lunes, 27 de noviembre de 2023

ROBERTO ECHAVARREN: Poesía Actual de Uruguay

 


Roberto Echavarren es poeta, narrador, ensayista y traductor. De entre sus libros de poemas se destacan: Centralasia (Premio Ministerio de Cultura de Uruguay), El expreso entre el sueño y la vigilia (Premio Fundación Nancy Bacelo) y Ruido de fondo. Performance es un volumen mixto: antología de poemas, entrevistas, reseñas críticas al rededor de su obra. Ensayos: El espacio de la verdad: Felisberto Hernández, Arte andrógino (Premio Ministerio de Cultura de Uruguay) Fuera de género: criaturas de la invención erótica, Michel Foucault: filosofía política de la historia, margen de ficción: poéticas de la narrativa hispanoamericana. Sus novelas: Ave roc, El diablo en el pelo, Yo era una brasa. Las noches rusas es una crónica acerca de la vida política y cultural de Rusia durante el siglo XX. Su obra Natalia Petrovna fue premiada y publicada por el Centro de España en Uruguay. Es responsable de las muestras de poesía latinoamericana Medusario (1996) e Indios del Espíritu (2012). Dirige la editorial La Flauta Mágica, especializada en ediciones críticas bilingües de poesía en traducción y el rescate de obras poéticas imprescindibles escritas en español.



El MONTE NATIVO

Fragmentos


 


En el cine del universo


esa curiosidad vacante


no pide necesariamente


encarnarse del todo,


nos deja esperar


una dimensión más vasta,


un estrato trascendental


aunque inmanente,


que precede tanto lo virtual


como lo actual,


un irracional caos


en el fondo de todo.


Mucho ingresa de lo invisible,


un arrebato de fosfenos


genera un efecto paralelo


que emana un atractivo original,


un efecto ilusorio de parecido,


un reconocimiento sin par,


sacándonos del hábito


nos enchufa al movimiento,


porque quiere ver más de lo que anticipa,


aparición no subjetivada todavía,


construida sobre una disparidad


de puntos de vista coexistentes.


 


Una hojita lanceolada:


su tamaño hace pensar


en un juguete, una maqueta,


un vehículo de aprendizaje.


El autito descascarado avanza


por una pista de zinc.


Las cosas dañadas,


el modelo infantil de las cosas,


una versión de tamaño reducido


en colisiones innumerables.


Un campo de inmanencia


recorrido en bici, casi un baile,


un corte expresivo superior


de clave vibrante y metálico.


La hojita lanceolada


sobre la mesa,


bajo la luz de la lámpara


es casi dorada.


El infinito dentro del mundo


muere con nosotros,


un reservorio nos alberga


y nos disuelve,


el mar detrás del nombre


en sí y no en otra cosa.


Y cuando se hace silencio


en el oído queda el chisporroteo


rotundo del silencio.


 


Las aves vuelan,


algunas plumas caen,


sirven para los bailes.


La oruga “gato peludo”


entre las glicinas,


el viento a quemarropa


sobre la duna,


constante e inconstante


la mar constante.


Una zona clara,


una zona oscura


en el mismo paquete,


en la misma tela


encerrada en el cráneo


al fin de febrero,


las moscas creen que están en verano.


 


Al caer las fichas


se oye un campaneo regular,


la corriente desprende la choza,


vuelan las garzas.


Si ajustamos el lente


veremos los pormenores de la ribera,


un arco iris completo,


cada extremo donde se posa.


Muslos de pachoulí


el bailarín pasa en equilibrio


hojas de bambú en el pecho


en la boca peces de coral.


El caos sigue allí,


renace a cada anochecer.


Quien estuvo en el campo sabe


cómo todo no cesa de crecer.


Una flauta de madera


avanza la noche de verano,


ganancia creciente,


de madera trabajada a cuchillo.


viernes, 24 de noviembre de 2023

MARÍA EUGENIA GARAY: Poesía Actual de Paraguay


MARÍA EUGENIA GARAY (Paraguay, 1954). Escritora, autora de una prolífica obra literaria. Durante su larga carrera en la literatura, se aventuró en la narrativa, la poesía, los cuentos, las novelas históricas, las novelas policíacas y las historias infantil-juveniles en lírica y prosa. Practicó el periodismo de forma independiente. Ha publicado hasta la fecha 51 libros, 16 de ellos de poesía. Varios de sus libros han recibido diversos premios y menciones. Algunos de sus poemas han sido musicalizados y fragmentos de sus novelas históricas han sido dramatizados. Es Miembro Fundadora de la Academia Literaria del Colegio Teresiano y de la Sociedad de Escritores de Paraguay. Su nombre aparece en las principales antologías de la literatura paraguaya.


AQUEL MÍTICO FRASCO DE ALABASTRO


I.-Yo soy la de Magdala


Yo soy la de Magdala, la de los ojos glaucos

y las manos que hilvanan los ignotos misterios.

La que luce en el pecho el abalorio mágico

del corazón intacto hecho cáliz de fuego. 

Como un estigma llevo cicatrices ciclamen

de un amor que en la hondura 

violeta de mis ansias

se convirtió en resabio de luceros.


Yo soy la de Magdala, la injuriada, 

la señalada, la vilipendiada.

Dice de mí la muchedumbre inquieta:

“allá va esa mujer torrencialmente bella,

hecha de atardeceres ariscos, de dunas escarlatas

y de altivas lloviznas del color de las penas.

Allá va esa mujer, cuya hermosura 

hace palidecer a las mismas quimeras.

Segando el aire quieto de la tarde

con su fulgor de lámpara encendida

con su mirada glauca, donde el ovillo añil

con el que el tiempo teje la inextricable duda

se transforma en cadencia de certezas”


Yo soy la Magdalena, abrumada de auroras taciturnas

y el rojo vendaval de los ponientes, que a veces

se entrelaza a mis caderas.

La de la piel de nácar y gaviota,

donde la luna emerge cada noche, 

desde la hondura de antiguas tristezas,

desde las ansias de este amor silente

que me desgarra el alma en sus riberas. 

Me aferro a la esperanza de ese hombre

que dice ser un dios que desconozco

y por él soy capaz de derribar los muros que me cercan

y de llamar hermana a la serpiente,

o de acallar las voces más adversas.

Yo soy la Magdalena, la de los ojos del color del tiempo,

la cabellera umbría y la fragancia a sándalo

donde gravitan estrellas ausentes,

con los lazos magentas de esta pasión secreta.


