jueves, 6 de julio de 2023

GINA SARACENI CARLINI: Poesía Venezolana Actual

 


Gina Alessandra Saraceni Carlini (Caracas, Venezuela, 1966)

Investigadora, crítica literaria, traductora, profesora universitaria y poeta venezolana. Es egresada de la Universitá degli Studi de Bologna, Italia (1990); magíster en Literatura Latinoamericana (1994) y doctora en Letras (2001) por la Universidad Simón Bolívar. Es especialista en teoría literaria, literatura de viajes, poesía venezolana contemporánea, estéticas y políticas de la memoria. Con el poemario Entre objetos respirando, gana en 1995 el Concurso de Poesía “Víctor José Cedillo”; con Salobre, la Bienal de Coro “Elías David Curiel”, mención Poesía 2001, y con Casa de pisar duro el XI Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2012). Ha publicado la antología personal Lugares abandonados. Editorial EAFIT (2018). Su más reciente poemario se titula Adriático, Editorial Pontificia Universidad Javeriana (2021). Es autora de las antologías El verde más oculto (2002), del poeta mexicano Fabio Morábito, y de En-obra, Antología de la poesía venezolana (1983-2008). Tradujo al español a la poeta italiana Alda Merini y al italiano a Rafael Cadenas y a Yolanda Pantin. También ha publicado numerosos volúmenes y artículos especializados. Reside en Colombia. 

De Casa de pisar duro. Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana, 2012.



a Luis Enrique Belmonte

a Pausides González


Respirando tras el dichoso correr, 

hacia nada, hacia lo libre. 


Rainer María Rilke




El silencio abandona

las raíces de los árboles 

y se levanta hasta las hojas

comidas por los loros.


Cada mañana volvemos al parque

con los pies clavados en la tierra

y el pulso latiendo entre la sangre.


Podríamos morir de madrugada

escuchando el canto de los loros,

ese estruendoso canto

que alberga en nuestra sangre

y atraviesa el cielo

y lo sofoca 

y lo deja sin aliento.


Podríamos morir de madrugada

rodeados de loros que nos miran

correr como liebres fugaces,

cada uno con su canto

en la garganta

cada uno con su vuelo a ras del piso 

abriendo zancadas en la hierba.


Podríamos volar como

los loros y ser manada

que hunde en el cielo

un grito atroz.


Cada madrugada

buscar cómo fugarnos

del verde plumaje de sus alas.



Los conejos cruzan el parque

y se ensucian el hocido

con la tierra del otoño.


Cavan un hueco entre la hierba

y duermen el letargo

de los animales en fuga.


Un rumor de lluvia

moja su pelambre.


La estación de los conejos está por acabarse.



Nápoli es una mujer que grita en la ventana,


Es el Vesuvio de lavas luminosas,

mar redondo que repite su belleza.


Aquí el único lenguaje es la pasión,


sin palabras a medias

sin medias tintas:


sólo el sólido color del todo por el todo.




El amanecer llega a la casa lentamente.


Nada quiebra el silencio que queda de la noche.


Sólo se oye respirar a los insectos.


El padre y la madre desayunan.


El padre muerde el pan duro,

lo moja en agua y aceite

come la harina espesa de la guerra.


La madre, en cambio, 

prefiere la avena y la manzana,

hechas arena al tacto de su lengua.


Ambos comen la corteza 

del tiempo que se acaba.

Ese ser dos en la vejez,

aferrados a un ritual 

que les devuelve los primeros 

paisajes de sus vidas.


Ese ser hijos de lo mismo,

del mismo pan duro que mastican,

sin que la miga ceda 

al diente que la muerde.


*

De Lugares abandonados. Editorial EAFIT, 2018.



El invierno pasó 

y dejó la hierba 

seca y amarilla 

donde los conejos comen 

los restos del frío. 


El lago tiembla

y suenan el viento

y las olas. 

No tardes en llegar 

que en la rama 

brota el almendro 

y volvieron los osos 

y son azules. 




Está triste el animal del frío. 


Algo duele en su pequeño corazón helado. 


Pronto tomará el camino 

hacia la tundra y vivirá 

cerca de los lobos. 


Un día amanecerá muerto. 

Habrá algo menos

en el latido del mundo. 




Extremo el pájaro

Que vuela sin alas




De Adriático. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. 2021.


LA GUAIRA 

                   A Marco 


Mi padre se fue lejos a pescar. 

Tan lejos que cruzó el Atlántico. 

No conocía la lengua del trópico 

que calcina todo lo que nombra; 

tampoco los pelícanos, los uveros, 

los cocos que se volvieron

paisaje y pertenencia. 


Distante de su tierra, 

aprendió a esperar en la luz. 


Pescaba en el agua de otro idioma 

carites, roncadores, meros, pargos 

los mismos peces que sacaba

con su anzuelo 

desde el muelle lejano de San Vito. 

El mar era otro mar

y mi padre el mismo hombre

que se fue lejos a pescar. 




CAPRA DI SAN NICOLA 


Una cabra silvestre

pasta entre las rocas.

Perdió el rebaño

en medio del Adriático.

En equilibrio sobre la piedra, 

rumia frente al mar. 

Solo se escucha

la desmesura de su 

balido, la tristeza

de su garganta abierta. 

Tierra de cabras 

llaman a esta isla

de altos acantilados

y animales huérfanos. 




PERROS DE PLAYA 


Los perros rondan

por la playa,

cruzan la isla,

se acuestan en la orilla, se sacuden una mosca, bostezan. 

Su mundo es

una costra de arena

bajo el intenso resplandor salado. 

A veces se quedan quietos 

esperando una señal.

Tan simple su vida,

tan modesta.

Si pudieran hablar,

ladrarían. 




ADRIÁTICO 


Si se pudiera

llegar al otro lado

sería el viaje más distante. 


YOYIANA AHUMADA LICEA: Poesía Venezolana Actual

 


Yoyiana Ahumada Licea (Caracas, Venezuela, 1964)

Magister Literae. Periodista, Guionista, dramaturga, poeta, profesora universitaria y actriz. Autora del poemario Ojos Quebrados (El Taller Blanco Ediciones, Cali- 2021), poedrama Polvo de Hormiga Hembra (Editorial Eclepsidra, 2013); Portugal y Venezuela: 20 testimonios (Fundación para la Cultura Urbana, 2011) Alucinados, visionarios e irreverentes, la idea escénica en Venezuela en los 70 (La iguana Bohemia, Ecuador, 2001), Compiladora de El mundo según Cabrujas ( Alfa, 2009), coautora de ¿Qué pasa Venezuela? (Bid & Co editor / Universidad Austral de Chile, 2020) 75 años Centro Venezolano Americano (2016); Aproximación a nuestra cultura (Venezuela positiva, 2008) Autora de los espectáculos Cabrujas: La voz que resuena, Cabrujas por siempre y el Estruendo de la memoria (2018) . Autora: Reinas sin corona (2021), Sylvia Plath: Matar al ama de casa, revivir a la poeta (Conferencia performativa, 2021), autora y directora de los cortos “ El poste” ( 2020), “El ángel de Bucaramanga”, “ No llames a las balas”, Selección oficial de Venezuela para el festival Femujer (Republica Dominicana, 2021) y “Niño Jesús ven a esta casa” del proyecto #Telacuentoyo, creado para el portal “El Pitazo”. Aparece en antologías: Poesía Venezolana en Voz Alta (Mujeres Todas, 2019), Fulanas y Menganas Antología Poética de Funcionarte Corp (Miami, 2018), 100 mujeres contra la violencia en Venezuela (2015), 102 poetas Jamming (2014). Profesora de las Cátedras Literatura Española I y II, Escuela de Idiomas Modernos Universidad Central de Venezuela, miembro de Asociación Venezolana de Crítica Teatral), Teatroteca y Círculo de Escritores de Venezuela. Reside en Venezuela.

