miércoles, 16 de octubre de 2024

YRENE SANTOS: Poesía Actual de República Dominicana

 


Yrene Santos (Salcedo, Villa Tapia, República Doninicana, 1964).  Al igual que las poetas anteriores, participó del Taller Literario César Vallejo.  Fundadora de la Tertulia de Escrituras Dominicanas de Nueva York.  Estudió actuación en la Escuela Nacional de Bellas Artes.  Ha publicado Desnudez del silencio (1987), Reencuentro (1997) y El incansable juego (2002).  Es profesora del Bread and Roses Integrated Arts High School en la ciudad de Nueva York.   
 
 

CIUDAD MECÁNICA
 
En esta población de sueños
no caven las violetas
no pueden volar las mariposas
sólo el miedo deja su olor
en las esquinas desbordando
las arterias
las factorías se nos atragantan
clausurando voces
las niñas amanecen
con sus ojos cerrados
y bien abierto el sexo
el reloj gira
enloquecido (enloquecido)
las paredes se abalanzan
sobre nuestras neuronas
los peldaños ascienden
descienden
en dirección a la muerte.
 
 
 
 
PERDÍ LAS PALABRAS
 
Hoy siento miedo
la palabra se me ha roto
la exactitud no es tan exacta
a esta hora de la tribulación
un sueño largo largo como la tristeza del tiempo
las palabras
qué son las palabras
He olvidado el tono de mi voz
la hilaridad y la coherencia.
Hoy me perdí en el paso intranscendente
de los pies
qué confusión de rostros
cuántas ideas perdidas en la nada.
 
 
 
 
MALABARISTA


Empiezo a envejecer
y no me reconozco ante el espejo
soy objeto y sujeto de un pasado que me miente
aguijoneada de amapolas en mi cuello
lloro risas, aspavientos
recuerdo los bambúes que a la una y catorce
despojaban mi otro yo quedándome despierte
una interrogante que se vuelven miles en mi boca
no llego a pronunciar
es la hora a pronunciar
es la hora y la locura que gritan en mis sienes
la mirada a tientas muerte rostros
las pestañas son el muro
                                                 silencios
las audacias de quien no quiere asumirse como
amante
perdón pido a la noche que de cuando en cuando
me trae el retroceso, los temores, el sí, el no
y a Descartes con su duda
la agonía de un beso que se pierde entre lengua y dientes
una nariz congelada por el susto
una boca que no se abre porque ignora su futuro.
Empiezo a envejecer
envuelta entre rubores
malabarista de momentos nunca olvidados
el agua sobre el zinc
mis pies en el lodo
los truenos como muerte vomitando sorpresas
me miré vuelta niña jugando a las escondidas
toqué las acacias, los perejiles, las santomas
olí la yerbabuena, las gardenias, los lirios
Empiezo a envejecer
y veo los niños (ya no tan niños)
repitiendo mis días
empiezo a envejecer
y soy feliz.
 
 
 
 
ESTA CASA PERFECTAMENTE AJENA
 
La casa se rebela
es terrible y absurda
la quiero perfecta
sin paredes vibrantes
que alberguen soledades
y tiemblen en la cama
comiéndose
el manjar de mis tristeza
sin restricciones de techos
ni oído
debo
deshabitar las iris
del reloj
hasta mutilar estas
multiplicaciones del
cemento.
 
 
 
 
DE MAÑANA
 
Los espejos de la sombra
no reflejan aún
esta mirada perdida
mis párpados obviaron la luz
quise levanta la mañana
y descorrer los sueños
pero se me volaron las ganas
espantadas de nostalgias
Ni la caricia del agua
ni el alegre amarillo
de mis zapatos
ni la rebeldía de los montes
que habita mi pelo
pudieron con esta tristeza
no cabe en mi bolso este día
y la calle de epidermis imperfecta
no comprende la agonía de mis pies.


MARIELLA TORANZOS: Poesía Actual de Ecuador

 


Mariella Toranzos: (Guayaquil, Ecuador 1988). Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Ha trabajado como redactora en distintos medios de prensa. Actualmente se desempeña como periodista de cultura. En 2012 publicó una selección de poemas en la antología ‘Sinergia’ de Onehitwonder Cartonera. Sus textos también constan en las antologías de 2012, 2013 y 2014 del Festival Internacional de Poesía Ileana Espinel.



Viñetas de un espejo trizado

I. Ayer rasgué mis alas. Destrocé con el filo del bidé sus pliegues translúcidos. Me abalancé sobre el azotándolas contra el filo como una loca, gimiendo de placer y asco al verlas desmembradas, en hilachas, una y otra vez hasta quedar vacía.
 No vengas más por aquí. Me he cansado de adorar a tu forma como un templo.
II. Descalza, camino un desierto de espejos. Piso los cristales hasta que se rajan y me cortan los pies. En el reguero de sangre dibujé el retrato de mi madre. Mi corazón se duplicó mientras dormía, ahora no me cabe en el pecho.
III. Hoy quiero morir mil muertes entre tus brazos. Te susurraré al oído las palabras que inventé para llamarte. Cierra los ojos mientras te beso y deja que mis lágrimas se cuelen por tus párpados. Dejaré en el lunar de tu mejilla, las tardes que quise a tu lado. Mañana volveremos a ser extraños.
 
 
 
Despedida
 
Durante el mes que te tomó dejarme
llené  el tanque de gas con treinta y tres dólares y treinta y tres centavos.
Te dije que era un regalo porque era
tu número favorito.
 
Organicé nuestras cosas.
‘Amor, acá están los sweateres’,
‘Acá está tu cepillo’.
Como si al llamar las cosas ‘nuestras’
me pudiera incluir en lo que tú llamabas ‘casa’.
 
Le compré flores a un vagabundo.
Quería traértelas, marchitas y feas,
para demostrarte que podía devolverles
la vida.
 
Hay una cicatriz con la forma de tus dedos
justo sobre mi seno izquierdo,
que quedó como resquicio de todas las noches
que me sostuviste
como solo se sostiene algo
que se resbala.
 
Ahora hay seis provincias entre nosotros,
entre la última vez que nos besamos y hoy,
guardadas como flores marchitas al interior de un libro.
A veces aún te siento como un ruido atascado en mi garganta.
 



martes, 8 de octubre de 2024

MAURIZIO MEDO: Poesía Peruana Actual

 



MAURIZIO MEDO. Ha dirigido proyectos como el espacio de creación Transtierros a lo largo de una década, y el proyecto de divulgación crítica País Imaginario: Escrituras y transtextos, un estudio en tres volúmenes. Ha publicado algunos libros de poesía como Manicomio (Primera edición, Santiago de Chile, La calabaza del diablo, 2005; segunda edición: Lima, Editorial Zignos, 2007; tercera edición, 3era ed., Monterrey, La regia cartonera, 2013; 4ta edición, Guadalajara, Mantis, 2012; cuarta edición, Madrid, Varasek. Colección Buccaneers, 2015); Cuando el destino dejó de ser víspera (poesía reunida 2005-2015) (Cáceres, Ediciones Liliputienses, 2016); Y un tren lento apareció por la curva (Madrid, Ay del seis, 2016), Las interferencias (Madrid, Ay del seis, 2019) y Tren Europa (Madrid, Colección On the road, Varasek, 2024) Actualmente dirige El Laboratorio. 

Buena parte de los textos que presentamos fueron escritos durante el proceso de edición de Tren Europa, su última entrega.




VII



Comenzamos a construir la casa de 

acuerdo con los detalles que expliqué

a los albañiles, un día antes de

que llegaran, con tal 

de concluir la tarea. Tardaron. 

Y esa urgencia también 

fue del pasado. El presente nos exige 

estar alertas: un vecino reescribirá 

un auténtico clásico evocando el aura 

de un pasado cicládico, después de haber 

cancelado la hipoteca contraída con los

muertos antes de que pensáramos en esa 

frondosa arboleda, ni siquiera como un telón 

de fondo para el spin-off de un futuro paisaje. 

Nadie querrá reeditar ese clásico después de 

revisar el tono de cada uno de esos párrafos 

plagados de églogas, con un aire pastoril que

tendría que traducirse con medias palabras. 

Es la historia de nuestro tiempo. 

No puede ser conjugada, salvo 

con esas medias palabras. 





LI




Pour Ana María et Yves Niolet



1. Regresaba de ese enclave medieval, escondido bajo el friso labrado de un cuento de hadas en medio del bosque. Los niños descubrieron que los pinares no aparecieron en la saga. En su ficción, el bosque, salvo por la pregunta a la que le da vueltas hasta que el pasado acontezca de nuevo, le enseñó al héroe a no esperar una respuesta.


Entonces encontró el Grial. 


2. El héroe, de acuerdo con el manuscrito original de Chrétien de Troyes, pudo convertirse en leyenda después de interpretar que el sentido real de su misión consistía en mirar hacia atrás adivinando qué sorpresas regresarían del final del relato para suceder otra vez en el presente sin concitar sospechas por resultar predecibles, al menos durante cierto lapso de tiempo. 


