jueves, 16 de octubre de 2014

Reseña sobre la antología de ensayos críticos: Orfeo revisitado. Viaje a la poesía de Eugenio Montejo. Por Diana Albornoz

Orfeo revisitado. Viaje a la poesía de Eugenio Montejo, Compilador, Aníbal Rodríguez Silva, Mérida, Ediciones Actual, 2011, pp. 210; ISBN: 978-980-11-1444-4.


La poesía es la última religión que nos queda
Eugenio Montejo




Eugenio Montejo nació en Caracas  en el año 1938 y falleció en Valencia, Venezuela, en el 2008. Ganador del premio de Poesía y Ensayo Octavio Paz, 2004. Publicó su primer libro de poesía en 1967 bajo el título Élegos, a partir de este primer libro su obra comenzó a extenderse llegando a publicar 12 libros en su trayectoria como poeta; su escritura  ensayística comienza cuando publica, en 1974, La ventana oblicua. Parte de su obra ha sido traducida a varios idiomas.

La palabra de Eugenio Montejo ha transcendido en el campo de la escritura poética como una de las voces más importantes de Hispanoamérica de los últimos 50 años. He aquí este libro que reúne una serie de estudios y ensayos de su obra a través de distintos poetas, escritores, ensayistas, narradores y críticos venezolanos y extranjeros.

Este texto le rinde homenaje al poeta desde el punto de vista de la investigación y crítica sobre su obra. Comenzando con seis ensayos que se titulan: “Notas para un estudio” de Rafael Cadenas, “Orfeo en la noche” de Miguel Gomes, “Eugenio Montejo: El pan y las palabras” de Josu Landa, “El arte fáustico de Eugenio Montejo” de Aníbal Rodríguez Silva, “La muerte de Eugenio Montejo (1938-2008). De la quietud y sus alrededores” de Antonio López Ortega, y “Eugenio Montejo: Fragmentos amorosos de discurso o de cómo hacer salvaguardar la poesía” de Miguel Marcotrigiano Luna, todos estos trabajos narran el primer encuentro que estos poetas y ensayistas tuvieron con la poesía de Montejo.

La segundo parte del la compilación está constituida  por estudios de investigación hechos por escritores, poetas y estudiosos de la literatura. Miguel Gomes abre estas páginas con un estudio titulado: “Juan Sánchez Peláez, Eugenio Montejo y la política del espacio”, luego vienen los siguientes trabajos: “Eugenio Montejo y la decantación de la escritura” de Judit Gerendas, “Los enigmas del lenguaje: Indagación en la obra poética de Eugenio Montejo” de Gregory Zambrano, “Palabra y memoria: Algunos motivos en la poética de Eugenio Montejo” de Carmen Virginia Carrillo, “Nieve natal: The Poetic Language of Eugenio Montejo” de Nicholas Roberts, “La construcción del habitar” de Mónica Navia, “Blas Coll y la crítica a la modernidad literaria en Venezuela” de Harry Almela, y “Por esta calle se va a Ítaca”: Eugenio Montejo y la tradición odiseica” de Mariano Nava Contreras.

Cabe destacar que tres de estos estudios muestran a Montejo en su faceta como investigador,  tras haber dedicado más de cinco años de su vida a la investigación de este extraño hombre Blas Coll que consagrara su vida a la creación de una nueva lengua. Este libro publicado en 1981 se llamó El cuaderno de Blas Coll, un libro de índole narrativa; el propósito de Coll era lograr, a través de la transformación del lenguaje, la equivalencia definitiva entre palabra y realidad. Por otra parte, este libro contiene un texto en otra lengua (inglés), escrito por un profesor universitario de la Universidad de Durham, Inglaterra, quien también ha publicado textos sobre Montejo como: Poetry and Loss: The work of Eugenio Montejo (Woodbridge: Tamesis, 2009).

Los demás temas de estudios sobre la obra de Montejo que aparecen en la compilación se adentran hacia el libro Terredad publicado por Ediciones Actual en 2011. Con un estilo propio Montejo creyente de lo terrenal, material y finito,  resume y bautiza su poesía con el nombre Terredad; el poeta sacraliza, con este nombre, un elemento dominante dentro de su poesía vinculada a la materia genésica que sustenta a los seres que habitan el planeta; para ilustrar mejor esta idea vale la pena leer el poema titulado, “Terredad”.

Para conocer la obra de Eugenio Montejo hace falta ir más allá. Vale la pena adentrarse a estudiarla con detalle a través de este libro. Estamos seguros de que el lector tendrá el honor de encontrarse con ese viaje poético leyendo a otros que tuvieron un encuentro cercano con la poesía y el ensayo de este escritor.

Diana Albornoz
Universidad de Los Andes, Mérida.





Esta reseña es producto del proyecto de catalogación crítica de la producción de Ediciones Actual, años 2008-2012, auspiciado por la Dirección General de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes.





ALEJANDRO RODRIGUEZ MORALES. Poesía Actual Venezolana



Alejandro Rodríguez Morales (1980, Venezuela). Escribe porque cree en la posibilidad de ahogarse en las palabras si no lo hace. Ha escrito los libros Oración errante y Te habías secado el pelo y empezó a llover. A veces se le pierden cosas aquí: http://depositodeobjetosperdidos.wordpress.com


Selección por Gladys Mendía





POST-IT SOBRE LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Ahora resulta
que uno es una antena
porque constantemente
está transmitiendo señales
no sólo con lo que dice
sino también con lo que calla,
tanto como con lo que hace
como con lo que omite;
incluso puede decirse,
con algo más de propiedad,
que ahora resulta
que uno es una torre de control,
si no se transmiten las señales precisas
probablemente ocurrirá una tragedia.