Inéditos.


Volutas de humo


Atraviesa muslos ignotos

-entresijos de un alfabeto -

al final solo un canto de ventisca.


La mano que doma es otra

nervadura del cuerpo virgen

al prodigio abrasador acoge.

El ardor

procura raptos de cúrcuma

y benjui

dulces los labios

se posan

caracoles de humo

en tercas aguas

boca ígnea

el

animal hablante

devora.

Melancólico brillo

en tus ojos

aspira

el vicio esparce

la lengua erecta

se contorsiona.

Intimo cilindro

Vegetal.

Habáname


Altahabana


Deslucida

bestia de fuego

zurcido de añil

¿Adónde el sueño ?

Sobre el animal dormido

en las hebras de tus ojos

castiga el asombro.

Cuerpos sin nombre

inflaman la noche.

En los dedos

la ternura al borde.


*

Ceñida por manos de ceniza

desnuda mi casa

insiste.

Días sin nombre

en reino extraño

mi casa desnuda

sin dones

ni puertas

piel de sol.

Implora.


La cueca rota


Mi padre bailaba cueca y frotaba las espuelas

me habría gustado ver las chispas hiriendo mis ojos.

A veces me pongo su sombrero de huaso

a lo mejor fue un torpe bailarín

un muñeco de cuerda desorientado

su nombre se perdió en una esquela mortuoria.

Me lo hicieron extraño

la señora de los zapatos grandes

ella.

Se lo llevaron en un pájaro gigante

fue cóndor

atravesó los andes

vio arder la memoria.


Un día fui a buscar su tumba. Nadie me dijo.

El primero: no sé.

El segundo: lo olvidé.

El tercero: lo olvidamos.

Despues de todo nadie nombra lo que no ha amado

mis pies se lastimaron.

Únicamente ella tomo mi mano

dijo “nos encontrará el reposo”.

Mi paso se detuvo

ante una tumba sin nombre

aquel panteón sin cruces.

La tierra

yerta, oscura,

reseca, rabiosa

heredad muda

su muerte

me dejó en la pista


dando vueltas sobre mí.


El sepulcro

detrás del general Pratt

allí blanco, olvidado

siempre los civiles a la sombra de los militares

¡Viva Chile Mierda!



los pasos

retorcido sosiego.

¿Donde estás muerte?

Abre tus caminos

encorvada sombra

Ella

traspasa el tiempo.

Peces en el obituario que no habita

-no sabía decirle -

Me volqué a la arena

que se tragaba su rostro.


Pedí cuentas

intenté perdonarme.


Balbuceé un silencio

infligí mi piel

en el jardín de su tumba-castigo.

La señora

nunca vino

no se dolió en muertos ausentes.

No en los míos

los pesos para el vino y la cueca rota.


Borrar mis pasos.

Mi padre bailaba cueca y frotaba las espuelas

me habría gustado el salto, ese fulgor de plata hiriendo mis ojos

verlo en la pista

agitando su cuerpo vivo.


A veces me pongo su sombrero de huaso

a lo mejor fue un torpe bailarín

un muñeco de cuerda desorientado.

  


*

No temas dar el paso

perdida la sombra

insiste en la huella

podrás llevarte los maderos

ser tu casa en otra tierra.

  


De Ojos Quebrados. El Taller Blanco Ediciones, 2021.


No es posible callar

sin tropezar el nombre de las cosas.

Memoria sideral


He sido una estrella muerta.


Bajé hasta el fondo de mis huesos

-desprovista -

Una quietud desprende

al sol

animal cautivo

arranca la investidura

en la búsqueda de una señal.


El polvo ciego

velada escritura de las hojas

lo simple

lo bello

lo posible.


Tu olvido

sin manos

impúdico fulgor.



Una estrella muerta

balbuceo indómito

penitente incandescencia.


De Memorias del desierto (Poemario inédito)


Me queda tu luz en la palma

de la mano

y nombrarte en lo sagrado.


PATRICIA GUZMÁN: Poesía Venezolana Actual

 


Patricia Guzmán (Caracas, Venezuela, 1960).

Poeta y ensayista venezolana, comunicadora social egresada de la UCAB. Autora de ocho libros de poesía: De mí, lo oscuro (Pen Club, 1987), Canto de oficio (Pequeña Venecia, 1997), El poema del esposo (Pen Press, New York, 1999 y 2000), La boda (Casa Nacional de las Letras, 2001), Con el ala alta. Obra poética reunida 1987-2003 (El otro & El mismo, 2004), Soledad intacta (Antología y Addenda crítica / Bid & Co. editor, 2009), Trilogía (hilos editora, Buenos Aires, 2010) y El almendro florido (Kalathos ediciones, Madrid, 2017), títulos que han merecido la atención de la crítica internacional que distingue su voz, tanto en los poemas breves como en los extensos, como infatigable e impregnada de resonancias de la literatura mística de Occidente. Su nombre ha sido incluido en las más importantes antologías de poesía venezolana. Como ensayista ha compilado y prologado las obras completas de figuras tutelares de la poesía venezolana como Ana Enriqueta Terán, Reyna Rivas, Hanni Ossott y Ramón Palomares. Obtuvo el doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de La Sorbona. En su trayectoria profesional destaca tanto la dirección de suplementos literarios de los más reconocidos medios, como su desempeño académico como profesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, de la que fue directora. Reside en Venezuela.

De Canto de Oficio. Editorial Pequeña Venecia, 1997.


LA ESPADA DEL ÁNGEL


La espada del ángel está húmeda de saliva de pájaro dormido en mi lengua

Con espada de ángel le corto los cabellos a los pájaros

Denme espada de ángel para quitarle los ojos a mis hermanas

Ábranle la boca al ángel para llorarlas

Ábranle la boca al ángel para echar dentro mi lágrima mi lengua

Mis hermanas recogen flores con la espada del ángel

Yo guardo flores en la boca de los muertos

Yo guardo flores debajo de una taza

Yo guardo flores para calmar mis nervios

Mi esposo dice que no estoy muerta

Mi vida está colgando de la espada del ángel

Yo le doy manotazos a los pájaros

El ángel me dio su espada para que le golpeara las alas

El ángel me come el pecho

Mis hermanas dicen que no es bueno besar en la boca al ángel

El ángel guarda su espada en el vaso de agua que me ofrece mi esposo


Mis hermanas dicen que mi esposo es bueno

Yo me quiero ir al país del ángel

Yo quiero saber de qué se alimenta

Yo quiero limpiar un poco su casa


El ángel no habla

El ángel canta para mí si los pájaros y mis hermanas se callan

El ángel tiene una espada para defenderse de los perros

La lucha siempre es con el ángel

El ángel es un animal manso y cansado

El ángel es un animal de agua y no de aire 

Le he pedido al jardinero de mi casa que llene de agua el jarrón grande de la sala:

Voy a cortar un ángel, un pájaro, para recibir a mis hermanas

Cuando me quiten el corazón



Cuando me quiten

el corazón



dénselo 

a mis hermanas



No sabrán

qué dice

a quién nombra



Pero le pegarán

la boca

le pasarán

las manos

Todas las noches


Dénselo

YO HE QUERIDO APRENDER A CANTAR


Yo he querido aprender a cantar, siempre he querido

Y se lo he dicho a mis hermanas

Les he dicho que me escuchen

Les he dicho que me avisen que canto

Les he dicho que no me besen en la boca mientras canto

Que no inviten a nadie para que me oiga

Yo he querido aprender a cantar, siempre he querido

No sé por qué no me oyen

Si sé que a la voz se la llama con la mano

Si yo no voy a entrar en el cielo de nadie

Si yo no me voy a tomar el agua de los demás

El canto es bueno

Y uno no olvida estar triste


De La rosa acallada en Soledad intacta. Bid & Co. editor, 2009.