3. De Troyes era un judío converso. Este detalle quizá explique por qué en su obra el héroe se revela en medio de las tormentas o bajo el calor del desierto, a través de vivencias que conciernen solamente al peregrino. Era un cualsea. Para Guilhem de Peiteus fue difícil comprender esto como un hecho político hasta el momento de sentarse y escribir farai un vers de dreyt nien. 4. Hoy es imposible regresar al origen de tal frase y encontrar otra que pueda provocar la risa estrepitosa de la mesnada, guareciéndola de la vasta oscuridad occitana. No en que reverberaría siglos después. Necesitas oírla.  Parece que recién se hubiera dicho ayer, pero en el registro enciclopédico se consigna que transcurrieron varios siglos. 


¿En qué otro bosque habrá caído esta lluvia? 


5. Lo sé bien. El héroe no habla con el bosque. Desaparece. Se vuelve parte de él sin una salida de emergencia como en ese cuento sufí. 


6. El editor observó que repetí 9 veces héroe. Si soy reiterativo no es por euforia, no logro traicionar mis viejos ideales. Intento convencerme: es por escéptico. No presté servicio en Poitou ni en Lemosín, y aunque nunca hubo normando ni francés en mi casa, he de seguir escribiéndola cada vez que evoque el aura de esa antigua algaba en el Gers, la de ese y no la de cualquier otro enclave, sin que ello me obligue a buscar consuelo en el consejo auroral de un falso chamán después de oír las últimas noticias en el podcast de Greta Thunberg.


8. No, no estamos destruyendo la naturaleza. Procreamos una nueva. A imagen nuestra. Por ello ya no habrá lugar para nosotros. 9. Nuestro futuro es como el de Homero. Si es verdad que fue ciego, habrá que reconocerle que recordaba muy bien lo que alguna vez pudo haber visto. 10. Los científicos calcularon que la probabilidad de que exista una memoria de esta clase es de una entre un millón. Los Magos sabían bien que las probabilidades de una entre un millón se cumplen nueve de cada diez veces. Afuera, el mundo sigue sucediendo en instantes sucesivos que nos llaman a vivir de forma permanente en un futuro en el que no existirán recuerdos. 


11. El héroe va por otra senda, inmortal, pero sin eternidad. Pensaba en el de Marianne Moore, obligado a caminar como un joven pilgrim que va en búsqueda de una nueva tierra y contra todo pronóstico consigue encontrar su pergamino; en el de Dostoievski, escondiéndose como si necesitara tomar aliento lejos del mundo y recordar todo cuanto ya se había abolido; en el de Broch quien sabía que la primavera más hermosa transcurrió en el último otoño; el héroe de Spicer no consiguió librarse de la inmortalidad que su soberbia le había construido; el de Ashbery fue Fantomas; el de Viel Temperley, Cristo. 12. Ninguno de ellos luchó con monstruos, depuso tiranos, robó extraños tesoros o rescató una doncella. Tampoco evadió la vergüenza al verse sujeto como tema en la gestación de la épica. 13. Cada uno vislumbró cómo los sueños y las realidades se entrelazaron en un abrazo etéreo que reveló la fragilidad de nuestras percepciones en un fluctuante caos primitivo y, dondequiera que fuera, supo llevar consigo el desierto y su sagrada zona de frontera, la misma que aparecía desprovista de malicia como en los filmes de Sergio Leone en las cuales el héroe, a quien creímos archivado en una vitela del Códice Voynichés, se confiesa, tambaleante, estando a punto de morir, con la ilusión que sus frases perduren para siempre. 14. Amén de ello, la Thunberg no sonríe con la misma frescura de la chica del clima.


Le vendría bien leer a Mary Oliver. Es muy graciosa.


—Alguna vez fue de Roccanera. 


El bosque continúa haciéndome preguntas: es lo importante.


No el héroe.


(….)


¿Recuerdas el título de esa canción? El silencio del héroe nos obligó a fabricar la realidad sobre la marcha sin ningún preconcepto que pudiera negarla o confirmarla como un ensayo que se exalta transitando a lo largo de una ruta mítica, la cual era cierta en el sentido en que la luz la mostraba posible. Improvisamos entre sus curvas y sus peraltes inciertos y otras cosas más que aparecían en secuencias simultáneas. Y aunque cada gesto no revelara ni advirtiera nada, significaba. Vislumbramos cosas que jamás terminaron de expresarse. No es que no existieran. Estaban fuera. A través de ellas pudimos sentirnos parte. La ansiedad es vigilante, establecía el límite que separa los acontecimientos de la experiencia, aunque, en algún momento, nos creímos ciegos debido a nuestra incapacidad de comprender lo que transcurría alrededor de nosotros. Fue sólo un súbito eclipse, efímero con respecto a todo lo que se nos revela en el crepúsculo. 


Supimos que uno de los colores que los ciegos extrañan es el negro; otro, el rojo. Aunque hoy los momentos no tengan tanto color, yo soy celeste —te lo advertí en nuestra primera riña — pero finjamos que hoy preferiría rehuir a dicha cuestión. El celeste no es sólo por fe, también por historia. Rojo y negro son los colores del equipo de un pueblo en el que nadie es capaz de conjugar el verbo sillar. Es óntico. Entraña sólo a las piedras y no por la naturaleza metafísica con la que lo imaginamos. Su valor cayó en la bolsa. Es un descrédito. Tanto que empezamos a dudar si el pasado incumplió con la cláusula estipulada en el contrato sobre las distintas variables ocultas en una conjugación verbal. Apenas podemos registrarlas como en ese poema de Marwan Makhoul en el que el abuelo afirma: Palestina es un verbo irregular en pasado. Y el padre lo corrige acotando que no, que es en tiempo presente. 


Como fuera, desde hace siglos sus pobladores están de paso buscando el modo más conveniente de regresar en los próximos mediodías. Aunque no por mucho tiempo. 


Los días festivos llegan los lunes y pasan desapercibidos con el mismo color de los sábados bisiestos. Fue en una de esas fechas cuando confundimos el sol con un flagrante oso de fuego ardiendo sobre los ritos sofocantes de la vida provinciana y entonces decidimos volver al asombro en un presente intensivo, repleto de pasado y preñado de porvenir, pero en las márgenes de una historia sumida en la endogamia la cual parecía encontrar el equilibrio en la rapidez con la que arrastraba el pueblo hacia la nada. 


No deberías permitir que los poemas te mientan. Tampoco Björk. 


Hoy, de acuerdo con el Mapa de la Historia del Mundo, es imposible pensar en ti sin mí arrancando armónicos en el aire del concierto nocturno, y como tampoco consigo pensar en mí sin que medie el tenue resplandor de tu sonrisa, decidimos dejar el pueblo.


En La Cantuta todo pareció adquirir sentido, aun cuando el viento nos persiguiera con su llanto zigzagueando entre las ramas de los molles tal si intentara gritar una pena. Nunca fui capaz de traducírtelo. Los yaravíes son expresiones de lo que alguna vez pudo significar esa pena. Amén de la dubitativa referencia a los albañiles que nunca llegaron en la espuria ficción del poema VII, no existe un relato. El único arquitecto es el tiempo. Y de pronto el recuerdo que surge cuando encendemos la lumbre de la chimenea, quizá porque te amo aun cuando el futuro haya transcurrido hace mucho tiempo. Nuestra prerrogativa es no olvidar el presente señalando las distancias mientras dejamos salir los sentimientos que escondimos en el fondo de una baulera caleidoscópica en la cual las leyes del tiempo y el espacio no podrán verse alteradas. Como el héroe, elegí mirar hacia atrás con tal de ver qué sorpresas volverían, lejos de las tertulias en la Quinta Tirado. El héroe no existe. Como el Tren es otro país. Está lejos, No tiene una historia, salvo la que se está escribiendo. 



LIII



Dicen que, en la ciudad, salvo por el

débil furor del orgullo cívico, la espiral

inflacionaria, y unas pocas palabras 

después del Big Bang, el universo nunca 

fue muy complicado. No ocurrió nada 

interesante en 13 000 millones de años. 

Lo que existe es posible sobre la base 

de una serie de ausencias que evocan 

lo que no ha sucedido con tal 

de legitimar la esperanza. 


—Habría que reconstruir los lugares 

turísticos y volverlos sostenibles 

—me interrumpen.  La vecina 

salió en camisa de dormir a tender 

en el cordel los calzoncillos del marido

después de llevarlos delicadamente

como quien porta consigo una reliquia

del año 12, la misma ya no corresponde 

con lo que él hoy pudo haber prometido.  

Por ello me mira con hostilidad. Le devuelvo

el gesto, igual de punitivo, pero pensando 

en qué capullos florearan de acuerdo con

el umbral de riego. Hay una gardenia crecida

al improviso. Creímos que brotaría un molle, 

aunque nos cueste admitirlo, nos faltó el cauce

de un río y faenar bien los rebaños en el terreno 

que sobrevuelan los drones. Debían ser pájaros. 

Un dron produce 75 decibeles de sonido

y accede a nuestras vidas secretas. Mientras

la hierba crece cuesta arriba. En la otra acera

un antiguo deportista camina después 

de jubilarse pensando que, salvo la señal 

de extremaunción, ya no le ocurrirá nada. 

Tal vez por eso olvidó sus extraños zapatos 

de baile sobre una nota al pie de otra versión 

de la leyenda, en la que se rumora que 

él y la vecina tuvieron un romance, sin

saber bien cómo atenuar la deshonra 

después de tal apostasía. 