Recodos desvelados de mi piel, buscan sus manos

de huellas milagreras, y esta hoguera incontenible 

de mi boca, delira por el beso de sus labios lejanos

porque detrás del dios, presiento al hombre

que vencerá los ritos del sepulcro

y al borde de los días que nos cercan, 

podré amar sin la pausa de la muerte,

en esa eternidad, brumosa y azulina

que, como hijo de un Dios,  él nos promete,

después del musgo, la piedra y los cipreses

en aquella comarca sin confines,

donde el tiempo invisible, no atraviesa. 


II.-Pasionaria desnudéz


Yo soy la Magdalena, cuya belleza envidian

las mujeres de Nínive, las rosas carmesí de Nishapur,

la vasta resolana de Megido y, el fulgor infinito

de la noche estrellada sobre el golfo de Menfis

donde en hosco torrente se desbarranca el cielo.


Soy la mujer, violenta, vital y apasionada 

a la que siguen mansos los tigres opalinos del desierto. 

Ante mí empalidecen las auroras 

y el guerrero insensato vacila en la batalla

para rendir su secular espada ante mi altivo paso, 

sensual e indiferente, en la casual penumbra

del incienso, la mirra y los espejos.  

Me han obsequiado los jades de Damasco, 

los cofres del saqueo de Persépolis,

y las perlas cerúleas del Tirreno.  


Ante la pasionaria desnudez de mi piel

donde la luna ahueca sus fragancias de plata

y se florece en nardos mientras vacila el tiempo,

gravitan como sombras los amores

que entre las galerías del pasado

me recuerdan quien fui, antes de conocerlo. 


Para mí no se han hecho los turbios vaticinios

ni las imposiciones, ni el tiempo trashumante,

ese que desde el polvo nos acecha agorero. 

Para mi corazón, tan solo existe

el abismo si pausas de sus besos inciertos,

la hondura de sus brazos, el manantial agreste

que anida sus secretos, el fuego que adivino

en su mirada, y este amor imposible, que no cesa

que atraviesa los muros que lo cercan, 

e insensato se aferra a la esperanza,

que desafía al destino prefijado,

y pretende dejar afuera al tiempo.


III.-Túnica de amapolas


Yo soy la de Magdala.                                                                                                                             

La bella, la envidiada, 

porque el Maestro Supremo

ha ungido con el agua del Jordán

esa melancolía añil de mis desvelos.

La que renace intacta

después de la calumnia y el destierro.

Llevo un vestido silvestre de amapolas

rojas como esa sangre transida de desdichas

que indomable y rebelde aún bulle entre mis venas,

y subleva a los días que me ha otorgado el tiempo.

Los cabellos al viento destrenzados de estrellas,

la piel resplandecida en resolanas,

y en el pecho anidadas

dos palomas de amor estremecidas,

que desnudas de hastío

anclaron en sus playas desoladas, 

allí, entre pescadores y barcas y silencios.


Solo tengo esta vida para amarlo

con mi locura incierta y la certeza

de saber que está envuelto en el misterio

por ser hijo de un Dios que desconozco.


La umbrosa eternidad nace de sus palabras

y en sus ojos fulgura entero el universo.

Hay quietud de remanso en sus pupilas

y una pasión antigua y redimida

asoma transmutada cuando en Él reconozco

los arcanos secretos que atesoran

los códices cobalto del desierto,

esos que rigen a las tempestades

que inventan de la nada los milagros

y logran que se suelten las amarras,

para desafiar a la implacable muerte

que se cierne certera, 

detrás de los olivos de los huertos. 


Solo tengo esta vida para amarlo,

y para que Él me escuche,

me refugio en la orilla de sus sueños,

e hilvanada a mis ansias escarlatas

llevo su voz, sonoro pentagrama

burilado en la arena del recuerdo.

Llevo conmigo su rostro inconfundible

el regusto salobre de su piel, el calor de sus manos,

y ese mensaje extraño sobre un Dios infinito

que en las noches de insomnio que me agobian

logra que me florezcan los confines del alma,

que antes de conocerlo, se encontraban resecos,

como flores de cactus desoladas

en la arena sin fin de un gran desierto.



Sobre la Colección Pulsaciones (Pájaro de fuego, 2022)



Las pulsiones de la poesía
Por José Gabriel Cabrera Alva

Los nuevos tiempos y lo que representó la pandemia ocasionaron lamentables fallecimientos, pero también nuevas formas de persistir. Una de esas formas de la persistencia las otorga el arte y, en el caso que nos ocupa, la poesía. En ese contexto surgió la colección Pulsaciones. Pulsiones, latidos de la sangre unieron a los poetas peruanos que la conforman. Este proyecto, en tiempos de zozobra, los hizo soñar, permanecer vivos, latiendo. No se puede, por el momento, hablar propiamente de un grupo poético (aunque nadie puede saber qué acontecerá en el futuro). Por el momento, los integrantes de la colección han ofrecido recitales en diversos espacios del Perú y también en el extranjero. El viaje de la palabra ha forjado una comunión entre estos poetas, más allá de la dispersión de propuestas. Esto último es signo de los tiempos. Cabe agregar que la pluralidad se da además por la naturaleza de los libros de cada uno de los poetas que conforman la colección: algunos presentan antologías personales, otros libros inéditos. El sugerente estuche y los espléndidos dibujos de Javier Ramos Cucho sirven de contrapeso y otorgan unidad a la propuesta.

Un análisis minucioso de cada uno de los libros de esta colección hubiese ameritado una reseña dedicada a cada uno de ellos. No es el caso. Veamos sintéticamente algunos aspectos resaltantes de cada uno, como esquirlas que atraviesan la piel. 

La sutil poesía amatoria de Úrsula Alvarado Noblecilla en Albas a Orfeo conjunta la tradición con un estilo propio y bien logrado. El cuerpo también es música, pareciera susurrarnos al oído el yo poético. Orfeo y Lima se conjuntan. Lo amatorio es redención, nos sugiere este libro. En medio de una ciudad que se estremece, las vocales danzan en los efluvios del cuerpo.

Cuerpo, piel, corazón y vísceras se integran en la poesía de Wilver Moreno Tineo quien ya estaría, a partir de sus libros publicados, configurando una poética propia desde lo orgánico. La poesía es una forma de persistencia desde la palabra, contra la palabra, desde los márgenes. Los Cabos sueltos de Wilver Moreno Tineo anudan la palabra para que renazca desde lo visceral.

La antología personal La angustia es una flor carnívora de Patricia Colchado nos permite apreciar parte de sus magníficos libros de poesía y nos adelanta un extracto de un libro inédito donde incorpora lo andino a su imaginario. Invita, en ese sentido, al lector a una travesía en la que deja brillantes señales de aquello que vendrá. Quien lee esta antología personal queda con la expectativa entre las pupilas de su siguiente publicación poética.