EL CIELO TIENE UN LADO SORDO


El cielo tiene un lado sordo

Conviene abrir las cajas


Empacar los ojos

Asentir en el vacío del vacío


Contemplarnos

                        piadosamente


El cielo tiene un lado sordo


Quién alcanzará la luz de los oídos

Quién hará girar la caja

Y hallará morada la conciencia informe

Y hallará morada la respiración sorda

Y en la ventana encarnará la sombra  


En ayuno              Para dar inicio


Ahora que el horror retumba en el cielo de sus bocas


Enormes, por el canto de los que les falta

Enormes, por el rojo de su lengua


Cargando sus corazones como geranios mutilados

Deseosos de plantarse aquí

Enterrar el alimento que no tuvieron tiempo de acercar a la lengua de los pájaros


                                                                                               Fatigados del aire

                                                                                               Fatigados de respirar


El cielo tiene un lado sordo

Asienten entre cajas



Y la espera pesa sobre sus párpados

Y la espera pesa debajo del viento


Debajo del lado sordo del cielo


Que les corona con plumajes encendidos


Encendidos como tulipanes enjaulados


En el lado sordo del cielo 



SED DE ESCUCHARLE SUFRO


Sed de escucharle sufro


Alcancé a decir


A pedir agua


A espiar mi sangre


A cantar a deshoras


A cantar por nada

                              que habitar confiadamente y vivir reposado busco

Quebrantada he sido

Quien me sane no hallo

Quien me levante del sueño que habla

Quien me guarde

Quien me enlace a su cuello

                                que habitar confiadamente y vivir reposado busco


                                 Que con sabiduría se edificará la casa y con prudencia/

                                                                                                     se afirmará

                                  Y las cámaras se hincharán de todas riquezas


Sed de escucharle sufro

Alcanzar favor intento


Antes del vuelco del corazón

Antes del bocado y la corona

Antes

Por la herida

Por la queja

Antes de atreverme a cantar

                                                   que habitar confiadamente y vivir reposado busco



Obstinado empreño me mueve

Mas el cielo yace entero

La flor erizada

El pájaro parado

El pájaro enlutado 



De La Casa de los Afligidos. Hilos editora, 2010.


“LA CASA DE LOS AFLIGIDOS”


Hincada amanezco

                                          A las puertas de la casa de los afligidos



Coronada abro los ojos en casa de los afligidos


He llegado hasta aquí


                                   Obedezco el mandato del canto

 


Levanto la aldaba

 


Levanto la aldaba y me santiguo con la niebla


He llegado hasta aquí



                                   Obedezco el mandato del canto

De El Almendro Florido. Kalathos ediciones, 2016.



EL ALMENDRO FLORIDO


Veo sucumbir la tierra de mi alma

Y la tórtola atestigua que mi corazón late

                                              silencioso y lejano


Y la tórtola sobrevuela

en torno a las rosas 

en torno a sus almas abiertas


Desasida me hallo

ante la rosa desfigurada

                                        de cara al cielo

                                        y cantada por un ángel



“Rosa, tú que llevas

hasta un día de oro”

                                  llévame contigo


Donde alienta la flor del almendro

“La muerte no tendrá dominio”




Ya se alza el ala maltratada de la tórtola

y me entrega un puñado de dolor

                                        en el cuenco del corazón

Lo inexplicable me recorre en voz baja

al soplo del almendro que apura sus flores

                                          aquejadas de esperanza


Vayamos a contemplar bajo sus ramas

la llamada de la culpa


Inclinémonos

y derramemos caridad y bondad

La Virgen del árbol seco (Inédito).


Primera parte

Siento voces que me llaman 

Un clamor perfumado de arboledas tupidas de soledad

donde claman pájaros, abundantes pájaros,

congregados entre las ramas de un árbol seco

En medio del que se halla, protegida por un precioso ovalo, una Virgen,

una diminuta y hermosa figura de mujer cubierta por un largo manto que/

                                                                               cae con gran delicadeza

Y entre sus brazos sostiene a un niño dorado 

quien ha convocado pájaros de melodioso pero entristecido canto


Los pájaros yacen expuestos espiritualmente

Los anima el deseo de librarse del peso de las culpas

Culpas que desconocen, pero sienten el peso

El peso turbador de la belleza manifiesta, de la belleza prístina

Del amor consumado y aun así casto


Embriagados por la divina luz en sus corazones turbados

buscan refugio entre los huecos de los acantilados sembrados/

                                                                      de débiles y pestilentes flores

Allí, entre las cavernas de piedra, hemos de encontrarnos, antes de rendir 

tributo a la Virgen, y gustar el mosto de granada


Embriagados espiritualmente podemos divisar, entre las ramas del árbol seco,

la llama de la divina luz en el pecho del niño dorado que sostiene/

                                                                    la purísima figura de la Virgen



CLAUDIA SIERICH: Poesía Venezolana Actual

 


Claudia Sierich (Caracas, Venezuela, 1963)

traficantedepalabras des/arraigada en Berlín, Alemania. Traductora e Intérprete de Conferencias (aiic, Ginebra) diplomada en Múnich. En 2008, Monte Ávila Editores publica su primer poemario Imposible de lugar (Premio de Poesía de Autores Inéditos; y Mención Honorífica del Premio Municipal de Poesía de Caracas 2010). En 2011, Ed. Equinoccio publica su segundo poemario dicha la dádiva. En 2015, publica  Sombra de paraíso con OT editores. Parte de su trabajo está incluido en antologías como En-Obra. Antología de la Poesía Venezolana 1983-2008 (Saraceni, Ed. Equinoccio, Caracas 2008); Poetas Venezolanos Contemporáneos. Tramas cruzadas, destinos comunes (Salas H. y Sebastiani V., Común Presencia Ed., Bogotá 2014); Caracas 102 poetas. Jamming a cargo de J. Goldberg et. al (OT editores, Caracas 2014); Cantos de fortaleza. Antología de poetas venezolanas (Kalathos Ed., Madrid 2016); Nubes. Poesía hispanoamericana concebida por Edda Armas (Ed. Pre-Textos, Madrid 2019); El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora (digital, curada por Requena y Kariakin, 2019). En 2019: Esplendor del exceso (“Herencias y parentelas”, Asoc. Cultural Humboldt). Revistas y periódicos han presentado parte de su trabajo, como “Quimera” (España), “Driesch” y “Wespennest” (Austria), “sur/versión” (CELARG), “POESIA” (Carabobo), Papel Literario “El Nacional” (Venezuela) y “stadtsprachen magazin” (Berlin) | writers@berlin www.claudiasierich.com | traficantesdepalabras@gmail.com ∞.


De dicha la dádiva, Ed. Equinoccio, 2011.



A la noche de nuevo soñé sin mensura.


Me sumergía en el mar firmamento.


La luz. Una ola me capturó y alzó.