El rumor no pudo confirmarse,


Las noticias son más fugaces que 

nosotros, no sólo las concernientes

a la nueva nacionalidad de Snowden, 

los vientos de equinoccio, el sub linaje 

Q.1.1, las Kardashian o aquellas del

clan Baybasin, en otra telenovela. 


La internet también funciona así, los datos

duran unos cuantos minutos antes de desa

parecer, aplastados por una vertiginosa marea 

de nuevos estímulos en los cuales «todo es 

posible» para la paulatina cancelación del futuro. 


Tampoco se pudo corroborar la idea que corcovaba 

menguante alrededor de la zánora, no era un río,

al momento de encender el cortacésped, el tiempo

suficiente para imaginar un pantoum, esa forma 

de verso malayo que un día usurparon los franceses. 

Aunque la idea amagara ya no la recuerdo. 

Quizá fue sobrestimada, sin un lugar, como 

el que ocupan los árboles y los edificios. 


La mitología se acerca más a lo que estoy 

pensando, podría confesarlo también ante 

el visor de una Cámara Gesell, sin la menor

emoción, pero lejos del mindfulness, 

el feng shui, las terapias de familia, 

y también de una ciudad 

que no recuerdo. 


Entonces los perros comenzaron a ladrar.


Yo soy un hombre que riega, no como 

Ámpelo, peor que otro cualquiera, en

tanto cumplo con las horas de dictado 

en medio de otras tareas planeadas antes

de que el metabolismo del tiempo, debido 

al modo en que ha venido aconteciendo, 

me imponga otra velocidad 

al enfrentar a su antítesis.  


—Desde el anonimato medieval los textos 

no constituían bienes, eran acciones. Debí 

decirles, con tal de aclarar después que

aunque la escritura plantea delimitar

fronteras, después las trasgrede. Escritura

es un tipo de expresión que, como en ciertos 

relatos de ciencia ficción, asume significados 

diferentes. Es un destiempo que transcurre 

en un presente que no es el de todos. 


Entre los chuukeses robar está permitido. 

Es una muestra de poder. El de un escrito 

está en quedarse sin palabras, después de haberse 

reapropiado de las que habíamos perdido, 

siendo capaz de registrar esa pérdida como 

otra noción de la realidad o un nuevo flujo 

de conciencia, y no como el centro de atracción 

en un nicho rentable, sólo por la corazonada 

de que alguien precisa encontrar esa oferta. 

Quizá durante un desayuno, una vez que

las noticias de la Tierra le hagan comprender

que no tendrá más otro planeta.  


Ahora que el homo sapiens es un algoritmo 

obsoleto, debería concentrar mi atención 

en atender la gardenia, y no a quienes aparecen 

en clase como objetos de su propia publicidad, 

con la experiencia expropiada para el disfrute 

de las redes sociales en un auditorio que no 

consigue verse a sí mismo, por ello me resulta 

imposible comentar lo que estoy escribiendo, 

no sin el socorro de un doble, contratado para las 

escenas de peligro, especialmente para aquellas 

que devienen desde una voz interior y que nadie 

se atreve a reconocer como un Yo. 


—¿Qué le decimos al Dios de la muerte?


—Hoy no.  


¿Importa quién habla? 


—La gardenia es una planta arbustiva. 

Sus flores crecen en el ápice de las ramas

bajo el aroma de la lluvia en un jardín que 

no existirá hasta la próxima primavera.


La pedicurista se imagina como la maestra 

de futuros astronautas en un lugar en el cual 

dios puede estar disponible; el vecino con una

kufiya en la celebración del FanFest; 

y ella en redimir el romance en una 

habitación ninfoléptica.


Ninguno podrá ser escuchado. 


Afuera el negocio tiene que ver 

con el mundo onírico de un grupo 

de turistas con camisas hawaianas; 

equipos de póker seleccionados por

la I.A para el programa Artemis;

la subasta de una foto en miles 

de tokens no fungibles.


El futuro distrae, jamás advierte.


Cuando Clyde Barrow insistió en cantar 

Siboney en la prisión de Eastham.


Bonnie Parker pudo decir: un día de estos, 

caerán codo con codo. 


—Yo soy Nadie —gritó Ulises salvándose de ser devorado.


Las sirenas eran un rumor.


No son otra cosa que canto. 



LV



Las cosas cambiaron a tal velocidad que el futuro parecía estar transcurriendo. Por ello, antes de que consiga marcharse del todo encontramos la manera de irle pidiendo cosas comprometiéndonos a devolvérselas con una lógica retrospectiva sin saber bien cómo concertar con el relato. Ignorábamos el desenlace de esa narración, no las canciones de su banda sonora. las cosas cambiaron podría ser el título de alguna como si se tratara de una experiencia inmersiva en la amplitud modulada hasta que la historia baje la velocidad. Iré por tabaco donde Cristo perdió el mechero, y también por unas toneladas de argamasa para pegar los pedazos de un país que, hasta este momento, no ha conseguido serlo. Yo sólo hablo del Tren, después podré comentarte algo acerca de Clyde Barrow.  Las cosas nunca cambiaron. En un tren todo es contemporáneo, y no porque lo interesante ocurra en la sombra, tal como exclamé alguna vez, aturdido en la boca del túnel. El movimiento no se confunde con el espacio recorrido. El espacio es lo pasado, el movimiento es presente. Lo que vemos a través de las ventanas es aquello que transcurre el tiempo suficiente como para creer que, después de cruzar la boca del último túnel, encontraremos la tierra prometida, esa que jamás conocimos. El perfume de Clyde contrastó con el olor a pólvora quemada, quizá para que el tiempo la recuerde.  Bonnie escribía poemas.



LVI




No hablemos de ellos, los poemas acontecen una vez, después desvanecen. Nosotros pasamos a través de ellos en un espacio que el relato no quiso concedernos. No como experiencias, podrían cambiar de sentido. La poesía hace eso. Pone a las palabras en peligro, mientras el habla experimenta con la lógica heterónoma de su propio material, tanto que, cuando creemos avizorar un final, una mano invisible dibuja una curva que nos conduce otra vez al principio. Ese artificio cíclico indica que el trabajo recién ha comenzado. La posteridad es anacrónica. Habría que preguntarse ¿qué hacemos entretanto? Non siate dunque in ansia per il domani, perché il domani si preoccuperà di sé stesso, recitaba la nonna con tal entonación que volvía verosímil la ficción de los viejos evangelios como si cada uno de ellos revelase una verdad consigo, aun cuando mintieran. 



LVII



No me tradujeron en el idioma del país en el que orina el diablo cada vez que dios amaina la velocidad del vértigo que gira en dirección contraria. En el noticiero de la noche él dejó de hablar de sí en plural mayestático. El entrevistador, en vivo y casi al borde del llanto, exclamó afligido: ¿por qué se sufre tanto? Tampoco pude creerle. 


En la política el discurso guarece aquello que miente. Tal vez ello se deba a mi desdén.  Antes que ver los noticieros preferí aprenderme bien el ruido de los distintos acentos auditivos de sus auspiciadores, negociar su retórica, arrastrarlos por otras fronteras simbólicas y construir con ellos una dramaturgia en la que todos esos ruidos sean el eco discontinuo de un relato reticular, y no el de una poética analógica. 


En medio de la calígine, al fondo de la Sala de Máquinas, comprendí que, en la particular dimensión de las noticias, cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto quien lo siente. No pasa otra cosa. Las guerras de armas biológicas, la supremacía de la Internet, la obnubilación por la carne sintética, los corrimientos de tierras, los tsunamis, e incluso el auge de las criptomonedas ocurren en los momentos en los que la realidad se sitúa junto a la ventana y mira a otra parte hasta que dios diga basta, lejos de las primeras planas.



martes, 1 de octubre de 2024

LOURDES FERRUFINO: Poesía Actual Salvadoreña

 


Lourdes Ferrufino (Santa Rosa de Lima, La Unión, El Salvador, 1992). Licenciada en Letras por la Universidad de El Salvador (UES – FMO). Se dio a conocer por el Certamen Literario de Mujeres «La flauta de los pétalos» (2015) organizado por el Centro de Estudios de Género de la UES. Dirige los ciclos de poesía “La Página Desértica”. Aparece en el Índice general de poetas salvadoreñas «Las muchachas de la última fila» (Zeugma editores, San Salvador, 2017) y «Poeta Soy» Poesía de mujeres salvadoreñas (MINED, San Salvador, 2019). Parte de su poesía se ha publicado en el Suplemento Tres Mil del Diario Co Latino, Revista Cultura n.º 121 y diversas revistas digitales. Participó en el Festival de poesía escrita por mujeres Otro Modo de ser. Plaquettes publicados: «La Espina Etérea» (San Miguel, 2016) «Diluvio» (San Salvador, 2017). Se dedica a la docencia.





Celebración
Celebro mi permanencia en el ojo de la fiera
celebro que mis labios todavía inquietos
no sepan nada de plegarias.
Celebro el ciclo de la infinitud
es decir, mi permanencia en el ojo de la fiera.
Dirán de mí que fui semilla echada a perder
infecunda hasta la última gota
por eso celebro la altivez de las estatuas
enviadas a darme la canción de espiga
la misma que atraviesa mi cuello
por cada mujer disoluta que como yo
también ha sido estatua.





