascendente hacia el Ideal, la pureza, y otro hacia el Mal, el hastío.

Así no es de extrañar que, en el primer canto del poemario, ‘Turbulencias’, aparezca la caída, la profanación del cuerpo, como eje central; y que sea ésta como imagen poética, lo que la rapsoda denomina “naufragio”

Páginas que, por demás, vienen cargadas de un oculto y poderoso erotismo, donde es descrita la turbulenta travesía en las profundidades del goce femenino abrevando del controversial mito de Lilith. No es de extrañar, cuando éste se erige como símbolo para aludir “a los misterios de los destinos humanos, a algún nuevo vínculo de lo visible a lo invisible, de lo temporal a lo eterno” (6) según palabras de uno de los más importantes simbolistas tal como lo fue Maurice Maeterlinck. 

Recordemos que no es un solo arquetipo o un símbolo lo que se activa: el paisaje marino que humedece todo el texto invoca de por si a las nereidas, esas hermosas ninfas marinas, que reciben la ofrenda de los marineros hecha de aceite, miel y leche:

       (6 ofr) las diosas de los mares vaciaron su leche
fluía en mis venas la dulce fiebre
de marfil

la sed 
de la intemperie
bebía de sus ubres

Así como también en:
        (2 ofr) me acostumbre a su orilla delgada
                                  a su mar invisible y lechoso

        (3 ofr) vierto mi agonía en la leche gozosa del océano

Quisiéramos retomar el verso de Baudelaire: “La naturaleza es templo donde vivos pilares / dejan salir a veces sus confusas palabras; / por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos” (7) apuntando a lo eterno y a lo desconocido. No es eso mismo lo que busca Hurtado cuando nos introduce, despojados de todo, en las profundidades más oscuras de los océanos. 

Quizás la diferencia parte del psicoanálisis. Los poetas romántico/simbolistas lo preceden, mientras que la autora es hija de éste; en consecuencia, si los primeros abren la brecha de lo inconsciente a Freud, nuestra poeta abreva de las fuentes de Freud y Jung, e inspirada en ellos, bajo el manto de la musa Erató (Ερατώ) une “sentidos y sonidos en principio extraños y desconocidos, que generan el símbolo, el elemento que nos permite superar lo banal y lo cotidiano para acceder a lo inmaterial y lo superior” (8), descubriendo así su deuda con dichas corrientes poéticas.

        (2o) acaricié la luz
        vestida de criaturas viscosas y ciegas

llegué a la orilla
escupiendo peces de las profundidades
mi saliva tenía escamas
ojos abultados
mi lengua era lecho de anémonas


III.- TURBULENCIAS Y OTROS CANTOS

La voz femenina llega después de la tormenta. La pregunta queda en el aire: ¿cómo naufragó?, ¿a quienes se entregó?, ¿cómo vivió su entrega? ¿Cuántos limites propios atravesó para encontrarse más allá de cualquier convención? Ahí está ella, bajo las sábanas húmedas de la pasión. ¿satisfecha? No lo sabemos. El amante se fue. ¿Pero cuál? ¿acaso recuerda los nombres? ¿o prefiere olvidarlos? 

       (9o) (9)  Lloró sobre sus tumbas
                                       Tuve compasión de mi torpeza

Pero ¿quién es esta mujer que nos habla? Vayamos al inicio del canto 1 Turbulencias:

       (1t) negros la espuma y el oleaje frío albergue de estrellas
       (2t) ¿en qué mar navega a tientas mi corazón?