Las imágenes en Further de David Jiménez por lo intensas y deslumbrantes destacan en el conjunto. Los versos de este libro destellan como los arrecifes en el mar. No se puede hablar propiamente de surrealismo en su propuesta, pero sí de una imaginería que lo aproxima a un vidente.

Chateo con Belli de Luis Boceli es quizá el libro más arriesgado de la colección. El quiebre rítmico potencia el lenguaje. La propuesta es, sin duda, bastante interesante, si bien el riesgo lo hace, a veces, oscilar al borde del abismo, pero el poeta sale bien librado de ese vaivén entre la propuesta y la posibilidad de su concreción.

Acople en el mar del cosmos es un libro audaz y original. Una voz distinta en el panorama de la poesía peruana. Sabemos que la audacia a veces traiciona, sin embargo, esto no ocurre en el libro de Pablo Salazar Calderón, por el contrario, uno termina de leer el poemario como quien culmina un viaje, con imágenes impregnadas en el cuerpo todo.

A partir de lo enunciado, la colección Pulsaciones resulta un interesante muestrario de la poesía reciente en el Perú, de su vitalidad, de su pluralidad y de la calidad que muestran las recientes generaciones de poetas. Cabe destacar el trabajo de Jéssica Colchado Mejía en la editorial “Pájaro de fuego” que acoge esta propuesta pulsional. Estamos seguros que este viaje poético aún no termina y seguirá latiendo por buen tiempo en el panorama de la poesía peruana reciente.


***

José Gabriel Cabrera Alva. Nació en Lima, Perú, en 1971. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue director de la revista de literatura Ajos & Zafiros. Ha publicado los poemarios El libro de los lugares vacíos, Canciones antiguas, Ombligo de ángel, Del mal amor (apuntes de la era de la violencia) y el libro Tristania y otros híbridos de la peste (Lustra, 2023). Ha obtenido el Segundo Premio Adobe de Poesía, asimismo, ha sido finalista en el Premio Copé de Poesía 2003. Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones nacionales e internacionales, revistas especializadas y diarios, así como en muestras antológicas. Sus poemas han sido traducidos al alemán, al italiano y al francés. Ha traducido, además, a diversos poetas en lengua francesa y ha realizado estudios de Artes Plásticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Federico Villarreal. 


jueves, 23 de noviembre de 2023

ROY SIGÜENZA: Poesía Actual de Ecuador

 


Roy Sigüenza (Portovelo, Ecuador, 1958). Es uno de los poetas más destacados de las últimas décadas en su país. Entre las temáticas recurrentes en su obra destacan el deseo masculino y el amor homosexual. Su primera obra fue el poemario Cabeza quemada (1990), en formato de plaquette. Sus primeras publicaciones contaron con tirajes reducidos. Ha publicado los libros de poemas Cabeza quemada (1990), Tabla de mareas (1998), Ocúpate de la noche (2000), La hierba del cielo (2002), Cuerpo ciego (2005), Cuatrocientos cuerpos (2009) y Apuntes de viaje a Nurdu. Su obra está recogida en las recopilaciones Abrazadero y otros lugares (2007), Manchas de agua (2016) y Habilidad con los caballos (Severo Editorial, 2020). Su poema Piratería, incluido originalmente en el poemario Tabla de mareas (1998), alcanzó gran popularidad en los círculos poéticos jóvenes de Ecuador. Un fragmento del mismo incluso fue elegido para dar nombre a la novela Caballo sea la noche (2019), del escritor español Alejandro Morellón. Sus poemas están incluidos en varias antologías –textuales y virtuales– de poesía ecuatoriana y latinoamericana. Ha sido traducido al inglés, portugués y catalán. En su faceta de cronista se ha dedicado al rescate de la historia de su ciudad natal.


Abrazadero


Para Ángel P.


Los abrazos de los amantes

propician el verano y el invierno;

a ellos se debe que el agua vaya y vuelva,

que la luz esté ahí, sobre todo en las noches,

y sepamos que nada hemos perdido,

aunque lo hayamos perdido todo.



Los viajeros


Leíamos en las estrías de la langosta

largas alusiones al paisaje:

lomas, como en las acuarelas japonesas

de la dinastía Qui, le decía señalándolas.

Eran ascensiones por donde venían

los rayos del sol a poner transparencias

–alas de agua seca, hojas del Árbol de Invierno–.

A lo lejos el gavilán hundía el pico

en el viento espeso que traía la tarde

cuando ya nuestros pies iniciaban el vuelo.

 

 

Escondites


Los hoteles no permiten

parejas de hombres

enamorados en sus cuartos

(aunque presuman de heterosexualidad

el recepcionista siempre tiene sus dudas)

para ellos están las casas abandonadas,

el monte, los parques,

los asientos traseros de los cines,

los autobuses

                (las luces apagadas)

hasta donde acude el amor,

los llama y los acoge.

Nos conocimos en el parque de los héroes

la banca fue blanda para el amor.

 


Thriller


A Pier Paolo Pasolini.


Restos de fiebres duras: el rostro es un río

desaparecido,

una letra quemándose en un momento de

tranquilidad

El sueño pace como una vaca en la hierba azul

del mar

Aquí se corrompe un pájaro, cabalga un bello

asesino

La sangre es una mano que cae

No hay trescientos corazones que guarden

tanta respiración defectuosa

Como esa forma del amor que perece

cada vez que alguien

en alguna parte dice:

ámame libremente.

 

 

En el autobús

 

Como no podíamos decir

casi nada del amor

nos ocupamos en aprenderlo

con las manos.

 


Piratería

 

Iré qué importa

Caballo sea la

noche.






sábado, 11 de noviembre de 2023

Sobre De risas y asombros, de Florencio Quintero. Por María Ángeles Lonardi


De risas y asombros, de Florencio Quintero, LP5 Editora

Por María Ángeles Lonardi.


Desde las primeras páginas comprendí la verdadera intención del autor, la invitación al viaje, un recorrido vital que parece escapar del orden autobiográfico aunque a veces no lo consigue.

La lectura es ágil y de ella se trasluce que el autor se nutre de la materia prima, esa verdad alquímica, base y fundamento para que la obra transforme o trascienda.

Y ya en la dedicatoria nos hace saber que el humor está presente en el libro, cuando escribe: “tribu asombrada y sonriente”, sus hijos.

Aunque le cuesta reconocerse en ese autor tan lejano de los comienzos, sabe que la esencia de quien es ahora y su vínculo con la poesía, está presente y que las “risas y el asombro” lo constituyen. 

Un poeta vive con la capacidad de asombro a flor de piel y es capaz de escribir sobre las cosas cotidianas, los objetos que nos rodean, el universo, la casa, la naturaleza…y es capaz de convertirse en un “cuero gastado” para hablarnos de un zapato “cultural” que “rehúye el mundo y danza rozando la tierra”, como dice el prologuista.