Oración contrita
Señor
puedo poner la verdad entre tus manos
y harás con ella lo que te plazca
puedo, si es preciso
borrar mi nombre y llamarme lluvia
solo si el tiempo se vuelve sangre.
pongo la verdad entre tus manos
te cedo así mi temor al fuego
pero nunca, nunca
me digas que pagaste por adelantado
mis apuestas con tus ángeles de plomo.





La ambigüedad del sediento
Lo verdadero es que el sediento existe
más allá de lo improbable
nunca sabremos
Si resistir al espejismo
es signo de cordura
Si la ambigüedad del sediento
es signo de fracaso
si el sediento maldice su lengua
porque en todos sus sueños
la muerte le parece líquida.




Amor entre hilos
A los hombres de todo el mundo
yo los quisiera besar
tan pronto recuerdo su condición de bestias
corto el hilo.




Numen de ordenador
Todo tiempo plagado de humedades
exige vanas formas de olvido.
Repetirse frente al ordenador:
no intentes besarla desde la pantalla
es una diosa de busto firme
y domina las estrategias del deseo.
Busco la elocuencia de tus pezones
sin comprender el dulce artificio que disimulan.
Niego tu edad, olvido la mía.
Señal de un asombro que no se permite.
No me resisto
enciendo el ordenador y tecleo tu nombre.
Muchachita pagana:
hace mucho que vives
en un abismo colmado de idólatras.





JANINA CAMACHO: Poesía Actual Boliviana

 


Janina Camacho (Cochabamba, 1981) Poeta, ha publicado los poemarios Los abismados seres (2006), La cruel inventora de los desvaríos (2011) y El círculo de los navegantes (2013).



CALLAR


Como extraño lleno de vacío

corazón plagado de nada

cuerpo sin alma.

Cuando callo

cuando guardo mi dolor

en este silencio

me quedo atónita

esperando que alguna palabra

se descongele.

Cuando callo

se guarda la oscuridad

de mis ausencias.

En las piedras se guarda

la eternidad de los segundos

atrapados en un siglo extinto.

Mi voz taciturna

extraña para no repetirte

y no recordarte.-




MIRADA


Desde donde te miro

observo el luto guardado en mis ojos

te miro desde un orificio

que se abre al mundo.

Guardando silencio detrás de un muro

donde sólo caben las órbitas de los ojos

en tiempos que el mismo reloj ignora.

Te miro guardando esta voz

retenida en las esquinas de las paredes.

En esta distancia por la ausencia

encontré como decir

te extraño con los ojos.

Una mirada con los ojos callados

es una manera de no decir nada.



Los ojos son un sitio donde las vocales

se convierten en puertas

que te piden escuchar con la

oreja pegada al sonido de las lágrimas.

Te miro en el verbo que es

arrasado por el tiempo.-




AMANEZCO CON PEQUEÑAS PALABRAS


Amanezco con pequeñas palabras

que son arrebatadas por la distancia.

El asombro de la tierra

al enredarme en el autoexilio

pronto el otoño con su universo asfixiante

y me ahogará las hojas del símbolo.

Y el planeta alza vuelo

mordiendo las últimas moléculas del viento

resumidas en llantos

mientras la lluvia inunda los ojos

en los ojos que aún te dibujan.-




RECORDARTE


Un olor incierto

recorre este instante de recuerdos

que me alcanza la vida

para pronunciar tu desnudez gitana


El luto merece recordarte

tu voz destilada

tu tez dibujando el sol


Tus inciensos

abrigan mis vacíos

y me hacen esperarte

hasta la desconocida vejez.-



***


Desenredar a la libertad y comenzar a caer

Retoñar

envolver los sentidos en un cielo vacío

evocarnos continuamente en una lápida

nueva y húmeda

posarnos cambiados

los cuerpos en una ceniza

pobre de herencia.-

 


SOY SIENDO

 

Busco en eco de tu risa

la memoria de un fulgor hermoso

 

Muy temprano salto

de lo que se iza con la melancolía

 

Cansada de ser la que espera

la que nadie ve

la que nadie quiere conocer

cierro la puerta del fatal regreso

 

Florece un altar de la que soy siendo

la que espera

 



DIANA CASTRO: Poesía Actual Salvadoreña

 


Diana Castro (San Salvador, 1991). Estudió Letras en la Universidad de El Salvador, siendo parte de talleres literarios dentro de la Universidad. En 2014 participa con el poemario «Levedad de Voz» en el certamen centroamericano de poesía Ipso Facto de la editorial Equizzero, resultando ganadora y posteriormente la publicación del libro en el 2015. En el 2017 publica con el Proyecto editorial La Chifurnia, «Una mancha roja». Y en el 2018 para la revista costarricense «Pez soluble» en el número de poesía salvadoreña joven, entre otras revistas y medios digitales.


La orilla

Puedo cerrar los ojos esta noche

Y seguir jugando aferrada a la orilla…

I

La pesadilla

Sin embargo, sé que no es un sueño.

Nada lo ha sido nunca.

Ningún alma luminosa viene por mi.

A esta hora, a mi lecho

A posar sus alasrojas de muertebella

Sobre mi hombro escarchado.

No puedo decirle ADIÓS a NADA.

La melodía de alacranes resuena en mi vena opaca

Y pulsa pulsa como suspiro de huracán remolineando

En una tarde verde, verde, serena…

II

Puede que otra noche me llame al oído.

Otra noche más inmensa

Más fuerte. Absoluta.

La gran noche extraviada

Extranjera

Extrañamente indómita

Llena de estrellas blancas

Y piedras de mar hundiéndose

En mis pies de nervios retorcidos.

Engullo el aire. Como avecilla migratoria.

Como huérfana pequeña

Buscando otro lado de la noche.

III

La orilla

¿Podré escapar?

Sombras, amuletos, esqueletos

Valles de ardiente azul sobre pupilas rojas

Entre estos soles negros

Sobre este volcán caparazón…

¿Podré huir?

La carne es de silencio

Espeso, espeso

Espuma de lava

Creo zarpar en este barco estéril

Que golpea la roca caliente de mi sed.

Estoy en esta esquina, encerrada, sola sola.

Pero se levanta el velo de la ventana

Y sobre la mesa cae al fin la lluvia.

Los zapatos rebalsan.

Apenas queda humo cortando con su filo sosegado las entrañas.

Me llena de nostalgia escuchar este rugido leve de mi sangre

De animal suelto, suelto en la orilla.


Cristales

a Lady lazarus

Tengo en mis manos un libro de azules oscuros. Se llenan de espuma los dedos. Sé que de noche resucitarán las amapolas. Lloraré hasta el amanecer. Acompañando a los miserables, a los sin nombre, a los ladrones de inocencias. Al amanecer los helechos cantarán en tu nombre y atraparán los pies de Ariel. Que es entonces un Dios de humo sin sangre y sin dolor. Solo Venus, su amante dormida en su regazo.

Paso la página. escucho afuera risas estruendosas, tal vez psicópatas poetas o ángeles en perdición, religiosos tarareando en mis sueños de sexo oscuro, sangriento, bestial. Toco mi campana, es de cristal y de un ácido brillante. Cristales azules que se derriten en mis manos. Apenas un olor a tristeza, querida, apenas una música de despedida, apenas un temblor en tu cara.

La luna tiene hoy el tono de tus cabellos.

También las mismas sombras.

Algo se rompe en pedazos en el piso.

Tal vez el eco de la inconformidad.

Siempre buscando, buscando, buscando

Knock knock acechando entre los murmullos, entre los delirios

una furia, al fin, un estruendo,

una verdad con espinas un fuego,

un hechizo total,

Imperecedero un diablo danzante

una danza macabra

una virgen ardiente con pezuñas y agujas

una corona de adormidera cristalina

adornando tu cabeza

alas color relámpago

sueños al fin sueños

sin dolor ni perdones.

No pido perdón. No pidas perdón.

Es tu alma en estas últimas páginas.

Tu salvación.

El cristal se ha roto por y para siempre.



Visiones siderales 

Ziggy  toca de nuevo su guitarra.

Sobre mi cama hay un reptil glamuroso

Que acaricia estupendamente mis oídos.

Estoy buscándote.

Sé que es tarde otra vez

Sé que el techo tiene ese agujero

Irreparable

Que allá afuera hay calles inundadas

Por donde transita el autobús

Que te aleja de mis brazos

Mientras corro debajo de tifones

Solo para verte no mirarme.

Estoy durmiendo mucho.

Tú cómo estás, ¿acaso estás oyendo

Justo ahora el sonido underground

De mi consola repitiendo

Hasta el cansancio esa canción

Que es el pecho agónico del huérfano?

Búscame

Búscame

Como un lagarto

En mi sueño lunar donde

Nos encontramos.



Ángel subterráneo 

A J.M. Basquiat.


Un ángel oscuro y hermoso

Cabalga a la muerte

Inocente

Espera el cielo

Rozando sus alas

Sobre el suelo africano

Estira sus pies

Para asegurar la montura

Sin arrollarse las mangas de Calvin Klein

En su mano una copa de oro  que alza

Una calavera teñida de ceras azules

Toca un Sax ahumado

Bebe su sopa

Charla por última vez con Abuelita

Antes de huir

Ángel cabalga con la muerte,

Y canta

Ya sabes, the same old shit.