Para remarcar con un contundente tercer poema, con una imagen distorsionada donde arriba y abajo que se confunden llevando a la desorientación; donde rebela el naufragio como experiencia subjetiva

       (3t) o son los mares barcazas turbulentas
       que esconden su naufragio
       que danzan sobre mí              
       Me ciñen

El naufragio pesa sobre ella, la ciñe; solo hay hundimiento, no hay cielo, lo abismal engulle todo

       (4t) caen las nubes
     se hunden como barcos heridos

Decía Freud, la culpa, la vergüenza y la conciencia moral son diques contra el embate del deseo; ese eterno deseo que no encuentra satisfacción. Lo sabemos al leer el poema

       (10t) la respiración irrumpe en la oscuridad de los barcos
                       hundidos
                       atrapados en corales  (10)

Muy diferente a cuando la represión se instaura
      (5 oc) Olvido
                        esas entrañas que nunca he visto
            sospechándolas
            tras la arcada de mis últimas costillas

Muy diferente a los dos cantos iniciales, donde la pulsión se expresa con toda su carga erótica. Ahí respira, quizás jadea, es cuerpo deseante. Lo descubrimos si retrocedemos en el poemario

       (4t) he desandado el territorio submarino
       donde los corales extienden su lujuria (11)  entre las sombras 
        mis pies conocen el resplandor rojizo del poniente

En apres coup vemos que lo masculino (barcos) está atrapado en su lujuria (corales), esos que habitan en la profunda desnudes de su cuerpo

       (10t) con el vestido en jirones la costura ausente de la piel

Ella es el mar, el aqua arquetipal, la amante, la humedad que invita al placer:

        (5t) los mares tienen ausencias penetrables
                  enormes agujeros encinta
        recodos milenarios
        (…) desde mi levedad interrogo el surco de las aves 

Como ya dijimos, lo fálico simbolizado en la figura de los distintos navíos

(6t) resbalé en el escalón de los mares australes
un transatlántico
isla a la deriva
atraviesa mi entraña

           (6o) arribaron barcos a mi cuerpo
                                 disperso
                                en la molicie de arena

y en apres coup testimonia la danza de los sexos a través de la metáfora contenida en el significante ‘arena’?
(1o) la silente arena que yace bajo todo deseo
                                        abajo
                                      en el refugio sin color de la entraña

Volviendo a los navíos (metonimia del amante) son personalizados: sean clandestinos o no, se muestran no suficientes para satisfacer.

          (8t) de la profundidad ha nacido un viejo buque 
                le crecen polizones y una sala sin música
                el capitán
                   no escucha el canto de las olas

Y ¿por qué? Lacan nos muestra que la mujer tiene un goce suplementario, más allá del goce fálico, que cada mujer es un misterio para sí misma, y que ninguna goza igual que otra. De allí, el festín profano de la sexualidad que la voz de la poeta muestra en su particularidad.

         (1o) Recibí el fulgor
de las estrellas que navegan obscenas
en su lomo perlado

        (6º) gritan las gaviotas
mientras empuñan sus picos contra la pulpa lasciva del mar
su frenesí arrastró mis oídos a turbulencias olvidadas

Sin embargo, la nostalgia, la tristeza, la no satisfacción del deseo, el tratar de recuperar lo perdido, todo aquello que puede englobar lo femenino herido lleva a encubrirlo con la rabia, ese terrible semblante del dolor.
        (7o) Mi boca conserva la rabia salada de las olas
Y sumemos a ello la confesión 
(1o) Lloré cuando me vi expulsada 

Expulsada ¿de dónde? No hay ninguna referencia, ni puede haberla: el poema elude. Sin embargo, recordemos que el símbolo está en el camino a medias entre la imagen y la palabra. Si lo buscamos, quizás podamos encontrar una vía de desciframiento. Releyendo el poemario nos llama la atención como aparece en (6t)

Amargo
Me preño de brisa verde
sueño que el agua dulce inunda mi boca de serpiente

Así como: (5t) desde mi levedad interrogo el surco de las aves

Serpiente y seres alados, como símbolos. Sabemos estos se transforman o pueden condensarse en una sola figura, en este caso Lilith, la primera mujer. He allí el mito en su carácter de símbolo, tal como los poetas simbolistas nos enseñan.

