martes, 13 de agosto de 2024

Sobre La fiesta de los náufragos, de Ana María Hurtado. Por Johnny Gavlovski E.



EL NAUFRAGIO DEL DESEO

Por Johnny Gavlovski E.

Se trata de una operación subversiva, dentro de un discurso límpido en el que se esconde un caballo de Troya, una ficción panóptica que utiliza la claridad para insertar una alteridad en nuestro «episteme»
Michel de Certeau. Heterología

Dijo el Maestro: "La escritura no puede expresar las palabras totalmente. Las palabras no pueden expresar los pensamientos totalmente"
I Ching

I.- DEL CAOS A LA ENCARNACION

En el principio fue la nada. Dicen que luego, la palabra vino a dar el orden, pero precisemos: no se ordena la nada, sino al caos, (Χάος) lo impredecible o como se tradujo posteriormente, el desorden o confusión. Es decir, el logos no puede ordenar lo que no existe, para ello requiere una materia que le permita ir corporeizándolo.

Entonces al principio era la nada. Luego apareció lo que antecede a la palabra, es decir la imagen, fracturada, primigenia, (pero siempre primer intento de representación), y para poder darle una estructura a aquello con que puede ser designada, aparece la palabra. Tomando como ejemplo la Biblia, Dios dijo “hágase la luz” y se hizo la luz, y en la medida que fue nombrando, dio orden y creo.

Llevándolo al proceso creativo, al principio fue la brutal batalla frente a la página/lienzo en blanco. Ante esa nada que todo creador conoce, que arranca en el cuerpo, que empuja a la creación (ex-nihilo), y que la lucha por hacer algo con ella nos lleva a la imagen (pintura/escultura) o a la búsqueda sensorial (cuerpo-psike) que logra expresarse en la imagen poética.

Tenemos entonces una secuencia: nada – caos – imagen/ordenamiento -palabra (1)

Este intervalo entre caos y la formación de la palabra, se va conformando gradualmente. En el caso del artista que cree en la inspiración como experiencia numinosa, se deja llevar para poder hacer con la experiencia de lo irrepresentable. Sin embargo, ésta no se da de inmediato, siempre hay un “hueco, cisma o ruptura problemático en la representación” que W.J.T.Mitchell  designa como «imagen / texto» destacando la barra que los separa.

Que mejor expresado que en la voz del poeta Santos López: La poesía no vive/ cuando manchas el papel con la escritura (2)

Así, la creación se ubica más cerca del caos (sin sentido) o logra encarnarse en la palabra (con todas las vicisitudes que la significación implica), hasta lograr lo que Mitchell señala como “atadura inseparable de lo visual y de lo verbal” a saber la «imagentexto» encarnada.

Si bien Mitchell aplica estos conceptos a las artes plásticas, y concretamente el último a la fotografía, consideramos válidos aplicarlo a la poesía en cuanto evoca imágenes poéticas, a saber, una Gestalt neuro-psicológica que implica tanto nuestros sentidos como nuestras impresiones psíquicas más profundas en una configuración que pretende regirse por la ley de la pregnancia, (principio por el cual el cerebro percibe y organiza formas a partir de imágenes incompletas o no evidentes)

Lo vemos claramente si leemos a un poeta como Andrés Eloy Blanco:

Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

La organización está dada como un todo armónico. Imagen fundida con palabra. Sentido servido, transmisible a partir de lo sublime del texto y perfectamente transmisible.

Muy diferente cuando leemos:

o son los mares barcazas turbulentas
que esconden su naufragio
que danzan sobre mí

Me ciñen

Tercer poema contenido en el poemario “La fiesta de los náufragos” (3)  de Ana María Hurtado. Obviemos por un momento la formación psiquiátrica y los estudios psicodinámicos de la autora. La fusión de los mares con las barcazas ya es conflictiva, no cierra; de hecho, conmueve de inmediato la proporción arriba/abajo dejando algo fuera de la comprensión con toda la incomodidad que ello implica. 

Aun cuando el lector pueda tener el recurso de las primeras representaciones de la tierra y la historia de los antípodas, no es facil conciliar lo expresado con una imagen como ésta, y más aún cuando el verbo naufragio se vincula con la expresión “danzan sobre mí”.

Nos queda preguntarnos en este caos significante, ¿dónde está ubicada la persona que narra? No hay posibilidad de respuesta lógica. No hay más Gestalt que el ordenamiento tipográfico en la hoja de papel. Aquí es donde se da la «imagen / texto» de Mitchell, más cercano al caos que a la representación organizada.

Pero ¿caos en cuanto a qué?, si la belleza del texto está perfectamente expresa, incluso más que cualquier intento de poema surrealista. La respuesta está en la constitución misma del poema que expresa ese espacio subjetivo en el borde entre la vida y la muerte.

Así Hurtado, en los dos primeros cantos del referido poemario, sacude los cimientos del ordenamiento significante; y con ello, convoca la angustia, es decir, lo que toca el cuerpo y que no siempre se puede nombrar. Sin embargo, se sirve de la utilización del símbolo y sus transformaciones, como vehículo de creación. Toda una escritora del siglo XXI cuyo uso del símbolo como recurso poetico la acerca sorpresivamente a los movimientos romántico/simbolista del siglo XIX  (4)

Inclusive, los elementos de la teoría del “efecto” de Edgar Allan Poe, precursor de la poesía simbolista están harto presentes: brevedad, sugestión, vaguedad, indefinición como vías para suscitar la evocación, y generar el efecto de emoción y belleza con el objetivo de elevar el alma. En el caso de Hurtado, más que elevar, la estremece.

Todo ello ocurre en los dos primeros cantos del poemario. Si bien hasta el final sostendrá esta estructura, será a partir del canto III, cuando algo cambia drásticamente: la poeta logra exhalar “la bocanada del misterio/naciendo pura” (4ofr); y ahí es cuando se da el gran viraje: ella se nombra, se dice “naufraga”. Será así, en ese preciso instante, cuando se ordena, y puede contar su historia desde otra perspectiva completamente diferente: “ofrendé el cuerpo al mundo submarino” (II ofr), de la mano del pudor “disimulo mi cuerpo con lienzos del ocaso” (2 ofr). A partir de allí, la palabra se encarna con la imagen logrando una tesitura en el poema distinta a las de los dos cantos iniciales.


II.- EL FESTIN PROFANO

“Vengas tu del infierno o del cielo, ¿qué importa,
¡Belleza!, monstruo enorme e ingenuo, más temido,
si tus ojos, tu risa, tu pie, me abren la puerta
de un infinito que amo y que nunca he conocido?”
Charles Baudelaire

Ya el título del poemario puede plantear una primera interrogante. ¿Qué puede festejar un náufrago? Haber sobrevivido, haber surgido del caos donde aquello en que se sostenía se hundió en las profundidades, para quizás, luego resurgir.

Encuentro con la muerte, son los previos del motivo de festejo; polaridades que deben llamar la atención si deseamos conocer la dinámica de opuestos que mueve la tesis poética de Hurtado.

De esta manera, si el verbo ‘festejar’’ del título es lo que determina la acción del sujeto ‘naufrago’, debemos entonces buscar en la lucha de opuestos que el verbo mismo contiene: “La palabra fiesta viene del latin festa y esta de festus (festivo)” Así mismo, “la palabra festus viene del indoeuropeo, "dhes-. La raiz "dhes-también corresponde al latín fanum (templo) que encontramos en fanático, profano, y otras”(5) Es decir, en el núcleo mismo de la palabra ‘fiesta’, se encuentra ‘el templo’ (lo sagrado) y en el opuesto, lo ‘profano’.