En este libro hay un hilo conductor, la vivencia que nos acerca a lo tangible, donde imperan los sentidos.

El autor cuida la palabra y el lenguaje y la música hace su aparición, porque la música y la poesía, van de la mano, como dicen los versos del poema VI “El instante que es”: “Te deseé en re menor”.

El poeta es un observador sensible que va más allá y “en lo que el necio desprecia, encuentra el sabio lo que aprecia.” Busca y encuentra en la vida diaria la materia prima, la columna vertebral en la que se sustenta su obra.

En palabras del autor, este libro reúne los siete primeros libros de poesía muy bien compaginados.

Inicia su recorrido con el primer libro, de la época adolescente, en que le cuesta reconocerse pero evoluciona y lo consigue. En “Orgasmo cósmico” plantea la existencia de un universo particular, la casa, el caracol, quererse a sí mismo, reconocerse persona y sensible.

Luego nos trae el mar, en “Collage” las sirenas, el capitán que conduce el rumbo, “y despertó como un humano, /aunque trató de renunciar a su condición.” 

Seguidamente nos descubre “Trayecto” que toma forma de trayecto vital con dos instantes bien marcados: El instante que fue y el instante que es. En ese trayecto nos invita a ir “agarrado a una cometa hasta alcanzar los sueños”.

Y la realidad se manifiesta, en “Retórica de lo mundano” los cigarrillos, el café el beso, el coche, escenas domésticas, la licuadora, la gotera, el muro, un día de oficina y la vida sigue asomando a la ventana.

Ya en “Nostalgia del vuelo” nos conmueve: Poema I página 107: “Te entrego las alas del hombre/ dijo el sabio y murió. / Así perdimos / las capacidad de volar.”

Y también nos lleva a reflexionar, con los últimos versos de página 114: “Seremos capaces de dar el salto/ y olvidarnos de todo.” 

El siguiente libro es “Divertimento” término utilizado en la música para indicar una obra de carácter ligero, sin embargo, un preámbulo de Jorge Luis Borges nos pone sobre aviso, porque nada es superficial ni fortuito. Por ejemplo escribe en Treoma página 123 “La sabiduría no reside/ en la mirada ávida del entomólogo/ sino en el vuelo de la libélula.” Y va poco a poco, ahondando en lo humano para hablarnos de esperanza cuando escribe: “No hay por qué preocuparse/ en algún lugar del mundo/ una crisálida se rompe en este momento.” Es decir, la vida se renueva, hay una nueva metamorfosis, evoluciona.

Quizás la parte más personal aparece en “Muchedumbre de uno”. Describe, autobiográfico por momentos, un ser reflexivo en busca de la sabiduría y la felicidad y es entonces cuando nos habla del amor. También aquí hay una nota profesional en el poema “Hospital psiquiátrico” con clara referencia a vivencias de su profesión. Y de ese mundo se sale con amor. Todos necesitamos amor, hasta terminar “Beodos de amor”. Uno en todos, muchos en uno.

Un libro que exalta las vivencias y te lleva con destreza por los vericuetos de una trayectoria vital, de Florencio Quintero, que bien puede ser una paradoja evolutiva, una historia cualquiera, la tuya o la mía.

El autor nos invita a recorrer este camino juntos, y rescatar a través de esta vivencias, el río vital que en definitiva nos fraterniza como seres humanos en constante búsqueda de nosotros mismos. 

Poemas que te transportan, te identifican y te descubren vivo entre “risas y asombros” y que sin dudas, querido lector, no te dejarán indiferente.

Almería, España, noviembre 2023.


*


MARIA ANGELES LONARDI. Nació en Larroque, Entre Ríos, Argentina y desde 2002 reside en Almería, España. Es Profesora, Docente para la Formación Profesional, Poeta y Escritora. Posee numerosos Premios literarios en Argentina, en España y premios Internacionales. Tiene seis Libros de poemas publicados y aparece en más de cincuenta Antologías. Es Jurado de Concursos literarios. Ha sido traducida al italiano y al inglés. Participa activamente en Recitales Poéticos, Encuentros de Escritores, Jornadas Literarias, Presentaciones de otros autores, escribe Prólogos, Ensayos, coordina Antologías, realiza Talleres literarios y Reseñas literarias que publica habitualmente en numerosas Revistas Digitales. Integra Equipo editorial de: Luz cultural, Entreletras, Todoliteratura, Revista De sur a Sur. Es miembro de prestigiosas Instituciones culturales: IEA Instituto de Estudios Almerienses, CAL Centro Andaluz de las Letras, de AIHS Humanismo Solidario, de PAZ IFLAC Latinoamérica, Es Embajadora de la Paz para WWPO WorldWide Peace Organization por Andalucía. Miembro del CERCLE UNIVERSEL DES AMBASSADEURS DE LA PAIX / Suisse & France, Círculo Universal de Embajadores de la Paz por Argentina. Directora de Paz IFLAC en ESPAÑA. (Foro Internacional de Literatura y Cultura de Paz). Su trayectoria literaria, en su propio blog: https://letras-sobre-papel.blogspot.com.es/.


miércoles, 18 de octubre de 2023

DIEGO ROEL: Poesía Actual de Argentina

 


Diego Roel nació en Temperley, Provincia de Buenos Aires, en 1980. Publicó Padre Tótem/ Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004; El Mono Armado, 2012), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005; detodoslosmares, 2013), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (El Mono Armado, 2010; detodoslosmares, 2014), Los Jardines del Aire (El Mono Armado, 2012), Dice Jonás (El mono Armado, 2015), Vía Lucis (Ediciones del Dock, 2015), Kyrios (detodoslosmares, 2016; Sirga, 2016), Las intemperies del mar (detodoslosmares, 2017), Shibólet (Griselda García editora, 2018), Kadosh (detodoslosmares, 2019), El infierno es una bestia callada y triste (detodoslosmares, 2020) y Andréi Rubliov (Premio Alegría 2020 del Ayuntamiento de Santander, Ediciones Rialp, colección Adonáis, Madrid, 2020).

Un jurado presidido por Victor García de la Concha e integrado por los poetas y narradores Gioconda Belli, Antonio Colinas, Aurora Egido, María Negroni, Juan Antonio González Iglesias, Carme Riera, Jaime Siles, Luis Antonio de Villena y Reiniel Pérez Ventura, le concedió el “Premio Internacional Loewe de Poesía 2023” por su libro Los cuadernos perdidos de Robert Walser. El libro será editado por la editorial Visor (España) y la ceremonia de entrega será en Madrid en marzo de 2024.