Alguien pudiera argumentar que Lilith se rebeló, se fue por su propia voluntad, a diferencia de la rapsoda quien es enfática al testimoniar su “expulsión”

Ello nos obliga a recordar que Eva fue la expulsada, pero a consecuencia de la influencia de Lilith al darle el fruto del árbol del conocimiento; y, en consecuencia, descubrir su desnudez, su cuerpo de mujer (que sobre ello se imponga luego el juicio moral es otra cosa)

Hagamos un alto en nuestro hilo narrativo para observar, por contraste, los hechos relativos a las dos mujeres:

Lilith es creada igual que Adán
Eva es creada a partir de Adán
Lilith se rebela a ser objeto de uso de Adán
Eva está al servicio de Adán
Lilith se va del Paraíso en busca de su destino
Eva es expulsada del Paraíso
Lilith goza de varios hombres
Eva permanece sumisa a Adán

En virtud de esto, Lilith debe ser demonizada, haciendo serie con todas aquellas  deidades femeninas que “adquieren sentido negativo por oposición a las deidades masculinas:  si ellos  representaban  la  vida y la luz, las diosas adquirirán un carácter oscuro  y  terrenal (12) 

En el  caso de Lilith, por ejemplo, la encontramos en el Talmud  como  una  mujer  salvaje y alada (13)  No es de extrañar entonces este verso:

(11t) los ojos rojos como brasas
atraviesan la placidez del cielo

Dentro de todo esto, ¿que resta? Una mujer, una naufraga, un cuerpo que intenta sobrevivir al embate de la pasión, resurgir de la lucha entre Eros y Thanatos, y escuchar a su femenino herido susurrar:

    (5o) los mares me traen en pedazos a la orilla
algún miembro huérfano 
antiguos rostros en sepia
amores intentando brazadas
palabras entre dientes

Esta lógica, nos lleva a replantear el motivo de la celebración. ¿es haber resurgido del caos? O se trata de la lucha de una mujer por sanarse de su propio naufragio, sanar lo femenino herido, responder a la incisiva interrogante ¿cómo se hirió?, ¿más que quién la hirió?

Decir:

(10bl) el náufrago no tiene más hogar que el mar
          que lo escupió
que lo mantiene huérfano en la orilla
(…)
el mar salvador que le devora los ojos
hasta dejarlo ciego

sólo da dos opciones: o volver a hundirse en el definitivo regazo del apego, o levantarse y comenzar a vivir allende el mar. En última instancia, es la diferencia entre cargar siempre el naufragio a cuestas, o ser un sobreviviente.



Notas:
 1 W. J. T. Mitchell. Teoría De La Imagen. Ensayos sobre representación verbal y visual. Traducción. Yaiza Hernández Velázquez. Madrid - España.
  2 López, Santos: La Barata Editora Exlibris, 2013.
  3 Hurtado, Ana María: “La fiesta de los náufragos” Editorial Diosa Blanca, 2015.
 4 Huret, Jules (1891): Enquête sur l’évolution littéraire, París: Bibliothèque  Charpentier. Pág 60: Nombrar un objeto es quitarle las tres cuartas partes del disfrute del poema que se compone de adivinar poco a poco; sugerirlo, ese es el sueño. Es el uso perfecto de este misterio lo que constituye el símbolo: evocar poco a poco un objeto para mostrar un estado de ánimo o, a la inversa, elegir un objeto y hacer surgir un estado de ánimo, mediante una serie de desciframientos Citado por Nuria Cabello Andrés en  Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
5 https://etimologias.dechile.net/?fiesta
6 Maeterlinck, Maurice (1979): Préface, en Théâtre, París-Ginebra: Honoré Champion, 1.a edición. 1901-1902, X-XI. Citado por Nuria Cabello Andrés en  Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
7 Op cit
8 Cabello Andrés, Nuria: Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
9 Nota del autor: Los poemas han sido identificados de la siguiente manera:  número del canto, y inicial del canto): Turbulencias (t), Orillas (o), Fulgores (fl), Ocasos (oc), Ofrenda (ofr), Náufragos (n), Blanqueo (b).
10 Nota del autor: cuya asociación está vinculada a la sexualidad.
11 Nota del autor: la negrilla es nuestra para destacar la asociación.
12 BURGUILLOS CAPEL, María, “Non serviam: la insubordinación femenina en  el  mito  de  Lilith”,  en  Milagro  Martín  Clavijo  et  alii  (eds.):  Locas:  escritoras  y  personajes  femeninos  cuestionando  las  normas,  Arcibel,  Sevilla, 2015, p. 188 citado en  San José Pérez, Rocío: Lilith como la serpiente del Paraíso. Ejemplos de su presencia en el arte bajomedieval hispano. LIÑO 27. Revista Anual de Historia del Arte. 2021 (pags. 21-32) Universidad de Valladolid.
13 Seijas De Los  Ríos-Zarzosa,  Guadalupe,  “Desarrollos apocalípticos y místicos de algunas expresiones bíblicas”, Sefarad: Revista de Estudios Hebraicos y Sefardíes, 62 (1), 2002, pp. 175-176.citado en  San José Pérez, Rocío: Lilith como la serpiente del Paraíso. Ejemplos de su presencia en el arte bajomedieval hispano. LIÑO 27. Revista Anual de Historia del Arte. 2021 (págs. 21-32) Universidad de Valladolid.