Escribir a oscuras

Escribir a oscuras. Apenas iluminada por el pequeño éxtasis desparramado por la ventanilla aludiendo a la divinidad al culto al cuerpo de la diosa paseando desnuda sobre mi dedo herido escucho el sermón en la TV muertos blancos muertos rojos muertos azules que no conocieron jamás el delirio ni la risa el amanecer intacto el cerro el precipicio afuera hay perros tristes Ángeles y mosquitos que acarician mis mejillas por igual ahora que mis manos insisten en tocar el tambor de la muerte mis ojos abiertos son casa de pájaros heridos antiguos dioses me hablan al oído sobre el poder la saliva que sana he venido a buscarte más allá de mi reino donde ya no soy cuerpo abandonado ni espero encontrarme con mis huesos visiones poesía arrojada por la calle derramada disfrazada colgada de árboles fantasmas ya no somos cuerpos ni roca sobre roca siguiendo el rastro de nuestros propios corazones y erguirnos y ser peligrosos letales tormentosos escribir a oscuras…



CLARIBEL DÍAZ: Poesía Actual de República Dominicana

 



CLARIBEL DÍAZ (Santo Domingo, 1963).  Poeta, narradora y ensayista.  Ha publicado poesía en revistas y antologías de la República Dominicana y del extranjero.  Participó activamente en el Taller Literario César Vallejo.  Fue fundadora del Colectivo de Escritoras Aída Cartagena Portalatín.  Reside en la ciudad de Nueva York desde 1996.  Ha trabajado intensamente con el movimiento Psiconalista desde 1984, que la llevó a fundar la Escuela Dominicana de Psicoanálisis, la cual dirigió hasta 1996.  Ha publicado ensayos en esa disciplina.  Actualmente coordina el Hispanic Psychoanalytic Study Centre en Nueva York. 

 

 

WASHINGTON HEIGHTS DESDE MI VENTANA

 

Una calle desierta y pudorosa como una mujer dormida

después del amor

entre el sueño y la tibieza

una mano se desliza sobre la calma

ahuyentando la espera

Y un montón de niños que afuera procuran el desvelo

entre la risa y el miedo

en medio del día y de la noche

entre sonrisas fugaces como el olvido

y leves como el temblor y la prisa

se alborotan buscando en sus juegos realidades ocultas

inventan como dioses

como sólo los dioses crean

sin temor

con la presencia imposible de los sabios

se anteponen al tiempo

Y esos árboles escasos

agrietados también

pero redimidos por la niebla

me miran

interrumpen la suavidad de sábanas también dormidas

tras una ventana abierta

una ventana abierta por donde ni el sol ni el viento pasan

sólo la noche la atraviesa con el ruido de seres noctámbulos

una ventana abierta que se ahueca

sin recuerdos ni presencias.

 

 


NIEBLA DE LUZ

 

Somos cómplices extraños

de un recuerdo inescrutable

la impaciencia nos encierra

un hálito de espera

¡ay! esta noche de eterna

este pálido rito del miedo

que nos mira

soledad que asedia

“brecha ciega” por donde asoma

el olvido

fósil o cuerpo sin aliento

somos

huellas de una mirada

que se apaga

sueño en vela

domingo a solas

precipicio incólume de tardes

sin venturas

ya no hay fábulas para decir

a los niños

espacio vacío en que me encuentro

eres

lugar de sombras

verso olvidado en la bruma del sueño

nos une

niebla de luz

ser exaltado en el sueño y la pasión

magia vedada y trastocada que no cesa

mi voz se pierde en ese hechizo

inexplicable

para inventarse en otro mundo ajeno

con otra sombra otra imagen y otro acento.

 

 


DESHABITÁNDOME

 

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

                Cesare Pavese

 

Me acecha la muerte en tu mirada

ahora en el instante del absurdo

ahora que mi boca dibuja tu silueta

y te desnuda

es bruma mi ser

trémula en tu vértice hueco

soy imagen despoblada

piel habitada por un cuerpo

que se escurre

verdad que se escinde en la ausencia

y en la levedad de un rostro que tiembla

Vuelo y no alcanzo el espacio de tu risa

ni la plenitud que mi cuerpo atrapa

quédate en lo vivido a explorar mis días

si la suerte olvida nuestro eco

átate a mi espalda

y bordéame despacio

aspírame

como quien absorbe el recuerdo en una huella

Nadie nos aguarda ahí afuera

nadie

ni los sueños

ni el poema

quizá sombras

sólo sombras

y la desvelada prisa de la espera.

 

 


ECOS Y SOMBRAS

 

Murmullos inexplicables que otra vez regresan

como destellos interminablemente

estos ecos nos repiten

De nuevo por esta senda

muchos años después

y aún espero

Una promesa es un montón de cosas que no acaban

que se repiten y se propagan siempre como sueños

una frase abierta

tu cara de frente al mar

mis pasos sin esta pesadumbre

un baile quieto en un atardecer sin sombras

una mirada que musita que regrese

tus manos que a este ritmo entonan sabias melodías

Para escarnios

ya no soy el Cristo

soy una fuga

un chispazo

una mueca que se trastoca

en otro nombre

una piel que poco a poco ya se habita

otro ser

otra risa otra mirada

nómbrame en tu delirio

hasta revivir en el espacio

o en el rincón posible que tras la lluvia

regresa.

 

 

ESPEJISMO DEL DESEO

 

Detrás del nombre hay

Lo que no se nombra

     J. L Borges

 

Tras la esfera de un cristal de polvo

vislumbro tu ser

desde el olvido y la sombra

advierto su clamor de fuego

llamarada de espanto

la palabra insinúa la mirada

del recuerdo

hálito breve que se esfuma en el

ensueño

como la tibieza de unas manos

que tocan sin tocar

como la inalcanzable estatura de tu rostro

eternizado en la sonrisa

sin aliento

vacua y exigua presencia eres

preludio del encuentro

el espejismo

sueño pretérito escandido en mi voz

te nombra

sin decirlo.



SANTOS MORALES ARONÍ: Poesía Actual Peruana

 



Santos Morales Aroní. Ayacucho - Perú. Abogado por la U.N San Luis Gonzaga de Ica, con maestría en la U.N. Mayor de San Marcos. Ha publicado Flor de Lluvia (poesía) en 2015, Bajo la Lluvia (cuentos) en 2019 y Urankancha (poesía) en 2022. 

Ha sido ganador del concurso de “Poesía Universitaria Blanca Varela” y X Congreso Nacional Lingüístico Literario CONALL 2013.  

Forma parte de la “Antología Poética Iqueña” 2009, “Esencia de la Palabra” 2010, “Antología de la Nueva Poesía Iqueña ARAWIY” 2011, Antología de la Poesía Iqueña “Poetas en la Arena”, 2017, de la Antología sobre la Narrativa corta de Ayacucho “RIPUNTI PARA” 2021, de la Muestra de Narrativa Iqueña Contemporánea “ARANVILKA, 2023” y la muestra de poesía contemporánea escrita en Ica, “Todos somos el mismo cerro” 2024.  

Ha participado en diversos festivales de poesía. Sus poemas han sido publicados en México. Es miembro del Círculo de Poesía ARAWIY, fundada en el año 2010, y coeditor de la Editorial Ícata.  



Tunankancha

 A mi hermano Miguel


El abuelo ha cosechado las mejores piedras hechas con la saliva del sol y ha musitado; “wasiytaruwasaq”.

En su boca, amalgama de coca y toqra, irriga fortaleza. Se quita el sombrero, hace reverencia al tayta inti y besa la Pachamama, para que la casa perdure. 

Al atardecer, la casa está lista a la orilla del arroyo. 

El abuelo ha edificado el nido matriz en honor al sol. La lluvia le habla desde el techo con su gorjeo matutino. 

La abuela, por su parte, domestica al pukupuku para tener certeza de la hora. La abuela ha domesticado el tiempo.

Ambos se asoman al río y miran sus reflejos. 

Han decidido multiplicarse. Veo a mi padre ligero como chubasco, gatear y zambullirse en el pecho de la abuela buscando la vía láctea.

El abuelo ha sembrado ayrampu a un lado de la puerta. Será su cancerbero. 

El pájaro árbol ha crecido, sus pequeñas hojas se alimentan de destellos. A echado como fruto granos púrpuras; papá los derrite en su boca como pequeños soles sangrantes.

Tunankancha solariega, sudor casa, sangre casa, árbol casa, wasihause.

En tu puerta, los abuelos Santos y Virginia como dos Monarcas Inkas, esperan a sus wawas mientras en tu techo fulgura la garra solitaria del relámpago. 



Urankancha

A mi abuelo Santos Morales in memorian.

*

Hervían ccocha yuyus en tus ríos y a las piedras de tus arroyos le crecieron alas.


El ayrampu orillaba tus párpados y los venados dormitaban en el bramido del wayra.  


El rojo polvo de tu cuerpo fue sacudido por nómadas, cuyos pies gregarios arribaron a tus caderas, en busca de puka kachi.


El color ocre de tus mejillas, sedimentaron sus miradas. Los wamanchas y lagartijas lo nombraron “tribu de los pukas”.


Las primeras mujeres se alimentaron del lácteo de las estrellas. Podaron el relámpago y lo plantaron, regaban con leche de sus senos, hasta que brotaron hojas, le crecieron ramas y echaron flores y frutos. He ahí el germen de la agricultura. 