Estamos frente a un doble impulso, uno ascendente hacia el Ideal, la pureza, y otro hacia el Mal, el hastío.

Así no es de extrañar que, en el primer canto del poemario, ‘Turbulencias’, aparezca la caída, la profanación del cuerpo, como eje central; y que sea ésta como imagen poética, lo que la rapsoda denomina “naufragio”

Páginas que, por demás, vienen cargadas de un oculto y poderoso erotismo, donde es descrita la turbulenta travesía en las profundidades del goce femenino abrevando del controversial mito de Lilith. No es de extrañar, cuando éste se erige como símbolo para aludir “a los misterios de los destinos humanos, a algún nuevo vínculo de lo visible a lo invisible, de lo temporal a lo eterno” (6) según palabras de uno de los más importantes simbolistas tal como lo fue Maurice Maeterlinck. 

Recordemos que no es un solo arquetipo o un símbolo lo que se activa: el paisaje marino que humedece todo el texto invoca de por si a las nereidas, esas hermosas ninfas marinas, que reciben la ofrenda de los marineros hecha de aceite, miel y leche:

       (6 ofr) las diosas de los mares vaciaron su leche
fluía en mis venas la dulce fiebre
de marfil

la sed 
de la intemperie
bebía de sus ubres

Así como también en:
        (2 ofr) me acostumbre a su orilla delgada
                                  a su mar invisible y lechoso

        (3 ofr) vierto mi agonía en la leche gozosa del océano

Quisiéramos retomar el verso de Baudelaire: “La naturaleza es templo donde vivos pilares / dejan salir a veces sus confusas palabras; / por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos” (7) apuntando a lo eterno y a lo desconocido. No es eso mismo lo que busca Hurtado cuando nos introduce, despojados de todo, en las profundidades más oscuras de los océanos. 

Quizás la diferencia parte del psicoanálisis. Los poetas romántico/simbolistas lo preceden, mientras que la autora es hija de éste; en consecuencia, si los primeros abren la brecha de lo inconsciente a Freud, nuestra poeta abreva de las fuentes de Freud y Jung, e inspirada en ellos, bajo el manto de la musa Erató (Ερατώ) une “sentidos y sonidos en principio extraños y desconocidos, que generan el símbolo, el elemento que nos permite superar lo banal y lo cotidiano para acceder a lo inmaterial y lo superior” (8), descubriendo así su deuda con dichas corrientes poéticas.

        (2o) acaricié la luz
        vestida de criaturas viscosas y ciegas

llegué a la orilla
escupiendo peces de las profundidades
mi saliva tenía escamas
ojos abultados
mi lengua era lecho de anémonas


III.- TURBULENCIAS Y OTROS CANTOS

La voz femenina llega después de la tormenta. La pregunta queda en el aire: ¿cómo naufragó?, ¿a quienes se entregó?, ¿cómo vivió su entrega? ¿Cuántos limites propios atravesó para encontrarse más allá de cualquier convención? Ahí está ella, bajo las sábanas húmedas de la pasión. ¿satisfecha? No lo sabemos. El amante se fue. ¿Pero cuál? ¿acaso recuerda los nombres? ¿o prefiere olvidarlos? 

       (9o) (9)  Lloró sobre sus tumbas
                                       Tuve compasión de mi torpeza

Pero ¿quién es esta mujer que nos habla? Vayamos al inicio del canto 1 Turbulencias:

       (1t) negros la espuma y el oleaje frío albergue de estrellas
       (2t) ¿en qué mar navega a tientas mi corazón?

Para remarcar con un contundente tercer poema, con una imagen distorsionada donde arriba y abajo que se confunden llevando a la desorientación; donde rebela el naufragio como experiencia subjetiva

       (3t) o son los mares barcazas turbulentas
       que esconden su naufragio
       que danzan sobre mí              
       Me ciñen

El naufragio pesa sobre ella, la ciñe; solo hay hundimiento, no hay cielo, lo abismal engulle todo

       (4t) caen las nubes
     se hunden como barcos heridos

Decía Freud, la culpa, la vergüenza y la conciencia moral son diques contra el embate del deseo; ese eterno deseo que no encuentra satisfacción. Lo sabemos al leer el poema

       (10t) la respiración irrumpe en la oscuridad de los barcos
                       hundidos
                       atrapados en corales  (10)

Muy diferente a cuando la represión se instaura
      (5 oc) Olvido
                        esas entrañas que nunca he visto
            sospechándolas
            tras la arcada de mis últimas costillas

Muy diferente a los dos cantos iniciales, donde la pulsión se expresa con toda su carga erótica. Ahí respira, quizás jadea, es cuerpo deseante. Lo descubrimos si retrocedemos en el poemario

       (4t) he desandado el territorio submarino
       donde los corales extienden su lujuria (11)  entre las sombras 
        mis pies conocen el resplandor rojizo del poniente

En apres coup vemos que lo masculino (barcos) está atrapado en su lujuria (corales), esos que habitan en la profunda desnudes de su cuerpo

       (10t) con el vestido en jirones la costura ausente de la piel

Ella es el mar, el aqua arquetipal, la amante, la humedad que invita al placer:

        (5t) los mares tienen ausencias penetrables
                  enormes agujeros encinta
        recodos milenarios
        (…) desde mi levedad interrogo el surco de las aves 

Como ya dijimos, lo fálico simbolizado en la figura de los distintos navíos

(6t) resbalé en el escalón de los mares australes
un transatlántico
isla a la deriva
atraviesa mi entraña

           (6o) arribaron barcos a mi cuerpo
                                 disperso
                                en la molicie de arena

y en apres coup testimonia la danza de los sexos a través de la metáfora contenida en el significante ‘arena’?
(1o) la silente arena que yace bajo todo deseo
                                        abajo
                                      en el refugio sin color de la entraña

Volviendo a los navíos (metonimia del amante) son personalizados: sean clandestinos o no, se muestran no suficientes para satisfacer.

          (8t) de la profundidad ha nacido un viejo buque 
                le crecen polizones y una sala sin música
                el capitán
                   no escucha el canto de las olas

Y ¿por qué? Lacan nos muestra que la mujer tiene un goce suplementario, más allá del goce fálico, que cada mujer es un misterio para sí misma, y que ninguna goza igual que otra. De allí, el festín profano de la sexualidad que la voz de la poeta muestra en su particularidad.

         (1o) Recibí el fulgor
de las estrellas que navegan obscenas
en su lomo perlado

        (6º) gritan las gaviotas
mientras empuñan sus picos contra la pulpa lasciva del mar
su frenesí arrastró mis oídos a turbulencias olvidadas

Sin embargo, la nostalgia, la tristeza, la no satisfacción del deseo, el tratar de recuperar lo perdido, todo aquello que puede englobar lo femenino herido lleva a encubrirlo con la rabia, ese terrible semblante del dolor.
        (7o) Mi boca conserva la rabia salada de las olas
Y sumemos a ello la confesión 
(1o) Lloré cuando me vi expulsada 

Expulsada ¿de dónde? No hay ninguna referencia, ni puede haberla: el poema elude. Sin embargo, recordemos que el símbolo está en el camino a medias entre la imagen y la palabra. Si lo buscamos, quizás podamos encontrar una vía de desciframiento. Releyendo el poemario nos llama la atención como aparece en (6t)

Amargo
Me preño de brisa verde
sueño que el agua dulce inunda mi boca de serpiente

Así como: (5t) desde mi levedad interrogo el surco de las aves

Serpiente y seres alados, como símbolos. Sabemos estos se transforman o pueden condensarse en una sola figura, en este caso Lilith, la primera mujer. He allí el mito en su carácter de símbolo, tal como los poetas simbolistas nos enseñan.