Poemas suyos fueron incluidos en diversas antologías de Argentina, entre ellas: Desorbitados. Poetas novísimos del sur de la Argentina (Fondo Nacional de las Artes, 2009); Si Hamlet duda le daremos muerte (Libros de la Talita dorada, 2010); Antología Federal de Poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2019); Poesía, Varios Autores, La Plata (La Comuna Ediciones, 2019); Roberto Juarroz baja en Temperley. Un mapa posible de la poesía en el conurbano sur (Leviatán, 2021). Obtuvo en 2016 la distinción a la “Labor Literaria y promoción de las letras platenses”, otorgada por la subsecretaría de la Municipalidad de La Plata. Ha colaborado en numerosas publicaciones tanto en Argentina como en el exterior. Actualmente dicta talleres de escritura creativa.

Estudió Historia de las Artes visuales en la Universidad de La Plata. (U.N.L.P) 

Reside en la ciudad de Posadas.





EL GLOBO
(Otoño de 1400)



¿Ves las veloces nubes blancas
allá abajo?

La tierra se aleja más y más.

Volando va desnuda
una sola palabra en el paisaje.
Dormida va.

¿La ves?

Ya pasamos las rocas de la altura,
los jaguares del sol, 
la franja donde la muerte deposita
los últimos dientes de la calavera.

Hermano, abre los brazos.





EL BUFÓN
(Verano de 1400)



¿Qué puedo decir acerca del amor? 

Se va en la brisa, vuelve en la brisa. 

Se parece a un manojito de mirra, 
a un perfume que se difunde y crece.

Se parece al humo que sube del desierto.

¿Qué puedo decir?





DANIIL EL NEGRO
(Primavera de 1408)



Para conseguir colores traslúcidos
coloco debajo de la pintura hojas de estaño
y utilizo como barniz aceite de ricino.

Cada maestro añade su propio saber:
en los labios y las mejillas uso rojo de laca, 
en las cejas y las arrugas, negro y caput mortuum.

Para conseguir los tonos diáfanos 
procedo mediante una aclaración progresiva.

Los cánones son severos.

Tengo siempre sobre la mesa blanco de plomo,
ocre y cinabrio.






LOS TÁRTAROS
(Verano-otoño-invierno de 1406)



Han matado al juglar.
Han quebrado los huesos del pájaro.

Todo se ha roto.

Los barcos cayeron del cielo.
Las olas se llevaron el último caballo.

La ciudad es un animal enorme que agoniza.                   





EL JUICIO FINAL
(Verano de 1408)



Yo vi a Cristo cabalgar sobre los cielos del Oriente.

Su voz sonaba igual que el estruendo de muchas aguas.

Se paró delante de mí, abrió los labios y me dijo:
«En mi bolsillo guardo tres llaves:
la de la lluvia, la del nacimiento,
la de la resurrección de los muertos».

Su cara brillaba como si fuera bronce en ignición.

Yo vi a Cristo cabalgar en una yegua blanca, 
a orillas del Moskvá-Reka, antes del invierno.





LA FIESTA
(Primavera de 1408)



Que seas siempre para mí como el rocío,
como los lirios del campo, como los árboles silvestres.
Que en mi boca seas siempre
más dulce que el fruto de la higuera.

Porque antes de verte  
yo era una voz que clamaba en el desierto:
¿de dónde vendrá mi auxilio?
Mis días eran como los del caracol que se desliza y pasa.
Mis días eran esfuerzo y tristeza.

Antes de verte
yo alzaba los ojos a las montañas y gritaba:
¿dónde estoy?

Entonces llegaste como llega puntualmente
la lluvia que riega el suelo, 
la nieve que cubre los campos de Rusia.

Que en mi vida seas siempre
vapor que sube de la tierra, 
mano que esparce la semilla,
aguacero.




Estos poemas pertenecen al libro Andréi Rubliov (Premio Alegría 2020 del Ayuntamiento de Santander, Ediciones Rialp, colección Adonáis, Madrid, 2020).





CARTA A KASPAR HAUSER



Leí en la novela de Jakob Wassermann
que te daban asco la carne y la leche,
que sólo te alimentabas con agua y pan,
que un niño moribundo te arrebató 
la cuna y el nombre.

¿Recuerdas las mazmorras de Laufenburg?

Hermano, yo también quise ser un jinete. 
Yo también amaba los caminos del bosque,
los pájaros negros, el verdor del follaje.

Pero mi escondrijo no está bajo tierra.
A mí no me robaron un reino.

Algún día me gustaría visitar
el lugar donde yaces.

Te escribo estas líneas para decirte 
que te espero en otro verano, en otro 
jardín, en otra curva del sueño. 






IGLESIA ROMÁNICA DE AMSOLDINGEN



El agua del embalse
se llenó de flores.

Me sumergí buscando
las luces del otoño.

Y soñé con peces de niebla, 
con la huella indistinguible 
de blanquísimos caballos.





CIELO DORMIDO



El sol no es un halcón de vidrio.

La luz no cabe en un vaso.

Miren: soy un pequeño guijarro.
Mejor: una mota de polvo.
No: aquella sombra en el río.

Soy aquella sombra
en el fondo del río.





DIARIO DE BERNA



A los cuarenta y cinco años, 
como si fuera un niño, aprendí 
a escribir de nuevo.

Tardarán décadas en descifrar 
esta intricada red de signos.

Mi mano busca ahora la progresiva 
disolución de la letra.

El lápiz es un pincel y un cuchillo.




Estos poemas pertenecen al libro Los cuadernos perdidos de Robert Walser (Premio Internacional Loewe de Poesía 2023) que será editado por la editorial Visor (España) en marzo de 2024.









DEMETRIOS GALVÃO: Poesía Actual Brasileña

 


Demetrios Galvão (Teresina/PI, 1979) es profesor, poeta y editor. Autor de los libros de poemas Fractales Semióticos (2005), Insólito (2011), Bifurcaciones (2014), El Reverso de la Lámpara (2017) y Rehabitar (2019). También publicó el objeto poético Capsular (2015) y la plaqueta La Inconstancia de los Flujos (2023). Tiene poemas publicados en diversas antologías y revistas literarias. Es coeditor de la revista Acrobata, que está en actividad desde 2013: https://revistaacrobata.com.br/.