miércoles, 24 de julio de 2024

Entrevista a Floriano Martins. Por Elys Regina Zils


ELYS REGINA ZILS | Las mujeres (desaparecidas) de Floriano Martins

En 2021, nuestro querido poeta, ensayista, traductor, artista visual Floriano Martins lanzó el libro Las mujeres desaparecidas, a través de la editora chilena/venezolana LP5. Es un libro que comparte con el lector el abismo de 50 mujeres, adentrándose en el universo privado de cada una, lleno de soledad, sensualidad, angustia, por más hermoso que pueda ser el dolor de la existencia, especialmente en un mundo patriarcal y misógino. Ahora, en 2024, estos poemas ganaron voz con la lectura de 50 poetas hispanoamericanas. Más que una invitación a compartir su inquietantemente bello arte, es un rescate poético de estos 50 fantasmas de nuestra sociedad. Se puede acceder a los videos a través de la página Agulha Revista de Cultura, en el enlace: 
a partir del 31 de julio, cuando se presentará oficialmente el proyecto.

ELYS REGINA ZILS | En 2020 publicaste el libro 120 noches de Eros – Mujeres Surrealistas (LP5 Editora), una serie de retratos sobre la presencia de artistas femeninas en el surrealismo, una forma de darles visibilidad a aquellas que muchas veces estaban en un segundo plano; y en 2021, también a través de la editorial LP5, en Chile, sale el libro Las mujeres desaparecidas que, como escribió Berta Lucía Estrada, es un poemario que va mucho más allá de una denuncia social; digo esto porque al mismo tiempo denuncia la protección de la sociedad patriarcal que revela la condición humana. Dicho esto, me gustaría conocer tu inspiración para sacar a relucir a estas mujeres.