LOS CIEGOS ESCUCHAN, YO TE PIENSO

De pronto las circunstancias del día
hacen que me encuentre solo
y el silencio se confunde
con el espacio vacío.
Me pregunto si el sonido
tiene que ver con la mirada,
si es que solo escuchamos
aquello que vemos
como si nuestros ojos fijaran el objetivo
al que habrán de disparar
nuestro oídos.
Rápidamente me niego a mí mismo,
de lo contrario los ciegos no escucharan.
No se necesita ver para oír,

yo tampoco necesito verte para pensarte.





viernes, 10 de octubre de 2014

ZACARÍAS ZAFRA FERNÁNDEZ. Poesía Actual Venezolana



Zakarías Zafra Fernández (Barquisimeto, Venezuela, 1987).  Escritor, músico y gestor cultural.  Director General del Instituto Municipal de Cultura y Artes (IMCA) y profesor de la Universidad Centro occidental Lisandro Alvarado (UCLA- Decanato de Humanidades y Artes). Es autor de los poemarios Quinquenio (2009) y El bemol de los latidos (2011), y del libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (2014).  En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela. Actualmente es productor y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), co-fundador del Slam Poetry Barquisimeto y articulista del diario El Nacional. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL). Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia. 

Selección por Gladys Mendía




Barquisimeto Roaming

Vamos. Vamos a darle duro hasta que se te ponga en roaming el teléfono. Vamos a alienarnos, arquetipo vaginal-cosificante. Vamos a hacernos popó y pipí y papá y pepé y u.u en las sillas del Teatro Juares. Vamos a mearle las paredes a Henri Falcón y asaltar a coñazos a Pastor el librero del Príncipe. Vamos a pintarle un bigote chino a la alcaldesa y hacer una performance del Plan Cóndor en la Plaza La Justicia. Vamos a besarnos con las maricas del TPL y ver cómo nos matan a pellizcos en la Concha Acústica. Vamos a caminar de espaldas por la 20 hasta el estacionamiento del bowling. Vamos a cenar mariscos en el Avispón Verde y hacer la digestión detrás de una cortina. Vamos a exigir un ambiente familiar Vamos a darnos duro hasta que suenen las alarmas.
Vamos a introducirle un recurso de amparo a tu culo hasta que nos aprueben la legalización de la anarquía. Vamos a inventarnos un título universitario en la carrera más arrecha, la más difícil. Vamos a abrir un consultorio en el Río Turbio para poner tetas y narices ecológicas. Vamos a montar un negocito de bordados y entrompamos al consejo comunal y nos hacemos ricos. Vamos a hacer brownies que dan risa y una piña colada para dos personas con jarabe de glicerina. Vamos a bajar para el este, donde se te olvida la forma de caminar, y nos ponemos de charleros en el ruta 5. Vamos a vender bocadillos de plátano y caramelos de tamarindo en el expreso Barquisimeto-Yaritagua. Vamos a volvernos a bajar y subir en otro, el de los asientos más altos, para que no vean cuando bajes la cabeza y no se den cuenta si te atragantaste.
Vamos a hacernos un examen de sangre. Vamos a enamorarnos. Vamos a decir que estás embarazada del viento y que lo del VPH fue por contagio dérmico con una llaga que tenía tu abuela. Vamos a decir que eres virgen y yo soy fiel, monocuco, como dicen por la casa. Vamos a practicar la monogamia en el hotel Evelyn y después nos comemos un pasticho en el “oasis de la Vargas” (ajáááá, comelona, ya sabes que es el hotel Yacambú). Me imagino que lo conoces por los pastichos. De carne y vergenjena los tienen. Sí, el segundo, comadre. Vamos.
Vamos a subir por la Venezuela de rodillas, como si fuera 14 de enero, o tú encima de mí, o yo en chuco, como a ti te gusta cuando andas peleona y quieres guerra. Vamos a tirarle un triki-traki a Dudamel en la cabeza, vamos a pegarle un taquito ensalivado por la espalda a Diego Matheuz, vamos a meterle peos químicos a los oboes de la Orquesta Sinfónica de Lara. Vamos a reventar toda vaina. Vamos a inventar una nueva estética de la música. Vámonos en rapidito hasta el Domo Bolivariano y presentamos un Circo del Sol a lo larense. Vamos a sacarnos una licencia de mentira y una cédula de divorciados con nombres distintos en el SAIME. Vamos a llamarnos Gerardo Fuentelabola y tú Dayana Gargantahonda. Vamos a que nos vean las buenas dotes. Vamos a que nos tomen la foto de perfil y le pongan un toque vintage, HD, HDP’s #SinFiltro. Vamos a ser hipsters por un día. Vamos a leernos a Bolaño haciendo el 69. Vamos a practicar 2666 posiciones a la hora de El Chavo.
Vamos a corregir todas las noticias del día. Vamos a montar un periódico con papel lustrillo. Vamos a ser corresponsales en Macuto, yo en El Roble y tú en Los Crepúsculos, Ciudad Gótica, como le dicen. Vamos a jugar a ser Francis Mallman y Luisa Ortega Díaz. Vamos a jugar a ser valientes y aguerridos. Vamos a misa. Vamos a rezar. Vamos a decir que no creemos ni en la mamá de uno. Vamos a meternos a chavistas, ¿cuál es el peo? Vamos a hablar pendejeras. Vamos a decir que somos anárquicos. Vamos a inventarnos un nuevo ateísmo para la inteligencia. Vamos a ser creyentes y creyones.
Vamos a inscribirnos en Artes Plásticas. Vamos a tirárnosla de peludos. Vamos a depilarnos las piernas para correr el maratón de El Impulso. Vamos a robarnos unas velitas para hacer vigilia frente a la Casa Sindical. Vamos a meternos a la macumba en el cementerio de Santa Rosa. Vamos a abandonar gallinas sin cabeza. Vamos a dejar huesos de perro en la calle del Conservatorio. Vamos a estudiar música para ser Dudamel algún día y que venga un par de coñoemadres a tirarnos un taquito por la espalda y un tumbarrancho por el orto, ché. Vamos a formar una orquesta, pero una orquesta de baile, con sabrosura. Vamos a hacer pistas de reggaetón y ganar plata. Vamos a ser DJ’s. ¿Qué te parece esa vaina? Tú pinchas discos y nos inventamos una pista Hard-Fucked-up-Techno-Rancid-Drum-Industrial-Shit-Ambient-Democratic-Historical-Strawberry Cheesecake. Vamos a inventarnos una verga arrecha, chica.
Vamos a ser buenos. Vamos a darle mucha plata a la vieja de la panadería Orquídea. Vamos a robarnos los telecajeros del bebeúveá de Los Leones. Vamos a meterle burundanga a todo el mundo y blandir la espada de Bolívar sin guantes. Vamos a hacer sobrecitos de ántrax y un álbum de barajitas con las proezas de Orlando Fernández Medina. Vamos a hacer un anuario de los rectores de la UCLA. Vamos a decirle a Villalón que nos regale un mural con las caras de nuestros cachos. Vamos a inventarnos una campaña electoral. Vamos a ganar la presidencia de la República. Vámonos a Caracas. Vamos a entrevistar a Barrera Tyszka y a Luis Britto García. Vamos a actuar en una novelita barata. Vamos a hacer videos snuff en la plaza Altamira. Vamos a hacer un sacrificio yukpa en las paradas del metro, dirección Propatria, al estilo de J.E. Pacheco. Vamos a bañarnos en la fuente de Plaza Venezuela. Vamos a aceptar que somos de provincia, guaros de mierda, y nos devolvemos.
Vamos a ser serios. Vamos a invitar a tu mamá a bañarse en la piscina del Country. Vamos a decir que los güisquis son a la cuenta 326, la del Dr. Fuentelabola. Vamos a leernos una novelita de Borges. Vamos a popularizar la coprofagia. Vamos a jugar a los pulperos enfranelados. Vamos a montar un viñedo y tener nietos con doce apellidos. Vamos a jugar golf con los indignados del Club Torres. Vamos a hacer hoyo en ninguno. Vamos a fundar una ONG. Vamos a instalar antenas parabólicas en los techos. Vamos a tirarnos una de Chuck Norris en la carretera a Bobare. Vamos a dejarnos un Dirty Sánchez hasta el sábado. Vamos a hacernos un tatuaje con la cara de Juan Canelón, el de la manga de coleo. Vamos a criar toros. Vamos a comprar zapatos. Vamos a gastarnos la plata en cocuy y cajas de fósforos. Vamos a darnos duro, como violín prestado, que es lo que dicen.
Vamos a hacer algo. Vamos a agolparnos el clémiso. Vamos a deshacernos los locos. Vamos a escribir este poema hasta que se nos caiga la señal. Vamos en go-go-go como dicen los Marines. Vamos a luchar contra el Imperio hasta que nos pongamos en roaming. Vamos a jugar a las espaditas. Vamos a inventarnos la Gran Colombia. Vamos a manuelear en el balcón de tu casa. Vamos a jugar al olvido. Vamos a decir que tu cama es una página en blanco. Vamos a jugarnos este número. Vamos a la cocina. Vamos a acabar el trapo. Vamos a limpiarnos el desastre. ¿Vamos?