el mundo hecho con las manos


en el universo antropomágico

del mundo hecho con las manos

existen seres hermosos en su simplicidad

algunos visibles y otros invisibles

esta comunión que fructifica

una espiritualidad suave


de la mano de la mística del mundo

el ciclo cósmico renueva ruinas

y la fuerza transformadora

produce alimentos

moldea edades abstractas

brilla palabras en la oscuridad


la humanidad se alimenta de la mano de la naturaleza




una sábana cubre la piel gruesa


un reino de silencios silba en la epidermis


son marcas de un plano líquido

manchas de una pedagogía lírica

alegrías guardadas en pequeñas cáscaras


una vida deja rastro en la tierra fina

una sábana cubre la piel gruesa

sueña la cabeza protegida de los truenos


sobre frágiles esperanzas

un museo organiza memorias

de una existencia que se deseó vivir


líquida retirada del pensamiento de las lluvias




para una criatura encantada vol. 1


tarsila ojos-de-fuego

eres tú quien despierta las tormentas

quien libera los días de los capullos

quien presta equipaje a los peces.


rayo embriagado

sigue las leguas de Antonio

cabalga flechas de otros temperamentos

y avanza sobre las dimensiones del espíritu.


tarsila ojos-de-fuego

lleva en el gesto la inquietud

los aromas fugaces del viento, el garabato de las estaciones difíciles

deja una existencia profunda en cantos ahuecados.


arquitectura atonal sobre pasto santo

figura de encanto refinado

son tus vidas las que iluminan los refugios suspendidos

morada de Bandini y Amelie.


tarsila ojos-de-fuego

escapó del domingo fantasmagórico, de la catequesis mafiosa

no quiso ser pájaro, edificio salvaje, planta ornamental

pero solo el amarillo le sienta bien.


tu humor es ternura tatuada en el ombligo de la aurora

ojo impuro de todas las vistas encantadas.

amarillo es la huella de bondad encendida en los salones de porcelana

donde se aplican trucos maravillosos.


tarsila, tus ojos provocan incendios en los cementerios barrocos.




la cordillera que nos invade

al ritmo del club de la esquina


figura jubilosa amatista

tus labios son territorios carnívoros y en ellos

interpreto tu forma de ser en el balanceo de la casa:


-lengua de dos conjugados

jurados hasta los últimos días

pacto de sello-carne

ungidos en unidad rock

en los patios de la visión licenciosa. -


invado tu cuarto secreto

me uno al venenoso de tu signo

descifro la temperatura de tu cuello-abismo

envío sobres con serpientes seductoras.


tu música tiene hambre de elucubraciones susurrantes

los maullidos son consecuencia de halagos secretos

marcamos en el calendario un truco contra el tiempo

en un destello repentino liberamos desatinos circulares.


fulgurantes y contaminados, nos convertimos en cordillera

nuestra esencia reptil ... nuestros riñones vegetales ...

transfiguramos la selva densa en sábanas brumosas

... brotó una orquídea lila en lo alto de nuestras ingles.


en aquel cementerio de alas

robamos un vuelo que estaba apoyado

dibujamos raíces aéreas para el aterrizaje

saltamos sin miedo sobre los hombros rocosos.




rinocerontes de la ternura

para los amigos, al ritmo de The Clash


nosotros, rinocerontes de la ternura

nosotros, rinocerontes condenados a la extinción

conocemos bien a los dragones de la ciudad,

sus disfraces alcalinos, sus jergas oblicuas...

en nuestro hemisferio interior navega una yubarta

que nos salva de los naufragios y del ataque de la sierra.


nosotros, rinocerontes de la última hora,

sabemos que todo pecado será bendecido cuando se hace con amor

sabemos también que un ojo sucio ve adelante

cuando dentro de la noche vago, lo que se siente son escalofríos.

no somos animales homeopáticos,

conocemos al patrón de las terminales de autobuses y

el mal olor de su hospitalidad.


nosotros, rinocerontes del partido-romántico-libertario,

aprendimos sobre la música de los punks,

el delirio de los drogadictos y la formación de la clase obrera.

atestiguamos partículas de vida metálica

masticando olvidos en un barrio sin nombre.

descubrimos que las calles maduran edades descompasadas

en su invernadero volátil.


¿Cuántos barrios marcan nuestra geografía

en la urgencia de cualquier recuerdo?

¿Quiénes son nuestros aliados

en este juego secreto de fuerzas invisibles?

¿Quiénes de los muchos con quienes bebimos

serán solidarios en la última hora?


-Sobrevivimos con palabras diferentes

pero nos encontramos en el afecto.


domingo, 15 de octubre de 2023

KETTY BLANCO: Poesía Actual de Cuba

 



Ketty Blanco Zaldiva, (Guáimaro, 1984) Poeta y narradora. Licenciada en Ciencias de la Religión, por el ISECRE (La Habana, 2012). Graduada del Curso Nacional de Técnicas Narrativas “Onelio Jorge Cardoso” (La Habana, 2005). Ha obtenido, entre otros premios y reconocimientos: Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía “Regino Pedroso” (Cuba, 2009). Primer Premio en el Concurso Internacional de Minicuentos “El Dinosaurio” (Cuba, 2010). Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuento “Ernest Hemingway” (Cuba, 2010). Beca de Novela "Fronesis" (Cuba, 2015). Finalista del Concurso Internacional "El Mejor Poema del Mundo" (España, 2016). Premio de Poesía "PortusPatris" (Cuba, 2016). Premio en el Concurso Internacional de Poesía “Abriendo Puertas” (Cuba 2016). Beca de literatura infantil “La noche” (Cuba 2016). Publicada en antologías y revistas, dentro y fuera de Cuba, parte de su obra ha sido traducida al inglés, italiano, esloveno, croata, japonés, chino mandarín y portugués. Tiene publicado “Quién anda ahí”, (Poesía, Editorial Polibea, España 2019) y “Caído del cielo” (Cuento infantil ilustrado, Ediciones Valnera, España 2023).

Selección de Gladys Mendía



Cebollas moradas


Él no puede dejar de sangrar,

entonces corre a la cocina

y corta cebollas.

Ella come dulces

hasta que el azúcar se vuelve vértigo,

se esconde para cortar

cebollas.

Ante estas ganas de matar,

corto los bulbos en trozos muy delgados.

Miro el filo del cuchillo. El agua corre.



Days like these


Tendida estoy en el piso

entre cajas, montones de cajas,

desaliñada, flaca y más vieja,

creyéndome la gran protagonista

a la que nadie predijo esta grandeza.

Ratones caminan por encima

y debajo de mi cuello.



Tras un vidrio oscuro


He visto el futuro

con ojos que pedí a los muertos.

Todo amarillo como la bilis,

como una densa niebla donde pintar la rabia.

De allí he surgido.



Vísperas


Sentada en la escalera,

calle extraña, aguardo una sorpresa,

un hilo prendido a tu vestido,

un cabello que el viento coloque

al este de tus ojos. Y espero

–pájaros helados– a que los minutos

se queden. Yo me marcho.