El clan de los pukas recolectores de granos de garúa y cazadores de destellos fueron colonizadas por los bravos Chankas. 


Los mozalbetes aprendieron afilar sus salivas y fueron reclutados al ejército. Las niñas se alimentaban del polen de las lluvias y capullos de sol, para cuando grandes engendraran guerreros capaces de tumbar al propio rayo. 


La etnia bravía cierto día después del arco iris, fue deslumbrada por el propio Pachacutec; las orlas doradas de su manto acariciaron el color bermejo de sus entrañas.


El Inka con su lengua de emperador, oteando la bella planicie la nombró; Urankancha y las brevas de su corazón fueron cosechadas por el jerarca.  



Monoral del Camino 

 A Vladimir Vila Vargas 

Cuando faltan piedras a las palabras, rayo a tu aliento; tu orfandad se desgrana en migajas y pones tus pies en mi pecho de reptil.

Vivo centurias por esta parte del orbe. Hechura de tus ancestros; forjaron mi cuerpo empedrado y polvoriento como a un garabato hecho por un niño zurdo.

He acariciado los pies de tus tatarabuelos y ellos han besado el polvo de mi cuerpo. Se sentaban en mis orillas a saciar sueños apetecibles o a merendar fiambres de tunas escarlatas. 

Los cascos de sus mulas retumbaban en mis costillas. Te he visto aún pequeño, con pantalón remendado y zapatos de jebe, limpiándote los mocos como quien quita un lunar que lo afea.

Jalabas la mula y al burro pardo, esos que tenían unos ojos que relucían en el charco de la madrugada.

Corrías apresurado detrás de tu padre. Hurgué tu miedo, tu agitación de viento; otras veces, te prendías a la falda de tu madre como queriéndote bordar en sus cicatrices.

Y ahora vienes de vez en vez, cuando le faltan granizos al poema.



Aroma solar.

A Alejandro Licas Morales.

Existe en la familia cierto magnetismo; esa gota de sangre que te llama como un aroma solar. 

Mientras endulzamos la garganta, mi primo Alejandro ríe a carcajadas y las hebras de su risa hacen florecer violetas.

Su rostro grafica las bofetadas del tiempo.

Sus barbas castañas me recuerdan al tío Patrocinio, lo veo; aderezando las presas para la Pachamanca y condimentando sus años, aún con hierba buena creciéndole en los falanges y abejas zumbando como sangre en la tibia. Mientras la tía Victoria la mira desde una esquina, con el aliento bramando en el olivar de su caja torácica, recordando el día que zurció su corazón al tallo nacarado; justo a la hora del canto del puku puku, justo a la hora de la miel, en la puerta de Tunankancha, cuando el abuelo aún guardaba rebaños siderales en la saliva.   

El tío Patrocinio se unió a la tierra para abonarla y germinar como habas bermejas, como capulí cuyos frutos rojos estallaran en los labios de su descendencia.

Con el cañazo colonizando la sangre, grita; ¡carajo, te parece al abuelo Santos! Muge, con esa energía de toro que se ha pasado la vida arando barloventos.  

En Alejandro se resumen los hijos de la granizada; árboles creciendo en el iris del sol, cactus irguiéndose en el meandro de las venas.  


 

A -  E l e n a

Antes del nacimiento de Elena, mi madre era un manantial lácteo. 

Cogía sus senos como racimos de uvas. 

Sus pezones, cual dátiles, vertían dulzura hierática. 

Cuando nació Elena me obligaron a convidar. Ella lactaba del lado derecho y yo del lado más pródigo y generoso. Sorbía parsimonioso como relámpago recién nacido.  

Cierto día mamá al ver a Elena esmirriada, resolvió agraviar a su seno izquierdo.

Lo untó con ají. 

Tenía cinco años cuando conocí la tragedia. 



Feliciano. 

huk

A 4500 msnm; los charcos son esquirlas lácteas adheridas a la piel de las punas, sedentarias heridas, palpitación celeste de alguna deidad remota. 

Las nubes escupen granizadas.

La sangre fluye densa y saluda el estallido asmático de una flor. 

La violencia dulce del viento vuelve anidar en los cabellos de la abuela, el aliento aletea lento, lentísimo como chirririnka en su afán de alcanzar altura.  

La abuela Virginia es una lince, pastora de fuego y auquénidos. Tiene quince abriles, sus mejillas escarlatas le dan aire de luna incendiada.

Los bisabuelos Nazario y Josefa se alborozan viéndola desde la rendija del alba, desde el pilar de sus proezas; juntar su vacarumi y nombrarlas; ésta Utarina, aquella Pawsinay, y estos otros sus becerros; Chukchunkino y waylurcha.

La abuela, hace florecer escarchas en las praderas.



Allpachaka

Vértebra de piedra, de siglos, de memorias enraizadas a las masas de la tierra como carne incrustada a los huesos.

Relámpago a dos orillas que claman comunión.

¿Acaso el viento azorado, que recorre las punas como atuq fullero? 

¿O el hombre forastero, apátrida, que recorre los andes como quien camina las líneas de sus manos, te ha edificado?

Mi bisabuelo, cierto día, arreando sus auquénidos, ya no le fue menester bajar a la ribera para vadear el río. 

Estabas ahí, tendido como un mamífero recién nacido, meciéndote con tu esqueleto de piedras y tu cuerpo embadurnado de cal.

Confieso, cuando niño tenía miedo de pisar tu cuerpo de lagarto.

Se dice - el río por debajo de ti albergaba una laguna donde vivía una sirena fosforescente.

En noches de eclipse, salía a peinarse con las espinas de tankar, y ha perfumarse con floripondios y retamas. También vivían las truchas polícromas que daban origen al arco iris.

Cuando se ocultaba el sol, quedaban sus barbas doradas flotando en el agua. La luna era concubina del sol desde hace ya siglos y fruto de ese idilio habían procreado a la sirena y las truchas polícromas.

Pero luego me hice amigo tuyo y ahora me siento a tus orillas a contemplar artrópodos en llamaradas.

Allpachaka, Relámpago amoroso, adherido a dos orillas que claman comunión.



Andina sempiterna

Fulguraban piedras en la saliva del tiempo. Cantaban las hojas del guindal augurando estelas ovíparas. De cuando en cuando el chubasco arreaba piara de nubes.

Y tú, andina sempiterna, dejabas morir en tu pecho palomar de suspiros; en otras edades donde el atuq; era pequeño insecto herbívoro, el rayo; cordón umbilical que zurcía el cielo con la tierra, los arroyos; niños pequeños que gateaban en busca de su padre río.

Por la mañana, cogías tus rebaños. Salías alegre al pastizal, salpicada de ternura. Llevabas de quqaw; machka, puspo y tu puchka para hilar caminos al regazo de tu madre.

Al medio día te sentabas furtiva a la sombra de algún ichu a merendar. Te quedabas dormida, soñabas con cernícalos iridiscentes aleteando en la hendidura de tu lengua. Despertabas resollosa, brincabas a contar tus rebaños. Por la tarde, retornabas junto con el sol, musitando a la distancia la humareda anunciaba tu llegada. 

Así transcurrían tus días, alegres como vísperas de herranzas.

Cargas en tu lliklla amalgama de garúas, de wayra, wayta.

Ahora te encuentro en el alba, con herbajes liándose a tus huesos, con semillas brotando en el surco solar de tus ojos. 





lunes, 23 de septiembre de 2024

LUIS VARELA: Poesía Actual de Colombia

 


Luis Varela (Cali, Colombia, 1987). Poeta colombiano que vive actualmente en Hamburgo, Alemania. Poemas de su primer libro Tomates (Entreríos, 2022) han sido traducidos al alemán y al portugués como también han sido compilados en la antología Voces periféricas. Antología de poetas latinoamericanos en Alemania (Equidistancias, 2023) por Timo Berger. Ha participado en diferentes lecturas, entre ellas, la Hafen Lesung, un evento de carácter internacional y multilingüe.



Hacia una colina

 

Antes del amanecer

llevan la primera vaca al matadero.


Si estás cerca, allá en Campo Alegre,

escuchas el chorro de agua en la nuca de la vaca,

un chorro fino que tranquiliza los nervios

antes del golpe

                  y el derrumbe.

 

¿Quién no lo reconoce?

                 ¿Quién no lo ha sentido?

 

Las demás vacas que van en fila,

hacia una colina donde todos

tendremos que llegar,

inician un rezo suave,

mientras la neblina las bendice

y les acaricia el lomo.

 

Aquel coro imperceptible, absurdo, aterrador,

                       estrecha la vida en su final

                               y el brote de la primera luz. 

 


Que brillen sus manos

 

Mi madre llamó para contarme

que se había soñado en una fiesta.

Una voz le dijo

que mi abuelo estaba achantado,

pero no supo decirle

dónde estaba.

Este domingo ofrecerán una misa por él.

Mi abuelo nos llevaba los miércoles

a comer pescado

con la mano.

 

Despacio, y en silencio, le quitábamos

las espinas, las juntábamos en un mismo plato

como si estuviéramos acumulando,

con cuidado,

el dolor.

 

Hoy te lo digo, amá,

donde sea que esté mi abuelo

espero que brillen sus manos

como si hubiera comido pescado.

