martes, 5 de noviembre de 2024

MATEO MORRISON: Poesía Dominicana Actual

 


Mateo Morrison (Santo Domingo, República Dominicana, 1946), poeta, abogado y ensayista, galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 2010. En 1970 fundó el reconocido Taller Literario César Vallejo. También ha sido director del Departamento de Cultura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, viceministro de Cultura del gobierno dominicano y director, durante dos décadas, del suplemento literario “Aquí”




Vivo aquí donde fallece el viento.

Muero para renacer

tal vez

en tu memoria

La daga que construyes para herirme.

El cuchillo imantado que lanzas a mi pecho.

La tea con que incendias mis pisadas.

La herida en mí descuidado rostro.

Las abejas que entrenas para emponzoñar mi espíritu.

Las aguas infectadas del jardín que cultivas para ensañarte

en mi cuerpo derribado.

El pistoletazo que buscaste en el poema de Maiakosky

para penetrar en mi sien.

Los restos de cicuta que indagas en la historia para que su esencia

destruya mis entrañas.

Las investigaciones que avanzas para aprender y aplicarme

las torturas más sublimes de la postmodernidad.

La cámara de gas que fuiste a conocer para estudiar

la posibilidad de mi holocausto particular.

La mirada que exhibes cada mañana forzando

a refugiarme en la quietud.

¿No son suficientes para detener tus asedios a mi sombra?



II


No

Quizás

Tal Vez

Alumbra rápido

La noche

Podría

Estallar

En nuestras manos.



III


Lo armonioso viene de tu piel,

suave y húmeda como ciertas cavernas.

Cruzo por tu desierto de espejos,

que me multiplican los sudores del deseo.

Tu sombra me cubre.

Ya puedo entrar en ti

bañado de gemidos.



IV


He aquí donde están colocadas las criaturas

que van a ser estatuas.

Entes tallados sin sudores

y sin nada que circule por sus venas.

Ya están listas lejos de las ciudades donde deambulan

tantos seres anónimos que nunca serán esfinges.

Trasladen ya a los seleccionados para la gloria

y déjennos con nuestra intrascendencia,

dispuestos a morir como llegamos,

emitiendo un pequeño grito.

Arropándonos con la sábana del olvido.



SOFÍA CRESPO MADRID: Poesía Actual Venezolana

 


Sofía Crespo Madrid es una poeta y traductora nacida en Valencia, Venezuela en 1995. Es graduada Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, donde obtuvo una beca de colaboración (2017-2018) en el Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana para estudiar la obra de Rafael Cadenas. Cursó el Máster del Profesorado en la Universidad Complutense de Madrid, en la especialidad de Lengua y Literatura. Ha publicado dos poemarios, Tuétano (La Poeteca, 2018) y Ayes del destierro (Libero, 2021). Aparece en antologías en América Latina y en España, como Última poesía crítica. Jóvenes poetas en tiempos de colapso (Lastura Ediciones, 2023), Matria Poética: una antología de poetas migrantes (La Imprenta, 2023), entre otras.


Extraídos de Ayes del destierro (2021):


I


Yo pertenecía a una casta de mujeres dolidas, seducidas por el musgo y las voces del estruendo.


En nuestra sangre corría la enfermedad del olvido y aprendíamos a tejer en el aire, aunque para nadie. Todas sabían el significado de partir y de partirse, desde adentro. Todas atesoraban pequeñas cucarachas en los rincones.


Pero mi raza era de distinto linaje. Sabíamos hablar una lengua sin huesos. Yo concebía el amor dentro de las cavernas, entre la humedad y el silbido. 


Yo no podía partirme. Entonces ya no pertenecía y ninguna mujer me pertenecía. Tuve que abandonarlas a todas.


EN EL PATIO DE ESCUELAS MENORES


Marmóreo gimes Fray Luis cuántas veces dime

si soltaste un aullido desde tu celda hacia tu celda

si te sentías solo y sin nadie

más que tu amor a unas cuantas palabras

de una lengua extranjera


Cuántas veces dime te sostuvo

cada llamada al cielo negado

si se te pudría el aliento detrás de cada padre nuestro

si murmurabas bésame con los besos de tu boca

ante una cruz mustia

y ya muy tarde


Te digo Fray Luis te digo

yo también burlaré los antojos de esta vida

con cuanto teme y cuanto espera,

pues Dios es un nombre

para el orden oculto

en sueño y en olvido

sepultado.



DESCONFIANZAS


me siento a la mesa y escribo

con este poema no harás la revolución

no dormirás el hambre

con estos versos no dejarás de ser extranjera

no vivirás el tiempo de a sorbos

ni despertarás a la fecha en el pasaporte

con este poema no desmentirás la revolución

ni alcanzarás la palabra inocente

con estos versos no podrás despedirte de nadie

ni besar a tu madre

no tendrás asilo en la nostalgia

no conjugarás presencia o espera


me siento a la mesa y escribo



MARIA DAYANA FRAILE: Poesía Venezolana Actual


Maria Dayana Fraile (Venezuela, 1985) Poeta letal, narradora modelo y muñeca asesina. Nací en Venezuela y vivo en Clearwater, Florida, territorio de los extraterrestres. Estudié literatura en Universidad Central de Venezuela y en University of Pittsburgh (Estados Unidos). He trabajado como editora en Monte Ávila Editores (Caracas) y como instructora de español en University of Pittsburgh. He publicado dos libros de narrativa en Estados Unidos, La máquina de viajar por la luz (2020) en la ciudad de Miami y editado por Cuban Artists Around the World y Colección de primeros recuerdos (2021) editado en New York por Sudaquia. En poesía publiqué Ahorcados de tinta (2019) en Miami, impreso por Cuban Artists Around the World y  Medusa decapitada (2022) en Chile, impreso por LP5 Editora. Este año 2024 salieron al mismo tiempo dos de mis libros en LP5 editora: Hella kitty y Gótico tropical. Me gusta comer carne cruda, ponerme vestidos negros y escuchar música alternativa. 