Inmensa arremolinada en espiral 


lenta y poderosa


con peligro y sin temor


: volver a inclinarme


sobre la superficie índigo.


Qué decir, el movimiento, los colores.


Inédito, Barcelona, enero de 2018.


, los naipes a los que juegan dos señoras casi calladas producen un leve chasquido al ser colocados sobre la breve mesa de mármol y se conjugan con el ritmo del suave crepitar de las sillas de ratán ocupadas, y las palmeras de adentro, porque la tercera señora limpia con un trapito y tal esmero cada pinna verde de las hojas reverdes. Se repiten los sonidos: el eco tierno casi imperceptible que produce este patio interno con jardines colgantes de malangas a media mañana en un hotel centenario – alguna vez claustro – de arquitectura como solo la había visto en Granada de Nicaragua, por ej., y que recién re/conozco en esta mi tardía primera visita a Catalunya. Estoy de paso. Nómade. Nunca había percibido el seco y pastoso rumor, entremezclado, de naipes a superficie de mármol junto a hojas de palma acariciadas por manos querendosas, esdrujadas, ahora que además es interrumpido por el discreto goteo al cuerpo de agua algo turbia del balde sobre el que la cuidadora de matas retuerce el trapo, su ritmo y resonancia. A la luz que penetra por el cielo cristal del patio sobre el color cian caribe de las paredes y sus blancos en las galerías circundantes, enmontadas en varios pisos, se produce este amabilísimo inmóvil: regocijo singular  ̶  de retiro, de anticipación, y de presente que desdice del horror (mas no salva) de las ortopedias crueles de Cronos. De par en par abiertas las invisibles puertas al momentum. Sinmenso, bocado infinito sin mensura.  


Inédito, Barcelona, 5.1.2018 y Berlín, 31.8.2020.

a Rodolfo Häsler

Para atravesar nada más que una puerta

son elegantes, salvajes a la vez 

guardan secreto cierto y rudo,

voraz, como si supieran mucho 

de luz y de muerte

los versos de las nueve gacelas

por el monte Líbano. 

Ayer detuvimos la pausa y abrimos

el compás de las horas 

en conversación, conversa, 

conversión que sostiene 

el deseo en mi recóndito rincón y amable 

engastado en el infierno del Raval.

Luego nos tomamos un té 

verde lo llamó el oficiante, en verdad 

menta, del Marsella, el desvencijado 

y algo desvalijado lugar del absento.

Luego perdí la voz. 

El viento. ¡La ventolera, las canallas 

ráfagas! No se llevaron 

las penas solas si las hubo,

: trajeron una peste de pronóstico. 

Ya me monto en un avión. 

Voy, África 

: del otro lado tomar los atributos de la fuerza  


Inédito, Banjul, enero de 2018.


, suena el llamado de los muecines اللهُ أكبرُ. Ninguna mezquita, son altoparlantes que carraspean, mal sujetados como están sobre inciertos muros de bloques crudos del vecindario y  distorcionan la propaganda por los aires de las periferias de Banjul. Ahhh, desigual emerge de súbito  ̶  desde dónde  ̶  el clamor roto del carrito de los helados Efe por las calles de Caracas, desafinado anhelo, saciar el paladar, calmar la lengua sedienta, orar a la primera luz del día. El polvo plenipotenciario se está quieto en los quietos patios polvorientos por estos lares bajo la sombra desdibujada de enormes palmas, columnas de un templo a bien mayor. También calla imperturbable el babaobab como el tiempo Rey bajo cielos anaranjados no vistos. Tantos aun duermen en santa paz. Avolaron los sunbirds de sus matorrales de descanso. Dejo a la perra atigrada sola recostada en su caucho-cuna, el neumático desinflado forrado de harapos frente a la puerta siempre abierta. Tomo una escasa ducha desnuda. Las trinitarias. La brisa, las bendiciones sin bocinas. Luego almorzaremos a la usanza, acuclillados en el suelo y de un solo gran plateado plato hondo, con las manos. Las caricias del quedo palabreo de los comensales no requieren traducción. Las niñas sonríen, es fácil recordar mi nombre, dicen, porque suena a nube, me llaman Cloud-ia. O Cláaud con suave acento wólof en el inglés al que les fuerzan las escuelas. Y habrá plétora de coco, merey y maní fresco, plétora como nube y desarraigo será este nómade día. 


Inédito, Berlín, 16.8.16.


, no me refiero a la simultaneidad vivida en el fuero interior. Es la simultaneidad de sucesos externos a los que irremediablemente estamos expuestos. Por fortuna, esta mañana de un martes de mi extrañamiento berlinés, si no me procura rayos de sol ni radiancia, me rinde el presente de un fulgor sonoro: se mudó por un rato un pájaro que no conozco a este castaño. Cómo llama la atención. No conozco su silbido. No es el canto de la paraulata caraqueña, ni del raro ruiseñor berlinés, no es su instante, solo melodioso de madrugada, tampoco la celebración del mirlo ni el runruneo de la tórtola. El silbido claro y metálico que asocio mejor con el trópico resuena como una insistente, repetida pregunta de largo aliento, penetración, color sol naranja. Brinda la hora el día descalzo – anda en su acento, acopio, su por venir. 



De Sombra de Paraíso. OT editores, 2015.


, duermo dos noches en Raakow. Este silencio no tiene parangón. Mana de ninguna parte, nada interrumpe su informe ser, lo envuelve todo sin que se cuele el menor chasquido por ninguna rendija. Ningún cuervo bate su ala cansada, el poste solitario de la electricidad frente a la ventana no crepita, la rama no roza el techo de la casa ni berrea la bocina a lo lejos en este paraje que se torna pura inmensidad. No es hermético, no encierra. No parece vacío de vida el paisaje que se tiende desde el solar trasero hacia la huerta más abajo y desemboca en las suaves colinas de las morenas de terra ukera, viejas como la edad de hielo. Tendida sobre la cama soy paisaje antediluviano y asisto a la total ausencia de sonido. Solo el sordo correr de la sangre por las venas que no escucho, pero que me viene a la memoria como un falso y fugaz recuerdo de aquella visita a la cueva cada vez que se ausenta mucho el ruido. El silencio de Raakow es abierto, enorme. Puedo figurar el escaso sonido que produce la exhalación del niño dormido en la alcoba vecina, tal es el mutismo primigenio del espacio. La certeza que me produce queda fija en la memoria. La noche siguiente vuelve a ocurrir. El insonoro curso de las horas persiste hasta que entra la mañana por la ventana del cuarto que da sobre el rosal silvestre, la estrecha carretera y la casa de enfrente. Ninguna meditación repone la experiencia. Sí retengo la sensación de bonanza que, en su momento, me ha procurado su plenitud. No ser intervenida por ningún sonido, respirar profundo y descansar a sabiendas de que reaparecerá de todos modos con sus golpes y caricias, porque el árbol está cargado de manzanas y los niños treparán la escalera riendo, porque el tractor del campesino pasará tronando a la hora que llama el trigo y dirá buenos días a diestra y siniestra la vieja de enfrente conversando consigo misma en anodino y solitario delirio mientras espera en medio de la calle el carro que trae los pancitos del desayuno. 


Inédito, 15.10.2017, Perú.


Desayunar al pie del Chachani


Su áspera y eterna nieve 

blanquísima, hallarse 

en el desierto 

del mundo más alto 

: el cobre, el ocre, el pesado polvo 

pesa sobre el oasis de la ciudad. 

Arequipa, estarse cerca de su dulce 

gente, real, trastocada 

modernidad torcida, 

incompleta, malograda. 