Alguien pudiera argumentar que Lilith se rebeló, se fue por su propia voluntad, a diferencia de la rapsoda quien es enfática al testimoniar su “expulsión”

Ello nos obliga a recordar que Eva fue la expulsada, pero a consecuencia de la influencia de Lilith al darle el fruto del árbol del conocimiento; y, en consecuencia, descubrir su desnudez, su cuerpo de mujer (que sobre ello se imponga luego el juicio moral es otra cosa)

Hagamos un alto en nuestro hilo narrativo para observar, por contraste, los hechos relativos a las dos mujeres:

Lilith es creada igual que Adán
Eva es creada a partir de Adán
Lilith se rebela a ser objeto de uso de Adán
Eva está al servicio de Adán
Lilith se va del Paraíso en busca de su destino
Eva es expulsada del Paraíso
Lilith goza de varios hombres
Eva permanece sumisa a Adán

En virtud de esto, Lilith debe ser demonizada, haciendo serie con todas aquellas  deidades femeninas que “adquieren sentido negativo por oposición a las deidades masculinas:  si ellos  representaban  la  vida y la luz, las diosas adquirirán un carácter oscuro  y  terrenal (12) 

En el  caso de Lilith, por ejemplo, la encontramos en el Talmud  como  una  mujer  salvaje y alada (13)  No es de extrañar entonces este verso:

(11t) los ojos rojos como brasas
atraviesan la placidez del cielo

Dentro de todo esto, ¿que resta? Una mujer, una naufraga, un cuerpo que intenta sobrevivir al embate de la pasión, resurgir de la lucha entre Eros y Thanatos, y escuchar a su femenino herido susurrar:

    (5o) los mares me traen en pedazos a la orilla
algún miembro huérfano 
antiguos rostros en sepia
amores intentando brazadas
palabras entre dientes

Esta lógica, nos lleva a replantear el motivo de la celebración. ¿es haber resurgido del caos? O se trata de la lucha de una mujer por sanarse de su propio naufragio, sanar lo femenino herido, responder a la incisiva interrogante ¿cómo se hirió?, ¿más que quién la hirió?

Decir:

(10bl) el náufrago no tiene más hogar que el mar
          que lo escupió
que lo mantiene huérfano en la orilla
(…)
el mar salvador que le devora los ojos
hasta dejarlo ciego

sólo da dos opciones: o volver a hundirse en el definitivo regazo del apego, o levantarse y comenzar a vivir allende el mar. En última instancia, es la diferencia entre cargar siempre el naufragio a cuestas, o ser un sobreviviente.



Notas:
 1 W. J. T. Mitchell. Teoría De La Imagen. Ensayos sobre representación verbal y visual. Traducción. Yaiza Hernández Velázquez. Madrid - España.
  2 López, Santos: La Barata Editora Exlibris, 2013.
  3 Hurtado, Ana María: “La fiesta de los náufragos” Editorial Diosa Blanca, 2015.
 4 Huret, Jules (1891): Enquête sur l’évolution littéraire, París: Bibliothèque  Charpentier. Pág 60: Nombrar un objeto es quitarle las tres cuartas partes del disfrute del poema que se compone de adivinar poco a poco; sugerirlo, ese es el sueño. Es el uso perfecto de este misterio lo que constituye el símbolo: evocar poco a poco un objeto para mostrar un estado de ánimo o, a la inversa, elegir un objeto y hacer surgir un estado de ánimo, mediante una serie de desciframientos Citado por Nuria Cabello Andrés en  Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
5 https://etimologias.dechile.net/?fiesta
6 Maeterlinck, Maurice (1979): Préface, en Théâtre, París-Ginebra: Honoré Champion, 1.a edición. 1901-1902, X-XI. Citado por Nuria Cabello Andrés en  Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
7 Op cit
8 Cabello Andrés, Nuria: Símbolo y mito en el movimiento simbolista francés: Revista de Filología, 40; 2020 Pág 51-69 Universidad de la Rioja.
9 Nota del autor: Los poemas han sido identificados de la siguiente manera:  número del canto, y inicial del canto): Turbulencias (t), Orillas (o), Fulgores (fl), Ocasos (oc), Ofrenda (ofr), Náufragos (n), Blanqueo (b).
10 Nota del autor: cuya asociación está vinculada a la sexualidad.
11 Nota del autor: la negrilla es nuestra para destacar la asociación.
12 BURGUILLOS CAPEL, María, “Non serviam: la insubordinación femenina en  el  mito  de  Lilith”,  en  Milagro  Martín  Clavijo  et  alii  (eds.):  Locas:  escritoras  y  personajes  femeninos  cuestionando  las  normas,  Arcibel,  Sevilla, 2015, p. 188 citado en  San José Pérez, Rocío: Lilith como la serpiente del Paraíso. Ejemplos de su presencia en el arte bajomedieval hispano. LIÑO 27. Revista Anual de Historia del Arte. 2021 (pags. 21-32) Universidad de Valladolid.
13 Seijas De Los  Ríos-Zarzosa,  Guadalupe,  “Desarrollos apocalípticos y místicos de algunas expresiones bíblicas”, Sefarad: Revista de Estudios Hebraicos y Sefardíes, 62 (1), 2002, pp. 175-176.citado en  San José Pérez, Rocío: Lilith como la serpiente del Paraíso. Ejemplos de su presencia en el arte bajomedieval hispano. LIÑO 27. Revista Anual de Historia del Arte. 2021 (págs. 21-32) Universidad de Valladolid.










miércoles, 24 de julio de 2024

Entrevista a Floriano Martins. Por Elys Regina Zils


ELYS REGINA ZILS | Las mujeres (desaparecidas) de Floriano Martins

En 2021, nuestro querido poeta, ensayista, traductor, artista visual Floriano Martins lanzó el libro Las mujeres desaparecidas, a través de la editora chilena/venezolana LP5. Es un libro que comparte con el lector el abismo de 50 mujeres, adentrándose en el universo privado de cada una, lleno de soledad, sensualidad, angustia, por más hermoso que pueda ser el dolor de la existencia, especialmente en un mundo patriarcal y misógino. Ahora, en 2024, estos poemas ganaron voz con la lectura de 50 poetas hispanoamericanas. Más que una invitación a compartir su inquietantemente bello arte, es un rescate poético de estos 50 fantasmas de nuestra sociedad. Se puede acceder a los videos a través de la página Agulha Revista de Cultura, en el enlace: 
a partir del 31 de julio, cuando se presentará oficialmente el proyecto.