FLORIANO MARTINS | Deambulando por las estanterías de la librería del Museo de Arte Contemporáneo de Sydney (Australia), encontré un bonito y pequeño libro, que incluía dos o tres obras de varias artistas contemporáneas, todas mujeres, junto con una breve biografía de cada una de ellas. Era una edición de lujo, toda a color. No recuerdo a su organizador, pero lo cierto es que esa estructura me hizo pensar que podía hacer algo con el Surrealismo. Ahí quedó el primer rastro. En los días siguientes comencé a tomar notas e investigar sobre mujeres surrealistas repartidas por todo el planeta, en la casa de mi hija en Sydney, donde suelo quedarme. Mientras viajaba por todos los países, virtualmente hablando, la presencia del Surrealismo aumentó sorprendentemente, al punto que ya no era posible pensar en reproducir sus obras, no sólo por la cantidad, sino por la variación de ese surrealismo, ya que era imprescindible recordar a las artistas y a las poetas, sí, pero junto a bailarines, fotógrafas, actrices, novelistas etc. Entonces surgió la idea de seguir los mismos pasos de Murilo Mendes, en su libro fundamental, Retratos-relâmpago (1973), es decir, me vi tentado a componer una serie de retratos de aquellas mujeres, que de alguna manera confirmaban recurso que ya había utilizado en libros anteriores, como A grande obra da carne (2017). Ahora intenté concentrar impresiones y breves reflexiones sobre la vida y obra de estas mujeres. La presencia un tanto turbia de muchas de ellas, junto al hecho de que por primera vez fueron vistas en su conjunto, permitió una perfecta radiografía de algo que, a toda costa, los amantes del Surrealismo, para bien o para mal, lo convirtieron en una costumbre a evitar: la mancha de la misoginia que ha sido una de las facetas lamentables del movimiento. El libro estaba casi terminado en su estructura, dejando la duda sobre la cantidad de mujeres que debía retratar. El número estuvo todo el tiempo frente a mí, como un desafío, para hacer que estas mujeres confrontaran de alguna manera lo que el crítico Jacob Klintowitz percibió en el prefacio de la edición del libro como su contradicción fundamental. Me refiero al libro Los 120 días de Sodoma, del marqués de Sade. Y aquí lo mejor es dar voz al propio Klintowitz, en su sabiduría, cuando revela que la tesis de que todo es posible gracias a la ausencia de Dios, en Sade, encuentra en Floriano su opuesto, ya que en él encontramos la tesis que la ética, y en ella la creación humana, es una construcción social y psíquica de los milenios de la especie humana. El libro había encontrado entonces su objetivo, e incluso intentaría afirmar que el verdadero surrealismo tendría, quizás finalmente, que aprender que no se puede transgredir sólo a los demás, sino, sobre todo, a uno mismo. Y por supuesto, tiene razón Berta Lucía Estrada cuando dice que estas 120 noches de Eros (2020) son, de alguna manera, un retrato de la condición humana.

Tu pregunta, sin embargo, también menciona el siguiente libro, Las mujeres desaparecidas (2021), lo que puede verse como consecuencia del anterior. Si en las 120 noches de Eros había elegido un escenario real, ahora me preguntaba por las mujeres que estaban expuestas a todo tipo de violencia, sin poder ya reunirlas en torno a un movimiento artístico, sino observando la brutalidad que padecían, todavía sufren, en su condición anónima, invisibles para la sociedad, desacreditados por sus pares. Estas mujeres habían desaparecido por completo y ahora me sentía desafiado a traerlas a la vida, de alguna manera. ¿El libro reúne personajes ficticios e inexistentes? Sí, pero al mismo tiempo son el símbolo más revelador de la especie humana. También hay un tercer libro, Sombras no jardim (2023), que reúne a mujeres que, como decía Artaud de Van Gogh, fueron suicidadas por la sociedad.

ELYS REGINA ZILS | El libro Las mujeres desaparecidas nos presenta a 50 mujeres de diferentes orígenes envueltas en la neblina onírica del olvido. Son 50 poemas narrativos que retratan una alquimia psíquica con un único destino: el silencio. ¿Cómo se produjo la investigación y selección de estas mujeres? ¿Cómo fue adentrarse en estos universos llenos de sombras, sin cuerpos?