De Hella Kitty (2024)


Hella Kitty

Bigotes inseguros.  
Mentira, equilibrados, 
La dictadura del centro y la tortura o la muerte de las esquinas. 
centro de la habitación por la cual camina el óvalo que cae siempre parado. 
Alfombra manchada de té y maldiciones. 
Bombones envueltos en papel aluminio dorado. 
El ciclo del amor interrumpiendo las trazas brillantes del aluminio.
Dorado, el color de mi mano encrespada, 
sosteniendo el brillante deseo, la brillante genuflexión.
Es eso o mi botella de té desgarrando mi cerebro o un recuerdo de ningún país. 
Amor. Dice la sombra que muere en el televisor. 
Amor es un reino, una palabra, la simpatía de los dedos en el teclado. Chat de messenger y mensajes nunca escritos. 
Tarde de verano en el océano de las ballenas y los vecinos atolondrados por las langostas. Pululando. 
Hablando de mis cervezas en la cava de plástico Igloo. India Pale Ale o una bacteria holandesa haciendo mi vida palatable. 
Un rastro. Una epístola de muñones y muerte periférica. 
Totalitarismo de la subvivientud o sus quejas sobre el privilegio del superior. 
Subviviente: esa categoría de la planeación territorial, de la filosofía existencial, del hallazgo socioeconómico. 
Tambaleándose en nuestras ojeras como un titular de periódico quebrado por una redacción de pacotilla. 
Hey, oficial, présteme una taza de café o una pistola o un algo. 
Un algo que me ayude a vivir o a morir o a subvivir dice el hombre pero no dice, cree que dice en la acera rota del viejo oeste (pero si es la muerte oh mi querido es mi super, es mi super, tu menguado único posible super, lo que nunca está mal, lo que siempre los hará mejores, o a los que se van o a los que quedan, siempre a los que quedan, eso es bondad, dices, es bondad, es mi bondad teórica, mi dilema no dilema de amor profundo).
Quizás no lo dice el hombre. ¿Lo dice una voz en off?
El teorema habla de mis pies caminando desnudos en el centro de la habitación sostenidos por bigotes metafísicos. 
El sino matemático de mis tobillos deriva en odas a las lámparas que me iluminan con celo de boas constrictor. 
La cola ficticia golpeando la alfombra y el temor opaco de mi maquillaje anárquico. 
Soy una cosa; un dibujo, soy super. Algo elevado y mi pijama de fresas. 
Los buenos salvajes me estaban devorando viva, me arrancaron los ojos y la columna vertebral y mi cuerpo fue remasterizado por un biólogo que me admiraba. 
Los sindicalistas no fueron desactivados como bombas de tiempo. Mintieron con el cerebro volteado, con las ruinas de otros días en los que fueron aún más ruines y más abyectos. 
Quiero discoteca, quiero café, quiero mirador, quiero música perfecta a todo volumen.
Distancia progresiva del rock y la ácida atmósfera del techno en mi Alexa.
Soy super y muero por super pero me inferiorizo y hablo de los subvivientes en mi tiempo dorado de bombones y botellas de té helado de dieta.
Durazno de noche carcomida en las junturas de un beso. 
Hada y castillo irreflexivo. 
Trena de muerte.
Mi lugar ondeado y cuadriculado en la noche oscura de pijamas de satén. 
Pijamas! Es en lo que creo.
Mis dedos en la alfombra, la libertad inexistente de lo material, la cola de gato golpea el centro del bungalow.
Mimosas de mango.
El sueño de una granada y un sandwich de pastrami.
Una historia de reinas de corazones y perros níspero corriendo como contables en un jardín del pasado. Comiquitas de condorito y queso fundido facilista. Caracas como una alucinación triste. Gatita de colchones y medias tobillleras negras, mueve el esqueleto y cruza la frontera de la luz.
Porque eres el infierno,
eres el infierno, 
el bigote asesino de la noche, mi Kitty, 
mi Hella hellish Kitty. 


De Medusa decapitada (2022)


Tijeras de punta roma

El horizonte es una línea imaginaria 
que se aleja a medida que me acerco a ella. 
Los coyotes temblaron en mi respiración 
desde el principio. 
Los años cincuenta son considerados 
la edad dorada del futurismo.
La tecnoutopía reconciliaba el plástico 
y el diseño de tupperware con el sueño americano. 
Poemas de amor en cruda exposición, 
viviendo en mi patio de bombillos rotos 
con luciérnagas destrozadas. 
Las imágenes futuristas 
y el espacio de la tradición confluyen eternos. 
Una fiesta en la página en blanco 
y un castillo de comas en el espacio sideral: 
unas encimas de las otras como sombrillas de tiempo.
Soy una nube de poemas y series de Netflix, 
una nube ensamblada con todos mis recuerdos.
Soy un jardín de plantas encendidas. 
Soy el futuro. 
Nunca el tiempo pasó más rápido.
No puedo creer que llevo cinco años guardada en este ataúd.
Yo ingresé a la verdad psiquiátrica: 
un culto a la claridad o una secta de nimbos. 
Miseria simbólica.
Una valentía de tijeras de punta roma.