Vocación de incendio

Pregunto si el futuro es vocación de incendio

avivar el inicio
la aceptación del límite

busco la tregua próxima
potencia o fosa
tiniebla poblada que no alcanza

la espera nos forma
tenemos humo en el aliento





viernes, 26 de septiembre de 2014

Reseñas sobre la revista Actual Investigación. Por Víctor Daniel Albornoz

Actual Investigación. Año 42, Nº 1. Julio-noviembre, 2010, Editorial Actual. pp. 5-10; ISSN 1315-8589 10.

Este número de Actual Investigación se inicia con el artículo de Pablo García y Sandra Maceri, titulado “The Platonic Foundation of the ‘Real’ Popper by Lawrence Boland” en el que demuestran en qué sentido es lícito considerar a Popper un filósofo platónico. Para tal demostración los autores del artículo hacen un riguroso estudio de la racionalidad dialógico platónica que propone la interpretación de Lawrence Boland, con quien finalmente difieren al considerar que el Popper que él ha denominado “popular” es un falso Popper, mientras que el Popper que él mismo ha llamado “socrático” (el Popper crítico de “La lectura” que puede aproximarse a la figura socrática cuando propone mantener las teorías contra sus refutaciones iniciales), sería el auténtico Popper, cuya denominación se desprende del estudio del “Popper oral” y no de los textos platónicos.
Seguidamente, el trabajo de Drina Hocěvar es una importante reflexión sobre la siempre difícil tarea de la traducción, en este caso particular la traducción de Emily Dickinson a nuestra lengua. La autora explora a través de diversas traducciones de Emily Dickinson los conceptos Comprensión, Mala Comprensión y Comprensión de sí mismo de la semiótica existencial, tomando en cuenta las exégesis posibles de la poesía de Emily Dickinson en los mundos de habla inglesa e hispana. A lo largo de su artículo, Hocěvar cuestiona las competencias lingüística, cultural o literaria como herramientas únicas y suficientes para traducir, pues considera la comprensión de sí mismo por parte del traductor como un obstáculo permanente que debe saltar para poder aprehender y comunicar la dimensión existencial de la poesía.

El artículo de Luis Oquendo titulado “La ilustración en El Siglo de las Luces” hace un recorrido por las ideas fundamentales de la ilustración según Kant en su artículo “Contestación a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?”, y cómo estas están reflejadas y reconstruidas en la novela El siglo de las Luces del cubano Alejo Carpentier.