 



Lautaro

 

Aprendimos nuestros cuerpos juntos

descubrí tu espalda y tus brazos,

vos me señalaste un lunar que nunca he visto,

estuvimos entre hombres,

desarmados, en ese mundo tuyo de asma y toldillo,

que nos protegió de todo menos del viento

y de estar vivos, uno al lado del otro,

jugando, queriéndonos

sin un lenguaje establecido, sintiendo

nuestros penes a veces erectos

en los estómagos y en los muslos.

Nos cuidamos, como soldados,

en el barrio. Convivimos con las alarmas

en los oídos. Vimos el primer muerto juntos.

Los otros me los describías o yo te los contaba.

Todos miraban hacia un mismo lugar.

 



Tomates 

 

i

El amanecer te sorprende mirando los tomates

que se dan bien en tu ventana.

 

Un par de veces al día,

los riegas en pequeñas cantidades. 

 

Eliminas las hojas más cercanas al suelo 

porque son propensas a lesiones pardas. 

 

Yo sé por lo que estás pasando.

Lo que habita tu pecho

le da gravedad, equilibrio,

a esta tenue y aún inestable madrugada.

 

No tienes la misma edad 

de tus tristezas.

 

Algunas se hunden y se extravían 

en la oscuridad de la tierra

de tu pequeño cultivo de tomates.   

 

A las demás

les da el sol.

 


ii

Parto el tomate en rodajas,

espero que se disipe la ansiedad

y dejo el cuchillo en la tabla para picar.

 

Has venido hasta acá para hablarme de la luz 

reposada de ese vaso de agua en la sala de espera 

del consultorio psiquiátrico.

 

Te empecinas en que escuche

el hundimiento de la vida

mientras los pacientes ojean 

una revista de variedades 

 

descifra 

qué animal extinto 

recuerda la sed

en sus pechos. 

 

  

iii

A un lado de la mesa

cada vez más grande y peligrosa

dices que es tiempo de dar frutos. 

 

Pero las tomateras 

cuando no pueden hacerlo

florecen.

 

Tratan de dispersar 

sus semillas 

y con suerte 

encontrar lugar 

en otra ventana.

 

 

Apartamento persona sola

 

i

Como un paisaje

te mueves en el nuevo apartamento

persona sola.

 

El hijo único regresa

a tu eterna mudanza

para cuidarte.

 

En la ducha, el agua cae en tu nuca 

como la calma en los mataderos. 

La herida no se puede mojar. Por eso 

cubre tu barriga con papel film

y piensa en el útero que te extirparon

como otro hogar irrecuperable. 

 

 

Cada mañana, el ritual de cambiar

el papel film, envolver el estómago 

como una larva y esperar, durante la tarde,

el origen de un nuevo animal, mientras 

en la basura brilla, como una placenta, 

la materia sagrada

de la vida.   



 

ii

Hay algo

sentado en la mesa

junto a ella

— que hace de madre—.

Como los ríos

anuncian las piedras,

parece revelarse

ese algo:

en las flores artificiales

en las frutas de madera

color verde, morado y amarillo

— que hacen de aguacate, uva y banano—

Pero ella sigue

con sus manos en las rodillas

sin probar

ni una sola cuchara






Entrevista con Floriano Martins y Juana M. Ramos. Por Demetrios Galvão

 


DEMETRIOS GALVÃO | Juana M. Ramos, Floriano Martins y los libros imposibles

Para nuestros lectores tenemos un gran regalo, esta conversación con Juana M. Ramos y Floriano Martins, tomando por su tema central la creación de una colección de libre circulación, que estos dos poetas llevan adelante con las gracias de dos importantes revistas culturales que ellos conducen, Juana en los Estados Unidos, Floriano en Brasil. El efecto de esta amistad editorial es digna de las más altas felicitaciones, lo que nos llevó a proponer esta conversación. [DG]

DG | Floriano Martins y Juana M. Ramos, ¿cómo surgió la colaboración entre Ustedes para crear la Colección Libros Imposibles? ¿De quién surgió la idea de este trabajo con ediciones de libros de acceso gratuito en Agulha Revista de Cultura y EntreTmas Revista Digital?

JMR | Gracias Demetrios por el espacio que nos brindas para conversar sobre esta hermosa y necesaria colaboración entre nuestras revistas y, por supuesto, entre mi querido Floriano y yo.
Un día, conversando animadamente, como suele suceder en nuestros intercambios, Floriano me propuso esta idea de crear un repositorio digital para albergar una colección de libros que serían de acceso libre y gratuito. La idea me entusiasmó muchísimo por el alcance que estos textos llegarían (y han llegado) a tener gracias a la tecnología digital. Así, llegamos al acuerdo de crear esta sinergia entre Agulha Revista de Cultura y EntreTmas Revista Digital y de lanzar dicha colección bajo el nombre de “Libros Imposibles”.

FM | Siempre me pregunto sobre estas posibilidades de azar, porque hablo siempre con varias personas en la red, muchas de ellas sin conocernos en persona. Algunos directores de revistas y editoriales que he conocido durante mucho más tiempo que Juana M. Ramos, por lo que no puedo explicar este tarot maravilloso nos ha descubierto como la carta reservada para la creación de una aventura editorial. Fue una improvisación tan afinada que hasta ahora estamos surfeando en las ondas de encantamiento más altas. Siempre decimos: “¡Viva nosotros!, casi como un mantra.

DG | ¿Cómo ha sido el proceso de elección de autores, traducción y montaje de libros para componer el catálogo de la colección?

JMR | El proceso es sencillo y, casi siempre, sin ningún tipo de sobresaltos o complicaciones. Aunque puede llevar tiempo y esfuerzo, la dedicación de Floriano y mía garantiza que cada obra sea cuidadosamente editada. Floriano me envía los libros en formato Word y PDF, los reviso cuidadosamente y se los envío a nuestro amigo y cómplice, el poeta, diseñador y editor costarricense Melvyn Aguilar, quien se encarga del diseño y de la maquetación de los textos. Una vez listos, Melvyn me los envía y los revisamos nuevamente para asegurarnos de que cada libro refleje la calidad editorial y el estilo que buscamos. Debo recalcar que la portada y el ensayo fotográfico son autoría de Floriano. Estos componentes son esenciales, dado que se logra una polifonía discursiva producto del diálogo entre las imágenes y el contenido de los textos. Muchos de estos libros provienen de los archivos de Floriano, y finalmente han encontrado “hogar” en los “Libros Imposibles”. Nuestro trabajo en equipo permite que los lectores disfruten de una experiencia única y enriquecedora en esta colección. Como siempre digo, cada libro lleva “alma, corazón y vida”.

FM | Operamos como un trío de jazz, aclarando que nuestra sensación de improvisación gira en torno a mucho conocimiento y dedicación. Es una apuesta deliciosa por un tono esencial de sensibilidad. La vida de cada uno de nosotros, Juana, Melvyn, yo, la necesita. Hay muchos libros dignos de publicaciones que por una razón u otra nunca han encontrado su nido editorial. Tenemos originales en nuestro stock, y sugerimos a los autores que preparen nuevos libros y también planificamos volúmenes antológicos.

DG | La Colección Libros Imposibles cuenta actualmente con 15 libros y ya están preparando otros para ponerlos a disposición. Un trabajo largo que ha ido avanzando rápidamente, pero ¿cuál ha sido la publicidad y difusión de este bonito trabajo que están realizando?

JMR | La verdad es que han tenido gran alcance y repercusión, todo gracias a la distribución que hacemos tanto los editores como los autores en las redes sociales (Facebook e Instagram). Nuestra lista de contactos por correo electrónico y WhatsApp también nos han servido de escaparates para mostrar la colección e invitar a los lectores a que hagan click y pasen por nuestras revistas a conocer un poco más sobre ella. Asimismo, los lectores difunden los textos y vamos alcanzando cada vez más espacios. 

FM | Todo obedece el mismo plano mágico, incluso considerando que Internet está lleno de una suciedad deplorable. Desafortunadamente inevitable, ya que refleja la condición humana misma. Quizás es por eso que tenemos una buena recepción, porque en general la gente ya está cansada de los lugares adictos de los puestos y la charla desenfrenada del ego. Pero siempre será bueno no descuidar la difusión, cautivar a los nuevos lectores y contar con su complicidad, no solo en la lectura, sino también en la expansión de esta divulgación.

DG | Dentro de este trabajo con la Colección Libros Imposibles también hay una serie de libros con mujeres poetas de diferentes países de Hispanoamérica. Ya están disponibles en el sitio web los libros que cubren Argentina y Colombia, organizados por Ernestina Elorriaga y Berta Lucía Estrada, respectivamente. Comenten cómo surgió la idea de esta serie con los poetas y cómo se han curado los nombres.