¿Puedo beber tu sangre? 

1
Yo ingresé a la verdad psiquiátrica.
Un templo para los fundidos.
Un templo de venas azules y huevos estrellados.
Yo fui sometida por una secta de matones que debatían 
acerca de mi salud mental.
Yo fui sometida.
Sometida.
Sometida 
Ilusión cósmica.
Todo lo que escribo 
es contra el sistema de la mentira psiquiátrica.
Se trata de una saga sagrada de bombillos marchitos 
Prisión de vanidades: los adoctrinados por tu amor
no podemos volver.
Ballena blanca entrando en la bahía.
La jadeante respiración del moribundo de la cama de al lado.
Caníbal hundiéndose en el paraíso de la crema ácida.
Galeón con velas de terciopelo, comercial o de guerra.
Su estela se prolongó hasta el paraíso providencial, 
tierra de grandes virtudes y valientes ciudadanos.
Su estela se prolongó por la vía intravenosa 
y descubrió un continente entero 
pululando en mi corazón de colifor-tema-constructivo.
La tripulación se zambulló en mi sangre
y nadó hasta mi garganta
Los marineros se sujetaron de mis dientes 
como de un archipiélago rocoso.
Salieron, uno por uno, pisaron mi lengua 
y alcanzaron la habitación de luces blancas
Las enfermeras gritaban, yo estaba dando a luz el horror 
de una tripulación perdida. 

2
Yo ingresé a un templo para los quemados.
Un templo de batas azules y orina 
dibujando paisajes mustios en el suelo.
Me sentía decapitada como una Medusa 
o como una virgen raptada de su apartamento.
Del teléfono goteaba un arcoíris mientras llamaba al 911
Intenté llamar a la policía, pero ellos eran la policía.
Yo fui sometida.
Sometida.
Sometida.
La sinestesia de los colores era un duelo profundo
porque una lata de guisantes es la medida del amor
cuando estás encerrada en el psiquiátrico 
en contra de tu voluntad.
Y solo queda la noche de los guisantes 
y la salsa espesa volando por los aires.
Ambarinos mis ojos de tanto comer ballenas.
Era terrible quedarme sin señal en un lugar como ése.
Mis referencias eran McMurphy siendo lobotomizado.
La ventana de mi habitación daba a una calle martirizada 
por los estudiantes de enfermería que patinaban en el hielo 
como cuervos arrogantes.
Los otros pacientes se sumergían en mi herida, 
nadaban con snorkel y chapaletas y cambiaban 
los canales de mi imaginación.

3
Me sometieron con esposas 
en un breve paseo por la catástrofe literal.
Me llevaron en las entrañas de un elefante mecánico.
Me dieron tres pastillas y dibujaron mi cerebro en la noche de los escalpelos suicidas. 
Yo solo quería comer unicornios y libros por kilogramos.
Las enfermeras estaban clavadas en un corcho 
con el cronograma semanal.
Con sus cuerpos perforados por alfileres de sangre 
y el primer latido de la mañana brotando 
de entre sus piernas de orquídeas.
Mostraban sus pantimedias de encajes 
y el puño en alto para los pacientes que no entendían 
la longitud de aquella manzana podrida.
Yo ingresé al templo de la mentira abstracta.
El pene de Urano arremetía contra mi lucidez 
en forma de inyecciones que borraban del mundo sensible.
Los tecnócratas me dejaban mensajes en la contestadora:
¿Puedo beber tu sangre?





miércoles, 16 de octubre de 2024

ANA ILCE GÓMEZ ORTEGA: Poesía Actual Nicaragüense


Ana Ilce Gómez Ortega (Masaya, 28 de octubre de 1944 - 01 de noviembre del 2017). Poeta y periodista nicaragüense, miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua desde el 2006. Destacada figura de la poesía contemporánea nicaragüense. Fue madre soltera y asumió la causa y la lucha por los derechos y reivindicaciones de las mujeres. Fue opositora del régimen somocista desde los años 70 y fue miembro de la Asociación Sandinista de Trabajadores de la Cultura ASTC. Sus obras: Las ceremonias del silencio. 1975; Poemas de lo humano cotidiano. 2004; Poesía reunida. Editorial Pretextos. 2018




Ser o no ser


Vivir.


Ser o no ser no es el problema

sino planchar la ropa

atizar el fogón

escribir unos tiernos y antiguos poemas

mirarse en el espejo el otro rostro del rostro

descubrirse lobo triste por las noches

por las mañanas mujer cuerda.


 

Ser ejemplar y sobria y verbigracia

Mantener todo en orden más te vale

Disponer todo a tiempo Dios te asista

Ser o no ser no es el problema

sino tener el alma lista

para amargos si acaso o si hubieras.


 

Y una vez más enfrentarse al mande usté

como usté guste

pulir el piso espejo

lavar la ropa nieve

secar la loza estirpe

disimulando mugres y maneras.


 

Pero a pesar de todo

amar la telaraña vida

la hambruna vida tuya y de los otros

insultarla si quieres

abrazarla si quieres o si puedes.


 

Ser o no ser no es el problema

sino ese perdón barato que te entregan.


 

Y al final de la tarde

has ensayado todo te reprimen

has cumplido el deber no eres tan buena

tu cabeza da vueltas tiovivo

resaca de la piel, costra de olvido.