FLORIANO MARTINS | En uno de sus dos epílogos, la poeta venezolana Carmen Verde entendió muy bien que el libro puede leerse como un poema largo, como una sola voz que se traga otras voces. La historia de un viaje, escrita con una palabra precisa, dolorosa, sensual y profundamente solitaria. O como dices: la bifurcación de mil caminos que nos llevan siempre al mismo silencio devorador. No hubo investigación ni selección. Es la evocación de un martirologio –en mi caso, sin intención alguna de beatificación. Cuando cerramos los ojos –pero también es siempre posible mantenerlos bien abiertos mientras viajamos por el mundo– nuestra memoria rebosa de evangelios fulminados por la hipocresía, la misoginia, la violencia sexual etc. La historia de la humanidad siempre nos ha advertido –los libros sagrados son la fina hoja del paroxismo– que las mujeres serían succionadas hasta el final, que serían las más invisibles de todas las criaturas. Este es su libro. Un recuerdo de sombras que posiblemente nunca tuvieron cuerpo.

ELYS REGINA ZILS | Ahora en julio se estrena la serie de vídeos Las mujeres desaparecidas, con la lectura de poemas interpretados por 50 poetas hispanoamericanas, llevando así estos poemas a otra dimensión. ¿Cómo surgió la idea? ¿Podrías compartir un poco sobre cómo fue el proceso con este nuevo lenguaje y qué encontrará el público en este proyecto?

FLORIANO MARTINS | Desde que Gladys Mendía editó Las mujeres desaparecidas (2021), venimos pensando en algo que pueda darles a estas mujeres eso que llamas otra dimensión. El libro, que se imprime en varios países, gracias a la edición bajo demanda, está disponible en Amazon: https://www.amazon.com.br/MUJERES-DESAPARECIDAS-Colecci%C3%B3n-Plateado-plateado-ebook/dp/B09MML5LZN, y así permite una ampliación de su circulación. Sin embargo, el vídeo es un lenguaje que nos lleva a otro tipo de difusión, llegando quizás incluso a otro modo de interés. Quién sabe, estas mujeres encontrarían un cuerpo menos invisible, diría casi tangible. ¿Cómo definir entonces el escenario de las mujeres invitadas a leer los 50 poemas que componen el libro? La idea también se impuso con naturalidad: escritos originalmente en español, los retratos me dijeron que su condición, de alguna manera, era la misma que la de un continente, Hispanoamérica, una parte del mundo que también tiende a desaparecer. La historia nos muestra que los 19 países que definen esta América han enfrentado cada vez más una pérdida de su capacidad de expresión y que es un deber casi cósmico rechazar esta tragedia degradante alimentada por el cinismo político. El proyecto de video creó el imperativo de que este escenario de mujeres desaparecidas fuera representado por poetas hispanoamericanas. Lo que el público encontrará allí será este retrato múltiple que traslada a sí mismo la causa de tantas mujeres que forman parte de su propia vida.

ELYS REGINA ZILS | ¿Y cómo fue para el creador ver su obra cobrar vida en las voces de estas poetas?

FLORIANO MARTINS | Una felicidad inmensa que corresponde incluso a un deseo que no mencioné a ninguna de ellas, que las lecturas fueran lo más naturales posible, sin transmitir la idea de un ensayo teatral. Las lecturas sembraron los mismos gestos espontáneos con los que fueron escritos los poemas y que ciertamente marcaron la vida de estas mujeres. Sólo puedo imaginar lo espléndido que sería tener cinco pantallas en un escenario donde se proyectarían 50 vídeos al azar. Quién sabe, tal vez todas estas mujeres sigan realizando sus milagros. A todas ellas, estos cien seres mágicos, tengo que agradecerles infinitamente su confianza.


__________
ELYS REGINA ZILS (Brasil, 1986). Poeta, artista visual, traductora. Estudiante de Doctorado y Maestría en Estudios de Traducción por el PGET/Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Es licenciado en Literatura-Lengua Española y Literatura y Literatura-Portuguesa también por la UFSC/Florianópolis, Brasil. Se dedica a la Literatura Latinoamericana, investigando principalmente Vanguardias Literarias y Artísticas con énfasis en la Literatura Surrealista Latinoamericana. Editora de Agulha Revista de Cultura, al lado de Floriano Martins. Traductora, junto a él, de su trilogía dedicada al surrealismo, que incluye Un nuevo continente – Poesía y surrealismo en América, 120 noches de Eros – Mujeres surrealistas y Letras mágicas – Viajes del surrealismo. Ha traducido Los elementos terrestres de Eunice Odio, publicado por Sol Negro Edições. Ha sido parcialmente responsable de las traducciones de poetas hispanoamericanos para el “Atlas Lírico de Hispanoamérica”, publicado por la revista Acrobata. Contacto: elysre@gmail.com.