Finalmente, el dossier de este número, dedicado a Rafael Cadenas, está introducido por palabras del propio poeta en un homenaje que  se le rindió este año en nuestra casa de estudio. Además, se ha reunido ponencias de reconocidos profesores, críticos y traductores de la obra de Rafael Cadenas que desde distintas perspectivas nos dibujan semblanzas interesantes de su obra. Entre estos podemos mencionar: la ponencia de Víctor Bravo titulada “Ética y estética en Rafael Cadenas” que trata, como su título sostiene, de la búsqueda de una ética que late en el lenguaje y el contenido de la obra del poeta. Así, sostiene el autor que: “en la travesía del poema el poeta alcanza la ética de la autenticidad: el abandono de las cosas del mundo, en el mismo instante en el que se propone habitar zonas del lenguaje como lugares donde es posible decir y sentir la experiencia de lo sagrado”. Por su lado, Rowena Hill aborda en su ponencia “Traducir a Cadenas” las experiencias que experimentó en su traducción del poeta a lengua inglesa. La autora expone el compromiso del traductor que busca asistir a la génesis del poema para poder acercarse a la reproducción de una obra que no es meramente utilitaria, sino que busca develar lo que trasciende la palabra. Dentro de las experiencias como traductora de la obra de Cadenas, Rowena Hill destaca las complicaciones al momento de verter la riqueza de la expresividad y la efusividad propia de las lenguas latinas al inglés, además de las dificultades para conservar el ritmo propio de los originales, inconvenientes que, asoma la traductora, pudo salvar gracias a un manejo de la lengua por parte del poeta que bien vale la pena indagar hasta qué punto está influenciado por su contacto con la literatura inglesa. Para quienes practican y reflexionan sobre el inagotable mundo de la traducción, la lectura de esta ponencia y del artículo de Drina Hocĕvar serán interesantes acotaciones que enriquecerán la visión del oficio del traductor. Vaskén Kazandjián en “La Poesía de Rafael Cadenas: Gestionando una identidad” nos ofrece una ponencia muy amena y relatora de una vivencia muy íntima de la poesía de Cadenas. Kazandjián sostiene que la obra del poeta propicia formas de acceso, hacia una geografía del “yo” que demanda “una instancia psíquica de autorreconocimiento, de reflexión sin cuartel presionando desde adentro”. Por su parte, Aníbal Rodríguez aborda la poesía de Cadenas desde la perspectiva de la reflexión sobre el lenguaje. El autor considera que en la obra de Cadenas el lenguaje no es un instrumento, sino un componente fundamental del ser humano, que no se agota en el individuo y que da forma a la sociedad. Lenguaje y pensamiento, lenguaje y mundo son actos que no deben separarse, son una misma cosa. El autor advierte además la importancia que tiene en Cadenas la preocupación por el deterioro del lenguaje, en particular el de los venezolanos, pues este deterioro es también el deterioro de la sociedad y de la nación. La preservación de una identidad nacional a través de la lengua es también la preservación de la cultura y todo lo que en ella se produce, en especial las palabras de poetas y escritores que la han vigorizado, por lo que habría que asistir al rescate y actualización de ellas para rescatar la voz de nuestra identidad, de nuestra ciudadanía y nuestra nación. Por el mismo camino transita la ponencia de Mariano Nava que destaca la particular importancia que tiene la reflexión sobre la lengua cuando esta se desprende de un poeta, y para ello hace un recorrido sobre los poetas que han reflexionado alrededor dela lengua y la poesía, pasando por el peculiar caso de Platón, quien a pesar de ser poeta debió desdecir de la poesía para contrarrestar a los sofistas que parecían demostrar con las palabras que lo negro era blanco y lo blanco negro, y también las exposiciones de San Agustín, Edgar Allan Poe, Borges y Ramos Sucre. No conforme con esto, Nava encuentra en la diatriba de Cadenas contra los lingüistas –por dedicarse únicamente a la descripción científica del fenómeno y otorgar una permisividad lingüística que condena a un empobrecimiento cimentado–, un escenario similar al que confrontó a Platón contra los sofistas. Por su lado, Joaquín Marta Sosa en su ponencia “Dichos de Cadenas” identifica dentro de la obra del poeta la importancia que tiene el dicho breve, pues al menos buena parte de ella es una poesía tramada con una red de aforismos, lo que lo ha llevado a plantear la posibilidad de la edición independiente de aquella parte de la obra del poeta que se corresponda con una poética del apunte, del aforismo, de lo lacónico, la forma de decir las cosas en la que el autor de la ponencia lo identifica con los fragmentos de los presocráticos, los epigramáticos latinos, el gran aforista Georg Christoph Lichtenberg, las Greguerías de Gómez de La Serna y, más directamente, con Ramos Sucre, a la par que la extendida forma de expresarse con dichos, se corresponde con una forma popular de pensar y decir.
Para concluir, la revista cuenta con dos reseñas. La primera de ellas, a cargo de Jatniel Villarroel, trata sobre el libro Paul and Rhetoric y nos actualiza sobre los estudios de retórica paulina bajo la compilación de J. P. Sample y P. Lampe en un libro muy reciente y que tendrá sin duda alguna impacto en quienes se ocupan del estudio de la retórica antigua; la segunda, de Claritza Peña, nos ofrece un libro del siempre apasionante mundo del cine, titulado Mil mundos dentro del aula. Cine y educación, coordinado por María García.



Víctor Daniel Albornoz

Universidad de Los Andes, Mérida






Actual Investigación. Año 43, Nº 1. Enero-abril, 2011, pp. 178; ISSN 1315-8589 10.