Escrito en el reverso de una foto de Nobuyoshi Araki


Cuando la geisha camina por el bulevar,

el tenue parpadeo eleva de sus ojos gotas de vapor.

Los hombres le brindan cervezas,

le imploran deliciosamente abrirse.

Al andar ella tuerce un pie hacia adentro.



Kabuki


Acaba por encorvarse, mira abajo,

o se tumba en la cama como un cuerpo sin nervios.

Todo está en su cabeza.

Las soluciones, digo, las empleará un día.

Por ahora calla contemplan.



EULER GRANDA: Poesía Actual de Ecuador

 



Euler Granda, nace en Riobamba, Ecuador, el 7 de junio de 1935. Se gradúa de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad de Guayaquil, en 1965; cuatro años más tarde desempeña la cátedra de Higiene Mental y Psicología en la Universidad Central del Ecuador. Entre sus obras poéticas están: El rostro de los días (1961), Voz desbordada (1963), Etcétera, Etcétera (1965), El lado flaco (1968), El cuerpo y los sucesos (1971), La inutilmanía y otros nudos (1973), Un perro tocando la lira (1977), Daquilema Rey y otros poemas de bla, bla, bla (1982), Anotaciones del acabóse (1988), Ya paren de contar (1991), Poemas con piel de oveja (1993), Que trata de unos gatos (2002), Antología personal (2005). Ha recibido, entre otros los siguientes premios: Premio Internacional de Poesía Jorge Luis Borges (Lima, Perú), Premio Jorge Carrera Andrade 1988, Premio Nacional de Poesía 75 años de la fundación del diario El Universo 1996. Fue nombrado jurado de poesía del premio Casa de las Américas 1988 (La Habana, Cuba), en 2003 recibió la condecoración ‘La Pluma de Oro’. Unión Nacional de Periodistas’, y en 2007 la condecoración al Mérito Cultural de Primera Clase del Ministerio de Educación y Cultura.

Selección de Gladys Mendía.




S.O.S.

 

Aquí Ecuador

lastimadura de la tierra,

hueso pelado

 por el viento y por los perros.

Aquí sangre chupándose en la arena,

piedras cayéndonos.

 Aquí

montañas con los vientres saqueados,

mar

con los peces ajenos.

 Aquí

hambre,

indios pateados como bestias,

páramos bravos,

piel a la intemperie.

Aquí

Ni nuestro propio suelo

es nuestro;

nada nos pertenece,

nuestra agua propia

nos venden en botellas,

el pan cuesta un ojo de la cara

ya hasta para morirse

hay que pagar impuestos.

A lo largo del aire,

a medio sueño,

en el interrumpido bocado

del almuerzo,

para que nos caigamos,

están cavando huecos.

Aquí,

pronto un fusil

para bajar los cuervos.

 

 

 

A VIVA FUERZA

 

Vas a cantar,

canta me gritaron,

me pusieron de cara a la pared,

me enmancaron los ojos,

me entuertaron las manos,

me martillaron

y yo con la boca cerrada;

si no cantas te jodes,

 si no cantas

 te sacamos la madre

y yo con la boca cerrada;

 si no cantas

no vivirás para contar el cuento,

si no cantas te mueres

y yo con la boca cerrada;

entonces me cayeron a patadas

en toda la cara del amor,

me dieron de leñazos en el hombre,

de los pulgares me colgaron en la noche

y me rompieron las costillas de la voz.

Mi viuda soledad quería lloriquear

y se atrancaba;

después me introdujeron

sacabocados,

llaves maestras, ganzúas

sacacorchos,

hasta que vomité

las manzanas podridas del recuerdo,

caminos por donde me arrastré.

camas donde dormí,

luciérnagas con las tripas afuera,

muñones de colibrí,

violines desollados como puercos,

nombres,

recetas médicas,

relojes desbocados;

ni más ni menos,

así me fueron sacando

palabra por palabra,

así me fueron sacando este poema

 

 

ESO ES EL TIEMPO

 

Ni la muralla china

ni el alambre con púas

ni los cordones de perros policías

o policías perros

que resguardan las nalgas sociales y cristianas

del hot dog presidente,

nada es capaz

que yo sepa,

nadie puede detenerte.

Ni las minidevaluaciones,

ni la maxi hambre,

ni todos los bostezos juntos de la burocracia,

ni la inflación,

ni la desinflación,

ni la deuda externa:

ajena mortecina

que nos cargaron en la espalda;

ni el patriotismo a sueldo

de las fuerzas desarmadas de la patria,

ni las redes del miedo con que a río revuelto

pescan las religiones;

contigo no se puede:

a todos y a todo

nos pasas por encima; a todo matas;

todo lo pulverizas,

lo desmemorias todo;

a todos nos conviertes en morcillas

para las aves de rapiña;

todo no es más

que una decrépita palabra

escrita en la arena movediza del cerebro;

eso es el tiempo

y no huevadas de relojes.



miércoles, 20 de septiembre de 2023

CARLOS DE ROKHA: Poesía Chilena Actual

 


Carlos de Rokha (Valparaíso, 1920 – Santiago, 1962) Poeta y artista. Hijo de dos ilustres poetas —Winétt y Pablo de Rokha—, cultivó desde joven un estilo propio e inconfundible. Su poesía, poblada de imágenes alucinadas y fulgurantes, transita del delirio profético hacia un lenguaje de hondas reminiscencias nostálgicas y terrestres. Se relacionó con los poetas del 38 y del 50 y participó tangencialmente del grupo Mandrágora. Publicó sus poemas y ensayos en la revista Multitud, fundada por sus padres. Además de escribir se dedicó a la pintura, y sus estudios formales fueron diversos e irregulares: pasó por el Instituto Secundario de Bellas Artes, luego por la Escuela de Artes Aplicadas —periodo en el que realizó una exposición de sus obras visuales— y más tarde por el Instituto de Filosofía en Córdoba. Viajero infatigable, además de residir en distintos periodos de su vida en Argentina, vivió un tiempo en Uruguay y recorrió Chile de punta a cabo. En estos periplos trabajó como redactor en algunos medios periodísticos, como Noticias Gráficas de Magallanes en Punta Arenas, y El Ariqueño en Arica. Dejó dos libros publicados en vida, Cántico profético al primer mundo (1944) y El orden visible (1956). Este último fue su proyecto de obras completas, del que sólo alcanzó a publicar el primer volumen, con poemas de la década de 1934 a 1944. A estos dos títulos se suman otros dos, publicados póstumamente: Memorial y llaves (1964) y Pavana del gallo y el arlequín (1967). Aún inéditos, ambos poemarios recibieron el Premio de los Juegos Municipales Gabriela Mistral. Falleció, en 1962, por una intoxicación de medicamentos y alcohol, a los cuarenta y dos años. Su temprana partida dejó mucho material inédito, y si bien su trayectoria vital fue breve, la particularísima poética que cultivó en sus textos causó honda impresión en sus lectores y compañeros de ruta, a la vez que fijó su destino de poeta iluminado y oculto.