Esgrime tus cuchillos argumento

empuña tus espadas yo no quiero

atrévete de una vez sueña tu sueño

entra en la escena mundo

como quien entra a la sala de partos

de la vida por primera y alegrísima vez.

Plántate y rebelándote, revélate.


 Ser o no ser no es el problema.


 



La muerte no es una mujer


La muerte no es una mujer

con el cráneo pelado y una corva guadaña

entre las manos.

La muerte es un hombre que galopa

entre las noches que columpia el insomnio.

Es un varón disfrazado de oscura damisela.

Tiene unas rosas en las manos

y un cordel para colmar el cuello.

Alguien un día dibujó a la muerte

con rostro de doncella. Pero ella es él,

pálido, abyecto,

que en la noche se llega hasta mi sueño

y como un perro fiel

me hace aspirar su aliento de témpano

y misterio

y con fría insistencia se me acerca

y me lame los pies.


 


Furiosos pájaros


Estos son los furiosos pájaros

del deseo.

Ellos son negros.

Ellos se mueven sin hacerles

una señal determinada.

Un día los vi venir con sigilo, con sorna, con prisa en sus oscuras patas. Ahora los veo pasar

–¡Negros y eternos pájaros!– reconociéndome y saludándome.




A UNA MESA


Esta mesa fue de mi abuelo.

Sobre ella más de una vez reclinó su cabeza

y durmió largas siestas

donde se mezclaban vía crucis tormentas

toques de queda

y mujeres furtivas que se marchaban a la nada.


Esta mesa fue de mi padre.

Sobre ella pintaba pájaros y vírgenes

y naturalezas vivas

y mi madre planchaba sobre ella

con la plancha de carbón.


 ¿Quién era más triste:

la plancha, el carbón o mi madre?


 

Mía también fue esta mesa

y sobre ella escribí un día estos versos

que nadie se atrevería a publicar.


 

Cada generación tiene su historia.

Cada sueño su raíz. Cada mesa es como

la palma de una mano. Sus líneas

nos pueden revelar en el momento preciso

de dónde proviene

la madera de los sueños

la nostalgia de las manos

o el lenguaje cifrado

del corazón.





MAYRA SANTOS-FEBRES: Poesía Actual Puertorriqueña

 


Mayra Santos-Febres nació en Carolina, Puerto Rico, en 1966. Estudió Literatura en la Universidad de Puerto Rico y dos posgrados en la Universidad de Cornell, Estados Unidos. Ha sido profesora invitada en varias universidades de Latinoamérica y Estados Unidos. Es profesora de Escritura Creativa de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y miembro del Instituto Internacional y Multicultural de la UPR. Obtuvo, entre otros premios, el Letras de Oro y el Juan Rulfo, ambos en el género de cuento, finalista del Premio Primavera 2017 por Nuestra Señora de la Noche y las becas John S. Simmon Guggenheim (2017) y la Rockefeller Bellagio Center Residency en el 2018. Algunas de sus obras se han traducido al francés, inglés, alemán, croata, coreano, islandés e italiano. Es autora de los libros de poesía Anamú y manigua (1990), El orden escapado (1991), Boat People (1994), Tercer Mundo Lecciones de renuncia (2014-20), Huracanada (2018); y de las colecciones de cuento Pez de vidrio y otros cuentos, El cuerpo correcto, Un pasado posible y Mujeres violentas. Además publicó las novelas Sirena Selena vestida de pena (2001), Cualquier miércoles soy tuya (2002), Fe en disfraz, Nuestra Señora de la noche y La amante de Gardel y el ensayo Tratado de Medicina Natural para Hombres Melancólicos y Sobre piel y papel. En el 2019 ganó el Premio Nacional de Literatura de la Academie de Pharmacie en Paris, Francia por La amante de Gardel.



(cambiar de nombre)

cambiar de nombre

de células de identidad

cédulas de igualita celda

dos por dos

son cable de tape en la manos

célula de grito y edad

procedencia

rito

y otra vez al mar

a cambiarse el nombre

células de inmensidad

celdas que idéntico se generan

helios y sol en griego con aspas

de libélula

rémora y un corral

más fuerte quel papel

aprisionando

una foto dos por dos que atrapa mueca

de manos con cable de tape a la espalda

a panza de perrera con pestillo

a punto de partida, otro corral

y de nuevo al mar

crédula de identidad

selva de agua

con sus ciudad enorme de muertos

hinchados en sal.


Llegas a la ciudad donde te pierdes

cambiado más flaco

más lleno de cristal tu ojo

más acostumbrado a la muerte

más a los ruidos de motores

al ruido, al infinito ruido de los carros que parecen tripa de mar

de asfalto, de alimaña

llegas más acostumbrado a insultar

más flaco

con otro recorte

con otros artefactos bajo el brazo

no ves los letreros, no hace falta

llegas acostumbrado a andar perdido

y sin casa

llegas a seguir trabajando en lo mismo

más a la defensa de un rollito de papeles que mandas

a la antigua casa

llegas invisible

hace meses que no te miras al espejo

llegas sin afeitar a la ciudad anónima de brea en tu alimento

al ruido

ruido

al rumor de mantarraya por el cielo

llegas y juras que estás en el fondo del mar

no puedes creer lo que respiras

allá a lo lejos

un cachito de esquina con bodega, y aromas recordados

te tocas la verga en una esquina por aquello de comprobar

que llegaste con ella puesta

que no la olvidaste en el transporte

llegas con otro nombre

con otras residencias envueltas en un papelito verde

llegas y buscas la playa por instinto

estás de espalda al mar

llegas y hueles una alcantarilla que parece la proa de una yola

llegas y sabes que andas de paso

más raudo que antes

azaroso

llegas y sabes que estas a punto de irte

y que nunca te moverás de lugar.