Este número de la revista Actual Investigación ha recibido contribuciones desde variados campos de estudio del arte y la cultura, y gracias a la colaboración de especialistas que se han sumado a la lista de nuestro Comité de Arbitraje hemos podido discriminar la calidad de aquellos contenidos que ameritan su publicación. El número abre con el artículo de Rafael Saavedra titulado “El magníficat y la música de los pardos. Los compositores caraqueños de finales del siglo XVIII, principios del XIX”. Esta contribución constituye un importante aporte para la historia de la cultura musical de Venezuela. El autor centra su artículo, principalmente, en dos aspectos: 1) el tema de la apropiación cultural experimentada por el grupo social de los pardos al lograr una práctica y creación musical mantenida a lo largo de unos sesenta años, y 2) el nivel artístico creativo que alcanzaron las obras de estos compositores. Para lograr analizar el segundo aspecto, Saavedra se vale de la reconstrucción de la partitura y análisis del Magníficat, atribuido a Juan Manuel Olivares.

Otra faceta del variopinto universo de la música la refleja el artículo de María Uzcátegui, “De Sentimiento Muerto a Vagos y Maleantes: una lectura de la evolución de la cultura underground en Venezuela”, que lleva a cabo una interpretación de aquellos elementos que permiten identificar a los grupos venezolanos Sentimiento muertoDesorden público Vagos y Maleantes como música underground dentro del complejo contexto socio-político que vivió Venezuela a raíz del Viernes Negro de 1983.

Claritza Peña y José Alirio Peña desde los estudios culturales de la comunicación abordan el asunto identitario de género y/o transgénero en “Las apropiaciones sociales de tres películas venezolanas de temática trans en la comunidad GLBT de Caracas”. Las tres películas analizadas son: Cheila una casa pa’ maítaPasarelas Libertadoras y ¿Qué importa mi sexo?, todas producidas en el año 2010 por parte de la comunidad de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Travestis caraqueña.

También en el campo cinematográfico contamos con la contribución de Yonnys Díaz sobre la magistral película de Kubrick Barry Lyndon en su artículo intitulado: “Poética del espacio arquitectónico en el film Barry Lyndon de Stanley Kubrick”. El artículo se centra en el estudio de una serie de detalles técnicos de la composición cinematográfica en la que el director logró armonizar propuestas pictóricas, arquitectónicas, decorativas y de vestuario para crear espacios inusitados.

De cabalgar entre el cine y la música, arquitectura, pasamos a la arquitectura con el artículo de Debbys Avendaño: “La fusión de horizontes: hacia una experiencia arquetípica de la arquitectura contemporánea desde la tradición de la arquitectura moderna”, que aborda el asunto de la tradición y la innovación arquitectónica en el contexto de la arquitectura moderna y  contemporánea como un interesante diálogo histórico que acumula diferentes perspectivas de la arquitectura y ofrece al arquitecto contemporáneo mayores posibilidades de proyectar nuevos horizontes.

Por su lado, Elizabeth Marín nos ofrece su artículo: “Desde el lugar donde se habla: una cartografía de la Cultura de la Resistencia al diálogo postcolonial”. La autora advierte la necesidad de precisar las características propias de los distintos contextos de enunciación y teorización artística, y cómo estos se encuentran vinculados a la elaboración de una discursividad global. Igualmente advierte que la cartografía del discurso artístico ha conducido a nuestras teorías del arte a “replantearse preguntas sobre la construcción de las hegemonías y las consecuentes dinámicas de subalternización, particularmente relevantes en el caso de América Latina, que ha sufrido durante toda su historia las marcas de la colonización y la dependencia”. Marín igualmente sugiere que las artes contemporáneas de nuestro territorio deben ser comprendidas

en la diversidad de sus prácticas, en la manifestación de nuestras herencias y legados, en la intersección de la historia moderna europea con nuestras historias contramodernas de resistencia, para con ellas poder generar campos de saberes híbridos, no excluyentes, que, al mismo tiempo, manifiesten el inicio y la diferencia de las localizaciones de nuestras distintas historias.

Enrique Vidal en su artículo: “Una Valoración Artística y Estética en Venezuela vista desde la Crítica del Arte” analiza, a partir de una óptica historiográfica, una serie de consideraciones históricas, teóricas y críticas sobre la construcción del gusto estético ante el arte-objeto-consumo en el medio cultural venezolano del siglo XX.

Finalmente, Lino Rojas con su artículo titulado “Hipertexto” ofrece sus peculiares reflexiones sobre las nuevas posibilidades tecnológicas de interacción que hacen posible la presencia virtual en la ausencia física, lo que marca una diferencia significativa con respecto, por ejemplo, a medios como el cine o el teatro. El hipertexto cibernético es para el autor la analogía que da cuenta de la construcción del conocimiento en el pensamiento complejo de este proceso. En el hipertexto, sostiene el investigador,  “la información transita organizándose como una red y relacionando este acto con los procesos físicos del cerebro”.

Por último, en cuanto a las reseñas, la mayor parte de los libros que presentamos tienen en común haber sido editados en Mérida, Venezuela, y son ediciones o coediciones de Ediciones Actual, de la Dirección General de Cultura y Extensión. Ellas son Deus Inversus. Los Universos religiosos, políticos, ontológicos y poéticos de William Blake de Alberto Arvelo, reseñado por Mauricio Navia; Y todavía el viento, poemario del mismo autor reseñado por Rowena Hill; Del Reino del Demonio de Pedro Rangel Mora, reseñado por Francisco Guerrero; Dichos, del consagrado poeta venezolano Rafael Cadenas, reseñado por Erma Sulbarán, y El Corazón Sin Abandono de Stalin Gamarra, por Fabiola Guerrero. Por su parte, Karen Rojas reseña el libro de Igor Martínez: ¡Qué suba el telón! La Dramatización: una estrategia para el trabajo por proyectos, editado por Brújula Pedagógica- El Nacional.