ELYS REGINA ZILS | En 2020 publicaste el libro 120 noches de Eros – Mujeres Surrealistas (LP5 Editora), una serie de retratos sobre la presencia de artistas femeninas en el surrealismo, una forma de darles visibilidad a aquellas que muchas veces estaban en un segundo plano; y en 2021, también a través de la editorial LP5, en Chile, sale el libro Las mujeres desaparecidas que, como escribió Berta Lucía Estrada, es un poemario que va mucho más allá de una denuncia social; digo esto porque al mismo tiempo denuncia la protección de la sociedad patriarcal que revela la condición humana. Dicho esto, me gustaría conocer tu inspiración para sacar a relucir a estas mujeres.

FLORIANO MARTINS | Deambulando por las estanterías de la librería del Museo de Arte Contemporáneo de Sydney (Australia), encontré un bonito y pequeño libro, que incluía dos o tres obras de varias artistas contemporáneas, todas mujeres, junto con una breve biografía de cada una de ellas. Era una edición de lujo, toda a color. No recuerdo a su organizador, pero lo cierto es que esa estructura me hizo pensar que podía hacer algo con el Surrealismo. Ahí quedó el primer rastro. En los días siguientes comencé a tomar notas e investigar sobre mujeres surrealistas repartidas por todo el planeta, en la casa de mi hija en Sydney, donde suelo quedarme. Mientras viajaba por todos los países, virtualmente hablando, la presencia del Surrealismo aumentó sorprendentemente, al punto que ya no era posible pensar en reproducir sus obras, no sólo por la cantidad, sino por la variación de ese surrealismo, ya que era imprescindible recordar a las artistas y a las poetas, sí, pero junto a bailarines, fotógrafas, actrices, novelistas etc. Entonces surgió la idea de seguir los mismos pasos de Murilo Mendes, en su libro fundamental, Retratos-relâmpago (1973), es decir, me vi tentado a componer una serie de retratos de aquellas mujeres, que de alguna manera confirmaban recurso que ya había utilizado en libros anteriores, como A grande obra da carne (2017). Ahora intenté concentrar impresiones y breves reflexiones sobre la vida y obra de estas mujeres. La presencia un tanto turbia de muchas de ellas, junto al hecho de que por primera vez fueron vistas en su conjunto, permitió una perfecta radiografía de algo que, a toda costa, los amantes del Surrealismo, para bien o para mal, lo convirtieron en una costumbre a evitar: la mancha de la misoginia que ha sido una de las facetas lamentables del movimiento. El libro estaba casi terminado en su estructura, dejando la duda sobre la cantidad de mujeres que debía retratar. El número estuvo todo el tiempo frente a mí, como un desafío, para hacer que estas mujeres confrontaran de alguna manera lo que el crítico Jacob Klintowitz percibió en el prefacio de la edición del libro como su contradicción fundamental. Me refiero al libro Los 120 días de Sodoma, del marqués de Sade. Y aquí lo mejor es dar voz al propio Klintowitz, en su sabiduría, cuando revela que la tesis de que todo es posible gracias a la ausencia de Dios, en Sade, encuentra en Floriano su opuesto, ya que en él encontramos la tesis que la ética, y en ella la creación humana, es una construcción social y psíquica de los milenios de la especie humana. El libro había encontrado entonces su objetivo, e incluso intentaría afirmar que el verdadero surrealismo tendría, quizás finalmente, que aprender que no se puede transgredir sólo a los demás, sino, sobre todo, a uno mismo. Y por supuesto, tiene razón Berta Lucía Estrada cuando dice que estas 120 noches de Eros (2020) son, de alguna manera, un retrato de la condición humana.

Tu pregunta, sin embargo, también menciona el siguiente libro, Las mujeres desaparecidas (2021), lo que puede verse como consecuencia del anterior. Si en las 120 noches de Eros había elegido un escenario real, ahora me preguntaba por las mujeres que estaban expuestas a todo tipo de violencia, sin poder ya reunirlas en torno a un movimiento artístico, sino observando la brutalidad que padecían, todavía sufren, en su condición anónima, invisibles para la sociedad, desacreditados por sus pares. Estas mujeres habían desaparecido por completo y ahora me sentía desafiado a traerlas a la vida, de alguna manera. ¿El libro reúne personajes ficticios e inexistentes? Sí, pero al mismo tiempo son el símbolo más revelador de la especie humana. También hay un tercer libro, Sombras no jardim (2023), que reúne a mujeres que, como decía Artaud de Van Gogh, fueron suicidadas por la sociedad.

ELYS REGINA ZILS | El libro Las mujeres desaparecidas nos presenta a 50 mujeres de diferentes orígenes envueltas en la neblina onírica del olvido. Son 50 poemas narrativos que retratan una alquimia psíquica con un único destino: el silencio. ¿Cómo se produjo la investigación y selección de estas mujeres? ¿Cómo fue adentrarse en estos universos llenos de sombras, sin cuerpos?

FLORIANO MARTINS | En uno de sus dos epílogos, la poeta venezolana Carmen Verde entendió muy bien que el libro puede leerse como un poema largo, como una sola voz que se traga otras voces. La historia de un viaje, escrita con una palabra precisa, dolorosa, sensual y profundamente solitaria. O como dices: la bifurcación de mil caminos que nos llevan siempre al mismo silencio devorador. No hubo investigación ni selección. Es la evocación de un martirologio –en mi caso, sin intención alguna de beatificación. Cuando cerramos los ojos –pero también es siempre posible mantenerlos bien abiertos mientras viajamos por el mundo– nuestra memoria rebosa de evangelios fulminados por la hipocresía, la misoginia, la violencia sexual etc. La historia de la humanidad siempre nos ha advertido –los libros sagrados son la fina hoja del paroxismo– que las mujeres serían succionadas hasta el final, que serían las más invisibles de todas las criaturas. Este es su libro. Un recuerdo de sombras que posiblemente nunca tuvieron cuerpo.

ELYS REGINA ZILS | Ahora en julio se estrena la serie de vídeos Las mujeres desaparecidas, con la lectura de poemas interpretados por 50 poetas hispanoamericanas, llevando así estos poemas a otra dimensión. ¿Cómo surgió la idea? ¿Podrías compartir un poco sobre cómo fue el proceso con este nuevo lenguaje y qué encontrará el público en este proyecto?

FLORIANO MARTINS | Desde que Gladys Mendía editó Las mujeres desaparecidas (2021), venimos pensando en algo que pueda darles a estas mujeres eso que llamas otra dimensión. El libro, que se imprime en varios países, gracias a la edición bajo demanda, está disponible en Amazon: https://www.amazon.com.br/MUJERES-DESAPARECIDAS-Colecci%C3%B3n-Plateado-plateado-ebook/dp/B09MML5LZN, y así permite una ampliación de su circulación. Sin embargo, el vídeo es un lenguaje que nos lleva a otro tipo de difusión, llegando quizás incluso a otro modo de interés. Quién sabe, estas mujeres encontrarían un cuerpo menos invisible, diría casi tangible. ¿Cómo definir entonces el escenario de las mujeres invitadas a leer los 50 poemas que componen el libro? La idea también se impuso con naturalidad: escritos originalmente en español, los retratos me dijeron que su condición, de alguna manera, era la misma que la de un continente, Hispanoamérica, una parte del mundo que también tiende a desaparecer. La historia nos muestra que los 19 países que definen esta América han enfrentado cada vez más una pérdida de su capacidad de expresión y que es un deber casi cósmico rechazar esta tragedia degradante alimentada por el cinismo político. El proyecto de video creó el imperativo de que este escenario de mujeres desaparecidas fuera representado por poetas hispanoamericanas. Lo que el público encontrará allí será este retrato múltiple que traslada a sí mismo la causa de tantas mujeres que forman parte de su propia vida.