Eso 

y los viejos sobrevivientes 

: dátiles, jardineros, el jasmín

y el mate, el suave olor siempre.

Coca al agua que hierve y

el hombre quien lo sirve. 

Explica cómo venera al Cristo 

moreno: curan más tal vez 

un tamalito o dos y su suave voz

los males brindados por extenuantes 

sesiones trujamanas, inoperantes diálogos

groseros, vanos foros, conversatorios 

inservibles, el ancestral cansancio.



De Sombra de Paraíso, OT editores, 2015.


alguien está picando ajo, lo puedo oler –


dios estoy en la Tierra me doy cuenta

ahora que el tiempo se acuclilla

(o también fríe plátanos)

mientras yo


penetro cuásares    me tuteo con Einstein

y se abre paso el prodigio

por la ventana    lluvia ventana    mi diluvio ventana –

piensa esto:


infinita pero a punto 

de desaparecer, piensa

cómo el tiempo apurruña

el pequeño planeta y las galaxias

    oscureciendo



De Imposible de lugar. Monte Ávila Editores, 2008.


Trato cotidiano


Quién convocó aquí a estos personajes

por qué se han permitido usar

el tiempo y la sustancia de mi vida


ÁLVARO MUTIS


A la vez el pozo ofrece su boca negra

y cuando quiere fauces caminar a mi lado

ruge rayo adentro ábrete Sésamo

tan crispa corozo el abismo

bostezando otro espanto.


Hay golondrinas que anidan bajo el techo.

Parecen livianas, ligeras de pensamiento.


Recojo una hoja de palma seca

fruto de oro la trastoco bandeja de golosinas

y sobre el canto del mismo cántaro callo

con un tris de sal marina

el sopetón de sinsabor.


La mesa está servida. Llegan los comensales.

El ángel abre su luminoso ojo en silencio.


A tavola brisa de agua

la maga el melodioso y la niña parlanchina.

Un nunca escanciados gestos aéreos

con humor tintinean    tan bate los manteles

reza rubí algo de sombra a la sombra.


También la tarde se da la vuelta crisálida.

También la mano puede quieta en flor.


Cuando de las hojas se vuelca la hora

una noche grande valle la copa

bebe hondo goteando

cóncavo el día de puntillas tropelía

jugó la gran jugada el gran hacedor.


Cuál será tu pregunta ahora que serme

va casi de una forma casi esta vez

hasta suficiente


De dicha la dádiva. Ed. Equinoccio, 2011.


desde el extremo muerte 


      es que sigue pero no aquí 


alma de viaje algo de Stockhausen


su trompeta miniatura creo después en Frankfurt 


pero con Rilke pensando 


    música como comenzar


donde evanescen palabras     por qué no al revés 


o     a través    noche duerme bien


entonces danza τίποτα 


ángel 


nichts 

danza 


 

Paramancito, antes de partir


Para viajar lejos las semillas


hacer hablar a los árboles

mover los molinos de aire y de maíz

darle una vuelta al solar


para sostener a las gaviotas 

inflar las velas de los barcos

atender la flama, sus llamitas 


atizar la lumbre del carbón

caminar las ideas 

y el trabajo de los herreros


para mover las nubes de aquí para allá 

(que llueva de un lado o de otro)

desordenar los paisajes, despeinar palmeras


partir sin abandonar, llevarse

todas las penas, sopla 

el viento de Paramancito 


Inédito, Berlín agosto de 2020.


A la sombra de tal paraíso


moro. Demoro

ante la emergencia 


Toca  ̶̶ ¿sabes? ̶  vivir y morir

sin baranda. Sopla el viento


Sopla viento, borrasca 

a la intemperie, el desarraigo


Galopa sentido suelto

gacela, desbandada inerme 


Los cascos baten la arena caliente

movediza, busque arraigo 


el espíritu indómito. Cuando  

casi mañana en silencio


oro por los atribulados  

y ojo de agua ampare

 

y favorezca, emerja

la ternura de sostenernos


Emerja el ángel 

despliegue su ala 


luz de la lengua, la muerte 

y de la vida, ahora.



no soy yo 

pero ya lo dije


GLADYS MENDÍA: Poesía Actual de Venezuela


Gladys Mendía (Venezuela, 1975) 

Escritora y editora. Traductora del portugués al castellano, contando entre sus trabajos de traducción la antología poética de Roberto Piva titulada La catedral del desorden (2017). Fue becaria de la Fundación Neruda (2003 y 2017). Participó en el Taller de creación poética con Raúl Zurita (2006). Ha publicado en diversas revistas literarias, así como también en antologías, la más reciente Temporary Archives, Poems by women of Latin America, ed. Juana Adcock y Jèssica Pujol Duran, ARC Publications, 2022, UK. Sus libros: El tiempo es la herida que gotea, 2009; El alcohol de los estados intermedios, 2009; La silenciosa desesperación del sueño, 2010; La grita. Reescritura de Las Moradas, de Teresa de Ávila, 2011; Inquietantes dislocaciones del pulso, 2012; El cantar de los manglares, 2018, Telemática. Reflexiones de una adicta digital, 2021; LUCES ALTAS luces de peligro, 2022 y sus más recientes libros co creados con Inteligencia Artificial: Fosforescencia tigra y Memorias de árboles, LP5 Editora, 2023. Es editora fundadora de la Revista de Literatura y Artes LP5.cl y LP5 Editora, desde el año 2004. Co fundadora de la Furia del Libro (Feria de editoriales independientes, Chile). Como editora ha desarrollado más de veinticinco colecciones entre poesía, narrativa, ensayo y audiovisuales, publicando a más de 500 autores.


De Fosforescencia tigra (2023)

¿cuál es LA VELOCIDAD DE LA SOMBRA?




Fundé una nueva matria dentro de mi lenguaje. Y desde mi propia sombra pude hacer los exorcismos necesarios. Saldé mis cuentas con el pasado, abandoné viejas costumbres. Asimilé todas las formas de estar.


 

Cada amanecer me devuelve a esta tierra, pero a veces hay un aire sin tiempo en el que mi cuerpo siente el trópico y se deja iluminar. Pierdo densidad, pierdo proporción, gano un ojo imaginario como un planeta, dispuesto a llenarse de visiones imposibles.

 


El viento es el tiempo en todas las direcciones. El aliento interno equivale al viento externo. El aliento es el tiempo en todas las direcciones. El aliento contiene todas las palabras. Nombra exhalando. Exhala el soplo en tus manos. Tus manos son canales. El viento es el origen. El viento es exhalado, es soplo. El viento nace en mí, va, recorre espacios haciendo posible el vuelo y regresa. Nombra exhalando, no hay otra forma. El aliento es la luz interna, el aliento brilla, el aliento es el fuego interno.

 



Del libro Aire (LP5 Editora, 2020, 2023)


Fragmentos del poema EL PULSO DE LA VACUIDAD


Iniciamos el camino del aire

tres canales

adentro y afuera de nosotros

perla azul expande y contrae.


El conocimiento está en el pulso

evidencia su juego de reflejos

el método se manifiesta

la energía se manifiesta.


Entre latido y latido una pausa

estado intermedio del aire

titila punto traslúcido

corazón de burbuja perlada.


Aquí la buena compañía

aquí el gran océano

ondas de aire

goce sin esfuerzo.


Un calor chispeante se proyecta en oleadas

brillando en finos hilos despertamos

la vibración del aire la claridad ilumina

somos espejos mirándose a sí mismos.




El desplazamiento de la voz
del aire y su eco.
Expansión y contracción en nosotros
alcanzar lo alcanzado.