(este cuerpo es un país)

este cuerpo es un país- pensó la mujer que escribe


la que por vez primera puso

su estampa sobre las superficies de la tierra.


este cuerpo es materia

como la piedra

y en él se encuentran dos sangres


la que traen los hombres de la caza

la que traemos las mujeres a la puerta.


una sangre atrae la depredación,


la otra marca los ciclos del tiempo.


veintiocho lunas

y la sangre resurge oscura

se vuelve tinta permanente

me convierte en fruta de la fruta.


estas piedras que todo lo han visto

conocen la historia.



sabe que todas las sangres son una.




(a las guerreras las marca)


a las guerreras las marca siempre la renuncia-

enseñan las viejas de la estirpe.


las marca la luna solitaria

que vierte su luz

ancha y amarilla

desde el firmamento.


todos la desean y le temen

pocos se aventuran a tocarla- cuentan las sabias de la estirpe.


las viejas guerreras

lo cantan. así lo escriben en sus cortezas

o sobre las piedras.


la luna es la reina guerrera- cuentan.


a quien ella selecciona

se le llena la cabeza de preguntas

pero una sola es la respuesta:


la renuncia.



MÓNICA VELÁSQUEZ GUZMÁN: Poesía Actual Boliviana

 


Mónica Velásquez Guzmán (La Paz, 1972). Poeta y crítica literaria. Publicó los poemarios Tres nombres para un lugar (1995); Fronteras de doble filo (1998); El viento de los náufragos (2005); Hija de Medea y La sed donde bebes (2011). Además, los libros de ensayo literario Múltiples voces en la poesía de Francisco Hernández, Blanca Wiethüchter y Raúl Zurita (México, 2009)y Demoniaco afán. Lecturas de poesía latinoamericana (2010).
 
 

Tu gemelo está en un dios que no viste
en un amor que dejaste olvidado
en las opciones
en otra forma de vivir
en todo lo que callas
tu gemelo canta desde tu niñez
te cuida como al más solo de sus hijos
te va siguiendo los pasos
y recoge a diario lo que queda de tu sombra
sabe tus transformaciones
no se parece a ti aun con tu misma cara
tu gemelo es el que quieres
el que pudiste
el que dejaste de ser
tu gemelo duerme a tu costado sin decir palabra
su nombre es el nombre que pondrás a tu hijo
sin saber que lo convocas
que también le sigues los pasos
entregándote sin peros
a las almas de doble filo
 
De Fronteras de doble filo



Siete maneras de decir el dolor
(fragmento)
 
 
Posibilidad 1
 
Hoy quisiera, Mónica, enfermarte larga, mortalmente,
sacarte lejos del mundo, convaleciente:
distanciar del cuerpo su llanto, su sudor solitario
de manera que todo quede, ahora sí, bien vacío
y ser un desierto rencoroso resuelto a envenenarse de sed.
Quiero hoy quebrarte un hueso imprescindible
esparcir las astillas de la estructura fundamental
que implores ayuda y extiendas anchas las manos
y no tengas pasos ni pies para darlos.
Quiero una úlcera que cuente de tu furia
músculos torpes pidiendo a gritos
abrazos que no han de venir
epilepsias que transparenten tu confusión
tu dificultad para contenerte
insomnio eterno para salvarte de los sueños
que anuncian cuando alguien va a morir.
Ningún consuelo, eso quiero darte,
para hacer visible tu necesidad de otro
para que te vean dolerte, partirte en pedazos y se sepa
y te sepulten, te lloren, te perdonen
aunque a nadie salve tu muerte,
el viento aleje tu nombre, todo sea casi igual.
Hay demasiado peso en tu sombra
y yo quiero curarte, lenta, con mi saliva…
Quiero restablecerte la balanza aún sin par
murmurarte que no hace falta,
que no hace falta morir así.
 


Desaparecido sur
(fragmentos)
 
 
2.
 
Quisiera desatar el nudo de plomo
que traigo en la garganta
y echarme a llorar largo
la reciente nostalgia que te tengo,
comerme el hambre enorme
de tu cuerpo ahora de tierra
y rendirme a la urgencia de amarte de otro modo.
Deberías ver cómo se enredó el vino con la pena
tu muerte con la espera
tu cuerpo con mi espíritu de polvo
tu alma y mi afán efímero de vida.
Nadie me dijo que tu muerte
(sigiloso vuelo alborotado)
se nos vendría así:
devolviéndonos la nuestra.
 
 
 
10.
 
En este sueño sólo hay ruidos.
Botas que corren gradas arriba.
Puertas, puertas
una mano que aprieta otra, la hiere
cajones, papeles, platos, todo roto
contra el piso, contra la pared, contra otro cuerpo.
Gemidos, gemidos, gemidos,
un hueso, dolor, algo roto.
Respiran agitados, golpean el muro, golpean claves
susurran ánimos,
pero un cuerpo cae tras otro
y otro tras otro
y así, no se puede despertar.
 
 
 
13.
 