Selección de Gladys Mendía


A LA LLEGADA DE LAS HORDAS


Mi gran furor que os dará la medida de mi cólera.

En fuga al centro de mí y hacia mi ser en lo profético desencadenado.

Mi pasión por la noche, mi clarividencia.

De poseso coronado por Orfeo y la Bella.

Me hacen más libre, y a la vez, más dichoso y más múltiple.

Que vosotros que todo lo tenéis.

Que vosotros oh corsarios blancos.

Oh, hijos de un cielo que habéis adquirido al menor precio.

A quienes nunca he visto jugarse una última carta.

Como quien juega su cabellera a las aguas envenenadas.

En el supremo juego donde el que pierde es el gran victorioso.

¿No os espanta mi lengua de animal solitario?

¿O no es a vosotros a quienes ciega

mi ojo centelleante como un vasto océano?

Temedme. Alejaos de mí.

Soy el monstruo sagrado, el asesino celestial y benigno.

Aquel que jamás tuvo nada, pero aún así

Su inaudita riqueza sobrepasa a la vuestra.

Porque yo hice mío lo desconocido.

Yo he tocado los límites del infinito.

Y, por último, sabedlo!

Vosotros, que alardeáis de santidad y pureza.

Nunca estaréis tan cerca de Dios como yo.

Que soy la otra cara de Él.

Que soy la eternidad que revive en un hombre.

Que soy una edad desconocida.

Avanzando de himno en himno, de conjuro en conjuro.

Hacia el centro de mi corazón.

Hacia los mundos puros, los mundos malditos, los mundos negados.

Donde he llegado a ser

Un titán bronceado por los sueños

Y que marcha, sí, que marcha.

Abrazado a su abismo como a un postrer anhelo.



15


He pensado en los ríos que nacen del amor,

Y en las vastas ciudades que se forman a su hondo conjuro.

Cuando el hombre quiere ordenar su visión del abismo,

y todo nos ciega como una luz que volviera de los más lejanos pasos:

porque entre ellos retorna la madre con un infante muerto entre sus brazos.

He pensado en las muchachas de otros días y en el vino de otras tardes,

que ahora me parece más amargo, porque tus manos no lo sirven.

Y una lágrima seca hiere el pan del héroe.

Mientras tus manos se alzan y extienden un mantel sobre la mañana.

(El mantel cae en la silla donde mi padre se ha sentado a esperar tu regreso).

Y también te digo que el pan este año ha tenido otro sabor.

Porque tus manos no cortaron la bíblica medida.


(Yo sé que tú rebanas algún pan para “Dios”).

Porque tu muerte ha despoblado el mundo.

No duermes: siembras, sin embargo,

La tierra de los sueños. Estás inmóvil, pero avanzas,

De pie como un sacro río contra el muro del tiempo.



RITO


En este cielo del sueño te oigo cavar cerca de mí

el puro presagio de una tierra de lámparas.


Este génesis dormido, este ensayo en el agua.

Tu júbilo liberador, identidad del asombro

A qué viajeros con dulces óleos baña

Si los alquimistas del mar cierran los libros,

Si niños vitrean conejos de Viernes a Sábado y demás?


Yo veo a un malayo asesinar en tus manos perlas líquidas

hojarascas de arpilleras el follaje de un charco quemado por la luna

donde me lava el verde aceite de tu noche bebido en el té de los deudos.


Donde te pido yo sino un libro de sueños del mar?

Dame, te digo, un puñal de alabastro para el viaje.


Te pido un paseo bajo tus pestañas que imitan las ruedas de un molino

Que se cierran y se abren según el movimiento de las hojas

Pero que se incendian en el germinar de los dorados frutos.


Tus pestañas sombrean las calles absurdas, abaten los acantilados.


Tállame, niña, en el calendario de tus ojos egipcios

Espérame, duquesa, a ese mudo presagio de la tierra de los pinos.



DE PROFUNDIS


Desde este amargo té me vuelvo hacia el demonio

apenas entrevisto por el insomne huésped

que soy cuando de noche entro en mi ser visible

cansado de mi viaje y de la larga

locura que hace tiempo absorbe mis dos sienes.

Me vuelvo a la ceniza y al vaso de mi sangre

con las venas ardiendo y el rostro amortajado,

más la espalda llagada, doliéndome el costado,

dando perdón al denodado

enemigo que soy de mí mismo y de mi alma.

Solitario por dentro, fatigado,

sin esperanzas como

un Cristo de abismal perspectiva

sobre el madero de mi columna vertebral crucificado

por los días que vivo buscando una respuesta

a la angustia que asalta mis ojos cuando duermo.

Oh deudo, oh desolado

centinela del tiempo, vigía sumergido

en la sangre, en el vino y la tierra: ese soy,

esa es mi sed, esa mi hambre, esa mi soledad, esa mi angustia,

y en mí mismo me acabo

por dentro como un viento que hacia el cielo se impulsa.

Desterrado por siempre, solemne, vertical, desterrado

como un águila ebria sobre una isla en llamas,

ya sin ansias de todo lo vivido

me vuelvo a la vigilia de mi cáliz,

y nada, nada espero de los días que vienen,

sino una azul espada que me destroce el alma.



CÁNTICO DE LOS ADIOSES


Me desarraigo, a veces, de todo lo que existe.

Fantasmas amarillos dan vuelta la cabeza.

Cuando me ven volver de todas las distancias.

No soy yo el que regresa desde otros vanos círculos asido.

Apenas mi sombra,

colgada del anillo de Saturno, dios de los olvidos,

que llora en los rincones el rotro de los hombres.


¿Quién fui? ¿Quién soy?

¿Quién por mí hizo sonar música de aguas ausentes

Y de flautas que un viento extraño cada vez destruía?


El pasado es un río que acaba donde empieza.

El viajero una sombra que pasa sin ser vista.


Pero ¿qué hontanar se nos da entre las manos?

¿En cuál voz queda exacto como una clara pupila redimida?


Nada tengo sino hojas de efímera estructura

en que el sueño que vivo se hace polvo

y arenisca salobre bajo la tierra que me niega.


Al bajar la colina de nubes y de dados

olvidaste el retorno

de ese arroyo de cielo que suena en tus pupilas

y llama y nada es nada: solo terribles

elegías donde un desconocido

júbilo me señala entre los seres puros

que a nada advienen sino a rescates hondos

sacros como la luz donde se abre el cordero.