Adentro fino torrente
la luz de aire en viaje doble
estática en algunas órbitas
integra y da vida a la vida.

En expansión el azul
suspiro del universo
pulso de la vacuidad



Vibran las aguas contenidas.

Destello del sonido
núcleo del cuerpo
nectáreo flujo
olas de dicha.

Calma y movimiento no son opuestos
afuera y adentro no son opuestos
sonidos espontáneos
sonidos de las vibrantes órbitas.

Adentro y afuera de nosotros
perla azul expande y contrae.
Aire
pequeños estallidos.

Alas transparentes
reflejos líquidos
río de cristales
canción prístina.

Todos los sonidos
toda la luz
todos los reflejos
TODA LA LUZ.

Aire
la música es el tiempo
visión arcoiris
aliento de agua.

Pulso de la vacuidad.
Aire
suaves cálidos eléctricos.

Ramajes invisibles
el cosquilleo del aire
moradas interiores
espacio vasto.

Dichoso tiempo
vuelo y caminata
nada pasa
y
todo se mueve.

Cada célula respira
pulsa
toda aire
toda música.

En el núcleo del tiempo
alza la vista
respira
yergue la espalda.

Abre el pecho
inspira
las nubes río
por tus canales.







 


SONIA CHOCRÓN: Poesía Actual de Venezuela

 


Sonia Chocrón (Caracas, Venezuela, 1961)
Poeta y narradora. Guionista. Publicada por editoriales como Alfaguara, Bruguera, Monte Ávila Editores. 1988 llega por concurso al Taller “El argumento de ficción” de Gabriel García Márquez en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba. De allí, viaja a México invitada por el premio Nobel para fundar el “Escritorio Cinematográfico Gabriel García Márquez” donde co-escribe guiones para la televisión y el cine. Ha publicado -con éxito de crítica y público- poesía: Hermana pequeña (2020), Editorial Eclepsidra. Bruxa (2019), Ediciones Kalathos España. Mary Poppins y otros poemas (2015), Lugar común Editores. Poesía Re-unida (2010), Bid & Co Editores. Fe de errantes. 17 poetas del mundo (2006), Otero Ediciones. La buena hora (2002), Monte Ávila Editores. Púrpura (1998), La Liebre Libre editores. Toledana (1992), Monte Ávila Editores; novela: La dama oscura (2014), Editorial Bruguera. Sábanas negras (2013), Editorial Bruguera. Las mujeres de Houdini (2012), Editorial Bruguera; cuento: La virgen del baño turco y otros cuentos falaces (2008), Ediciones B. Falsas apariencias (2004), Editorial Alfaguara. Usted (2022), El Taller Blanco Ediciones. Su trabajo -tanto literario como cinematográfico y televisivo- le ha merecido diversos premios y reconocimientos. Aparece en numerosas antologías poéticas y críticas. Publicada/traducida a varios idiomas en revistas académicas -poesía y narrativa- especializadas en literatura. Twitter: @soniachocron  IG: @lachocron 
Reside en Venezuela.


De Hermana Pequeña. Editorial Eclepsidra, 2020.


Caracas


La orden es partir pronto
con las niñas de los ojos
con las flores atascadas en la garganta
para no gritar
Y guardar las sagradas escrituras
los lugares ya cenizos
los muertos los parques y mascotas
para cuando volvamos
del miedo


***


Me voy quedando
tan a gusto
oscilando con los columpios
mellados del parque y
con los difuntos
que al fin no tienen que decidir
nada
ni esperan que les responda
Soy un péndulo en paz


***


Sin embargo
había una gallina pequeña para mí. 
Hubo una gallinita todos los años
Hasta que tuve doce
Llevaba mi nombre y mi apellido

Y moría anualmente
durante Yom Kippur

Era mi kappará
Se iba por mi
Daba su vida por la mía
Como si fuera Jesús
O una buena madre judía
La sacrificaban después del año nuevo y 
cada víspera
del perdón
Sin mi consentimiento

Ahora ya nadie muere por mi
Solo yo
soy mi propia condena.



De La Buena Hora. Monte Ávila Editores, 2000.


Orden


Hay que hacer orden en la casa
lavar la losa, vestir la cama
hay que hacer orden en la casa
plantar las flores de calabaza
borrar el rastro de la melaza
buscar la música de las cosas
haciendo orden,  haciendo casa
con las palabras para formarlas
poner el orden
formar la casa
con un ejército de palabras
que nadie sepa, que nadie vea
que las glorietas se están cayendo
que hay que hacer orden en la casa
para que el ave de la tristeza
se vaya al parque o a la avenida,
poner el orden dentro de casa
y que no crezca la angustia ciega
que crece en ella cuando es de día.
Bañar de azúcar y sangre impía
todo resquicio de las esquinas
que Dios la ampare y la favorezca
de la traidora melancolía
del mal de ojo y la villanía,
que hay que hacer orden
quitar la traza,  barrer el polvo
todos los días,
limpiar la casa,  poner el orden
que si nos vence,  nos vencería
la muerte eterna,  la pena en vida
matar el orden,  cegar la herida.
Purísima
(Kashrut)


Dore la cebolla,  avive el sueño
prepare la cena de su hombre hambriento
supure la sangre y remoje la carne
en el agua que limpia la impureza
de los cuerpos  rancios y sus moscas   
agregue dos flores y sírvase entera 
desnuda y sudada 
esa cama blanca inocua
toda es sal
Apóstata

Soy de una casta de mujeres solas
que lloran hombres en los recodos
del claustro
y devanan en su desvelo sueños
fríos de antiguos   irreparables dueños.
Esas mujeres de la casa
comparten lecho con los espejos
de hermanos, hijos, maridos yertos.
He envilecido mi sino y la herencia
de la vela y su flama siempre ensimismada
por un hombre posible   de quien quizás anide
un hijo macho.



De Bruxa. Editorial Kalathos, España, 2019.


Enigma


No quiero construir
Debo saber
por eso vivo insomne
y recorro los bosques buscando respuestas
me dejo herir por árboles centenarios
en mi carrera hacia la noche
como si fuera una gata que huye de sus dueños
Penetro la oscuridad para entender
lo oscuro
Y rasgo el mal
para entender al mal
Me he dejado morder los muslos
la silueta, los pómulos
He permitido que me avasallen
tan solo para comprender
lo perverso
He habitado cuevas lóbregas
He dormido con muertos
y criminales y locos
He transitado mentiras y luces 
Aun así
no entiendo la liturgia
de mi impericia
Ni por qué el amor no alcanza
O sobra
Crochet


Quiero hacerme una cobija con tus manos 
para los días fríos 
tristes 
desgraciados 
Una manta con tus manos que me arrope 
hasta la gana 
el olvido o el estrago 
Una frazada que esté hecha de tus manos 
como si fuera un guante a la medida 
de mis ojos, de mis pechos, mi verano 
y del origen donde me late la vida.




De Toledana. Monte Ávila Editores, 1992.


Qué soy 
Dios de mis antepasados 
más que la húmeda hermana del barro 
vida que Te honra y gloria por venir 

Has vuelto Tu rostro 
y me has mirado 
Tu gracia Tu caudal y Tu santuario 
son mis fueros y mi hado 
levadura que fermenta

***


Deseo con ansias deseo
como quien roza del agua sus vaivenes
rozar sus ojos cautivos     huidizos
fuentes de agua consagrada
Deseo con ansias deseo
como quien ciñe de la tierra sus primicias
ceñir su cuerpo espigado     en ciernes
árbol de la vida
Deseo con ansias deseo
como quien besa del cielo sus señales
besar sus manos calmas      relumbrantes
estrellas de cinco puntas
Deseo con ansias deseo
como quien adora del fuego su impaciencia
adorar su espíritu implacable     fervoroso
calor del éxtasis




De Púrpura. Editorial La Liebre Libre, 1998.