ELYS REGINA ZILS | ¿Y cómo fue para el creador ver su obra cobrar vida en las voces de estas poetas?

FLORIANO MARTINS | Una felicidad inmensa que corresponde incluso a un deseo que no mencioné a ninguna de ellas, que las lecturas fueran lo más naturales posible, sin transmitir la idea de un ensayo teatral. Las lecturas sembraron los mismos gestos espontáneos con los que fueron escritos los poemas y que ciertamente marcaron la vida de estas mujeres. Sólo puedo imaginar lo espléndido que sería tener cinco pantallas en un escenario donde se proyectarían 50 vídeos al azar. Quién sabe, tal vez todas estas mujeres sigan realizando sus milagros. A todas ellas, estos cien seres mágicos, tengo que agradecerles infinitamente su confianza.


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ELYS REGINA ZILS (Brasil, 1986). Poeta, artista visual, traductora. Estudiante de Doctorado y Maestría en Estudios de Traducción por el PGET/Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Es licenciado en Literatura-Lengua Española y Literatura y Literatura-Portuguesa también por la UFSC/Florianópolis, Brasil. Se dedica a la Literatura Latinoamericana, investigando principalmente Vanguardias Literarias y Artísticas con énfasis en la Literatura Surrealista Latinoamericana. Editora de Agulha Revista de Cultura, al lado de Floriano Martins. Traductora, junto a él, de su trilogía dedicada al surrealismo, que incluye Un nuevo continente – Poesía y surrealismo en América, 120 noches de Eros – Mujeres surrealistas y Letras mágicas – Viajes del surrealismo. Ha traducido Los elementos terrestres de Eunice Odio, publicado por Sol Negro Edições. Ha sido parcialmente responsable de las traducciones de poetas hispanoamericanos para el “Atlas Lírico de Hispanoamérica”, publicado por la revista Acrobata. Contacto: elysre@gmail.com.








viernes, 5 de julio de 2024

IDA VITALE: Poesía Actual de Uruguay



Ida Vitale Nacida en el año 1923, Ida Vitale es una poeta, ensayista, profesora universitaria, traductora y crítica literaria oriunda de Montevideo, Uruguay, criada en el seno de una familia de inmigrantes italianos.

En ese país, Vitale estudió humanidades y trabajó como profesora. Es considerada parte de la generación de 45, un movimiento de escritores y artistas uruguayos que salieron a la escena pública entre los años 1945 y 1950. Entre los miembros de este movimiento se pueden mencionar a Ángel Rama, primer esposo de Vitale, y Mario Benedetti.

A lo largo de los años sesenta, dirigió varias publicaciones periódicas en Uruguay como el diario Época y las revistas Clinamen y Maldoror.

Tuvo que exiliarse en México en el año de 1974, a consecuencia de la represión de la dictadura uruguaya, que gobernó entre 1973 y 1985. En México, conoció a Octavio Paz, quien le abrió las puertas al mundo editorial y literario del país azteca.

Aunque regresó a Uruguay en 1984, se trasladó a Texas en 1989 con su segundo marido, el poeta Enrique Fierro. Allí vivió hasta el año 2016, cuando enviudó. Actualmente reside en Uruguay.


ANDREA IMAGINARIO



Misterios
Alguien abre una puerta
y recibe el amor
en carne viva.
Alguien dormido a ciegas,
a sordas, a sabiendas,
encuentra entre su sueño,
centelleante,
un signo rastreado en vano
en la vigilia.
Entre desconocidas calles iba,
bajo cielos de luz inesperada.
Miró, vio el mar
y tuvo a quién mostrarlo.
Esperábamos algo:
y bajó la alegría,
como una escala prevenida.



Una Mujer
Duró largas horas convulsas
el trabajo de parto,
entre inútiles gestos ajenos
y gemidos y ruegos.
Una niña, la primera, nació.
Bordó, bordó, bordó la tela blanca,
con diminutos puntos de colores,
llenos de la alegría que ella sólo imagina.
La dolorida espalda se deforma,
los ojos ya no ven el horizonte,
sólo el obsesivo dibujo.
Al fin, concluye el quechquemitil.
Planta y arranca y desgrana,muele,
pica y revuelve,
se le arrebata el rostro,
cubren las manos cicatrices claras.
Su pelo se entresija, ya sin color
ni brillo, y sus carnes se vencen.
A veces sueña (¿qué?)
a veces piensa (¿acaso?),
casi nunca recuerda.
Es una región pronta
para acoger la muerta,
el día exacto,
como a oveja que se perdió en la noche.


Reunión
ÉRASE un bosque de palabras,
una emboscada lluvia de palabras,
una vociferante o tácita
convención de palabras,
un musgo delicioso susurrante,
un estrépito tenue, un oral arcoíris
de posibles oh leves leves disidencias leves,
érase el pro y el contra,
el sí y el no,
multiplicados árboles
con voz en cada una de sus hojas.
Ya nunca más, diríase,
el silencio.



Fortuna
Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.


El cuadrado de la distancia
No importa que estés
en el escenario del verano
en el centro de sus desafíos.
Distante de sus fuegos
vas caminando a solas,
entre estatuas nevadas
por las piedras del puente
de Carlos, infinito.
Te miras caminar,
te ves mirando cómo el hielo cuaja
en islas efímeras,
corre río abajo,
se unce en un punto
lejos de aquí
—¿qué aquí?—
entre nuevas orillas.
El relámpago es indecible.
Regresa entonces en sentido contrario,
recupera usos y costumbres,
el mar,
la arena muerta,
esta claridad,
mientras puedas.
Pero guarda en la sangre
como un pez,
el dulce fragor de lo distante.
 



JOSÉ MÁRMOL: Poesía Actual de República Dominicana

 


JOSÉ MÁRMOL (República Dominicana, 1960) Poeta y ensayista. Nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1960. Estudió licenciatura en Filosofía (UASD), posgrado en Lingüística Aplicada (INTEC) y Maestría en Filosofía en un Mundo Global (UPV, España). Fundador, en 1985, de la Colección Egro de Literatura Dominicana Contemporánea. Miembro de Número de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, desde 2007. Profesor Honoris Causa de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), en 2013, y Person of the Year 2015, por Cannes Lions Dominicana. Ha merecido premio como el Nacional de Poesía en 1987, el Casa de Teatro en 1994 y el Accésit del Premio Internacional Eliseo Diego en 1994, de la revista Plural, entre otros reconocimientos. José Mármol es autor de libros como El ojo del arúspice (1984), La invención del día (1989), Lengua de paraíso (1992), Deus ex machina (1994), Criatura del aire (1999), Torrente sanguíneo (2007), Lenguaje del mar (2012), Yo, la isla dividida (2019 y 2021), entre otros. Sobre su obra se han publicado: José Mármol, antología poética ( Médar Serrata, 2004), Anatomía de un poeta. Aproximaciones críticas a José Mármol (Carlos X. Ardavin, 2005), El búho y la luna. Entrevistas a José Mármol (Basilio Belliard, 2005), y Viaje hacia el arúspice. Relectura de la obra de José Mármol (Mateo Morrison, 2015).