La mano que escribía
que a veces repartía papelitos
quería un hijo porque no le quedaba tiempo,
arañó la nada entre las preguntas
empujó el hombro amado diciendo corre,
fue desconocida por los amigos
en los corredores del horror,
la que esposada cura a la otra, le da cariño
la que deshojaba sus dedos para contar los meses
está alambrada.
Rota de mí
esperando su cuerpo
en el fondo del mar.
 
 
De El viento de los náufragos
 


PAOLA ESCOBAR: Poesía Actual Argentina

 


Paola Escobar (Buenos Aires, 1971). Es Antropóloga social. Publicó "Piso trece" (Barnacle, 2023), "Las cosas tal y como son" (Barnacle, 2022) e integra las antologías "El silencio organizado: poesía argentina contemporánea y sus consecuencias prácticas" (Colección Sur, La Habana, Cuba, 2024) y "Búsquedas: antología de escritores de San Isidro" (2011).

Casi todas las mañanas escucha la canción “Mr. Blue Sky” de Electric Light Orchestra.


Escocia


esa vertiente

entre las rocas

no sabe

que recientemente un hombre 

caminó los pastos verdes 

que encienden los pies de las montañas


esa vertiente no sabe

que el hombre gritó su tragedia 

al lago de aguas profundas


esa vertiente 

no percibe -¿cómo podría?-

los saltitos de las cenizas

que el hombre arrojó 

a ese devenir de agua

ciega sorda muda



Moléculas


excusas para verte otra vez:

devolvernos las cosas prestadas

excepto los intangibles

como un roce voluntario e intencional

con el propósito de que pongas

los ojos en blanco

o el caminito de moléculas 

que vas dejando atrás 

después de cebar un mate



Una foto


de fondo 

el océano Pacífico

inunda los declives de la cordillera

hombro con hombro somos una costura

de puntadas a la marchanta

un zurcido irregular

con hilos desprolijos

unen el mar azul

con el cielo 

insoportablemente

translúcido


hay una boca siempre abierta

lista para engullirnos



Cuando hierve el agua para el té


algunas palabras que salen de la boca

son monstruos marinos

fagocitan bichos invisibles

algas minúsculas

botellas olvidadas con mensajes adentro

degluten llaves y candados

diarios y zapatos viejos caídos a las olas

algunas palabras que salen de la boca

pegotean el aire que nos permite respirar

la distancia necesaria entre nosotros

algunas palabras que salen de la boca

se evaporan 

con el pitido de la pava

cuando hierve el agua para el té



Querido poema:

 

te exijo que ahora mismo

me saques una foto 

te demando que la reveles

en ocho renglones

te ayudo con la faena

alma dos puntos

corpúsculos de gelatina

sabor frambuesa

a veces flotan en manadas

y arman figuras anti-geométricas

otras veces se dispersan sueltos

con la soledad de los números primos

y dibujan arabescos

en el lomo de un incunable



Inadaptados


hay una jauría de perros

que ataca humanos sueltos en Ushuaia

dice la tele


una vecina con acento español

—español de España—

cuenta cuán malherida la han dejado

esos inadaptados

“ya no hago las compras de a pie

tengo miedo de salir a la calle”

dice la vecina


sin auto que la proteja 

de los colmillos

de los incisivos

de los caninos sin dueño


“ellos no tienen la culpa”

dice la vecina

“son de los barrios bajos”

dice la tele




BLANCA CASTELLÓN: Poesía Actual Nicaragüense

 


Blanca Castellón es una reconocida poeta nicaragüense, nacida en Managua en el año 1958. Su pasión por la literatura llega mucho más allá de la escritura en sí misma; asegura disfrutar y aprender muchísimo acerca de la influencia de las letras en la gente. Su actividad literaria parece incansable: es integrante de la Asociación Nicaragüense de Escritores, de la cual fue asimismo cofundadora, participó de la junta directiva del Instituto de Cultura Hispánica y, desde hace ya varios años, es vicepresidenta del Festival de Poesía de Granada, en su país. Cada año, al asistir a este importante evento, se encuentra con un acercamiento cada vez mayor de la gente a la poesía; desde niños que atienden concentrados las diversas lecturas, hasta adultos que llegan a la ciudad con fines turísticos y que cambian sus planes, cautivados por la belleza de los versos. Entre sus obras destacadas, encontramos "Ama del espíritu", "Flotaciones" y "Orilla opuesta". Por este último libro recibió el Primer Premio Internacional del Instituto de Estudios Modernistas, en Valencia. Además, su poesía puede encontrarse en más de veinte antologías, tanto nacionales como internacionales, y ha sido traducida al inglés y el francés, entre otros idiomas. El peculiar y amigable estilo de esta escritora se puede apreciar en “Abracadabra”



Abracadabra


Vuelvo a la punta

de una palabra tuya


cualquiera que rescate


lo que olvidé

de una copa derramada

en la piel de la esperanza


del humo de un cigarro

dibujando figuras suculentas

entre dos bocas


de todo aquello

que se va

que sube y baja

en lo íntimo del forcejeo


y el abracadabra

que abre sus puertas

al todo contra todo.



Adiós tristeza


Quiero que estrenes esta noche

la risa te regale en tu cumpleaños


-vamos-


suelta el lazo rojo

abre la caja de cristal

con fieltro al fondo


toma la risa y úntala en tu boca


yo sonaré

el manojo de llaves

agitaré el vaso

con monedas

de a centavo


vestiré las líneas de tu mano


enroscaré en mi cuello

tus huellas digitales


será una noche larga

y ancha como el río San Juan


al final como sorpresa

me abriré el corazón


para ahogar

en sangre

tu tristeza.