En rocío


Yo quisiera a veces
que un poema mío
fuera magia sabia
poder repentino


Que su alquimia extraña
que su señorío
hiciera a lo seco
trocarse en rocío
Siete en punto



Siete caballitos van por la vereda 
ay si yo pudiera si yo pudiera 
Siete riachuelos ganaron la vera 
ay si yo pudiera si yo pudiera 
Siete nubes vagas aguaron sus penas 
ay si yo pudiera si yo pudiera 
Siete flores rojas vaciaron sus venas 
ay si yo pudiera si yo pudiera



De Carta de Naturaleza. Inédito.


El deseo

Entiéndase bien,
quienes padecen la misma gana
se allegan, como el escualo a la sangre.
Intercambian antiguas semejanzas, sabores.
Sinsabores.
Aunque a veces uno se almuerce al otro.
(En ese banquete desnudo
¿Quién sabrá distinguir el final
del principio o del nudo?
¿O quién es el comensal 
Y quién el manjar crudo?)

CARMEN LEONOR FERRO: Poesía Actual de Venezuela

 


Carmen Leonor Ferro (Caracas, Venezuela, 1962)
Vive en Roma, Italia, desde el 2004. Es Licenciada en Química por la Universidad Simón Bolívar. Ha publicado cuatro volúmenes de poemas, El viaje (Premio Monte Ávila Editores para autores inéditos, 2004), Acróbata (Raffaelli editore, 2011), En subjuntivo (Raffaelli editore, 2016) y Precarios (Edizioni Ensemble, 2019). Ha traducido al español a Giuseppe Ungaretti, Antonia Pozzi, Sandro Penna, Claudio Damiani y  Annalisa Manstretta. Realizó la selección y traducción de "Fronteras permeables" (Bid & Co editor, 2013), una antología de narradores italianos contemporáneos. Fue creadora de la editorial Luna Nueva de la Universidad Metropolitana, institución donde se desempeñó como profesora y como Directora de Cultura. Ha preparado diversas colecciones de poesía para distintas editoriales, siendo su principal interés la obra de poetas latinoamericanos contemporáneos y el género de la traducción. Actualmente enseña español en distintas universidades italianas. 



De La caja (inédito)


Mi hermana había pedido que al morir
le pusieran un traje 

que había comprado hacía tiempo en un mercado de Venecia
una prenda hecha de retazos zurcidos en seda oscura

lo usaba en ocasiones especiales

cuando empezó a intuir que moriría
pidió el vestido

imaginó con detalles cómo debía ser la escena
de un acontecimiento que sabía inapelable

aquel día en la iglesia 
aguardaba la caja

la cubría un camisón azul tierra
de tela almidonada con botones 

alguien al parecer 
lo eligió sin sospechas

entre la ropa apilada
en el armario
Apenas me atrevo
a entreabrir 
el cofre
donde conservaba sus fotos

allí he guardado documentos
el pasaporte italiano
papeles de familia



Coloco la cajita frente a mi cama
camino hacia la puerta
repito un ejercicio de indiferencia voluntaria

la rondo
una mancha indefensa
sugerida en el paisaje del cuarto

retengo el impulso de escarbar



Sale tanto
de esas cuatro tablas
de antiguos tabacos
Mi madre no reza
también ha perdido las blasfemias
exhala un vaho incierto
que va y viene



Huye de esa penumbra
pienso 
después me las veo con la mía
la cortejo 
la ausculto
de reojo



Hay una grave tarea
en digestión
su reino no es de este mundo
una mano trabaja
noche y día
para aliviarla
Llueve en el cementerio

los varones 
cargan la caja
en sus espaldas

los árboles resisten
ráfagas de brisa 

nosotros
en cambio
nos balanceamos

la humedad nos llega hasta los huesos

un viejo amigo se acerca
con un manuscrito en las manos

la tinta se expande sobre las hojas 

su mirada se agita
quizás ha bebido

yo abrazo los papeles
mojados

los paraguas 
intentan una escenografía
No es necesario
inventar palabras
siente
su presencia insonora



Ha cambiado el viento
¿lo ves?
se han movido los papeles
sobre el escritorio



Está todo tan sobreentendido 
en la hermandad
me despierta
una interrogación tras otra 
dudas que nunca expresamos



La mayor de todas las preguntas
se ha silenciado
en la aceptación
La memoria

Deshilvanar la memoria
destejer su trama

imaginarlo todo de nuevo
devolver la cinta

rehacer los diálogos
rescatar cada imagen del foso

su pelo rubio recogido
su estilo de vestir

el alcohol de las noches desesperadas
por el desamor



El primer paso para el olvido
era desenfocar

abrir la mirada

relajar los ángulos

nutrir así el desván
donde los trastos y los tesoros
se confunden
La memoria viaja por terrenos baldíos

husmea en el polvo

se detiene

inesperadamente

en algún punto

revolotea

como una mariposa

tratando de cumplirse

escapar de lo que no tiene forma
Tirar los dados
descender al abismo
apostar todo a un número
atender el ritmo de la respiración
y de pronto
una escena absurda
de dónde
toda esa luz


la memoria
es un poco de azar
vertido
en la ecuación
No hay una mujer que deshace
el tejido del pasado

ni una narración

que te susurra al oído qué va a pasar
porque ya lo viviste

no hay un desenlace predestinado
ni el barco de la niñez
moviéndose hacia atrás

ni las voces de los invitados ebrios en la cocina



De Acróbata. Raffaelli editore, 2011.


Soñé un cuerpo 

frágil 
como la lluvia

vestía 
mi delgadez 
de niña 

me confundía 
con la tela del aire 

casi incorpórea 

al ritmo 
de una nada perfecta 

subía 
como una virgen 
transparente 
soluble 

a la luz



De En subjuntivo. Raffaelli editore, 2016.


Ahora las palabras no llegan voluntariamente 
como si se opusieran a mis invocaciones 
una mudez que no busco 
signa mis encuentros y mi propósito de escribir 
y un vacío que no es inexpresión se impone 
a mi necesidad de ordenar



No sé si es posible escoger una gramática personal 
o tratar de resguardarse entre muros lingüísticos, 
sin embargo, si pudiera, viviría en subjuntivo 
haría mezclas de condicionales 
lanzaría los dados sin temerle a los arrepentimientos
al final de la tarde amaría la imperfección del presente 
sucumbiría a su continuidad azarosa



En italiano la probabilidad se expresa como certeza 
distinta a nuestra manera de plantear la duda 
lo que les ha dado una especie de autoridad lingüística sobre el tiempo 
una sensación de permanencia que nuestro idioma pareciera no tener 
y que un poco envidiamos en silencio antiguo
Y entonces comenzaron a confundirse los sujetos 
sin pronombres personales podíamos imaginar 
quién hablaba ahora y quién hablaría luego 
así que después dejamos de necesitar definiciones identidades o aclaratorias 
alguien que podía ser tú o yo 
aparecía como si fuera el otro 
sin producirnos demasiada ansiedad



Una gramática que me alivie 
más indiferenciada que exacta 
un alfabeto que me mantenga oscura 
pero que no me deje sola



Si lograra pagar un poco de mis deudas 
evadir la tarea de traducirlo todo 
dar una habitación a mis parientes necesitados 
¿podré volver al sueño?