JMR | Como te comenté antes, Floriano, incansable activista cultural, me habló de llevar a cabo una serie de antologías de los diferentes países hispanoamericanos. Tan pronto me lo propuso acepté, pero le pedí que fuesen antologías de mujeres poetas. Al instante dijo que sí, seguramente porque ya Floriano había pensado lo mismo. Una vez de acuerdo, me envió una lista con sus propuestas y yo le di también mis sugerencias y recomendaciones. Luego nos dimos a la tarea de contactar a las poetas y proponerles ser las antologadoras de su respectivo país. La selección de voces y/o temas que conforman las antologías queda a discreción de la curadora. Contamos con un grupo de poetas-curadoras que son mujeres plenamente conscientes del esfuerzo que hay que hacer para visibilizar el trabajo de las mujeres. Ya Bourdieu lo dijo muy bien, para sacar a la luz “la historia de la deshistorización de la historia de la mujer”. Y esto que te digo, las curadoras lo saben muy bien. Es imprescindible arrojar luz sobre ciertos espacios, hurgar en los márgenes (donde la mayoría de las mujeres, entre otras “otredades”, históricamente hemos estado) no por moda ni por quedar bien con nadie, sino plenamente conscientes de las implicaciones de hacerlo. Creo que una de las repercusiones que las antologías podrían tener es la de educar mediante la desmitificación de esa creencia de que las mujeres han sido menos premiadas o menos visibles en la historiografía literaria porque su trabajo no tiene la calidad de sus contrapartes masculinos. Y no se trata de entrar en competencias fútiles ni intrascendentes, sino de visibilizar el extraordinario trabajo literario –poético en este caso– de las mujeres en los países hispanoamericanos. Las antologías de Colombia y Argentina curadas por Berta Lucía Estrada y Ernestina Elorriaga, respectivamente, son una muestra de ello. Ya está “en el horno” la antología peruana, compilada por Gloria Mendoza Borda. Todas ellas poetas y estudiosas con una gran trayectoria y un férreo compromiso.

FM | Una vez que se definen los parámetros de esta serie de antologías, hablamos con las curadoras invitadas, recordándoles, aunque innecesarios, que estábamos interesados en establecer un mapa variado que pudiera dar noticias de varios lugares en cada país. El resultado es valioso, como se puede ver desde las antologías publicadas hasta ahora. Y también tiene una proyección estratégica que nos lleva a confiar en la expansión de la difusión de la colección, ya que todas estas poetas incluidas en cada libro tienen su propia lista de lectores. Todo se ajusta a la perfección. Y estoy orgulloso de que estamos haciendo todo esto sin contar la interferencia financiera en absoluto, es decir, mantenemos nuestro sentimiento de caminar en el sentido contrario al mercado.

DG | Y en cuanto a las poetas, ¿cómo han reaccionado las invitadas ante la idea del proyecto y recibido las invitaciones?

JMR | Las poetas invitadas han recibido este proyecto con las manos y el corazón abiertos, con gran entusiasmo y disposición. Para nosotros es un honor que hayan aceptado la invitación y que nos permitan contar con su presencia y su palabra. Por otra parte, las antologías publicadas hasta este momento han sido recibidas de manera muy positiva tanto por las poetas invitadas como por los lectores. Muchos han elogiado la diversidad de voces y estilos que se presentan, al igual que el diseño y el cuidado con el que han sido confeccionadas, lo que enriquece la experiencia literaria y ofrece una perspectiva amplia sobre las poéticas que las conforman. En general, han logrado captar la atención y el interés de las personas que tienen conocimiento de este proyecto, y esperamos, sin ningún tipo de pedantería, que se consoliden como una valiosa adición al panorama literario hispanoamericano.

FM | Juana me deja sin nada que agregar (risas). La impresión que nos da es que descubrimos la vena principal, con su cascada ininterrumpida de la mejor sangre del mundo, el vino del corazón.

DG | Los proyectos en los que está involucrado Floriano me parecen increíbles, siempre traen buenas noticias. En cuanto a la serie de antologías con mujeres poetas, ¿hay algún plan para difundir estas obras en otros países de Hispanoamérica? Sepan que Acrobata es un espacio abierto a la promoción y un socio de primer nivel.

JMR | Dado que se trata de un catálogo en línea, el alcance puede ser exponencial. Estamos siempre abiertos y atentos a propuestas de divulgación, distribución y promoción. Gracias a Acrobata por la complicidad y, a su vez, por el enorme trabajo de difusión literaria y cultural que ha llevado a cabo por años, en particular con el Atlas Lírico da América Hispânica, que reúne una importante y esencial muestra de voces poéticas de nuestro continente.

FM | Querido Demetrios, ya somos socios, cómplices cósmicos, con una doble carga de afectividad y efectividad. “Libros Imposibles” es un hermano de armas del “Atlas lírico de Hispanoamérica”. Lo que tenemos adelante será mantener ambas casas con las luces encendidas y cuidar bien la difusión (nuestro jardín de ecos).

DG | Además de los proyectos que actualmente desarrollan con la Colección Libros Imposibles, también tienen un libro en colaboración llamado El corazón incontenible de las noches. Cuéntenos un poco sobre esta publicación que conecta sensibilidades de Brasil y El Salvador.

JMR | Puedo decirte que “la noche” nos convocó a Floriano y a mí para adentrarnos en ella y reflexionar, en un juego de voces y al alimón, sobre la multiplicidad de significados que esta puede tener. En El corazón incontenible de las noches el lector se verá de frente con 24 textos que invitan a sumergirse en la palabra, en una suerte de cosmogonía de la noche, mística y mítica, que da origen a los textos en prosa poética. Fue un deleite escribir este libro junto a Floriano. Nuestro libro dio inicio a la Colección Libros Imposibles. Además de tener su sitio dentro de la colección, también encontró un espacio en el catálogo de El Pez Soluble, editorial salvadoreña dirigida por nuestro querido Melvyn Aguilar. El libro acaba de publicarse en El Salvador en su versión impresa en dicha editorial.

FM | Crear no puede ser un acto solitario. El surrealismo llamó la atención sobre esto, sobre este milagro de la condición humana, que es compartir cada experiencia mínima. Es como el amor, en la demanda natural de descubrir el capital humano de la complicidad del momento. Y cuando entendemos esto, podemos hacer cualquier cosa, el mundo nos da una contraseña de entrada y salida en todas las vidas, acceso a todos los recursos existenciales. La edición impresa es otra hazaña extraordinaria de Melvyn Aguilar, nuestro Merlín, el mago de las configuraciones.

DG | Volviendo al tema de la Colección Libros Imposibles y su formato digital, ¿creen que el trabajo que están realizando es una forma viable de perforar algunas burbujas del mercado y presentar al público lector autores que no circularían por el continente americano si no fuera en este formato?

JMR | Esperamos que así sea, que este proyecto en el que nos decantamos enteros sirva de foro alternativo para subsanar esas “burbujas” a las que haces referencia. Las editoriales alternativas, las cartoneras y la difusión de libros por vía electrónica de acceso libre y gratuito, entre otros foros, son espacios de resistencia desde los que se va creando un nuevo “habitus”, para usar el término de Bourdieu; es decir, para redefinir las normas, los valores y las actitudes por los que se mueve el campo editorial, pero desde una posición que contrarreste los elitismos, que no pretenda desplazar al centro y convertirse en este, sino desde donde se promueva la descentralización del poder (o de los poderes) para la construcción de una cultura editorial cimentada sobre prácticas inclusivas.

FM | Nuestro plan es esperar a que completemos un año de actividad editorial. Actualmente estamos trabajando en la serie de antologías con las mujeres poetas hispanoamericanas y continuamos editando otros libros. Hemos hablado sobre las acciones necesarias tan pronto como la colección se consolida mejor. Y seguramente nuestras revistas desempeñarán un papel decisivo en este desarrollo de acciones.

DG | ¿Cuáles son sus alianzas en esta gran constelación de acciones, proyectos y espacios literarios, especialmente cuando pensamos en revistas literarias y portales electrónicos? Imagino que tienen unos contactos preciosos en los diferentes países del continente.

JMR | Así es, Demetrios, tenemos grandes aliados y espacios con los que sabemos que contamos para cualquier proyecto o eventualidad. Quiero destacar editoriales como La Chifurnia, El Pez Soluble, Cuadernos Negros, Formarti, entre otras; junto a revistas electrónicas y poetas y gestores culturales (no voy a nombrarlos porque son muchos) que están trabajando siempre por la cultura y la literatura, y quienes se cuentan entre nuestros cómplices.

FM | De la misma manera que desde Agulha Revista de Cultura hemos integrado alianzas con Sol Negro Edições, MamaQuilla Editora, LP5 Editora (Chile), El Pez Soluble (El Salvador), y todo nuestro catálogo de cómplices que trabajan con nosotros en estos 25 años de existencia, sin olvidar que la idea central es seguir sembrando nuevas complicidades en la realización y difusión de nuestros proyectos.

DG | ¿Hay algo más de lo que les gustarían hablar?

JMR | Solamente me queda invitar a los lectores de Acrobata, y a quienes se acerquen a esta entrevista, a que pasen por nuestro catálogo de “Libros Imposibles”. También quiero agradecerte nuevamente por el espacio y el interés por conocer más sobre nuestra colección y por difundir nuestro trabajo. Vienen más proyectos, de los que hablaremos en su momento. Un abrazo infinito, Demetrios. ¡Seguimos!

FM | Que este proyecto editorial trae una fuerza aún más vibrante dentro de él, nunca me canso de decir, lo cual es la fe en un mundo de acciones compartidas. Hay una profunda riqueza humana en todo lo que hacemos y queremos irradiar esta determinación con todos aquellos que se sienten atraídos por ella.