Amnistía


He salido de la cárcel

pocas veces


no tengo mucho que ofrecer

para cubrir la fianza


sin embargo he visitado otros

espacios que conservo aquí en mi celda


un disco de Gardel

un recipiente para el mate

con pajilla de plata


las obras completas Borges

de Girondo y de Cortazar

son velas encendidas en

mi altar a Buenos Aires


un Alebrije

y un traje completo de Tehuana

es el trozo de Oaxaca

aquí en mi encierro


un sombrero de mariachi

semillas de chile jalapeño

y un frasco de mole

sin usar es el México

que renace en mi jardín


Huidobro

Neruda


Zurita la Mistral y un litro de pisco

conservado en un Moais es Santiago


mi Chile sudando

en esta hoguera


Nueva Orleáns

Washinton y la Florida

colorean el mismo álbum


donde encienden sus luces

Boston y Nueva York


de Colombia guardo cumbia y ballenato

ondeo una bufanda terracota


que un joven en pleno festival de Medellín

intercambio por un poema que escribí


Centroamérica entera con su voz y su color


decora los barrotes que frecuentes ceden paso

a la palabra, al vuelo y a la libertad del canto.


extraño Paris Madrid y Roma

respiro la esperanza de cruzar el charco


morir cualquier día del que no tengo noticia


bajo lluvia o en la plenitud de la sequía

tratando de llegar a la otra orilla.



ARMANDO ROJAS GUARDIA: Poesía Actual Venezolana


Armando Rojas Guardia (Caracas 1949-2020). Es una de las voces fundamentales de la lírica venezolana contemporánea. Entre 1967 y 1973 fue marcado por la experiencia religiosa como estudiante jesuita y como miembro de la Comunidad de Solentiname (Nicaragua) dirigida por Ernesto Cardenal. Cursó estudios de Filosofía en Caracas, Bogotá y Friburgo (Suiza), y se ha desempeñado como editor, investigador y profesor.

Su poesía ha sido publicada en siete libros: Del mismo amor ardiendo (1979), Yo que supe de la vieja herida (1985), Poemas de Quebrada de la Virgen (1985), Hacia la noche viva (1989), La nada vigilante (1996), El esplendor y la espera (2000) y Patria y otros poemas (2008). Como ensayista ha publicado los libros El Dios de la intemperie (1985), El calidoscopio de Hermes (1989), Diario merideño (1991), El principio de incertidumbre (1994), Crónica de la memoria (1999) y La otra locura (2017). Toda su obra fue recogida en Obra poética (El otro, el mismo, 2004) y Obra completa. Ensayo (El otro, el mismo, 2006).

Rojas Guardia ganó el Premio de Poesía del Consejo Nacional de la Cultura de Venezuela en dos oportunidades (1986, 1996) y el Premio de Ensayo de la Bienal «Mariano Picón Salas» (1997). El año 2012 fue postulado al IX Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca. Desde 2003 ejerce la docencia en Caracas. Fue incorporado como individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua en 2016.



Del libro Poemas de Quebrada de la Virgen (1985)


8

 

Me despierta Tu olor entre las sábanas.

Vengo junto a Ti, que te me expandes

en la carne agradecida, con ímpetu solar.

 

Digo Junto a ti. Vuelvo a decirlo.

Y para algunos, poquísimos amigos

es hoy este rubor confidencial:

nadie sabe

 

que, a Tu sombra, gusto vivo,

el ápice frutal de mi deseo sabe intacto,

anterior al paladar de su lenguaje,

como aquella manzana de Cezanne

exacta sobre el fondo. Sin gusano.

 

  

10


A Miguel Martínez

 

El sabor del agua después de gustar la picadura

holandesa de mi pipa.

El rojo asoleado del capó de un automóvil

donde canta la salud del siglo XX.

La terca, muda, compacta verticalidad de la pared

sacramento de la paciencia de las cosas

soportando, día tras día, el desorden de mi cuarto.

Los tristísimos ojos de Charles Baudelaire

-fotografiados ahí, sobre la mesa-

mendigos aún de la hermosura.

La silueta del gato visto anoche

jadeante y sigilosa como la luna de Edith Piaf.

La torpeza de aquel piano -tres apartamentos más abajo-

donde las manos de alguna pálida vecina

ensayaban a Chopin

(bendito seas, Señor, en esta tarde cargada de misiles,

porque resuenan fragantes todavía la tos almidonada

y el frac y el malabar y la lavanda musical de Federico).

Aquel epicúreo rectángulo de sombra bajo el porche.

El color de la trinitaria en el crepúsculo

recordándome otra tarde en Nicaragua

en que bebí morado líquido (un jugo casual de pitahaya)

La risa de Miguel, para saber que existe el Paraíso

en la franja tropical de la memoria.

 

Haría falta también nombrar el cuento múltiple

de lo que me hace más sabio a su contacto:

el 3er. movimiento de la 9a. de Beethoven,

el cósmico juguete que son los dedos de Thelonius

tocando “Round Midnigth”, un solo lentísimo de Parker

-por ejemplo, “Lover Man”- en la mañana

cuando el abrazo se demora, insiste, recomienza

aquel poema de Ezra Pound, el que termina:

“…la aurora entra en el cuarto,

con pasitos menudos,

como una dorada Pavlova…”,

ciertas páginas calientes de Lezama

en que huele a malecón, las olas rompen

e incluso el mar tiene un color de daikirí,

aquella última secuencia de la película de Chaplin

(la ex-ciega y el mendigo se consuelan

de su imposible amor, con la mirada).