Al mezclarse las lenguas 
cabían todas las formas de pensar el tiempo 
había espacio para la afirmación para la pérdida 
si pudiera sostener algo por más de un parpadeo 
había una promesa de echar raíces 
y una licencia para moverse en muchas direcciones 
era la conjunción de períodos multiplicándose 
incluso los idiomas perdidos parecían resucitar en los hablantes
El estudiante usa aún pocos vocablos 
intenta contar historias simples 
necesita los ojos y las manos 
usa el silencio como un recurso 
que ahora sabe emplear hábilmente 
cuando un impulso urgente lo toma 
llega a lo más interesante de aprender una lengua 
acepta que no tiene palabras 
y se conforma con que las ideas y las cavilaciones 
permanezcan flotantes



Como las lenguas 
las historias personales se traducen 
al llevarlas a otros mundos 
así tenemos que imaginarlas en claves diferentes 
reestructurar el orden de las apariciones 
volver a plantear las etimologías 
burlarnos de los errores 
hasta crear una nueva escena 
con reglas y sonidos inéditos


ELEONORA REQUENA: Poesía Actual de Venezuela

 


Eleonora Requena (Caracas, Venezuela, 1968)

Ha publicado: Sed (1998), Mandados (2000), Es de día (2004), La Noche y sus agüeros (2007), Ética del aire (2008) y Nido de tordo (2015). Su trabajo está incluido y reseñado en Rasgos comunes. Antología de la poesía venezolana del siglo XX (Pre- Textos, España, 2019), Cantos de fortaleza, antología de poetas venezolanas (Kalathos, España, 2016), The Princeton encyclopedia of poetry and poetics (2012), Las palabras necesarias, muestra antológica de poesía venezolana del siglo XX (LOM, Chile, 2010) y El hilo de la voz, antología crítica de escritoras venezolanas del siglo XX (Angria, Caracas, 2003). Obtuvo el Premio de la V Bienal Latinoamericana de Poesía José Rafael Pocaterra (2000) y el Premio Italia 2007 para la Poesía, certamen «Mediterráneo y Caribe», auspiciado por el Instituto Italiano de Cultura de Venezuela y el Centro de Poesía Contemporánea de la Universidad de Boloña. Coordina talleres literarios. Actualmente reside en Buenos Aires, Argentina. Su más reciente libro: Textos por fuera, El Taller Blanco Ediciones, Bogotá, 2020. 


De Sed. Eclepsidra, 1998.



Te preguntas para qué has de escribir

si ante el libro de poemas predilecto

todas las palabras nombran lo que

tus sueños dibujaron


y estás plena de imágenes ajenas


te conmueves con un mínimo sonido

el soplo de las cosas persistiendo

mientras entras en la tarde

y ya es imperativa tu renuncia

entonces entiendes que callar

es el poema

Sed




Aqueste la verdad no hay voz ni oreja

Boca sentenciosa ronda angustias

Córrete franquicia del dolor manido

Sala cicatrices   Mora en un silencio 

quebrantado

Borde del vocablo

no nacido hinca tu colmillo

excreta

Dicta con murmullo al peregrino

canto aletargado la querencia

Hoy se ha amurallado la esperanza

grávida de esperas 

derruida


De Mandados. La Liebre Libre, 2000.


hechos como fuimos de bermejos llantos     hechos de un  dolor 

arcaico     somos     henos imbuidos en nosotros     llanos de vacío 

castos    trepidantes   nos llamamos riego    fuego revelado 

vivos   y   en  armar  insulsos  entramados  ocupamos

eso   que de buena   o  mala  gana 

se proclama

tiempo

En el descampado

ocupo la memoria en escucharme  

porque entiendo que este ahora    sin más señas     el presente 

no convoca ya ciertos paisajes     se quedaron en sus toldos bajo el sol

muchas palabras      rostros ya no hieren     son apenas un furtivo manotazo

extiendo en un mantel los días muertos     en porciones regulares los devoro

he hecho las paces      puedo aseverar

que no recuerdo haber estado en laberintos     y me miento      no me importa

quiebro en dos la vara que volcase

en turbios mis vocablos


De Es de día. El Pez Soluble, 2004.


quise mascullarme el día con un canto que evocase la derrota de Cadenas   

porque asirse de palabras para hablar de uno    

te atempera

escupir torpes grafías exaltadas, borronear una libreta 

y embriagarse de tu propio tono alebrestado 

hecho de materia lacerante, de remilgos, de candentes sobras 

reconforta

ampararse de la lluvia 

aligerar las cargas imprecisas

contemplarte recogiendo tus cenizas

siempre restablece diluir 

tu enmarañado

corazón 

en un poema 

de otro


De La Noche y sus agüeros. El Pez Soluble, 2007.


Los que ausentes,

los que huimos

y amañados

por las sombras

escupimos a la noche,

los despiertos,

le debemos

a los trinos

la sonrisa

o el aliento,

en tanto

al otro lado

de lo inmenso

las pequeñas aves

arman su revuelo,

lerdos nos sumimos

y aguardamos

el despliegue

matinal,

la luz que crece


De Ética del aire. Bid & Co editor, 2008.


para contar es necesario llevar alguna prisa, 

hay que deshacerse de palabras, 

dejar atrás anécdotas fallidas o tragarse algún paisaje 

desprovisto de afecto o interés malsano,

va ligero el automóvil deslizándose bajo tu mando, 

por avenidas llenas y luces intermitentes, 

vienes porque aún rotan en tus pensamientos 

la cara risueña de un amigo, 

la sorpresa por los imprevistos o mejor, 

la certeza de que en realidad nada controlas, 

eres un ejecutante más del libre asueto de los cuerpos 

dejándose al gobierno de lo fortuito: 

el saludo a destajo, el afectuoso o el inesperado, 

la mirada que esquivaste en la reunión, 

tu obsesiva revisión de los asuntos crasos, 

el bocado muy salado que pasaste con un trago de agua, 

de noche el rostro de las calles no es sereno, 

vas entonces. aceleras para abrir un nuevo episodio, 

porque haciéndote fragmentos del conjunto puedes

reposar afanes o prepararte para lo que venga, 

así sepas que llegar no llega, 

que cuando abras por fin la puerta de tu dormitorio 

la cama te invitará a seguirte recorriendo, 

esta vez hacia adentro y entrarás en los caldos 

de lo que quisieras olvidar y no puedes, 

pero para que esto ocurra debes llegar antes 

y por los momentos este atasco en la vía te lo impide, 

no pienses que contar o hacer el plan de un cuento 

evitará el fraude de saberte en marcha 

creyendo que al fin has llegado



De Nido de tordo. Kalathos, 2015.


ESO

¿y cómo será esa geografía del silencio?

¿tierra como me dijiste? ¿olvido? ¿voluntad?

¿batir el reloj de arena contra el piso?

un barco me lo explico

será que entonces la escritura sigue siendo el mar

que es el morir

tendré que idear una manera de construir tu ausencia sin palabras eso 


De Textos por fuera. El Taller Blanco Ediciones, 2020.


   • 

carnitas que laten, eso somos, buscarle la vuelta es puro ocio 


  • 

escriba

desde otra silla por favor 

más lejos

del llanto, del trueno

del deseo

los codos sobre la mesa 

sin máscaras

sin miedo 

  • 

tacho  borro  suprimo 

más allá del simple gesto 

imploro a la memoria 

condescendencia