viernes, 5 de julio de 2024

IDA VITALE: Poesía Actual de Uruguay



Ida Vitale Nacida en el año 1923, Ida Vitale es una poeta, ensayista, profesora universitaria, traductora y crítica literaria oriunda de Montevideo, Uruguay, criada en el seno de una familia de inmigrantes italianos.

En ese país, Vitale estudió humanidades y trabajó como profesora. Es considerada parte de la generación de 45, un movimiento de escritores y artistas uruguayos que salieron a la escena pública entre los años 1945 y 1950. Entre los miembros de este movimiento se pueden mencionar a Ángel Rama, primer esposo de Vitale, y Mario Benedetti.

A lo largo de los años sesenta, dirigió varias publicaciones periódicas en Uruguay como el diario Época y las revistas Clinamen y Maldoror.

Tuvo que exiliarse en México en el año de 1974, a consecuencia de la represión de la dictadura uruguaya, que gobernó entre 1973 y 1985. En México, conoció a Octavio Paz, quien le abrió las puertas al mundo editorial y literario del país azteca.

Aunque regresó a Uruguay en 1984, se trasladó a Texas en 1989 con su segundo marido, el poeta Enrique Fierro. Allí vivió hasta el año 2016, cuando enviudó. Actualmente reside en Uruguay.


ANDREA IMAGINARIO



Misterios
Alguien abre una puerta
y recibe el amor
en carne viva.
Alguien dormido a ciegas,
a sordas, a sabiendas,
encuentra entre su sueño,
centelleante,
un signo rastreado en vano
en la vigilia.
Entre desconocidas calles iba,
bajo cielos de luz inesperada.
Miró, vio el mar
y tuvo a quién mostrarlo.
Esperábamos algo:
y bajó la alegría,
como una escala prevenida.



Una Mujer
Duró largas horas convulsas
el trabajo de parto,
entre inútiles gestos ajenos
y gemidos y ruegos.
Una niña, la primera, nació.
Bordó, bordó, bordó la tela blanca,
con diminutos puntos de colores,
llenos de la alegría que ella sólo imagina.
La dolorida espalda se deforma,
los ojos ya no ven el horizonte,
sólo el obsesivo dibujo.
Al fin, concluye el quechquemitil.
Planta y arranca y desgrana,muele,
pica y revuelve,
se le arrebata el rostro,
cubren las manos cicatrices claras.
Su pelo se entresija, ya sin color
ni brillo, y sus carnes se vencen.
A veces sueña (¿qué?)
a veces piensa (¿acaso?),
casi nunca recuerda.
Es una región pronta
para acoger la muerta,
el día exacto,
como a oveja que se perdió en la noche.


Reunión
ÉRASE un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue, un oral arcoíris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.
Ya nunca más, diríase,
el silencio.



Fortuna
Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.


El cuadrado de la distancia
No importa que estés
en el escenario del verano
en el centro de sus desafíos.
Distante de sus fuegos
vas caminando a solas,
entre estatuas nevadas
por las piedras del puente
de Carlos, infinito.
Te miras caminar,
te ves mirando cómo el hielo cuaja
en islas efímeras,
corre río abajo,
se unce en un punto
lejos de aquí
—¿qué aquí?—
entre nuevas orillas.
El relámpago es indecible.
Regresa entonces en sentido contrario,
recupera usos y costumbres,
el mar,
la arena muerta,
esta claridad,
mientras puedas.
Pero guarda en la sangre
como un pez,
el dulce fragor de lo distante.