Víctor Daniel Albornoz
Universidad de Los Andes, Mérida
danielv@ula.ve





VÍCTOR DANIEL ALBORZNOZ APARICIO (Venezuela, ). es Licenciado en Letras, Mención Lenguas y Literaturas Clásicas, con la distinción Summa cum laude, desde el año 2001. En el año 2006 egresó de la Maestría en Lingüística de la Universidad de Los Andes. Sus publicaciones se orientan al estudio de diversos textos de la antigüedad grecolatina. Es miembro del Grupo de Investigaciones de Lenguas y Literaturas Clásicas de la Universidad de Los Andes.

Nota del autor: Estas reseñas son producto del proyecto de catalogación crítica de la producción de Ediciones Actual, años 2008-2012, auspiciado por la Dirección General de Cultura y Extensión de la Universidad de Los Andes. (universidad pública venezolana).








jueves, 25 de septiembre de 2014

Sobre Alejandra Pizarnik. Por Jonh Martínez Gonzáles


fotografía de Rocío Farfán



LA OTRA

Alejandra Pizarnik, la leyenda de la poesía argentina, cumple este 25 de septiembre 42 años desde que decidió dejar este mundo. Lejos de los estereotipos que ella misma se impuso, el testimonio de amigos y familiares nos delinean un perfil diferente


No queremos incurrir en tautologías, hay suficiente leyenda. Si fumaba marihuana, si tenía una caja de pastillas para dormir y otra con pastillas para estar despierta; si era bisexual; si había puesto a la poesía por sobre todas las cosas y la realidad ya no le bastaba; si se mató porque Olga Orozco no fue a buscarla esa noche o porque estaba deprimida por haber perdido algunas pruebas de un cuento de Julio Cortazar.  Todo eso no hace sino hablar de una capa, la que la designa como poeta maldita.

La vida y la obra de Pizarnik son dos caminos que se van trenzando hasta llegar a ser uno. Ya lo decía Orozco, “la vida de Alejandra está en su obra. Su palabra es su propia vida, como su palabra es su propia muerte”.



Caminos

Nacida en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Alejandra pasó su infancia en una calle que ahora lleva su nombre. Sus padres emigraron desde lo que actualmente es Eslovaquia, estableciéndose prósperamente. Su hermana mayor, Miriam,  ha contado que la niñez de Alejandra fue muy feliz, era una niña alegre y se le hacía sencillo hacer amistades. Tuvo problemas, si, pero no esa falsa oscuridad que muchos biógrafos intentan hacernos creer.

Una amiga de esa etapa, Lía Bonani, confirma el testimonio de Miriam y señala ciertas figuras que veríamos en la obra poética de Alejandra. Bonani iba caminando con ella hacia la escuela, en esa caminata, poco a poco, fueron descubriendo que tenían muchas cosas en común. Una de ellas, el gran cariño y admiración que ambas sentían por sus padres. La segunda, la guerra contra los kilos. La tercera: sus madres,  ambas tenían madres que les gritaban mucho.

En 1953 termina el secundario: ya fuma, lee, escribe y tiene una particular forma de vestirse. Luego ingresa a la Universidad de Buenos Aires, transitando por la Escuela de Filosofía, de Letras,  para terminar en la Escuela de Periodismo. En la voz de su amiga Ana María Barrenechea: “Recuerdo que estábamos entre las calles  9 de julio y Viamonte,  había un coche de caballos y lo tomamos. Salimos a pasear por la ciudad y pasamos frente al edificio de Viamonte (donde estaba la Facultad de Letras),  en eso, Alejandra en una exultación, escupió frente al edificio como símbolo de ruptura con lo académico. Ella era así, nosotras nos morimos de risa y continuamos paseando de café en café toda la noche.”

Luego de publicar sus primeros dos libros se va a Europa. Si bien en esa etapa comienza con más fuerza la introspección poética y la oscuridad avanza dentro de Pizarnik, el lado jovial y vivo nunca se perdería. Paris fue una fiesta, si, pero también fue el dolor. Esa eterna dualidad -como un péndulo- iría dando el ritmo final donde Alejandra optaría por quedarse.
La etapa europea además, constituye una gran fuente de conocimiento, de lecturas. Pizarnik era una persona muy inteligente, extremadamente curiosa y con una capacidad increíble para asimilar nuevos datos, esto la hace brillar en los círculos parisinos, donde se desplaza con una risa despreocupada y con ese humor negro que tanto le celebraba Octavio Paz.

Pero el tiempo y las ciudades pasan pero no la desolación. Termina los años en Europa y volver a Buenos Aires no le hace nada bien. Desea retornar a Paris, la ciudad le queda chica, los museos, el teatro, el amor, las conversaciones, todo lo ve disminuido. Y sin embargo niega esa realidad. Son dos, la Alejandra oscura que escribe y habla con otra Alejandra que está en el poema. Y la Alejandra que siempre ríe burlonamente, la que usa el humor como si fuera otro verbo. Si creemos, como Diana Belessi, que Alejandra dejó un legado de desmesura, es por esa presencia de dos voces tan diferentes (dos modalidades de representación de un universo poético). La fusión de estas voces constituye la única y verdadera voz de Pizarnik.

El testimonio de Fernando Noy es claro al respecto, le llamaba la atención que en su permanente discurso melancólico, Pizarnik, paralelamente viviera por alguien poseído por el humor. Como una sacerdotisa de la ironía, de la gracia, era todo el tiempo una enorme carcajada que se convertía en un gemido, porque  la realidad después de unos días la premiaba.

Entonces mientras escribía Extracción de la Piedra de la Locura o El Infierno Musical, sus poemarios más oscuros, escribía textos completamente delirantes, donde el juego del conocimiento y la onomatopeya se volvían un banquete embriagante y obsesivo; La Bucanera de Pernambuco o Hilda la Polígrafa, El Textículo del asunto, Diversiones Pùbicas y otros textos, son un claro ejemplo. Por momentos una voz más cercana a  Jarry que a Novalis, se apoderaba de ella. Una tarde, en una café del micro centro porteño, se le acercó un joven poeta y le mostró un texto, Alejandra leyó la hoja y le dijo “que claro escribe tu máquina”.