LENGUAJE DEL MAR


El mismísimo, eso sí, el inmenso irrepetible,

el mar alzado en vuelo, lentitud del lastimado,

alas que no pueden los azules levantar.

Un pájaro, ese,

cautivo, tal vez, me lo pregunto,

en su líquida y revuelta enredadera de sal.

Amarrado, puede ser, a la estela del aire y los pasos de sol,

en la suave traslación reposada del disfrute.

El mismísimo, el adorado en yodo

con la luna colgada en la quilla de tu rostro,

el que riega las arenas para el toque de tus pies.

El mar tuyo, el mar nuestro,

el de los acantilados feroces y las playas de luz,

el de las bolitas de queso crujiente, calamares en su tinta,

vodka tónica con chapas de limón.

El mar, eso sí, el de tu mirada de ámbar en la tarde de ayer,

el de la voz que dijo, mi niña,

no te vayas a mover del horizonte, quieta, ahí no más.



IDIOMA DE LOS DIOSES


De ti, como de un río, adoro cuanto fluye. Volando y danzando como los dioses hablan. Amo tu rápida presencia, la única manera de pasar, transfigurando en vuelo la quietud y la espera. Idioma poderoso del mineral y el árbol. Néctar salobre de las venas abiertas y miembros destajados en torno a la deidad. Palabras innúmeras con las que atemorizo y a la vez encanto las huestes de la noche y escuderos del día. Voces muy alzadas en sus puntas de roble, con las que canta el mago, gobierna el azar y predomina un orden geométrico de hielo. Grande la ocasión en que algo se consume, y con su muerte alumbra y destapa lo esperado. Ahora canto y bailo y salpico de luz las brechas de la sombra entre las llamas. Volando y danzando, como los dioses hablan. Del aire me sostengo, el universo en mí se apoya, gira espeso.  Mi verso ha domado al vellocino de oro y ya diezmó mi brazo a los jinetes bravos, a cuyos restos doy mi canción y mi otra espada. Grande la ocasión en que todos danzamos, como dioses mirando la miseria del reino.  Palabras que brindaron alma y cuerpo a las ciudades.  Soberano idioma, lenguaje de las piedras, del laurel, del río adormecido en sus meandros; alfabeto de grutas intocadas, de lagos suspendidos y pájaros mudos henchidos de placer. De ti, como de un río, adoro cuanto es y ya no es y se transforma y pasa y queda suspendido. Oh idioma venturoso de los labios y las manos, de las praderas altas, los barcos diminutos, la cruz centuplicada en un mismo sendero. Oh danza de las danzas, con que los dioses cantan y bailan y nos llaman.



RETRATO DE MUJER


En tu boca tiembla un pájaro tirado a lo sediento. En tus dedos, templos altos de luz andan despiertos. Habla con tu voz aquel ángel seducido por una magia, un cuerpo, un vocablo insospechado. Nada por tus párpados un pez bello y fugaz y en la negra chorrera de tu cabello tieso, un celaje de carne con alas suena y brilla. No mis ojos te dibujan, no mi trazo maculado. No mi arte la perfila; es el agua desbordante que me asalta con mirarte, untadas por imanes lascivos ambas manos, y no importa que estés muda porque hablas con tocarme. Hay entre tus pechos matices imposibles, bosques y bahías, cañaverales limpios, mojadas poblaciones, algas finas, robles, yerba. Me asomo al intocable destello de tus manos y temo que mirándome se desnude tu voz, y como San Francisco de Asís hable a las aves, y se descalce y pese mucho menos que el aire. Mujer que lleva entera una bestia por ternura. Mujer que me desalmas con tan solo nombrarme; mas no importa si estás muda porque cantas cuando miras. En tu vientre acuna un mar con veleros erguidos, en tu pelo un surtidor de la noche se desgrana, en tu boca de nubes y pájaros me pierdo, y no importa si estás muda porque cantas cuando amas.



CANCIÓN DE LARGO A LA TRISTEZA HONDA


el mar es una cosa que nunca tuvo nombre. objeto que yo invento el mar son mis dos ojos el mar es un profundo invento de la nada empozamiento álgido de toda la resaca de los siglos llorados tormento desmedido infinita semilla de mi origen

el mar

el mar es un espacio e ser y de no-ser de brillar y apagarse las cosas al instante

espejo del vacío de la sombra de lo sin rostro

el mar

el mar es aquel hueso que duele a mis ancestros (herida que no cesa el mar no es mi niñez) combada penitencia con tantas vejaciones mi mar mi vacío corazón que me llena la muerte de vivir

sediento




LA BALADA TRISTE DE WYCKOFF


A Gabriel José, in memoriam


La tragedia siempre acecha como un lince lastimado.

Como el mar, la tragedia

no conoce la fatiga, no hay reposo en sus misterios.

Wyckoff, un silencio, nuestra guarida de paz.

En verano, la hermosura de las flores y los prados.

En invierno, calles tristes y nevadas, techos compungidos,

el patio recogido en disipada soledad.

El silbido nocturno del tren era una fiesta

y sin enmbargo ahora es un grito de dolor.

Era noche fría, esperaba la escalera el toque de su arribo.

El mundo para él, tan pequeño, tan extraño,

su amor quiso salvarlo con un gesto de sus labios.

Un libro en torno a Buda en su mesa de noche,

poemas sobre el mar, fotos disgregadas con la tribu de la escuela, 

lo insondable de la vida en un puñado de palabras.

Todo en él serenidad, una flama su semblante.

Su tiempo entre nosotros lo eternizan sus abrazos.

Le fatigaron hondo los tormentos de la vida, 

tan deprisa, tan temprana la derrota de sus días.

Tuvo de los ángeles la indefensión y el sueño.

Que no se canse nunca, pido al cielo, 

la andadura amorosa de sus pies y su mirada.

 



Sobre La orilla del retorno, de Alejandro Sebastiani Verlezza. Por Daniel Medvedov



Sobre La orilla del retorno, el más reciente poemario de Alejandro Sebastiani Verlezza, editado por El taller blanco (2023).
Por Daniel Medvedov

 

Primero el título: La orilla del retorno. Este RE del RE-Torno es el famoso NOSTOS griego, el de la NOST-algia, el dolor poético del Retorno. En la poesía arcaica griega el retorno se afirma con dos palabras: EPÍSTROPHE y STROPHOGORISMA.

El retorno de una nave, aunque sea el retorno de una tabla de madera, se cuenta con estas palabras: AI PRAGMATEIAI ÓPI EPHERENÓPISO TO PLION ANTIEKEÍNON ÓPI EIKEPRÓTERON (se regresa al lugar de donde se ha partido). Este retorno es poético, pues el NOSTOS es STROPHPGORÍSMA y es obvio que tiene que ver con las estrofas poéticas. 

Alejandro Sebastiani Verlezza comienza con una cita de Eugenio Montejo: “También el mar se va y no retorna”. Pero es bueno saberlo: el Mar nunca se va y al afirmar esta última declaración nosotros nunca nos vamos y si nunca nos vamos, nunca retornaremos de una NO-IDA. Siempre estamos aquí. Verlezza siempre ha estado aquí, como todos los poetas. El poeta siempre está  aquí. 

El primer poema se titula “vísperas”. Habría que decirlo: no hay plural en la víspera. La víspera es una y única. El dicho popular lo confirma: “Nadie muere en la víspera”. Pero Verlezza es un poeta y a los poetas se les recibe enteros, con sus licencias poéticas debajo del brazo. 