 

Enumeraría igualmente esos instantes

inocentes, su gloriosa mansedumbre

que no vistió, desde luego, a Salomón:

el momento más justo del acorde,

la simetría sedante del paisaje,

la esbeltez japonesa de la curva,

la gravidez sonora del volumen,

la santa promiscuidad de los colores:

 

me refiero a Tus poemas menudos dibujando

la infinita secuencia de la anécdota

que le cuenta a mi muerte Scherezada

en la penúltima, horrenda, bella noche.



11


Aquí, en esta casa,

donde cada palabra, cada gesto

son sólo los dóciles ecos de la luz

inmaculada,

vertical,

inapelablemente última,

añoro para ella

(la cháchara mujeril de la poesía

con sus técnicos chismes de ocasión

tan fotogénicos -whisky en mano-

sobre la página social

de algún Suplemento Literario),

le añoro, digo, algo de la casta

doncellez de la madera

recibiendo

la frugalidad silenciosa de una cena,

de la última cena.


MONTHIA SANCHO CUBERO: Poesía Actual de Costa Rica

 


Monthia Sancho Cubero (Costa Rica, 1968) Estudió periodismo y educación prescolar. Laboró en el diario nacional La República y en diferentes periódicos alternativos, revistas y radioemisoras. Fue Directora de la revista internacional de a bordo Join us. Ha publicado los libros de poesía: Palomas de grafito (2015), Trance (2017), El rastro de la grulla (2019). Parte de su obra se ha traducido al inglés e italiano y ha sido incluida en varias antologías en Costa Rica, España y Estados Unidos.

 

 

DESDE EL SUBSUELO

Yo sí veo desde abajo

el reverso de las piedras.

Siento el olor a desatino

y voces perturbadas,

por eso irrumpo

esta máxima a mi antojo.

 

Deambulo en un bosque animado,

lucho contra la locura teñida de cordura,

esa que se interna entre ariscos senderos

para apagar la fe de mi mirada.

 

He ceñido mi nombre a la zozobra,

identidad que desconozco,

pero ya poco me importa.

Cada noche

arribo a la muerte

con el sudario sobre el rostro.

La fila se hace larga

y aun nadie me espera.

 

Mañana leeré de nuevo

el reverso de estas piedras.

 

 

HIERBA INDÓMITA

Nunca creyeron

que yo fuera una de esas

que se abandona en el fango

para sorber resignada sus desconsuelos;

hierba indómita

tratando de esconder a ultranza sus harapos.

 

Una mujer que de vez en vez

hace orgías con la muerte

y sigue desafiando sus pupilas.

 

Pensaron que nunca

me había levantado

de la navaja de la ausencia,

del desamor y sus traiciones,

y que zurciéndome en mi claustro

-con algunos garabatos renacentistas-

fuera capaz de ahuyentar la agonía,

desfiladero que busca apagar

el hastío de mis pasos.

 

No suelo escarbar mi corazón en las vitrinas,

no quiero desplomarme ante esa hoguera.

Es suficiente tener que morir anticipada

entre el murmullo retorcido

de los malditos maxilares

que excorian con sus bocas de zarza

el quicio de mi espalda.

 


MONÓLOGO DE UNA MOCHILA

No podía guardar más el silencio

en las esquinas,

el lastre vigilante declinaba su lomo

desgajando el tiempo para emprender

con pies ligeros esta caminata

y la locura empacada en su mochila.

 

Necesitaba cruzar de acera,

evadirse del encierro de su agenda,

manicomio cotidiano

habitado de números, lágrimas y esperas.

 

Estaba urgida de barrer de sus párpados imágenes,

lavar los tímpanos de voces

y romper el veneno del discurso ornamentado de mentiras.

 

De vez en cuando

yo también soy 

esa necesidad cotidiana y ambulante,

esa explosión inmensa y contenida.

Busco desesperadamente sacudir de mis huesos

el cansancio de estar

tan solo a veces

                                    viva.

 

 

JUEGO DE RAPIÑAS

Los buitres tienen picos por espadas,

el hombre las abriga en su lengua,

las afila con el veneno acre del verbo

y sigue el trayecto

que agrieta la epidermis del abrazo.

 

He vivido bajo el barullo

de esa cercha hostil que me transpola.

Hoy me desgajo

de ese juego de rapiñas

trazado en el reverso de cualquier etiqueta.

 

Me dispongo a recoger las esquirlas de mi savia

en este arrebato de horas sin minutos.

Hoy le susurro al latido de mis venas

que no quiero encajar en nada,

                                                           en nadie

                                                                                   en nada.

 

 

SACRILEGIO DE INCIENSOS

Yo no estampo en mi frente

un símbolo con ceniza

para enjuagar ante tus juicios

mis pecados.

 

Yo no toco las puertas de las almas

ni profetizo lanzando piedras

por las calles.

No me pongo la sotana de poeta,

no me siento ungida

y con licencia

de marcar con una cruz

cada tropiezo.

 

Soy de esa especie curtida,

espesa,

que enfurece su sangre mientras pulsa

y abolla el músculo cuando rota.

Reconozco el incensario

que alberga serpientes cascabeles.

Presiento el veneno, la hoguera,

 así como a la horda,

 que ceñida a las túnicas de encajes,

 columpia eslabones

y expele sus toxinas con inciensos.