¿Alejandra?

A finales de los sesenta en Buenos Aires, Pizarnik era la enfant terrible de la ciudad, escribía solo de noche, había ganado las becas más importantes de ese momento, sus libros eran aclamados, habita los excesos y vivía medicada. Tratar de revivir los paraísos artificiales de Baudelaire ya le iba pasando factura.

Sin embargo la familia, siempre cercana, la hacia volver a la realidad. Cuenta su hermana Miriam que –“Ella (Alejandra) me ayudó mucho, me sentía incapaz en ese momento de atender a mi hijo, entonces ella tomó el papel de madre, yo no me lo imaginaba, lo bañó, lo cambió, ninguna de los dos sabíamos nada de eso pero ella lo hizo, fue una acto que me sorprendió”  

La última etapa de la vida de Pizarnik es la más compleja, había renunciado a la beca que ganó, no trabajaba, entraba frecuentemente al hospital -El  Pirovano-  o pasaba semanas en diversas casas de reposo. Su último libro publicado El Infierno Musical, abrió grandes tajos. “Cuando terminé de leer el libro estaba aterrada, cerré las ventanas. Sentía como si algo se viniera hacia todos nosotros y Alejandra lo decía con una precisión extraordinaria.”- recuerda su amiga y biógrafa Cristina Piña.

Sin embargo era el exceso o era la quietud de planta carnívora. Marcel Pichón Riviere dice que el departamento de la calle Montevideo (en la última etapa), tenía un clima enrarecido, lleno de vida y de muerte. Ella abría la puerta y a los 2 minutos estaba leyendo un poema y a la hora estaba borracha, matándose de risa, y a las 3 horas escribían juntos algo y así hasta el día siguiente. Eso para ella era la seducción misma, la poesía misma.

Luego vendría lo que algunos aman de Alejandra, su muerte. Una sobredosis de seconal se la llevó la madrugada del 25 de septiembre de 1972. Luego de eso se estableció un premio de poesía y un centro cultural con su nombre, hoy también desaparecidos.









John Martínez Gonzáles
 (Lima,1981). Comunicador Social. Promotor cultural. Ha publicado el poemario Collage de viaje (Editorial Altazor, 2009). La plaquette Doblando (2010. Edición de autor). El poemario El Elegido (Casa Katatay Editores, 2011). Es miembro de la Asociación Cultural Casa Katatay. Poemas suyos han aparecido en revistas impresas y webs del Perú y el extranjero. Ha realizado trabajos de video poesía junto al videasta Jair Uzziel.











lunes, 22 de septiembre de 2014

DIRA MARTÍNEZ MENDOZA: Poesía Actual de Venezuela



DIRA MARTÍNEZ MENDOZA (Venezuela). Lic. Estudios Internacionales (Universidad Central de Venezuela) Especialista en Estudios Avanzados en América Latina (Universidad Complutense de Madrid) Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales de poesía. Colaboradora para revistas literarias y fanzines. Desde el año 2009 incorporó a su propuesta poética intervenciones de cuerpos con poemas, propuesta que busca lugares comunes reconociendo la poesía como parte de la cotidianidad. El cuerpo: la gran tierra, el  libro que somos.

Selección por Gladys Mendía




Ancestros


Caminar el sendero de los ancestros/reconocer la existencia del dolor/la lluvia sin caer/reconocer las equivocaciones de la rabia/ el ardor/ el volcán en erupción/ descubrir la valentía de mirar cara a cara el miedo/ el avance / ser el abismo/grito mudo en el abismo/gritos cosidos a otras gargantas de otros tiempos/ explotar/ reconocerte en todas las estrellas/ en cada galaxia / que tu memoria sea ahora la memoria compartida de los árboles/ de todos los árboles
Llevar a los ancestros/ corazón  campo adentro/  selva adentro/ latiendo hoy/ en tu propio sendero





Mapa


Que se te borró el mapa- que el otro día tuviste que sacar la brújula- que estuviste navegando días enteros en un mar que no era el tuyo- que ese mar no tiene dueño- que ese mar no anda perdido. Eso es cosa de humanos.
¿Cuántas veces te despediste? ¿Cuántas veces pasaste por el mismo sitio? ¿Cuándo fue la última vez que la calle tuvo que decirte que no se te ocurriera pasar por el mismo lugar? Y tú respondiste- eso es cosa de las almas-
¿Y si nos vamos a los Balcanes? ¿Y si nos vamos a un bosque dulce? ¿Y si coleccionamos esos árboles azules que encontraste en el camino? Este mundo es el rompecabezas que estás armando desde que eras un niño-porque sí-porque el camino es largo- porque quieres saber hasta dónde llega tu mano extendida.





Onírico- Código Binario


De tanto asombro los ojos se nos hacían grandes
se unieron hasta convertirse en un sólo ojo
hasta volvernos cíclopes

y los cíclopes parecen monstruos .





Powerless


Destrozas mis argumentos
solo con un beso,
me doy cuenta instantáneamente
que mi vida y mis recuerdos
caben en tu boca.





Los Valientes


Los valientes enmudecen con la noche, con sus penas y recuerdos van tejiendo nuevos hilos. ellos se miran entre sí reconociéndose, ya no hay mirada capaz de helar su sangre, lo han visto todo, lo han vivido todo, fallecieron tiempo atrás. El ocaso les recuerda que el cielo ya se encuentra próximo a teñirse de negro infinito. No hay pesadumbre, hay un negro celestial que lo cubre todo como un manto, los invita a descubrir el misterio del tiempo, lo sagrado del tiempo, lo inexorable del tiempo. Los valientes enmudecen con la noche, los devora la belleza del silencio, ojerosos como todos los insomnes sucumben frente al deseo, se tocan con pies y manos, no existe distancia posible, los valientes lo saben.








viernes, 19 de septiembre de 2014

Sobre Eslefánica Visual de Erick Sarmiento. Por Miladis Hernández Acosta


Eslefánica Visual o Crónicas de una Matriz.