El trozo de tabla es un madero y el náufrago es crucificado sobre su madero como un Cristo. El madero flota, navega a porfía, como dicen los marinos, hasta ser llevados hacia una bendita orilla. Hay un verso popular rumano que afirma algo sorprendente. Es un fenómeno curioso: “El agua es golpeada por la orilla, y el viento es batido por las olas”. Es inverso, pues estamos acostumbrados a oír que el agua golpea la orilla y que el viento bate y empuja las olas. Hay un trémulo tremor (así lo ha oído el poeta), “un hondo tremor”. No está atado al mástil el poeta, no necesita estar fijado, ni “fijo”, como Odiseo, para no arrojarse al mar en los brazos de marfil de las sirenas. 

El madero es como una puerta con sus jambas, hasta  el umbral está allí, junto al madero, en la tabla. Y en esa “tabla” está pegado el poeta, como si estuviera flotando -él también- como una puerta con su umbral polarizado hacia el Norte. Allí hay hasta una bodega de visiones en la cabeza del poeta. Allí guarda sus sueños, en la bodega, sueños despiertos, ordenados en un desorden ordenado, tipo SHARAVADGI sánscrito, cuyo sentido es el mismo: “desorden ordenado”, “música callada”, como declara Juan de la Cruz, paradoja poética que no puede ser llamada OXYMORÓN. 

Al llegar a la orilla, en su paseo por la playa poética, el poeta encuentra la piedra. V:I:T:R:I:O:L: así está escrito sobre la arena y las olas que se rompen en la playa no borran las letras. Es la VISITA del poeta al interior de su Tierra. Rectificando, el poeta encontrará la Piedra Oculta. VISITA INTERIORAM TERRAE RECTIFICANS INVENIES OCULTUM LAPIDEM.



Daniel Medvedov. Rumania, 1951: maestro de Tai Chi, autor de numerosos ensayos, poemas, novelas, cuadernos, aforismos sobre diversos temas, desde la caligrafía hasta la ontología, casi todos disponibles en su cuenta de Scribd. Algunos de sus libros editados en Caracas:  Guía para descubrir los Falsos Maestros (Gaisma Editores, Caracas, 1987) y Zoognosis. El sentido secreto de los animales en la mitología (Academia Nacional de la Historia, 1993). Un apretado compendio de su trayectoria disponible en la red dice: se especializó en Pintura Mural Religiosa en la Escuela de Artes Plásticas Rimnicul Vilcea (Rumania), integró a la Dirección de Imagen de Cine y TV en el Instituto de Altos Estudios de Arte Teatral y Cinematográfico (Bucarest), estudió Ornaméntica Antigua en la Universidad de Bucarest (1972-1974), cursó estudios con el Maestro Calígrafo Liu Yuen Chiao en Taiwán, hizo un Doctorado en Filosofía de la East-West Essence Societ, en el Instituto Internacional de Filosofía de la Cultura de Taipei (China) y en Caracas obtuvo el Doctorado de Teología en la Universidad Católica Andrés Bello. Fue director del Centro de Estudios Mayas de Arts & Minds Academy (Miami).

viernes, 28 de junio de 2024

TANIA GANITSKY: Poesía Actual de Colombia

 


Tania Ganitsky es una poeta, editora, traductora y ensayista nacida en Bogotá, Colombia, en 1986. Es doctora en Filosofía y Literatura, Profesora del departamento de Literatura de la Pontificia Universidad Javeriana y coeditora del fanzine La trenza. Ha publicado cinco poemarios, entre ellos La suspensión de los objetos flotantes (2021), Rara (2022) y Desastre lento (Himpar Editores, 2023). En 2022 también publicó El fuego que quería recordar, un ensayo literario sobre la escritura. 

Selección de Gladys Mendía


*

Las velas tiemblan antes

de apagarse

como ojos antes de llorar

 

no hay diferencia

entre el fuego y el agua

en óvalos pequeños


*

Por la noche canté

una canción de cuna indígena, me dolía

la mandíbula

porque hay que mover la boca

de otra forma.

Los sonidos precolombinos

vienen en distintos tonos como las sombras

me dolían los ojos también.


*

Dos pájaros muertos al pie de la cerca.

Arañaron lunas con su vuelo,

no le dieron a los frutos tiempo de cicatrizar.

Una hormiga explora sus colinas de carroña

y un saltamontes

toma impulso en una pluma.


*

Deberle los poemas no escritos al tiempo

en que no se escribieron

a la imaginación que todavía no los imagina

a la memoria suplantada

por el olvido

al olvido suplantado por el dolor, etcétera.



Dicen que la última

llama

se encenderá

en el océano.

 

En el estómago de la ballena

que hospeda los mitos olvidados,

 

en su canto,

que conjura el retorno de los dioses.

 

Pero yo he escondido

unas cerillas

para amparar las llamas

de la tierra.

 

 

La voz es un lugar 

oscuro

tomado por animales feroces

en los que ya nadie cree.

Para hablar

hay que escapar

del fuego de sus pupilas

y del filo de su hambre.

Para poder decir

miedo o mío

hay que imaginarlos jugando.

 

  

Los caballos 

no iban a vivir tanto tiempo.

Pero encontraron ofrendas en el sueño

de los muertos.

Allí pastan, beben agua y, a veces,

se acercan

a las manos cubiertas en panela

que se abren como flores dulces a su alrededor.

Doblan el cuello y reciben la ternura

que también debió extinguirse

hace tiempo.

 

 

Tigre de Bengala

                                                            Para Erik

 

Cuando sueña consigo mismo, toma la forma de un Tigre de Bengala y atraviesa la selva simulando el amor. A veces se persigue a sí mismo fuera del sueño y despierta asustado, a mi lado.

 


La noche se cerraba

en tu boca

y no había manera

de liberarla.

Nunca temí tanto

por ti, por el silencio –

en la punta

de tu lengua se apagaba

la última estrella.

 

 

Un haiku para Denise

 

Ella dibuja

al hermano colibrí:

color errante.

 

 

Él en el desierto (Segunda nota para el hombre que vi en un sueño)

 

Desde aquí te veo como todas esas cosas

que aparecen cuando escribo.

Como el tigre sin contorno que se fundió en la intensidad del sol poniente,

y como la serpiente que se desenrosca sueño afuera.

En tus manos resplandecen dos círculos dorados

cuando te limpias la arena que las cubre

y una de tus pupilas tiene la forma de la hormiga que trepaba tu pierna

y empujaste de prisa, asustado.

Me gusta que estés en el desierto porque no te recuerdo ni te invoco,

sólo te imagino.

En el desierto siempre alumbra la primera luz y acaece la primera noche,

su vastedad conviene en que allí pase cualquier cosa:

de noche caminas en puntas de pie para evitar el veneno de los insectos

y estás más alto que cuando te fuiste, como la estatua negra de Pushkin

o la de Peter Pan sobre las rocas.

Tu nariz está más pequeña y tus orejas largas e infladas, porque

has empezado a respirar como los peces: escuchando todo.

Te das la vuelta y descubro algo que quizá sea culpa mía:

tu espalda está marcada por los golpes del viento que castiga

a quien no le da la cara a lo real.

Te ha marcado con números cuya cifra no sé contar.