Oscar Wilde sostenía que el fin del arte no es la verdad simple, sino la belleza compleja; por ende la poesía, -a pesar  y más allá- de que muchos de sus creadores contemporáneos al enfrentar los moldes de la realidad inmediata fustiguen la utilidad o no de lo esencialmente bello y reevalúen o reprueben  todo intento de exteriorizar lo sublime,  aún en las voces más ríspidas de los discursos actuales encontraremos resonancias de esa belleza compleja descrita por Wilde.

Eslefáinca Visual de Erick Sarmiento puede sin lugar a dudas mostrarnos esa búsqueda de lo bello en medio de un ambiente vejado por las destrucciones. Este es un poemario cuya premisa está dada en la exploración del amor, y en la indagación del Ser que se optimiza para legitimarse en otro yo.

Se trata del alma que busca la visibilidad del amor, y con esta necesidad entronca un discurso que se destaca por su limpieza formal, por su complicación ideoestética y por un lirismo profeso: lirismo a ultranza que no desestima lo erótico, lo corpóreo y por demás apela a lo sensorial.

Este poeta reclama una figura y se atribuye unos eslabones para concatenarse con otra presencia. Lo visual toma cuerpo, es axioma para franquear sus obsesiones. Lo visual es númen para concretarse con el cuerpo amado. Con mucha originalidad este autor logra su propia facticidad poética para replantearse la soledad, y en medio de ella la inexorable conquista del amor como necesidad suprema, de ahí que apela a la belleza compleja como soporte del arte.

A pesar de la brevedad discursiva, las pocas páginas que conforman este cuaderno logran captar la atención del lector dejándonos obviamente un latir y un deseo de continuar leyendo. Erick Sarmiento hace una lacónica detonación de sus armas poéticas para dejarnos con ansias de volver a someternos a una segunda lectura.

En su breve historia logra adentrarnos a un mundo que nos hace pensar en la soledad de muchos individuos y en la soledad nuestra. En su pequeño Esléfanica Visual nos surte de preciosas imágenes conmovedoras para exhibirnos sus desvelos.

En la impronta de un lenguaje muy preciso este poeta pide silencio como prerrogativa más inmediata para no anularse si no para darse en la totalidad de los fenómenos, así versa:

Cállense
      :
Indundaban cenizas blancas, en el río.

Con esta aseveración hace patente su lirismo y su necesidad de ser atendido, por añadidura desea un escondite, un silencio que no hace concesiones, y un tempo que está colgado de principio a fin de las manecillas de un reloj.

Este es un libro coherente, de mucha precisión temporal, y de un logrado ritmo expresivo. En algunos textos se pone de manifiesto una suerte de misticismo fugaz, una especie de matriz cabalmente espiritual que le concede a este libro un aliento propio, una organicidad especial y un sentido profundo de la cognición inherente del Ser humano que busca su verdadera realización humana a través del amor: una cognición que le es consustancial y necesaria.
De ahí que pide a grito que alguien se quede, demanda un Stay en sentido peyorativo: su impetración es el legítimo legado de su voz.

Quédate conmigo. Me decías
Porque hoy
((Soleará/lloverá/lloverá y nadie aullará)).

La privación de compañía quiere imponerse, y solo al final nos muestra sin ninguna trabazón estilística ni conceptual una felicidad abarcadora que nos estremece. Esta felicidad es reflejo de la condición humana,  es signo del ser, memoria de esa fascinación que lo complementa y solo a través de la poesía obtiene esta identidad primordial.

En el poema Aquí este autor recobra la confianza y acierta exponiéndonos una voz que ha alcanzado su supremacía espiritual afanándose al silencio.

Un silencio plasmado
una palabra tuya
y ya todo es hermoso.

Cuasi místico en este final hay mucho más que la complacencia por haber recibido la voz de ese “alguien” que ha esperado con desvelo, en este poema hay mucho más que una presencia corpórea: hay ante todo una vigilia, un mutismo contumaz, un Silencio cósmico,  y una confianza extremada en algo que viene de arriba; confianza en lo superior, en lo que ofrece toda garantía. Como San Juan de la Cruz, Erick profesa de una espiritualidad y de una angustia que se carnaliza inconscientemente en Dios. Todo está animado por la misma impulsión y el amor para este poeta no es solo una metáfora sino una reincorporación de su propio existir.

Muchas son las búsquedas de este poeta y muchos son sus horizontes espirituales. Su epicentro o su novedad está en que al final haya encontrado la felicidad que pide y en ella su unigénita voz que como todo Ser se fragmenta en lo dual, en la carestía de ser –finalmente- amado y más que eso –escuchado-.
  




 Miladis Hernández Acosta.
Princesa de la poesía cubana.
1 de septiembre 2014.
Guantánamo, Nubes de Virgo.



ERICK SARMIENTO Licenciado de Ciencias de la Comunicación, Gestor Cultural y dirige la Asociación Cultural Colectivo Sur-real. Publico su poemario Eslefànica (paracaídas editores 2013). Ha participado en festivales de poesía y feria de libros. Sus poemas aparecen en páginas literarias. Fue parte de la muestra colectiva de artistas visuales “De la metáfora y el laberinto 2012”. Es organizador del Festival literario y arte visual “En los Extramuros del Mundo” (Cañete) y el Festival afroperuano “Kutukà” (San Vicente de Cañete). Difusor y recopilador de las manifestaciones afroperuanas.