 

 

el pasado hubiera podido ser 

cualquier cosa

 

un árbol que crece cada medio día

una madre que renace

una noche que no se abre y que no estalla

igual que un libro en que no se ha escrito nada

un desierto que descubre su tiempo en liras

and a god that sings us lullabies

 

pero el pasado, ese no fue el pasado

 

el pasado es un ángel

que cae de cabeza en el vacío

 

 

Un día no tendré escritura.

Sacaré la lengua como los colgados,

inútilmente.

Nunca dominé la gramática del fuego

y mi idioma

siempre se inclinó hacia las cenizas.

Para entonces habré domesticado

el silencio,

que me seguirá como un perro.

 

 

Nunca he tenido algo

que decir.

La poesía es el síntoma

de mi silencio.

Algunas imágenes errantes

como los tigres

los caballos

y las piedras

flotan en el aire.

Nada de esto pesa, pasa, aplaza.

Las metáforas

no concilian la distancia poética

de dos abismos.

El mar ha muerto.

El desierto ha muerto.

Lo sé porque una vez envenené

a un caracol con sal

y burbujeaba

igual que este vertedero

de palabras.



miércoles, 26 de junio de 2024

WALDO LEYVA: Poesía Actual de Cuba

 


Waldo Leyva. Poeta, ensayista, narrador y periodista cubano. Remedios, Villa Clara, Cuba, 1943. Ha ejercido la docencia universitaria como profesor de Estética y de Literatura Cubana e Hispanoamericana, y el periodismo como fundador y director de revistas culturales, entre las que pueden señalarse: Del Caribe y Letras Cubanas. Es graduado de actuación y dirección teatral; ha escrito obras dramáticas y fue director-fundador del teatro universitario de la Universidad de Oriente. Entre sus obras se encuentran: De la ciudad y sus héroes (1974), Desde el este de Angola (1976), La distancia y el tiempo (Antología, 2002). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y forman parte de diversas antologías de la poesía cubana e hispanoamericana. En el año 2010 recibió el X Premio Casa de América de Poesía Americana.

Selección de Gladys Mendía.


ASONANCIA DEL TIEMPO

        Y solo contra el mundo levantó en una estaca
                Su propio corazón, el único que tuvo
                                                                                Juan Gelman

 

Si ya no estoy cuando resulte todo,
cuando el tiempo en que vivo ya no exista,
cuando otros se pregunten si la vida
es el triunfo del hombre, o es tan solo
un perenne comienzo, un grito sordo,
el rasguño en la piedra, la porfía
inútil del abismo, pues la cima
puede llamarse altura porque hay fondo.
Cuando todo resulte, sólo quiero
que alguien recuerde que al fuego puse
mi corazón, el único que tuve,
que yo también fui “hombre de mi tiempo”,
que dudé, que confié, que tuve miedo
y defendí mi sueño cuanto pude.

 


El inocente ojo del antílope

 

Un tigre salta de la piedra.
Vuela un ave que ignora la angustia del vacío.
Ciego es el pez, su pupila es el agua
y muere herido por el aire.
La lombriz puede ser reina de la altura
y deshacerse el árbol
en el vientre insaciable del insecto.
A la cruz del comienzo clavado sigue el hombre.
Sangra. Puede ver aún el rostro de los otros.
Ni dios, ni ventanas azules,
ni el inocente ojo del antílope.

  

Agradezco la noche

 

Aquí estoy, nuevamente amanecido,
dispuesto a soportar hasta que vuelva
la noche irremediable.
Cuento los días y me resulta eterno
el tiempo que supongo me separa
del silencio sin ruido.
Estoy como en un pozo
pero viendo la luz solo en el agua.
En un sitio del mundo
comenzará otra guerra
y vencerán los muertos a los muertos.
De aquello que fue el rostro del amigo
queda sólo una mancha, un tatuaje
que ha dejado la máscara en la piel.
¿Quién le cortó los hilos a la rueca?
¿Quién me dejó sin calles, sin laguna
con una puerta sólo hacia la infancia,
hacia el agua del pozo?
Aquí estoy, nuevamente amanecido,
ha sonado el teléfono,
comienza la ciudad su ruido informe,
y siguen los semáforos en rojo.

 


La distancia y el tiempo

 

Tú estás en el portal, apenas has nacido
caminas hacia el mar y cuando llegas:
tienes el pelo blanco y la mirada torpe.
Desde la costa se ven las tejas rojas de la casa.
Si quieres regresar, ya no es posible;
a medida que avanzas se borran los caminos.
Tu camisa de niño aún está húmeda
y veleta de abril en el cordel
indica para siempre la dirección del viento.
Qué gastadas las uñas,
qué frágil la memoria,
qué viejo tu zapato por la arena.

 


MONÓLOGO FINAL
 

La oscuridad tiene tu olor,
mi olor,
y ese otro perfume
que nace de la piel
cuando se juntan nuestros cuerpos.
Cierra los ojos.
Toca mi cara.
Tus dedos borrarán la sombra,
no importa que sea de noche,
no importa que desconozcas
el rostro que tendré al amanecer.
Cada segundo puede ser toda la vida.
Mañana mi piel estará seca,
o deshecha en el aire
o será un verde germinal
o un rojo efímero,
pero ahora las yemas de tus dedos
tienen toda la luz.
Perdono al porvenir.
Las trampas que he tendido
tienen la misma inocencia
del juego de la alquimia.
Para el hombre no existe otro destino
que el manantial inédito.
Toca mi rostro,
sálvalo en la memoria de tus manos.

 


EL OTRO Y EL QUE HABLA
 
Sé que dentro de mí hay otro ser,
alguien que exige heridas, desgarrones,
que tiene la impaciencia del cuchillo,
la obstinación del plomo, la sed de la metralla.
Desconozco ese ser que prefiere la noche, los rincones.
Desde niño me asalta. Cuando toco un metal
me empuja hacia la sangre.
He buscado en los días de mi infancia
alguna relación con el cuchillo, con la muerte violenta;
he practicado el odio hasta la angustia
pero soy incapaz, nací de otra madera.
Esa pugna entre el otro y el que habla
¿hasta cuándo será? ¿Podré negar mi mano eternamente?
¿Permaneceré ciego a su llamado?
¿Acaso soy yo mismo, un nonato que vive y envejece?
Dentro de mí habita un ser remoto, oscuro,
que se muestra impasible mientras alguien me ataca
y exige, sin embargo, que agreda a los que quiero.

 


DEFINITIVAMENTE JUEVES

Quiero que el veintiuno de agosto
del año dos mil diez,
a las seis de la tarde como es hoy,
pases desnuda atravesando el cuarto
y preguntes por mí.
Si estoy, pregunta, y si no existo,
o si me he extraviado en algún lugar de la casa,
de la ciudad, del mundo,
pregunta igual, alguien responderá.
El primero de enero del año dos mil uno será lunes
pero el veintiuno de agosto de la fecha indicada
tiene que ser definitivamente jueves
y el calor, como hoy, agotará las ganas de vivir.
Las calles serán las mismas para entonces,
los flamboyanes de efe y trece seguirán floreciendo,
muchos amigos no estarán
y el tiempo habrá pasado por la historia de la casa,
de la ciudad, de mi país, del mundo.
Quiero que el veintiuno de agosto, al despertar,
prepares la piel
el corazón
las ganas de vivir.